¿Qué va mal en el mercado laboral?

Por Llewellyn H. Rockwell Jr. (Publicado el 6 de diciembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4870.

 

El terrible mercado laboral tiene desconcertada a toda una generación. No muestra ningún signo de mejora a corto plazo. Los jóvenes quedan fuera. Los estudiantes universitarios se refugian en matrículas sin fin. La gente de trintaytantos se conforman con sótanos y áticos de sus padres. La desesperación por el futuro se ha convertido en un asunto de la vida pública en Estados Unidos.

La pregunta que debemos hacernos es ¿por qué está en desempleo estancado en el 10% en la mejor cifra y hasta en un 30% en algunos cálculos demográficos?

La respuesta usual es que la economía en general no se está recuperando. Eso es cierto pero superficial: no explica nada. Tenemos un problema de un tipo concreto con el mercado laboral. Verlo solo como un síntoma de crecimiento lento es una excusa de los políticos y bancos centrales para acudir a políticas imprudentes en nombre de arreglar el gran problema sin ocuparse de la realidad a pie de calle.

Nuevos datos de los que informa el Wall Street Journal nos ayudan a entender lo esencial del problema con mayor detalle. En el entorno actual, cuando el National Bureau of Economic Research (NBER) dice cómicamente que hay una recuperación, los nuevos negocios de empresas que creen empleo no llegan a los números de los cierres.

Comparada con las secuelas de otras recesiones, los nuevos negocios no están contratando tanto como antes. El número de compañías con al menos un empleado sigue cayendo a un ritmo que no hemos visto en 18 años. Todo el mundo habla de esto como una recuperación, pero no salen los números. Los nuevos trabajos en nuevas compañías están apareciendo a un ritmo un 15% menor que en la última recuperación.

Tratemos de entender qué pasa.

En tiempo de auge, las compañías tienden a aumentar en todas las áreas, especialmente en personal. El desempleo es siempre una característica del declive porque las empresas eliminan empleos y esperan más eficiencia y productividad del personal restante. Muchos negocios cierran y pierden a todos sus trabajadores.

Allí donde en un tiempo los trabajadores no tenían problemas en encontrar trabajos y pedir lo que desearan, ahora hay un exceso de trabajadores y escasez de empleos, al menos a los salarios que los desempleados están demandando.

Lo que generalmente cubre el hueco son los nuevos negocios. En tiempos de recuperación, los emprendedores empiezan nuevos proyectos y contratan a los trabajadores parados para ellos. Los parados normalmente están deseando trabajar por menos y a aprender nuevas habilidades en un nuevo entorno empresarial. Estos nuevos negocios se convierten en una fuente importante de prosperidad para el crecimiento económico y el aumento de los niveles de vida.

Sin nuevo negocios, no habría crecimiento neto del empleo en absoluto. En las economías tras el declive, son estos nuevos negocios los responsables de enjugar el exceso de mano de obra. Esto pasa porque los negocios más antiguos y grandes no están dispuestos a arriesgarse con nuevos empleados y ya se han ajustado a hacer negocios con menos.

Hasta que aparezcan estos negocios, el desempleo probablemente persista. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo ahora mismo. Y así, ahora que tenemos una mejor idea de qué pregunta hacer y cómo resolver el problema.

¿Cuáles son estos nuevos negocios y por qué no están esperando como podíamos esperar?

Déjenme que les cuente.

Los nuevos negocios necesitan depender de un entorno legal estable y una buena perspectiva de futuro. Faltan ambos. La supuesta recuperación se ha inventado de todas las formas posibles: nacionalizaciones, esconder la mala deuda bajo la alfombra, creación de dinero por la Fed, trabajos  inútiles pagados por el contribuyente. Nadie cree realmente estos trucos. La cuestión no es si la recuperación es falsa: es ¿qué es real y qué no? Nadie lo sabe con seguridad.

A pesar de todos los intentos de la Fed de ofrecer océanos de crédito gratuito, los bancos siguen siendo extremadamente reticentes a prestar cuando no hay beneficios y los riesgos son extremadamente altos. Esto significa que la perspectiva de los nuevos negocios es obtener su propio capital a partir de una existencia de capital masivamente reducida.

Mirando a los riesgos, tiene mucho más sentido no contratar empleados más allá de trabajadores con contrato temporal. Consideremos las retenciones, la mayor carga tanto para trabajadores como para empresarios. No beneficia a ninguna de las dos partes. Es directamente un robo que aumenta enormemente el costo de contratación.

El problema de las obligaciones sanitarias es muy importante. Los empleados que esperen estos beneficios, van a tener que elegir mayoritariamente entre obtenerlos y conseguir un empleo. Pero para ciertas empresas y bajo ciertas condiciones, son inevitables e impagables.

Los impuestos de sociedades son demasiado altos como para animar a un crecimiento en los nuevos empleos entre las nuevas empresas. Y dados todos los mandatos legales y las demandas potenciales, todos saben que una vez que contratamos empleados, estás unido a ellos durante cierto periodo de tiempo. Puedes probar. Pero tienes que estar seguro. Y nadie está seguro.

Los negocios prosperan en un entorno de libertad. Pero la empresa ya es libre en ninguna área. En tiempos de auge, las consecuencias son menos evidentes. En el declive, el paquete regulatorio, impuestos y mandatos, y todas las amenazas legislativas se convierten en decisivas de una forma en que no lo eran antes.

Ninguno de estos problemas es intrínseco al ciclo económico. Todos son impuestos por el gobierno. El mismo problema afligió a la economía durante la Gran Depresión, pero entonces la vieja planificación central se volvió a imponer. Ahora es distinto: la vieja planificación central no mata día a día, incluso sin nueva legislación radical.

Todo podría cambiar. El Congreso y el presidente y los tribunales podrían darle la vuelta mañana, restaurando un entrono de libertad y libre empresa. Los trabajos se recuperarían rápidamente. La esperanza volvería y cosa de semanas y meses. La economía se recuperaría de verdad.

¿Qué impide que ocurra? La falta de voluntad política y el insaciable deseo del estado de seguir corroyendo nuestra libertad y propiedad.

No es complicado. El estado está viviendo parasitariamente de nuestros niveles de vida y esperanzas de futuro. Debe morir para que volvamos a vivir bien.

 

 

Llewellyn H. Rockwell, Jr es Presidente del Instituto Ludwig von Mises en Auburn, Alabama, editor de LewRockwell.com, y autor de The Left, the Right, and the State.

Published Mon, Dec 6 2010 5:23 PM by euribe