Por Chris Brown. (Publicado el 31 de agosto de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí http://mises.org/daily/3665.
Una reciente huelga sindical de profesores que incluía a economistas y otros miembros de la facultad de empresariales en mi universidad (paradójicamente y aún así, no sorprendentemente liderada por un profesor de economía) me ha hecho considerar las consecuencias pretendidas de estas acciones huelguísticas.
Los economistas son propensos a llamar a las consecuencias de muchas decisiones como “no pretendidas” y por tanto suponen que los actores ignoran verdaderamente estos efectos o si no no elegirían las acciones que las causan. Sin embargo debo atribuir a estos economistas, en tanto que economistas, un conocimiento mínimo de los efectos de sindicatos y huelgas y suponer que sabían los probables resultados de sus acciones. Si no entendían estas consecuencias, sin duda no eran dignos de ser lo que algunos consideran un noble título: economistas.
Por el propio interés político del sindicato, estos economistas están haciendo que casi todos pierdan al ir a la huelga. Van a la huelga para reclamar, entre otras cosas, salarios más altos y más vacaciones pagadas.
¿Cui bono? Es evidente que estos miembros de sindicatos se beneficiarían directamente si se atienden sus demandas. Así que ¿a quién no benefician y cómo? Echemos un vistazo a lo que deben haber pretendido estos economistas. El dinero tiene que tomarse de algún lugar.
Los economistas sindicalizados deben haber entendido que sus acciones podrían hacer que la administración aumente los precios de matrícula para financiar el aumento de la paga solicitado por el sindicato. Aún así no todos los estudiantes pagan por igual en Australia. Los estudiantes internacionales suponen un montón de ingresos y pagan tasas mucho más altas. Por tanto, la unión está esencialmente pidiendo a los estudiantes extranjeros que les den más dinero, más dinero para que esos miembros del sindicato puedan irse de vacaciones.
O tal vez los miembros del sindicato pretendían que sus mayores salarios se generen como consecuencia de que otros empleados pierdan sus trabajos. Aunque los profesores no sindicalizados se beneficien de alguna forma de las acciones del sindicato, otros miembros del personal universitario probablemente no. Tal vez sean despedidos, cayendo presa de la consecuencia común de los sindicatos: el desempleo. Tal vez algunos individuos que habrían sido contratados simplemente ya no sean estimados, pues los fondos que pagarían sus salarios irán a los bolsillos del sindicato. Así que los miembros del sindicato están en cierto modo diciendo a la dirección de la universidad que no se expanda y crezca.
Es verdad que los miembros de los sindicatos podrían haber estado pidiendo sencillamente que se redujeran o eliminaran los beneficios de otros: otros miembros del personal podrían tener menores beneficios para que el sindicato pudiera tener más. De cualquier manera, con más vacaciones pagadas, la productividad marginal de todos los trabajadores sindicalizados disminuiría, así que los consumidores (los estudiantes) estarían peor. (Aunque probablemente podría defenderse pagar a los miembros de los sindicatos por no hacer nada, en lugar de formar las mentes de los jóvenes).
Así que, en general, estos economistas sindicalizados pretendían alguna combinación de aumento en las matrículas, menores beneficios de empleado para parte del personal y más paro. Tal vez Murray Rothbard se sorprendería (aunque lo dudo) de que economistas supuestamente bien informados tomen esas decisiones, dado lo que escribió en Man, Economy, and State:
Es seguro que el conocimiento de estas diversas consecuencias de la actividad sindical debilitaría grandemente la adhesión voluntaria de muchos trabajadores y otros a la mística del sindicalismo. (p. 714).
El grado en que estos miembros de sindicatos cualifican como economistas es el grado en que deben pretender conscientemente las consecuencias de sus acciones y por tanto son culpables por ellas. La expresión “consecuencias no buscadas” atribuye con demasiada facilidad ignorancia a las acciones de los sindicalistas. En buena parte, para muchos, incluyendo a estos economistas sindicalizados, las consecuencias deben ser buscadas.
Chris Brown es profesor en la Escuela Empresarial de Posgrado de Australia en la Universidad de Swinburne. También planifica centralizadamente el blog Austro-libertarian.