Lord Townshend sobre el comercio y la moralidad

Por Murray N. Rothbard. (Publicado el 2 de diciembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4802.

[Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith]

 

Charles, tercer vizconde de Townshend (1700-1764) ha sido desgraciadamente olvidado por prácticamente todos los historiadores del pensamiento económico. Es prácticamente desconocido y a menudo confundido con su hijo del mismo nombre, que fue infamemente responsable de los funestos impuestos Townshend sobre el té y otras importaciones de las colonias americanas.

Nuestro Lord Townshend era descendiente de uno de los grandes propietarios agrícolas en Inglaterra, hijo de conocido diplomático y científico agrónomo “Turnip” [“Nabo”] Townshend y esposo de la elegante y mundana Audrey. El primer panfleto publicado por Lord Townshend iba contra sus propios intereses al denunciar la política de grandes subvenciones a la exportación del grano. El panfleto “National Thoughts” (1751) estaba firmado “Por un terrateniente”  para destacar que argumentaba contra su propia subvención.[1]

Dean Tucker entabló correspondencia con Townshend en defensa del subsidio a la exportación de grano. Pero Tucker fue convertido pronto a la causa. Así Townshend apuntaba el disparate de que los gobiernos británicos subvencionaran a los extranjeros permitiéndoles comprar grano más barato que a los propios británicos. Tucker admiraba especialmente la singularidad de Townshend en explicar casos particulares a partir de principios generales en lugar de en sentido contrario y especialmente el interés general en favorecer la libre competencia contra los otorgamientos de monopolios del gobierno. Así, Tucker escribe a Townshend que

Estoy poderosamente agradado con la forma en que vuestra señoría explica los frecuentes y groseros errores de la gente en los asuntos del comercio (…) argumentando de lo particular a lo general; mientras que en este caso un hombre debería formarse un plan general a partir de las propiedades del comercio y luego descender a los particulares e individuos y observar si están cooperando para el interés común: Si hace eso estudia el comercio sólo como un monopolista y hace más mal que bien a la comunidad.[2]

Tucker se declaraba convencido de que los “subsidios no pueden dar ningún servicio nacional a una manufactura que ha pasado su infancia”.

Un poco más adelante en su correspondencia, Lord Townshend demostró su adhesión a los principios del libre mercado criticando las inconsistencias de Sir Matthew Decker, un director de la Compañía de las Indias Orientales. Decker (1679-1749), un inmigrante holandés, había atacado también el subsidio al grano, pero Townshend era muy crítico porque “A pesar de esta doctrina sólida [Decker] propone formar Compañías [monopolísticas] y erigir tiendas [del gobierno] de grano en cada condado. (…) Un sorprendente absurdo e inconsistencia”.[3] Por supuesto, la inconsistencia no es tan sorprendente si tenemos en cuenta que Decker era director de una de las mayores compañías monopolísticas.

Townshend luego continúa apuntando que si, como él defiende, “El comercio y la industria y todos nuestros puertos se abrieran y todos los aranceles, prohibiciones, subsidios y monopolios de todo tipo fueran los que fueran desaparecieran y se destruyeran”, entonces “los comerciantes privados erigirían almacenes de grano como han hecho con otros productos y así deberíamos tenerlos de forma regular y natural y esta isla sería así, como ha sido Holanda, el gran mercado de Europa para el grano. Pero mientras se mantenga el subsidio esto no puede ser”.

En “National Thoughts”, Lord Townshend estaba preocupado por los pobres y paternalmente defendía eliminar la reclamación ante los tribunales de pequeñas deudas con el fin de ayudarles en sus condiciones. Sin embargo, en cartas posteriores Townshend presentaba una propuesta en el Parlamento que en su lugar aumentaría la movilidad de los trabajadores pobres eliminando “ciertas discapacidades y restricciones” sobre ellos. El profesor Shalim Rashid especula con que el cambio de postura se produjo porque “habiendo aceptado la validez del laissez faire, Townshend creyó que no podría ayudarse más a los pobres que dejándoles libertad para arreglárselas”.[4]

Lord Townshend estaba tan ansioso por divulgar los principios de los mercados libres y el libre comercio que el 1756 patrocinó premios en Cambridge para ensayos sobre asuntos económicos. Los concursos de ensayo después del primer año no continuaron porque Townshend y la universidad no pudieron ponerse de acuerdo en el objeto del ensayo. Así, Cambridge rechazó el tema propuesto por Townshend: “¿Qué influencia tiene el comercio en la moralidad de una nación?”

Lord Townshend estaba indignado ante la negación implícita de la Universidad e Cambridge de cualquier relación entre comercio y moralidad y replicó indignadamente y con agudeza: “No hay ninguna obligación moral que no sea de naturaleza comercial. La libertad de comercio no es nada más que la libertad de ser agentes morales”. Esta última frase expresa la idea libertaria esencial de la unidad entre libre acción moral y libertad de actuar, producir e intercambiar propiedades.

Otras preguntas sugeridas por Lord Townshend también exponían muy bien la defensa retórica libertaria:

  • “¿Tiene el libre comercio un mayor efecto en promocionar la riqueza y fortaleza de una nación o el libre gobierno?”
  • “¿Puede establecerse alguna restricción al comercio o la industria sin perder sus ventajas? Y si se puede, ¿cuál es?”
  • “¿Hay algún método de aumentar los impuestos sin perjudicar al comercio? Y si lo hay, ¿cuál es?”[5]

A pesar de su olvido por los historiadores, las opiniones de Lord Townshend parecen haber tenido influencia sustancial en su momento. La importante Monthly Review adivinaba la identidad del “terrateniente” autor de “National Thoughts” inmediatamente después de su publicación y el panfleto fue citado en otro tratado del año siguiente sobre la subvención al grano. Lord Townshend tuvo una importante conexión con el importante periódico The Gazetteer. Y en 1768, cuatro años después de la muerte de Lord Townshend, un panfleto anónimo titulado “Considerations on the Utility and Equity of the East India Trade” argumentaba de nuevo la eliminación del monopolio de la Compañía de las Indias Orientales y lamentaba la muerte de Lord Townshend, tan sensato y entendible en cuestiones comerciales.

Esta claro que Lord Townshend fue mucho más influyente a mediados del siglo XVIII en Inglaterra de lo que conocerían posteriores historiadores. Además, era al tiempo un ejemplo y una encarnación de una creciente marea de sentimiento de laissez faire en la Gran Bretaña de esa época.

 

 

Murray N. Rothbard (1926-1995) fue decano de la Escuela Austriaca. Fue economista, historiador de la economía y filósofo político libertario.

Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith.



[1] El título completo era: “National Thoughts, Recommended to the Serious Attention of the Public. With an Appendix, Shewing the Damages Arising from a Bounty on Corn”. En Salim Rashid, “Lord Townshend and the Influence of Moral Philosophy on Laissez Faire”, The Journal of Libertarian Studies, 8, nº 1 (Invierno de 1986), pp. 69-74. Rashid es prácticamente el único historiador que resucita a Townshend y demuestra su importancia. Pero vean a George Shelton, Dean Tucker and Eighteenth-Century Economic and Political Thought (Nueva York: St Martin's Press, 1981), nota 43, pp. 79, 88.

Rashid apunta que varias bibliotecas destacadas académicamente han atribuido erróneamente la autoría de su panfleto al hijo de Townshend. Rashid, op. cit., p. 73.

[2] Tucker a Townshend, 22 de abril de 1752. Rashid, op. cit., nota 44, p. 73.

[3] Es divertido contrastar la actitud crítica de Townshend hacia Decker con la alabanza laudatoria de T.W. Hutchison, que prácticamente considera a Decker como un héroe del libre comercio, al pedir “la abolición de todas los aranceles” y oponiéndose al Acta de Navegación, así como a los aranceles en represalia. Rashid, op. cit., nota 44, p. 71; T.W. Hutchison, Before Adam Smith: The Emergence of Political Economy, 1662–1776 (Oxford: Basil Blackwell, 1988), pp. 293-294.

[4] La propuesta de Tiwnshend se presentó en 1753, pero no se realizó ninguna acción sobre ella. Rashid, op. cit., nota 44, pp. 71, 73.

[5] Rashid, op. cit., nota 44, p. 72. Las respuestas libertarias, que presumiblemente querían obtener las preguntas de Lord Towhshend son, respectivamente, el libre comercio, no y no.

Published Thu, Dec 2 2010 6:43 PM by euribe