Quemando la casa

Por Mike Peinovich (Publicado el 12 de noviembre de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4812.

 

No deberíamos echar la culpa al libre mercado por algo que hace el gobierno. Es lo primero que debería apuntarse a quien esté bajo la impresión de que la situación en Tennessee (donde un departamento público de bomberos se sentó y vio cómo se quemaba la casa de un hombre por no haber pagado una contribución de 75$) es consecuencia del libre mercado.

Objetivamente, era un departamento público de bomberos. La discusión debería acabar aquí. La situación es una consecuencia del estado, no del mercado. Por desgracia, no acabará aquí. Un montón de élites de izquierda liberal, estatistas y bloggers de izquierdas han estado usando esta trágica situación como una excusa para atacar al libre mercado y a los libertarios en general.

El peor ataque fue un artículo en Salon.com llamado “For-pay Fire Department Lets Man's House Burn” [“Departamento de bomberos deja que la casa de un hombre arda por no pagar”], de alguien llamado Alex Pareen. El subtítulo dice “Resulta que la mano invisible no abre una boca de incendios para un aprovechado”. Lo más extravagante del artículo es la foto que incluye. Un maquetador de Salon aparentemente encontró una imagen de una casa ardiendo y le pegó un retrato de Friedrich Hayek a su lado, enviando claramente el mensaje de que la ideología de Hayek y la sólida economía que trataba de enseñarnos llevará a que ardan todas nuestras casas. No sólo eso, pero eso es el resultado que buscaba Hayek. Después de todo, la única razón por la que alguien defendería el libre mercado sería porque secretamente quiere que se quemen las casas de todos. ¿Verdad? Así que aquí tenemos malas habilidades para el PhotoShop combinadas con mala ideología.

La idea de que el libre mercado lleve a este resultado es una tontería. De acuerdo con todos los relatos, el propietario ofreció pagara la tarifa en el lugar. Incluso ofreció pagar más que la tarifa y cubrir todos los costes asociados con apagar el fuego. ¿Qué empresa con ánimo de lucro se sentaría allí y rechazaría dar sus servicios a un cliente potencial rogando darles su dinero? Ni siquiera en el mercado intervenido en el que vivimos, ninguna empresa operaría así. Sólo el estado opera así.

El jefe de bomberos no podía aceptar la oferta del propietario porque es parte de una cadena burocrática de mando que no puede ajustarse a la nueva situación. No puede tomar por sí mismo la decisión de tomar el dinero y apagar el fuego. Tiene superiores a los que informar.

Como nos enseña Ludwig von Mises en su clásico Burocracia, en una burocracia las normas son lo más importante, no servir a los consumidores ni hacer dinero. Las burocracias no tienen indicador de pérdidas y ganancias para medir el éxito, así que todo lo que queda es hacer normas. Miden el éxito por cuántas normas elaboran y cómo se aplican dichas normas. Sólo alguien aterrorizado por quebrantar una norma y meterse en problemas con sus superiores actuaría de la forma en que lo hizo este jefe de bomberos.

Una de las críticas más populares que escuchamos al capitalismo y al libre mercado es que sólo les preocupa el dinero. Estas ideologías crueles y avariciosas, nos dicen, dejarían que se quemara la casa de una persona sólo por dinero. Pero el propietario ofreció pagar la tarifa. Ofreció pagar más que la tarifa. En este caso, no se trata de dinero.

El asunto es el estado y sus normas y procedimientos burocráticos, no el dinero. Si sólo se tratara de dinero, la casa se habría salvado. Un departamento de bombero avaricioso y cruel que sólo se preocupara de que le pagaran habría evitado esta situación.

Imaginen una empresa de bomberos realmente con ánimo de lucro en un mercado libre competitivo. ¿Realmente haría esto? ¿Realmente rechazaría una tarifa superior y se arriesgaría a la mala imagen de ser la compañía que se sentó mientras se quemaba una vivienda familiar? ¿Se sentaría allí y permitiría que este cliente potencial fuera recogido por la competencia? Es absurdo pensar que una operación con ánimo de lucro responda así.

Hay quien puede objetar que si el departamento de bomberos fuera a aceptar tarifas por servicios en el momento, esto debilitaría el incentivo para que la gente pagara por anticipado. Esto supuestamente privaría al departamento de bomberos de un presupuesto operativo salvo que hubiera realmente fuegos para apagar y generar una corriente de ingresos. Esto puede ser válido dicho así. Pero quienes dicen eso están argumentando esencialmente que el departamento público de bomberos hizo bien en dejar que se quemara la casa. ¿Entonces cuál es la queja? Parecería que de acuerdo con este argumento el departamento público de bomberos actuó correctamente.

Esto puede resolverse fácilmente con la imposición de tarifas más altas para servicios únicos y en el momento. Hay muchos ejemplos de servicios de emergencia como grúas en las carreteras, que ya operan así. Un cliente puede unirse al autoclub, pagar su cuota anual y estar cubierto si necesita una grúa de emergencia. Quien no sea miembro aún puede tener una grúa de emergencia: sólo tiene que pagar el precio completo. Hoy en día son cientos de dólares. Este modelo de precios es muy sencillo y ampliamente usado. Es tan sencillo que sólo el gobierno puede liarlo.

Si el propietario de la casa que no ha contratado un seguro o pagado un club de bomberos no está en casa para acordar una tarifa de un uso, puede arreglarse fácilmente. En un mercado libre, la gente es responsable de los daños que causan a otros. Si un incendio en la propiedad de una persona puede potencialmente extenderse a los vecinos, éstos están completamente justificados para llamar al departamento de bomberos y y enviarle la factura de la tarifa. Esto sería para él una opción mejor que dejar que se queme su casa y ser responsable también de los daños a sus vecinos.

Otra posibilidad para propietarios no asegurados que no estén presentes en el momento de un incendio sería que una empresa de bomberos apagara el fuego y luego pidiera el embargo de la propiedad por el precio del servicio. Si el propietario realmente no quería pagar por cualquier protección frente a incendios y realmente quería perder la casa, entonces perderla para la compañía de incendios equivale a lo mismo. Si quería recibir el servicio, estará contento de salvar su casa y podría acordar una fórmula de pago con la empresa de bomberos. En todos estos posibles casos la empresa de bomberos dejaría al propietario mejor de lo que estaba.

Es importante advertir que igual que este incidente fue un caso marginal en el mundo de hoy, esos incidentes sería igualmente casos marginales en un mercado libre. Sería impensable que el seguro de vivienda no incluyera algún tipo de protección contra incendios, así que los casos reales de gente que no paga serían extremadamente limitados.

Hay precedentes históricos de departamentos de bomberos de propiedad privada ligados a aseguradoras. Hasta 1866, los departamentos de bomberos de Londres eran de propiedad privada y operados por aseguradoras. Haya varias formas en que podría ofrecerse este servicio por el libre mercado sin necesidad de un monopolio del gobierno que recorta y bloquea opciones privadas.

El libre mercado, la competencia y la búsqueda de beneficios trabajan juntos para hacer a los proveedores de servicios tan atentos a las necesidades de los clientes y posibles clientes como sea posible. El gobierno no tiene ningún incentivo para atender a ninguna necesidad, salvo la suya. En lugar de mostrar lo que tenemos que temer de la posibilidad de servicios de bomberos en un mercado libre, este incidente subraya los problemas que ya tenemos con la provisión pública de estos servicios. Sólo el gobierno se sentaría viendo cómo se quema la casa de un hombre y no haría nada.

 

 

Mike Peinovich, es un ingeniero de software, autodidacta y anarquista de la ciudad de Nueva York.

Published Mon, Nov 15 2010 7:53 PM by euribe