Regular la tecnología cavernícola

Por Dave Albin. (Publicado el 14 de junio de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4453.

 

Tengo la suerte de vivir en una vivienda con suficientes árboles y zonas de jardín, colocados por los anteriores propietarios, como para acumular un montón de ramas y hojas en mi patio. Aproximadamente una vez al año tengo que pensar qué hacer con esto. Donde vivo, puedes quemar los restos de jardín y eso hago todos los años. Realmente no tengo ninguna forma sencilla de llevármelos a otro sitio y pongo plantas y flores que puedan tolerar una tierra llena de cenizas después del fuego. En cierto modo, recurro a mi cavernícola interior, utilizando una tecnología que ya existe desde hace mucho tiempo: la maravillosa tecnología del fuego.

 Por supuesto, en algunos lugares está prohibido cualquier fuego. En otros, está permitido, pero se anima a no hacerlo, con un montón de vagas regulaciones de forma que se nos puede impedirlo en cualquier momento. Donde vivo está claramente indicado que

El fuego al aire libre está permitido sólo los martes, jueves y sábados en horas diurnas. No se permite el fuego en contenedores cerrados, como un bidón de quemado (se admiten las parrillas exteriores). Sólo pueden quemarse desperdicios de jardín.

En el pasado, he tratado de contactar con funcionarios del ayuntamiento para pedir aclaraciones sobre la ordenanza y sigue teniendo curiosidad: ¿por qué se permiten los fuegos ciertos días y no otros? ¿Por qué sólo en horas diurnas? ¿Qué son exactamente “desperdicios de jardín”?

Por lo que sé (y por lo que he experimentado), quemar desperdicios de jardín expulsa al aire humo y partículas, y quienes sufran de asma y enfermedades respiratorias se verían afectados por mi fuego. Sin embargo, como pueden ver, según el ayuntamiento tengo todo el derecho a emitir grandes penachos de humo y hollín donde quiera los martes, jueves y sábados en horas diurnas. Aún así, en los demás días y durante la noche, lo tengo completamente prohibido, aunque no le importe a nadie a mi alrededor.

Es el resultado verdaderamente desastroso de la intromisión del ayuntamiento entre mis vecinos y yo: el ayuntamiento hace lo que deberíamos hacer nosotros. En un sistema de derechos de propiedad sólidos, tendría que descubrir si, por ejemplo, alguien a mi alrededor tiene niños con asma. O si simplemente a ellos no les gusta el olor del humo que vaya a su casa.

Lo que ha hecho el ayuntamiento indica que negociar con el concejo es más importante (y obligatorio legalmente) que negociar con mis vecinos, los verdaderos propietarios. Me han permitido quemar, sin que importen las consecuencias.

¿Qué pasaría si no tuviera permiso para quemar los desperdicios de jardín? Bajo el sistema actual, alguien podría quejarse o llamar a la policía, pero tenga claramente la ley de mi lado, así que ¿qué pueden hacer? Tres frases cortas sobre el sencillo quemado de los desperdicios de jardín y aún así, son realmente mucho más.

En teoría, si pudiera quemar todos mis desperdicios y mantener el humo dentro de mi propiedad (o al menos lo suficiente como para que nadie sepa que estoy quemando algo) ¿no debería hacerlo independientemente de lo que otros puedan pensar? Algunos ayuntamientos han supuesto que esto no puede hacerse, que si ellos no saben cómo hacerlo, nadie debe saberlo. Esta suposición ha llevado a la prohibición total de fuegos. Pero ¿por qué tendrían que restringirse mis derechos en este caso?

Igualmente, ¿qué pasa si a ninguno de mis vecinos le importa mi fuego y humo? ¿Debería en este caso entrometerse en mis derechos de propiedad? Creo que no. La única forma sensata de abordar una situación como esta es mantener sólidos derechos de propiedad. Nuestros acuerdos no tienen nada que ver con el ayuntamiento.

Algunos ayuntamientos (como el mío) permiten quemar bajo ciertas condiciones, pero éstas son arbitrarias y pueden impedir los acuerdos que ciudadanos pacíficos puedan realizar entre sí. Por ejemplo, quizá mi vecino con niños asmáticos se va todo el día los miércoles y me dice que podría quemar ese día.

O quizá un vecino no quiera que ni humo vaya en su dirección en ningún caso. Podría ver los pronósticos del tiempo y planificar el quemado un día en que el viento provenga de su casa. Por supuesto, si muchos propietarios están en contra de mi fuego y no pudiera pensar en ninguna forma de contener mi humo y partículas, tendría que buscar otra forma de deshacerme de mis desperdicios de jardín, quizá contratando a alguien que se los llevara o haciendo compost.

Se supone que la ley mantiene los derechos, pero en este caso puede usarse fácilmente para violarlos: si tengo una disputa con mi vecino con hijos asmáticos, podría tratar de quemar tantos desperdicios de jardín como pudiera, dirigiendo el humo hacia ellos. Actualmente, donde vivo puedo hacerlo siempre que siga la ordenanza del ayuntamiento sobre fuegos. Podría incluso llamar a la policía para impedir que mi vecino apague mi hoguera o desvíe el humo. Esencialmente, le puedo ahumar su casa los martes, jueves y sábados en horas diurnas. En ese tiempo puede producir problemas asmáticos a sus hijos (en su propia casa) tanto como quiera.

Lo que ha hecho mi ayuntamiento es similar a lo que ha hecho EEUU, de acuerdo con los Estados. La Ley de Aire Limpio ha puesto límites y restricciones a lo que ciertas industrias pueden emitir al aire. Pero, igual que en mi ciudad, los demás niveles del gobierno se han interpuesto entre los propietarios privados y han permitido algo de humo y otras sustancias que causan problemas en la calidad del aire.

Un sistema de derechos de propiedad sobre todo habría sido una solución mejor. Una vez que tu humo y partículas hayan entrado en mi espacio aéreo contra mi voluntad (lo que se determinaría caso por caso por cada propietario), se consideraría un acto de agresión.

Incluso una regulación “simple” de quemado de desperdicios de jardín (tecnología de la era de las cavernas) tiene implicaciones a largo plazo y consecuencias no pretendidas, potencialmente desastrosas. En nuestra sociedad moderna, una fuerte confianza en los derechos de propiedad privada nos permitiría ocuparnos mejor de casos sencillos como éste, así como de las complejidades de la tecnología avanzada.

 

 

 

El Doctor Dave Albin es biólogo molecular y zoólogo en Illinois.

Published Mon, Jun 14 2010 6:32 PM by euribe