¿Es posible la deflación en Estados Unidos?

Por Frank Shostak. (Publicado el 10 de junio de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4480.

 

De acuerdo con algunos analistas, una acusada caída en los índices de precios de las principales materias primas ha hecho aparecer el espectro de la deflación. El índice del Journal of Commerce (JCOM) cayó un 8,5% en mayo desde abril, mientras que el índice del Commodity Research Bureau (CRB) cayó un 8,2% en ese periodo. También la tendencia al crecimiento de esos índices se truncó en mayo. La tasa de crecimiento anual de índice JCOM cayó a un 47,9% frente a un 77% en abril, mientras que la del índice CRB cayó al 0,7% frente a un 24,9%.

Figure 1 Figure 2

Entonces, si algunos otros índices de precios se vieran bajo presión, ¿implicaría esto que la economía ha caído en el campo de la deflación? Para responder a esta pregunta, necesitamos definir qué es la deflación. Contrariamente al pensamiento popular, la deflación no es una bajada generalizada de precios como tal, sino una disminución de la oferta de dinero. Advirtamos que estos e basa en el mismo principio de que la inflación no es un aumento generalizado de precios, sino un incremento de la oferta de dinero.

Como el precio de un bien es la cantidad de dinero pagada por unidad del bien, evidentemente, si no varía nada más, los precios de los bienes en general aumentarán con el tiempo cuando aumente la oferta de dinero y caerán cuando disminuya dicha oferta. Para establecer si estamos en deflación necesitamos descubrir lo que está haciendo la oferta monetaria. Los últimos datos de nuestra medida monetaria, la AMS,[1] muestra que la tasa anual de crecimiento llegó a un 4,7% en mayo frente al 1% en enero. Una cifra positiva en la tasa de crecimiento de la oferta monetaria implica que, en ese momento, sigue habiendo inflación.

Figure 3Advirtamos que desde octubre a diciembre del año pasado tuvimos realmente deflación. La tasa de crecimiento anual de la AMS fue de un -6% en octubre, un -10% en noviembre y un -7,1% en diciembre.

Normalmente la fuerza principal en la expansión de la oferta monetaria es una política monetaria laxa del banco central. El banco central inyecta dinero en el sistema bancario. El dinero a su vez es amplificado por los bancos comerciales mediante la banca de reserva fraccionaria. Sin embargo, actualmente parece haber una divergencia entre la inyección de la Fed y la actividad de préstamo de los bancos comerciales.

A pesar de todas las inyecciones monetarias masivas de la Fed, los bancos comerciales han decidido sentarse encima del montón de dinero inyectado en lugar de prestarlo. El nivel de reservas extraordinarias de los bancos comerciales ha aumentado a 1,05 billones de dólares a principios de junio, desde 1.400 millones en enero de 2008, mientras los préstamos siguen en caída libre. La tasa anual de crecimiento del préstamo cayó a un -11,4% este mayo, desde un -0,5% de mayo del año pasado.

Sin embargo, lo importante para la oferta de dinero no es el préstamo como tal, sino el préstamo inflacionario, es decir, el préstamo que se genera mediante la banca de reserva inflacionaria. La tasa anual de crecimiento de nuestro indicador de crédito inflacionario se situó en el -5,6% en mayo, frente al +3% en mayo del año pasado. (Sin embargo, advirtamos que la tendencia al crecimiento del indicador de crédito inflacionario muestra actualmente un visible rebote [ver la imagen de abajo a la derecha]).

Figure 4 Figure 5

Así que una caída en el crédito inflacionario, si no se ve compensada por la inyección de la Fed, genera una disminución de la existencia de dinero, y por tanto una deflación. Como hemos visto hasta ahora, la existencia de dinero sigue creciendo, lo que nos parece que sugiere que, por el momento, la inyección monetaria de la Fed mediante la compra de activos está compensando la caída del crédito inflacionario. Fijémonos en que actualmente la Fed está inyectando a un ritmo anual del 14% frente a un ritmo de contracción del crédito inflacionario de alrededor del 6%. Recordemos que siempre que la Fed compra activos no bancarios estimula los depósitos a la vista de los vendedores de activos al banco central. Un aumento en los depósitos a la vista implica un aumento en la oferta monetaria.

Así que parece que independientemente de la caída del crédito inflacionario, la Fed siempre puede compensar esta caída inyectando dinero. (También la Fed podría como compensar esta caída con una compra agresiva de activos no bancarios). Así que en este sentido podemos decir que, dada la disposición de la Fed a inyectar dinero a escala masiva, la probabilidad de deflación no es muy alta.

Ahora, tenemos que considerar el hecho de que la Fed no presta mucha atención a los datos de oferta monetaria. Para los políticos de la Fed, la inflación o la deflación se asocian con movimiento en el Índice de Precios del Consumo (IPC). Después de caer a un -2,1% en julio del año pasado, la tasa anual de crecimiento del IPC ascendió al +2,2% en abril.

Figure 6Nos parece que, teniendo en cuenta una gran distancia temporal de los cambios en la oferta monetaria a cambios en el IPC, los fuertes aumentos pasados en la oferta monetaria podrían llevar a un fortalecimiento mayor en la tendencia al crecimiento del IPC en los próximos meses. En respuesta a este fortalecimiento, lo más probable es que la Fed refuerce su postura monetaria. Esto podría a su vez ralentizar significativamente la tasa de crecimiento del balance de la Fed. Por tanto, dada la caída en los préstamos inflacionarios de los bancos, esto generaría una disminución en la oferta monetaria y por tanto a la deflación. (Incluso si la Fed decidiera no hacer nada, la caída del crédito inflacionario podría llevar a una caída en la oferta monetaria).

Sin embargo hay otro factor a considerar: la caída de la tasa de crecimiento de la oferta monetaria desde noviembre de 2008 a noviembre de 2009 (la tasa anual de crecimiento cayó del +28% al -10%). El efecto diferido de esta caída probablemente producirá una disminución pronunciada en la actividad económica, es decir, socavará severamente diversas burbujas. Nos parece que una caída aguda de la actividad económica podría hacer que la Fed ignore el aumento de precios y le impulse a inyecciones agresivas.

El aumento en la oferta monetaria como consecuencia de la inyección monetaria de la Fed probablemente genere un mayor debilitamiento en el proceso de generación de riqueza real, es decir, una disminución de los ahorros reales. Una caída de los ahorros reales a su vez llevaría a una caída de la actividad económica: no podemos financiar la producción de tantos bienes como antes.

Por lo tanto, una tasa fuerte de crecimiento de la oferta monetaria y la producción de menos bienes implica con el tiempo un aumento general en el dinero por bien, es decir, a un aumento generalizado de los precios. (Observemos que lo que tenemos es un aumento general de los precios y una caída en la actividad económica, que es lo que s llama estanflación). Ese escenario probablemente refuerce el precio del oro.

Conclusión

Una caída acusada en los precios de las materias primas ha hecho aparecer el espectro de la deflación en Estados Unidos. Nos parece que lo que importa para la deflación es el estado de la oferta monetaria. Mientras la tasa de crecimiento de la oferta monetaria siga estando en cifras positivas, no puede haber deflación.

A pesar de una disminución del crédito inflacionario en los bancos comerciales, las inyecciones monetarias de la Fed la han compensado, manteniendo en positivo la tasa de crecimiento de la oferta monetaria. Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que la Fed endurezca su postura en respuesta a un fortalecimiento de la tendencia al crecimiento del IPC. Esto, unido a una caída en el crédito inflacionario, podría generar una caída de la oferta de dinero y por tanto la aparición de la deflación.

Sin embargo, somos de la opinión de que, teniendo en cuenta la caída en la tendencia al crecimiento de la oferta monetaria entre noviembre de 2008 y noviembre de 2009, la actividad económica de EEUU podría verse bajo presión en unos pocos meses. En consecuencia, la Fed podría adoptar fuertes inyecciones monetarias. Nos parece que esto podría llevar a una severa estanflación.

 

 

Frank Shostak es investigador adjunto en el Instituto Mises y colaborador habitual en Mises.org.



[1] Frank Shostak, “The Mystery of the Money Supply Definition”, Quarterly Journal of Austrian Economics, volumen 3, número 4 (Invierno de 2000).

Published Fri, Jun 11 2010 5:27 PM by euribe