El triste estado de la enseñanza de la economía financiera

Por Xavier Méra. (Publicado el 9 de junio de 2010).

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4442.

[The Economics of Money, Banking and Financial Markets • Frederic S. Mishkin • Prentice Hall; 9ª edición (17 de julio de 2009) • 768 páginas]

                         

En general, The Economics of Money, Banking and Financial Markets, de Frederic S. Mishkin, es un libro de texto bien escrito. También es uno de los libros de texto disponibles más ampliamente usado, si no el que más. Su gran reputación entre profesores debería por tanto decir mucho acerca del estado de la enseñanza ortodoxa en dinero, banca y economía financiera.

Su relativa calidad formal es sin duda un activo. Sin embargo, esto hace más visibles las debilidades de sus teorías. No me quejo porque el libro no sea total o al menos parcialmente austriaco. No deberíamos esperar teorías austriacas en un libro de texto escrito para explicar opiniones ortodoxas. Podríamos quejarnos de que la teoría austriaca o praxeológica no sea la corriente principal, pero eso es otro asunto. Por el contrario, hablo de algunas debilidades internas de las opiniones y pedagogía ortodoxas, debilidades en sí mismas.

Veamos algunos ejemplos en la teoría del tipo de interés. Mishkin presenta dos visiones, el marco neoclásico de “fondos prestables” y el keynesiano de la “preferencia de liquidez”. Hasta aquí, bien. Pero Mishkin explica en la 6ª edición:

La razón por la que nos aproximamos a la determinación de los tipos de interés con ambos marcos es que el de los fondos prestables es más fácil de usar al analizar los efectos de los cambios en la inflación esperada, mientras que el de la preferencia de liquidez ofrece un análisis más sencillo de los efectos de los cambios en ingresos, el nivel de precios y la oferta de minero. (p. 114).

Es una frase maravillosa. Los criterios son “más fácil de usar” y “análisis más sencillo”. ¿Y qué hay de su validez? ¿Todo el propósito de la teoría económica no es buscar la verdad sobre la materia o, si se acepta el método ortodoxo, acercarse a ella mediante procedimientos de refutación? Si la verdad es lo que importa, deberíamos esperar, en lugar de que las dos teorías se presenten en orden para que el lector decida cuál es válida (en todo o en parte), si lo es alguna. Aún así, la justificación de Mishkin no es ésa.

Otro ejemplo de una afirmación problemática: tanto en la “teoría de la demanda de activos” (la teoría de la demanda de bonos en el marco de los fondos prestables) como en la teoría de la demanda de dinero (en el marco de la preferencia de liquidez), un factor que se supone que tiene una influencia positiva en la demanda es la “riqueza”. Mishkin explica que

La conclusión a la que hemos llegado es que en una expansión del ciclo económico con riqueza creciente, la demanda de bonos aumenta y la curva de demanda de bonos se mueve a la derecha. (p. 101).

O, para la aproximación mediante preferencia de liquidez:

El marco de preferncia de liquidez genera así la conclusión de que cuando los ingresos aumentan durante una expansión del ciclo económico (manteniéndose constantes las demás variables económicas), los tipos de interés aumentarán. (p. 117).

El problema es que, a estas alturas del libro, no se ha explicado ninguna teoría del ciclo económico. Así que la expansión del ciclo económico o la mayor riqueza o ingresos aparecen aquí como acontecimientos no explicados que ocurren por razones determinadas e independientes de cualquier consideración de los tipos de interés (de la misma forma, un repentino “deterioro en los balances de los bancos, aumento en los tipos de interés, un desplome de la bolsa o un aumento de la incertidumbre” se presentan más tarde en el libro como causas no explicadas y exógenas de las crisis financieras).

Ahora, en el prólogo Mishkin trataba de responder a la pregunta “¿Por qué estudiar los mercados financieros?”, diciendo, entre otras cosas, que

Como los tipos de interés tienen efectos importantes en individuos, instituciones financieras y la economía en general, es importante explicar las fluctuaciones en los tipos de interés que han resultado sustanciales en los últimos veinte años. (p. 4).

Así que los tipos de interés tienen un impacto en la economía en general. ¡Espera un momento! En la explicación referida a la demanda de activos o de dinero (determinantes del tipo de interés en las dos aproximaciones explicadas), la única relación causal que encontramos entre la economía en general y la demanda es que en un estado particular de la economía en general (la expansión del ciclo económico o crecimiento de la riqueza) determina la demanda y por tanto determina parcialmente el interés, no al contrario.

Si los estudiantes adoptaran este tipo de razonamiento circular en sus futuros trabajos como investigadores, no nos sorprendería el grado de sinsentido y la baja calidad de las investigaciones que hagan.

Y veamos otros determinantes de la demanda de activos en el marco de los fondos prestables:

  • Retornos esperados de bonos respecto de activos alternativos.
  • Riesgo de bonos respecto de activos alternativos.
  • Liquidez de bonos respecto de activos alternativos. (p. 101).

Miskhin desarrolla esto. Aquí va un ejemplo:

Si la gente de repente fuera más optimista acerca de la bolsa y empezara a esperar precios más altos en el futuro, tanto las ganancias esperadas de capital como los retornos esperados en las acciones aumentarían. Si los retornos esperados en bonos se mantienen constantes, el retorno de bonos de hoy respecto de las acciones caería, rebajando la demanda de bonos y moviendo la curva de demanda hacia la izquierda.

Pero digamos, por ejemplo, que la gente no espera precios de las acciones más altos en el futuro y que este cambio por tanto no se produce. Seguiría quedando una pregunta más importante: ¿por qué puede la gente ganar un retorno positivo en bonos antes que nada? Me temo que la discusión sobre los determinantes de la demanda de activos no responde a esta pregunta. Lo mismo pasa respecto de la demanda de dinero en el marco de la preferencia de liquidez.

Los bonos, el único activo alternativo al dinero en el marco de Keynes, tienen un retorno esperado igual al tipo de interés i. A medida que sube este tipo de interés (sin que varíe nada más), el retorno esperado en dinero cae en relación con el retorno esperado en bonos, y como nos dice la teoría de la demanda de activos, esto hace que caiga la demanda de dinero.

También podemos ver que la demanda de dinero y el tipo de interés deberían relacionarse negativamente usando el concepto de coste de oportunidad, la cantidad de interés (retorno esperado) sacrificado por no tener el activo alternativo, en este caso, un bono. (p. 115).

La demanda de dinero es algo supuestamente determinado por la riqueza o los ingresos y por el nivel de precios (porque a la gente le importa l cantidad de dinero que tiene en términos reales [p. 116]). Pero, de nuevo, para que el dinero tenga un coste de oportunidad en términos de interés  debe ser capaz de generar un ingreso positivo de intereses. Así que, ¿por qué los bonos generan algún interés? La respuesta no se encontrará en la explicación de Mishkin de la postura de la preferencia de liquidez, pero no le echemos la culpa, porque el problema ya estaba en la Teoría General de Keynes. (Como advirtió Murray Rothbard, no está claro en la explicación keynesiana si el tipo de interés determina la demanda de dinero o si la oferta y demanda de dinero determina el tipo de interés, como han afirmado los keynesianos ortodoxos. Así que el fenómeno del interés existe, pero realmente no sabemos por qué). ¿No es esto extremadamente problemático, incluso para la visión ortodoxa?

Bueno, tal vez no sea completamente justo decir que no hay una teoría del tipo de interés en el libro de texto de Mishkin. ¿O sí? Es verdad que Mishkin dice más de lo que acabo de citar. Después de todo, el tipo de interés podría tener algo que ver con la idea de preferencia temporal:

El concepto de valor presente se basa en la noción de sentido común de que un dólar que nos paguen dentro de un año es menos valioso que el que nos paguen hoy. (p. 69).

Pero vean cómo se justifica esta opinión:

La noción es cierta porque podemos depositar un dólar en una cuenta de ahorro que dé intereses y tener más de un dólar en un año.

Freddie, ¿me estás tomando el pelo? La pregunta es ¿Por qué puedo obtener intereses? La respuesta sería una teoría del interés. No puedo suponer la existencia del interés. (Los austriacos tienen algunas propuestas respecto de la teoría de la preferencia temporal del interés, por cierto).

Es embarazoso. Aquí tenemos un libro de texto sobre dinero, banca y mercados financieros en el que presumiblemente la teoría del tipo de interés debería desempeñar un papel estelar. Pero no hay ninguna teoría del interés. Además, tenemos crecimiento o auges del ciclo económico a veces considerados como causas inexplicadas, a veces como efecto de otras causas inexplicadas. Finalmente, la verdad en estos asuntos es aparentemente menos importante que la facilidad de uso de los modelos. Bueno, ¿por qué es este libro de texto una herramienta importante en el currículum de los estudiantes si no es porque la mayoría de los profesores consideran aceptable todo esto?

La buena noticia para los austriacos es, por supuesto, que mientras los estudiantes y otros descubran este sinsentido, tendremos oportunidades para aportar paradigmas alternativos.

 

 

Xavier Méra es doctorando en la Univesidad de Angers, Francia.

Published Thu, Jun 10 2010 8:19 PM by euribe