Murray Rothbard, en su medio centenario

Por Ralph Raico (Publicado el 2 de junio de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4436.

[Publicado originalmente en Libertarian Review, 1976]

 

Al pedirme que escriba un breve elogio de Murray Rothbard con ocasión de su 50 (!) cumpleaños, me encuentro algo avergonzado. En un sentido, nada podría ser más fácil. Conozco a Murray desde hace cerca de 20 años (desde que nos conocimos en el seminario de la NYU de su mentor, el gran Ludwig von Mises) así que hay material para varios cientos de palabras. Es la riqueza del material y la complejidad del sujeto lo que constituye el problema. Pero trataré de comunicarles algo de sus logros académicos así como de su carácter y personalidad.

Hace años, Murray ya había realizado grandes contribuciones a la economía. La más formidable de todas es Man, Economy, and State, su obra magna económica, de la que Mises escribió “(…) una contribución sin parangón. (…) Desde ahora todos los estudios esenciales (…) tendrán que tener muy en cuenta la teorías y críticas expuestas por el Dr. Rothbard”.

En opinión de Mises, la principal virtud de la obra, que le distingue de los trabajos de casi todos los demás autores, era su poderosa sistematización de todo el ámbito de la acción económica, dibujando la estructura teórica a partir de los axiomas básicos de la disciplina. Con Man, Economy, and State, concluía Mises, “Rothbard se une a las filas de los grandes economistas”.

Abordando el campo de la historia económica estadounidense, Murray continuó analizando hitos importantes con Panic of 1819 y America's Great Depression.

Más recientemente se ha dedicado a un profundo estudio de la América colonial (cuyo segundo volumen de los cuatro completos acaba de publicarse) y esta obra ha sido alabada por el eminente historiador Arthur Ekirch. Redondeando sus grandes obras (hasta ahora) están Power and Market, un presentación sistemática del anarquismo individualista y For a New Liberty, la defensa integral del libertarismo.

Aunque no haya contribuido directamente a los estudios revisionistas relativos al origen y conducción de las guerras del estado estadounidenses, Murray tiene un conocimiento amplio sobre el tema. De hecho él es la razón principal por la que el revisionismo se ha convertido en parte crucial de toda postura libertaria. Fue un logro de Rothbard combinar los datos y la interpretación del revisionismo con un análisis libertario actualizado del estado, para ofrecernos así un relato realista del siglo XX.

También puede destacarse grandemente que una virtud de la postura de Murray (en contraste incluso con la de los primeros pensadores libertarios) ha sido su fresco realismo respecto de la naturaleza de la política y el estado. En su opinión, los políticos no son los guardianes de “la sagrada res publica”, ni los hombres bienintencionados que por alguna razón se equivocan constantemente y, a menudo, diabólicamente (más o menos, las posturas conservadora y progresista, respectivamente).

Más bien, como Murray, más que nadie, nos ha hecho ver, puede decirse que los gobernantes del estado lo que Gloster dice de los dioses en El rey Lear.

Los humanos somos para los dioses como las moscas para los niños juguetones: nos matan para su recreo.

Al tomar muy en serio las conclusiones del revisionismo y meditar sobre el sentido de la guerra y el imperialismo, Rothbard ha sido capaz de llegar a esta profunda verdad referida al “dios terrenal”, el estado.

Esta cualidad realista de sus análisis político es evidente también en el creciente uso que está haciendo de los conceptos de “clase” y “conflicto de clases” (no en el erróneo y superficial sentido marxista) como dispositivos explicativos para aproximarse a la historia moderna.

Para acabar, Murray es también en buena medida responsable de todo el análisis de la política estadounidense contemporánea que gira en torno a los conceptos de “Vieja Derecha” y “Nueva Izquierda”, sin el que creo que sería imposible dar sentido a lo que ha ocurrido políticamente en Estados Unidos en los últimos 40 años o ubicar el actual movimiento libertario en su contexto adecuado.

Habiendo producido lo que podría decirse que es la culminación de toda la tradición clásica liberal y libertaria, Murray es profesor en el Instituto Politécnico de Nueva York, que no es una Siberia académica, pero no es Princeton.

Las razones para esta sorprendente circunstancia son que pertenece a la actual fracción minoritaria de la profesión económica que es austriaca, que la falta la amonestación de la Ivy League y que es, ¿cómo diría?, bastante directo. Así, no ha recibido el tipo de reconocimiento que su obra parecería reclamar. Pero esto le pasó al propio Mises y en definitiva no tiene mucha importancia.

En compensación está la satisfacción de saber que la escuela austriaca está atrayendo cada vez más el interés y la atención de jóvenes y brillantes economistas y está claramente en alza.

Pasando de la teoría a la práctica, se debe a Murray más que a ningún otro que el libertarismo sea hoy no simplemente una filosofía política, sino un movimiento. Durante décadas, la libertad ha sido tan vital para él (en el sentido más espiritual y personal) como los grandes sistemas de pensamiento político han sido siempre para quienes los han desarrollado y quieren que prevalezcan.

Así, ha dedicado su tiempo y sus recursos financieros, así como su evidentemente inagotable energía intelectual a nuestras ideas a lo largo de toda su vida adulta. Su devoción se ha demostrado en la búsqueda y educación de jóvenes estudiosos, en la publicación de sus propias revistas libertarias, Left and Right y ahora Libertarian Forum, en su compromiso con el floreciente Partido Libertario y en su creación con amigos y asociados del nuevo Centro de Estudios Libertarios.

Sin embargo, éstos son sólo los puntos álgidos de una vida dedicada a promover nuestras ideas. Mencionaré otras dos cosas, que tengo que escoger entre docenas: su constante apoyo en todos los sentidos a la New Individualist Review a principios y mediados de la década de 1960 y su ayuda a la germinación de la ya fértil mente de Robert Nozick (por la que este último le dio un reconocimiento generoso en su gran libro Anarchy, State and Utopia).

Junto con su erudición y su activismo hay (¿cómo podría olvidarlo?) una atractiva y fascinante personalidad. Lo que aparece al observador incluso a primera vista es un conjunto de rasgos, hábitos e idiosincrasias tan interesantes que podríamos pensar inventadas a propósito. Una parte central de ello es sin duda su gran ingenio. Pero en él, el ingenio y el humor, dados o recibidos, no son simplemente añadidos agradables para vivir sino un estilo de vida. (Esta cualidad de sentirse perpetuamente desafiado por el absurdo del mundo y responder con una postura continuamente satírica siguiere, creo, un romántico desilusionado).

También está el aspecto de Murray el hombre que podría calificar un tipo de bohemia pasada de moda, una especie de orgulloso desaliño que trae a la mente anteriores intelectuales judíos neoyorquinos como Frank Chodorov y Paul Goodman. Para este tipo de hombre la imagen no importa nada. Después de todo, tiene asuntos más importantes. El sentido de la vida es la lucha por la Buena Causa: ¿quién tiene tiempo para tonterías acerca de la “imagen” o preocuparse por lo que pensará de ti la gente? Por supuesto, esa gente es la sal de la tierra.

Bueno, naturalmente uno no puede estar de acuerdo con todo lo que escribe y dice Murray (por ejemplo, yo discrepo respecto de la liberación de la mujer). Pero eso no afecta en lo que ha hecho y es.

Es un hombre de grandes logros e inmensa erudición, un trabajador infatigable, un teórico de la política de primer nivel sin duda, con genio para la síntesis y discernir las grandes cosas, el más importante autor anarquista vivo, el nombre más significativo en toda la noble historia del anarquismo individualista y, sobre todo (en mi opinión y la de muchos otros) desde el punto de vista de las perspectivas de la libertad humana simplemente el intelectual más importante del mundo hoy día.

Feliz cumpleaños, Murray.

 

 

Ralph Raico es miembro senior del Instituto Mises. Es profesor de Historia Europea en el Buffalo State College y especialista en la historia de la libertad, la tradición liberal en Europa y la relación entre la guerra y al aumento del estado. Puede estudiarse la historia de la civilización bajo su guía aquí: en MP3-CD y en casete.

Publicado originalmente en Libertarian Review, volumen 5, nº 2, 1976.

Published Wed, Jun 2 2010 7:35 PM by euribe