Por Doug French. (Publicado el 29 de marzo de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4220.
La noticia corregida desde Washington es que la economía
creció un 5,6% en el cuarto trimestre de 2009. Quienes procesaron las cifras en
el Departamento de Comercio atribuyen el más rápido ritmo de crecimiento
económico en seis años a los enormes ajustes de inventarios, las inversiones en
negocios sólidos y al gasto recuperad en consumo.
Esto ocurre un día después de que el jefe de la Fed Ben
Bernanke testificara que necesita mantener bajos los tipos para ayudar a la
recuperación económica. En un testimonio preparado ante el Comité de Servicios
Financieros de la Cámara dijo: “la economía continúa requiriendo el apoyo de
políticas monetarias acomodativas”. Y respondiendo a preguntas, Bernanke
reafirmaba que continuarían el alto nivel de desempleo y el bajo nivel de
inflación para justificar tipos muy bajos “por un periodo extenso”.
Así que evidentemente el presidente de la Fed, o no cree en
las falsas cifras producidas en la misma calle que su oficina, o tiene algo que
“apoyar” con tipos de interés justo por encima del cero.
Ese algo es, entre otras cosas, el más de un billón de
dólares de los préstamos de segunda hipoteca en las cuentas de los bancos
nacionales. Puede que un billón no suene a demasiado, pero también es cierto
que estos préstamos no se originaron y luego se echaron en una especie de
estofado hipotecario llamado AAA y servido a consumidores hambrientos en todo
el mundo. Son grandes cantidades de préstamos propiedad de bancos de EEUU. En
su número actual, Grant's Interest Rate Observer apunta que las HELOC (Líneas
de Crédito con Garantía Hipotecaria) y otros embargos menores en cuatro de los
mayores bancos nacionales son porcentajes extraordinarios del capital Tier 1 de
esos bancos: Wells Fargo 114%, BofA 93%, J.P. Morgan 55.7% y Citigroup 44.5%.
Es una exposición considerable a préstamos que incluso el
Representante Presidente del Comité de Servicios Financieros de la Cámara,
Barney Franks, aprecia que probablemente no tengan ningún valor. “Los primeros
embargos están por debajo del valor y la perspectiva de cualquier retorno real
sobre los segundos es insignificante”, escribía Frank en un memorando a los
consejeros delegados de los cuatro grandes bancos.
Por supuesto, el programa del Representante Frank es
apremiar a los bancos a que reconozcan sus pérdidas en los segundos embargos
que tengan para que se sientan más inclinados a permitir modificaciones para
los primeros en los que mucha gente está con el agua al cuello y reclama a sus
cargos electos que les alivien esta carga.
Lo curioso del dato de los pagos de los segundos es que la
gente parece estar abonándolos con más regularidad que las primeras hipotecas. Grant's
apunta varias razones para esto. Pero la explicación más convincente es que
estos bancos tienen una relación en curso con sus clientes de HELOC y es más
probable que modifiquen una segunda hipoteca a un cliente que conocen. Además,
el Representante Frank apunta que estos préstamos son esencialmente inseguros,
si no fallidos al menos algunos, lo que alerta a los banqueros, que saben que
no tienen nada que ejecutar y prefieren negociar.
Además, como dice a Grant's el consultor hipotecario
e inmobiliario Mark Hansen, “El verdadero nivel de impago en segundas hipotecas
se ha visto oscurecido por la capacidad de los bancos de referenciar sus tipos
a los tipos de préstamo”. Hansen explica que los bancos pueden modificar un
préstamo de segunda hipoteca para mantenerlo “funcionando” (y no tener que
pasarlo a morosidad) rebajando los tipos al prestatario al 1% y pidiendo sólo
el pago de intereses. Si la Fed tiene tipos justo por encima de cero, los
grandes bancos seguirán ganando dinero con la diferencia, pero aún más
importante es que el préstamo se seguirá considerando en vigor y el capital no
se verá afectado, manteniendo a los grandes bancos funcionando.
Y mientras los grandes bancos funcionen, no lo hacen dando
préstamos a negocios u otras partes privadas. Los préstamos comerciales e
industriales han disminuido un 18% en los 12 últimos meses. Y como escribe
David P. Goldman, “Los bancos estadounidenses han reducido sus cuentes de
préstamos en 350.000 millones de dólares (más de un quinto) desde principios de
2009 y han comprado 300.000 millones de títulos del Tesoro”. Entretanto,
mientras Washington continúa en una juerga de gasto, los bancos centrales del
mundo “no han aumentado significativamente sus existencias de títulos públicos
de EEUU”, explica Goldman. “Sus compras netas son unos modestos 20.000 millones
mensuales, o 240.000 millones anuales”.
Así que no importa qué cifras de PIB genere el Departamento
de Comercio, los tipos de interés que controla el Presidente Bernanke se
mantendrán bajos “por un periodo extenso”.
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Douglas French es presidente del Mises Institute y autor de Early Speculative
Bubbles & Increases in the Money Supply. Es doctor en economía de la Universidad
de Nevada- Las Vegas, dirigido por Murray Rothbard, con el Profesor
Hans-Hermann Hoppe en su tribunal de tesis.