Por Robert P. Murphy. (Publicado el 22 de marzo de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4197.
En su popular blog del New York Times, Paul Krugman
lo ha hecho de nuevo, ofrecer un análisis
muy engañoso del gasto en déficit. Sin mentir técnicamente, Krugman
perpetúa el mito de que Herbert Hoover insistió en la austeridad presupuestaria
en medio de la Gran Depresión. Luego Krugman interpreta un gráfico con
adjetivos que demuestran que sus ojos sólo pueden ver lo que le permite su
teoría keynesiana,
Mala historia de Hoover
Krugman escribe:
“Hace más de un año, acuñé una
expresión que parece hacer tenido éxito en el léxico económico: al escribir
sobre cómo los recortes a nivel estatal y local tenderían a socavar el estímulo
fiscal a nivel federal, dije que teníamos cincuenta
Herbert Hoovers.
Pero estaba equivocado. Vía Mark
Thoma, tenemos al menos cincuenta y uno, porque tenemos que añadir a David
Broder a la lista.
Antes de ocuparme de esto,
advirtamos que los temores acerca de la rémora fiscal a novel estatal y local
se han visto justificados por los hechos. Aizenman y Pasricha hacen
un análisis bastante definitivo: podemos entenderse su versión rápida y burda
viendo las compras gubernamentales de bienes y servicios.”
Krugman luego elabora un gráfico (que veremos dentro de un
momento) mostrando que el gasto federal a aumentado mientras que el gasto
estatal y local ha disminuido. Concluye:
“Y David Broder piensa
que esto es bueno, que Washington
debería parecerse más a los estados.
Lo que me asombra es que parece
que Broder ni siquiera es consciente de que hay argumentos en el bando
contrario, no digamos que la mayoría de los economistas están consternados por
los efectos de la austeridad fiscal. Si Broder es una guía del conocimiento
convencional de clase política (generalmente lo es), tenemos un gran problema”.
Esta idea de que Herbert Hoover practicó un recorte
inmisericorde del presupuesto se ha afianzado bastante en la comunidad
pro-déficit. La idea es que la razón por la que la Gran Depresión fue tan
terrible fue que Herbert Hoover tuvo miedo de adoptar una política fiscal de
estímulo suficiente, al tiempo que el patrón oro impedía que la reserva Federal
implantara una política monetaria suficientemente expansiva.
De acuerdo con esta postura, FDR llegó al puesto cambiando
radicalmente y aumentó el déficit, lo que puso a la economía de EEUU lejos del
precipicio. Pero luego (vaya) Toosevelt también sucumbió ante la deficitfobia
irracional y su intento de equilibrar el déficit sumió de nuevo a la nación en
una profunda depresión en 1937.
Ya he documentado
los problemas teóricos y empíricos de esta explicación, cuando Christina Romer
dio una versión de ella para defnder los planes de la administración Obama de
gasto para “estímulo”.
Volvamos al artículo original “Fifty
Herbert Hoovers” para ver exactamente qué dice:
“Ningún presidente estadounidense
moderno repetiría el error fiscal de 1932, en el que el gobierno federal trató
de equilibrar su presupuesto al afrontar una severa recesión. La administración
Obama dejará de lado las preocupaciones por el déficit mientras lucha contra la
crisis económica (…)
Es verdad que la economía
actualmente está contrayéndose. Pero es el resultado de un desplome en el gasto
privado. No tiene sentido aumentar el problema recortando también el gasto
público (…)
Ahora mismo la prioridad es
luchar contra el ataque de 50 Herbert Hoovers y estar seguros de que los
problemas fiscales de los estados no hacen aún peor la crisis económica”.
Después de leer el artículo de Krugman, el lector ocasional
estará bastante seguro de que la administración Hoover recorto drásticamente el
gasto en 1932. Dicho lector probablemente se sorprendería al saber que el
“error fiscal de 1932” fue una reducción del gasto de alrededor de 63 millones
de dólares, un 1,3% del presupuesto del año anterior. La columna de Krugman no
menciona nada de la tremenda subida de tipos impositivos en ese momento,
como que el tipo
máximo del impuesto de la renta saltó del 25% al 63% (!) en 1932. (Ver mi
libro sobre la Depresión para más detalles).
Aún así éstas son las sorpresas más pequeñas. La sorpresa de
verdad se produciría si el lector viera una recopilación de los
déficits presupuestarios federales como parte de la economía y apreciara
(a) que la administración Hoover no llegó nunca a algo parecido a un déficit equilibrado
después de su intento de “austeridad fiscal” y (b) que el déficit en relación
con el PIB creció tras el desastre bursátil cada año que Hoover
permaneció en el cargo. Véalo usted mismo, recordando que los presupuestos
del gobierno se calculan con respecto de los años fiscales, no los del
calendario:
|
Ingresos y
gastos federales y diferencia como porcentaje del PIB
(Dólares
históricos, miles de millones)
|
|
Año Fiscal
|
Ingresos
|
Gastos
|
Superávit (+) o défict (-)
|
En % del PIB
|
|
Julio 1929-Junio 1930
|
4,1
|
3,3
|
+0,7
|
+0,8%
|
|
Julio 1930-Junio 1931
|
3,1
|
3,6
|
-0,5
|
-0,6%
|
|
Julio 1931-Junio 1932
|
1,9
|
4,7
|
-2,7
|
-4,0%
|
|
Julio 1932-Junio 1933
|
2,0
|
4,6
|
-2,6
|
-4,5%
|
¿No es extraordinario? Los keynesianos normalmente miden los
déficits presupuestarios como una porción de la economía. Aún así, a pesar de
las inmisericordes medidas de austeridad presupuestaria implantadas en el año
real de 1932 (que aparece en el año fiscal 1933), el déficit presupuestario
como parte del PIB fue realmente un récord máximo en el mandato de Hoover.
Dejemos claro que el déficit presupuestario en términos
absolutos disminuyó sólo una pizca, de 2.700 millones de dólares en el año
fiscal 1932 a 2.600 millones en el AF 1933. Pero el propio tamaño de la
economía implosionó, debido en parte a las desmesuradas subidas de tipos
fiscales de Hoover, pero también a la deflación general. (De junio de 1932 a
junio de 1933, el
índice de precios del consumo cayó un asombroso 6,6%). Así que en términos
reales, la gasto federal subió todos los años de la administración
Hoover, incluso después del supuesto baño de sangre presupuestario de 1932.
Por supuesto, Krugman podría contraatacar y argumentar que
aunque el déficit subió, fue muy poco y muy tarde. Después de todo Hoover era
de la cuerda de los liquidacionistas, así que tal vez sus déficits
presupuestarios fueran diminutos en el plano general.
Para entender lo grandes que fueron los déficits de Hoover,
podemos comparar la tabla anterior con el primer mandato de George W. Bush.
(Advirtamos que los años fiscales del gobierno federal ahora empiezan el 1 de
octubre en comparación con el 1 de julio en la década de 1930).
|
Año Fiscal
|
Ingresos
|
Gastos
|
Superávit (+) o défict (-)
|
En % del PIB
|
|
Octubre 2001-Septiembre 2002
|
1.853,4
|
2.011,2
|
-157,8
|
-1,5%
|
|
Octubre 2002-Septiembre
2003
|
1.782,5
|
2.160,1
|
-377,6
|
-3,5%
|
|
Octubre 2003-Septiembre
2004
|
1.880,3
|
2.293,0
|
-412,7
|
-3,6%
|
|
Octubre 2004-Septiembre
2005
|
2.153,9
|
2.472,2
|
-318,3
|
-2,6%
|
¿No es interesante? Después de que Herbert Hoover adoptara
sus inmisericordes medidas de austeridad presupuestaria, que imprudentemente
buscaban el objetivo de un presupuesto equilibrado por encima de un gasto en
estímulo contracíclico, el déficit fue del 4,5% del PIB. Y aún así durante el
primer mandato de la administración de George W. Bush (cuando Krugman y otros denunciaban
sus imprudentes recortes fiscales al tiempo que iniciaba una guerra), el déficit
presupuestario llegó a un máximo del 3,6% del PIB.
Sí, sí, los keynesianos inteligentes siempre pueden librarse
de las esposas y escapar de la trampa que les hemos preparado. Ya vemos que la
economía necesitaba déficits presupuestarios masivos a principios de la
década de 1930, mientras que no había ese “agujero productivo” en 2004.
Pero lo que digo ahora es que la evaluación de Krugman de
una inmisericorde austeridad presupuestaria frente a una imprudente orgía del
gasto, no tiene nada que ver con los números reales. No, el déficit
presupuestario de Hoover debió haber sido demasiado pequeño, porque la
economía siguió empeorando. Igual que el paquete de estímulo de Obama debe
haber sido demasiado pequeño, porque la economía ha empeorado más de lo que
cualquier asesor de Obama hubiera predicho.
Ver para creer
La costumbre de Krugman de mirar los datos y ver los
“hechos” que necesite su teoría keynesiana tiene un bello ejemplo en su
comentario sobre un gráfico que compara el gasto público federal, con el estatal
y local:
“advirtamos que los temores
acerca de la rémora fiscal a novel estatal y local se han visto justificados
por los hechos. Aizenman y
Pasricha hacen un análisis bastante definitivo: podemos entenderse su
versión rápida y burda viendo las compras gubernamentales de bienes y
servicios:
La (…) línea verde muestra el
nivel de crecimiento de gobierno federal, que se dispara, aunque empieza a
disminuir. La línea roja muestra a los gobiernos estatales y locales, que se
mueven en la dirección opuesta. Y la línea azul muestra el total, que no hace
gran cosa.
Bueno, esto omite los recortes de
impuestos y los pagos de transferencias, que seguramente hacen algo. Pero
pienso que es apropiado decir que los recortes estatales y locales compensan
bastante el estimulo federal”.
Aquí está lo realmente interesante: Tratar de conciliar el
comentario de Krugman con las líneas reales en el gráfico. Es bastante difícil.
Primero, Krugman trata de demostrar que el aumento en el
gasto federal se ve en buena medida compensado por la caída en el gasto estatal
y local, por eso dice que la línea azul “no hace gran cosa”.
Bien, ¿qué considera Krugman que es “no gran cosa”? Como
podemos ver en el gráfico, la línea azul (gasto a todos los niveles de
gobierno) de hecho va hacia arriba como resultado del inmenso aumento en el
gasto del gobierno federal. La recesión empezó oficialmente en diciembre de
2007. Desde el cuarto trimestre de 2007 hasta el cuarto trimestre de 2009, el gasto a todos
los niveles (la serie que Krugman mide más arriba como línea azul) aumentó en un 4,4%.
Ahora, Krugman quiere decir que este aumento no supone “gran
cosa”. OK, de acuerdo. ¿Pero entonces qué podemos decir acerca de la caída en
el gasto estatal y local? Durante el mismo periodo, el gasto local y estatal
(la serie que Krugman mide más arriba
como línea roja) cayó un 0,4%. Así que si el aumento del gasto total de
un 4,4% desde el inicio de la recesión no es “gran cosa”, entonces la caída del
gasto estatal y local del 0,4% debe ser muhco ruido y pocas nueces, pienso.
Pueden verificar que mis cifras tienen sentido simplemente
poniendo sus ojos en el mismo gráfico de Krugman. Los chocantes “cincuenta
Herbet Hoovers” a nivel estatal y local sólo se las arreglaron muy ligeramente
para hacer negativas sus tasas de crecimiento anual. En otras palabras, la
línea roja del gráfico de Krugman sólo
queda por debajo de la línea del cero muy modestamente a finales de 2008 y
principios de 2009.
De hecho, supongamos por un momento que no sabemos cuándo
golpeó a Estados Unidos la gran crisis fiscal en el gasto estatal y local y
todo lo que tuviéramos fuera el gráfico de Krugman. Mirando la línea roja, ¿no
habríamos pensado que la caída de 2001 a 2003 fue mucho más acusada? ¿Y no
habríamos pensado que las tasas de crecimiento negativo de finales de 2004 hasta
principios de 2005 eran una indicación de una austeridad fiscal más severa que
el relativamente modesto tropezón reciente?
Conclusión
A Paul Krugman le gusta apoyar sus comentarios con
estadísticas y gráficos. Pero muy a menudo sus propios datos no se corresponden
con la historia que cuenta. Eso no significa que Krugman mienta
conscientemente: puede que honradamente “vea” que su interpretación salta a la
vista de los números. Pero las explicaciones rivales (por ejemplo las que
afirman que el gastó en déficit del gobierno no ayuda a la economía) se ajustan
mejor a la evidencia.
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Robert Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y
miembro de la facultad de la Universidad Mises, gestiona el blog Free
Advice y es autor de The
Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study
Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action
Study Guide y The
Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.