Por Murray N. Rothbard. (Publicado el 12 de marzo de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4071.
[Este artículo está extraído de Historia
del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith]
Dejando aparte a los protestantes y los anabaptistas
extremistas, hubo algunos católicos durante el siglo XVI que no fueron
escolásticos y no participaron en las luchas de la Reforma, pero contribuyeron
significativamente al desarrollo del pensamiento económico.
Uno de ellos fue un genio universal cuya nueva forma de ver
el mundo ha quedado impresa en la historia mundial: el polaco Nicolás Copérnico
Copérnico nació en Toruń, parte de la Prusia Real, entonces un estado sometido
al Reino de Polonia. Provenía de una familia adinerada e incluso distinguida,
siendo su padre un comerciante al por mayor y su tío y mentor obispo de
Ermeland. Copérnico resultó ser un estudiante y teórico empedernido en muchas
áreas: estudiando matemáticas en la Universidad de Cracovia, siendo un hábil
pintor, estudiando derecho canónico y astronomía en la afamada Universidad de
Bolonia. Al ordenarse clérigo, Copérnico fue nombrado canónigo de la catedral
de Frauenburg a los 24 años, pero obtuvo licencia para enseñar en Roma y
estudiar en diversos campos. Luego obtuvo el doctorado en la Universidad de
Ferrara en 1503 y el título de médico en la Universidad de Padua dos años más
tarde. Se convirtió en médico de su tío, el obispo, y luego sirvió a tiempo
completo como canónigo de la catedral.
Entretanto, como una distracción en el curso de su ocupada
vida, este notable teórico elaboró el nuevo sistema de astronomía en que la
tierra y otros planetas giraban alrededor del sol en lugar de al contrario.
Copérnico dedicó su atención a los asuntos monetarios cuando
el rey Segismundo I de Polonia le pidió que ofreciera propuestas para la
reforma de la confusa moneda del área. Desde la década de 1460, la Polonia prusiana,
donde vivía Copérnico, era hogar de tres diferentes monedas: la de la Prusia
Real, la del propio Reino de Polonia y la de la Prusia de la Orden Teutónica.
Ninguno de los gobiernos mantenía un estándar único de peso. En particular la
Orden Teutónica, degradaba y mantenía en circulación dinero más barato.
Copérnico terminó su estudio en 1517 y se envió a la Asamblea de la Prusia Real
en 1552 y se publicó cuatro años más tarde.
No se adoptaron las propuestas de Copérnico, pero el libro resultante, Monetae cudendae ratio
(1526) hizo importantes contribuciones al pensamiento monetario. En primer
lugar, Copérnico reforzó la exposición de la “ley de Gresham” expuesta por
primera vez por Nicolás Oresme un siglo y medio antes. Igual que Oresme,
empieza con la idea de que el dinero es una medida del valor común del mercado.
Luego procede a explicar que, si el estado fija su valor, el dinero abaratado
artificialmente tenderá a expulsar al más deseado. Así Copérnico declaraba que
era imposible que una buena moneda de oro macizo y una moneda común y degradada
no podían circular al mismo tiempo, que toda buena moneda se atesoraría,
fundiría o exportaría. También apuntó que en teoría el gobierno podía seguir
ajustando los valores legales de las dos monedas de acuerdo con la fluctuación
de los valores del mercado, pero en la práctica en gobierno encontraría
demasiado compleja esta tarea.
En el curso de su explicación, Copérnico se convirtió
asimismo en la primera persona en exponer claramente la “teoría cuantitativa del
dinero”, la teoría de que los precios varían en relación directa con la oferta
de dinero en al sociedad. Lo hizo 30 años antes que Martín de Azpilicueta y sin
el estímulo de un influjo inflacionario en especie del Nuevo Mundo que le
hiciera pensar en ello. Copérnico seguía siendo un teórico por excelencia. La
cadena causal empezaba con la degradación, que aumentaba la cantidad de la
oferta monetaria, lo que a su vez aumentaba los precios. La oferta de dinero,
apuntaba, es el mayor determinante de los precios. “En nuestra pereza”,
mantenía, “no nos damos cuenta de que la querencia de todo es resultado de la
baratura del dinero. Pues los precios aumentan y disminuyen de acuerdo con la
condición del dinero”.
“Una excesiva cantidad de dinero”, opinaba, “debería
evitarse”.
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Murray N. Rothbard (1926-1995) fue decano de la Escuela
Austriaca. Fue economista, historiador de la economía y filósofo político
libertario.
Este artículo está extraído de Historia
del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith.