El poder de La teoría del dinero y del crédito

Por Doug French. (Publicado el 10 de diciembre de 2009)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3836.

 

Con la gran explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008, el gobierno federal está reformando y expandiendo su descuido regulatorio con la esperanza de eliminar legislativamente los booms y crisis. Las últimas décadas han mostrado una serie de manías especulativas seguidas por terribles crisis financieras, con los bancos centrales aplicando el mismo tónico (una inundación de estímulo monetario) para curar las heridas financieras de la nación. El repetido estímulo sólo ha servido para crear nuevas burbujas, malas inversiones continuas y más daño financiero. La respuesta de dinero fácil de la Reserva Federal al colapso del Long-Term Capital Management en 1998 llevó a la burbuja y crisis de las acciones punto.com, que llevó a una mayor relajación en el dinero, que engendró la burbuja inmobiliaria.

En agosto de 2002, el economista keynesiano Paul Krugman, que ganaría el Premio Nobel de economía seis años más tarde, editorializaba en el New York Times:

“Ésta es una recesión al estilo de las anteriores a la guerra, un día después generado por la exuberancia irracional. Para luchar contra esta recesión, la Fed necesita algo más que una respuesta contundente: necesita aumentar el gasto en compra de vivienda para compensar la moribunda inversión en negocios. Y para hacerlo, tal y como dijo Paul McCulley de Pimco, Alan Greenspan necesita crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja del Nasdaq”.

Y éste creó una burbuja inmobiliaria: incrementando la oferta de dinero cerca de un 30% en los dos años siguientes a que Krugman escribiera este artículo. Pero tras la desgracia, el gobierno ahora busca legislar la estabilidad. “Durante las últimas dos décadas, hemos visto una y otra vez ciclos de abruptos auges y caídas”, dijo el presidente de EEUU Barack Obama a los periodistas cuando su administración presentaba nuevas regulaciones para aumentar la estabilidad del mercado. “En cada caso, millones de personas han visto sus vidas profundamente afectadas por acontecimientos del sistema financiero, más severamente en nuestra crisis reciente”.

El actual asesor jefe de economía del Presidente de los Estados Unidos, Lawrence Summers, habla a menudo de “crear una nueva base para un economía menos sujeta a las burbujas”, con la idea de que una mayor regulación del sistema de banca fraccionada cartelizada por un banco central crearía dicha estabilidad. A pesar de causar la inestabilidad económica mundial, los bancos centrales de todo el mundo están listos para expandir su alcance y supervisar los mercados que distorsiona su intervención.

“Hay una lógica en que el regulador del sistema sea un banco central que regule la política monetaria y pueda pinchar una burbuja en activos”, dijo a Reuters Barbara Ridpath, presidenta ejecutiva del International Centre for Financial Regulation.

La Sra. Ridpath habla de la misma Reserva Federal que ha aplastado diabólicamente el valor del dólar desde su inicio en 1913 y especialmente desde 1971, después de que se eliminaron los últimos restos de ligadura al oro. Y ahora, con la última crisis, se ha expandido en forma sin precedentes. “Verdaderamente”, escribe el Grant's Interest Rate Observer, “la Fed no es el banco central de vuestro padre. La nueva y desmesurada Fed es una enorme superestructura de activos de riesgo sobre una diminuta loncha de capital”.

Así que mientras los gobiernos y sus amigos vienen propugnando que los bancos centrales tengan más poder regulatorio, Grant's, aludiendo el trabajo de Peter Stella en el Fondo Monetario Internacional, dice: “que si a los propios examinadores de la Fed se les entregaran las propias finanzas de la Fed (desclasificadas, por supuesto) y se les pidiera que tomaran una decisión regulatoria, ordenarían que se cerrara”

No es la falta de regulación la que ha causado la actual depresión, que es la de una economía jadeando por recuperarse de múltiples décadas de estímulos monetarios keynesianos y sus desastrosos efectos. Pero políticos, burócratas, reguladores, comentaristas económicos modernos, economistas premios Nobel y banqueros centrales han demostrado que no tienen ningún conocimiento de qué es el dinero y qué causa el ciclo económico.

Fue Ludwig von Mises, como escribió Murray Rothbard en Economic Depressions: Their Cause and Cure,  quien “desarrolló pistas sobre su solución al problema vital del ciclo económico en su monumental Teoría del dinero y del crédito, publicada en 1912, y aún, cerca de 60 años después, el mejor libro sobre la teoría del dinero y la banca”.

Pero el gran trabajo de Mises ha sido ignorado por los políticos. La respuesta federal a la crisis del 2008 es 12 veces mayor que la de la Gran Depresión de la década de 1930, de acuerdo con Grant's. Y aún así no se considera suficiente para arreglar la economía.

El Financial Times informa de la existencia de un memorando del personal de la Reserva Federal que defiende una tasa de interés de fondos federales del -5%. Entre tanto, las autoridades japonesas juegan con la idea de prohibir el efectivo en ese país. A pesar de usar todos los trucos fiscales en las cuentas y mantener los tipos de interés a cero durante una década, la economía se ha atascado en una depresión postburbuja. Así que se piensa que los tipos de interés nominales de cero son demasiado altos y la actual “teoría sugeriría que los tipos de interés nominal de -4% podrían estar más cerca de lo que se requiere para rescatar la economía de otra espiral deflacionaria”, informaba el Times Online.

Estos acontecimientos no habrían sorprendido a Mises. Al explicar “La divisa libremente oscilante”, escribió que los Estados Unidos estaban “comprometidos con una política inflacionaria” y si no fuera por las “vivas protestas por parte de unos pocos economistas” el dólar hubiera estado en camino a ser “el marco alemán de 1923”.

De hecho las deudas de Estados Unidos en el momento de escribir esto exceden de las de Alemania en 1923, incluso en relación con el tamaño de la economía de EEUU, escribe el autor y comentarista financiero Bill Bonner, en realidad 100 veces mayor.

“Aún así el futuro del dólar es precario”, escribió prescientemente Mises en La teoría del dinero y del crédito, “dependiendo de las vicisitudes de la continua lucha entre una pequeña minoría de economistas por un lado y hordas de demagogos ignorantes y sus aliados ‘no ortodoxos’ por el otro”.

Al elaborarse esta nueva edición, los ignorantes demagogos y sus poderosos aliados se están abriendo paso, pagando todos el precio, y con una perspectiva de un futuro sombrío. Pero es la demanda de la reedición de la gran obra monetaria de Mises la que nos da esperanza, esperanza de que una nueva generación de economistas aprenda de esta obra maestra y asuma la lucha por un dinero sólido y una banca honrada que desatará la magia restauradora del capitalismo.

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Douglas French es presidente del Mises Institute y autor de Early Speculative Bubbles & Increases in the Money Supply. Es doctor en economía de la Universidad de Nevada- Las Vegas, dirigido por Murray Rothbard, con el Profesor Hans-Hermann Hoppe en su comité de tesis.

Published Thu, Dec 10 2009 6:01 PM by euribe