Por Edward Gonzalez. (Publicado el 5 de octubre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí
http://mises.org/story/3724.
Ha habido mucho ruido acerca de la Reserva Federal
duplicando la base monetaria este último año. Muchos creen inminente una crisis
monetaria o una hiperinflación del dólar. Algunos llegan tan lejos como a decir
que esta crisis destruirá los Estados Unidos.
Aunque concedo que una crisis de moneda significaría sin
duda un nivel de vida peor para la mayoría de los estadounidenses a corto
plazo, también tengo gran fe en la capacidad humana de actuar en tiempos
inciertos. Hombres libres operando en mercados libres encuentran soluciones
incluso en las peores crisis.
En 2007 estuve desplazado siete meses en Iraq. Se me apostó
en varias villas de granjeros y pescadores en la provincia de al-Anbar. Sin
embargo, no quiero comentar sobre la guerra o la defensa nacional. Quiero
concentrarme en el que, en mi opinión era mucho más importante para la gente de
las villas: el dinero.
Estas villas se estaban reconstruyendo de los horrores de la
guerra. Un gran parte de la riqueza se había destruido, no cuentas corrientes,
sino riqueza real: casas, automóviles, camiones, barcos de pesca y tierras de
cultivo.
En las villas, las casa y los botes necesitaban repararse o
reconstruirse, los caminos necesitaban atención y los padres querían que sus
hijos volvieran a la escuela. Para hacer todas estas cosas maravillosas, se
necesitaba un medio de intercambio. Desafortunada o afortunadamente,
dependiendo cómo lo veamos, la gente de los pueblos no tenía mucha fe en el
papel moneda impreso por el gobierno de Bagdad.
Como era una sociedad agraria, lo pobladores utilizaban un
medio de intercambio ya probado hace tiempo: el ganado. En las villas, todas
las familias tenían algunas ovejas y las casas más ricas grandes rebaños. Se
intercambiaban bienes, se pagaban deudas y se acordaban acuerdos de negocio
utilizando siempre las ovejas como dinero.
La provincia de al-Anbar es un entorno desierto y sólo hay
buena tierra cultivable hasta 500 o 1.000 metros de la orilla del Éufrates. Las
villas en las que serví estaban en los palmerales del río Éufrates, justo al
sur de la presa de Haditha.
El agua del río, aunque buena para cultivos y ganado no era
la ideal para el consumo humano y por tanto el agua potable clara se convirtió
en un producto muy valorado. El agua embotellada traída de ciudades más grandes
era un de los productos más buscados de la villa y pronto advertí que la gente
ponía precio a las cosas no sólo en ovejas, sino también botellas de agua
potable.
También estaba el medio de intercambio estándar en tiempos
de guerra: los cigarrillos. Los lugareños fumaban cigarrillos todas las tarde
con té chai. Se compraban en las ciudades y se devolvían en los camiones. En
consecuencia no estaban tan valorados como las ovejas o el agua embotellada,
aunque servían como moneda fraccionario a los lugareños.
Estas tres monedas circulaban en las villas libres de
cualquier mandato o supervisión del gobierno. El tipo de intercambio también
fluctuaba libre de obligaciones. Las ovejas eran el producto más estable, ya
que se mantenían y criaban en las villas.
El agua embotellada y los cigarrillos se transportaban desde
las ciudades. Este transporte estaba sujeto a dificultades logísticas y por
tanto su valor fluctuaba. Los granjeros y pescadores asimismo bebían más agua
en los meses de verano, lo que afectaba bastante a su valor. A medida que los
individuos acumulaban ahorro en forma de agua embotellada y cigarrillos, los
valores de estas divisas se hicieron más estables, pero aún así estaban aún
sujetas a mayores fluctuaciones que las ovejas.
Con estas tres monedas en un mercado libre, he visto crecer
los mercados de las villas, incrementar la productividad de las granjas,
ahorrar capital los pescadores para mejorar o construir nuevos botes y a
jóvenes parejas encargar la construcción de casas con dinero prestado. Todo
este progreso fue posible mediante los ahorros reales de productos valorados.
Así que a quienes están profundamente preocupados acerca de
una crisis monetaria en Estados Unidos, les llevo un mensaje positivo. Cuando
una moneda fracasa, mientras no se implante una coerción externa, los
individuos actuarán y harán dinero de lo que tengan a su alcance. El oro y la
plata son naturalmente los principales candidatos, pero incluso en pueblos
pequeños con acceso limitado a estos metales preciosos, hay una oferta infinita
de dinero disponible.
Dependiendo de la situación y ubicación de la comunidad, una
forma de dinero podría brotar en cualquier parte.
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Edward Gonzalez ha servido en el Cuerpo de Marines de los
Estados Unidos de 2004 a 2008. Actualmente es capitán en la reserva y trabaja
como director de una escuela elemental en California. Las afirmaciones de este
artículo son opiniones personales del autor y no están apoyadas por los Cuerpos
de Marines de los Estados Unidos.