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Peter Lewin y Steven Phelan: ¿Cómo calculan los empresarios el valor económico añadido? Subjetivamente.

Tags The EntrepreneurEntrepreneurship

06/28/2022Hunter Hastings

En el núcleo de la orientación empresarial que es el motor de las empresas vibrantes, en crecimiento, creadoras de valor y orientadas al cliente, encontramos los principios de subjetivismo y valor subjetivo. El valor subjetivo abarca no sólo el valor que busca el cliente, sino también el valor que los empresarios establecen en sus empresas: el valor del capital. Una vez que las empresas dominan estos dos principios en combinación, pueden abrir nuevos horizontes de innovación y crecimiento.

Puntos clave e ideas prácticas

Una ventaja fundamental de Economics For Business sobre las escuelas de negocios tradicionales es la comprensión del valor subjetivo.

Es difícil para las empresas convencionales, y para la instrucción tradicional en la escuela de negocios, abrazar plenamente todas las ideas del subjetivismo y el subjetivismo del valor. El sesgo tradicional es hacia los números, la cuantificación, la predicción y el control financiero.

El valor se confunde con el precio y el beneficio. El valor es lo que pagan los clientes, el coste es lo que paga el productor por los insumos y el beneficio es la diferencia. El valor es inherente a la cosa que se produce. Las finanzas y la contabilidad son las herramientas numéricas para calcular estas relaciones.

Cuando las empresas adoptan el subjetivismo, el valor no está en la cosa. Las mentes humanas aportan valor a la cosa. El valor proviene en última instancia del consumidor o usuario final. Este evalúa las ofertas que tiene a su disposición y toma decisiones de valor, para desprenderse de su dinero (o no) y reclamar el valor que se le ofrece.

Es mejor pensar en el valor como un verbo más que como un sustantivo. Es un motor emocional para la toma de decisiones.

Las firmas no pueden imponer sus conceptos de valor a los clientes.

Una diferencia clave para el enfoque subjetivista es que los clientes son los únicos que determinan el valor y los productores no pueden crearlo y venderlo. El valor lo experimentan los clientes y, por supuesto, la experiencia reside enteramente en ellos y no puede ser reproducida ni proyectada ni simulada por los productores.

Eso no significa que no haya un papel en la generación de valor para las empresas. Steve Phelan desglosó la función de valor de la firma en 3 partes: imaginación de valor, entrega de valor y captura de valor.

La imaginación del valor es una creencia sobre el futuro —los empresarios imaginan (o tienen una «corazonada») un futuro en el que un cliente objetivo experimenta el valor de la oferta del productor, los bienes y/o servicios que ponen a disposición de los clientes. Este paso de la imaginación es uno de los principales componentes de la construcción del viaje empresarial que empleamos en econ4business.com para ayudar a las empresas a generar valor y crecer. Es la creatividad en el trabajo—donde comienza la creación de valor.

La entrega de valor es la implementación del valor imaginado: diseñar los bienes/servicios para la oferta comercial, ensamblar todos los componentes necesarios para la implementación (incluidas las personas en funciones de equipo, así como los activos de producción) y llevar la oferta al mercado con un precio y un paquete de comunicación de valor.

La captación de valor se refiere a la parte del valor que experimenta el cliente que vuelve al productor. Normalmente, la producción de valor tiene lugar en un sistema—que puede incluir canales de venta al por menor, o un socio mayorista, o un banco o socio financiero. ¿Qué parte del flujo de valor se llevan ellos? O qué hay de la competencia, que puede copiar y subcotizar. O los proveedores que violan los contratos o no cumplen con los servicios contratados. Los empresarios deben prestar mucha atención a la captación de valor.

El pensamiento de valor subjetivo se extiende a las decisiones de inversión de negocios.

El subjetivismo se aplica no sólo al valor sino también a los activos de una firma productora. El enfoque subjetivista entiende los activos como proveedores de servicios potenciales que los clientes pueden valorar. La mayoría de las clases de activos (incluidas las personas) pueden asignarse a múltiples usos diferentes y a múltiples configuraciones para la prestación de distintos servicios. El emprendimiento sopesa —evalúa— todas las posibilidades y asigna los activos a los usos que más valor generan.

El cálculo del valor evalúa los acuerdos de producción de valor dentro de la firma.

Los empresarios productores de valor miran en dos direcciones: hacia fuera, hacia el mercado y los clientes, y hacia dentro, hacia la firma y su organización interna.

Mirando hacia dentro, los productores deben calcular qué activos —incluidos los activos de capital humano y los activos físicos— en qué combinación dan lugar al mayor valor para los clientes con el menor coste. Esto requiere una evaluación que estime el valor que fluye al consumidor desde la firma. Dado que el valor es determinado subjetivamente por el cliente, este cálculo es extremadamente difícil. Peter Lewin lo llamó cuantificación subjetiva, y Steve Phelan utilizó el término cálculo de valor. Es una combinación de evaluaciones cualitativas y cuantitativas que se aprende con el tiempo. Depende en gran medida de las preferencias de valor (cambiantes) de los clientes.

A nivel interno, los directivos deben combinar sus activos humanos y físicos de forma que produzcan el mayor valor en función de este cálculo de valor incierto y cambiante. Los empresarios y los propietarios no pueden ser quienes tomen las decisiones por todos, por lo que la tecnología organizativa debe estar diseñada para generar el mayor valor posible. A modo de ejemplo, esa tecnología organizativa ha ido cambiando a lo largo del tiempo: de las organizaciones altamente estructuradas y divididas a las organizaciones actuales, más abiertas, en red e interconectadas.

La herramienta para captar este cálculo de valor es el EVA—valor económico añadido.

El capital es un valor. De hecho, Ludwig von Mises comentó que era una pena que las empresas acuñaran el término bienes de capital, porque tiende a hacernos pensar en el capital como algo sólido y fijo. No lo es —es el resultado del cálculo del valor del que habla Steve Phelan.

El valor del capital puede medirse, pero no de la forma en que se recoge en una cuenta de resultados o en un balance —creando números que parecen ser exactos y fijos y totalmente determinados. Los emprendedores deben estimar el valor del capital y la estimación es la del tasador. Lo hacen de forma algorítmica— hay un proceso y una rutina, pero no es necesariamente matemática. Incluye el desglose de la combinación de activos en componentes cada vez más pequeños —quizás personas o equipos individuales, o quizás divisiones frente a toda la empresa, o quizás algún conjunto de componentes que pueda considerarse como una agrupación integrada— y la evaluación de su contribución relativa al valor del capital. Se pueden utilizar valores monetarios, ya que esto ayuda a la expresión del valor relativo, pero el cálculo algorítmico nunca es exacto. Su validez está siempre en el ojo del tasador. El objetivo es encontrar los costes que no añaden valor, o que no añaden tanto valor como otros costes.

La contabilidad y las finanzas —una mirando al pasado para medir lo que pasó y otra mirando al futuro para predecir lo que pasará— ofrecen cifras de apariencia objetiva, pero en realidad reflejan el cálculo de valor subjetivo del empresario al intentar asignar el valor económico añadido con la mayor precisión posible.

Recursos adicionales

«An Austrian Theory Of The Firm» de Peter Lewin y Steven Phelan: Mises.org/E4B_176_PDF1

Austrian Capital Theory: A Modern Survey of the Essentials de Peter Lewin y Nicolas Cachanosky: Mises.org/E4B_176_Book

«Entrepreneurship in a theory of capital and finance - Illustrating the use of subjective quantification» por Peter Lewin y Nicolas Cachanosky: Mises.org/E4B_176_PDF2

 

Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.
Author:

Hunter Hastings

Hunter Hastings is a member of the Mises Institute, Business Consultant, and co-chair of the Rescue California Educational Foundation. He is also host of the Economics for Entrepreneurs podcast. You can find Hunter’s writings on entrepreneurship at hunterhastings.com.

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