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Lenin y Marx: ¿defensores del dinero sólido?

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07/09/2015Louis Rouanet

La mayoría de los socialistas modernos están a favor de la inflación, porque se supone, en palabras de Keynes, que «eutanasia a los rentistas». Sin embargo, esto no significa que los «padres fundadores» del socialismo estuvieran a favor de la inflación. De hecho, la verdad es la contraria. Karl Marx tenía un amplio conocimiento de la literatura económica y aunque normalmente se equivoque, tenía razón en su preferencia por un patrón oro.

Respecto de Lenin, en sus escritos se oponía a la inflación y veía al papel moneda como un medio utilizado por los burgueses capitalistas para enriquecerse. Aunque Marx y Lenin no eran defensores de la inflación, apoyaban el dinero sólido por razones equivocadas. Pero al menos podemos decir que respecto del dinero no sucumbieron a opiniones inflacionistas ingenuas.

Karl Marx, la inflación y el patrón oro

Marx aplicaba la teoría del valor trabajo al dinero. Según Marx, el uso de un material concreto, como el oro o la plata, como dinero se basa en el hecho de que —como en todos los demás materiales— requiere una cantidad de «trabajo socialmente necesario» para producirlo. Si, por ejemplo, una onza de oro requiere diez horas de trabajo, su valor es igual al de otro producto que requiera diez horas de trabajo. La teoría del trabajo de Marx le llevaba a decir que «Aunque el oro y la plata no son dinero por naturaleza, el dinero por naturaleza es oro y plata».

Lo que Marx ponía por delante era que el valor total de la divisa necesaria representaba una cantidad total de valor trabajo y por tanto un peso total de oro. Según Marx, si el total de oro se reemplazara con papel moneda inconvertible y el papel moneda se emite después en exceso, los precios aumentarán:

Si el papel moneda es excesivo, si hay más de este que los que represente la cantidad de monedas de oro de igual denominación que pueda estar realmente en circulación, solo representará esa cantidad de oro (aparte del peligro de caer en un descrédito general), lo que, de acuerdo con las leyes de circulación de las materias primas, es lo que realmente se necesita y solo es capaz de ser representado en papel. Si la cantidad de papel moneda requerida es, por ejemplo, el doble de la que tendría que haber, entonces en realidad una libra se ha convertido en el nombre monetario de aproximadamente un octavo de una onza de oro, en lugar de un cuarto de una onza. El efecto es el mismo que si hubiera tenido lugar una alteración en la función del oro como patrón de precios. Los valores anteriormente expresados por el precio 1£ se expresarán ahora con el precio de 2£.

Por tanto, Marx se oponía al uso de la inflación como medio para aumentar la producción. Sin embargo, la teoría monetaria de Marx es muy confusa. Respecto del dinero, Karl Marx no debe nada a Ricardo. Estaba influenciado por Tooke y la Escuela Bancaria, mientras que era muy crítico con la Escuela de la Divisa. Además, Marx se oponía ferozmente a la Ley de Peel de 1844 que prohibía los billetes no respaldados por moneda metálica. Sin embargo, extrañamente, Marx criticaba el crédito fiduciario por ser «capital ficticio», lo que parece contradecir su oposición a la Ley de Peel.

Tenemos que tener en cuenta, sin embargo, que la principal diferencia entre Marx y los demás economistas es que Marx estaba simplemente tratando de describir cómo funciona el capitalismo, con o sin inflación. No estaba diciendo que la inflación mejorara o destruyera el capitalismo. En opinión de Marx, el capitalismo es inherentemente inestable y está condenado. Para él, los trabajadores deben abolir el capitalismo y reemplazarlo con el socialismo, en el cual no hay problemas de precios, inflación, crisis y desempleo.

Lenin, los bolcheviques y la inflación

La siguiente cita se atribuye a menudo a Lenin: «La mejor manera de destruir el sistema capitalista es corromper la divisa». Esta supuesta declaración ha circulado con profusión entre economistas y público. Hellwig remarcaba que «Es casi un ritual, cuando hace falta homenajear un patrón monetario estable, citar a Lenin como el hombre del saco».1 El problema es que esta cita la realizó J.M. Keynes en su libro Las consecuencias económicas de la paz (1919). Nadie en ese momento contestó a lo que Keynes estaba atribuyendo a Lenin e incluso hoy la cita sigue siendo usada por algunos defensores de la moneda fuerte. Sin embargo, los pocos comentarios de Lenin sobre asuntos monetarios dan la impresión opuesta a la declaración a él atribuida por Keynes. En septiembre de 1917, antes de que los bolcheviques derrocaran al gobierno en el poder, Lenin escribió un artículo sobre «La catástrofe amenazante», en el que habla sobre dinero y banca. De la inflación, decía:

Todos coinciden en que la emisión de papel moneda es el peor tipo de préstamo obligatorio, en que empeora las condiciones, principalmente de los trabajadores, de la parte más pobre de la población, en que es el principal mal de la confusión financiera. (…) La emisión ilimitada de papel moneda estimula la especulación, permite a los capitalistas ganar millones y pone tremendos obstáculos en el camino hacia la muy necesaria expansión de la producción, pues la carestía de materiales, máquinas, etc. crece y progresa a pasos agigantados. ¿Cómo pueden mejorar las cosas cuando las riquezas adquiridas por los ricos se están ocultando?

Este párrafo podría haber sido escrito por un economista austriaco y es sabido que la tradición marxista está a veces cercana al análisis austriaco con respecto a los ciclos económicos (ver Dinero, crédito bancario y ciclos económicos, de Huerta de Soto). Igual que Lenin, creemos que la inflación puede estimular desigualdad de rentas, impedir el crecimiento económico, empobrecer a los pobres y causar inflación de activos.

Sin embargo, una vez estuvieron en el poder, los bolcheviques fueron responsables de la hiperinflación. En Socialismo, Ludwig von Mises escribía:

Los bolcheviques, con su inimitable don para racionalizar su resentimiento e interpretar sus derrotas como victorias, han presentado su política financiera como un intento de abolir el capitalismo destruyendo la institución del dinero.

Mises tiene razón, pero olvida decir que el oportunismo político y no la ideología fueron la razón por la que los comunistas usaron la inflación. Básicamente, para los comunistas, la inflación está mal cuando los comunistas no dirigen las cosas, pero está bien cuando están a los mandos. El profesor E.H. Carr escribió:

Ningún bolchevique quiso ni planificó inflación. Pero cuando se produjo (a ser la imprenta su principal fuente de ingresos), la racionalizaron ex post facto describiéndola como (a) muerte para los capitalistas y (b) un anticipo de la sociedad comunista sin dinero. Declaraciones de este tipo fueron habituales en Moscú en 1919 y 1920. (…) Keynes en 1919 no tenía un conocimiento especial de Lenin, todo lo que llegaba de Moscú era automáticamente atribuido a Lenin o a Trotsky o a ambos.

Hayek escribió una vez que mientras permanece en la teoría, el socialismo es internacionalista, pero cuando se pone en práctica se convierte en violentamente nacionalista. También deberíamos decir: mientras permanece en la teoría, el marxismo es antiinflacionista, pero cuando se pone en práctica se convierte en violentamente inflacionista.

  • 1. Hans Hellwig (1967), Lenin als Inflationspopanz. Das Profl (Munich), Abril. Citado por: Frank W. Fetter, «Lenin, Keynes and Inflation», Economica (1977). Fue el propio Ludwig von Mises el que llamó la atención de Fetter sobre este artículo escrito por Hellwig.
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Louis Rouanet is currently a PhD student at George Mason University.

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