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Mises y el apriorismo disminuido

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04/02/2014David Gordon

En una publicación reciente, «Machlup and Mises», en el blog Coordination Problem, Peter Boettke ha llamado la atención y resumido un importante trabajo: «The Epistemological Implications of Machlup’s Interpretation of Mises’s Methodology», escrito por Gabriel Zanotti y Nicolás Cachanosky. Según estos autores, Murray Rothbard dio una influyente interpretación de la metodología de Mises que llevó a los economistas ortodoxos a considerar a Mises como un extremista.

Rothbard, afirman Zanotti y Cachanosky, mantenía «que Mises habría dicho que la ciencia económica es completamente a priori, sin ningún espacio para hipótesis auxiliares que no sean directamente deducibles de la praxeología» (p. 2).1 Para entender esto, tenemos que considerar primero lo que quiere decir calificar una proposición como a priori. Es una proposición que puede saberse que es verdad con solo pensar en ella: no hay que examinar el mundo para ver que es verdad. «2+2=4» es una verdad a priori: una vez se entiende lo que dice esta proposición, se puede ver que es verdad. No hace falta ir contando objetos para ver si la igualdad sigue siendo verdad. Por el contrario, «Mises escribió La acción humana» no es una verdad a priori: no basta con pensar en la proposición para saber si es verdad.2 La opinión de que la economía es una ciencia a priori choca a muchos economistas por absurda y en consecuencia Mises no recibió la atención de la corriente principal que merecía su método. Las cosas podían haber sido distintas, argumentan Zanotti y Cachanosky, si hubiera prevalecido una interpretación alternativa de la metodología de Mises a la posición extremista de Rothbard. Reconocen que la interpretación de Rothbard es posible, pero, dicen, también lo es la alternativa.

La interpretación alternativa la presentó un exalumno de Mises, el eminente economista Fritz Machlup; y fue en oposición a la opinión de Machlup que Rothbard defendió su «apriorismo extremo». La interpretación de Machlup suponía un papel mucho más modesto para las proposiciones a priori.3

Según Machlup, algunas partes de la teoría científica no se prueban. Estas forman los supuestos fundamentales de la teoría: sin ellos, la teoría perdería su identidad. La física de Newton ofrece un buen ejemplo: «Todo el sistema de mecánica física se basa en esos supuestos fundamentales: las tres leyes de movimiento de Newton son postulados o reglas procedimentales para las que no es posible ni necesaria ninguna verificación experimental» (p. 7, citando a Machlup).

En opinión de Machlup, cuando Mises afirma que la teoría económica es a priori, solo tiene en mente esta postura moderada. «Los supuestos fundamentales no son lógicos ni factuales» (p. 16). (Posteriormente, Imre Lakatos calificó a estos supuestos como el «núcleo duro» de una teoría). En esta interpretación, Mises, por tanto, no hizo la extravagante afirmación de que el pensamiento sin verificación experimental descubre la verdad real del mundo. Por el contrario, calificar a una proposición como a priori es simplemente designar su lugar dentro de una teoría. Acabamos con un Mises domesticado, completamente en línea con la filosofía actualizada de la ciencia «post-lakatosiana». (Cuando nuestros autores dicen [p. 6] que Machlup da un «giro lakatosiano» a la tesis de Duhem-Quine espero que se den cuenta de que la obra de Lakatos no se publicó hasta la década de los setenta. El artículo de Machlup se escribió en 1955).

El análisis de Zanotti y Cachanosky me parece totalmente erróneo. Se realiza mediante una falsa antítesis. Se alega que Rothbard afirma que la economía es completamente a priori. Los autores citan triunfalmente pasajes de Mises que dicen que ha introducido postulados empíricos complementarios. «Mises dice, por ejemplo, que la desutilidad del trabajo no es de un carácter categórico y apriorístico. Podemos sin contradecirnos pensar en un mundo en el que el trabajo no cause incomodidad. (…) Pero el mundo real está condicionado por la desutilidad del trabajo» (p. 10, citando a Mises). ¿No han socavado nuestros autores la interpretación de Rothbard?

En absoluto, y lo saben. Posteriormente en su propio artículo, reconocen que Rothbard era completamente consciente del lugar de los postulados subsidiarios en la praxeología de Mises: «Rothbard (1957, p. 315) continúa mencionando el papel de los supuestos empíricos en la praxeología: "En realidad, a pesar de la etiqueta de ‘apriorismo extremo’, la praxeología contiene un axioma fundamental (el axioma de la acción), que puede calificarse como a priori, y unos pocos postulados subsidiarios que son realmente empíricos"» (p. 16). ¿Por qué dicen al principio que, según el «apriorismo extremo» de Rothbard, todos los postulados subsidiarios se deducen a priori?

Incluso si tengo razón en que nuestros autores presentan una visión distorsionada de la Interpretación de Mises por Rothbard, lo decisivo de la polémica está en otro lugar. Cuando Mises habla de un conocimiento a priori en economía, ¿qué quiere decir? Decir que una declaración a priori en una teoría es algo no sometido a prueba es una afirmación incompleta. También hay que preguntar por qué la declaración es inmune a pruebas. Una respuesta, la de Machlup, es que la declaración es una mera convención: no se hace ninguna afirmación sobre la verdad de la declaración en sí. Mises deja claro una y otra vez que no ve así las cosas. Piensa que las declaraciones a priori son indiscutiblemente verdad, no solo artefactos de una teoría.

Si nuestros autores quieren discutir esto, tienen que citar pasajes de Mises en los que se diga o deduzca que una declaración a priori de praxeología es meramente convencional. Estos pasajes tendrían que compararse entonces con las muchas declaraciones en contrario de Mises. Dice, por ejemplo:

Los teoremas conseguidos con un correcto razonamiento praxeológico no solo son perfectamente ciertos e incontestables, como los teoremas matemáticos correctos. Se refieren, además, con la completa rigidez de su certidumbre apodíctica e indiscutibilidad, a la realidad de la acción como aparece en la vida y la historia. La praxeología conlleva un conocimiento exacto y preciso de las cosas reales.4

Como si estuviera escribiendo por adelantado para refutar la posterior interpretación de Machlup de su postura, dice después:

El punto de partida de la praxeología no es elegir axiomas y decidir los métodos para proceder, sino reflexionar acerca de la esencia de la acción. No hay acción en la que las categorías praxeológicas no aparezcan completa y perfectamente. (…) No puede haber nunca ninguna experiencia que contradiga estas declaraciones. Esa experiencia sería imposible para empezar, dado que toda experiencia referente a lo humano está condicionada por las categorías praxeológicas y se convierte en posible solo mediante su aplicación.5

¿Qué tienen que decir entonces Zanotti y Cachanosky contra esto? Nada en absoluto. Ofrecen una serie de citas de Mises para apoyar la interpretación de Machlup, pero ninguna se ocupa del punto clave: ¿son las declaraciones a priori meras convenciones o son más que eso?

No propongo repasar todas sus citas de Mises, pero unos pocos ejemplos mostrarán cómo no consiguen ver qué pasa. Citan a Mises sobre el efecto de que la praxeología no conlleva un conocimiento concreto de la realidad. Por supuesto que no: Mises nunca afirmó ser capaz de deducir hechos concretos a partir de teoremas praxeológicos. ¿Qué importancia tiene esto para el estatus de las proposiciones a priori en praxeología?

Citan este pasaje de Machlup: «"El razonamiento apriorístico es puramente conceptual y deductivo. No puede producir nada más que tautologías y juicios analíticos". Aunque suene a una crítica "empirista" de la postura apriorística, es en realidad una declaración de Mises» (p. 8). Machulp, y nuestros autores que le siguen, han hecho una suposición sin fundamento. Una declaración analítica es verdadera por el significado de los conceptos que contiene. De esto no se deduce que las declaraciones analíticas sean verdaderas por convención, es decir, que su verdad derive de decisiones acerca de cómo usar las palabras. Eso es una teoría acerca de las declaraciones analíticas, no en sí mismo parte del significado de «declaración analítica». Los positivistas lógicos, y evidentemente también Machlup, aceptaban esta teoría; y si la aceptas, la interpretación de Mises por Machlup sería correcta. Los juicios a priori de la praxeología sería los productos de la convención.

Pero Mises rechaza esta teoría. En el mismo pasaje citado hace unos pocos párrafos, Mises dice:

Es habitual en el tratamiento de los problemas epistemológicos de economía no adoptar una de las soluciones sugeridas por las ciencias naturales. Algunos autores recomendaban el convencionalismo de [Henri] Poincaré. Consideran las premisas del razonamiento económico como un asunto de convención lingüística o postulativa. (…) Sin embargo, las ciencias de la acción humana difieren radicalmente de las ciencias naturales. Todos los autores que ansían crear un sistema epistemológico de las ciencias de la acción humana según el patrón de las ciencias naturales yerran lamentablemente.

Nuestros autores citan esto en apoyo de la interpretación de Machlup:

La economía no sigue el procedimiento de la lógica y las matemáticas. No presenta un sistema integrado raciocinio puramente apriorístico alejado de cualquier referencia a la realidad. Al introducir suposiciones en su razonamiento, satisface que el tratamiento de las suposiciones afectadas pueda prestar servicios útiles para la comprensión de la realidad. No separa estrictamente en sus tratados y monografías la ciencia pura de la aplicación de sus teoremas a la soluciones de problemas históricos y políticos concretos. Adopta para la presentación organizada de sus resultados [una] forma en la que se entremezclan la teoría apriorística y la interpretación de fenómenos históricos. (p. 11, cursivas de Z y C)

Ignoran lo que dice Mises casi inmediatamente después de esto.

No existe un método histórico de economía ni una disciplina de economía institucional. Hay economía y hay historia económica. No deben confundirse ambas. Todas las teorías de economía son necesariamente validas en todo caso en que se den todos los presupuestos. Por supuesto, no tienen importancia práctica en situaciones en las que no existan estas condiciones. Los teoremas que se refieren al intercambio indirecto no son aplicables a condiciones en las que no hay intercambio indirecto. Pero esto no afecta a su validez.6

Mises deja aún más claro el punto esencial en un pasaje ligeramente anterior:

Pero el fin de la ciencia es conocer la realidad. No es la gimnasia mental o los pasatiempos de lógica. Por tanto la praxeología limita sus investigaciones al estudio de la acción bajo aquellas condiciones y presupuestos que se dan en la realidad. Estudia la acción bajo condiciones irreales e irrealizables solo desde dos puntos de vista. Uno se ocupa de los estados de cosas que, aunque no sean reales en el mundo presente y pasado, podrían convertirse en realidad en algún momento futuro. Y examina condiciones irreales e irrealizables si hace falta esta investigación para una comprensión satisfactoria de lo que está pasando bajo las condiciones presentes en la realidad.

Sin embargo, esta referencia a la experiencia no afecta al carácter apriorístico de la praxeología y la economía. La experiencia simplemente dirige nuestra curiosidad hacia ciertos problemas y la desvía de otros. Nos dice qué debemos explorar, pero no nos dice cómo deberíamos proceder en nuestra búsqueda de conocimiento.

Asombrosamente, Zanotti y Cachanosky citan parte de este mismo pasaje, como si los apoyara en lugar de refutarlos.

Mises, contrariamente a las predilecciones «postlakatosianas» de nuestros autores, no defiende una amalgama de teoría e investigación empírica en una disciplina: la rechaza completamente. Más bien indica que una vez que sabemos empíricamente que está presente un fenómeno, por ejemplo, la existencia de dinero, se aplican entonces los teoremas deductivos acerca de ese fenómeno. El hecho de que partes de la praxeología se apliquen solo bajo ciertas condiciones resulta irrelevante para la diferencia clave entre Rothbard y Machlup: el estatus del conocimiento a priori en la economía de Mises.

Nuestros autores tropiezan de nuevo cuando dicen:

La desutilidad del trabajo se supone que está presente tanto en una economía de trueque como en una economía monetaria. A su vez, la presencia del dinero es un supuesto más general que la presencia de dinero metálico o dinero fiduciario. Esto pone a Mises bajo la misma estructura metodológica que Machlup. También debería advertirse que La acción humana es un tratado sobre economía y el trabajo de Machlup era un escrito dentro de un debate metodológico concreto, con ejemplos detallados. Hay que esperar que las condiciones asumidas en un tratado de economía sean más generales que las presentes un trabajo como el de Machlup. El hecho de que nada de esto pruebe o niegue una teoría general es coherente con la filosofía de la ciencia de Machlup, según la cual no hay prueba deductiva, sino una humilde no confirmación: los datos empíricos ilustran una teoría, en lugar de probarla. (p. 14)

Tiene razón en que os datos empíricos ilustran una teoría, en lugar de probarla, pero, para Mises, la prueba deductiva está disponible. Una vez que sabemos que existe el dinero, entonces todo lo deducido del concepto de dinero tiene garantizada su aplicación.

Hay otra sugerencia más en el trabajo de Zanotti y Cachanosky que es gravemente errónea. Lamentan que Mark Blaug y otros adoptaran la interpretación de Rothbard de Mises por encima de la de Machlup. ¿Por qué piensan que estos autores partieron de Rothbard en lugar de hacerlo del propio Mises? La fuerte visión de un conocimiento a priori en economía que rechazaba Blaug está claramente presente en Mises, no es una mera «interpretación» conflictiva avanzada por Rothbard. La afirmación de Mises de que tenemos un conocimiento a priori del mundo real  es un escollo para los positivistas y un escándalo para Lakatos, pero una reinterpretación no justificada de esta afirmación no la hace desaparecer.

  • 1. Todas la referencias en el texto son a la publicación del trabajo de Zanotti y Cachanosky en el sitio web de SSRN, disponible aquí para descarga: http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2229570&download=yes. (El trabajo de Rothbard que critican es su «In Defense of ‘Extreme Apriorism’», Southern Economic Journal, Enero de 1957, pp. 314-320).
    Aunque no afecte al argumento del trabajo, merece la pena señalar que los autores aquí entienden mal lo que Mises llama «praxeología». Las hipótesis no se deducen de la praxeología, que es la ciencia de la acción humana. En su lugar, la praxeología consiste en una serie de verdades, al menos en parte deducidas del concepto de acción. El papel de las hipótesis auxiliares se explicará después.
  • 2. Esta explicación está muy simplificada. No todos los filósofos aceptan que «2+2=4» sea algo a priori. Algunos filósofos no piensan que haya verdades a priori y algunos piensan que las verdades matemáticas son empíricas.
  • 3. Me ocupo aquí solo de la presentación de las ideas de Machlup por los autores. No me ocupo de si expresan correctamente su postura.
  • 4. Ludwig von Mises, Human Action, Scholar’s Edition Auburn, Ala.: Mises Institute 1998), p. 39. [La acción humana].
  • 5. Ibíd., pp. 39-40.
  • 6. Ibíd., pp. 66-67.
Note: The views expressed on Mises.org are not necessarily those of the Mises Institute.
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David Gordon is Senior Fellow at the Mises Institute and editor of the Mises Review.

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