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La brutalidad de la esclavitud

Tags Sistema LegalHistoria de EEUUIntervencionismo

01/28/2013Murray N. Rothbard

[Conceived in Liberty (1975)]

Hasta la década de 1670, la mayoría del trabajo forzado es Virginia era trabajo no abonado (en buena parte blancos, pero algunos negros); la esclavitud negra era mínima. En 1683 había 12.000 trabajadores no abonados en Virginia y solo 3.000 esclavos de una población total de 44.000 personas. Los amos por lo general preferían siervos por dos razones. Primera, podían explotar a los siervos más despiadadamente porque no los poseían permanentemente, como pasaba con los esclavos; por otro lado, los esclavos era completamente capital de sus amos y por tanto estos estaban económicamente obligados a tratar de preservar el valor de capital de sus herramientas humanas de producción. Segundo, los siervos, al buscar su libertad, podían ser trabajadores más productivos que los esclavos, que estaban privados de toda esperanza en el futuro.

Al crecer la colonia, el número de siervos también creció, aunque como siervos eran liberados repetidamente, su proporción con respecto a la población de Virginia decreció. Como el servicio era temporal, tenía que crearse continuamente una gran nueva oferta. Había siete fuentes de servidumbre, dos voluntarias (inicialmente) y cinco obligatorias. La primera consistía en parte en “redencionistas” que se comprometían durante un periodo de cuatro a siete años, a cambio del dinero para su billete a América. Se estima que el 70% de toda la inmigración en las colonias a lo largo de la época colonial estaba compuesta por redencionistas. La otra categoría voluntaria consistía en aprendices, hijo de ingleses pobres, que estaban comprometidos hasta que tenían 21 años. En la categoría obligatoria estaban: (a) niños ingleses pobres y huérfanos enviados a las colonias por el gobierno inglés; (b) colonos obligados a servir debido a prisión por deudas (el castigo universal para toda falta de pago en ese periodo); (c) delincuentes de las colonias que eran entregados por la autoridades a las órdenes de empresarios privados; (d) niños o adultos ingleses pobres secuestrados por “reclutadores” profesionales, uno de los cuales llegó a enviar 500 niños al año durante doce años, y (e) convictos británicos que elegían servir en América de siete a catorce años a cambio de sus años de prisión en Inglaterra. Esto últimos eran normalmente ladrones de poca monta o prisioneros políticos, y Virginia absorbía una gran parte de los criminales transportados.

Como ejemplo de las razones para deportar a cautivos a los prisioneros políticos, una ley inglesa en vigor a mediados de la década de 1660 desterraba a las colonias a cualquier condenado tres veces por intentar realizar una reunión ilegal: una ley dirigida principalmente a los cuáqueros. Cientos de rebeldes nacionalistas escoceses, particularmente después del levantamiento escocés de 1679, fueron enviados a las colonias como delincuentes políticos. Una ley de 1670 deportaba a las colonias a cualquiera que conociera actividad religiosa o política ilegal y rechazara convertirse en informador del gobierno.

Durante este plazo de servidumbre, el trabajador no abonado no recibía ningún pago monetario. Sus horarios y condiciones de trabajo estaban establecidos absolutamente por la voluntad de su amo, que castigaba al siervo a su propia discreción. Huir del servicio al amo era castigado con azotes o doblando o triplicando el plazo de servidumbre. Los siervos eran golpeados, marcados, encadenados a su trabo y torturados frecuentemente. El frecuente maltrato a los siervos se indica así en una ley correctiva de Virginia de 1622: “La utilización bárbara de algunos siervos por amos crueles ha causado tanto escándalo e infamia al país (…) que la gente se aventuraría voluntaria a venir aquí, se desvía por miedo”, disminuyendo así la necesaria oferta de trabajadores no abonados.

Muchos de los siervos oprimidos llegaron a la resistencia abierta. La principal forma de resistencia era huir, ya fuera individualmente o en grupos; esto empujaba a sus contratadores a buscarles por diversos medios, incluyendo anuncios en periódicos. Los paros en el trabajo se emplearon también como método de lucha. Pero también hubo rebeliones más vigorosas, especialmente en Virginia en 1659, 1661, 1663 y 1681. Las rebeliones de siervos fueron particularmente apremiantes en la década de 1660, debido al número particularmente grande de prisioneros políticos detenidos en Inglaterra durante esa década. Independientes y rebeldes por naturaleza, estos hombres habían sido enviados a las colonias como siervos. Se aprobaron leyes rígidas en la década de 1660 contra siervos fugitivos que trataban de conseguir su libertad.

En todos los casos, las revueltas de siervos fueron completamente aplastadas y sus líderes ejecutados. Las reclamaciones de los siervos rebeldes iban de la mejora de condiciones y mejor comida a la abierta libertad. El ejemplo principal fue el levantamiento de siervos de 1661 en el condado de York, Virginia, liderado por Isaac Friend y William Clutton. Friend había exhortado a los demás siervos que “sería el primero y los lideraría y gritaría mientras fueran hacía lo que sería la libertad y a ser liberados de la servidumbre y que bastaría con llegar a ellos y que irían por todo el país y matarían a quienes se opusieran y que serían libres o morirían”.1 Los rebeldes fueron tratados con sorprendente indulgencia por el tribunal del condado, pero esta desusada actitud se evaporó rápidamente con otro levantamiento de siervos en 1663.

La rebelión de siervos en los condados de York, Middlesex y Gloucester fue traicionada por un siervo llamado Birkenhead, que fue recompensado por su renegación por la Cámara de los Ciudadanos con su libertad y 5.000 libras de tabaco. Por el contrario, a los líderes rebeldes (antiguos soldados de Cromwell) se les trató despiadadamente: nueve fueron condenado por alta traición y cuatro fueron ejecutados. En 1672, fue descubierta una trama de siervos para conseguir la libertad y una tal Katherine Nugent recibió treinta latigazos por su complicidad. Se aprobó una ley prohibiendo a los siervos abandonar el hogar sin permiso especial y las reuniones de siervos fueron aún más reprimidas.

Una de las primeras rebeliones de siervos se produjo en la vecina colonia de tabaco de Chesapeake de Maryland. En 1644, Edward Robinson y dos hermanos fueron condenados por rebelión armada par el fin de liberar a los siervos. Trece años después. Robert Chessick, un siervo fugado y capturado de Maryland, convenció a varios siervos de diversos amos a escaparse a los asentamientos suecos del río Delaware, Chessick y una docena de otros siervos robaron el barco de un amo, así como armas para defenderse en caso que trataran de capturarles. Pero los hombres fueron capturados y Chessick recibió treinta latigazos. Como refinamiento especial, uno de los amigos de Chessick y cómplice en la escapada, John Beale, fue obligado a llevar a cabo los azotes.

En 1663, los siervos de Richard Preston, de Maryland, fueron a la huelga y rechazaron trabajar en protesta contra la falta de carne. El tribunal de Maryland condenó a los seis siervos desobedientes a treinta latigazos a cada uno, con dos los rebeldes más moderados obligados a dar los azotes. Por force majeure, todos los siervos se humillaron y pidieron perdón a su amo y al tribunal, que suspendió la sentencia por buen comportamiento.

En Virginia se produjo una rebelión de siervos contra un amo, el capitán Sisbey, ya en 1638; el tribunal inferior de Norfolk ordenó la enorme cantidad de cien azotes a cada rebelde. En 1640, seis siervos del capitán William Pierce trataron de escapar de los asentamientos holandeses. Los fugitivos fueron apresados y brutalmente castigados, por temor a que establecieran “un peligroso precedente para el futuro”. Los prisioneros fueron sentenciados a ser azotados y marcados, a trabajar con grilletes y a que se extendiera su periodo de servidumbre.

A finales del siglo XVII, la oferta de siervos empezaba a secarse. Mientras que la creación de nuevas colonias y asentamientos más grandes aumentaba la demanda de siervos, la oferta decaía enormemente al acabar finalmente el gobierno inglés con la práctica organizada del secuestro y del envío de condenados a las colonias. Así que los terratenientes se pasaron a la importación y compra de esclavos negros. En Virginia había habido 50 negros, la mayoría esclavos, de un total de población de 2.500 en 1630; 950 negros de 27.000 habitantes en 1660 y 3.000 negros de 44.000 en 1680: una proporción en aumento constante, pero aún limitada a menos del 7% de la población Pero en diez años, para 1690, la proporción de negros había saltado a más de 9.000 para 53.000, aproximadamente un 17%. Y en 1700, la cifra era de 16.000 de una población de 58.000, aproximadamente el 28%. Y del total de la fuerza laboral (la población trabajadora), esto reflejaba indudablemente una proporción considerablemente mayor de negros.

El cómo se trataba a los esclavos negros puede deducirse por el diario del antes mencionado William Byrd II, que pensaba de sí mismo que era un amo amable y a menudo atacaba a los “brutos que maltratan a sus esclavos”. Ejemplos típicos de este amable trato se encuentras en su diario:

8-2-09: Jenny y Eugene son azotados.
13-5-09: Mrs. Byrd azota a la niñera.
10-6-09: Eugene (un niño) fue azotado por escapar y se le puso el bozal.
30-11-09: Jenny y Eugene son azotados.
16-12-09: Eugene fue azotado por no hacer nada ayer.
17-4-10: Byrd ayudó a investigar a esclavos juzgados por “alta traición”; se colgó a dos.
1-7-10: La mujer negra se fugó de nuevo con el bozal puesto.
15-7-10: Mi mujer, contra mi voluntad, hizo que se quemara a la pequeña Jenny con un hierro candente.
22-8-10: Tuve una seria discusión con la pequeña Jenny y la golpee demasiado, cosa que siento.
22-1-11: Un esclavo “pretende estar enfermo”. Puse un hierro candente en el lugar del que se quejaba y le puse el bozal.

No tiene sentido criticar esos pasajes como solo ejemplos seleccionados de trato cruel, contraponiéndolos con actos de amabilidad de Byrd en otros terratenientes hacia sus esclavos. Pues se trata no solo de que el sistema esclavista era uno en el que esos actos podían tener lugar, sino de que las amenazas  de brutalidad subyacen toda la relación. Pues la esencia de la esclavitud es que los seres humanos, con su libertad inherente de elección, con deseos y convicciones y propósitos individuales, se usaban como capital, como herramientas en beneficio de su amo. Al esclavo por tanto se le fuerza normalmente a tipos y grados de trabajo que no habría escogido libremente; por tanto, necesariamente, el bozal y el látigo se convierten en el motor del sistema esclavista. El mito del amo amable camufla la brutalidad y el salvajismo propios del sistema esclavista.

Un mito histórico sostiene que como los esclavos eran capital de sus amos, el interés económico propio de los amos obligaba a tratar amablemente su propiedad. Pero repito, los amos siempre tenían que asegurarse de que la propiedad era realmente suya, y para esto se necesitaba una brutalidad sistemática para convertir el trabajo de natural a canales coactivos en beneficio del amo. Y, segundo, ¿qué pasa con la propiedad que ha perdido su utilidad? ¿Con el capital que ya no prometía un retorno al amo? ¿Con los esclavos demasiados viejos o enfermos para continuar generando un retorno a sus amos? ¿Qué tipo de trato dictaba el interés económico propio del amo para esclavos que no podían devolver los costes de su subsistencia?

Los esclavos se resistieron a su destino de muchas maneras, que iban de métodos no violentos como ser lentos en el trabajo, fingir enfermedades y huir al sabotaje, el incendio y la insurrección abierta. Las insurrecciones estuvieron siempre condenadas al fracaso, al verse superados en número los esclavos a al población. Y aun así las revueltas de esclavos aparecían y reaparecían. Hubo considerables complots de esclavos en Virginia en 687, 1709-10, 1722-23 y 1730. Una conspiración conjunta de un gran número de esclavos negros e indios en los condados de Surry y la Isla de Wight fue reprimida en 1709 y otra conspiración de esclavos negros aplasta en el condado de Surry al año siguiente. Los esclavos que traicionaron a sus compañeros recibieron su libertad por parte del amo agradecido. El levantamiento de 1730 se produjo en cinco condados de Virginia, con centro en el pueblo de Williamsburg. Unas pocas semanas antes de la insurrección, fueron arrestados y azotados varios esclavos sospechosos. Así que se planeó una insurrección para el futuro, pero fue traicionada y sus líderes ejecutados.

Las huidas conjuntas de esclavos y siervos eran asimismo comunes durante el siglo XVII, así como la participación conjunta en complots y levantamientos. En 1663m esclavos negros y trabajadores no abonados blancos en Virginia tramaron una revuelta extensa y varios rebeldes fueron ejecutados. Los colonos hicieron del día uno de oración y acción de gracias para evitar la revuelta. Ni al esclavo ni al trabajador no abonado se les permitía casarse sin consentimiento del amo, aunque hay registros de frecuentes cohabitaciones, a pesar de las leyes que las prohibían.

Se ha mantenido en mitigación de la brutalidad del sistema esclavista americano que los negros eran comprados a jefes africanos, que los habían esclavizado allí. Es verdad que los esclavos también eran esclavos en África, pero también es cierto que la esclavitud africana nunca vio el ámbito enorme, la coacción masiva del trabajo forzado que distinguía a la esclavitud de las plantaciones americanas. Además, la existencia de un mercado blanco de esclavos extendió enormemente el grado de esclavitud en África, así como la intensidad de las guerras intertribales de las que provenía la esclavitud.  Como suele pasar en el mercado, la demanda estimulaba la oferta. Además, la esclavitud africana no incluía el transporte bajo condiciones tan monstruosas que un gran porcentaje no podía sobrevivir o el brutal proceso de “ahormamiento” en una estación de camino a las Indias Occidentales para asegurarse de que solo sobrevivían los apropiados para la condición de esclavos o la continua ruptura deliberada de las familias esclavas que prevaleció en las colonias.

Desde la primera colonización de América, se importaron esclavos africanos como mano de obra forzada para hacer posible el funcionamiento de grandes plantaciones, que, como hemos visto, habrían sido antieconómicas si hubieran tenido que basarse, como otros productores, en el trabajo libre y voluntario. En Latinoamérica, desde el siglo XVI, la esclavitud negra se utilizó en grandes plantaciones de azúcar concentradas en las Indias occidentales y en la costa norte de Sudamérica. Se ha estimado que se importó un total de 900.000 esclavos negros a toda América en el siglo XVI y dos millones y tres cuartos en el siglo XVII.2

Los negros empezaron a usarse como esclavos en lugar de los indios indígenas americanos porque: (a) los negros resultaban más adaptables a las duras condiciones de trabajo de la esclavitud: los indios, esclavizados, como en el Caribe, solían morir; (b) era más fácil comprar esclavos existentes a los jefes africanos que esclavizar a toda una raza y (c) la gran influencia moral y espiritual del Padre Bartolomé de las Casas en Hispanoamérica, que a mediados del siglo XVI vituperaba la esclavitud de los indios americanos. Las conciencias españolas nunca se agitaron sobre la esclavitud negra como sobre la india; incluso el propio Las Casas poseyó esclavos negros durante muchos años. De hecho, antes en su carrera, Las Casas defendía la introducción de esclavos negros para aliviar la presión sobre los indios. Pero acabó repudiando la esclavitud de ambas razas. En el siglo XVII, dos jesuitas españoles, Alonso de Sandoval y Pedro Claver, destacaron en tratar de ayudar a los esclavos negros, pero ninguno atacó la institución de la esclavitud negra por no cristiana. Indudablemente, una razón para el distinto trato de las dos razas era la convicción general entre los europeos de la inferioridad propia de la raza negra. Así, el propio Montesquieu que se había burlado de aquellos españoles que llamaban bárbaros a los indios americanos, sugería que el negro africano era la encarnación del “esclavo natural” de Aristóteles. Y e incluso en determinista del entorno David Hume sospechaba que “los negros sean naturalmente inferiores a los blancos. Casi nunca hubo una nación civilizada de esa complejidad, ni siquiera un individuo eminente, ni en la acción ni en la especulación. Ningún fabricante ingenioso entre ellos, ni artes, ni ciencias. Por otro lado, los más rudos y bárbaros de los blancos (…) tienen aun así algo eminente en ellos. (…) Una diferente tan uniforme y constante no podría producirse, en tantos países y épocas, si la naturaleza no hubiera hecho una distinción original entre estas razas de hombres”.

Frente a las opiniones de aquellos escritores que mantienen que negros y blancos disfrutaban de iguales derechos como trabajadores no abonados en Virginia hasta la década de 1660, después de la cual los negros fueron progresivamente esclavizados, las evidencias parecen claras de que desde el principio muchos negros eran esclavos y eran tratados muchos más duramente que los trabajadores blancos no abonados.3 Por ejemplo, ningún hombre blanco fue esclavizado nunca a perpetuidad junto con sus descendientes en ninguna colonia inglesa. El hecho de que no hubiera leyes de esclavitud en Virginia hasta la década de 1660, reflejaba simplemente la pequeña cantidad de negros en la colonia antes de esa fecha.4 Desde una fecha muy temprana, los negros con dueño trabajaron como mano de obra rural, mientras que a los siervos blancos se les dispensaba de este duro trabajo. Y también desde una fecha temprana, a los negros, en particular, se les negó todo derecho a portar armas. Un ejemplo especialmente chocante de este racismo que prevalecía en Virginia desde el inicio era la dura prohibición contra cualquier unión sexual de las razas. Ya en 1630, un tribunal de Virginia ordenaba que “Hugh Davis sea azotado duramente ante una asamblea de negros y otros por haberse maltratado a sí mismo en deshonor de Dios y vergüenza de cristianos por contaminar su cuerpo al yacer con un negro”. A inicios de la década de 1660, el gobierno colonial prohibió el mestizaje y la fornicación interracial. Cuando Virginia prohibió todas las uniones interraciales en 1691, la Asamblea denunciaba agriamente el mestizaje como “ese asunto espurio y mezcla abominable”.5

Otras regulaciones de este periodo y un poco posteriores incluían una que prohibía a cualquier esclavo abandonar una plantación sin un permiso de su amo, otra decretaba que la conversión al cristianismo no liberaría a un esclavo, un hecho que violaba una tradición europea de que solo los paganos, no los cristianos, podían ser reducidos a esclavitud.

Al final del siglo XVII, la creciente colonia de Virginia había crecido de sus inicios diminutos y precarios con una estructura social definida. Esta sociedad puede calificarse como parcialmente feudal. Por un lado, Virginia, con su abundancia de nuevos terrenos, había repetido el molde feudal completo del territorio inglés. La Compañía de Virginia estaba interesada en promover los asentamientos y más concesionarios (como colonos individuales y antiguos trabajadores no abonados) estaban interesados en establecerse por sí mismos en la tierra. Como consecuencia, se desarrolló una multitud de colonos labradores independientes, particularmente en las tierras altas menos escogidas. Tampoco se impuso nunca en Virginia el sistema de rentas feudales. Los colonos pagaban rentas a la colonia o a los grandes concesionarios, que, en lugar de dejar a los colonos poseer la tierra o vendérsela, insistían en cobrar y tratar de recaudar rentas anuales como señores de la zona. Pero aunque Virginia fue capaz de evitar muchas características esenciales del feudalismo, introdujo una característica feudal importante en sus métodos de distribución de los terrenos, especialmente la concesión de grandes áreas elegidas de terrenos a orillas de ríos a los terratenientes favoritos y ricos. Estas grandes concesiones de tierras se habrían convertido pronto en propiedades por parte de colonos individuales si no hubiera sido por el régimen de trabajos forzados, que hacía rentable las grandes plantaciones de tabaco. Además, los “colonos” originales, que pusieron en uso las tierras, fueron en este caso los propios esclavos y siervos, así que bien podría decirse que los plantadores tuvieron una relación  casi feudal arbitraria con su tierra, incluso aparte de las grandes concesiones.

La servidumbre temporal, tanto “voluntaria” como obligatoria, y la más permanente esclavitud negra formó la base del trabajo explotado sobre la que se erigió una estructura de gobierno oligárquico por parte de los cultivadores de tabaco. La continuidad de las grandes propiedades de terrenos fue asimismo reforzada por las leyes totalmente feudales de vinculación y primogenitura, que prevalecían, al menos formalmente, en Virginia y la mayoría de las demás colonias. La primogenitura obligaba a la transmisión indivisa de la tierra al hijo mayor y la vinculación impedía que la tierra se enajenara (incluso voluntariamente) del dominio familiar. Sin embargo, la primogenitura no ejerció todo su efecto restrictivo, pues los terratenientes generalmente conseguían eludirla y dividir su propiedad también entre sus hijos menores. Así que la tierra en Virginia se disolvió en parte en su división natural al crecer la población. La primogenitura y la vinculación nunca se asentaron realmente en Virginia, porque la abundancia de tierra barata hacía al trabajo (y por tanto a la oferta coaccionada de los esclavos) el factor clave en la producción. Siempre podía adquirirse más tierra, así que no había necesidad de restringir la herencia al hijo mayor. Además, el rápido agotamiento de los terrenos del tabaco por los métodos de cultivo entonces usados requería que los plantadores e movieran y estuvieran dispuestos  a buscar nuevas plantaciones. La necesidad de dicha movilidad iba contra la fijeza de las propiedades territoriales que marcaron el rígido sistema feudal de herencia de la tierra que prevalecía en Inglaterra. En general, la riqueza y el estatus de los grandes cultivadores de Virginia era mucho más precaria y menos segura que la de sus correspondientes terratenientes en Inglaterra.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe.

  • 1. Abbot E. Smith, Colonists in Bondage.
  • 2. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, solo en torno a un quinceavo de las importaciones totales de negros en toda América llegaron al territorio de lo que hoy son los Estados Unidos. El que a los esclavos les fue incluso peor en las colonias latinoamericanas se ve en la mucho mayor tasa de mortalidad allí que en Norteamérica.
  • 3. Cf. Winthrop D. Jordan, “Modern Tensions and the Origins of American Slavery”, Journal of Southern History (Febrero de 1962), pp. 17-30.
  • 4. Ibíd. Jordan cita muchas evidencias de esclavitud negra (incluyendo sentencias de tribunales, registros de negros, ejecuciones de testamentos, precios comparativos de venta de negros y siervos blancos) a partir de 1640, antes de lo cual el número de negros en Virginia era insignificante.
  • 5. “Espurio” en la legislación colonial no se refería simplemente a los ilegítimos, sino concretamente a los hijos de uniones interraciales.
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