Ejemplos de escasez causada por el control de precios
La teoría económica
predice que si un gobierno impone un techo para el precio de venta de
cualquier bien o servicio, por lo común debajo del precio de mercado
que resultaría de la interacción competitiva entre proveedores y
clientes, habrá escasez de bienes ya que menos vendedores estarán
dispuestos a vender al precio menor, mientras que más compradores
tratarán de comprar a dicho precio menor. La demanda excedentaria
que no puede ser satisfecha por la oferta existente se contabiliza
como la cantidad de escasez.
La Venezuela de hoy se ha
convertido en un ejemplo para libros de texto de este axioma
macroeconómico. Hace poco en el supermercado no fui capaz de
encontrar azúcar ni huevos. Todavía queda algo de café en los
anaqueles, pero factores exógenos tales como la falta de lluvias
durante 2009 y el anormalmente elevado costo para el productor
colombiano de granos de café, están exascerbando la alarma.
Venezuela, que fue el principal exportador cafetalero durante el
siglo XIX, prontó estará importando café para su consumo interno.
Existe una larga lista de
artículos cuyo precio de venta es regulado por el gobierno, a menudo
por debajo de los costos de insumos para el fabricante. Además del
café, los huevos y el azúcar, la regulación dictamina un precio
máximo de venta al público para la leche completa, leche en polvo,
pollo, carne, arroz, cerdo, harinas de maíz y de trigo, papel
higiénico y mucho más. La mayoría de los bienes anteriores han
estado intermitentemente dentro o fuera de los anaqueles durante
períodos extensos, y el gobierno ha tratado de solventar la
situación por medio de operativos urgentes y esporádicos que
consisten en importaciones administradas por el estado para ser
vendidos con enormes pérdida para los contribuyentes y para la
compañía pètrolera estatal. Estos bienes importados son a menudo
de calidad inferior y hasta llegan dañados en ocasiones. Dichas
importaciones a menudo son transportadas desde su país de origen por
mar, en contenedores sin un apego estricto a los estándares y
procedimientos internacionalmente establecidos para este tipo de
embarques. Luego se venden al público en condiciones poco higiénicas
en tiendas propiedad del estado. Los clientes allí deben hacer colas
durante horas antes de ser atendidos.
Muchos establecimientos al
detal han sido forzados a cerrar durante algunos días por tratar de
vender bienes producidos nacionalmente por encima del precio
regulado. Estos establecimientos al detal argumentan que si
cumpliesen con la regulación se verían obligados a vender a
pérdida. Muchas fábricas procesadoras de alimentos están a punto
de ser nacionalizadas, bajo la acusación de acaparamiento, ya que se
niegan a vender sus productos a los mayoristas por debajo del precio
de costo. Ello ha conllevado en que muchos proveedores han suspendido
la producción por completo y la han transferido a países vecinos.
Por consiguiente la capacidad industrial venezolana se ha encogido
por un alto porcentaje cuya estimación cuantitativa varía según
diversas fuentes. Como la capacidad se ha reducido estructuralmente,
el movimiento clásico en los libros de texto de la curva de oferta
agregada para la economía venezolana continúa ocurriendo. Esto
resulta en aún menores cantidades ofertadas a un precio mayor,
asumiendo que la demanda agregada sea constante. Sin embargo, la
demanda agregada de hecho se mueve a su vez hacia la derecha (pero
quizás en menor magnitud que la del movimiento hacia la izquierda de
la oferta agregada), debido a extensas pagos por transferencias
gubernamentales y debido a la tasa natural de crecimiento de la
población. El resultado final es una de las mayores tasas de
inflación (aunque menor a la de Zimbabwe) durante el siglo XXI a
nivel mundial.
Tal es el contexto con el
que aquéllos que todavía creemos en el potencial de nuestro país
debemos lidiar diariamente para crear y mejorar las condiciones para
los negocios.
Caracas, 28 de julio de 2009
Rivero & Cooper, Inc.
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