Asilo en Panamá… ¡Que gazapera se ha formado!
Por Rafael Uribe en su Crónica semanal
La ex directora del DAS de Colombia acusada por las ‘chuzadas’ de ese organismo obtuvo asilo en la República de Panamá. Las protestas de la Cancillería, políticos y partidos han sido numerosas, los argumentos variopintos, las críticas al Presidente vecino, mordaces.
El partido Liberal, un solo ejemplo, en carta al presidente Ricardo Martinelli dice: “la ausencia de María Pilar Hurtado -fundamental en el proceso de investigación y en la determinación de responsabilidades- obstaculiza los esfuerzos de búsqueda de la verdad y la aplicación de justicia, y atenta contra la fortaleza de nuestras instituciones que no podrán responder a la exigencia básica de toda sociedad, como garantizarle que se persigue y condena el delito, cualquiera sea su origen”.
Si hubiese garantía de un debido proceso, tendría que aceptar la nota del Dr. Rafael Pardo. ¿Pero la hay si quienes aplican justicia adelantan el fallo antes del juicio?
Ignoro si las ‘chuzadas’ fueron o no un delito, ni me importa, nada tienen que ver con mi opinión, no soy juez. Lo que si tiene que ver es la declaración pública de Jaime Arrubla, presidente encargado de la Corte Suprema que supuestamente es la que debe juzgarla, al calificar que Panamá estaba protegiendo al victimario y no a la víctima. El máximo juez, ante el país entero, condena a la doctora Hurtado sin vencerla en juicio. Supongamos que sea culpable, tiene pleno derecho a ser juzgada con transparencia y, una condena antes de cumplirse este procedimiento, demuestra que no tendría en nuestro país justicia imparcial.
Agrava el asunto el hecho de que en la Corte se chuzaron los intocables. Si están libres de pecado que tiren la primera piedra; pero no lo están. Sin pretender repetir lo por todos conocido ¿no es condenable andar con y recibir regalos de posibles delincuentes? ¿Y no es otra falta grave el famoso viajecito a Neiva con todos los gastos pagos por un presunto tinieblo? ¡Tenían más que merecida una chuzada! Al ubicarse como víctimas lo menos que deberían haber hecho era declararse impedidos para juzgarla como lo hicieron en el caso de Pretel de la Vega, no condenar por anticipado la encartada.
No excuso de culpa a la Dra. Hurtado, más faltaba; pero como se estaban desarrollando las cosas, lo decidido por Panamá es apenas obvio. Los jueces se lo buscaron por pretender cambiar el derecho por la política. Personalmente no protesto, así la ex directora del Das hubiese cometido un grave delito. El error en este caso es de los jueces cuya conducta no está suficientemente clara, y de transparente, ni un pelo.