<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://mises.org/community/utility/FeedStylesheets/rss.xsl" media="screen"?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>Mises Daily en español : Ludwig von Mises</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx</link><description>Tags: Ludwig von Mises</description><dc:language>en</dc:language><generator>CommunityServer 2008.5 SP2 (Build: 40407.4157)</generator><item><title>Lo irracional como objeto de cognición</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/03/06/lo-irracional-como-objeto-de-cognici-243-n.aspx</link><pubDate>Tue, 06 Mar 2012 17:34:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:460119</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=460119</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/03/06/lo-irracional-como-objeto-de-cognici-243-n.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 5 de marzo de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5931"&gt;http://mises.org/daily/5931&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/document/116/Epistemological-Problems-of-Economics"&gt;Epistemological
Problems of Economics&lt;/a&gt;&lt;i&gt; (1933)]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todos los intentos de explicaci&amp;oacute;n
cient&amp;iacute;fica pueden en el mejor de los casos tener &amp;eacute;xito en explicar los cambios
en algo concreto. Lo concreto es en s&amp;iacute; mismo inexplicable. Sencillamente, es.
El por qu&amp;eacute; es, permanece oculto para nosotros. Es lo irracional, lo que el
razonamiento no puede abarcar, aquello cuyos conceptos somos incapaces de
entender sin dejar algo a&amp;uacute;n sin explicar.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para la ciencia de la acci&amp;oacute;n
humana, las valoraciones y objetivos del orden final al que se dirigen los
hombres constituyen lo definitivamente concreto, lo que es incapaz de explicar
m&amp;aacute;s all&amp;aacute;. La ciencia puede registrar y clasificar valores, pero no puede
&amp;ldquo;explicarlos&amp;rdquo; m&amp;aacute;s de lo que puede indicar los valores que han de ser
reconocidos como correctos o condenados como pervertidos. La comprensi&amp;oacute;n
intuitiva de valores por medio de la compresi&amp;oacute;n sigue sin ser una
&amp;ldquo;explicaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Todo lo que pretende hacer es ver y determinar cu&amp;aacute;les son los
valores en un caso concreto y nada m&amp;aacute;s. Si el historiador intenta ir m&amp;aacute;s all&amp;aacute;,
se convierte en un apologista o un juez, un agitador o un pol&amp;iacute;tico. Abandona la
esfera de la reflexi&amp;oacute;n, la investigaci&amp;oacute;n, la ciencia te&amp;oacute;rica y entra &amp;eacute; mismo en
el &amp;aacute;rea de la acci&amp;oacute;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La ciencia pertenece completamente
al dominio de la racionalidad. No puede haber una ciencia de lo irracional como
no puede haber una ciencia irracional. Lo irracional cae fuera del dominio del
razonamiento humano y la ciencia. Al afrontar lo irracional, el razonamiento y
la ciencia solo pueden registrar y clasificar. Son incapaces de penetrar m&amp;aacute;s
&amp;ldquo;profundamente&amp;rdquo;, ni siquiera con la ayuda de la &amp;ldquo;comprensi&amp;oacute;n&amp;rdquo;. De hecho, el
criterio de lo irracional es precisamente que no puede entenderse completamente
por el razonamiento. Lo que seamos capaces de dominar completamente mediante el
razonamiento ya no ser&amp;iacute;a irracional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El ejemplo m&amp;aacute;s puro de lo
irracional como objeto de la actividad cient&amp;iacute;fica se encuentra en lo que se
llama &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kunstwissenschaft&lt;/i&gt;.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; La &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kunstwissenschaft&lt;/i&gt; nunca puede ser m&amp;aacute;s
que la historia de las artes y los artistas, de las t&amp;eacute;cnicas art&amp;iacute;sticas, de los
sujetos y temas tratados por el arte y de las ideas que lo gobiernan. No hay
una teor&amp;iacute;a universalmente v&amp;aacute;lida de lo art&amp;iacute;stico, de los valores est&amp;eacute;ticos o de
la individualidad art&amp;iacute;stica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Lo que dicen los que escriben sobre
arte, ya sea albando o condenado, expresa solo su propia experiencia personal
de la obra de arte. A esto puede llam&amp;aacute;rsele &amp;ldquo;comprensi&amp;oacute;n&amp;rdquo;, pero, en la medida
en que vaya m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la comprobaci&amp;oacute;n de los hechos irracionales del caso,
definitivamente no es ciencia. Quien analiza una obra de arte la desguaza en el
sentido estricto del t&amp;eacute;rmino. Sin embargo, su calidad art&amp;iacute;stica concreta solo
es efectiva en la totalidad de la obra, no en sus partes. Una obra de arte es
un intento de experimentar el universo en su conjunto. Uno no puede analizarla
o diseccionarla en partes y comentarla sin destruir su car&amp;aacute;cter intr&amp;iacute;nseco.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kunstwissenschaft&lt;/i&gt; nunca puede hacer m&amp;aacute;s que bordear el arte y las
obras de arte. Nunca puede entender el arte como tal. Esta disciplina puede sin
embargo parecer indispensable para muchos porque proporciona acceso al disfrute
de las obras de arte. A los ojos de otros, puede vestirse de una dignidad
especial que se refleja en el esplendor de los propios objetos de arte. Otros
m&amp;aacute;s dicen que ni siquiera puede aproximarse a lo espec&amp;iacute;ficamente art&amp;iacute;stico.
Tambi&amp;eacute;n esto es verdad, aunque uno no est&amp;aacute; por ello justificado para mirar por
encima del hombro a los historiadores y la historia del arte.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La postura de la ciencia hacia los
dem&amp;aacute;s valores de los hombres que act&amp;uacute;an no es distinta de la que adopta hacia
los valores est&amp;eacute;ticos. Aqu&amp;iacute; tampoco la ciencia puede hacer m&amp;aacute;s con respecto a
los propios valores que registrarlos y, como mucho, tambi&amp;eacute;n clasificarlos. Todo
lo que puede lograr con la ayuda de la &amp;ldquo;concepci&amp;oacute;n&amp;rdquo; se relaciona con los medios
que le llevan a la comprensi&amp;oacute;n de los valores, en resumen, al comportamiento
racional de hombres buscando fines.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La historia y la sociolog&amp;iacute;a no son
esencialmente distintas a este respecto. La &amp;uacute;nica distinci&amp;oacute;n entre ellas es que
la sociolog&amp;iacute;a, como ciencia te&amp;oacute;rica, busca leyes de comportamiento racional
v&amp;aacute;lidas universalmente, mientras que la historia, empleando estas leyes,
presenta el decurso temporal de la acci&amp;oacute;n humana. El asunto del que se ocupa la
historia est&amp;aacute; dado hist&amp;oacute;ricamente en su individualidad. Debe tratar esto con
los medios proporcionados por la teor&amp;iacute;a, pero salvo que exceda sus l&amp;iacute;mites y
trate de prescribir valores, la historia no puede agotar la individualidad de
lo concreto, ni siquiera con la ayuda de la &amp;ldquo;comprensi&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si uno insiste, la historia puede
calificarse como una ciencia de lo irracional, pero uno no debe olvidar que es
capaz de acceder a lo irracional solo por medio de la ciencia racional. En el
momento en que fallan estos medios, la historia no puede conseguir m&amp;aacute;s que el
reconocimiento de hechos irracionales del caso a trav&amp;eacute;s de una comprensi&amp;oacute;n
emp&amp;aacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La comprensi&amp;oacute;n no explica lo
individual, lo personal o los valores que da la experiencia, porque no entiende
su significado por medio de concepci&amp;oacute;n. Simplemente los contempla. Por tanto,
en la medida en que la comprensi&amp;oacute;n se ve afectada, no puede haber progreso en
las ciencias hist&amp;oacute;ricas en el sentido en el que hay progreso en las ciencias
naturales o en la sociolog&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hay progreso en las ciencias
hist&amp;oacute;ricas solo en la medida en que se implique la concepci&amp;oacute;n, es decir, en la
medida en que la mejora en el tratamiento de las fuentes y la cognici&amp;oacute;n sociol&amp;oacute;gica
m&amp;aacute;s penetrante nos permita entender mejor el significado de los acontecimientos
de lo que era posible anteriormente. Hoy, por ejemplo, con la ayuda de la
teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, somos capaces de entender los acontecimientos de la historia
econ&amp;oacute;mica de una forma que no era posible para los anteriores historiadores.
Sin embargo, la historia debe reescribirse continuamente, porque el elemento
subjetivo del paso del tiempo y en cambio en las personalidades abre una y otra
vez nuevos puntos de vista para la comprensi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este elemento subjetivo, que est&amp;aacute;
siempre mezclado con la comprensi&amp;oacute;n, es responsable del hecho de que la
historia pueda escribirse desde distintos puntos de vista. Hay una historia de
la Reforma desde el punto de vista cat&amp;oacute;lico y otra desde el protestante. Solo
quien no reconozca las diferencias fundamentales que existen entre concepci&amp;oacute;n y
comprensi&amp;oacute;n, entre sociolog&amp;iacute;a e historia, tender&amp;aacute; a asumir que existen tambi&amp;eacute;n
estas diferencias en la esfera de la sociolog&amp;iacute;a y a contrastar, por ejemplo,
una sociolog&amp;iacute;a alemana con una sociolog&amp;iacute;a inglesa o una econom&amp;iacute;a proletaria con
una econom&amp;iacute;a burguesa.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del
cap&amp;iacute;tulo 3 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/document/116/Epistemological-Problems-of-Economics"&gt;Epistemological
Problems of Economics&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;(1933&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;), traducido al ingl&amp;eacute;s por George Reisman.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Nota del traductor al
ingl&amp;eacute;s: El t&amp;eacute;rmino alem&amp;aacute;n &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kunstwissenschaft&lt;/i&gt;,
que se utiliza en el original, significa una disciplina que se ocupa tanto de
la historia del arte como de las evaluaciones est&amp;eacute;ticas de &amp;eacute;ste.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=460119" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/epistemolog_26002300_237_3B00_a/default.aspx">epistemolog&amp;#237;a</category></item><item><title>Los objetivos de la devaluación de la divisa</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/28/los-objetivos-de-la-devaluaci-243-n-de-la-divisa.aspx</link><pubDate>Tue, 28 Feb 2012 16:54:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:459141</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=459141</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/28/los-objetivos-de-la-devaluaci-243-n-de-la-divisa.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 27 de febrero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5927"&gt;http://mises.org/daily/5927&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En el periodo de auge que acab&amp;oacute; en
1929, los sindicatos hab&amp;iacute;an tenido &amp;eacute;xito en casi todos los pa&amp;iacute;ses en poner los
niveles salariales por encima de los que el mercado habr&amp;iacute;a determinado, si
estuviera manipulado solo por las barreras migratorias. Estos niveles
salariales ya produjeron en muchos pa&amp;iacute;ses un desempleo institucional de un
volumen considerable mientras la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito segu&amp;iacute;a produci&amp;eacute;ndose a
un ritmo acelerado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Cuando lleg&amp;oacute; finalmente la
inevitable depresi&amp;oacute;n y los precios de los productos empezaron a caer, los
sindicatos, firmemente apoyados por los gobiernos, incluso por los despreciados
como antisindicales, mantuvieron tercamente sus pol&amp;iacute;ticas de altos salarios. O
bien negaban de plano el permiso para cualquier recorte en los niveles
salariales nominales o solo conced&amp;iacute;an recortes insuficientes. El resulta fue un
tremendo aumento en el desempleo institucional. (Por otro lado, aquellos
trabajadores que mantuvieron sus trabajos mejoraron su nivel de vida ya que
aumentaron sus salarios reales por hora trabajada).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La carga de las prestaciones de
desempleo se hizo insoportable. Los millones de desempleados eran una seria
amenaza para la paz interior. Los pa&amp;iacute;ses industriales se vieron perseguidos por
el fantasma de la revoluci&amp;oacute;n. Pero los l&amp;iacute;deres sindicales eran intratables y
ning&amp;uacute;n estadista ten&amp;iacute;a el valor para desafiarles abiertamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En esta situaci&amp;oacute;n los asustados
gobernantes pensaron en un recurso recomendado desde hac&amp;iacute;a mucho por los
doctrinarios inflacionistas. Como los sindicatos protestaban ante un ajuste de
los salarios al estado de la relaci&amp;oacute;n monetaria y los precios de los productos,
decidieron ajustar la relaci&amp;oacute;n monetaria y los precios de los productos a la
altura de los niveles salariales. Tal y como los ve&amp;iacute;an, no eran los niveles
salariales los que estaban demasiado altos: su propia unidad monetaria nacional
estaba sobrevalorada en t&amp;eacute;rminos de oro y cambio de moneda y ten&amp;iacute;a que
reajustarse. La devaluaci&amp;oacute;n era la soluci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los objetivos de la devaluaci&amp;oacute;n
eran:&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Preservar el nivel de los salarios nominales o
     incluso crear las condiciones requeridas para su posterior aumento,
     mientras que los niveles salariales nominales deber&amp;iacute;an m&amp;aacute;s bien hundirse.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hacer que los precios de los productos,
     especialmente los agr&amp;iacute;colas y ganaderos, aumenten en t&amp;eacute;rminos de moneda
     nacional o, al menos, impedir que caigan m&amp;aacute;s.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Favorecer a los deudores a costa de los acreedores.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estimular las exportaciones y reducir las
     importaciones.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Atraer a m&amp;aacute;s turistas extranjeros y hacer m&amp;aacute;s caro
     (en t&amp;eacute;rminos de moneda local) que los propios ciudadanos del pa&amp;iacute;s visiten
     el extranjero.&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, ni los gobiernos ni
los defensores literarios de su pol&amp;iacute;tica eran lo suficientemente francos como
para admitir abiertamente que uno de los principales prop&amp;oacute;sitos de la
devaluaci&amp;oacute;n era una reducci&amp;oacute;n del nivel de los salarios reales. Prefer&amp;iacute;an en su
mayor parte describir el objetivo de la devaluaci&amp;oacute;n como la eliminaci&amp;oacute;n de un
supuesto &amp;ldquo;desequilibrio fundamental&amp;rdquo; entre el &amp;ldquo;nivel&amp;rdquo; nacional e internacional
de los precios. Hablaban de la necesidad de rebajar los costes internos de
producci&amp;oacute;n. Pero ansiaban no mencionar que uno de los dos costes que esperaban
rebajar por la devaluaci&amp;oacute;n eran los salarios reales, sino el otro el inter&amp;eacute;s
estipulado en las deudas empresariales a largo plazo y el principal de dichas
deudas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es imposible tomar en serio los
argumentos aportados a favor de la devaluaci&amp;oacute;n. Eran completamente confusos y
contradictorios. Pues la devaluaci&amp;oacute;n no era una evaluaci&amp;oacute;n fr&amp;iacute;a de los pros y
contras. Era una capitulaci&amp;oacute;n de los gobiernos ante los l&amp;iacute;deres sindicales que
no quer&amp;iacute;an perder la cara admitiendo que su pol&amp;iacute;tica salarial hab&amp;iacute;a fracasado y
hab&amp;iacute;a producido un desempleo institucional a una escala sin precedentes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue una disposici&amp;oacute;n desesperada de
estadistas d&amp;eacute;biles e ineptos que estaba motivada por su voluntad de prolongar
su permanencia en el cargo. Al justificar su pol&amp;iacute;tica, estos demagogos no se
preocupaban por las contradicciones. Promet&amp;iacute;an a las industrias transformadoras
y los granjeros que la devaluaci&amp;oacute;n har&amp;iacute;a que aumentaran los precios. Pero al
mismo tiempo promet&amp;iacute;an a los consumidores que los r&amp;iacute;gidos controles de precios
impedir&amp;iacute;an cualquier aumento en el coste de la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Despu&amp;eacute;s de todo, los gobiernos a&amp;uacute;n
pod&amp;iacute;an excusar su conducta refiri&amp;eacute;ndose al hecho de que bajo un estado concreto
de opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, completamente bajo el influjo de las mentiras doctrinales
del sindicalismo, no pod&amp;iacute;a recurrirse a ninguna otra pol&amp;iacute;tica. Esa excusa no
pod&amp;iacute;an exponerla aquellos autores que alababan la flexibilidad de los tipos de
cambio de moneda como el sistema monetario perfecto y m&amp;aacute;s deseable. Mientras que
los gobiernos segu&amp;iacute;an ansiando destacar que la devaluaci&amp;oacute;n era una medida de
emergencia que no se iba a repetir, estos autores proclamaban que el patr&amp;oacute;n
flexible era el sistema monetario m&amp;aacute;s apropiado y estaban deseosos de demostrar
los supuestos males propios de la estabilidad en los tipos de cambio de moneda.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En su ciego celo por agradar a los
gobiernos y los poderosos grupos de presi&amp;oacute;n de los trabajadores sindicalizados
y los granjeros, sobreestimaron tremendamente el caso de las paridades
flexibles. Pero los inconvenientes de la flexibilidad en los patrones se hizo
manifiesta muy pronto. El entusiasmo por la devaluaci&amp;oacute;n de desvaneci&amp;oacute;
r&amp;aacute;pidamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En los a&amp;ntilde;os de la Segunda Guerra
Mundial, poco m&amp;aacute;s de una d&amp;eacute;cada despu&amp;eacute;s del d&amp;iacute;a en que Gran Breta&amp;ntilde;a establec&amp;iacute;a
el patr&amp;oacute;n flexible, incluso Lord Keynes y sus seguidores descubrieron que la
estabilidad de los tipos de cambio de moneda ten&amp;iacute;a sus ventajas. Uno de los
supuestos objetivos del Fondo Monetario Internacional es estabilizar los tipos
de cambio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si uno mira la devaluaci&amp;oacute;n, no con
los ojos de un apologista de las pol&amp;iacute;ticas del gobierno y el sindicato, sino
con los de un economista, uno debe ante todo destacar que todas sus supuestas
ventajas son solo temporales. Adem&amp;aacute;s, dependen de la condici&amp;oacute;n de que solo un
pa&amp;iacute;s deval&amp;uacute;e mientras los dem&amp;aacute;s se abstienen de hacerlo con sus respectivas
divisas. Si los otros pa&amp;iacute;ses deval&amp;uacute;an en la misma proporci&amp;oacute;n, no aparecen
cambios en el comercio exterior. Si deval&amp;uacute;an en una mayor medida, todas estas
ventajas transitorias, sean cuales sean, les favorecen exclusivamente a ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, una aceptaci&amp;oacute;n
generalizada de los principios del patr&amp;oacute;n flexible debe producir una sobrepuja
entre naciones. Al final de esta carrera se encuentra la completa destrucci&amp;oacute;n
de todos los sistemas monetarios nacionales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las muy comentadas ventajas que
otorga la devaluaci&amp;oacute;n en el comercio exterior y el turismo que se deben
enteramente al hecho del ajuste de los precios y salarios internos al estado de
cosas creado por la devaluaci&amp;oacute;n requieren cierto tiempo. Mientras este proceso
de ajuste no se hay completado a&amp;uacute;n, se estimula la exportaci&amp;oacute;n y se desanima la
importaci&amp;oacute;n. Sin embargo, esto significa &amp;uacute;nicamente que en este intervalo los
ciudadanos del pa&amp;iacute;s devaluador est&amp;aacute;n obteniendo menos por lo que est&amp;aacute;n
vendiendo en el exterior y pagando m&amp;aacute;s por lo que est&amp;aacute;n comprando en el
exterior; por tanto, deben restringir su consumo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este efecto puede parecer bueno en
opini&amp;oacute;n de quienes la balanza comercial es la vara de medir el bienestar de una
naci&amp;oacute;n. El lenguaje llano, ha de describirse as&amp;iacute;: el ciudadano brit&amp;aacute;nico debe
exportar m&amp;aacute;s bienes brit&amp;aacute;nicos para comprar la cantidad de t&amp;eacute; que recib&amp;iacute;a antes
de la devaluaci&amp;oacute;n por una cantidad menor de bienes brit&amp;aacute;nicos exportados.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La devaluaci&amp;oacute;n, dicen sus
defensores, reduce la carga de las deudas. Es verdad. Favorece a los deudores a
costa de los acreedores. A los ojos de quienes a&amp;uacute;n no han aprendido que bajo
las condiciones modernas los acreedores no deben identificarse con los ricos ni
los deudores con los pobres, esto es algo beneficioso.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El efecto real es que los
propietarios endeudados de inmuebles y terrenos rurales y los accionistas de
empresas endeudadas se ven ayudados en perjuicio de la inmensa mayor&amp;iacute;a cuyos
ahorros est&amp;aacute;n invertidos en bonos, obligaciones, cuentas de ahorro y p&amp;oacute;lizas de
seguros.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tambi&amp;eacute;n hay que tener en cuenta los
pr&amp;eacute;stamos exteriores. Cuando Gran Breta&amp;ntilde;a, Estados Unidos, Francia, Suiza y
otros pa&amp;iacute;ses europeos acreedores devaluaran sus divisas, estar&amp;iacute;an haciendo un
regalo a sus deudores externos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Uno de los principales argumentos
aportados a favor de un patr&amp;oacute;n flexible es que rebaja el tipo de inter&amp;eacute;s en el
mercado monetario dom&amp;eacute;stico. Bajo el patr&amp;oacute;n oro cl&amp;aacute;sico y el r&amp;iacute;gido patr&amp;oacute;n
cambio oro, se dice, un pa&amp;iacute;s debe ajustar el tipo nacional de inter&amp;eacute;s a las
condiciones en el mercado monetario internacional. Bajo el patr&amp;oacute;n flexible, es
libre de seguir en la determinaci&amp;oacute;n de los tipos de inter&amp;eacute;s una pol&amp;iacute;tica guiada
exclusivamente por consideraciones de su propio bienestar interno.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El argumento es evidentemente
insostenible respecto de esos pa&amp;iacute;ses en los que la cantidad total de deuda a
pa&amp;iacute;ses extranjeros excede la cantidad total de pr&amp;eacute;stamos otorgados a pa&amp;iacute;ses
extranjeros. Cuando en el curso del siglo XIX, algunas de estas naciones
deudoras adoptaron una pol&amp;iacute;tica de dinero fuerte, sus empresas y ciudadanos
pod&amp;iacute;an contraer deudas en el extranjero en t&amp;eacute;rminos de su divisa nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esta posibilidad desapareci&amp;oacute;
completamente con el cambio en las pol&amp;iacute;ticas monetarias de estos pa&amp;iacute;ses. Ning&amp;uacute;n
banquero estadounidense contratar&amp;iacute;a un pr&amp;eacute;stamo en liras italianas o tratar&amp;iacute;a
de emitir bonos en liras. Respecto de los cr&amp;eacute;ditos en el extranjero, no puede
importar ning&amp;uacute;n cambio en la moneda local del pa&amp;iacute;s del deudor. Respecto de los
cr&amp;eacute;ditos en el interior, la devaluaci&amp;oacute;n afecta solo a las deudas previamente
contra&amp;iacute;das. Aumenta el tipo de inter&amp;eacute;s bruto del mercado de las nuevas deudas
al hacer aparecer una prima positiva en el precio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esto se aplica tambi&amp;eacute;n en relaci&amp;oacute;n
con las condiciones de los tipos de inter&amp;eacute;s en las naciones acreedoras. No hay
necesidad de a&amp;ntilde;adir nada a la explicaci&amp;oacute;n de que el inter&amp;eacute;s no es un fen&amp;oacute;meno
monetario y no puede verse afectado a largo plazo por medidas monetarias.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es verdad que las devaluaciones a
las que recurrieron diversos gobiernos entre 1931 y 1938 hicieron que los
salarios reales cayeran en algunos pa&amp;iacute;ses y as&amp;iacute; se redujo la cantidad de
desempleo institucional. El historiador, al ocuparse de estas devaluaciones,
puede por tanto decir que fueron un &amp;eacute;xito ya que impidieron un levantamiento
revolucionario de las masas desempleadas que crec&amp;iacute;an cada d&amp;iacute;a y, bajo las
condiciones ideol&amp;oacute;gicas prevalentes, no pod&amp;iacute;a haberse recurrido a ning&amp;uacute;n otro
medio en esta situaci&amp;oacute;n cr&amp;iacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero el historiador tambi&amp;eacute;n tendr&amp;iacute;a
que a&amp;ntilde;adir que el remedio no afect&amp;oacute; a las causas &amp;uacute;ltimas del desempleo
institucional, las defectuosas ideas del sindicalismo laboral. La devaluaci&amp;oacute;n
era un dispositivo ingenioso para eludir la influencia de la doctrina sindical.
Funcion&amp;oacute; porque no obstaculizaba el prestigio del sindicalismo. Pero
precisamente porque dejaba inc&amp;oacute;lume la popularidad del sindicalismo, solo pod&amp;iacute;a
funcionar a corto plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los l&amp;iacute;deres sindicales aprendieron
a distinguir entre niveles salariales nominales y reales. Hoy sus pol&amp;iacute;ticas se
dirigen a aumentar los niveles salariales reales. Ya no pueden ser enga&amp;ntilde;ados
por una ca&amp;iacute;da en el poder adquisitivo de la unidad monetaria. La devaluaci&amp;oacute;n a
perdido su utilidad como dispositivo para reducir el desempleo institucional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El conocimiento de estos factores
ofrece una clave para una valoraci&amp;oacute;n correcta del papel que desempe&amp;ntilde;aron las
doctrinas de Lord Keynes en los a&amp;ntilde;os entre la Primera y la Segunda Guerra
Mundial. Keynes no a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; ninguna nueva idea al cuerpo de las mentiras
inflacionistas, refutadas mil veces por los economistas. Sus ense&amp;ntilde;anzas fueron
incluso m&amp;aacute;s contradictorias e inconsistentes que las de sus predecesores
quienes, como Silvio Gesell, fueron rechazados como exc&amp;eacute;ntricos monetarios.
Simplemente supo c&amp;oacute;mo vestir la demanda de inflaci&amp;oacute;n y expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito con
la sofisticada terminolog&amp;iacute;a de la econom&amp;iacute;a matem&amp;aacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los autores intervencionistas no
supieron aportar argumentos razonables a favor de la pol&amp;iacute;tica de gasto
desmedido: sencillamente no pudieron encontrar un argumento contra el teorema
econ&amp;oacute;mico respecto del desempleo institucional. En esta encrucijada,
agradecieron la &amp;ldquo;revoluci&amp;oacute;n keynesiana&amp;rdquo; con los versos de Wordsworth: &amp;ldquo;Hab&amp;iacute;a
dicha en estar vivo en ese amanecer, pero ser joven era el mismo cielo&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, era solo un cielo de
corta duraci&amp;oacute;n. Podemos admitir que a los gobiernos brit&amp;aacute;nico y estadounidense
en la d&amp;eacute;cada de 1930 no les quedaba otro camino que la devaluaci&amp;oacute;n de la
divisa, la inflaci&amp;oacute;n y la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, los presupuestos
desequilibrados y el gasto en d&amp;eacute;ficit. Los gobiernos no pod&amp;iacute;an librarse de la
presi&amp;oacute;n de la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica. No pod&amp;iacute;an rebelarse contra la preponderancia de
las ideolog&amp;iacute;as generalmente aceptadas, por muy falsas que fueran.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero esto no excusa a los cargos
que pudieron renunciar en lugar de aplicar pol&amp;iacute;ticas desastrosas para el pa&amp;iacute;s.
Menos a&amp;uacute;n excusa a los autores que trataron de proporcionar una justificaci&amp;oacute;n
supuestamente cient&amp;iacute;fica para la peor de todas las falacias populares: el
inflacionismo.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 31 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=459141" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/devaluaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx">devaluaci&amp;#243;n</category></item><item><title>El gobierno y la moneda</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/21/el-gobierno-y-la-moneda.aspx</link><pubDate>Tue, 21 Feb 2012 17:39:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:458360</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=458360</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/21/el-gobierno-y-la-moneda.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 20 de febrero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5916"&gt;http://mises.org/daily/5916&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los medios de intercambio y el
dinero son fen&amp;oacute;menos del mercado. Lo que hace de una cosa un medio de
intercambio o dinero es la conducta de las partes en las transacciones del
mercado. Una ocasi&amp;oacute;n para ocuparse de los problemas monetarios se les presenta
a las autoridades de la misma forma en que se preocupan de todos los objetos
intercambiados, es decir, cuando se les pide decidir si el fracaso o no de una
del partes en un acto de intercambio de cumplir con sus obligaciones
contractuales justifica la compulsi&amp;oacute;n por parte del aparato de opresi&amp;oacute;n
violenta del gobierno. Si ambas partes descargan sus obligaciones mutuas
instant&amp;aacute;nea y simult&amp;aacute;neamente, en general no se producen conflictos que
induzcan a una de las partes a apelar al poder judicial. Pero si las
obligaciones de una o ambas partes se retrasan temporalmente, puede ocurrir que
se pida a los tribunales decidir c&amp;oacute;mo deben cumplirse los t&amp;eacute;rminos del
contrato. Si implica el pago de una suma de dinero, esto implica a su vez la
tarea de determinar que sentido debe atribuirse a los t&amp;eacute;rminos monetarios
utilizados en el contrato.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, recae en las leyes del
pa&amp;iacute;s y en los tribunales definir lo que las partes del contrato ten&amp;iacute;an en mente
cuando hablaban de una suma de dinero y establecer c&amp;oacute;mo va a resolverse la
obligaci&amp;oacute;n del pago de dicha suma de acuerdo con los t&amp;eacute;rminos acordados. Tienen
que determinar qu&amp;eacute; es y qu&amp;eacute; no es de curso legal. Atendiendo a esta tarea, las
leyes y tribunales no &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;crean&lt;/i&gt; dinero.
Una cosa se convierte en dinero solo en virtud del hecho de que quienes
intercambian productos y servicios los usan com&amp;uacute;nmente como medio de
intercambio. En la econom&amp;iacute;a de mercado no intervenida, las leyes y jueces al
atribuir una cualidad de curso legal a cierta cosa simplemente establecen lo
que, seg&amp;uacute;n los usos del comercio, entend&amp;iacute;an las partes cuando se refirieron en
su acuerdo a una cantidad definida de dinero. Interpretan las costumbres del
comercio de la misma forma en la que proced&amp;iacute;an cuando se les ped&amp;iacute;a determinar
cu&amp;aacute;l es el significado de cualquier otro t&amp;eacute;rmino utilizado en los contratos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n ha sido una
prerrogativa de los gobernantes de un pa&amp;iacute;s. Sin embargo, esta actividad del
gobierno originalmente no ten&amp;iacute;a otro objetivo que la estampaci&amp;oacute;n y
certificaci&amp;oacute;n de pesos y medidas. El sello de la autoridad en una pieza de
metal se supon&amp;iacute;a que certificaba su peso y calidad. Cuando pr&amp;iacute;ncipes posteriores
recurr&amp;iacute;an a sustituir con metales m&amp;aacute;s comunes y baratos parte de los metales
preciosos al tiempo que manten&amp;iacute;an el rostro y nombre habituales de las monedas,
lo hac&amp;iacute;an furtivamente y con completo conocimiento del hecho de que estaban
realizando un intento fraudulento de enga&amp;ntilde;ar al pueblo. Tan pronto como el
pueblo descubr&amp;iacute;a estos artificios, se utilizaban las monedas devaluadas con un
descuento respecto de las mejores antiguas. Los gobiernos reaccionaban
recurriendo a la fuerza y la coacci&amp;oacute;n. Hac&amp;iacute;an ilegal discriminar en el comercio
y en el establecimiento de los pagos diferidos entre moneda &amp;ldquo;buena&amp;rdquo; y moneda
&amp;ldquo;mala&amp;rdquo; y decretaban precios m&amp;aacute;ximos en t&amp;eacute;rminos de moneda &amp;ldquo;mala&amp;rdquo;. Sin embargo,
el resultado obtenido no era el que buscaban los gobiernos. Los decretos no
deten&amp;iacute;an el proceso que ajustaba los precios de las materias primas (en
t&amp;eacute;rminos de la moneda devaluada) al estado real de la relaci&amp;oacute;n monetaria.
Adem&amp;aacute;s, aparec&amp;iacute;an los efectos que describe la ley de Gresham.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la historia de la
interferencia p&amp;uacute;blica en la moneda no es meramente un registro de pr&amp;aacute;cticas de
envilecimiento y de intentos frustrados&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;de eludir las inevitables consecuencias catal&amp;aacute;cticas. Hubo gobiernos que
no consideraban sus prerrogativas de acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n como un medio de enga&amp;ntilde;ar a esa
parte del pueblo que daba su confianza a la integridad de sus gobernantes y
que, por ignorancia, estaban dispuestos a aceptar las monedas devaluadas por su
valor facial. Estos gobiernos consideraban a la fabricaci&amp;oacute;n de monedas no como
una fuente de lucro fiscal subrepticio, sino un servicio p&amp;uacute;blico pensado para
salvaguardar un funcionamiento fluido del mercado. Pero incluso estos gobiernos
(por ignorancia o diletantismo) recurr&amp;iacute;an a menudo a medidas que equival&amp;iacute;an a
interferir en la estructura de precios, aunque no estuvieran deliberadamente
planeadas como tales. Como se utilizaban dos metales precios al tiempo como
dinero, las autoridades cre&amp;iacute;an ingenuamente que era su obligaci&amp;oacute;n unificar el
sistema monetario decretando una relaci&amp;oacute;n r&amp;iacute;gida de intercambio entre el oro y
la plata. El sistema bimet&amp;aacute;lico result&amp;oacute; ser un completo fracaso. No produjo
bimetalismo, sino un patr&amp;oacute;n alternativo. El metal que, comparado con el estado
inmediato del fluctuante tipos de intercambio del mercado entre oro y plata, estaba
sobrevalorado en la relaci&amp;oacute;n fijada legalmente, predominaba en la circulaci&amp;oacute;n
nacional, mientras que el otro metal desaparec&amp;iacute;a. Finalmente, el gobierno
abandon&amp;oacute; sus vanos intentos y acept&amp;oacute; el monometalismo. La actual pol&amp;iacute;tica de
compra de plata del gobierno estadounidense no es un dispositivo serio de
pol&amp;iacute;tica monetaria. Es simplemente una acci&amp;oacute;n para aumentar el precio de la
plata a favor de los propietarios de minas de plata, de sus empleados y de los
estados en cuyas fronteras est&amp;aacute;n ubicadas las minas. Su significado monetario
consiste exclusivamente en el hecho de que se financia emitiendo billetes
adicionales de d&amp;oacute;lar cuya cualidad de curso legal no difiere esencialmente de
la de los billetes de la Reserva Federal, aunque muestren la impresi&amp;oacute;n pr&amp;aacute;cticamente
sin sentido de &amp;ldquo;certificado de plata&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, la historia econ&amp;oacute;mica
tambi&amp;eacute;n proporciona ejemplos de pol&amp;iacute;ticas monetarias bien dise&amp;ntilde;adas y de &amp;eacute;xito
por parte de gobierno cuya &amp;uacute;nica intenci&amp;oacute;n era equipar a sus pa&amp;iacute;ses con un
sistema monetario que funcione de forma fluida. El liberalismo del laissez
faire no aboli&amp;oacute; la tradicional prerrogativa de la acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n del gobierno. Pero
en las manos de los gobiernos liberales, el car&amp;aacute;cter de este monopolio estatal
se vio completamente alterado. Se descartaron las ideas que lo consideraban
como un instrumento de las pol&amp;iacute;ticas intervencionistas. Ya no se us&amp;oacute; para fines
fiscales o para favorecer a algunos grupos de personas a costa de otros. Las
actividades monetarias del gobierno de dirig&amp;iacute;an a un solo objetivo: facilitar y
simplificar el uso del medio de intercambio al que la conducta de la gente
hab&amp;iacute;a hecho dinero. Se estaba de acuerdo en que un sistema monetario de una
naci&amp;oacute;n deb&amp;iacute;a ser s&amp;oacute;lido. El principio de solidez significaba que las monedas
comunes (es decir, aqu&amp;eacute;llas cuyo poder de curso legal era asignado por las
leyes) deber&amp;iacute;an ser barras de met&amp;aacute;lico adecuadamente calibradas y estampadas,
acu&amp;ntilde;adas de tal manera que facilitaran la detecci&amp;oacute;n de limaduras, abrasiones y
falsificaciones. No se atribu&amp;iacute;a al sello del gobierno m&amp;aacute;s funci&amp;oacute;n que
certificar el peso y la calidad del metal que conten&amp;iacute;an. Las piezas cuyo peso
se redujera por el desgaste o por cualquier otra raz&amp;oacute;n m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de los muy
estrechos l&amp;iacute;mites permitidos perd&amp;iacute;an su calidad de moneda de curso legal; las
propias autoridades retiraban esas piezas de la circulaci&amp;oacute;n y las reacu&amp;ntilde;aban.
El receptor de una moneda desgastada no necesitaba recurrir a las balanzas y el
crisol para saber su peso y contenido. Por otro lado, se permit&amp;iacute;a a las
personas a llevar metal a la ceca y que se transformara en monedas normales ya
sea libre de cargas o bajo un pago por la acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n que no sobrepasara los
costes reales del proceso. As&amp;iacute;, las distintas divisas nacionales se
convirtieron en verdaderas monedas en oro. As&amp;iacute; se consigui&amp;oacute; una&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;estabilidad en el tipo de cambio entre la
moneda nacional y la de todos los dem&amp;aacute;s pa&amp;iacute;ses que hab&amp;iacute;an adoptado los mismos
principios de moneda fuerte. El patr&amp;oacute;n oro internacional se cre&amp;oacute; sin tratados
ni instituciones intergubernamentales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En muchos pa&amp;iacute;ses, la aparici&amp;oacute;n del
patr&amp;oacute;n oro se produjo por la operaci&amp;oacute;n de la ley de Gresham. El papel que
desempe&amp;ntilde;aron las pol&amp;iacute;ticas p&amp;uacute;blicas en el proceso en Gran Breta&amp;ntilde;a consisti&amp;oacute;
meramente en ratificar los resultados producidos por la ley de Gresham:
transform&amp;oacute; en un estado legal un estado de hecho. En otros pa&amp;iacute;ses, los
gobiernos abandonaron deliberadamente el bimetalismo justo en el momento en el
que el cambio en la relaci&amp;oacute;n del mercado entre oro y plata habr&amp;iacute;a producido una
sustituci&amp;oacute;n de facto de la divisa en plata por la entonces prevalente divisa en
oro. Con todas estas naciones, la adopci&amp;oacute;n formal del patr&amp;oacute;n oro no requiri&amp;oacute;
otra intervenci&amp;oacute;n por parte de la administraci&amp;oacute;n y el parlamento que la
aprobaci&amp;oacute;n de leyes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue diferente en aquellos pa&amp;iacute;ses
que quer&amp;iacute;an sustituir una divisa en plata o papel por un patr&amp;oacute;n oro (de facto o
de iure). Cuando el Reich alem&amp;aacute;n en la d&amp;eacute;cada de 1870 quiso adoptar el patr&amp;oacute;n
oro, la divisa de la naci&amp;oacute;n era la plata. No pod&amp;iacute;a llevar a cabo su plan
sencillamente imitando el procedimiento de aquellos pa&amp;iacute;ses en los que la
adopci&amp;oacute;n del patr&amp;oacute;n oro era simplemente una ratificaci&amp;oacute;n del estado real de
cosas. Ten&amp;iacute;an que intercambiar las monedas de palta en manos de gente por
monedas de oro. Era una operaci&amp;oacute;n financiera complicada que ocupaba mucho
tiempo e inclu&amp;iacute;a enormes compras p&amp;uacute;blicas de oro y ventas de plata. Las
condiciones eran similares en aquellos pa&amp;iacute;ses que pretend&amp;iacute;an la sustituci&amp;oacute;n de
dinero a cr&amp;eacute;dito o fiduciario por oro.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es importante considerar estos
hechos porque ejemplifican la diferencia entre las condiciones que prevalec&amp;iacute;an
en la era liberal y las que prevalecen hoy en la era del intervencionismo.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer
que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana,
ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 31 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=458360" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/dinero/default.aspx">dinero</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category></item><item><title>Cambios cíclicos en condiciones empresariales</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/13/cambios-c-237-clicos-en-condiciones-empresariales.aspx</link><pubDate>Mon, 13 Feb 2012 18:04:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:457548</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>1</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=457548</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/13/cambios-c-237-clicos-en-condiciones-empresariales.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 13 de febrero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5898"&gt;http://mises.org/daily/5898&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3361/The-Causes-of-the-Economic-Crisis-and-Other-Essays-Before-and-After-the-Great-Depression"&gt;The
Causes of the Economic Crisis and Other Essays Before and After the Great
Depression&lt;/a&gt;&lt;i&gt;]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El papel de los tipos de inter&amp;eacute;s&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En nuestro sistema econ&amp;oacute;mico, los
tiempos buenos para los negocios normalmente se alternan m&amp;aacute;s o menos
regularmente con los tiempos malos. El declive sigue a la expansi&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica,
la expansi&amp;oacute;n sigue al declive y as&amp;iacute; sucesivamente. La atenci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a
econ&amp;oacute;mica se ha visto comprensiblemente muy estimulada por este problema de los
cambios c&amp;iacute;clicos y las condiciones empresariales. Al principio, se presentaron
muchas hip&amp;oacute;tesis que no pudieron soportar un examen cr&amp;iacute;tico. Sin embargo, se
desarroll&amp;oacute; finalmente una teor&amp;iacute;a de las fluctuaciones c&amp;iacute;clicas que cumpl&amp;iacute;a las
demandas leg&amp;iacute;timamente esperadas para una soluci&amp;oacute;n cient&amp;iacute;fica al problema. Es
la teor&amp;iacute;a de la circulaci&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, llamada normalmente la teor&amp;iacute;a
monetaria del ciclo econ&amp;oacute;mico. Esta teor&amp;iacute;a est&amp;aacute; reconocida generalmente por la
ciencia. Todas las medidas pol&amp;iacute;ticas c&amp;iacute;clicas, cuando se toman en serio,
proceden del razonamiento que se encuentra en la base de esta teor&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Seg&amp;uacute;n la teor&amp;iacute;a de la circulaci&amp;oacute;n
del cr&amp;eacute;dito (teor&amp;iacute;a monetaria del ciclo econ&amp;oacute;mico), los cambios c&amp;iacute;clicos en las
condiciones empresariales derivan de los intentos de reducir artificialmente
los tipos de inter&amp;eacute;s en los pr&amp;eacute;stamos a trav&amp;eacute;s de medidas de pol&amp;iacute;tica bancaria:
expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito bancario por la emisi&amp;oacute;n o creaci&amp;oacute;n de medios fiduciarios
adicionales (es decir, billetes o dep&amp;oacute;sitos bancarios no cubiertos al 100% en
oro). En un mercado que no se vea perturbado por la interferencia de esa
pol&amp;iacute;tica bancaria &amp;ldquo;inflacionista&amp;rdquo;, los tipos de inter&amp;eacute;s se sit&amp;uacute;an donde est&amp;eacute;n
disponibles los medios para llevar a cabo todos los planes y proyectos que se
hayan iniciado. Esos tipos de inter&amp;eacute;s del mercado no intervenido se conocen
como tipos de inter&amp;eacute;s &amp;ldquo;naturales&amp;rdquo; o &amp;ldquo;est&amp;aacute;ticos&amp;rdquo;. Si se siguen estos tipos de
inter&amp;eacute;s, entonces el desarrollo econ&amp;oacute;mico se producir&amp;aacute; sin interrupciones
(excepto por la influencia de cataclismos naturales o actos pol&amp;iacute;ticos como
guerras, revoluciones y similares). El hecho de que el desarrollo econ&amp;oacute;mico
siga un patr&amp;oacute;n ondulado debe atribuirse a la intervenci&amp;oacute;n de los bancos a trav&amp;eacute;s
de su pol&amp;iacute;tica de tipos de inter&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Prevalece generalizadamente entre
pol&amp;iacute;ticos, empresarios, prensa y opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica el punto de vista de que
reducir los tipos de inter&amp;eacute;s por debajo de lo marcado por las condiciones del
mercado es un objetivo de pol&amp;iacute;tica econ&amp;oacute;mica que merece la pena y que las forma
m&amp;aacute;s sencilla de alcanzar este objetivo es mediante la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito
bancario. Bajo la influencia de esta opini&amp;oacute;n, se intenta una y otra vez
desencadenar una expansi&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica otorgando pr&amp;eacute;stamos adicionales. Es verdad
que al principio el resultado de dicha expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito cumple con las
expectativas. Los negocios se animan. Se produce una expansi&amp;oacute;n. Sin embargo, el
efecto estimulante que deriva de la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito no puede continuar eternamente.
Antes o despu&amp;eacute;s, debe derrumbarse un auge empresarial as&amp;iacute; creado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En los tipos de inter&amp;eacute;s que
desarrollaba por el mercado, antes de cualquier interferencia por los bancos
mediante la creaci&amp;oacute;n de cr&amp;eacute;dito adicional de circulaci&amp;oacute;n, solo aparec&amp;iacute;an como
rentables aquellas empresas y negocios para las que los factores necesarios de
producci&amp;oacute;n estaban disponibles en la econom&amp;iacute;a. Los tipos de inter&amp;eacute;s se reducen
mediante la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito y as&amp;iacute; algunos negocios, que antes no parec&amp;iacute;an
rentables, ahora parecen serlo. Es precisamente el hecho de que se pongan en
marcha esos negocios lo que inicia la expansi&amp;oacute;n. Sin embargo, la econom&amp;iacute;a no es
lo suficientemente rica para ellos. Los recursos que necesitan para completarse
no est&amp;aacute;n disponibles. Los recursos que necesitan deben detraerse de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;otras&lt;/i&gt; empresas. Si los medios &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;hubieran&lt;/i&gt; estado disponibles, entonces la
expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito no habr&amp;iacute;a sido necesaria para hacer que parezcan posibles
los nuevos proyectos.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Las secuelas de la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito no puede
aumentar la oferta de bienes reales. Simplemente produce una reordenaci&amp;oacute;n.
Desv&amp;iacute;a la inversi&amp;oacute;n de capital del rumbo prescrito por el estado de riqueza
econ&amp;oacute;mica y condiciones del mercado. Hace que la producci&amp;oacute;n siga rumbos que no
seguir&amp;iacute;a salvo que la econom&amp;iacute;a consiguiera un aumento en los bienes materiales.
Como consecuencia, a la expansi&amp;oacute;n le falta una base s&amp;oacute;lida. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;No&lt;/i&gt; es una prosperidad real. Es una
prosperidad &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ilusoria&lt;/i&gt;. No se produce
por un aumento en la riqueza econ&amp;oacute;mica. M&amp;aacute;s bien, aparece porque la expansi&amp;oacute;n
del cr&amp;eacute;dito cre&amp;oacute; la ilusi&amp;oacute;n de dicho aumento. Antes o despu&amp;eacute;s debe resultar
evidente que esta situaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica est&amp;aacute; construida sobre arena.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Antes o despu&amp;eacute;s, la expansi&amp;oacute;n del
cr&amp;eacute;dito, mediante la creaci&amp;oacute;n de medios fiduciarios adicionales, debe llegar a
un punto de equilibrio. Incluso aunque quisieran los bancos, no podr&amp;iacute;an
continuar indefinidamente esta pol&amp;iacute;tica, ni siquiera si se vieran forzados a
hacerlo por la mayor presi&amp;oacute;n desde el exterior. El continuo incremento en la
cantidad de medios fiduciarios lleva a continuos aumentos de precios. La
inflaci&amp;oacute;n solo puede continuar mientras persista la opini&amp;oacute;n de que se detendr&amp;aacute;
en un futuro previsible. Sin embargo, una vez que se confirma la convicci&amp;oacute;n de
que la inflaci&amp;oacute;n no se detendr&amp;aacute;, entonces se desata el p&amp;aacute;nico. Al evaluar
dinero y productos, la gente tiene en cuenta por adelantado los aumentos
previstos de precios. Por consiguiente, los precios corren err&amp;aacute;ticamente al
alza sin l&amp;iacute;mite. La gente deja de usar el dinero que se ve comprometido por el
aumento en los medios fiduciarios. &amp;ldquo;Huyen&amp;rdquo; al dinero extranjero, los lingotes
met&amp;aacute;licos, los &amp;ldquo;valores reales&amp;rdquo;, el trueque. En resumen, la divisa se viene
abajo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La pol&amp;iacute;tica de expansi&amp;oacute;n del
cr&amp;eacute;dito normalmente se abandona mucho antes de alcanzar este punto cr&amp;iacute;tico. Se
abandona por la situaci&amp;oacute;n que crea en las relaciones comerciales
internacionales y tambi&amp;eacute;n especialmente por las experiencias de crisis
anteriores, que han llevado frecuentemente a limitaciones legales en el derecho
de los bancos centrales a emitir billetes y crear cr&amp;eacute;dito. En todo caso, la
pol&amp;iacute;tica de expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito debe llegar a su fin (si no antes debido a un
giro por parte de los bancos, entonces despu&amp;eacute;s en un desplome catastr&amp;oacute;fico).
Cuanto antes se detenga la pol&amp;iacute;tica de expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, menos da&amp;ntilde;o se
habr&amp;aacute; hecho por la mala direcci&amp;oacute;n de la actividad empresarial, m&amp;aacute;s suave ser&amp;aacute;
la crisis y m&amp;aacute;s corto el periodo de estancamiento econ&amp;oacute;mico y depresi&amp;oacute;n
general.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La aparici&amp;oacute;n de crisis econ&amp;oacute;micas
peri&amp;oacute;dicamente repetidas es la consecuencia necesaria los intentos
repetidamente renovados de reducir los tipos &amp;ldquo;naturales&amp;rdquo; de inter&amp;eacute;s en el
mercado por medio de la pol&amp;iacute;tica bancaria. Las crisis nunca desaparecer&amp;aacute;n hasta
que los hombres no hayan aprendido a evitar esas primas de inyecci&amp;oacute;n, porque un
auge estimulado artificialmente debe llevar inevitablemente a la crisis y la
depresi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3361/The-Causes-of-the-Economic-Crisis-and-Other-Essays-Before-and-After-the-Great-Depression"&gt;The
Causes of the Economic Crisis and Other Essays Before and After the Great
Depression&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, cap&amp;iacute;tulo 3, parte II.&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=457548" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/ciclo+econ_26002300_243_3B00_mico/default.aspx">ciclo econ&amp;#243;mico</category></item><item><title>Causas económicas de la guerra</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/08/causas-econ-243-micas-de-la-guerra.aspx</link><pubDate>Wed, 08 Feb 2012 18:00:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:456988</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=456988</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/08/causas-econ-243-micas-de-la-guerra.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 14 de mayo de 2008)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/2949"&gt;http://mises.org/daily/2949&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo es la mayor parte de una conferencia
realizada en Orange County, California, en octubre de 1944. &lt;a href="http://www.fee.org/pdf/the-freeman/mises0404.pdf"&gt;Fue publicado&lt;/a&gt; por
la Fundaci&amp;oacute;n para la Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica en 2004]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La guerra es una instituci&amp;oacute;n humana
primitiva. Desde tiempo inmemorial, los hombres tuvieron ansias de luchar, de
matar y de robarse. Sin embargo, el reconocimiento de este hecho no lleva a la
conclusi&amp;oacute;n de que la guerra sea una forma indispensable de relaci&amp;oacute;n
interpersonal y que los esfuerzos por abolir la guerra vayan contra la
naturaleza y est&amp;eacute;n por tanto condenados al fracaso.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Supongamos que admiti&amp;eacute;ramos la
tesis militarista de que el hombre est&amp;aacute; dotado de un instinto innato para
luchar y destruir. Sin embargo, no son estos instintos e impulsos primitivos
los que caracterizan al hombre. La preeminencia del hombre radica en una raz&amp;oacute;n
y el poder de pensar, lo que le distingue de otras criaturas vivientes. Y la
raz&amp;oacute;n del hombre le ense&amp;ntilde;a que la cooperaci&amp;oacute;n y colaboraci&amp;oacute;n pac&amp;iacute;ficas bajo la
divisi&amp;oacute;n del trabajo es una forma de vida m&amp;aacute;s beneficiosa que la lucha
violenta.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;No quiero ocuparme de la historia
de la guerra. Baste con mencionar que en el siglo XVIII, en v&amp;iacute;speras del
capitalismo moderno, la naturaleza de la guerra era muy distinta de la que hab&amp;iacute;a
sido en la era de los b&amp;aacute;rbaros. Los pueblos ya no luchaban entre s&amp;iacute; con el
objetivo de exterminar o esclavizar a los derrotados. Las guerras eran una
herramienta de los gobernantes pol&amp;iacute;ticos y se libraban con ej&amp;eacute;rcitos
comparativamente peque&amp;ntilde;os de soldados profesionales, compuestos principalmente
por mercenarios. El objetivo de la guerra era determinar qu&amp;eacute; dinast&amp;iacute;a deber&amp;iacute;a
gobernar el pa&amp;iacute;s o la provincia. La mayores guerras europeas del siglo XVIII
fueron guerras de sucesi&amp;oacute;n real, por ejemplo, las guerras de de sucesi&amp;oacute;n de
Espa&amp;ntilde;a, Polonia, Austria y finalmente Baviera. La gente normal era m&amp;aacute;s o menos
indiferente acerca de los resultados de estos conflictos. No estaban demasiado
preocupados acerca de la cuesti&amp;oacute;n de si su pr&amp;iacute;ncipe gobernante era un Habsburgo
o un Borb&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, estas continuas luchas
supusieron una &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;pesada carga sobre la
humanidad. Fueron un serio obst&amp;aacute;culo a los intentos de conseguir una mayor
prosperidad. Como consecuencia, los fil&amp;oacute;sofos y economistas dirigieron su
atenci&amp;oacute;n hacia el estudio de las causas de la guerra. El resultado de sus
investigaciones fue el siguiente:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bajo un sistema de propiedad
privada de los medios de producci&amp;oacute;n y libre empresa, con la sola funci&amp;oacute;n del
gobierno de proteger a los individuos frente a ataques violentos o fraudulentos
a su vida, salud o propiedad, a los ciudadanos de cualquier naci&amp;oacute;n les da igual
d&amp;oacute;nde se encuentren las fronteras de su pa&amp;iacute;s. No le preocupa a nadie si su pa&amp;iacute;s
es grande o peque&amp;ntilde;o y si conquista una provincia o no. A los ciudadanos individuales
no les genera ning&amp;uacute;n beneficio la conquista de un territorio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para los pr&amp;iacute;ncipes y las
aristocracias gobernantes es diferente. Pueden aumentar su poder y sus ingresos
fiscales expandiendo el tama&amp;ntilde;o de sus reinos. Pueden beneficiarse de la conquista.
Son belicosos, mientras que los ciudadanos aman la paz.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, conclu&amp;iacute;an los viejos
liberales, no habr&amp;iacute;a m&amp;aacute;s guerras bajo un sistema de laissez faire econ&amp;oacute;mico y
gobierno popular. Las guerras quedar&amp;iacute;an obsoletas porque desaparecer&amp;iacute;an las
causas de las guerras. Como estos liberales cl&amp;aacute;sicos de los siglo XVIII y XIX
estaban completamente convencidos de que nada podr&amp;iacute;a detener el movimiento
hacia la libertad econ&amp;oacute;mica y la democracia pol&amp;iacute;tica, estaban seguros de que la
humanidad estaba en los albores de una era de paz sin interrupciones.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Lo que hac&amp;iacute;a falta para que el
mundo se asegurara la paz, afirmaban, era implantar la libertad econ&amp;oacute;mica, el
libre comercio y la amistad entre las naciones y el gobierno popular. Quiero
destacar la importancia de estos requisitos: libre comercio interior y exterior
y democracia. El error fatal de nuestra &amp;eacute;poca ha consistido en el hecho de que
ha olvidado el primero de estos requisitos, que es el libre comercio, y
destacado solo el segundo, la democracia pol&amp;iacute;tica. Al hacerlo, la gente ignora
el hecho de que la democracia no puede mantenerse permanentemente cuando no
existen la libre empresa, el libre comercio y la libertad econ&amp;oacute;mica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El presidente Woodrow Wilson estaba
totalmente convencido de que lo que hac&amp;iacute;a falta para asegurara la paz en el
mundo era asegurar la democracia. Durante la Primera Guerra Mundial, se cre&amp;iacute;a
que con que solo la casa real alemana de los Hohenzollern y la privilegiada
aristocracia terrateniente alemana, los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Junkers&lt;/i&gt;,
fueran eliminados del poder, podr&amp;iacute;a lograrse una paz duradera. No que no ve&amp;iacute;a
el Presidente Wilson era que esto no bastar&amp;iacute;a en un mundo de creciente
omnipotencia del gobierno. En un mundo as&amp;iacute; de creciente poder del gobierno,
existen causas econ&amp;oacute;micas de la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;&amp;iquest;Se beneficia de las conquistas el ciudadano?&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El eminente pacifista brit&amp;aacute;nico, &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Norman_Angell"&gt;Sir Norman Angell&lt;/a&gt;, repite
una y otra vez que el ciudadano individual no puede obtener ning&amp;uacute;n beneficio de
la conquista de una provincia por su propia naci&amp;oacute;n. Ning&amp;uacute;n ciudadano alem&amp;aacute;n,
dice Sir Norman, se benefici&amp;oacute; de la anexi&amp;oacute;n de Alsacia-Lorena como consecuencia
de la guerra franco-prusiana de 1870-1871. Es bastante cierto. Pero eso fue en
los tiempos del liberalismo cl&amp;aacute;sico y la libre empresa. Es distinto en nuestros
d&amp;iacute;as de interferencia del gobierno con los negocios.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Veamos un ejemplo. Los gobiernos de
los pa&amp;iacute;ses productores de caucho han creado un c&amp;aacute;rtel para monopolizar el
mercado del caucho natural. Han obligado a los plantadores a restringir la
producci&amp;oacute;n con el fin de aumentar el precio del caucho muy por encima del nivel
que habr&amp;iacute;a tenido en un mercado libre. No es un caso excepcional. Muchos
alimentos y materias primas vitales y esenciales han estado sujetos a pol&amp;iacute;ticas
similares implantadas por gobiernos en todo el mundo. Han impuesto una
cartelizaci&amp;oacute;n obligatoria en numerosos sectores, con lo que su control pas&amp;oacute; de
los empresarios privados a las manos del gobierno. Es verdad que algunos de
estos planes han fracasado. Pero los gobiernos afectados no han abandonado sus
planes. Est&amp;aacute;n ansiosos por mejorar los m&amp;eacute;todos aplicados y conf&amp;iacute;an en que
tendr&amp;aacute;n m&amp;aacute;s &amp;eacute;xito despu&amp;eacute;s de la actual Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hoy se habla mucho acerca de la
necesidad de una planificaci&amp;oacute;n internacional. Sin embargo, no hace falta
ninguna planificaci&amp;oacute;n, ya sea nacional o internacional, para hacer que los
agricultores cultiven caucho, caf&amp;eacute; o cualquier otro producto. Se dedican a la
producci&amp;oacute;n de estos productos porque es para ellos la forma m&amp;aacute;s ventajosa de
ganarse la vida. Planear esto significa siempre acciones p&amp;uacute;blicas para
restringir la producci&amp;oacute;n y establecer precios de monopolio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bajo esas condiciones ya no es
cierto que una naci&amp;oacute;n no pueda parecer obtener un beneficio tangible de una
guerra victoriosa. Si las naciones que dependen de la importaci&amp;oacute;n de caucho,
caf&amp;eacute;, esta&amp;ntilde;o, cacao y otros productos pudieran obligar a los gobiernos de los
pa&amp;iacute;ses productores a abandonar sus pr&amp;aacute;cticas monopol&amp;iacute;sticas, mejorar&amp;iacute;an el
bienestar econ&amp;oacute;mico de sus ciudadanos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mencionar esto no implica una
justificaci&amp;oacute;n para la agresi&amp;oacute;n y la conquista. Solo demuestra lo completamente
equivocados que est&amp;aacute;n los pacifistas como Sir Norman Angell, que basan sus
argumentos en favor de la paz en la injustificada suposici&amp;oacute;n de que todas las
naciones a&amp;uacute;n est&amp;aacute;n comprometidas con los principios de la libre empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sir Norman Angell es miembro del &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Laborista_(Reino_Unido)"&gt;Partido
Laborista Brit&amp;aacute;nico&lt;/a&gt;. Este partido defiende abiertamente la socializaci&amp;oacute;n de
las empresas. Pero los miembros del Partido Laborista son demasiado ignorantes
como para cuenta de cu&amp;aacute;les deben ser las consecuencias econ&amp;oacute;micas y pol&amp;iacute;ticas
de la socializaci&amp;oacute;n de las empresas.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El caso de Alemania&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Quiero explicar estas consecuencias
refiri&amp;eacute;ndome, en primer lugar a la situaci&amp;oacute;n en Alemania.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como todas las dem&amp;aacute;s naciones
europeas, Alemania es pobre en recursos naturales. No puede alimentar ni vestir
a su poblaci&amp;oacute;n con sus recursos dom&amp;eacute;sticos disponibles. Los alemanes deben
importar enormes cantidades de materias primas y alimentos y debe pagar por
estas importaciones tan necesarias mediante la exportaci&amp;oacute;n de manufacturas, la
mayor&amp;iacute;a de las cuales se fabrican a partir de estas materias primas importadas.
Bajo la libre empresa, Alemania se adapt&amp;oacute; brillantemente a estas
circunstancias. Hace sesenta o setenta a&amp;ntilde;os, en las d&amp;eacute;cadas de 1870 y 1880,
Alemania era un de las naciones m&amp;aacute;s pr&amp;oacute;speras del mundo. Sus empresarios ten&amp;iacute;an
un gran &amp;eacute;xito en la construcci&amp;oacute;n de f&amp;aacute;bricas eficientes. La industria alemana
era la principal del continente europeo. Sus productos inundaban
triunfantemente el mercado mundial. Los alemanes (todo tipo de poblaci&amp;oacute;n
alemana) se hac&amp;iacute;an m&amp;aacute;s pr&amp;oacute;speros cada a&amp;ntilde;o. No hab&amp;iacute;a ninguna raz&amp;oacute;n para alterar
la estructura empresarial alemana.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero a la mayor&amp;iacute;a de los ide&amp;oacute;logos
y escritores pol&amp;iacute;ticos, los profesores nombrados por el gobierno y los l&amp;iacute;deres
del partido socialista, as&amp;iacute; como los bur&amp;oacute;cratas del gobierno de Alemania, no
les gustaba el sistema de libre mercado. Lo despreciaban como capitalista,
plutocr&amp;aacute;tico, burgu&amp;eacute;s y como occidental y jud&amp;iacute;o. Lamentaban el hecho de que el
sistema de libre empresa hubiera incorporado a Alemania a la divisi&amp;oacute;n
internacional del trabajo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todos estos grupos y partidos
pol&amp;iacute;ticos quer&amp;iacute;an sustituir la libre empresa por la gesti&amp;oacute;n de los negocios por
el gobierno. Quer&amp;iacute;an eliminar la motivaci&amp;oacute;n del beneficio. Quer&amp;iacute;an nacionalizar
las empresas y subordinarlas a las &amp;oacute;rdenes del gobierno. Esto es algo
comparativamente m&amp;aacute;s sencillo en un pa&amp;iacute;s que en general puede vivir en la
autosuficiencia.. Rusia, que ocupa un sexto de la superficie terrestre, puede
hacerlo sin casi ninguna importaci&amp;oacute;n del exterior. Pero Alemania es distinta.
Alemania no puede dejar de importar y por tanto debe exportar manufacturas. Es
esto precisamente lo que nunca puede lograr una burocracia p&amp;uacute;blica. Los
bur&amp;oacute;cratas solo pueden florecer en mercados dom&amp;eacute;sticos protegidos. No est&amp;aacute;n
preparados para competir en mercados extranjeros.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La mayor&amp;iacute;a de la gente en la
Alemania nazi de hoy quiere que el gobierno controle las empresas. Pero el
hecho es que el control p&amp;uacute;blico de las empresas y el comercio exterior son
incompatibles. Una comunidad socialistas debe buscar la autarqu&amp;iacute;a. Aqu&amp;iacute; es
donde entra en escena el nacionalismo agresivo (en un tiempo llamado
pangermanismo y hoy llamado nacional socialismo). Somos una naci&amp;oacute;n poderosa,
dicen los nacional socialistas; somos lo bastante poderosos como para aplastar
a todas las dem&amp;aacute;s naciones. Debemos conquistar todos aquellos pa&amp;iacute;ses cuyos
recursos son esenciales para nuestro propio bienestar econ&amp;oacute;mico. Necesitamos la
autarqu&amp;iacute;a y por tanto debemos pelear. Necesitamos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Lebensraum&lt;/i&gt; (espacio vital) y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Nahrungs
freiheit &lt;/i&gt;(liberarnos de la escasez de alimento).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ambas expresiones significan lo
mismo, la conquista de un territorio tan grande y rico en recursos naturales
que los alemanes puedan vivir sin comercio exterior a un nivel de vida no
inferior al de ninguna otra naci&amp;oacute;n. El t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Lebensraum&lt;/i&gt; es bastante conocido en el exterior. Pero el t&amp;eacute;rmino&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt; Nahrungs freiheit&lt;/i&gt; no lo es. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Freiheit&lt;/i&gt; significa libertad; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Nahrungs freiheit&lt;/i&gt; significa la
liberaci&amp;oacute;n de un estado de cosas bajo el cual Alemania debe importar alimentos.
Es la &amp;uacute;nica &amp;ldquo;libertad&amp;rdquo; que importa a los ojos de los nazis.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Comunistas y nazis est&amp;aacute;n de acuerdo
en que la esencia de lo que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ellos&lt;/i&gt;
llaman democracia, libertad y gobierno popular reside en el establecimiento de
un completo control de los negocios por el gobierno. No importa que llamemos a
este sistema socialismo o comunismo o planificaci&amp;oacute;n. Independientemente de c&amp;oacute;mo
se le llame, este sistema requiere autosuficiencia econ&amp;oacute;mica. Pero aunque
Rusia, en general, puede vivir con autosuficiencia econ&amp;oacute;mica, Alemania no. Por
tanto una Alemania socialista est&amp;aacute; comprometida con una pol&amp;iacute;tica de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Lebensraum&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Nahrungs freiheit&lt;/i&gt;, es decir con una pol&amp;iacute;tica de agresi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Seguir un programa de control
p&amp;uacute;blico de los negocios debe generar finalmente un rechazo de la divisi&amp;oacute;n
internacional del trabajo. Desde el punto de vista de la filosof&amp;iacute;a nazi, la
&amp;uacute;nica forma apropiada de relaci&amp;oacute;n internacional es la guerra. Sus hombres m&amp;aacute;s
ilustres se enorgullecen de seguir una m&amp;aacute;xima de T&amp;aacute;cito. Este historiador
romano, hace casi dos mil a&amp;ntilde;os, dijo que los germanos consideran vergonzoso
conseguir trabajando duro lo que puede conseguirse derramando sangre. No fue un
desliz cuando el Kaiser Guillermo II, en 1900, apunt&amp;oacute; a los hunos como un
modelo para sus soldados. Era el resumen de una pol&amp;iacute;tica consciente.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Dependencia de las importaciones&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Alemania no es el &amp;uacute;nico pa&amp;iacute;s
europeo que depende de las importaciones. Europa (salvo Rusia) tiene una
poblaci&amp;oacute;n de alrededor de 400 millones de personas, m&amp;aacute;s de tres veces la
poblaci&amp;oacute;n de Estados Unidos. Pero Europa no produce algod&amp;oacute;n, caucho, copra,
caf&amp;eacute;, t&amp;eacute;, yute y muchos metales esenciales. Y tiene una producci&amp;oacute;n bastante
insuficiente de lana, pienso, ganado, carne, pieles y muchos cereales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En 1937, Europa solo produc&amp;iacute;a
cincuenta y seis millones de barriles de petr&amp;oacute;leo crudo, comparada con la
producci&amp;oacute;n de 1.279 millones de barriles. Adem&amp;aacute;s, casi toda la producci&amp;oacute;n de petr&amp;oacute;leo
de Europa se localiza en Ruman&amp;iacute;a y Polonia oriental. Pero como consecuencia de
esta guerra, estas &amp;aacute;reas quedar&amp;aacute;n bajo el control de Rusia. Las manufacturas y
las exportaciones de manufacturas son lo esencial de la vida econ&amp;oacute;mica de
Europa. Sin embargo, exportar manufacturas es casi imposible bajo el control
p&amp;uacute;blico de los negocios.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;Eacute;sa es la cruda realidad que
ninguna ret&amp;oacute;rica socialista puede ocultar. Si los europeos quieren vivir deben
seguir los bien conocidos m&amp;eacute;todos de la libre empresa. La alternativa es la
guerra y la conquista. Los alemanes las han intentado dos veces y han fracasado
en ambos casos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, los grupos
pol&amp;iacute;ticamente m&amp;aacute;s influyentes en Europa est&amp;aacute;n lejos de darse cuenta de la
indispensabilidad de la libertad econ&amp;oacute;mica. En Gran Breta&amp;ntilde;a y Francia, en
Italia y en algunos pa&amp;iacute;ses m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;os hay grandes manifestaciones a favor de
un control completo de las empresas por parte del gobierno. La defensa de la
libertad econ&amp;oacute;mica es una causa casi sin esperanzas ante el gobierno de estos
pa&amp;iacute;ses. El Partido Laborista Brit&amp;aacute;nico y aquellos pol&amp;iacute;ticos brit&amp;aacute;nicos que a&amp;uacute;n
llaman equivocadamente a su partido como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Liberal_del_Reino_Unido"&gt;Partido
Liberal&lt;/a&gt; ven esta guerra no solo como una lucha por la independencia de su
naci&amp;oacute;n, sino incluso como una revoluci&amp;oacute;n para establecer el control p&amp;uacute;blico de
las empresas. El tercer partido brit&amp;aacute;nico, el &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Conservador_(Reino_Unido)"&gt;Partido
Conservador&lt;/a&gt;, simpatiza en buena medida con estos objetivos. Los brit&amp;aacute;nicos
quieren derrotar a Hitler, pero est&amp;aacute;n ansiosos por adoptar sus m&amp;eacute;todos
econ&amp;oacute;micos para su propio pa&amp;iacute;s. No sospechan que el socialismo de estado en
Gran Breta&amp;ntilde;a supone la condena de las masas brit&amp;aacute;nicas. Los brit&amp;aacute;nicos deben
exportar manufacturas para comprar materias primas y alimentos en el exterior.
Cualquier ca&amp;iacute;da en las exportaciones brit&amp;aacute;nicas rebaja el nivel de vida de las
masas brit&amp;aacute;nicas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La condiciones en Francia e Italia
y en la mayor&amp;iacute;a de los pa&amp;iacute;ses europeos son similares a las de Gran Breta&amp;ntilde;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Un gobierno socialista es soberano
en proveer al consumidor dom&amp;eacute;stico las distintas necesidades. El ciudadano debe
aceptar lo que le da el gobierno. Pero esto resulta distinto en el comercio
exportador. El consumidor extranjero compra solo si tanto la calidad como el
precio del producto ofrecido a la venta le resultan atractivos. En este
escenario internacional de servir a los consumidores extranjeros, el
capitalismo ha demostrado su mayor eficiencia y adaptabilidad. El alto nivel de
bienestar econ&amp;oacute;mico y civilizaci&amp;oacute;n en la Europa anterior a la guerra no era el
resultado de actividades de departamentos y agencias del gobierno. Esas c&amp;aacute;maras
y productos qu&amp;iacute;micos alemanes, esos textiles brit&amp;aacute;nicos, esos vestidos,
sombreros y perfumes de Par&amp;iacute;s, esos relojes suizos y productos peleteros de
Viena no eran el producto de las f&amp;aacute;bricas controladas por el gobierno. Eran los
productos de empresarios infatigablemente dedicados a mejorar la calidad y
rebajar los precios de sus mercanc&amp;iacute;as. Nadie es suficientemente osado como para
suponer que una agencia p&amp;uacute;blica pueda reemplazar con &amp;eacute;xito a los empresarios
privados en esta funci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El comercio internacional realizado
de forma privada es asunto privado entre empresas privadas de distintos pa&amp;iacute;ses.
Si hay alg&amp;uacute;n desacuerdo, hay conflictos entre empresas privadas. No crean
conflictos en las relaciones pol&amp;iacute;ticas entre naciones. Afectan al Sr. Meier y
al Sr. Smith. Pero si el comercio exterior es asunto del gobierno, esos conflictos
se transforman en asuntos pol&amp;iacute;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Supongamos que el gobierno holand&amp;eacute;s
prefiera comprar carb&amp;oacute;n a Gran Breta&amp;ntilde;a en lugar de al Ruhr alem&amp;aacute;n. Entonces los
nacionalistas alemanes pueden pensar: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&amp;iquest;Por
qu&amp;eacute; tolerar este comportamiento por parte de una naci&amp;oacute;n peque&amp;ntilde;a? Al Tercer
Riech le bast&amp;oacute; con cuatro d&amp;iacute;as para aplastar las fuerzas armadas de Holanda en
1940. &amp;iexcl;Probemos de nuevo! Disfrutaremos de todos los productos de Holanda, pero
sin tener que pagar por ellos&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Distribuci&amp;oacute;n &amp;ldquo;justa&amp;rdquo; de recursos&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Analicemos la reclamaci&amp;oacute;n
frecuentemente expresada por los agresores nazis y fascistas de una nueva y
justa distribuci&amp;oacute;n de los recursos naturales alrededor del globo. En un mundo
de libre empresa, un hombre que quiera beber un caf&amp;eacute; y no sea un cultivador de
caf&amp;eacute; debe pagarlo. Sea alem&amp;aacute;n o italiano o ciudadano de la Rep&amp;uacute;blica de
Colombia, debe prestar ciertos servicios a sus conciudadanos, ganar dinero y
gastar parte de &amp;eacute;ste en el caf&amp;eacute; que desea. En el caso de un pa&amp;iacute;s que no
produzca caf&amp;eacute; dentro de sus fronteras, esto significa exportar bienes o
recursos para pagar el caf&amp;eacute; que se importe. Pero los se&amp;ntilde;ores Hitler y Mussolini
no imaginan una soluci&amp;oacute;n as&amp;iacute; al problema. Lo que querr&amp;iacute;an es anexionarse un
pa&amp;iacute;s productor de caf&amp;eacute;. Pero como a los ciudadanos de Colombia o Brasil no les
entusiasma convertirse en esclavos de los nazis alemanes o los fascistas
italianos, esto significa la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Otro ejemplo chocante lo
proporciona el caso de la industria del algod&amp;oacute;n. Durante m&amp;aacute;s de cien a&amp;ntilde;os, una
de las principales industrias de todos los pa&amp;iacute;ses europeos era el cardado y la
fabricaci&amp;oacute;n de productos de algod&amp;oacute;n. Europa no cultiva algod&amp;oacute;n. Su clima es
desfavorable. Pero el suministro fue siempre suficiente, con la &amp;uacute;nica excepci&amp;oacute;n
de los a&amp;ntilde;os de la Guerra de Secesi&amp;oacute;n Estadounidense en la d&amp;eacute;cada de 1860,
cuando el conflicto interrumpi&amp;oacute; el suministro de algod&amp;oacute;n desde los estados
sure&amp;ntilde;os. Los pa&amp;iacute;ses industriales europeos adquir&amp;iacute;an suficiente algod&amp;oacute;n no solo
para las necesidades de su propio consumo dom&amp;eacute;stico, sino asimismo como para sostener
un considerable comercio exportador en productos de algod&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero en los a&amp;ntilde;os que precedieron al
inicio de la Segunda Guerra Mundial cambiaron las condiciones. Segu&amp;iacute;a habiendo
un amplio suministro de algod&amp;oacute;n en bruto en el mercado mundial. Pero el sistema
de controles de los tipos de cambio que adoptaron la mayor&amp;iacute;a de los pa&amp;iacute;ses
europeos imped&amp;iacute;a a los empresarios privados comprar todo el algod&amp;oacute;n que
necesitaban para sus procesos de producci&amp;oacute;n. La contribuci&amp;oacute;n de Hitler a la
decadencia de la industria alemana de productos de algod&amp;oacute;n consisti&amp;oacute; en
restringir su producci&amp;oacute;n y hacerles que se desprendieran de buena parte de su
mano de obra. A Hitler no le preocupaba mucho el destino de estos trabajadores
despedidos. En su lugar, los mand&amp;oacute; a trabajar a las f&amp;aacute;bricas de municiones.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como ya he apuntado, no hay causas
econ&amp;oacute;micas para una agresi&amp;oacute;n armada dentro de un mundo de libre comercio y
libre empresa. En un mundo as&amp;iacute;, ning&amp;uacute;n ciudadano individual podr&amp;iacute;a obtener
ventaja alguna de la conquista de una provincia o colonia. Pero en un mundo de
estados totalitarios, muchos ciudadanos pueden llegar a creer en una mejora de
su bienestar material por la anexi&amp;oacute;n de un territorio rico en recursos. Las
guerras del siglo XX han sido, es verdad, guerras econ&amp;oacute;micas. Pero no las ha
causado el capitalismo, como quieren los socialistas que creamos. Son guerras
causadas por gobiernos en busca de una completa omnipotencia pol&amp;iacute;tica y
econ&amp;oacute;mica y han sido apoyadas por las desorientadas masas de estos pa&amp;iacute;ses.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las tres principales naciones
agresoras en esta guerra (la Alemania nazi, la Italia fascista, y el Jap&amp;oacute;n
imperial) no alcanzar&amp;aacute;n sus fines. Han sido derrotadas y ya lo saben. Pero
pueden volver a intentarlo en el futuro, porque su falsa filosof&amp;iacute;a (su credo
totalitario) no conoce ning&amp;uacute;n otro m&amp;eacute;todo de tratar de mejorar las condiciones
materiales del pueblo que no sea la guerra. Para el totalitario, la conquista
es el &amp;uacute;nico medio pol&amp;iacute;tico viable para alcanzar sus fines econ&amp;oacute;micos.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Mentalidad econ&amp;oacute;mica&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;No digo que todas las guerras de todas
las naciones y en todas las &amp;eacute;pocas estuvieran motivadas por consideraciones
econ&amp;oacute;micas, es decir, por el deseo de hacer ricos a los agresores a costa de
los derrotados. No hay necesidad de que investiguemos las causas profundas de
las cruzadas o las guerras de religi&amp;oacute;n de los siglos XVI y XVII. Lo que quiero
decir es que, en nuestra &amp;eacute;poca, las grandes guerras han sido el resultado de
una mentalidad econ&amp;oacute;mica concreta.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La Segunda Guerra Mundial no es
indudablemente una guerra entre razas. No hay diferencias raciales que
distingan a brit&amp;aacute;nicos, holandeses y noruegos de los alemanes o a lo franceses
de los italianos o a los chinos de los japoneses. No es una guerra entre
cat&amp;oacute;licos y protestantes. Despu&amp;eacute;s de todo, hay cat&amp;oacute;licos y protestantes en
ambos bandos beligerantes. No es una guerra entre democracia y dictadura. La
declaraci&amp;oacute;n de varias de las Naciones Unidas (en particular, la Uni&amp;oacute;n
Sovi&amp;eacute;tica) apelando a la &amp;ldquo;democracia&amp;rdquo; es bastante cuestionable. Por otro lado,
Finlandia (que est&amp;aacute; aliada con la Alemania nazi) es un pa&amp;iacute;s con un gobierno
democr&amp;aacute;ticamente elegido.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mi argumento de que las guerras
recientes se han producido por consideraciones econ&amp;oacute;micas no quiere decir que
sea una justificaci&amp;oacute;n para las pol&amp;iacute;ticas de los agresores. Vista como un medio
econ&amp;oacute;mico para alcanzar ciertos beneficios econ&amp;oacute;micos, la pol&amp;iacute;tica de agresi&amp;oacute;n
y conquista se derrota a s&amp;iacute; misma. Aunque pueda tener &amp;eacute;xito a corto plazo,
nunca conseguir&amp;aacute; a largo plazo los fines que buscan los agresores. Bajo las
condiciones del industrialismo actual, no puede haber ninguna duda acerca de un
sistema social como el que planean los nazis bajo el nombre de un &amp;ldquo;Nuevo
Orden&amp;rdquo;. La esclavitud no es un m&amp;eacute;todo para las sociedades industriales. Si los
nazis hubieran conquistado a sus adversarios, habr&amp;iacute;an destruido la civilizaci&amp;oacute;n
y hubi&amp;eacute;ramos vuelto a la barbarie. Indudablemente no habr&amp;iacute;an erigido un Nuevo
Orden de mil a&amp;ntilde;os, como prometi&amp;oacute; Hitler.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;As&amp;iacute; que el problema es c&amp;oacute;mo evitar
nuevas guerras. La respuesta no se va a encontrar en crear una mejor Liga de Naciones,
ni es una cuesti&amp;oacute;n de crear una mejor Corte Mundial, ni siquiera la
implantaci&amp;oacute;n de una fuerza mundial de polic&amp;iacute;a. De lo que se trata es de hacer
que todas las naciones (o al menos las naciones m&amp;aacute;s populosas del mundo) amen
la paz. Esto solo puede conseguirse volviendo a la libre empresa.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si queremos abolir la guerra,
debemos eliminar las causas de la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El gran &amp;iacute;dolo de nuestro tiempo es
el Estado. El Estado es una instituci&amp;oacute;n social necesaria, pero no deber&amp;iacute;a
divinizarse. No es un dios: es un dispositivo de hombres mortales. Si hacemos
de &amp;eacute;l un &amp;iacute;dolo, debemos sacrificarle la flor y nata de nuestra juventud en
pr&amp;oacute;ximas guerras.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Lo que se necesita para tener una
paz duradera es mucho m&amp;aacute;s que nuevas oficinas y un nuevo tribunal para la Liga
de las Naciones en Ginebra, o incluso una nuevo fuerza internacional de
polic&amp;iacute;a. Lo que se necesita es un cambio en las ideolog&amp;iacute;as pol&amp;iacute;ticas y una
vuelta a un sistema econ&amp;oacute;mico s&amp;oacute;lido de libre mercado.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo es la mayor parte
de una conferencia realizada en Orange County, California, en octubre de 1944. &lt;a href="http://www.fee.org/pdf/the-freeman/mises0404.pdf"&gt;Fue publicado&lt;/a&gt; por
la Fundaci&amp;oacute;n para la Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica en 2004.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=456988" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/guerra/default.aspx">guerra</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category></item><item><title>Ludwig von Mises: El lógico de la libertad</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/02/ludwig-von-mises-el-l-243-gico-de-la-libertad.aspx</link><pubDate>Thu, 02 Feb 2012 19:34:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:456386</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=456386</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/02/ludwig-von-mises-el-l-243-gico-de-la-libertad.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:DE;" lang="DE"&gt;Por Eugen-Maria Schulak y Herbert Unterk&amp;ouml;fler. &lt;/span&gt;(Publicado el 2 de febrero
de 2012)&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo
original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/5858"&gt;http://mises.org/daily/5858&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/6136/The-Austrian-School-of-Economics-A-History-of-Its-Ideas-Ambassadors-and-Institutions"&gt;The
Austrian School of Economics&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;(2011)]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hay una foto en las &lt;a href="http://mises.org/resources/3199/My-Years-with-Ludwig-von-Mises"&gt;memorias
de su esposa&lt;/a&gt; que muestra a Ludwig von Mises dando un paseo por el &amp;ldquo;Prater&amp;rdquo;
de Viena.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Es
agosto de 1901. Ves a un joven delgado de estatura mediana con uniforme
imperial. Lleva una impresionante espada, un casco ricamente decorado con
trenzas y emblemas dorados, botas altas, pantalones de montar y una chaqueta
ajustada abotonada hasta arriba. Sus labios, que est&amp;aacute;n adornados por un peque&amp;ntilde;o
bigote, forman una simp&amp;aacute;tica sonrisa. Mises solo ten&amp;iacute;a 20 a&amp;ntilde;os. Viendo fotos
posteriores, uno tiene la impresi&amp;oacute;n de que cada vez se le hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil
sonre&amp;iacute;r. Su cara muestra una expresi&amp;oacute;n melanc&amp;oacute;lica, introvertida, algo austero
y sensible al mismo tiempo. Uno ve a un hombre que aparece como incansable pero
vulnerable.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Ludwig von Mises taking a stroll through the &amp;#39;Prater&amp;#39; in Vienna, August 1901" src="http://images.mises.org/5858/LvM190108.jpg" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Durante mucho tiempo, tal vez
demasiado, vivi&amp;oacute; con su madre (ib&amp;iacute;d., pp. 23-25). Con 57 a&amp;ntilde;os y poco despu&amp;eacute;s de
que muriera su madre, se atrevi&amp;oacute; a casarse tard&amp;iacute;amente con su novia de hac&amp;iacute;a
mucho tiempo Margit Sereny-Herzfeld, de quien casi nadie hab&amp;iacute;a sabido durante
m&amp;aacute;s de una d&amp;eacute;cada. Se casaron en Ginebra. Los testigos fueron Gottfried von
Haberler y Hans Kelsen, un compa&amp;ntilde;ero de universidad, que apenas pod&amp;iacute;a creer ver
a su amigo en la oficina del registrador del condado (ib&amp;iacute;d., p. 41).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Margit von Mises, que ten&amp;iacute;a dos
hijos de un matrimonio anterior, describ&amp;iacute;a a su &amp;ldquo;Lu&amp;rdquo; como tierno y modesto y
necesitado de amor, introvertido y abatido, pero tambi&amp;eacute;n a veces irascible y de
genio vivo (ib&amp;iacute;d., p. 44). Ella abandon&amp;oacute; sus ambiciones profesionales (era
actriz, bailarina y traductora) para ocuparse de su marido y permitirle
trabajar sin interrupciones y c&amp;oacute;modamente. El hogar familiar fue peque&amp;ntilde;o y
modesto, pero esto no afect&amp;oacute; al cari&amp;ntilde;o en la pareja. El intelectual hab&amp;iacute;a
encontrado a su musa y ella la suya. Le dejaba trabajar tanto como quisiera.
Normalmente iban juntos a las giras de conferencias, pasaban sus vacaciones en
las monta&amp;ntilde;as y se dedicaron uno a otro en su vejez. Solo hubo una vez en que su
mujer tuvo que mostrarse firme con &amp;eacute;l: le prohibi&amp;oacute; volver a conducir nunca
despu&amp;eacute;s de que un descuido al volante le causara lesiones en la cara y cinco
costillas rotas (ib&amp;iacute;d., p. 100).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises, cuyo tatarabuelo
fue nombrado caballero por el Emperador Francisco Jos&amp;eacute;, proven&amp;iacute;a de una familia
de jud&amp;iacute;os asimilados. Naci&amp;oacute; en Lemberg, Galizia, en 1881. Pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s de
su nacimiento, su padre obtuvo un alto cargo en el ministerio del ferrocarril
en Viena. Con diez a&amp;ntilde;os, Ludwig fue testigo de la grave enfermedad y muerte de
uno de sus hermanos menores. Su relaci&amp;oacute;n con su hermano Richard, que
posteriormente se convertir&amp;iacute;a en un famoso matem&amp;aacute;tico, fue tirante durante toda
su vida. Ludwig acudi&amp;oacute; al &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Akademisches
Gymnasium&lt;/i&gt;, estudi&amp;oacute; derecho y despu&amp;eacute;s de un corto periodo como funcionario
supervisor de proyectos en 1909, empez&amp;oacute; su carrera en la C&amp;aacute;mara de Comercio de
Viena. Como funcionario normal de la administraci&amp;oacute;n de la c&amp;aacute;mara durante las
siguientes 35 a&amp;ntilde;os (donde obtuvo plaza de titular, haciendo imposible que fuera
despedido seg&amp;uacute;n la ley austriaca del funcionariado) se convirti&amp;oacute; en la pr&amp;aacute;ctica
en uno de los principales economistas del pa&amp;iacute;s. En su papel de asesor econ&amp;oacute;mico
entr&amp;oacute; en contacto regular con los miembros del gobierno. Por ejemplo, en las
discusiones nocturnas del invierno de 1918-1919 fue capaz de convencer a Otto
Bauer, el l&amp;iacute;der de los socialdem&amp;oacute;cratas, para que impidiera un &amp;ldquo;experimento
bolchevique&amp;rdquo; en Viena (Mises 1978/2009, pp. 62&amp;ndash;63). En este periodo conoci&amp;oacute; y
se hizo amigo de Max Weber (1844-1919), que hab&amp;iacute;a empezado a ense&amp;ntilde;ar en la
Universidad de Viena tras la guerra, pero muri&amp;oacute; repentinamente poco despu&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Influido por Carl Menger y Eugen
von B&amp;ouml;hm-Bawerk, Ludwig von Mises se dedic&amp;oacute; a las ideas de la escuela desde
joven. En 1912 obtuvo su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Habilitation&lt;/i&gt;
con su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Theorie des Geldes und der
Umlaufsmittel&lt;/i&gt; (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a del dinero y
del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt;). Los asuntos econ&amp;oacute;micos de amplio rango de los que se ocup&amp;oacute;
posteriormente &amp;ldquo;fueron principalmente problemas para los que consideraba falsa
la opini&amp;oacute;n predominante&amp;rdquo; (Hayek en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Mises&lt;/i&gt;
1978/2009, p. xvi). Mises hac&amp;iacute;a poco por ocultar el hecho de que no sent&amp;iacute;a sino
desd&amp;eacute;n por bastantes de sus colegas economistas. Sus opiniones, en particular
las relativas a los profesores de formaci&amp;oacute;n alemana, eran severas y
despiadadas. En la Austria socialdem&amp;oacute;crata de la posguerra solo consigui&amp;oacute; un
puesto como profesor sin salario. A los nuevos poderes gobernantes les
molestaba amargamente por su destacada oposici&amp;oacute;n a todas las formas de
ideolog&amp;iacute;a colectivista.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En 1927, junto con su compa&amp;ntilde;ero Friedrich
A. Hayek y con el apoyo de su empresa, Mises consigui&amp;oacute; fundar el independiente &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&amp;Ouml;sterreichisches Institut f&amp;uuml;r
Konjunkturforschung&lt;/i&gt;, precursor del actual &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&amp;Ouml;sterreichisches Institut f&amp;uuml;r Wirtschaftsforschung&lt;/i&gt; (Wifo). Su
seminario privado, que realizaba cada dos semanas en la C&amp;aacute;mara de Comercio de
Viena y del que saldr&amp;iacute;a, entre 1921 y 1934, la pr&amp;oacute;xima generaci&amp;oacute;n de la Escuela
Austriaca (incluyendo economistas, juristas y soci&amp;oacute;logos como ottfried
Haberler, Felix Kaufmann, Fritz Machlup, Oskar Morgenstern, Paul N.
Rosenstein-Rodan, Alfred Sch&amp;uuml;tz, Richard Strigl y Eric [Erich] Voegelin), ayud&amp;oacute;
a restablecer la Escuela Austriaca tras la Primera Guerra Mundial (Mises
1978/2009, p. 83). Sus alumnos valoraban a Mises como un profesor considerado e
inspirador. Se reun&amp;iacute;an habitualmente despu&amp;eacute;s de estas reuniones quincenales en
un bar cercano donde continuaba la discusi&amp;oacute;n. A pesar de estar sin duda fuera
del entorno acad&amp;eacute;mico, Mises se consideraba como el &amp;ldquo;economista de la tierra&amp;rdquo;
(ib&amp;iacute;d., p. 60).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises acept&amp;oacute; la oferta de ser
profesor invitado en Ginebra en la primavera de 1934, despu&amp;eacute;s de que los nazis
llegaran al poder en Alemania. Como funcionario de la C&amp;aacute;mara de Comercio de
Viena, aprovech&amp;oacute; una jubilaci&amp;oacute;n anticipada, pero hasta 1938 permaneci&amp;oacute; en
contacto con sus jefes, bajo cuyo mandato asesor&amp;oacute; al gobierno y el banco
central austriacos. En la tarde a la anexi&amp;oacute;n, los nazis entraron en su casa y
se apropiaron de su biblioteca y papeles. Sus escritos eran una espina clavada
en todo tipo de colectivistas: socialistas, comunistas, nacionalsocialistas,
fascistas y m&amp;aacute;s tarde tambi&amp;eacute;n de los defensores de la llamada econom&amp;iacute;a del
bienestar en Europa y Estados Unidos. No volvi&amp;oacute; a ve nunca su biblioteca ni sus
notas y manuscritos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mientras estuvo en Ginebra, aparte
de dar clases, Mises se dedic&amp;oacute; principalmente a completar su obra magna, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/National%C3%B6konomie-Theorie-des-Handelns-und-Wirtschaftens-P439.aspx"&gt;National&amp;ouml;konomie:
Theorie des Handelns und Wirtschaftens&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1940/1980). Como consecuencia
de la confusi&amp;oacute;n creada por la guerra y la quiebra de su editor suizo, fue sin
embargo bastante ignorada. En el mismo a&amp;ntilde;o, huy&amp;oacute; con su esposa siguiendo rutas
imposibles desde Ginebra a trav&amp;eacute;s de Francia (con esbirros nazis pis&amp;aacute;ndoles los
talones) a Espa&amp;ntilde;a, Portugal y finalmente a Nueva York. En Estados Unidos,
Mises, ahora con casi 60 a&amp;ntilde;os, ten&amp;iacute;a que arregl&amp;aacute;rselas con sus ahorros y con
peque&amp;ntilde;as clases. Pero los acontecimientos internacionales y pol&amp;iacute;ticos y, en
todo caso, el verse obligado a abandonar su patria, le resultaron
particularmente duros. La pareja tuvo que mudarse varias veces en un corto
periodo. El hecho de que hubiera aprendido ingl&amp;eacute;s solo ley&amp;eacute;ndolo tambi&amp;eacute;n le
cre&amp;oacute; algunos problemas al principio. Consider&amp;oacute; buena suerte aceptar, con gratitud,
la ciudadan&amp;iacute;a estadounidense que se le otorg&amp;oacute; pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s. En 1945
obtuvo un puesto como profesor visitante en la Universidad de Nueva York,
donde, hasta 1969, form&amp;oacute; a m&amp;aacute;s &amp;ldquo;austriacos&amp;rdquo; como Murray N. Rothbard (1926-1995)
e Israel Kirzner (n. 1930).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una vez en Nueva York, Ludwig von
Mises reanud&amp;oacute; la tarea de publicar su obra. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.net/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=flypage.tpl&amp;amp;product_id=84&amp;amp;category_id=6&amp;amp;manufacturer_id=71&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=22"&gt;Gobierno
omnipotente&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(1944), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.net/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=flypage.tpl&amp;amp;product_id=82&amp;amp;category_id=6&amp;amp;manufacturer_id=71&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=22"&gt;Burocracia&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;
(1944) y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/document/2714/Planned-Chaos"&gt;Planned Chaos&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;
(1947) aparecieron en r&amp;aacute;pida sucesi&amp;oacute;n. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.net/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=flypage.tpl&amp;amp;product_id=9&amp;amp;category_id=3&amp;amp;manufacturer_id=71&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=22"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana: Tratado de econom&amp;iacute;a&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1949), la versi&amp;oacute;n revisada en
ingl&amp;eacute;s de su obra magna &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;National&amp;ouml;konomie&lt;/i&gt;
(1940) le gener&amp;oacute; gradualmente el &amp;eacute;xito que hab&amp;iacute;a anhelado. En estos y tambi&amp;eacute;n
en trabajos anteriores y posteriores, por ejemplo, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.net/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=flypage.tpl&amp;amp;product_id=221&amp;amp;category_id=6&amp;amp;manufacturer_id=71&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=22"&gt;La
mentalidad anticapitalista&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1956) y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.net/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=flypage.tpl&amp;amp;product_id=95&amp;amp;category_id=6&amp;amp;manufacturer_id=71&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=22"&gt;Teor&amp;iacute;a
e historia&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, Mises&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt; &lt;/i&gt;siempre
demostr&amp;oacute; ser un astuto observador y pensador que permanec&amp;iacute;a fiel a sus
principios. Anticip&amp;oacute; alg&amp;uacute;n acontecimiento como consecuencia l&amp;oacute;gicamente
previsible mucho antes de que se produjera, por ejemplo, la depresi&amp;oacute;n mundial
en final de la d&amp;eacute;cada de 1920, el fracaso econ&amp;oacute;mico del socialismo, el nacional
socialismo y en particular el comunismo sovi&amp;eacute;tico. A causa de su postura
radicalmente liberal, rechazaba la intervenci&amp;oacute;n del estado en el proceso
econ&amp;oacute;mico y escribi&amp;oacute; enf&amp;aacute;ticamente contra las afirmaciones estatistas a lo
largo de toda su vida. Sin embargo, se distanci&amp;oacute; expl&amp;iacute;citamente del anarquismo.
En todo caso, el efecto de sus ideas a lo largo del tiempo fue que los
movimientos libertario y anarcocapitalista en Estados Unidos elegir&amp;iacute;an a Ludwig
von Mises, el funcionario titular de Austria como una de sus padres intelectuales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los opositores a Mises, que fueron
siempre mayor&amp;iacute;a, le calificaron de obstinado, intolerante y extremista. Sus
alumnos destacaban la a apertura intelectual y anchura de miras que prevalec&amp;iacute;an
en su seminario privado. Sigui&amp;oacute; convencido de que sus tesis reflejaban la
realidad y de que su trabajo ten&amp;iacute;a sentido a pesar de no proporcionarle riqueza
ni gloria acad&amp;eacute;mica durante su vida. Su obra muestra una rara claridad y
franqueza independientes de las circunstancias y modas pol&amp;iacute;ticas del momento.
Finalmente dej&amp;oacute; la docencia con 87 a&amp;ntilde;os; muri&amp;oacute; en Nueva York pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s
(en 1973) con 92 a&amp;ntilde;os. Afirmaba (cosa extra&amp;ntilde;a en un austriaco) haber intentado
lo imposible: &amp;ldquo;Luch&amp;eacute; porque no hab&amp;iacute;a otra cosa que pudiera hacer&amp;rdquo; (Mises
1978/2009, p. 76). Y a lo largo de su vida, permaneci&amp;oacute; leal al lema que hab&amp;iacute;a
elegido en su juventud: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Tu ne cede malis,
sed contra audentior ito&lt;/i&gt; (&amp;ldquo;No te rindas ante el mal, sino comb&amp;aacute;telo con
mayor fuerza&amp;rdquo;. Virgilio, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La Eneida&lt;/i&gt;,
vi, 95).&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 0cm 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 0cm 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Eugen Maria Schulak es fil&amp;oacute;sofo y
consultor de negocio en Viena, Austria- Es coautor de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/6136/The-Austrian-School-of-Economics-A-History-of-Its-Ideas-Ambassadors-and-Institutions"&gt;The
Austrian School of Economics: A History of Its Ideas, Ambassadors, and
Institutions&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. Vea &lt;a href="http://www.philosophische-praxis.at/"&gt;su
sitio web&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Herbert Unterk&amp;ouml;fler es consultor de
contrataci&amp;oacute;n en Viena, Austria- Es coautor de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/6136/The-Austrian-School-of-Economics-A-History-of-Its-Ideas-Ambassadors-and-Institutions"&gt;The
Austrian School of Economics: A History of Its Ideas, Ambassadors, and
Institutions&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Este art&amp;iacute;culo se ha extra&amp;iacute;do del
cap&amp;iacute;tulo 17 de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/6136/The-Austrian-School-of-Economics-A-History-of-Its-Ideas-Ambassadors-and-Institutions"&gt;The
Austrian School of Economics: A History of Its Ideas, Ambassadors, and
Institutions&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(2011).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; El Prater vien&amp;eacute;s es un
gran parque p&amp;uacute;blico en el segundo distrito de Viena, al que los locales se
refieren sencillamente como el &amp;ldquo;Prater&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=456386" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Herbert+Unterk_26002300_246_3B00_fler/default.aspx">Herbert Unterk&amp;#246;fler</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Eugen+Maria+Schulak/default.aspx">Eugen Maria Schulak</category></item><item><title>El concepto de un sistema perfecto de gobierno</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/31/el-concepto-de-un-sistema-perfecto-de-gobierno.aspx</link><pubDate>Tue, 31 Jan 2012 17:32:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:456166</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=456166</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/31/el-concepto-de-un-sistema-perfecto-de-gobierno.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 30 de enero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5852"&gt;http://mises.org/daily/5852&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/120/Ultimate-Foundation-of-Economic-Science-The"&gt;The
Ultimate Foundation of Economic Science&lt;/a&gt; &lt;i&gt;(1962)]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El &amp;ldquo;ingeniero social&amp;rdquo; es el
reformista que est&amp;aacute; dispuesto a &amp;ldquo;liquidar&amp;rdquo; todo lo que no se ajuste a su plan
para la organizaci&amp;oacute;n de los asuntos humanos. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, los historiadores e
incluso a veces las v&amp;iacute;ctimas a quien mata no se oponen a encontrar algunas
circunstancias atenuantes a sus masacres o masacres planeadas apuntando que
est&amp;aacute;n en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino motivado por una ambici&amp;oacute;n noble: quer&amp;iacute;a establecer el
estado perfecto de la humanidad. Le asignan un lugar en la larga fila de
dise&amp;ntilde;adores de planes ut&amp;oacute;picos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es ciertamente una locura excusar
de esta manera los asesinatos en masa de g&amp;aacute;ngsters s&amp;aacute;dicos como Stalin y
Hitler. Pero no hay duda de que muchos de los m&amp;aacute;s sangrientos &amp;ldquo;liquidadores&amp;rdquo; se
vieron guiados por las ideas que inspiraron desde tiempo inmemorial los
intentos de los fil&amp;oacute;sofos de meditar acerca de una constituci&amp;oacute;n perfecta. Una
vez incubado el dise&amp;ntilde;o de un orden ideal como &amp;eacute;se, el autor va en busca del
hombre que pueda establecerlo suprimiendo la oposici&amp;oacute;n de todos los que est&amp;eacute;n
en desacuerdo. En esta l&amp;iacute;nea, Plat&amp;oacute;n ansiaba encontrar un tirano que usar&amp;iacute;a su
poder para la realizaci&amp;oacute;n del estado ideal plat&amp;oacute;nico. La cuesti&amp;oacute;n de si a otra
gente le gustar&amp;iacute;a o disgustar&amp;iacute;a que &amp;eacute;l mismo tuviera en la tienda nunca se le
plante&amp;oacute; a Plat&amp;oacute;n. Para &amp;eacute;l era cosa sabida que el rey que se convert&amp;iacute;a en
fil&amp;oacute;sofo o el fil&amp;oacute;sofo que se convert&amp;iacute;a en rey era el &amp;uacute;nico con derecho a
actuar y que todos los dem&amp;aacute;s, independientemente de su voluntad, ten&amp;iacute;an que
someterse a sus &amp;oacute;rdenes. Visto desde el punto de vista del fil&amp;oacute;sofo que est&amp;aacute;
convencido de su propia infalibilidad, todos los disidentes aparecen
sencillamente como obcecados rebeldes resisti&amp;eacute;ndose a lo que les beneficia.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La experiencia ofrecida por la
historia, especialmente por la de los &amp;uacute;ltimos 200 a&amp;ntilde;os, no ha sacudido esta
creencia en la salvaci&amp;oacute;n por la tiran&amp;iacute;a y la liquidaci&amp;oacute;n de los disidentes.
Muchos de nuestros contempor&amp;aacute;neos est&amp;aacute;n firmemente convencidos de que lo que se
necesita para hacer perfectamente satisfactorios todos los asuntos humanos es
la supresi&amp;oacute;n brutal de toda la gente &amp;ldquo;mala&amp;rdquo;, es decir, de aquellos con los que
no est&amp;aacute;n de acuerdo. Sue&amp;ntilde;an con un sistema perfecto de gobierno que (seg&amp;uacute;n
piensan) ya existir&amp;iacute;a desde hace mucho tiempo si esta gente &amp;ldquo;mala&amp;rdquo;, guiada por
la estupidez y el ego&amp;iacute;smo, no hubiera obstaculizado su establecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una escuela moderna supuestamente
cient&amp;iacute;fica de reformistas rechaza estas medidas violentas y echa la culpa de
todo lo que se considera deficiente en las condiciones humanas al supuesto
fracaso de lo que llama la &amp;ldquo;ciencia pol&amp;iacute;tica&amp;rdquo;. Las ciencias naturales, dicen,
han avanzado considerablemente en los &amp;uacute;ltimos siglos y la tecnolog&amp;iacute;a nos ofrece
casi mensualmente nuevos instrumentos que hacen la vida m&amp;aacute;s agradable. Pero &amp;ldquo;el
progreso pol&amp;iacute;tico ha sido nulo&amp;rdquo;. La raz&amp;oacute;n es que &amp;ldquo;la ciencia pol&amp;iacute;tica se
detuvo&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; La
ciencia pol&amp;iacute;tica tendr&amp;iacute;a que adoptar los m&amp;eacute;todos de las ciencias naturales: no
deber&amp;iacute;a seguir perdiendo su tiempo en meras especulaciones, sino estudiar los
&amp;ldquo;hechos&amp;rdquo;. Pues, como en las ciencias naturales, &amp;ldquo;se necesitan los hechos antes
de las teor&amp;iacute;as&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Dif&amp;iacute;cilmente puede uno malentender
m&amp;aacute;s lamentablemente todos los aspectos de las condiciones humanas. Restringiendo
nuestra cr&amp;iacute;tica a los problemas epistemol&amp;oacute;gicos planteados, tenemos que decir:
Lo que hoy se llama &amp;ldquo;ciencia pol&amp;iacute;tica&amp;rdquo; es esa rama de la historia que se ocupa
de la historia de las instituciones pol&amp;iacute;ticas y de la historia del pensamiento
pol&amp;iacute;tico manifestado en los escritos de autores que disertaron acerca de las
instituciones pol&amp;iacute;ticas y dise&amp;ntilde;aron planes para alterarlas. Es historia, y como
tal no puede, como se ha apuntado antes, proporcionar nunca ning&amp;uacute;n &amp;ldquo;hecho&amp;rdquo; en
el sentido en que se usa este t&amp;eacute;rmino en las ciencias naturales experimentales.
No hay necesidad de pedir a los cient&amp;iacute;ficos pol&amp;iacute;ticos que ensamblen todos los
hechos del pasado remoto y de la historia reciente, calificados falsamente como
&amp;ldquo;experiencia presente&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Realmente, hacen todo lo que puede hacerse a este respecto. Y no tiene sentido
decirles que las conclusiones derivadas de este material tendr&amp;iacute;an que &amp;ldquo;probarse
mediante experimentos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Es
superfluo repetir que las ciencias de la acci&amp;oacute;n humana no pueden realizar
ning&amp;uacute;n experimento.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ser&amp;iacute;a absurdo afirmar
apod&amp;iacute;cticamente que la ciencia nunca conseguir&amp;aacute; desarrollar una doctrina
aprior&amp;iacute;stica praxeol&amp;oacute;gica de organizaci&amp;oacute;n pol&amp;iacute;tica que ponga una ciencia
te&amp;oacute;rica al nivel de la disciplina puramente hist&amp;oacute;rica de la ciencia pol&amp;iacute;tica.
Todo lo que podemos decir hoy es que ning&amp;uacute;n hombre vivo sabe c&amp;oacute;mo podr&amp;iacute;a
construirse una ciencia as&amp;iacute;. Pero incluso aunque esa nueva rama de la
praxeolog&amp;iacute;a fuera a aparecer alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, no servir&amp;iacute;a para tratar el problema que
fil&amp;oacute;sofos y estadistas estaban y est&amp;aacute;n ansiosos por resolver.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El que toda acci&amp;oacute;n humana tenga que
juzgarse y se juzgue por sus frutos o resultados es una antigua obviedad. Es un
principio con respecto al cual los Evangelios est&amp;aacute;n de acuerdo con las
ense&amp;ntilde;anzas a menudo mal entendidas de la filosof&amp;iacute;a utilitaria. Pero lo crucial
es que la gente difiere ampliamente una de otra en su valoraci&amp;oacute;n de los
resultados. Lo que algunos consideran como bueno o mejor es a menudo rechazado
con vigor por otros como completamente malo. A los ut&amp;oacute;picos no les preocupaba
decirnos que la disposici&amp;oacute;n de los asuntos del estado satisfar&amp;iacute;a mejor a sus
conciudadanos. Simplemente expon&amp;iacute;an qu&amp;eacute; condiciones del resto de la humanidad
ser&amp;iacute;an m&amp;aacute;s satisfactorias para ellos. Ni a ellos ni a sus adeptos que trataban
de aplicar sus programas se les ocurri&amp;oacute; nunca que hay una diferencia
fundamental entre estas dos cosas. Los dictadores sovi&amp;eacute;ticos y sus s&amp;eacute;quitos
piensan que todo est&amp;aacute; bien en Rusia si ellos est&amp;aacute;n satisfechos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero incluso si dej&amp;aacute;ramos aparte
este asunto, tenemos que destacar que el concepto del sistema perfecto de
gobierno es enga&amp;ntilde;oso y contradictorio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los que eleva al hombre por encima
de todos los dem&amp;aacute;s animales es el conocimiento de que la cooperaci&amp;oacute;n pac&amp;iacute;fica
bajo el principio de la divisi&amp;oacute;n del trabajo es un m&amp;eacute;todo mejor de preservar la
vida y eliminar la incomodidad percibida que dedicarse a la competencia
biol&amp;oacute;gica despiadada por lo que los fil&amp;oacute;sofos han llamado el estado de
naturaleza o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;helium omnium contra omnes&lt;/i&gt;
o la ley de selva. Sin embargo, para preservar la paz, es indispensable estar
dispuestos, como lo est&amp;aacute;n los seres humanos, a repeler con la violencia
cualquier agresi&amp;oacute;n, ya sea por parte de matones interiores o de enemigos
exteriores. As&amp;iacute;, la cooperaci&amp;oacute;n humana pac&amp;iacute;fica, el prerrequisito de la
prosperidad y la civilizaci&amp;oacute;n, no puede existir sin un aparato social de
coerci&amp;oacute;n y coacci&amp;oacute;n, es decir, sin un gobierno. Los males de la violencia, el
robo y el asesinato solo pueden prevenirse por una instituci&amp;oacute;n que, siempre que
se necesite, recurra a los mismos m&amp;eacute;todos de actuaci&amp;oacute;n para cuya prevenci&amp;oacute;n ha
sido establecida. Aqu&amp;iacute; aparece una distinci&amp;oacute;n entre el empleo ilegal de la
violencia y el recurso leg&amp;iacute;timo a ella. Ante el conocimiento de este hecho,
algunos han calificado al gobierno de un mal, aunque admitan que sea un mal
necesario. Sin embargo, lo que se requiere para alcanzar in fin visto y
considerado como beneficioso no es un mal en la connotaci&amp;oacute;n moral del t&amp;eacute;rmino,
sino un medio, el precio a pagar por ello. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, permanece el hecho de que
acciones que se consideran altamente objetables y delictivas cuando las
perpetran personas &amp;ldquo;no autorizadas&amp;rdquo; se aprueban cuando las cometen las
&amp;ldquo;autoridades&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El gobierno como tal no solo no es
un mal, sino la instituci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s necesaria y beneficiosa, pues sin &amp;eacute;l no podr&amp;iacute;a
desarrollarse ni preservarse ninguna cooperaci&amp;oacute;n social duradera ni
civilizaci&amp;oacute;n. Es un medio para ocuparse de la imperfecci&amp;oacute;n propia de muchos,
tal vez la mayor&amp;iacute;a de toda la gente. Si todos los hombres fueran capaces de
darse cuenta de que la alternativa a la cooperaci&amp;oacute;n social pac&amp;iacute;fica es la
renuncia a todo lo que distingue al &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;homo
sapiens&lt;/i&gt; de las bestias carn&amp;iacute;voras y si todos tuvieran la fortaleza moral
como para actuar de acuerdo con ello, no habr&amp;iacute;a necesidad del establecimiento
de un aparato social de coerci&amp;oacute;n y opresi&amp;oacute;n. No es que el estado sea un mal,
sino que los defectos de la mente y el car&amp;aacute;cter humano que requieren
imperativamente la operaci&amp;oacute;n de un poder de polic&amp;iacute;a. El gobierno y el estado
nunca pueden ser perfectos, porque deben su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;raison
d&amp;#39;&amp;ecirc;tre&lt;/i&gt; a la imperfecci&amp;oacute;n del hombre y solo pueden alcanzar su fin, la
eliminaci&amp;oacute;n del impulso humano innato a la violencia, recurriendo a la
violencia, lo mismo que se pretende que eviten.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es un arma de doble filo otorgar a
una persona o grupo de personas la autoridad para recurrir a la violencia. El
incentivo impl&amp;iacute;cito es demasiado tentador para un ser humano. Los hombres que
han de proteger a la comunidad contra la agresi&amp;oacute;n violenta se convierten
f&amp;aacute;cilmente en los agresores m&amp;aacute;s peligrosos. Transgreden su mandato. Usan
incorrectamente su poder para oprimir a quienes esperan que les defiendan de la
opresi&amp;oacute;n. El principal problema pol&amp;iacute;tico es c&amp;oacute;mo impedir que el poder policial
se convierta en tir&amp;aacute;nico. Ese es el significado de todas las luchas por la
libertad. La caracter&amp;iacute;stica esencial de la civilizaci&amp;oacute;n occidental que la
distingue de las civilizaciones detenidas y petrificadas del este fue y es su
preocupaci&amp;oacute;n por la libertad frente al estado. La historia de Occidente, desde
la &amp;eacute;poca de las &amp;pi;&amp;omicron;&amp;lambda;&amp;iota;&amp;sigmaf; griegas hasta la resistencia al socialismo del d&amp;iacute;a de
hoy, es esencialmente la historia de la lucha por la libertad contra las
invasiones de los funcionarios.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una escuela de pensamientos
superficial de fil&amp;oacute;sofos sociales, los anarquistas, eligi&amp;oacute; ignorar el asunto
sugiriendo una organizaci&amp;oacute;n de la humanidad sin estados. Simplemente olvidaron
el hecho de que los hombres no son &amp;aacute;ngeles. Son demasiado torpes como para
darse cuenta de que a corto plazo un individuo o un grupo de individuos pueden
ciertamente avanzar en sus propios intereses a costa de los intereses a largo
plazo de otra gente e incluso de los suyos propios. Una sociedad que no est&amp;eacute;
dispuesta a detener los ataques de esos atacantes asociales y miopes est&amp;aacute;
indefensa y a merced de sus miembros menos inteligentes y m&amp;aacute;s brutales.
Mientras que Plat&amp;oacute;n fundamentaba su utop&amp;iacute;a en la esperanza de que est&amp;eacute;
disponible un peque&amp;ntilde;o grupo de fil&amp;oacute;sofos perfectamente sabios y moralmente
impecables para la direcci&amp;oacute;n suprema de los asuntos, los anarquistas supon&amp;iacute;an
que todos los hombres sin excepci&amp;oacute;n estar&amp;iacute;an dotados de la sabidur&amp;iacute;a perfecta y
la impecabilidad moral. No entend&amp;iacute;an que ning&amp;uacute;n sistema de cooperaci&amp;oacute;n social
puede eliminar el dilema entre los intereses de un hombre o un grupo a corto
plazo y los que hay a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La propensi&amp;oacute;n at&amp;aacute;vica del hombre a
someter por la fuerza a las dem&amp;aacute;s personas se manifiesta claramente en la
popularidad de la que disfruta el esquema socialista. El socialismo es
totalitario. El aut&amp;oacute;crata o el consejo de aut&amp;oacute;cratas son los &amp;uacute;nicos que pueden
actuar. Todos los dem&amp;aacute;s hombres estar&amp;aacute;n privados de discreci&amp;oacute;n para elegir o
apuntar a los fines elegidos; los oponentes ser&amp;aacute;n liquidados. Al aprobar este
plan, todo socialista supone t&amp;aacute;citamente que los dictadores, los encargados de
la gesti&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n y todas las funciones del gobierno, cumplir&amp;aacute;n
precisamente con sus propias ideas acerca de lo que es deseable y lo que no lo
es. Al divinizar el estado (si es un marxista ortodoxo, lo llama la sociedad) y
asignarle un poder ilimitado, se diviniza a s&amp;iacute; mismo y apunta a la supresi&amp;oacute;n
violenta de todos aqu&amp;eacute;llos con quienes est&amp;aacute; en desacuerdo. El socialista no ve
ning&amp;uacute;n problema en la direcci&amp;oacute;n de los asuntos pol&amp;iacute;ticos porque solo le importa
su propia satisfacci&amp;oacute;n y no tiene en cuenta la posibilidad de que un gobierno
socialista no act&amp;uacute;e de una forma que a &amp;eacute;l no le guste.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los &amp;ldquo;cient&amp;iacute;ficos pol&amp;iacute;ticos&amp;rdquo; est&amp;aacute;n
libres de las ilusiones y los autoenga&amp;ntilde;os que afectan al juicio de anarquistas
y socialistas. Pero ocupados con el estudio del inmenso material hist&amp;oacute;rico, se
empezaron a preocupar por el detalle, por los innumerables ejemplos de peque&amp;ntilde;os
celos, envidias, ambiciones personales y codicia que mostraban los actores en
la escena pol&amp;iacute;tica. Adscriben el fracaso de todos los sistemas pol&amp;iacute;ticos hasta
ahora intentados a las debilidades morales e intelectuales del hombre. Tal y
como lo ven, los sistemas fracasaron porque su funcionamiento satisfactorio
habr&amp;iacute;a requerido hombres de cualidades morales e intelectuales solo
excepcionalmente presentes en la realidad. A partir de esta doctrina, trataron
de escribir planes para un orden pol&amp;iacute;tico que pudiera funcionar
autom&amp;aacute;ticamente, por decirlo as&amp;iacute;, y no se viera afectado por la ineptitud y los
defectos de los hombres. La constituci&amp;oacute;n ideal tendr&amp;iacute;a que garantizar una
direcci&amp;oacute;n inmaculada de los asuntos p&amp;uacute;blicos a pesar de la corrupci&amp;oacute;n e
ineficiencia de los gobernantes y el pueblo. Los que buscan un sistema legal
as&amp;iacute; no caen en las ilusiones de los autores ut&amp;oacute;picos que supon&amp;iacute;an que todos los
hombres o al menos una minor&amp;iacute;a de hombres superiores son intachables y
eficientes. Disfrutaban de una aproximaci&amp;oacute;n realista al problema. Pero nunca
plantearon la pregunta de c&amp;oacute;mo los hombres contaminados por todos los defectos
inherentes a la condici&amp;oacute;n humana podr&amp;iacute;an ser inducidos a someterse
voluntariamente a un orden que les impedir&amp;iacute;a dar rienda suelta a sus caprichos
y modas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la principal
deficiencia de esta aproximaci&amp;oacute;n supuestamente realista al problema no es &amp;eacute;sta.
Ha de verse en la ilusi&amp;oacute;n de que el gobierno, una instituci&amp;oacute;n cuya funci&amp;oacute;n
esencial es el empleo de la violencia, podr&amp;iacute;a funcionar de acuerdo con los
principios de moralidad que condenan perentoriamente el recurso a la violencia.
El gobierno busca mediante la fuerza el sometimiento, el encarcelamiento y la
muerte. La gente puede tender a olvidarlo porque el ciudadano que cumple las
leyes se somete d&amp;oacute;cilmente a las &amp;oacute;rdenes de las autoridades para evitar el
castigo. Pero los juristas son m&amp;aacute;s realistas y califican a una ley a la que no
se asocia una sanci&amp;oacute;n como una ley imperfecta. La autoridad de la ley hecha por
los hombres se debe completamente a las armas de los polic&amp;iacute;as que obligan a
obedecer sus provisiones. Nada de lo que pueda decirse acerca de la necesidad
de acci&amp;oacute;n gubernamental y de los beneficios que de esto se derivan puede
eliminar o mitigar el sufrimiento de quienes languidecen en prisi&amp;oacute;n. Ninguna
reforma puede hacer perfectamente satisfactoria la operaci&amp;oacute;n de una instituci&amp;oacute;n
cuya actividad esencial consiste en infligir dolor.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La responsabilidad por el fracaso
en descubrir un sistema perfecto de gobierno no se basa en el supuesto retraso
de lo que se llama la ciencia pol&amp;iacute;tica. Si los hombres fueran perfectos, no
habr&amp;iacute;a necesidad de gobierno. Con hombres imperfectos ning&amp;uacute;n sistema de gobierno
podr&amp;iacute;a funcionar satisfactoriamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La preeminencia del hombre consiste
en su poder de elegir fines y recurrir a medios para alcanzar los fines
elegidos: las actividades del gobierno se dirigen a restringir esta discreci&amp;oacute;n
a los individuos. Todo hombre trata de evitar lo que le produce dolor; las
actividades del gobierno consisten en definitiva en infligir dolor. Todos los
grandes logros de la humanidad fueron producto de un esfuerzo espont&amp;aacute;neo por
parte de individuos; el gobierno sustituye la acci&amp;oacute;n voluntaria por la
coacci&amp;oacute;n. Es verdad que el gobierno es indispensable porque los hombres no son
intachables. Pero dise&amp;ntilde;ado para ocuparse de algunos aspectos de la imperfecci&amp;oacute;n
humana, nunca puede ser perfecto.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/120/Ultimate-Foundation-of-Economic-Science-The"&gt;The
Ultimate Foundation of Economic Science&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(1962), cap&amp;iacute;tulo 10.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; N.C. Parkinson, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Evolution of Political Thought&lt;/i&gt; (Boston, 1958), p. 306.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ib&amp;iacute;d.&lt;/i&gt;, p. 309.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ib&amp;iacute;d.&lt;/i&gt;, p. 314.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ib&amp;iacute;d.&lt;/i&gt;, p. 314.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=456166" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/gobierno/default.aspx">gobierno</category></item><item><title>La educación de un austro-marxista</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/24/la-educaci-243-n-de-un-austro-marxista.aspx</link><pubDate>Tue, 24 Jan 2012 20:31:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:455392</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=455392</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/24/la-educaci-243-n-de-un-austro-marxista.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 23 de enero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5851"&gt;http://mises.org/daily/5851&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/4249/Memoirs"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;Memoirs&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1920)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Alrededor de 1900, la mayor&amp;iacute;a de la
gente en los pa&amp;iacute;ses germanoparlantes eran o estatistas o socialistas de estado.
El oscuro episodio de la historia que conocemos como capitalismo hab&amp;iacute;a acabado
de una vez y para siempre. El futuro pertenec&amp;iacute;a al estado. El estado se
apropiar&amp;iacute;a de toda empresa apropiada para su nacionalizaci&amp;oacute;n y el resto
estar&amp;iacute;an reguladas de forme que impidieran que los empresarios explotaran a
trabajadores y consumidores. Como las leyes fundamentales de la econom&amp;iacute;a a&amp;uacute;n
eran desconocidas, no pod&amp;iacute;an verse los problemas que presentaba el
intervencionismo. Pero sin este conocimiento, segu&amp;iacute;a sin estar claro si era m&amp;aacute;s
deseable el intervencionismo o el socialismo de estado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El programa de los socialdem&amp;oacute;cratas
marxistas era mucho m&amp;aacute;s claro. Los marxistas rechazaban te&amp;oacute;ricamente el
intervencionismo como un mero reformismo burgu&amp;eacute;s; sin embargo, en realidad
promov&amp;iacute;an gratuitamente una teor&amp;iacute;a del reformismo que abracaba todo. Su trabajo
se hab&amp;iacute;a centrado desde hac&amp;iacute;a mucho en los sindicatos, creando as&amp;iacute; dudas
planteadas por Marx o sus disc&amp;iacute;pulos m&amp;aacute;s estrictos. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, custodiaban toda
brizna de ortodoxia de su maestro. El partido rechaz&amp;oacute; el intento de Bernstein
de revisar la teor&amp;iacute;a, que buscaba rebajar las clamorosas contradicciones entre
el marxismo y la pol&amp;iacute;tica del partido. La victoria de la ortodoxia no fue, sin
embargo, completa. Sobrevivi&amp;oacute; un grupo revisionista y encontr&amp;oacute; su expresi&amp;oacute;n en
el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Mensual Socialista&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La oposici&amp;oacute;n de la clase media al
Partido Socialdem&amp;oacute;crata no apareci&amp;oacute; por el programa econ&amp;oacute;mico del partido, sino
por su descripci&amp;oacute;n simplista de las instituciones existentes y su denegaci&amp;oacute;n de
todos los hechos que no encajaban en su programa. De acuerdo con esto &amp;uacute;ltimo,
todos lo males del mundo derivaban del capitalismo y estos males ser&amp;iacute;an
erradicados mediante el socialismo. El alcoholismo lo creaba el libre mercado
del alcohol y se echaba la culpa de las guerras al libre mercado de armamentos.
La prostituci&amp;oacute;n solo exist&amp;iacute;a en sociedades capitalistas y la religi&amp;oacute;n era una
inteligente invenci&amp;oacute;n de los sacerdotes para conseguir la obediencia del
proletariado. Solo el capitalismo causaba escasez de bienes, mientras que el
socialismo traer&amp;iacute;a a todos riquezas desconocidas. Sin embargo, nada excitaba m&amp;aacute;s
la oposici&amp;oacute;n de la clase media que el programa socialdem&amp;oacute;crata del amor libre.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Y a&amp;uacute;n as&amp;iacute; todos cre&amp;iacute;an que el
programa socialdem&amp;oacute;crata conten&amp;iacute;a algo de verdad. Se ve&amp;iacute;a en la demanda de
reformas sociales y en un continuo impulso hacia la socializaci&amp;oacute;n. El esp&amp;iacute;ritu
marxista animaba a todos los gobiernos y partidos pol&amp;iacute;ticos. Difer&amp;iacute;an del
Partido Socialdem&amp;oacute;crata en que no tomaban en consideraci&amp;oacute;n la expropiaci&amp;oacute;n de
todos los propietarios por el estado y gesti&amp;oacute;n puramente burocr&amp;aacute;tica de todas
las empresas. Su socialismo no era el de Lenin, que quer&amp;iacute;a organizar toda la
industria de acuerdo con el modelo del servicio p&amp;uacute;blico postal. El suyo era un
socialismo que se correspond&amp;iacute;a con le econom&amp;iacute;a controlada por el estado del
programa de Hindenburg del segundo periodo de la Primera Guerra Mundial y el
socialismo &amp;ldquo;alem&amp;aacute;n&amp;rdquo; de Hitler. La propiedad privada deber&amp;iacute;a retenerse
formalmente, pero los negocios hab&amp;iacute;an de gestionarse seg&amp;uacute;n las directivas del
gobierno. Los socialistas de la iglesia quer&amp;iacute;an mantener una posici&amp;oacute;n privilegiada
para la iglesia cristiana; igualmente, los socialistas del estado apoyaban a la
monarqu&amp;iacute;a y el ej&amp;eacute;rcito.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al entrar en la universidad, yo
tambi&amp;eacute;n era un estatista, de la cabeza a los pies. Sin embargo difer&amp;iacute;a de mis
compa&amp;ntilde;eros de estudio en que era conscientemente anti-marxista. En ese momento
sab&amp;iacute;a poco de los escritos de Marx, pero conoc&amp;iacute;a las obras m&amp;aacute;s importantes de
Kautsky. Era un &amp;aacute;vido lector del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Neue
Zeit&lt;/i&gt; y hab&amp;iacute;a seguido el debate revisionista con gran atenci&amp;oacute;n. Los t&amp;oacute;picos
de la literatura marxista me repel&amp;iacute;an. Encontraba a Kautsky casi rid&amp;iacute;culo. A
medida que entraba en un estudio m&amp;aacute;s detallado de las obras m&amp;aacute;s importantes de
Marx, Engels y Lassalle, me ve&amp;iacute;a incitado a contradecir a ambos bandos. Me
parec&amp;iacute;a incomprensible que este confuso hegelianismo pudiera tener tan enorme
influencia. Solo despu&amp;eacute;s me di cuenta de que los marxistas de partido ca&amp;iacute;an en
dos categor&amp;iacute;as: los que nunca hab&amp;iacute;an estudiado a Marx en absoluto y conoc&amp;iacute;an
solo unos pocos de los pasajes m&amp;aacute;s conocidos de sus libros y solo conoc&amp;iacute;an a
Marx de los libros de texto o los que, como autodidactas, no hab&amp;iacute;an le&amp;iacute;do nada
de la literatura mundial m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de Marx. Max Adler, por ejemplo, pertenec&amp;iacute;a
al primer grupo. Su conocimiento de Marx se limitaba a las pocas p&amp;aacute;ginas en las
que se hab&amp;iacute;a desarrollado la &amp;ldquo;teor&amp;iacute;a de la superestructura&amp;rdquo;. Los m&amp;aacute;s
prominentes entre el segundo grupo eran los europeos orientales, que lideraban
la carga ideol&amp;oacute;gica del marxismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Me encontrado con casi todos los
te&amp;oacute;ricos marxistas de Europa occidental y central a lo largo de mi vida, y
entre ellos solo he encontrado un hombre que sobresalga por encima de una
modesta mediocridad. Otto Bauer era el hijo de un rico fabricante del norte de
Baviera. Mientras se encontraba en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Reichenberger
Gymnasium&lt;/i&gt;,&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; se vio bajo la influencia
del mismo maestro que hab&amp;iacute;a presentado a Heinrich Herkner las ideas de la
reforma social casi dos d&amp;eacute;cadas antes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bauer lleg&amp;oacute; a la Universidad de
Viena como un declarado marxista. Dotado de una diligencia incansable y una
brillante facilidad para las ideas, se hizo versado en la filosof&amp;iacute;a idealista
alemana y la econom&amp;iacute;a cl&amp;aacute;sica. Ten&amp;iacute;a un conocimiento inusualmente amplio de la
historia, incluyendo la de las naciones eslavas y orientales. Estaba muy al
tanto de las investigaciones actuales en las ciencias naturales, era un
excelente orador y pod&amp;iacute;a familiarizarse r&amp;aacute;pida y f&amp;aacute;cilmente con los problemas
m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;ciles. Es verdad que no era un pionero y uno pod&amp;iacute;a esperar que trajera
nuevas teor&amp;iacute;as o ideas. Pero si no hubiera sido un marxista, pod&amp;iacute;a haberse
convertido en un estadista.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De joven, Otto Bauer se hab&amp;iacute;a
convencido de que nunca traicionar&amp;iacute;a sus convicciones marxistas, nunca har&amp;iacute;a
concesiones al reformismo o el revisionismo socialista y nunca se convertir&amp;iacute;a
en un &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alexandre_Millerand"&gt;Millerand&lt;/a&gt;
o un &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Johann_von_Miquel"&gt;Miquel&lt;/a&gt;. Nadie
iba a superarle en su radicalismo marxista. Se vio posteriormente reforzado en
su resoluci&amp;oacute;n por su mujer Helene Gumplowicz. Permaneci&amp;oacute; fiel a sus intenciones
hasta el invierno de 1918/19. En ese momento consegu&amp;iacute; convencer a los Bauer de
que el desplome del experimento bolchevique en Austria ser&amp;iacute;a inevitable en muy
poco tiempo, tal vez en d&amp;iacute;as. El suministro de alimentos en Austria depend&amp;iacute;a de
las importaciones que solo eran posibles con el auxilio de antiguos enemigos.
El suministro de alimentos de Viena no hubiera durado m&amp;aacute;s de ocho o diez d&amp;iacute;as
en cualquier d&amp;iacute;a durante los nueve meses posteriores al armisticio. Los Aliados
habr&amp;iacute;an obligado a rendirse a un r&amp;eacute;gimen bolchevique en Viene sin levantar un
dedo. Hab&amp;iacute;a pocos que entendieran con claridad ese estado de cosas. La gente
estaba tan convencida de la inevitabilidad del bolchevismo que su principal
preocupaci&amp;oacute;n era conseguirse un ligar c&amp;oacute;modo en el nuevo orden. La Iglesia
Cat&amp;oacute;lica y sus seguidores, el Partido Social Cristiano estaban preparados para
hacerse amigos de los bolcheviques con la misma ansiedad con la que obispos y
arzobispos abrazar&amp;iacute;an en nacionalsocialismo 20 a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s. Directores de
banco e industriales esperaban disfrutar de una buena vida como directores bajo
los bolcheviques. Cierto Mr. Guenther, un consultor industrial del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bodenkreditanstalt&lt;/i&gt;,&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
asegur&amp;oacute; en mi presencia a Otto Bauer, que preferir&amp;iacute;a servir al pueblo que
servir a un grupo de accionistas. El efecto de este tipo de declaraci&amp;oacute;n puede
apreciarse cuando uno sabe que este hombre estaba considerado, aunque
err&amp;oacute;neamente, el mejor gestor industrial en Austria.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Yo sab&amp;iacute;a lo que estaba en juego. El
bolchevismo llevar&amp;iacute;a a Viena el hambre y el terror en pocos d&amp;iacute;as. Hordas de
saqueadores tomar&amp;iacute;an las calles y un segundo ba&amp;ntilde;o de sangre&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;destruir&amp;iacute;a lo que quedaba de la cultura
vienesa. Despu&amp;eacute;s de discutir estos problemas con los Bauer durante muchas
tardes, fui capaz de persuadirles de mi opini&amp;oacute;n. La moderaci&amp;oacute;n resultante de
Bauer fue un factor determinante en el destino de Viena.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bauer era demasiado inteligente
como para no darse cuenta de que yo ten&amp;iacute;a raz&amp;oacute;n, pero nunca me perdon&amp;oacute; que le
hubiera convertido en un Millerand. Los ataques de sus compa&amp;ntilde;eros bolcheviques
dieron cerca de casa. Pero &amp;eacute;l dirigi&amp;oacute; su animosidad contra m&amp;iacute; en lugar de
contra sus oponentes. Poderoso en su odio, opt&amp;oacute; por medios innobles para
destruirme. Trat&amp;oacute; de que los estudiantes y profesores nacionalistas de la
Universidad de Viena me dieran la espalda. Fall&amp;oacute;. Desde entonces, no he hablado
con los Bauer. Siempre hab&amp;iacute;a tenido en una alta estima injustificada el
car&amp;aacute;cter de Bauer, por cierto. Cuando, durante los des&amp;oacute;rdenes civiles de
febrero de 1934, el Secretario Fay anunci&amp;oacute; en la radio que Otto Bauer hab&amp;iacute;a
abandonado a los trabajadores en lucha y huido en avi&amp;oacute;n con fondos del partido,
consider&amp;eacute; calumniosa la declaraci&amp;oacute;n. No hubiera podido creer a Bauer capaz tal
cobard&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/4249/Memoirs"&gt;Memoirs&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1940), cap&amp;iacute;tulo
2.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Gymnasium&lt;/i&gt;, en el mundo germano parlante, es algo equivalente a un
instituto en Estados Unidos en t&amp;eacute;rminos de la edad de sus alumnos. Sin embargo,
con sus rigurosas pol&amp;iacute;ticas de admisi&amp;oacute;n, es m&amp;aacute;s acad&amp;eacute;mico en su orientaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bodenkreditanstalt&lt;/i&gt; se traduce literalmente como &amp;ldquo;banco de
terrenos&amp;rdquo;. El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bodenkreditanstalt&lt;/i&gt; se
cre&amp;oacute; como un banco privilegiado en el mercado hipotecario austriaco, pero
tambi&amp;eacute;n realizaba inversiones industriales y acab&amp;oacute; como veh&amp;iacute;culo de una
pol&amp;iacute;tica industrial semip&amp;uacute;iblica. Fue el banco m&amp;aacute;s poderoso en Austria con
participaciones muy grandes en casi todos los sectores de la industria. Quebr&amp;oacute;
en septiembre de 1929.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=455392" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Otto+Bauer/default.aspx">Otto Bauer</category></item><item><title>Mises, sobre el dinero y la banca</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/23/mises-sobre-el-dinero-y-la-banca.aspx</link><pubDate>Mon, 23 Jan 2012 18:30:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:455217</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=455217</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/23/mises-sobre-el-dinero-y-la-banca.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;"&gt;Por Robert P. Murphy.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;"&gt;(Publicado el 20 de enero de
2012)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5678"&gt;http://mises.org/daily/5678&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;tab-stops:270.2pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;[Bob Murphy dar&amp;aacute; el curso sobre Mises, sobre
el dinero y la banca, durante 8 semanas en l&amp;iacute;nea en la Academia Mises, del 1 de
febrero al 27 de marzo]&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Tengo el
gusto de anunciar que el 1 de febrero la Academia Mises lanzar&amp;aacute; mi nueva clase
en l&amp;iacute;nea, &lt;a href="http://academy.mises.org/courses/mises-money/"&gt;Mises on
Money and Banking&lt;/a&gt;. La clase cobrir&amp;aacute; partes seleccionadas de la primera gran
obra de Mises, el cl&amp;aacute;sico &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/194/The-Theory-of-Money-and-Credit"&gt;La teor&amp;iacute;a
del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, del que he escrito una &lt;a href="http://mises.org/resources/6584/Study-Guide-to-the-Theory-of-Money-and-Credit"&gt;gu&amp;iacute;a
de estudio&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El libro
es demasiado largo como para cubrirlo en su integridad, as&amp;iacute; que nos centraremos
en las partes necesarias para que los alumnos salgan con una s&amp;oacute;lida comprensi&amp;oacute;n
de los dos grandes logros en &amp;eacute;ste:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li style="color:black;margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La unificaci&amp;oacute;n de Mises de la &amp;ldquo;micro&amp;rdquo; y la &amp;ldquo;macro&amp;rdquo;,
     aplicando la teor&amp;iacute;a del valor subjetivo al dinero y&lt;/li&gt;
&lt;li style="color:black;margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;su desarrollo de lo que ahora llamamos la teor&amp;iacute;a
     austriaca del ciclo econ&amp;oacute;mico.&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El curso
expondr&amp;aacute;, no solo la brillantez de Mises como pensador novel, sino asimismo su
excelente conocimiento de las fuentes y su selecci&amp;oacute;n de las mejores ideas de
otras escuelas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El &amp;aacute;mbito del curso&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;El curso
dura ocho semanas, del 1 de febrero al 21 de marzo. Todas las lecturas y videos
asignados est&amp;aacute;n disponibles gratis en l&amp;iacute;nea. En la primera semana, nos
ocuparemos de los fundamentos de la teor&amp;iacute;a del dinero a la luz de la teor&amp;iacute;a del
valor subjetivo iniciada por Carl Menger.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;En la
segunda semana, dedicaremos un tiempo a andar a trav&amp;eacute;s de la taxonom&amp;iacute;a de Mises
de los distintos tipos de dinero, incluyendo conceptos tan cruciales como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dinero producto&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;sustitutivos del dinero&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;medios
fiduciarios&lt;/i&gt;. Veremos que merece la pena el esfuerzo de aprender estas
distinciones, porque no son arbitrarias: Mises las adopt&amp;oacute; conscientemente para
ajustar su trabajo te&amp;oacute;rico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;En la
parte intermedia del curso, exploraremos las opiniones de Mises sobre la
interacci&amp;oacute;n entre valoraci&amp;oacute;n subjetiva y el valor objetivo de intercambio (es
decir, el poder adquisitivo) del dinero. Es aqu&amp;iacute; donde Mises desarroll&amp;oacute; su
ahora famoso &amp;ldquo;teorema de la regresi&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Este teorema era el ingrediente perdido
para ofrecer una explicaci&amp;oacute;n satisfactoria del valor del dinero que fuera
consistente con la teor&amp;iacute;a del valor subjetivo, que los economistas hab&amp;iacute;an
defendido para una econom&amp;iacute;a del trueque.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;En la
parte final del curso, conoceremos las opiniones de Mises sobre la banca y la
pol&amp;iacute;tica monetaria, incluyendo t&amp;oacute;picos tan cruciales como la deflaci&amp;oacute;n y la
&amp;ldquo;banca libre&amp;rdquo;. En la &amp;uacute;ltima semana habremos desarrollado las herramientas
necesarias para comprender la teor&amp;iacute;a del cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n de Mises del
ciclo econ&amp;oacute;mico o lo que hoy en d&amp;iacute;a llamamos la teor&amp;iacute;a austriaca del ciclo
econ&amp;oacute;mico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Estructura del curso&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;En una
semana normal del curso, haremos una emisi&amp;oacute;n de v&amp;iacute;deo en vivo el mi&amp;eacute;rcoles de
6:30 a 8:00 PM ET. Dedicar&amp;eacute; los primeros 75 minutos a ense&amp;ntilde;ar el material de
esa semana y luego responder&amp;eacute; a preguntas de los alumnos en el tiempo restante.
Adem&amp;aacute;s, el s&amp;aacute;bado tendr&amp;eacute; &amp;ldquo;horas de oficina&amp;rdquo; (variando cada semana para atender
a distintos alumnos), lo que significa que estar&amp;eacute; disponible a trav&amp;eacute;s de
emisi&amp;oacute;n de v&amp;iacute;deo para responder preguntas de cualquier estudiante que se
conecte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Advierto
que las sesiones de los s&amp;aacute;bados con sencillamente para la comodidad de los
alumnos y no son obligatorias. Asimismo, todas las emisiones ser&amp;aacute;n grabadas y
estar&amp;aacute;n disponibles para todos los estudiantes inscritos, de forma que quienes
tengan un conflicto en sus agendas sigan pudiendo tomar la clase si lo desean.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Si lo
desea un alumno, puede sencillamente &amp;ldquo;escuchar&amp;rdquo; la clase. Esta ha sido un
opci&amp;oacute;n popular para muchos adultos que tomaron mis clases previas y solo
quer&amp;iacute;an ver mis lecciones pero no pod&amp;iacute;an hacer las lecturas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Sin embargo,
puede que los alumnos tambi&amp;eacute;n tomen las lecciones para una graduaci&amp;oacute;n. Estos
alumnos realizar&amp;aacute;n un examen de tipo test cada semana, adem&amp;aacute;s de un examen
final. Aunque el Instituto Mises no est&amp;eacute; acreditado, entregaremos certificados
de asistencia y un grado formal al final de la clase a aquellos alumnos que lo
deseen.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;&amp;ldquo;&amp;iquest;Va a ser muy duro este curso?&amp;rdquo;&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Seamos
sinceros. La escritura de Mises puede ser a veces dif&amp;iacute;cil, especialmente sus
primeras obras, cuando escrib&amp;iacute;a para otros economistas, en lugar de para el
p&amp;uacute;blico en general. El fan aficionado de la econom&amp;iacute;a austriaca que hojee &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt;
podr&amp;iacute;a recular, pensando que es demasiado dif&amp;iacute;cil y que todo lo importante del
libro estar&amp;aacute; destilado por Rothbard en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1082/Man-Economy-and-State-with-Power-and-Market"&gt;El
hombre, la econom&amp;iacute;a y el estado&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Si acabo
de describir vuestro punto de vista, os sugiero que realic&amp;eacute;is las lecturas de
la primera semana (los dos primeros cap&amp;iacute;tulos de Mises) con mi gu&amp;iacute;a de estudio.
Os ver&amp;eacute;is gratamente sorprendido al descubrir que la prosa de Mises, aunque un
poco formal, sigue siendo accesible para el ciudadano medio. Si (utilizando
como ayuda mi gu&amp;iacute;a de estudio) pod&amp;eacute;is seguir las lecturas de la primera semana,
entonces creo que ten&amp;eacute;is lo que hace falta para seguir todas las clases. Es
verdad que entraremos en material que es m&amp;aacute;s complicado de lo que indica Mises
en los primeros cap&amp;iacute;tulos, pero repito que para eso me ten&amp;eacute;is, para
explic&amp;aacute;roslo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Ahora, si
sois &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;capaces&lt;/i&gt; de digerir el material,
os pedir&amp;iacute;a que os lanzarais y apuntarais al curso. S&amp;iacute;, Rothbard y otros han
explicado la teor&amp;iacute;a austriaca del ciclo econ&amp;oacute;mico de otras maneras. Sin
embargo, al explorar el marco misesiano del dinero y la banca, acabar&amp;eacute;is con
una comprensi&amp;oacute;n mucho m&amp;aacute;s profunda de su teor&amp;iacute;a de las fluctuaciones
econ&amp;oacute;micas. Por ejemplo, la t&amp;iacute;pica objeci&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;hab&amp;iacute;amos tenido ciclos
econ&amp;oacute;micos antes de la Fed, as&amp;iacute; que los austriacos est&amp;aacute;n evidentemente
equivocados&amp;rdquo; parecer&amp;aacute; bastante rid&amp;iacute;cula despu&amp;eacute;s de estudiar la obra cl&amp;aacute;sica de
Mises.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Personalmente
tengo mucha m&amp;aacute;s confianza en mi comprensi&amp;oacute;n de la postura misesiana despu&amp;eacute;s de
escribir la gu&amp;iacute;a de estudio y creo que incluso los fans veteranos de la
econom&amp;iacute;a austriaca aprender&amp;aacute;n nuevas ideas en este curso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Conclusi&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Aunque no
hubiera escrito nada m&amp;aacute;s, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La teor&amp;iacute;a del
dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt; habr&amp;iacute;a asegurado a Ludwig von Mises un lugar entre los
grandes economistas del siglo XX. Os invito a inscribiros en mi pr&amp;oacute;xima clase
en la Academia Mises para aprender de qu&amp;eacute; va todo esto. El material ser&amp;iacute;a
interesante en cualquier caso, pero con las turbulencias financieras actuales,
es particularmente importante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;"&gt;Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde
ense&amp;ntilde;a en la&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://academy.mises.org/"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;Mises Academy&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Gestiona
el blog &lt;i&gt;&lt;a href="http://consultingbyrpm.com/blog/"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;Free Advice&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;y es autor de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Politically-Incorrect-Guide-to-Capitalism-The-P360C0.aspx"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;The Politically Incorrect
Guide to Capitalism&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Man-Economy-and-State-Study-Guide-P304.aspx"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;Study Guide to Man, Economy,
and State with Power and Market&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Human-Action-Study-Guide-P547.aspx"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;Human Action Study Guide&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Politically-Incorrect-Guide-to-the-Great-Depression-and-the-New-Deal-P580.aspx"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;The Politically Incorrect
Guide to the Great Depression and the New Deal&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;y su nuevo libro&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/5706/Lessons-for-the-Young-Economist"&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;Lessons for the Young
Economist&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-theme-font:major-fareast;color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=455217" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Robert+Murphy/default.aspx">Robert Murphy</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/dinero+caliente/default.aspx">dinero caliente</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Academia+Mises/default.aspx">Academia Mises</category></item><item><title>El problema del cálculo económico</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/10/el-problema-del-c-225-lculo-econ-243-mico.aspx</link><pubDate>Tue, 10 Jan 2012 19:03:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:453107</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=453107</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/10/el-problema-del-c-225-lculo-econ-243-mico.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 9 de enero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5733"&gt;http://mises.org/daily/5733&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/448/Economic-Calculation-in-the-Socialist-Commonwealth"&gt;Economic
Calculation In The Socialist Commonwealth&lt;/a&gt;&lt;i&gt; (1920)]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Desde que acontecimientos recientes
han ayudado a partidos socialistas a obtener poder en Rusia, Hungr&amp;iacute;a, Alemania
y Austria y han hecho as&amp;iacute; de la ejecuci&amp;oacute;n de un programa de nacionalizaci&amp;oacute;n
socialista un asunto de discusi&amp;oacute;n, los propios escritores marxistas empezaron a
ocuparse m&amp;aacute;s de cerca de los problemas de la regulaci&amp;oacute;n de la comunidad
socialista. Pero incluso ahora evitan cautelosamente la cuesti&amp;oacute;n crucial,
dej&amp;aacute;ndola a los desde&amp;ntilde;ados 2ut&amp;oacute;picos&amp;rdquo;. Ellos mismos prefieren limitar su
atenci&amp;oacute;n a lo que hay que hacer en el futuro inmediato: est&amp;aacute;n siempre creando
programas de la v&amp;iacute;a al socialismo y no del propio socialismo. La &amp;uacute;nica
conclusi&amp;oacute;n posible de todos estos escritos es que no son siquiera conscientes
de gran problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico en una sociedad socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A Otto Bauer, la nacionalizaci&amp;oacute;n de
los bancos le parece el paso final y decisivo en el desarrollo del programa
socialista de nacionalizaciones. Si todos los bancos fueran nacionalizados y
agrupados en un solo banco central, entonces su consejo de administraci&amp;oacute;n se
convertir&amp;iacute;a en&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;la autoridad econ&amp;oacute;mica suprema, el
&amp;oacute;rgano administrativo jefe de toda la econom&amp;iacute;a. Solo por la nacionalizaci&amp;oacute;n de
los bancos obtiene la sociedad el poder de regular su trabajo de acuerdo a un
plan y de distribuir sus recursos racionalmente entre los varios sectores
productivos, para adaptarlos a las necesidades de la naci&amp;oacute;n.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bauer no explica las disposiciones
monetarias que prevalecer&amp;iacute;an en la comunidad socialista despu&amp;eacute;s de completar la
nacionalizaci&amp;oacute;n de los bancos. Como otros marxistas, trata de demostrar lo
sencilla y evidentemente que el futuro orden socialista de la sociedad evolucionar&amp;aacute;
a partir de las condiciones que prevalecen en una econom&amp;iacute;a capitalista
desarrollada. &amp;ldquo;Basta con transferir a los representantes de la naci&amp;oacute;n el poder
que ahora ejercen los accionistas de los bancos a trav&amp;eacute;s del Consejo de
Administraci&amp;oacute;n que eligen&amp;rdquo;,&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; para
socializar los bancos y as&amp;iacute; poner el &amp;uacute;ltimo ladrillo en el edificio del
socialismo. Bauer deja a sus lectores completamente ignorantes del hecho de que
la naturaleza de los bancos cambia completamente en el proceso de
nacionalizaci&amp;oacute;n y agrupaci&amp;oacute;n en un banco central. Una vez los bancos se
integran en uno solo, su esencia se transforma completamente: est&amp;aacute;n en
disposici&amp;oacute;n de emitir cr&amp;eacute;dito sin ninguna limitaci&amp;oacute;n. De esta manera
desaparecer&amp;iacute;a el sistema monetario tal y como hoy lo conocemos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Cuando adem&amp;aacute;s se nacionaliza el
banco central &amp;uacute;nico en una sociedad, que de otra forma ya est&amp;aacute; completamente
socializada, desaparecen los acuerdos del mercado y se derogan todas las
transacciones comerciales. En alg&amp;uacute;n momento el Banco deja de ser un banco, sus
funciones concretas se extinguen, pues ya no tiene ning&amp;uacute;n espacio en la
sociedad. Puede que se mantenga el nombre de &amp;ldquo;Banco&amp;rdquo;, que al Consejo Econ&amp;oacute;mico
Supremo de la comunidad socialista se le llame Consejo de Administraci&amp;oacute;n del
Banco y que lleve a cabo sus reuniones en un edificio ocupado anteriormente por
un banco. Pero ya no es un banco: no desempe&amp;ntilde;a ninguna de aquellas funciones
que desempe&amp;ntilde;a un banco en un sistema econ&amp;oacute;mico que se base en la propiedad
privada de los medios de producci&amp;oacute;n y el uso de un medio general de intercambio
(dinero). Ya no distribuye ning&amp;uacute;n cr&amp;eacute;dito, pues una sociedad socialista hace
imposible necesariamente el cr&amp;eacute;dito. El propio Bauer no nos dice qu&amp;eacute; es un
banco, pero empieza su cap&amp;iacute;tulo sobre la nacionalizaci&amp;oacute;n de los bancos con la
frase: &amp;ldquo;Todo el capital disponible fluye a un fondo com&amp;uacute;n en los bancos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &amp;iquest;C&amp;oacute;mo
marxista no deber&amp;iacute;a plantear la pregunta de cu&amp;aacute;les ser&amp;iacute;an las actividades
bancarias despu&amp;eacute;s de la abolici&amp;oacute;n del capitalismo?&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todos los dem&amp;aacute;s escritores que se
han ocupado de los problemas de la organizaci&amp;oacute;n de la comunidad socialista son
culpables de confusiones similares. No se dan cuenta de que las bases del
c&amp;aacute;lculo socialista se eliminan por la exclusi&amp;oacute;n del intercambio y el mecanismo
de precios y que algo debe sustituirlo si no se elimina toda la econom&amp;iacute;a y
resulta un caos sin esperanzas. La gente cree que las instituciones socialistas
podr&amp;iacute;an evolucionar desde una econom&amp;iacute;a capitalista sin m&amp;aacute;s. No es as&amp;iacute; en
absoluto. Y resulta a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s grotesco cuando hablamos de bancos, direcci&amp;oacute;n bancaria,
etc. en una comunidad socialista.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las referencias a las condiciones
que se han desarrollado en Rusia y Hungr&amp;iacute;a bajo el gobierno sovi&amp;eacute;tico no
prueban nada. Lo que tenemos all&amp;iacute; no es sino una imagen de destrucci&amp;oacute;n un orden
social existente de producci&amp;oacute;n, que ha sustituido a una econom&amp;iacute;a familiar
campesina cerrada. Todas las ramas de la producci&amp;oacute;n que dependen de una
divisi&amp;oacute;n social del trabajo est&amp;aacute;n en un estado de completa disoluci&amp;oacute;n. Lo que
est&amp;aacute; ocurriendo bajo el gobierno de Lenin y Trotsky es una mera destrucci&amp;oacute;n y
aniquilaci&amp;oacute;n. El que, como sosten&amp;iacute;an los liberales, el socialismo debe
inevitablemente traer estas consecuencias a remolque o el que, como responden
los socialistas, sea solo el resultado del hecho de que la Rep&amp;uacute;blica Sovi&amp;eacute;tica
sea atacada desde el exterior, no es una cuesti&amp;oacute;n que no interese en este
contexto. Todo lo que ha de establecerse es el hecho de que la comunidad
socialista sovi&amp;eacute;tica ni siquiera ha empezado a discutir el problema del c&amp;aacute;lculo
econ&amp;oacute;mico ni tiene ninguna raz&amp;oacute;n para hacerlo. Pues mientras a&amp;uacute;n haya cosas
fabricadas para el mercado en la Rusia sovi&amp;eacute;tica a pesar de las prohibiciones
del gobierno, &amp;eacute;stas se valorar&amp;aacute;n en t&amp;eacute;rminos de dinero, existir&amp;aacute; en esa medida
propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n y los bienes se vender&amp;aacute;n a cambio
de dinero. Ni siquiera el gobierno puede negar la necesidad, que confirma
aumentando la cantidad de dinero en circulaci&amp;oacute;n, de mantener un sistema
monetario al menos durante el periodo de transici&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El que la esencia del problema a
afrontar a&amp;uacute;n no haya visto la luz en la Rusia sovi&amp;eacute;tica lo demuestra claramente
las declaraciones de Lenin en su ensayo &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die
n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;. En las deliberaciones del dictador
recurre all&amp;iacute; siempre a la idea de que la tarea inmediata y m&amp;aacute;s urgente del
comunismo ruso es &amp;ldquo;la organizaci&amp;oacute;n de la contabilidad y control de estos
asuntos, en los que los capitalistas ya han sido expropiados y de todas las
dem&amp;aacute;s preocupaciones econ&amp;oacute;micas&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; A&amp;uacute;n
as&amp;iacute;, Lenin est&amp;aacute; lejos de darse cuenta de que aqu&amp;iacute; hay un problema completamente
nuevo que es imposible de resolver con los instrumentos conceptuales de la
cultura &amp;ldquo;burguesa&amp;rdquo;. Como un pol&amp;iacute;tico verdadero, no se preocupa por asuntos m&amp;aacute;s
all&amp;aacute; de sus narices. A&amp;uacute;n se encuentra rodeado por transacciones monetarias y no
se da cuenta de que con la progresiva socializaci&amp;oacute;n el dinero tambi&amp;eacute;n pierde
necesariamente su funci&amp;oacute;n como medio de intercambio en su uso general, en la
medida en que la propiedad privada y con ello desaparecer&amp;iacute;a el intercambio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La implicaci&amp;oacute;n de las reflexiones
de Lenin es que le gustar&amp;iacute;a reintroducir en los negocios sovi&amp;eacute;tico la
contabilidad &amp;ldquo;burguesa&amp;rdquo; sobre una base monetaria. Por tanto tambi&amp;eacute;n desea
restaurar los &amp;ldquo;expertos burgueses&amp;rdquo; a un estado de gracia.&lt;a name="_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Del
resto, Lenin es tan poco consciente como Bauer del hecho de que de en una
comunidad socialista las funciones de un banco son impensables en su sentido
existente. Desea ir m&amp;aacute;s all&amp;aacute; en la &amp;ldquo;nacionalizaci&amp;oacute;n de los bancos y proceder &amp;ldquo;a
una transformaci&amp;oacute;n de los bancos en el punto nodal de la contabilidad social
bajo el socialismo&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las ideas de Lenin sobre el sistema
econ&amp;oacute;mico socialista, al que trata de llevar a su pueblo, son en general
oscuras.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;El estado socialista&amp;rdquo;, dice&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;solo puede aparecer como un total de
comunas de producci&amp;oacute;n y consumo, que registran concienzudamente su producci&amp;oacute;n y
consumo, se ocupan de su trabajo econ&amp;oacute;micamente, aumentan ininterrumpidamente
su productividad laboral y as&amp;iacute; alcanzan la posibilidad de rebajar la jornada
laboral diaria a siete o seis horas o incluso menos.&lt;a name="_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Todo factor, toda villa aparece como
una comuna de producci&amp;oacute;n y consumo que tiene el derecho y la obligaci&amp;oacute;n de
aplicar la legislaci&amp;oacute;n sovi&amp;eacute;tica general a su manera (&amp;lsquo;a su manera&amp;rsquo; no en el
sentido de su violaci&amp;oacute;n, sino en el de la variedad de sus formas de realizaci&amp;oacute;n)
de resolver a su manera los problemas de calcular la producci&amp;oacute;n y distribuci&amp;oacute;n
de productos.&lt;a name="_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;Las comunas principales deben
servir y servir&amp;aacute;n a las m&amp;aacute;s atrasadas como educadoras, profesoras y l&amp;iacute;deres
estimulantes&amp;rdquo;. El &amp;eacute;xito de las comunas principales debe divulgarse en todos sus
detalles para proporcionar un buen ejemplo. Las comunas &amp;ldquo;que muestren buenos
resultados de negocio&amp;rdquo; deber&amp;iacute;an ser recompensadas de inmediato &amp;ldquo;recortando la
jornada laboral diaria y con un aumento en los salarios y permitiendo una mayor
atenci&amp;oacute;n a los bienes y valores culturales y est&amp;eacute;ticos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Podemos inferir que el ideal de
Lenin es un estado de sociedad en el que los medios de producci&amp;oacute;n no son
propiedad e unos pocos distritos, municipios o incluso de los trabajadores
afectados, sino de toda la comunidad. Su ideal es socialista y no sindicalista.
Esto no hace falta destacarlo especialmente en un marxista como Lenin. No es
extraordinario para Lenin el te&amp;oacute;rico, sino para Lenin el estadista, que es el
l&amp;iacute;der de la revoluci&amp;oacute;n rusa sindicalista y de los peque&amp;ntilde;os campesinos. Sin
embargo, de momento nos ocupamos del Lenin escritor y podemos considerar por
separado sus ideales, sin dejar que nos distraiga el retrato de la cruda
realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Seg&amp;uacute;n Lenin el te&amp;oacute;rico, toda gran
ocupaci&amp;oacute;n agr&amp;iacute;cola e industrial es miembro de la gran comunidad del trabajo.
Quienes sean activos en esta comunidad tienen derecho al autogobierno: ejercen
una profunda influencia en la direcci&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n y tambi&amp;eacute;n en la
distribuci&amp;oacute;n de bienes que son asignados al consumo. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, el trabajo es
propiedad de toda la sociedad y como sus productos tambi&amp;eacute;n pertenecen a la
sociedad, esta dispone por tanto su distribuci&amp;oacute;n. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo, debemos preguntarnos
ahora, se lleva a cabo el c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico en la econom&amp;iacute;a de una sociedad
socialista que est&amp;eacute; as&amp;iacute; organizada? Lenin nos da una respuesta muy inadecuada
remiti&amp;eacute;ndonos a la estad&amp;iacute;stica. Debemos dar estad&amp;iacute;sticas a las masas, de forma
que la poblaci&amp;oacute;n activa aprenda gradualmente por s&amp;iacute; misma a comprender y darse
cuenta de la cantidad y tipo de trabajo que debe realizarse, de la cantidad y
tipo de diversi&amp;oacute;n que debe tomarse, de forma que la comparaci&amp;oacute;n de los
resultados industriales de la econom&amp;iacute;a en el caso de comunas individuales se
convierta en objeto de inter&amp;eacute;s y formaci&amp;oacute;n general.&lt;a name="_ftnref10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Con estas insuficientes alusiones
es imposible inferir lo que Lenin entiende por estad&amp;iacute;sticas y si est&amp;aacute; pensando
en el c&amp;oacute;mputo monetario o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;in natura&lt;/i&gt;.
En todo caso, debemos volver a lo que hemos dicho acerca de la imposibilidad de
conocer los precios monetarios de los bienes de producci&amp;oacute;n en una comunidad
socialista y acerca de las dificultades que aparecen en el camino de la
valoraci&amp;oacute;n &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;in natura&lt;/i&gt;. Las
estad&amp;iacute;sticas solo ser&amp;iacute;an aplicables al c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico si pudieran ir m&amp;aacute;s
all&amp;aacute; del c&amp;aacute;lculo &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;in natura&lt;/i&gt;, cuya
impropiedad para este fin hemos demostrado. Es naturalmente imposible donde no
se realicen relaciones de intercambio entre bienes en el proceso de comercio.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones
a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la
integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la
demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el
problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que
la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a
la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/448/Economic-Calculation-in-the-Socialist-Commonwealth"&gt;Economic
Calculation In The Socialist Commonwealth&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1920), cap&amp;iacute;tulo 5.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. Otto Bauer, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Der Weg zum Sozialismus&lt;/i&gt; (Viena: Ignaz
Brand, 1919), p. 26 y s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. Otto Bauer, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Der Weg zum Sozialismus&lt;/i&gt; (Viena: Ignaz
Brand, 1919), p. 25.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. Otto Bauer, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Der Weg zum Sozialismus&lt;/i&gt; (Viena: Ignaz
Brand, 1919), p. 24 y s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), pp. 12 y s., 22 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), p. 15.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), pp. 21 y 26. Comparar tambi&amp;eacute;n con Bukharin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Das Programm der Kommunisten&lt;/i&gt; (Zurich: no
pub., 1918), pp. 27 y ss.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), pp. 24 y s.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), p. 32.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn9" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), p. 33.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn10" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. V.I. Lenin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die n&amp;auml;chsten Aufgaben der Sowjetmacht&lt;/i&gt;
(Berl&amp;iacute;n: Wilmersdorf, 1919), p. 33.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=453107" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/c_26002300_225_3B00_lculo+socialista/default.aspx">c&amp;#225;lculo socialista</category></item><item><title>Libertad de prensa</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/02/libertad-de-prensa.aspx</link><pubDate>Mon, 02 Jan 2012 18:11:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:451517</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=451517</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/01/02/libertad-de-prensa.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 2 de enero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5728"&gt;http://mises.org/daily/5728&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;(1954)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La libertad de prensa es una de las
caracter&amp;iacute;sticas fundamentales in el programa de viejo liberalismo cl&amp;aacute;sico.
Nadie ha conseguido aportar ninguna objeci&amp;oacute;n sostenible contra el razonamiento
de dos libros cl&amp;aacute;sicos: la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Aeropag&amp;iacute;tica&lt;/i&gt;
de John Milton, de 1644, y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;De la libertad&lt;/i&gt;,
de John Stuart Mill, de 1859. La imprenta sin censura es la sangre de la
literatura.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una prensa libre solo puede existir
donde haya control privado de los medios de producci&amp;oacute;n. En una sociedad
socialista, en la que todas las instalaciones de publicaci&amp;oacute;n e imprentas sean
propiedad y est&amp;eacute;n operadas por el gobierno, no puede haber dudas sobre una
prensa libre. Solo el gobierno determina qui&amp;eacute;n deber&amp;iacute;a tener el tiempo y la
oportunidad de escribir y qu&amp;eacute; debe imprimirse y publicarse. Comparadas con las
condiciones que prevalecen en la Rusia sovi&amp;eacute;tica, incluso la Rusia zarista,
retrospectivamente, parece un pa&amp;iacute;s con libertad de prensa. Cuando los nazis
realizaban sus notorias quemas de libros, segu&amp;iacute;an exactamente los designios de
uno de los grandes autores socialistas, Cabet.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A medida que todas las naciones se
dirigen al socialismo, la libertad de los autores se va desvaneciendo paso a
paso. Cada d&amp;iacute;a se hace m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil para un hombre publicar un libro o art&amp;iacute;culo
cuyo contenido desagrade al gobierno o a los grupos de presi&amp;oacute;n poderosos. Los
herejes a&amp;uacute;n no son &amp;ldquo;liquidados&amp;rdquo; con el Rusia, ni sus libros quemados por orden
de la Inquisici&amp;oacute;n. Tampoco hay una vuelta al viejo sistema de censura. Los
autocalificados como progresistas tienen a su disposici&amp;oacute;n armas mucho m&amp;aacute;s
eficaces. Su principal herramienta de opresi&amp;oacute;n es el boicot a autores,
editores, editoriales, librer&amp;iacute;as, imprentas, anunciantes y lectores.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todo el mundo es libre de
abstenerse de leer libros, revistas y peri&amp;oacute;dicos que les desagraden y de
recomendar a otros que eviten estos libros, revistas y peri&amp;oacute;dicos. Pero una
cosa completamente distinta es cuando alguna gente amenaza a otra con severas
represalias en caso de que no dejen de apoyar ciertas publicaciones y a sus
editoriales. En muchos pa&amp;iacute;ses, los editores de peri&amp;oacute;dicos y revistas se ven
amenazados por la perspectiva de un boicot por parte de sindicatos. Evitan la
discusi&amp;oacute;n abierta del asunto y se someten t&amp;aacute;citamente a los dictados de los
jefes sindicales.&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estos l&amp;iacute;deres sindicales son mucho
m&amp;aacute;s susceptibles que las majestades imperiales y reales de tiempo pret&amp;eacute;ritos.
No soportan una broma. Su susceptibilidad ha degradado la s&amp;aacute;tira, la comedia y
la comedio musical del verdadero teatro y ha condenado a las pel&amp;iacute;culas a la
esterilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En el antiguo r&amp;eacute;gimen, los teatros
eran libres de programar las burlas a la aristocracia de Beaumarchais y la
&amp;oacute;pera inmortal compuesta por Mozart. Bajo el Segundo Imperio franc&amp;eacute;s, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La gran duquesa de G&amp;eacute;rolstein&lt;/i&gt;, de Offenbach
y Halevy parodiaba el absolutismo, el militarismo y la vida cortesana. El
propio Napole&amp;oacute;n III y algunos de los dem&amp;aacute;s monarcas europeos disfrutaban de la
obra que les ridiculizaba. En la era victoriana, el censor de los teatros
brit&amp;aacute;nicos, el Lord Chambel&amp;aacute;n, no imped&amp;iacute;a la representaci&amp;oacute;n de las comedias
musicales de Gilbert y Sullivan que se re&amp;iacute;an de todas las instituciones
venerables del sistema ingl&amp;eacute;s de gobierno. Los nobles llenaban los palcos
cuando en el escenario el Con de Montararat cantaba &amp;ldquo;La C&amp;aacute;mara de los Lores no
pretende ser una eminencia intelectual&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En nuestros d&amp;iacute;as est&amp;aacute; fuera de
lugar parodiar en escena a los poderes f&amp;aacute;cticos. No se tolera ninguna reflexi&amp;oacute;n
irrespetuosa sobre sindicatos, cooperativas, empresas dirigidas por el
gobierno, d&amp;eacute;ficits presupuestarios y otras caracter&amp;iacute;sticas del estado de
bienestar. Sindicalistas y bur&amp;oacute;cratas son sacrosantos. Lo que queda a la
comedia con aquellos t&amp;oacute;picos que hicieron abominables a las farsas de la
opereta y de Hollywood.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del
cap&amp;iacute;tulo 3, parte 4 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1954)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cf. Cabet, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Voyage en Icarie&lt;/i&gt;. Par&amp;iacute;s, 1848, p. 127.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Acerca del sistema de
boicot establecido por la Iglesia Cat&amp;oacute;lica, cf. P. Blanshard, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;American Freedom and Catholic Power&lt;/i&gt;,
Boston, 1949, pp. 194-198.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=451517" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/prensa/default.aspx">prensa</category></item><item><title>La interferencia directa del gobierno en el consumo</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/27/la-interferencia-directa-del-gobierno-en-el-consumo.aspx</link><pubDate>Tue, 27 Dec 2011 19:16:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:450334</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=450334</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/27/la-interferencia-directa-del-gobierno-en-el-consumo.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 27 de diciembre de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5822"&gt;http://mises.org/daily/5822&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al investigar los problemas
econ&amp;oacute;micos del intervencionismo no tenemos que ocuparnos de aquellas acciones
del gobierno cuyo objetivo es influir inmediatamente en la elecci&amp;oacute;n de bienes
del consumo por parte del consumidor. Todo acto de interferencia p&amp;uacute;blica en los
negocios debe afectar indirectamente al consumo. Como la interferencia del
gobierno altera los datos del mercado, debe asimismo alterar las valoraciones y
la conducta de los consumidores. Pero si el objetivo del gobierno es meramente
obligar a los consumidores directamente a consumir bienes de consumo distintos
de lo que habr&amp;iacute;an consumido en ausencia del decreto del gobierno, no aparecen
problemas especiales a examinar por la econom&amp;iacute;a. Est&amp;aacute; fuera de toda duda que un
aparato policial fuerte e implacable tiene el poder para poner en pr&amp;aacute;ctica
dichos decretos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al ocuparnos de las alternativas de
los consumidores, no preguntamos qu&amp;eacute; motivos indujeron a un hombre a comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a&lt;/i&gt; y no comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;b&lt;/i&gt;. Simplemente investigamos qu&amp;eacute; efectos en la determinaci&amp;oacute;n de los
precios del mercado y por tanto en la producci&amp;oacute;n se han producido por la
conducta concreta de los consumidores. Estos efectos no dependen de las
consideraciones que llevaron a los individuos a comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a&lt;/i&gt; y no comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;b&lt;/i&gt;:
dependen solo de los actos reales de compra y abstenci&amp;oacute;n de compra. Es
indiferente para la determinaci&amp;oacute;n de los precios de las m&amp;aacute;scaras de gas si la
gente las compra por resoluci&amp;oacute;n propia o porque el gobierno obliga a todos a
tener una m&amp;aacute;scara de gas. Lo &amp;uacute;nico que cuenta es el volumen de la demanda.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los gobiernos, que ans&amp;iacute;an mantener
la apariencia externa de libertad incluso cuando la est&amp;aacute;n recortando, ocultan
su interferencia directa con el consumo bajo el disfraz de la interferencia con
las empresas. El objetivo de la prohibici&amp;oacute;n estadounidense de bebidas
alcoh&amp;oacute;licas era impedir que los residentes en el pa&amp;iacute;s no consumieran &amp;eacute;stas.
Pero la ley hip&amp;oacute;critamente no hac&amp;iacute;a que la bebida como tal fuera ilegal y no la
penalizaba. Simplemente prohib&amp;iacute;a la fabricaci&amp;oacute;n, venta y transporte de licores
intoxicantes, las transacciones empresariales que preceden al acto de beber. La
idea es que la gente entra en el vicio de la bebida solo a causa de que
prevalecen sobre &amp;eacute;l los empresarios sin escr&amp;uacute;pulos. Sin embargo era manifiesto
que el objetivo de la prohibici&amp;oacute;n era limitar las libertades de los individuos
de gastar sus d&amp;oacute;lares y disfrutar de sus vidas seg&amp;uacute;n les plazca. Las
restricciones impuestas a los negocios solo serv&amp;iacute;an para este fin &amp;uacute;ltimo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los problemas que implica la
interferencia directa del gobierno con el consumo no son problemas
catal&amp;aacute;cticos. Van mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del &amp;aacute;mbito de la catal&amp;aacute;ctica y afectan a los
asuntos esenciales de la vida humana y la organizaci&amp;oacute;n social. Si fuera verdad
que el gobierno deriva su autoridad de Dios y la Providencia le atribuye actuar
como guardi&amp;aacute;n del populacho ignorante y est&amp;uacute;pido, entonces indudablemente es
tarea suya reglamentar todos los aspectos de la conducta del sujeto. El
gobernante enviado por Dios sabe mejor que sus pupilos lo que es bueno para
ellos. Su tarea consiste en guardarles contra el da&amp;ntilde;o que podr&amp;iacute;an infligirse a
s&amp;iacute; mismo si se les deja solos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Gente que se considera &amp;ldquo;realista&amp;rdquo;
no reconoce la inmensa importancia de los principios implicados. Contestan que
no quieren ocuparse de una materia que, dicen, es un punto de vista filos&amp;oacute;fico
y acad&amp;eacute;mico. Su postura, argumentan, est&amp;aacute; guiada exclusivamente por
consideraciones pr&amp;aacute;cticas. Es un hecho, dicen, que alguna gente se da&amp;ntilde;a a s&amp;iacute;
misma y a sus familias inocentes al consumir narc&amp;oacute;ticos. Solo los doctrinarios
podr&amp;iacute;an ser tan dogm&amp;aacute;ticos como para oponerse a la regulaci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica del
tr&amp;aacute;fico de drogas. Sus efectos ben&amp;eacute;ficos son incontestables.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, el caso no es tan
sencillo. El opio y la morfina son sin duda peligrosos, drogas adictivas. Pero
una vez que se admite el principio de que es tarea del gobierno proteger al
individuo de su propia estupidez, no puede darse ninguna objeci&amp;oacute;n seria contra
posteriores limitaciones. Podr&amp;iacute;a darse un buen argumento a favor de la
prohibici&amp;oacute;n del alcohol y la nicotina. &amp;iquest;Y por qu&amp;eacute; limitar la benevolente
providencia del gobierno solamente a la protecci&amp;oacute;n del cuerpo del individuo?
&amp;iquest;No es a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s desastroso el da&amp;ntilde;o que un hombre puede infligirse en su mente y
esp&amp;iacute;ritu que cualquier mal en su cuerpo? &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; no impedirle leer malos
libros y ver malas pel&amp;iacute;culas, ver malas pinturas y estatuas y o&amp;iacute;r mala m&amp;uacute;sica?
El da&amp;ntilde;o producido por malas ideolog&amp;iacute;as es indudablemente mucho m&amp;aacute;s pernicioso,
tanto para el individuo como para toda la sociedad, que el producido por los
narc&amp;oacute;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estos temores no son meramente
espectros imaginarios que atemorizan a doctrinarios solitarios. Es un hecho que
ning&amp;uacute;n gobierno paternal, antiguo o moderno, nunca disminuye en el
reglamentaci&amp;oacute;n de las mentes, creencias y opiniones de sus s&amp;uacute;bditos. Si uno
deroga la libertad humana de determinar su propio consumo, elimina todas las libertades.
Los ingenuos defensores de la interferencia del gobierno en el consumo se
enga&amp;ntilde;an cuando olvidan lo que llaman con desd&amp;eacute;n el aspecto filos&amp;oacute;fico del
problema. Apoyan inadvertidamente la defensa de la censura, la inquisici&amp;oacute;n, la
intolerancia religiosa y la persecuci&amp;oacute;n a los disidentes.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 27 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=450334" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/intervencionismo/default.aspx">intervencionismo</category></item><item><title>El mercado de los productos literarios</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/19/el-mercado-de-los-productos-literarios.aspx</link><pubDate>Mon, 19 Dec 2011 17:55:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:449339</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=449339</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/19/el-mercado-de-los-productos-literarios.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 19 de diciembre de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5821"&gt;http://mises.org/daily/5821&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;(1956)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El mercado de los productos literarios&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El capitalismo proporciona a
muchos&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;la oportunidad de mostrar
iniciativa. Mientras que la rigidez de una sociedad de estatus conlleva para
todos la invariable repetici&amp;oacute;n de la rutina y no tolera ninguna desviaci&amp;oacute;n de
los patrones tradicionales de conducta, el capitalismo anima al innovador. El
beneficio es el premio para una desviaci&amp;oacute;n con &amp;eacute;xito de las formas habituales
de proceder; la p&amp;eacute;rdida es la sanci&amp;oacute;n para quienes se aferran tercamente a
m&amp;eacute;todos obsoletos. El individuo es libre de demostrar que puede hacerlo mejor
que cualquier otra persona.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, esta libertad del
individuo est&amp;aacute; limitada. Es producto de la democracia del mercado y por tanto
depende de la apreciaci&amp;oacute;n de los logros del individuo por parte de los
consumidores soberanos. Lo que se paga en el mercado no es el buen rendimiento
como tal, sino el rendimiento reconocido como un bien por un n&amp;uacute;mero suficiente
de clientes. Si el p&amp;uacute;blico comprador es demasiado torpe como para apreciar
apropiadamente el valor de un producto, por muy excelente que sea, todos los
problemas y desembolsos se habr&amp;aacute;n gastado en vano.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El capitalismo es esencialmente un
sistema de producci&amp;oacute;n masiva para la satisfacci&amp;oacute;n de las necesidades de las
masas. Derrama el cuerno de la abundancia sobre el hombre com&amp;uacute;n. Ha aumentado
el nivel de vida medio a niveles nunca so&amp;ntilde;ados en &amp;eacute;pocas anteriores. Ha hecho
accesibles a millones de personas placeres que hace unas pocas generaciones
solo estaban al alcance de una peque&amp;ntilde;a &amp;eacute;lite.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El principal ejemplo lo ofrece la
evoluci&amp;oacute;n de un amplio mercado de todo tipo de literatura. La literatura (en el
m&amp;aacute;s amplio sentido del t&amp;eacute;rmino) es hoy un producto que consumen millones. Leen
peri&amp;oacute;dicos, revistas y libros, escuchan la radio y llenan los cines. Autores,
productores y actores que atienden los deseos del p&amp;uacute;blico ganan cantidades
considerables. Dentro del marco de la divisi&amp;oacute;n social del trabajo ha aparecido
una nueva subdivisi&amp;oacute;n, la especie de los literatos, es decir, gente que vive de
escribir. Estos autores venden sus servicios o el producto de su trabajo en el
mercado, igual que todos los dem&amp;aacute;s especialistas venden sus servicios o sus
productos. Est&amp;aacute;n en su condici&amp;oacute;n de escritores firmemente integrados en el
cuerpo corporativo de la sociedad de mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En las eras precapitalistas,
escribir era un arte no remunerado. Los herreros y zapateros pod&amp;iacute;an ganarse la
vida, pero los autores no. Escribir era un arte liberal, una afici&amp;oacute;n, pero no
una profesi&amp;oacute;n. Era un trabajo noble para ricos, reyes, grandezas y estadistas,
para patricios y otros caballeros con medios independientes. Se practicaba en
tiempo libre por parte de obispos y monjes, profesores universitarios y
soldados. El hombre sin dinero con un impulso irresistible por escribir ten&amp;iacute;a
que asegurarse antes alguna fuente de ingreso distinta de la autor&amp;iacute;a. Spinoza
fabricaba lentes. Los dos Mill, padre e hijo, trabajaban en las oficinas
londinenses de la Compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a de las Indias orientales. Pero la mayor&amp;iacute;a de los
autores pobres viv&amp;iacute;an de la generosidad de los amigos ricos de las artes y las
ciencias. Reyes y pr&amp;iacute;ncipes rivalizaban en patrocinar poetas y escritores. Las
cortes eran los asilos de la literatura.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es un hecho hist&amp;oacute;rico que este
sistema de patrocinio conced&amp;iacute;a a los autores plena libertad de expresi&amp;oacute;n. Los
patrocinadores no se aventuraban a imponer a sus protegidos su propia filosof&amp;iacute;a
y sus propios patrones de gusto y &amp;eacute;tica. A menudo estaban dispuestos a
protegerlos contra las autoridades eclesi&amp;aacute;sticas. Al menos para un autor era
posible encontrar refugio en una corte rival si una o varias cortes le hab&amp;iacute;an
vetado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la visi&amp;oacute;n de
fil&amp;oacute;sofos, historiadores y poetas movi&amp;eacute;ndose en medio de cortesanos y
dependiendo de la gracia de un d&amp;eacute;spota no es muy edificante. Los antiguos
liberales alababan la evoluci&amp;oacute;n de un mercado para productos literarios como
una parte esencial del proceso que emancipaba a los hombres de la tutela de
reyes y arist&amp;oacute;cratas. Por tanto, pensaban, el juicio de las clases educadas
ser&amp;aacute; supremo. &amp;iexcl;Qu&amp;eacute; maravillosa perspectiva! Parec&amp;iacute;a nacer un nuevo
florecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El &amp;eacute;xito en el mercado de los libros&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo hay algunos defectos en
este cuadro.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La literatura no es conformismo,
sino disenso. Los autores que se limitan a repetir lo que todos aprueban o
quieren o&amp;iacute;r no son importantes. Lo &amp;uacute;nico que cuenta es el innovador, el
disidente, el heraldo de cosas nunca o&amp;iacute;das, el hombre que rechaza los patrones
tradicionales y busca sustituir los viejos valores e ideas por otros nuevos. Es
necesariamente antiautoritario y antigubernamental, irreconciliablemente
opuesto a la inmensa mayor&amp;iacute;a de sus contempor&amp;aacute;neos. Es precisamente el autor
cuyos libros no compra la mayor&amp;iacute;a del p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sea lo que sea lo que uno pueda
pensar acerca de Marx y Nietzsche, nadie puede negar que su &amp;eacute;xito p&amp;oacute;stumo haya
sido abrumador. A&amp;uacute;n as&amp;iacute; ambos hubieran muerto de hambre si no hubieran tenido
otras fuentes de ingresos que sus derechos de autor. El disidente y el innovador
tienen poco que esperar de la venta de sus libros en el mercado normal.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El potentado en el mercado del
libro es el autor de ficci&amp;oacute;n para las masas. Ser&amp;iacute;a err&amp;oacute;neo suponer que estos
compradores siempre prefieran los libros malos a los buenos. Les falta criterio
y por tanto est&amp;aacute;n dispuestos a absorber a veces incluso libros buenos. Es
verdad que la mayor&amp;iacute;a de las novelas que obras que se publican hoy son mera
basura. No puede esperarse otra cosa cuando se escriben miles de libros al a&amp;ntilde;o.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, puede que nuestra era sea
calificada alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a como la del florecimiento de la literatura con que solo
uno de cada mil libros publicados resulte ser igual a los grandes libros del
pasado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A muchos cr&amp;iacute;ticos les encanta
acusar al capitalismo de los que llaman la decadencia de la literatura. Tal vez
deber&amp;iacute;an m&amp;aacute;s bien inculpar a su propia incapacidad de separar el grano de la
paja. &amp;iquest;Son m&amp;aacute;s agudos de lo que eran sus predecesores hace cien a&amp;ntilde;os? Hoy, por
ejemplo, todos los cr&amp;iacute;ticos colman de elogios a Stendhal. Pero cuando muri&amp;oacute;
Stendhal en 1842, era oscuro e incomprendido.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El capitalismo puede hacer a las
masas tan pr&amp;oacute;speras como para comprar libros y revistas. Pero no puede
imbuirles el criterio de Mecenas o Cangrande della Scala. No es culpa del
capitalismo que el hombre com&amp;uacute;n no aprecie los libros no comunes.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de
la Secci&amp;oacute;n III de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1956)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=449339" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/literatura/default.aspx">literatura</category></item><item><title>El nacimiento de un movimiento</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/16/el-nacimiento-de-un-movimiento.aspx</link><pubDate>Fri, 16 Dec 2011 16:14:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:449011</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=449011</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/16/el-nacimiento-de-un-movimiento.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por J&amp;ouml;rg Guido H&amp;uuml;lsmann. (Publicado
el 28 de octubre de 2007)&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo
original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/2732"&gt;http://mises.org/daily/2732&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;[Este
art&amp;iacute;culo se ha extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 19 de &lt;/i&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3295/Last-Knight"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;Mises: The Last Knight of Liberalism&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;]&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Introducci&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los a&amp;ntilde;os de guerra hab&amp;iacute;an sido
duros para Mises y si alguna vez se hizo alguna ilusi&amp;oacute;n acerca del estado de la
mentalidad estadounidense antes de llegar a Estados Unidos en 1940, sin duda la
perdi&amp;oacute; al acabar la guerra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica estadounidense
estaba ya bajo el influjo del estatismo. Y en consecuencia las viejas
libertades estadounidenses estaban en su punto m&amp;aacute;s bajo de la historia. Como
escrib&amp;iacute;a Mises a un corresponsal alem&amp;aacute;n: &amp;ldquo;Desgraciadamente, uno tambi&amp;eacute;n puede
conocer aqu&amp;iacute; en Estados Unidos los frutos de la econom&amp;iacute;a planificada&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Igualmente escrib&amp;iacute;a a un prometedor
joven economista en Austria que la literatura estadounidense en econom&amp;iacute;a era
igual o peor que la europea:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Hay un gran entusiasmo por los
presupuestos desequilibrados, el gasto en d&amp;eacute;ficit, los bajos tipos de inter&amp;eacute;s y
todo tipo de reglamentaci&amp;oacute;n. Quienes se atreven a mostrarse en desacuerdo son
sencillamente ignorados por &amp;ldquo;ortodoxos y reaccionarios&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Y sobre el mismo tema:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Los estragos intelectuales del
keynesianismo son devastadores. Por ejemplo, aqu&amp;iacute; todo el mundo est&amp;aacute; encantado
de que la renta nacional haya aumentado de 77.600 millones de d&amp;oacute;lares en 1940 a
161.000 millones en 1945.&lt;a name="_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero estaban apareciendo lentamente
las fuerzas de la resistencia. Hab&amp;iacute;a un semillero de oposici&amp;oacute;n libertaria, una
red de l&amp;iacute;deres (pensadores y organizadores, a veces unidos personalmente) que
estaban preparando el contraataque. Un historiador ha llamado a estos a&amp;ntilde;os &amp;ldquo;el
nadir del pensamiento individualista y jeffersoniano en Estados Unidos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, el nadir lo era solo en la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;pr&amp;aacute;ctica&lt;/i&gt;
pol&amp;iacute;tica. El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;pensamiento&lt;/i&gt; ya no estaba
desordenado, sino en la fase inicial de un resurgimiento a largo plazo. Es
verdad que estos pensadores y organizadores segu&amp;iacute;an estando desperdigados. Solo
ten&amp;iacute;an que encontrarse.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hab&amp;iacute;a periodistas como Henry
Hazlitt, Lawrence Fertig, Frank Chodorov, Suzanne LaFollette, Garet Garrett,
John Flynn y John Chamberlain. Hab&amp;iacute;a escritores como Albert J. Nock, Isabel
Paterson, Rose Wilder Lane, Ayn Rand y Felix Morley. Hab&amp;iacute;a organizadores como Leonard
Read, Frederick Nymeyer y Loren Miller. Hab&amp;iacute;a empresarios dispuestos a
patrocinar aventuras educativas para promover pol&amp;iacute;ticas de laissez faire como Jasper
Crane, Harry Earhart, Alfred Kohlberg, Howard Pew, Claude Robinson y William
Volker. Y hab&amp;iacute;a profesores universitarios como Benjamin Anderson, H.J.
Davenport, Fred Fairchild, Leo Wolman, Frank Knight, Henry Simons y Ludwig von
Mises. Estos hombres y mujeres cambiar&amp;iacute;an el curso de los acontecimientos en
solo quince a&amp;ntilde;os. No eran lo suficientemente fuertes como para librar a Estados
Unidos de su progresivo estatismo, pero consiguieron ponerle freno y reorientar
el debate p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al principio de la d&amp;eacute;cada de 1960,
el liberalismo cl&amp;aacute;sico hab&amp;iacute;a renacido de sus cenizas y lo hab&amp;iacute;a hecho bajo el
decisivo impacto y liderazgo intelectual de Mises.&lt;a name="_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Estos quince a&amp;ntilde;os de su vida vieron un &amp;uacute;ltimo gran florecimiento de sus poderes
creativos, que abrieron el camino hacia una nueva libertad en el mundo
occidental. Durante este periodo, el impacto de Mises se ampli&amp;oacute; y profundiz&amp;oacute; a
trav&amp;eacute;s de varias nuevas organizaciones que unieron a un p&amp;uacute;blico hasta entonces
dispar e inconsciente alrededor de la bandera de la libertad. Y por primera vez
en su vida, Mises trabaj&amp;oacute; de forma permanente con un grupo de alumnos que
hab&amp;iacute;an aprendido ciencia econ&amp;oacute;mica a trav&amp;eacute;s de sus escritos. Estos primeros
misesianos pronto se hicieron a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s coherentes y radicales defensores del
laissez faire que el propio maestro, algo sin precedentes para Mises: en sus
seminarios en Viena, hab&amp;iacute;a estado en la inc&amp;oacute;moda posici&amp;oacute;n de ser m&amp;aacute;s radical
que sus alumnos.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Semilleros libertarios&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Muchos estadounidenses hab&amp;iacute;an crecido
hartos del New Deal durante el segundo mandato de la administraci&amp;oacute;n del
Presidente Roosevelt. Cada vez m&amp;aacute;s gente se daba cuenta de que si presidente
hab&amp;iacute;a generado una revoluci&amp;oacute;n en el sistema estadounidense de gobierno. Pero la
mayor&amp;iacute;a dio a FDR un tercer mandato. El presidente prometi&amp;oacute; mantener a Estados
Unidos fuera de la nueva guerra europea que se acabar&amp;iacute;a convirtiendo en la
Segunda Guerra Mundial. Cuando Roosevelt incumpli&amp;oacute; su palabra, la mayor&amp;iacute;a
empez&amp;oacute; a declinar. La poblaci&amp;oacute;n segu&amp;iacute;a tras el comandante en jefe en tiempo de
guerra, pero el desencanto con las pol&amp;iacute;ticas del New Deal se hac&amp;iacute;a cada vez m&amp;aacute;s
manifiesto. La gente empezaba a escuchar las voces cr&amp;iacute;ticas y estas voces
pod&amp;iacute;an ahora o&amp;iacute;rse por todas partes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Isabel Paterson en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The God of the Machine&lt;/i&gt; (1943) y Rose
Wilder Lane en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Discovery of Freedom&lt;/i&gt;
(1942) hab&amp;iacute;an realizado acusaciones apasionadas y ampliamente divulgadas al
estado omnipotente que socavaba la libertad individual. John T. Flynn hab&amp;iacute;a
puesto al descubierto el programa socialista y el impacto de las intervenciones
del gobierno federal en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Roosevelt
Myth&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;As We Go Marching&lt;/i&gt; (1945). A
principios de 1944, Felix Morley, John Chamberlain y Frank Hanighen fundaron la
revista semanal &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Human Events&lt;/i&gt;. Su
objetivo era educar al p&amp;uacute;blico estadounidense acerca del inc&amp;oacute;modo hecho de que
su gobierno federal hab&amp;iacute;a sido tomado como reh&amp;eacute;n por ide&amp;oacute;logos socialistas y
comunistas. La gente tambi&amp;eacute;n escuchaba por primera vez la voz de dos emigrantes
austriacos. Mises public&amp;oacute; dos libros en 1944: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Gobierno omnipotente&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Burocracia&lt;/i&gt;,
pensados ambos para disminuir la fe en la necesidad y eficacia de resolver
problemas sociales con la fuerza brutal del poder estatal. Y en el mismo a&amp;ntilde;o, Friedrich
August Hayek publicaba &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de
servidumbre&lt;/i&gt;, el libro que le har&amp;iacute;a famoso.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los intelectuales no ten&amp;iacute;an ning&amp;uacute;n
monopolio de la investigaci&amp;oacute;n cr&amp;iacute;tica acerca de la naturaleza y &amp;aacute;mbito del
gobierno de Roosevelt. Ciudadanos normales sin pretensiones cient&amp;iacute;ficas
redescubrieron entonces la antigua virtud estadounidense de desconfiar de su
gobierno. Dondequiera que miraran, encontraban confirmados sus peores temores.
Y ahora no solo los advert&amp;iacute;an, sino que los registraban y divulgaban sus
hallazgos. Un ejemplo ilustra la situaci&amp;oacute;n: Un empresario de Houston que ten&amp;iacute;a
una peque&amp;ntilde;a imprenta se empez&amp;oacute; a preguntar cu&amp;aacute;ntas agencias federales se hab&amp;iacute;an
creado en realidad bajo el New Deal. No hab&amp;iacute;a referencia disponible para la
informaci&amp;oacute;n, as&amp;iacute; que decidi&amp;oacute; crearse una. Realiz&amp;oacute; una lista alfab&amp;eacute;tica de todas
las agencias, cuya longitud debi&amp;oacute; ser asombrosa, al menos en aquel tiempo. Al
principio solo imprimi&amp;oacute; un peque&amp;ntilde;o n&amp;uacute;mero de carpetas para sus amigos,
familiares y gente en su lista local de correos. La respuesta fue abrumadora.
Despu&amp;eacute;s de unos pocos meses, hab&amp;iacute;a vendido casi 200.000 copias, todas a
solicitud.&lt;a name="_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El punto de inflexi&amp;oacute;n m&amp;aacute;s visible
para la fortuna del liberalismo cl&amp;aacute;sico se produjo el 18 de septiembre de 1944.
En este d&amp;iacute;a, apareci&amp;oacute; en Estados Unidos el libro de F.A. Hayek &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de servidumbre&lt;/i&gt; y tuvo un &amp;eacute;xito
enorme e inmediato. El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Reader&amp;#39;s Digest&lt;/i&gt;
resumi&amp;oacute; el libro y se distribuyeron m&amp;aacute;s de un mill&amp;oacute;n de ejemplares por el Club
del Libro del Mes.&lt;a name="_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; De la noche a la ma&amp;ntilde;ana,
Hayek se convirti&amp;oacute; en una celebridad mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A nadie le sorprendieron m&amp;aacute;s estos
acontecimientos que a Hayek y a su editor. Hubo cuatro factores importantes en
este &amp;eacute;xito inesperado. Primero, Hayek no hab&amp;iacute;a dado ning&amp;uacute;n argumento nuevo,
sino que daba una presentaci&amp;oacute;n particularmente elocuente y elaborada de una
postura que, antes de la guerra, ya hab&amp;iacute;a conseguido una amplia aprobaci&amp;oacute;n
entre el p&amp;uacute;blico estadounidense. El argumento central de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de servidumbre&lt;/i&gt; era en realidad que los poderes aumentados
del gobierno equival&amp;iacute;an a una reducci&amp;oacute;n de la soberan&amp;iacute;a de los ciudadanos
individuales y que el control total del gobierno convert&amp;iacute;a a los ciudadanos en
esclavos, independientemente de si el estado totalitario era fascista o
comunista. Segundo, los a&amp;ntilde;os de guerra hab&amp;iacute;an acelerado dram&amp;aacute;ticamente este
aumento de los poderes del gobierno federal de EEUU y por tanto aumentado la
conciencia los recelos por este hecho entre un mayor n&amp;uacute;mero de gente. Tercero,
tambi&amp;eacute;n haci&amp;eacute;ndose eco de otros neo-liberales, Hayek defend&amp;iacute;a lo que parec&amp;iacute;a
ser una soluci&amp;oacute;n pragm&amp;aacute;tica intermedia que atra&amp;iacute;a a la mentalidad
estadounidense. Destacaba que no defend&amp;iacute;a el laissez faire, sino un nuevo tipo
de liberalismo.&lt;a name="_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cuarto y &amp;uacute;ltimo, Hayek
contaba con la completa autoridad de un economista acad&amp;eacute;mico que era bien
conocido y respetado en Reino Unido, un hecho que hasta el d&amp;iacute;a de hoy puede
aprovechar el complejo de inferioridad intelectual de los estadounidenses.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para los defensores radicales de la
libertad, el neo-liberalismo de Hayek por supuesto resultaba demasiado blando
con el gobierno. El programa positivo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino
de servidumbre&lt;/i&gt; dejaba al gobierno el control de la vida econ&amp;oacute;mica. La
econom&amp;iacute;a iba a seguir siendo una econom&amp;iacute;a planificada, con el gobierno al cargo
de toda la planificaci&amp;oacute;n. Hayek simplemente suger&amp;iacute;a que esta planificaci&amp;oacute;n
fuera para la competencia en lugar del control detallado de todos los
participantes en el mercado. Era una postura ingenua desde cualquier punto de
vista pol&amp;iacute;tico realista y algunos pensaron que era indefendible tambi&amp;eacute;n desde
el punto de vista intelectual. Comentando el programa de Hayek, Frank Chodorov
exclam&amp;oacute;: &amp;ldquo;&amp;iexcl;Qu&amp;eacute; tonter&amp;iacute;a!&amp;rdquo; y dejo claro que pensaba que el programa bordeaba la
cobard&amp;iacute;a intelectual.&lt;a name="_ftnref9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A Mises le alegr&amp;oacute; mucho el &amp;eacute;xito
del libro. Sin embargo, tambi&amp;eacute;n pensaba que Hayek hab&amp;iacute;a realizado su defensa en
t&amp;eacute;rminos equ&amp;iacute;vocos. Hayek hab&amp;iacute;a distinguido a la planificaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica como
la ra&amp;iacute;z de las distintas pol&amp;iacute;ticas que amenazaban la libertad pol&amp;iacute;tica y
econ&amp;oacute;mica. Pero no hay ning&amp;uacute;n peligro en la planificaci&amp;oacute;n por s&amp;iacute; misma. La
cuesti&amp;oacute;n real es: &amp;iquest;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;qui&amp;eacute;n&lt;/i&gt; deber&amp;iacute;a
hacer la planificaci&amp;oacute;n y c&amp;oacute;mo deber&amp;iacute;an aplicarse los planes? &amp;iquest;Deber&amp;iacute;a haber
solo un plan impuesto por el poder del estado sobre todos los ciudadanos? &amp;iquest;O
deber&amp;iacute;a haber muchos planes diferentes, hechos por cada individuo o cabeza de
familia? Mises destacaba esta distinci&amp;oacute;n crucial en un discurso realizado el 30
de marzo de 1945 en la American Academy of Political Science. Dejaba impl&amp;iacute;cito
el hecho de que su discurso era una cr&amp;iacute;tica del libro de Hayek.&lt;a name="_ftnref10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pocos d&amp;iacute;as despu&amp;eacute;s, el 3 de abril,
Hayek llegaba a la ciudad de Nueva York para empezar una gira de promoci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de servidumbre&lt;/i&gt;. Fue la primera
vez que vio a su antiguo mentor en Am&amp;eacute;rica.&lt;a name="_ftnref11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
El libro y la gira anunciaban la llegada de una nueva era. La venta de miles de
ejemplares indicaba a todos que la poblaci&amp;oacute;n estadounidense a&amp;uacute;n albergaba un
fuerte afecto por las ideas liberales y que este sentimiento ten&amp;iacute;a un enorme
potencial pol&amp;iacute;tico.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La iniciativa m&amp;aacute;s trascendental
para explotar este potencial fue, como podemos ver en retrospectiva, la
decisi&amp;oacute;n de Leonard Read de renunciar a su lucrativo puesto en la c&amp;aacute;mara de
comercio de Los &amp;Aacute;ngeles a finales de abril de 1945 y mudarse a Nueva York como
Vicepresidente Ejecutivo del Consejo de la Conferencia Industrial Nacional.
Read notaba el potencial de un enorme inter&amp;eacute;s por el liberalismo del laissez
faire y sus soportes cient&amp;iacute;ficos en una ciencia econ&amp;oacute;mica al estilo de Mises. Y
entend&amp;iacute;a que la libertad ten&amp;iacute;a que defenderse como un todo integrado, no de una
forma asistem&amp;aacute;tica con muchas concesiones. Pero al mirar a su alrededor en
1945, le asombr&amp;oacute; descubrir que no hab&amp;iacute;a ninguna instituci&amp;oacute;n para satisfacer su
demanda de informaci&amp;oacute;n e indudablemente nadie dispuesto a apoyar o promover a
los intelectuales y estudiosos del liberalismo cl&amp;aacute;sico. Muchos a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s tarde,
resumir&amp;iacute;a sus descubrimientos en cuatro puntos:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;N&amp;uacute;mero uno, [la filosof&amp;iacute;a de la
libertad] no procede de ning&amp;uacute;n ligar en la faz de la tierra. N&amp;uacute;mero dos, no
hab&amp;iacute;a ninguna revista en el pa&amp;iacute;s que recogiera alguno de nuestros art&amp;iacute;culos.
Tres, no hab&amp;iacute;a ninguna editorial que se ocupara de alguno de nuestros libros. N&amp;uacute;mero
cuatro, solo hace treinta y seis a&amp;ntilde;os [en 1945] no exist&amp;iacute;a una literatura
coherente de esta filosof&amp;iacute;a escrita en lenguaje estadounidense moderno. Hasta
ah&amp;iacute; se hab&amp;iacute;a secado esta filosof&amp;iacute;a.&lt;a name="_ftnref12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El Consejo de la Conferencia
Industrial Nacional era una instituci&amp;oacute;n educativa cuyo prop&amp;oacute;sito era ofrecer
informaci&amp;oacute;n acerca de la ciencia econ&amp;oacute;mica y el funcionamiento de la econom&amp;iacute;a
estadounidense a los maestros de escuela de todo el pa&amp;iacute;s. Read hab&amp;iacute;a sido
contratado junto con Garet Garrett y otros para establecer un nuevo programa
educativo para toda la naci&amp;oacute;n. El fin expreso del nuevo programa era informar a
maestros, periodistas e intelectuales (los &amp;ldquo;vendedores de segunda mano de las
ideas&amp;rdquo;, como los llamaba Hayek)&lt;a name="_ftnref13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
acerca de la importancia de la libertad individual para la prosperidad
econ&amp;oacute;mica y la sociedad en general. La misi&amp;oacute;n de Read era conseguir los fondos
necesarios.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises conoc&amp;iacute;a el trabajo de Read.
Cuando en mayo de 1945 recibi&amp;oacute; una solicitud de Mr. Allman, vicepresidente de
la compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a de remolques Fruehauf, pregunt&amp;aacute;ndole qu&amp;eacute; pod&amp;iacute;a hacerse en t&amp;eacute;rminos
de trabajo organizativo para dar apoyo pol&amp;iacute;tico a la &amp;ldquo;forma de vida y de hacer
negocios de la empresa privada individual&amp;rdquo;, Mises le contest&amp;oacute; que unos amigos
estaban elaborando un plan de acci&amp;oacute;n inminente.&lt;a name="_ftnref14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Probablemente habl&amp;oacute; de nuevo con Read acerca de su proyecto: el establecimiento
de una revista libertaria de opini&amp;oacute;n. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Human
Events&lt;/i&gt; hab&amp;iacute;a aparecido el a&amp;ntilde;o anterior, pero a Mises no le agradaba su
&amp;uacute;nico enfoque contra el comunismo. El problema no era el aumento del
intervencionismo del gobierno en nombre de ideales comunistas: el problema era
que el gobierno interviniera. Una revista libertaria de opini&amp;oacute;n tendr&amp;iacute;a que
educar al p&amp;uacute;blico acerca de las leyes econ&amp;oacute;micas b&amp;aacute;sicas.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Visitante en la Universidad de Nueva York&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una gran limitaci&amp;oacute;n de la
efectividad de Mises en divulgar el evangelio de la libertad fue la falta de
una base acad&amp;eacute;mica. Como la mayor&amp;iacute;a de los dem&amp;aacute;s defensores del libre mercado,
daba frecuentemente conferencias a empresarios y otros l&amp;iacute;deres civiles. Pero no
ten&amp;iacute;a un impacto directo en futuros intelectuales, que estudiaban en las
universidades. Muchos otros intelectuales libertarios pod&amp;iacute;an haber dado
conferencias p&amp;uacute;blicas del tipo que daba Mises, pero nadie pod&amp;iacute;a igual&amp;aacute;rsele
como intelectual. Para &amp;eacute;l era demasiado a menudo una experiencia frustrante
ense&amp;ntilde;ar a audiencia estadounidenses normales. En una carta a Machlup escrib&amp;iacute;a:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Una y otra vez diversas
organizaciones me invitan a refutar el marxismo y la doctrina sindical (que se
consideran id&amp;eacute;nticas) y como a&amp;ntilde;adido tambi&amp;eacute;n a Keynes y Hansen, en un breve
escrito que pueda leerse en no m&amp;aacute;s de treinta minutos y que cualquier bachiller
pueda entender f&amp;aacute;cilmente. &amp;ldquo;Refute a Marx, pero no use t&amp;eacute;rminos complejos como
valor, materialismo dial&amp;eacute;ctico, tipo medio de beneficio, etc. Refute a Keynes,
pero no hable del multiplicador, de la preferencia de liquidez, etc.&amp;rdquo;&lt;a name="_ftnref15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al contrario que muchos antiguos
alumnos y socios, Mises hab&amp;iacute;a sido incapaz de obtener un puesto apropiado en
una de las grandes universidades.&lt;a name="_ftnref16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Tuvo oferta de facultades menores, pero no se decid&amp;iacute;a por instituciones de
segunda clase. As&amp;iacute; que, en alg&amp;uacute;n momento de 1944, algunos de sus amigos y
admiradores en Nueva York tomaron la iniciativa de conseguirle un puesto de
profesor visitante en la Universidad de Nueva York (NYU).Liderados por Lawrence
Fertig, consejero de la NYU, estos hombres acabaron llegando a un acuerdo con
la Escuela de Grado de Administraci&amp;oacute;n de Empresas de la NYU: la Escuela
invitar&amp;iacute;a a Mises a dar un seminario de econom&amp;iacute;a y el salario de Mises se
pagar&amp;iacute;a con fondos privados.&lt;a name="_ftnref17" style="mso-footnote-id:ftn17;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Este acuerdo se repetir&amp;iacute;a regularmente. Mises empez&amp;oacute; sus clases en febrero de
1945.&lt;a name="_ftnref18" style="mso-footnote-id:ftn18;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Acab&amp;oacute; &amp;ldquo;visitando&amp;rdquo; la NYU durante m&amp;aacute;s de veinte a&amp;ntilde;os.&lt;a name="_ftnref19" style="mso-footnote-id:ftn19;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A pesar de las humillantes
circunstancias, el seminario result&amp;oacute; ser un enorme &amp;eacute;xito. Desde el principio no
solo acudieron estudiantes de empresariales de NYU, sino que atrajo a un
variopinto grupo de personalidades externas: periodistas, empresarios,
escritores y estudiantes de otras universidades. De una forma que recordaba a los
seminarios de Mises en Viena, se convirti&amp;oacute; en un punto de concentraci&amp;oacute;n de
intelectuales residentes en Nueva York interesados por la defensa cient&amp;iacute;fica
del laissez faire, as&amp;iacute; como un punto de atracci&amp;oacute;n para visitantes del
extranjero. En Viena, el C&amp;iacute;rculo Mises se trasladaba de las oficinas de la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kammer&lt;/i&gt; de Mises a Ancora Verde para
cenar, luego al Caf&amp;eacute; K&amp;uuml;nstler para continuar la conversaci&amp;oacute;n hasta la
madrugrada. En Nueva York, los participantes en el seminario de Mises de la NYU
pod&amp;iacute;an seguir la sesi&amp;oacute;n del aula reuni&amp;eacute;ndose con el profesor en el Child&amp;#39;s
Restaurant y luego en el Caf&amp;eacute; Lafayette.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Alumnos de la NYU como Hans
Sennholz, William Peterson, George Reisman, Israel Kirzner y Ralph Raico
acabaron formando (junto con Murray Rothbard) el n&amp;uacute;cleo duro de misesianos que
aguantaron contra todo pron&amp;oacute;stico las d&amp;eacute;cadas de 1960 y 1970, preparando as&amp;iacute; el
alba de las ideas misesianas de las d&amp;eacute;cadas de 1980 y 1990. Mises les inspiraba
para contribuir a un gran proyecto de forjar un filosof&amp;iacute;a libertaria
sistem&amp;aacute;tica y comprensiva, un proyecto que hab&amp;iacute;a atra&amp;iacute;do a pensadores valientes
e innovadores desde los tiempos de los escol&amp;aacute;sticos tard&amp;iacute;os espa&amp;ntilde;oles del siglo
XVI hasta la Escuela de Manchester. Mirando atr&amp;aacute;s, los resultados solo pueden
calificarse como asombrosos. Una cosa es que los alumnos sigan el ejemplo de un
profesor apasionados y estimulante. Otra distinta es producir realmente algo de
valor. Un sorprendente n&amp;uacute;mero de alumnos de la NYU de Mises se convirtieron
despu&amp;eacute;s en importantes investigadores e incluso en pioneros en econom&amp;iacute;a,
historia y filosof&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Un ejemplo de la significaci&amp;oacute;n
internacional del seminario fue el caso de los estudiantes japoneses elegidos
para acudir a &amp;eacute;l. La obra de Mises anterior a la guerra hab&amp;iacute;a sido recibida
favorablemente en Jap&amp;oacute;n y varios profesores de este pa&amp;iacute;s de extremo oriente
hab&amp;iacute;an participado en el seminario de Viena. Despu&amp;eacute;s de la guerra, un
corresponsal del Yasuda Bank escrib&amp;iacute;a a Mises que su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt; hab&amp;iacute;a &amp;ldquo;acusado una gran impresi&amp;oacute;n
en los c&amp;iacute;rculos financieros japoneses y ten&amp;iacute;a la m&amp;aacute;xima consideraci&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref20" style="mso-footnote-id:ftn20;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
El impacto aumentar&amp;iacute;a cuando apareci&amp;oacute; una edici&amp;oacute;n japonesa en mayo de 1949,
justo a tiempo para ofrecer munici&amp;oacute;n intelectual contra la ola de keynesianismo
que arras&amp;oacute; el pa&amp;iacute;s con las fuerzas estadounidenses de ocupaci&amp;oacute;n.&lt;a name="_ftnref21" style="mso-footnote-id:ftn21;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Un liberal cl&amp;aacute;sico de Jap&amp;oacute;n recordaba m&amp;aacute;s tarde la cadena de acontecimientos en
su pa&amp;iacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Los nombres de von Mises y Hayek son
muy conocidos en Jap&amp;oacute;n. El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de
servidumbre&lt;/i&gt; de este &amp;uacute;ltimo se public&amp;oacute; durante la guerra aproximadamente cuando
Jap&amp;oacute;n empez&amp;oacute; a experimentar con el socialismo de estado: mi propia experiencia
confirma completamente la exactitud de los pron&amp;oacute;sticos del profesor. Cuando se
acab&amp;oacute; la Guerra, ten&amp;iacute;amos que echar todo por la borda y yo esperaba una vuelta
a la libre empresa. Luego ocurri&amp;oacute; algo curioso: &amp;iexcl;los estadounidenses que
llegaban a Jap&amp;oacute;n con las fuerzas de ocupaci&amp;oacute;n empezaron a aplicas pol&amp;iacute;ticas que
eran apenas distinguibles del socialismo de estado!&lt;a name="_ftnref22" style="mso-footnote-id:ftn22;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Leonard Read y la Fundaci&amp;oacute;n para la Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Aproximadamente un a&amp;ntilde;o despu&amp;eacute;s del
inicio de las clases de Mises en la NYU, se fundar&amp;iacute;a otra instituci&amp;oacute;n que
resultar&amp;iacute;a ser un pilar del renacimiento liberal cl&amp;aacute;sico y dio mayor apoyo a
las ideas de Mises. Leonard Read hab&amp;iacute;a llegado a la conclusi&amp;oacute;n de que su relaci&amp;oacute;n
actual con el Consejo de la Conferencia Industrial Nacional era una p&amp;eacute;rdida de
tiempo y dinero. Una de las principales razones para esta inefectividad era que
el Consejo estaba comprometido con una pol&amp;iacute;tica de &amp;ldquo;escuchar a ambas partes&amp;rdquo;.
El la pr&amp;aacute;ctica esto significaba, por ejemplo, que en las conferencias p&amp;uacute;blicas
bimensuales que patrocinaba el Consejo en el Waldorf-Astoria se otorgaba igual
tiempo a presentar su alegato a los defensores del libre mercado y a los de la
intervenci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica. Leonard Read cre&amp;iacute;a que esta pol&amp;iacute;tica se basaba en una
grave incomprensi&amp;oacute;n de lo que significaba verdaderamente escuchar a ambas
partes en el contexto actual. En palabras de su bi&amp;oacute;grafo:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;La &amp;ldquo;otra parte&amp;rdquo; estaba en todas
partes: en el gobierno, la educaci&amp;oacute;n y la comunicaci&amp;oacute;n. Incluso los empresario
hab&amp;iacute;an llegado a confiar en el gobierno para restricciones de la competencia,
para contratos y &amp;oacute;rdenes p&amp;uacute;blicos, dinero y cr&amp;eacute;dito f&amp;aacute;ciles y otros favores.
(&amp;hellip;) &amp;iquest;C&amp;oacute;mo presentas a &amp;ldquo;ambas partes&amp;rdquo; cuando &amp;ldquo;una parte&amp;rdquo; esta todo a tu
alrededor, anticipando el debate p&amp;uacute;blico y la &amp;ldquo;otra parte&amp;rdquo; es apenas audible
ante el ensordecedor ruido de la primera?&lt;a name="_ftnref23" style="mso-footnote-id:ftn23;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Read pensaba que cualquier dinero
gastado en otra presentaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s de la visi&amp;oacute;n estatista era dinero tirado a la
basura y sent&amp;iacute;a que no pod&amp;iacute;a, en conciencia, justificar este gasto. Al final de
1945, dimiti&amp;oacute; de su cargo y empez&amp;oacute; a visitar a los donantes para disculparse.&lt;a name="_ftnref24" style="mso-footnote-id:ftn24;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Un de ellos, el empresario neoyorquino David Goodrich anim&amp;oacute; a Read a fundar su
propia organizaci&amp;oacute;n. Dos meses despu&amp;eacute;s, Read fundaba la Fundaci&amp;oacute;n para la
Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica (FEE), que en julio de 1946 se mudar&amp;iacute;a a las bonitas
instalaciones en Irvington-on-Hudson, a varios kil&amp;oacute;metros al norte de
Manhattan, donde a&amp;uacute;n est&amp;aacute; ubicada.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Read moviliz&amp;oacute; bastante respaldo
empresarial para esta aventura. Ten&amp;iacute;a una agenda llena y conoc&amp;iacute;a personalmente
a muchos directivos y propietarios de grandes empresas, algunos de las cuales
tambi&amp;eacute;n se unieron a la FEE como consejeros.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La principal actividad de la FEE
era publicar panfletos y cartas explicando las &amp;ldquo;tesis de la libertad&amp;rdquo; a unas
30.000 familias.&lt;a name="_ftnref25" style="mso-footnote-id:ftn25;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; El propio Read dio una
gran cantidad de discursos p&amp;uacute;blicos y junto con el resto del personal pronto
empezar&amp;iacute;a a ofrecer seminarios de fin de semana y otros programas formativos.
Los panfletos y conferencias atrajeron a estudiantes de todo el pa&amp;iacute;s en
contacto con los escritos de Mises y otros defensores del liberalismo cl&amp;aacute;sico.
El propio Mises fue uno de los primeros economistas contratados para
conferencias y seminarios en las instalaciones de la FEE y seguir&amp;iacute;a siendo su
centro intelectual durante m&amp;aacute;s de dos d&amp;eacute;cadas.&lt;a name="_ftnref26" style="mso-footnote-id:ftn26;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ser&amp;iacute;a dif&amp;iacute;cil exagerar el
significado de la aparici&amp;oacute;n de la FEE. Aunque sus actividades no fueron
advertidas por una gran audiencia nacional, la misma existencia de esta
organizaci&amp;oacute;n daba enfoque y orientaci&amp;oacute;n a las dispersas fuerzas liberales
cl&amp;aacute;sicas. Les daba lo que no hab&amp;iacute;an tenido desde el apogeo del liberalismo del
siglo XIX: un hogar. La FEE proporcionaba el material y la infraestructura para
un retorno entusiasta a los ideales de los liberales del laissez faire del
siglo XIX. A la pregunta clave de las funciones apropiadas del gobierno, la
respuesta manchesteriana de la FEE era que el gobierno deber&amp;iacute;a limitarse
estrictamente a la prevenci&amp;oacute;n de la &amp;ldquo;fuerza agresiva&amp;rdquo; o la violencia f&amp;iacute;sica.&lt;a name="_ftnref27" style="mso-footnote-id:ftn27;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[27]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Lo que es m&amp;aacute;s importante es que
atrajo a j&amp;oacute;venes interesados por la defensa intelectual de la libertad y en
definitiva puso a Mises en contacto con un selecto grupo de estudiantes que
eran mucho m&amp;aacute;s receptivos a la implicaciones pol&amp;iacute;ticas de sus ideas que muchos
de los que acud&amp;iacute;an a su seminario de la NYU. Muchos de los estudiantes que
conoci&amp;oacute; en las conferencias de la FEE se unieron posteriormente al seminario
semanal en la NYU donde Mises pod&amp;iacute;a entrar en muchos m&amp;aacute;s detalles.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por fin, la FEE ofreci&amp;oacute; un
contrapeso intelectual a la ortodoxia neo-liberal que estaba apareciendo en el
departamento de econom&amp;iacute;a de la Universidad de Chicago. En 1947 y 1948
respectivamente, Frank Knight y Henry Simons (p&amp;oacute;stumamente) hab&amp;iacute;an publicados
recopilaciones de art&amp;iacute;culos defendiendo un libertarismo que era tan tibio que
resultaba indistinguible de la socialdemocracia.&lt;a name="_ftnref28" style="mso-footnote-id:ftn28;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[28]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Otros miembros de la Escuela de Chiacgo fueron Aaron Director y Milton
Friedman. El impacto de la FEE fue por supuesto comparativamente menor, pero sin
ella la Escuela de Chicago habr&amp;iacute;a monopolizado el escenario del libre mercado
estadounidense.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Fredrick Nymeyer&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Aproximadamente el mismo tiempo que
Read estaba fundando la FEE en Nueva York, Mises conoci&amp;oacute; a otra persona que
acabar&amp;iacute;a convirti&amp;eacute;ndose en un aliado a largo plazo. En mayo de 1946, el
empresario de Chicago Fredrick Nymeyer hab&amp;iacute;a acabado de leer la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt; de
Mises, lo que le hizo escribir al autor para preguntarle sobre otros escritos
sobre el tema.&lt;a name="_ftnref29" style="mso-footnote-id:ftn29;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[29]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Durante los siguientes
meses, Nymeyer ley&amp;oacute; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Gobierno omnipotente&lt;/i&gt;
y otros escritos del profesor austriaco disponibles en ingl&amp;eacute;s. Fue el lector
que necesitaba Mises. Hab&amp;iacute;a recibido su formaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica a principios de la
d&amp;eacute;cada de 1920, luego trabajado durante un tiempo como representante sobre el
terreno del &amp;Iacute;ndice del Ciclo Econ&amp;oacute;mico de Harvard. Conoc&amp;iacute;a bien el pensamiento
monetario que prevalec&amp;iacute;a el Estados Unidos. Encontraba que la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt; &amp;ldquo;era una
aproximaci&amp;oacute;n radicalmente diferente a la mec&amp;aacute;nica teor&amp;iacute;a cuantitativa&amp;rdquo; y por
tanto &amp;ldquo;ten&amp;iacute;a alguna dificultad en ajustar en ajustar todo mi pensamiento a su
exposici&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Parte de la dificultad parec&amp;iacute;a ser el distinto uso de los t&amp;eacute;rminos
y Nymeyer empez&amp;oacute; as&amp;iacute; a plantear preguntas acerca de uno de los conceptos cruciales
de la teor&amp;iacute;a: la demanda de dinero.&lt;a name="_ftnref30" style="mso-footnote-id:ftn30;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[30]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Mises taba de acuerdo en que la forma en que lo hab&amp;iacute;a escrito (siendo la
demanda de dinero la demanda de poder adquisitivo) era ambigua y en que una
mejor forma de decirlo era decir que los participantes en el mercado ten&amp;iacute;an una
demanda de existencias de efectivo. Promet&amp;iacute;a revisar sus escritos de acuerdo
con ello y considerar este punto en su futuro tratado de econom&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este intercambio fue el principio
de una alianza duradera (aunque no de una amistad m&amp;aacute;s personal). Nymeyer empez&amp;oacute;
pronto a leer otras obras austriacas disponibles en ingl&amp;eacute;s, en particular &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Capital e inter&amp;eacute;s&lt;/i&gt; de B&amp;ouml;hm-Bawerk.
Lentamente, se convirti&amp;oacute; en admirador de la escuela austriaca. Tambi&amp;eacute;n era un
declarado calvinista y afirmaba: &amp;ldquo;B&amp;ouml;hm-Bawerk ha superado a Adam Smith tanto
como Calvino super&amp;oacute; a Lutero&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref31" style="mso-footnote-id:ftn31;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[31]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El agnosticismo de Mises no
disminuy&amp;oacute; la admiraci&amp;oacute;n de Nymeyer por el economista austriaco. Y no impidi&amp;oacute; al
mismo Mises cooperar abierta y productivamente con libertarios cristianos en
Estados Unidos. En Austria, esa cooperaci&amp;oacute;n estaba casi totalmente fuera de
cuesti&amp;oacute;n, pues los socialistas cristianos hab&amp;iacute;an llevado a la iglesia cat&amp;oacute;lica
a un callej&amp;oacute;n intelectual sin salida. Solo personalidades destacadas como
Monse&amp;ntilde;or Seitz pudieron superar los resentimientos socialistas contra el
liberal Mises. Pero en Estados Unidos las cosas eran distintas. Una buena parte
de los cl&amp;eacute;rigos protestantes en Estados Unidos amaban la libertad individual y
el libre mercado y consideraban este amor como un resultado bastante natural de
su religi&amp;oacute;n cristiana. Muchos de ellos sent&amp;iacute;an que las teor&amp;iacute;as de Mises
complementaban su fe.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En una correspondencia con un
importante cl&amp;eacute;rigo de la Iglesia de Inglaterra en Canad&amp;aacute;, que hab&amp;iacute;a le&amp;iacute;do &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, Mises escrib&amp;iacute;a:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Estoy completamente de acuerdo con su
afirmaci&amp;oacute;n de que los Evangelios no defienden pol&amp;iacute;ticas anticapitalistas. Me
ocup&amp;eacute; de este problema hace a&amp;ntilde;os en mi libro &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Socialismo&lt;/i&gt; (&amp;hellip;) Adem&amp;aacute;s estoy completamente de acuerdo con su idea de
que uno no encuentra en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;
&amp;ldquo;una palabra que se oponga a la fe cristiana&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref32" style="mso-footnote-id:ftn32;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[32]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises dio la bienvenida con
entusiasmo a la revista mensual &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Faith and
Freedom&lt;/i&gt;, de Spiritual Mobilization, una organizaci&amp;oacute;n ubicada en Los &amp;Aacute;ngeles
en diciembre de 1949. Por supuesto, sab&amp;iacute;a muy bien que la mayor&amp;iacute;a de los
l&amp;iacute;deres protestantes defend&amp;iacute;a alguna forma de socialismo o intervencionismo, y
que aunque la iglesia cat&amp;oacute;lica &amp;ldquo;lucha valientemente contra el comunismo&amp;rdquo;, no
luchaba contra el socialismo. Pero estos problemas estaban fuera de su &amp;aacute;mbito:
&amp;ldquo;Creo que solo los te&amp;oacute;logos han de ocuparse del asunto&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;Eacute;sta era tambi&amp;eacute;n la opini&amp;oacute;n de Frederick
Nymeyer. Una de sus fuentes de inspiraci&amp;oacute;n de motivaci&amp;oacute;n para divulgar los
escritos de Mises era precisamente la relaci&amp;oacute;n complementaria que percib&amp;iacute;a
entre capitalismo del laissez faire y cristianismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises y Nymeyer probablemente se
reunieron por primera vez a finales de enero de 1948. Nymeyer empez&amp;oacute; entonces a
pensar por qu&amp;eacute; la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a no prevalec&amp;iacute;a en Estados Unidos
y lleg&amp;oacute; a la conclusi&amp;oacute;n de que las obras austriacas no eran suficientemente
conocidas. En oto&amp;ntilde;o de ese a&amp;ntilde;o estaba listo para ponerse en acci&amp;oacute;n, confiando
en particular en su enorme agenda (&amp;ldquo;Conozco a varios de los principales
empresarios del pa&amp;iacute;s. Estoy en algunos Consejos de Direcci&amp;oacute;n importantes&amp;rdquo;).&lt;a name="_ftnref33" style="mso-footnote-id:ftn33;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[33]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Al final de enero de 1949, despu&amp;eacute;s de varios encuentros m&amp;aacute;s con Mises, Nymeyer
traz&amp;oacute; un plan: La idea era fundar un &amp;ldquo;Instituto Liberal&amp;rdquo; bajo el liderazgo de
Mises en la Universidad de Chicago (Nymeyer era amigo del decano de la Escuela
de Negocios) o en alguna universidad apropiada del &amp;aacute;rea de Chicago.&lt;a name="_ftnref34" style="mso-footnote-id:ftn34;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[34]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Nymeyer
ya se hab&amp;iacute;a ganado a su socio Robert W. Baird y a su amigo John T. Brown,
vicepresidente de la J.I. Case Company. En mayo de 1949 hab&amp;iacute;a hablado con otros
muchos empresarios del &amp;aacute;rea.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A finales de abril, la universidad
hab&amp;iacute;an dicho a Nymeyer que apoyaban que la &amp;ldquo;donaciones no condicionadas&amp;rdquo; se
utilizaran con &amp;ldquo;libertad acad&amp;eacute;mica&amp;rdquo;, lo que significaba que la Universidad
elegir&amp;iacute;a el personal del propuesto Instituto Liberal. Mises coment&amp;oacute;:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Bas&amp;aacute;ndose en ese lema [&amp;ldquo;la libertad
acad&amp;eacute;mica&amp;rdquo;], las universidades est&amp;aacute;n boicoteando a todos aquellos economistas
que ponen objeciones desde otro punto de vista distinto del socialismo. La
pregunta de la libertad acad&amp;eacute;mica hoy no es: &amp;iquest;deber&amp;iacute;an tolerarse los profesores
comunistas? M&amp;aacute;s bien es: &amp;iquest;deber&amp;iacute;an nombrarse solo comunistas, socialistas e
intervencionistas?&lt;a name="_ftnref35" style="mso-footnote-id:ftn35;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[35]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero la resistencia no proven&amp;iacute;a
solo de dentro de las universidades. Pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s (y m&amp;aacute;s sabio), Mises
reconoc&amp;iacute;a la existencia de otro factor:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Una de las peores caracter&amp;iacute;sticas del
presente estado de cosas es la equivocada lealtad de los antiguos alumnos. Tan
pronto como alguien se atreve a criticar algo respecto de una universidad,
todos los antiguos alumnos vienen al rescate de su alma mater. As&amp;iacute; tenemos el
espect&amp;aacute;culo de grandes empresas defendiendo el boicot lanzado por las
facultades contra todos los que no simpatizan con el intervencionismo, la
planificaci&amp;oacute;n y el socialismo.&lt;a name="_ftnref36" style="mso-footnote-id:ftn36;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[36]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En todo caso, el plan de un
&amp;ldquo;Instituto Liberal&amp;rdquo; con sede en Chicago bajo el liderazgo de Mises no se
materializ&amp;oacute;. Pero Nymeyer y sus amigos tuvieron alguna influencia en traer a
Hayek a Chicago y en los primeros a&amp;ntilde;o de la d&amp;eacute;cada de 1950 &amp;eacute;ste desempe&amp;ntilde;&amp;oacute; un
importante papel en la recaudaci&amp;oacute;n de fondos para las reuniones de la Sociedad
Mont P&amp;egrave;lerin.&lt;a name="_ftnref37" style="mso-footnote-id:ftn37;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[37]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Mises debate con los libertarios estadounidenses&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Con el seminario de la NYU y
organizadores y editores individuales como Nymeyer, Mises disfrut&amp;oacute; por primera
vez en su vida de una red verdaderamente amigable de alumnos y simpatizantes.
Siempre hab&amp;iacute;a sido un intelectual respetado, pero pocos de sus lectores y
socios apreciaban realmente la esencia antiestatista radical de sus teor&amp;iacute;as.
Esto resultaba cierto en particular en el caso de los neo-liberales, que se
enorgullec&amp;iacute;an de sus posturas pragm&amp;aacute;ticas y en su bien sentido de querer que el
gobierno se encargara de crear competencia. Estos hombres acusaban a Mises de
una argumentaci&amp;oacute;n exageradamente l&amp;oacute;gica en la batalla intelectual por la
libertad. Si es una acusaci&amp;oacute;n v&amp;aacute;lida, entonces sin duda Mises era culpable.
Como dijo un historiador, luch&amp;oacute; &amp;ldquo;con un rigor l&amp;oacute;gico supremo que incluso sus
amigos consideraban a veces excesivo&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref38" style="mso-footnote-id:ftn38;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[38]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Aun ejemplo de un amigo as&amp;iacute; fue el profesor de econom&amp;iacute;a de Chicago Henry C.
Simons, que alababa a Mises como &amp;ldquo;el mayor profesor vivo de econom&amp;iacute;a&amp;rdquo; y &amp;ldquo;el m&amp;aacute;s
duro viejo liberal o manchestariano de su tiempo&amp;rdquo;. Pero a&amp;uacute;n as&amp;iacute;, a&amp;ntilde;ad&amp;iacute;a: &amp;ldquo;tal
vez sea el peor enemigo de su propia causa libertaria&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref39" style="mso-footnote-id:ftn39;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[39]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las cosas fueron completamente
distintas en c&amp;iacute;rculo de sus nuevos amigos. Mucha de la nueva gente que llegaba
a Mises a trav&amp;eacute;s de su seminario de la NYU y la FEE eran incluso m&amp;aacute;s
libertarios que &amp;eacute;l. Repentinamente era Mises el que en varias ocasiones
resultaba representar la postura m&amp;aacute;s estatista en su seminario. Libertarios
estadounidenses como Leonard Read y R.C. Hoiles pon&amp;iacute;an un gran &amp;eacute;nfasis en la
definici&amp;oacute;n de la libertad pol&amp;iacute;tica en t&amp;eacute;rminos de no iniciaci&amp;oacute;n de fuerza. Por
ejemplo, despu&amp;eacute;s de la publicaci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, Hoiles criticaba a Mises en correspondencia privada por
haber admitido que la educaci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica &amp;ldquo;puede funcionar muy bien&amp;rdquo; en pa&amp;iacute;ses
monoling&amp;uuml;es si se limita a la lectura, escritura y aritm&amp;eacute;tica. Hoiles ve&amp;iacute;a en
esto una concesi&amp;oacute;n innecesaria. La educaci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, incluso limitada al caso
bajo discusi&amp;oacute;n, era injustificable:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;(&amp;hellip;) el hecho de que a alguna gente se
le obligue a pagar y no quiere que se ense&amp;ntilde;e a sus hijos o no tiene hijos, se
ense&amp;ntilde;a como un ejemplo de que la mayor&amp;iacute;a tiene un derecho a coaccionar a la
minor&amp;iacute;a a pagar lo que quiera la mayor&amp;iacute;a. Si no es el peor tipo de intervenci&amp;oacute;n
p&amp;uacute;blica, no s&amp;eacute; lo que significa intervenci&amp;oacute;n, (&amp;hellip;)&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Cuando haces esta concesi&amp;oacute;n est&amp;aacute;s
negando que nuestro gobierno est&amp;eacute; limitado en lo que tiene derecho a hacer. Me
parece que la intervenci&amp;oacute;n del gobierno es justamente lo mismo que iniciar
fuerza. Enti&amp;eacute;ndeme, no me opongo al uso de la fuerza para impedir que alguien
inicie fuerza, pero el gobierno no tiene derecho a iniciar fuerza. El &amp;uacute;nico
prop&amp;oacute;sito de un gobierno es impedir que la gente intervenga en un mercado no
intervenido y detener a la gente que inicie fuerza para hacer que alguien pague
por algo que no quiere pagar.&lt;a name="_ftnref40" style="mso-footnote-id:ftn40;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[40]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esta perspectiva estaba
completamente fuera de la aproximaci&amp;oacute;n utilitaria de Mises a los problemas
pol&amp;iacute;ticos. Cre&amp;iacute;a que la cuesti&amp;oacute;n de qui&amp;eacute;n iniciaba la fuerza era irrelevante,
porque uno dif&amp;iacute;cilmente podr&amp;iacute;a llegar a un acuerdo sobre ello. La &amp;uacute;nica
cuesti&amp;oacute;n relevante era si la iniciaci&amp;oacute;n de la fuerza era apropiada para
alcanzar el fin de la persona que actuaba, aunque su acci&amp;oacute;n sea incorrecta de
alguna manera desde un punto de vista &amp;eacute;tico. Una carta de dos frases que envi&amp;oacute;
unos diez a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s a un corresponsal estadounidense, un editor de
Wisconsin, lo dice todo: &amp;ldquo;He le&amp;iacute;do su estimulante carta con gran inter&amp;eacute;s. Tal y
como lo veo, el principal argumento a favor del sistema capitalista es que ha
aumentado el nivel de vida del hombre com&amp;uacute;n de una forma sin precedentes&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref41" style="mso-footnote-id:ftn41;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[41]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Otro punto de desacuerdo, a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s
sustancial, entre Mises y muchos libertarios estadounidenses era la cuesti&amp;oacute;n de
la democracia. Pocos meses despu&amp;eacute;s de que la FEE abriera sus puertas, Baldy
Harper se vio en la necesidad de escribir un memorando confidencial de cuatro
p&amp;aacute;ginas defendiendo las opiniones de Mises sobre la democracia contra las
cr&amp;iacute;ticas de Orval Watts, que puesto a la democracia en conflicto con el
liberalismo al estilo estadounidense.&lt;a name="_ftnref42" style="mso-footnote-id:ftn42;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[42]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Mises tambi&amp;eacute;n lleg&amp;oacute; a saborear el &lt;a href="http://mises.org/daily/2602"&gt;peculiar
sabor estadounidense de hostilidad a la democracia&lt;/a&gt; en un intercambio de
cartas con Rose Wilder Lane en 1947. Aparentemente se hab&amp;iacute;an conocido en un
almuerzo con Hoiles y otros y Lane tuvo la impresi&amp;oacute;n de que Mises cre&amp;iacute;a que
compart&amp;iacute;an la misma visi&amp;oacute;n fundamental. En la reuni&amp;oacute;n ella pens&amp;oacute; que no era el
momento adecuado de empezar una discusi&amp;oacute;n sobre el tema, pero le escribi&amp;oacute;
posteriormente para dejar las cosas claras:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;(&amp;hellip;) como estadounidense, por supuesto me
opongo esencialmente a la democracia y a cualquiera se abogue o defienda la
democracia, que en la teor&amp;iacute;a y la pr&amp;aacute;ctica es la base del socialismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Es precisamente la democracia la que
est&amp;aacute; destruyendo la estructura pol&amp;iacute;tica, la ley y la econom&amp;iacute;a estadounidenses,
como dijo Madison que har&amp;iacute;a y como profetiz&amp;oacute; Macauley que har&amp;iacute;a de hecho en el
siglo XX.&lt;a name="_ftnref43" style="mso-footnote-id:ftn43;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[43]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises ni siquiera se preocup&amp;oacute; del
asunto, pero observ&amp;oacute; que nunca hab&amp;iacute;a conocido a gente que calificara a sus
escritos como &amp;ldquo;cosas&amp;rdquo; y &amp;ldquo;sinsentidos&amp;rdquo;, como hab&amp;iacute;a hecho Lane en una cr&amp;iacute;tica de
sus libros. Y por eso durante m&amp;aacute;s de dos a&amp;ntilde;os, despu&amp;eacute;s de los cuales se reanud&amp;oacute;
el debate en t&amp;eacute;rminos m&amp;aacute;s civilizados, probablemente a causa de la amistad de
Lane con Howard Pew. La principal objeci&amp;oacute;n de Mises a Lane era que ella le
hab&amp;iacute;a entendido mal. &amp;Eacute;l nunca hab&amp;iacute;a defendido ning&amp;uacute;n r&amp;eacute;gimen concreto de
democracia parlamentaria. Simplemente destacaba el hecho de que todos los
sistemas pol&amp;iacute;ticos dependen en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino de la opini&amp;oacute;n de la masa.&lt;a name="_ftnref44" style="mso-footnote-id:ftn44;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[44]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los amigos estadounidenses de Mises
estaban en desacuerdo y la discusi&amp;oacute;n y correspondencia entre ellos qued&amp;oacute;
inconclusa. Pero la confrontaci&amp;oacute;n entre el intelectual austriaco y sus lectores
y alumnos estadounidenses ser&amp;iacute;a una fuerza motora en el desarrollo de la teor&amp;iacute;a
libertaria. El alumno de Mises, Murray Rothbard, acabar&amp;iacute;a resolviendo las
implicaciones radicales de la econom&amp;iacute;a misesiana con mucho cuidado, combinando
el criterio de no iniciaci&amp;oacute;n de la fuerza con el t&amp;iacute;pico enfoque misesiano en
los derechos de propiedad privada. As&amp;iacute; Rothbard cre&amp;oacute; la mezcla de econom&amp;iacute;a
libertaria y &amp;eacute;tica de la propiedad privada que contin&amp;uacute;a atrayendo hasta hoy a
muchos intelectuales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El nuevo entorno radical contrataba
agudamente con la mentalidad de los viejos socios de Mises, que habr&amp;iacute;an sido
libertarios bajo lo patrones de Europa central, pero eran intervencionistas
moderados en un contexto estadounidense. Un buen ejemplo fue Fritz Machlup. En
una carta de 1946 a Mises la ped&amp;iacute;a a su antiguo maestro que bendijera su forma
evasiva de dirigirse a la audiencia a favor de los sindicatos. Escrib&amp;iacute;a:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Me gustar&amp;iacute;a que me aconsejaras: Debo
dar pronto una conferencia para la C&amp;aacute;mara de Comercio de EEUU sobre &amp;ldquo;Determinaci&amp;oacute;n
monopol&amp;iacute;stica de los salarios como parte del problema general del monopolio&amp;rdquo;.
La conferencia se publicar&amp;aacute; y probablemente reciba m&amp;aacute;s atenci&amp;oacute;n de la que me
gustar&amp;iacute;a. Si fuera a presentarse en un foro cient&amp;iacute;fico, podr&amp;iacute;a ir a la historia
de las ideas, y en particular a Mill y otros. Pero para la C&amp;aacute;mara debo ser
pr&amp;aacute;ctico y pol&amp;iacute;tico. No tengo otra alternativa que decir que los salarios de
monopolio son el &amp;uacute;nico prop&amp;oacute;sito de los sindicatos y que sindicatos fuertes
significa desempleo e inflaci&amp;oacute;n y llevan a un estado autoritario. &amp;iquest;Puede un
hombre honrado evitar estas declaraciones? &amp;iquest;Hay alguna alternativa? (&amp;hellip;)&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Si es pol&amp;iacute;ticamente impensable
prohibir los sindicatos (y asumo que es as&amp;iacute; hoy d&amp;iacute;a) &amp;iquest;puede uno considerar
limitaciones p&amp;uacute;blicas en aumentos a los salarios privados? Por supuesto, no
estoy pensando que el estado fije los salarios, sino en una interdicci&amp;oacute;n
general para aumentar os salarios (&amp;hellip;) en m&amp;aacute;s de un 10% en tres a&amp;ntilde;os, o algo
as&amp;iacute;. Por supuesto, todo esto es una completa fantas&amp;iacute;a. &amp;iquest;Ser&amp;iacute;a m&amp;aacute;s sensato no
mencionar en absoluto esas soluciones improvisadas? No tienen ninguna
posibilidad de ser aceptadas.&lt;a name="_ftnref45" style="mso-footnote-id:ftn45;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[45]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises replic&amp;oacute; que &amp;eacute;l dir&amp;iacute;a a la
C&amp;aacute;mara: &amp;ldquo;Antes que nada, lib&amp;eacute;rense de ideas falsas. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Estudien econom&amp;iacute;a&lt;/i&gt;. Luego vayan a convencer a otros&amp;rdquo;. Y destacaba:
&amp;ldquo;Rechazo cualquier prohibici&amp;oacute;n o limitaci&amp;oacute;n a la libertad de asociaci&amp;oacute;n. No son
las libertades las que deban abolirse, solo la coacci&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref46" style="mso-footnote-id:ftn46;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[46]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La correspondencia entre ambos ya
se hab&amp;iacute;a hecho bastante infrecuente y se enfriar&amp;iacute;a a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s. Mises consideraba a
Machlup un oportunista y un cobarde. Su amistad se rehizo antes del ochenta
cumplea&amp;ntilde;os de Mises, pero se hundir&amp;iacute;a al m&amp;aacute;ximo a mediados de la d&amp;eacute;cada de
1960.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Caos planificado&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Montes de Oca ya hab&amp;iacute;a hablado con
Mises en 1943 acerca de escribir un ep&amp;iacute;logo a la edici&amp;oacute;n en espa&amp;ntilde;ol de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Socialismo&lt;/i&gt;, pero Mises probablemente no
se dedic&amp;oacute; a ello antes de 1945. Hasta entonces, el ritmo de progreso de la
traducci&amp;oacute;n no estaba claro y Mises bien pudo recelar en dedicarse a otro
proyecto para Montes de Oca, que hasta entonces no hab&amp;iacute;a completado ninguno de
los proyectos que hab&amp;iacute;an discutido en 1942. Mises ni siquiera hab&amp;iacute;a recibido el
pago de un estudio sobre M&amp;eacute;xico. Los susceptibles editores mexicanos de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Socialismo&lt;/i&gt; ped&amp;iacute;an un ep&amp;iacute;logo que se
ocupara del experimento sovi&amp;eacute;tico, tanto porque ocuparse del asunto era algo
interesante por s&amp;iacute; mismo como porque pondr&amp;iacute;a al d&amp;iacute;a el libro. Mises contest&amp;oacute;
con evasivas, sugiriendo que la mejor soluci&amp;oacute;n ser&amp;iacute;a escribir un introducci&amp;oacute;n
especial a el edici&amp;oacute;n en espa&amp;ntilde;ol.&lt;a name="_ftnref47" style="mso-footnote-id:ftn47;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[47]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A principios de enero de 1946,
Mises recibi&amp;oacute; por fin el pago por el estudio sobre M&amp;eacute;xico que hab&amp;iacute;a escrito en
1943. Tambi&amp;eacute;n trabaj&amp;oacute; a toda velocidad para completar el ep&amp;iacute;logo que le hab&amp;iacute;an
pedido sus compa&amp;ntilde;eros mexicanos. El texto mecanografiado se termin&amp;oacute;
probablemente al final del mes.&lt;a name="_ftnref48" style="mso-footnote-id:ftn48;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[48]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En julio y agosto de 1946, Mises
conferenci&amp;oacute; de nuevo en la ciudad de M&amp;eacute;xico. En los &amp;uacute;ltimos d&amp;iacute;as de julio,
Hayek se le uni&amp;oacute;.&lt;a name="_ftnref49" style="mso-footnote-id:ftn49;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[49]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En la segunda mitad de agosto, viajaron por el Altiplano y estuvieron unos d&amp;iacute;as
en el lago Chapala.&lt;a name="_ftnref50" style="mso-footnote-id:ftn50;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[50]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Montes de Oca actu&amp;oacute; como traductor para atraer una mayor audiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Uno de los prop&amp;oacute;sitos de la visita
de Mises era discutir el proyecto pendiente desde hac&amp;iacute;a tiempo de un Instituto
de Ciencias Sociales. Esta perspectiva debe haberse enterrado en esa ocasi&amp;oacute;n:
el asunto no aparece de nuevo en ninguna correspondencia posterior. Pero otro
proyecto tom&amp;oacute; ahora una forma cada vez m&amp;aacute;s concreta. Hayek estaba tratando de
aunar a los intelectuales liberales cl&amp;aacute;sicos de ambos lados del Atl&amp;aacute;ntico para
establecer una sociedad investigadores internacional dedicada a la promoci&amp;oacute;n de
la libertas individual. Planeaba hacer una reuni&amp;oacute;n al a&amp;ntilde;o siguiente y buscaba
asegurar la participaci&amp;oacute;n de Mises.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al acabar el a&amp;ntilde;o, Montes de Oca
hab&amp;iacute;a sido nombrado como director general del banco central de M&amp;eacute;xico. Su grupo
invit&amp;oacute; posteriormente a Hazlitt (principios de enero de 1947), as&amp;iacute; como Hansen
y Harbeler para dar conferencias (enero de 1947). El propio Mises fue invitado
de nuevo para agosto de 1947 para dar una serie de discursos analizando
cr&amp;iacute;ticamente el marxismo.&lt;a name="_ftnref51" style="mso-footnote-id:ftn51;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[51]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tras su vuelta a Nueva York, Mises
supo que Henry Hazlitt hab&amp;iacute;a tenido que abandonar el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;New York Times&lt;/i&gt;. No era la primera vez que la pol&amp;iacute;tica de Hazlitt le
dejaba sin empleo. En 1933, hab&amp;iacute;a renunciado a su cargo como editor literario
de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Nation&lt;/i&gt;, que no acogi&amp;oacute; bien su
hostilidad al New Deal. Abandonar el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;New
York Times&lt;/i&gt; era un paso atr&amp;aacute;s serio, pero Hazlitt encontr&amp;oacute; inmediatamente un
nuevo empleo en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Newsweek&lt;/i&gt;, donde
disfrut&amp;oacute; de la misma libertad de opini&amp;oacute;n que tuvo una vez en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Times&lt;/i&gt;. Escribir&amp;iacute;a su columna del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Newsweek&lt;/i&gt; durante exactamente veinte
a&amp;ntilde;os, hasta que tuvo que abandonarla, de nuevo por razones ideol&amp;oacute;gicas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises se las arregl&amp;oacute; mucho mejor y
continu&amp;oacute; con sus &amp;ldquo;visitas&amp;rdquo; a la NYU, donde dio un curso sobre reforma monetaria
en la primavera de 1947. En el oto&amp;ntilde;o de 1946, Mises tambi&amp;eacute;n se reuni&amp;oacute;n a un
gran n&amp;uacute;mero de economistas europeos como Rueff, Perroux, Hoff, Pinson, Novoa y
otros, que hab&amp;iacute;an viajado a Estados Unidos y estaban dando clases en la FEE y
otras instituciones.&lt;a name="_ftnref52" style="mso-footnote-id:ftn52;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[52]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Un probable objeto de discusi&amp;oacute;n fue el plan de Hayek de una sociedad
internacional de intelectuales liberales cl&amp;aacute;sicos.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Una conferencia en Mont P&amp;egrave;lerin&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Exactamente un a&amp;ntilde;o despu&amp;eacute;s de la
fundaci&amp;oacute;n de la Fundaci&amp;oacute;n para la Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica en Nueva York, naci&amp;oacute; otra
organizaci&amp;oacute;n para ofrecer un foro para el intercambio y desarrollo de ideas
desde una perspectiva liberal cl&amp;aacute;sica. A contrario que la FEE, esta
organizaci&amp;oacute;n no ten&amp;iacute;a ning&amp;uacute;n cuartel general permanente, se conceb&amp;iacute;a como un
sociedad de intelectuales acad&amp;eacute;micos y consist&amp;iacute;a principalmente en reuniones
anuales, que ten&amp;iacute;an lugar en distintas ciudades del mundo. Sin embargo lo m&amp;aacute;s
importante era que esta sociedad se basaba en el esp&amp;iacute;ritu del neo-liberalismo y
desde entonces intelectuales, pol&amp;iacute;ticos y periodistas neo-liberales han
representado el grueso de sus miembros.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La sociedad era un seguimiento del
Coloquio Lippmann de 1938 que hab&amp;iacute;a organizado Louis Rougier en Par&amp;iacute;s. Esta
vez, la iniciativa recay&amp;oacute; bastante naturalmente en las manos de Hayek, que era
bien conocido a ambos lados del Atl&amp;aacute;ntico, debido al &amp;eacute;xito de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de servidumbre&lt;/i&gt; y tambi&amp;eacute;n porque
estaba entre los primeros intelectuales occidentales en renovar contactos con
sus colegas continentales tras la guerra.&lt;a name="_ftnref53" style="mso-footnote-id:ftn53;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[53]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En estas reuniones apareci&amp;oacute; lentamente la idea de una asociaci&amp;oacute;n libertaria.
Hayek indudablemente discuti&amp;oacute; el asunto cuando se reuni&amp;oacute; con Mises a finales de
julio de 1946 en M&amp;eacute;xico, pero en ese momento no hab&amp;iacute;a a&amp;uacute;n ning&amp;uacute;n plan concreto.
Desde M&amp;eacute;xico viaj&amp;oacute; a Oslo, donde Trygve Hoff organiz&amp;oacute; una reuni&amp;oacute;n preparatoria
para discutir planes bastante vagos para el establecimiento de una asociaci&amp;oacute;n
neo-liberal de intelectuales europeos. Ah&amp;iacute; debe haber tomado forma el plan de
una &amp;ldquo;Sociedad Acton-Tocqueville&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref54" style="mso-footnote-id:ftn54;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[54]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Al final del a&amp;ntilde;o, hab&amp;iacute;a recabado los fondos necesarios para patrocinar en
evento de fuentes suizas (a trav&amp;eacute;s de Hunold) y estadounidenses (Fondo Volker)
y mand&amp;oacute; una carta de invitaci&amp;oacute;n a unas cincuenta personas para una conferencia
de diez d&amp;iacute;as en los Alpes suizos, a los pies del monte P&amp;egrave;lerin en el lago de
Ginebra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Probablemente Hayek preve&amp;iacute;a
problemas con Mises: en la carta de invitaci&amp;oacute;n a Mises, Hayek a&amp;ntilde;ad&amp;iacute;a una
petici&amp;oacute;n manuscrita por no haber tenido tiempo para explicarle con detalle su
plan. Su aprensi&amp;oacute;n result&amp;oacute; cierta. Mises se puso furioso, escribiendo a Hayek
que no pod&amp;iacute;a abandonar la NYU en abril y que &amp;ldquo;aborrec&amp;iacute;a la idea de ir a Europa.
Ya he visto suficiente decadencia&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref55" style="mso-footnote-id:ftn55;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[55]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; A
solicitud de Hazlitt, hab&amp;iacute;a escrito un memorando de cuatro p&amp;aacute;ginas conteniendo
sus &amp;ldquo;Observaciones sobre el Plan del Profesor Hayek&amp;rdquo;. Ah&amp;iacute; indicaba que se
hab&amp;iacute;an realizado muchos planes similares para detener la ola de totalitarismo
en las &amp;uacute;ltimas d&amp;eacute;cadas (&amp;eacute;l mismo hab&amp;iacute;a estado implicado en algunos de estos
proyectos) y el plan siempre hab&amp;iacute;a fracasado porque estos amigos de la libertad
ya estaban infectados por el virus estatista: &amp;ldquo;No se daban cuenta de que la
libertad est&amp;aacute; inextricablemente ligada con la econom&amp;iacute;a de mercado. Aceptaban en
general a parte cr&amp;iacute;tica de los programas socialistas. Buscaban un soluci&amp;oacute;n
intermedia, el intervensionismo&amp;rdquo;. Al final del memorando, indicaba su principal
objeci&amp;oacute;n:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;El punto d&amp;eacute;bil del plan del Profesor
Hyek es que se basa en cooperaci&amp;oacute;n de muchos hombres que son conocidos por su
apoyo al intervencionismo. Es necesario aclarar este punto antes de que empiece
la reuni&amp;oacute;n. Tal y como entiendo el plan, no es tarea de esta reuni&amp;oacute;n discutir
de nuevo si tiene o no un decreto del gobierno o un dictado sindical el poder
de aumentar el nivel de vida de las masas. Si alguien quiere discutir estos
problemas, no necesita hacer una peregrinaci&amp;oacute;n a Mount P&amp;egrave;lerin. Puede encontrar
en su barrio amplias oportunidades de hacerlo.&lt;a name="_ftnref56" style="mso-footnote-id:ftn56;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[56]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En su carta a Hayek era m&amp;aacute;s
concreto:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Me preocupa principalmente la
participaci&amp;oacute;n de R&amp;ouml;pke, que es un intervencionista declarado. Creo que pasa lo
mismo con Brandt, Gideonse y Eastman. Los tres colaboran con la socialista
(aunque decididamente antisovi&amp;eacute;tica) &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;New
Leader&lt;/i&gt;.&lt;a name="_ftnref57" style="mso-footnote-id:ftn57;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[57]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, Mises no descartaba su
participaci&amp;oacute;n, pero suger&amp;iacute;a retrasar la conferencia hasta septiembre. Sin
embargo esto result&amp;oacute; ser imposible y Hayek realiz&amp;oacute; otro intento de convencer a
su antiguo mentor a principios de febrero. Rebaj&amp;oacute; la importancia de las
relaciones de Brandt, Gideonse y Eastman con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;New Leader&lt;/i&gt;, mencionando que &amp;eacute;l mismo hab&amp;iacute;a escrito para esta
revista. Pero lo m&amp;aacute;s importante fue que argument&amp;oacute; que el programa de la
conferencia segu&amp;iacute;a estando bastante abierto y que el prop&amp;oacute;sito principal de la
reuni&amp;oacute;n en el Lago de Ginebra (y de las consiguientes reuniones) ser&amp;iacute;a ganarse
especialmente a aquellos historiadores y cient&amp;iacute;ficos pol&amp;iacute;ticos que a&amp;uacute;n
albergaban ideas equivocadas en varios asuntos, pero estaban dispuestos a
aprender.&lt;a name="_ftnref58" style="mso-footnote-id:ftn58;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[58]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Esto parece haber sido
suficiente para convencer a Mises para que acudiera. Por sugerencia de Hayek,
se puso en contacto con el principal patrocinador de la conferencia, el Fondo
William Volker ubicado en Kansas City y en una semana se organiz&amp;oacute; en viaje a
trav&amp;eacute;s de la FEE.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;***&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue probablemente la primera vez
que Mises se puso en contacto personalmente con Harold W. Luhnow y el rico
Fondo Volker. El contacto result&amp;oacute; ser muy beneficioso en el curso de los
siguientes quince a&amp;ntilde;os, hasta que se liquid&amp;oacute; el fondo a principios de la d&amp;eacute;cada
de 1960.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;William Volker (1859-1947), nacido
en Alemania, hab&amp;iacute;a hecho una fortuna con un negocio de muebles que fund&amp;oacute; en
Kansas City en 1882.&lt;a name="_ftnref59" style="mso-footnote-id:ftn59;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[59]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En 1911, despu&amp;eacute;s de casarse por fin con 52 a&amp;ntilde;os, se convirti&amp;oacute; en fil&amp;aacute;ntropo.
Acab&amp;oacute; creando en 1932 un fondo privado para proteger su capital contra las
obligaciones del c&amp;oacute;digo fiscal, especialmente el nuevo impuesto de la renta de
1916. Puede haber sido el propio Volker el que aprobara el apoyo a la reuni&amp;oacute;n
de la Sociedad Mount P&amp;egrave;lerin, que tuvo lugar unos siete meses antes de morir.
Pero es m&amp;aacute;s probable que fuera ya la decisi&amp;oacute;n de su sobrino, Harold Luhnow, que
se convirti&amp;oacute; en director del fondo en 1944 y se convirti&amp;oacute; en el principal
patrocinador de la intelectualidad libertaria.&lt;a name="_ftnref60" style="mso-footnote-id:ftn60;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[60]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Aparentemente, la principal fuente de inspiraci&amp;oacute;n libertaria de Luhnow hab&amp;iacute;a
sido Loren Miller, que de 1942 a 1944 hab&amp;iacute;a sido ejecutivo del Kansas City Civic
Research Institute (parte del Fondo Volker), antes de irse al Detroit Bureau of
Governmental Research, otra fuente de financiaci&amp;oacute;n del libertarismo de
posguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La influencia del Fondo Volker
irradiaba mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de Estados Unidos. A finales de 1953, pagaba las
cuotas de pr&amp;aacute;cticamente todos los miembros de la Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin fuera de
EEUU.&lt;a name="_ftnref61" style="mso-footnote-id:ftn61;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[61]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
La cooperaci&amp;oacute;n del Fondo con Mises fue muy cercana, especialmente despu&amp;eacute;s de
que Luhnow contratara a los antiguos empleados de la FEE, Herbert y Richard Cornuelle.&lt;a name="_ftnref62" style="mso-footnote-id:ftn62;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[62]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todos los dem&amp;aacute;s think tanks y
fondos libertarios se hab&amp;iacute;an pervertido con el tiempo, alej&amp;aacute;ndose de sus
principios iniciales. Solo el Fondo Volker escap&amp;oacute; a este destino. Se liquid&amp;oacute; a
principios de la d&amp;eacute;cada de 1960, cuando su direcci&amp;oacute;n cay&amp;oacute; en manos de quienes
no pod&amp;iacute;an identificarse con la orientaci&amp;oacute;n libertaria de su fundador.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;***&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La Conferencia Mont P&amp;egrave;lerin empez&amp;oacute;
el 1 de abril de 1947 y dur&amp;oacute; diez d&amp;iacute;as. Mises sali&amp;oacute; de Nueva York el 25 de
marzo, curioso por ver Europa de nueva tras casi siete a&amp;ntilde;os. La reuni&amp;oacute;n ten&amp;iacute;a
solo un programa m&amp;iacute;nimo y dejaba mucha libertad de acci&amp;oacute;n a los participantes
para determinar los temas que quisieran discutir en el curso de los siguientes
d&amp;iacute;as.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises y los otros seis
neoyorquinos, Read, Harper y Watts de la FEE, as&amp;iacute; como Hazlitt, Gideonse
(Presidente del Brooklyn College) y Davenport (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Fortune Magazine&lt;/i&gt;) representaban la tendencia manchesteriana de la
reuni&amp;oacute;n. Hayek, Friedman y Machlup eran neo-liberales; gente como Eucken, de Jouvenel,
Knight, Polanyi, Popper y Stigler eran dem&amp;oacute;cratas social liberales y Allais,
R&amp;ouml;pke y Robbins representaban la extrema izquierda de la Conferencia. Allais no
pudo siquiera permitirse apoyar la vaga &amp;ldquo;declaraci&amp;oacute;n de objetivos&amp;rdquo; que
aprobaron todos los dem&amp;aacute;s participantes el 8 de abril.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En su discurso inaugural, Hayek
establec&amp;iacute;a el programa para la reconstrucci&amp;oacute;n ideol&amp;oacute;gica de posguerra del
movimiento liberal cl&amp;aacute;sico. Inclu&amp;iacute;a, explicaba Hayek, por un lado &amp;ldquo;purgar a la
teor&amp;iacute;a liberal tradicional de ciertas adiciones accidentales que se hab&amp;iacute;an asociado
a ella en el curso del tiempo&amp;rdquo; y, por otro, &amp;ldquo;afrontar algunos problemas reales
que un hab&amp;iacute;a eludido un liberalismo excesivamente simplificado o se hab&amp;iacute;an
hecho evidentes solo desde que se convirti&amp;oacute; en un credo de alguna forma
estacionario y r&amp;iacute;gido&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref63" style="mso-footnote-id:ftn63;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[63]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Como se demostrar&amp;iacute;a posteriormente, el significado concreto de este programa
era (1) exculpar al liberalismo cl&amp;aacute;sico de ciertas cr&amp;iacute;ticas ampliamente
extendidas, por ejemplo, de que las pol&amp;iacute;ticas que hab&amp;iacute;a inspirado hubieran
llevado a una miseria masiva; (2) distinguir al liberalismo &amp;ldquo;moderno&amp;rdquo; de su
predecesor de laissez faire.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, algunas de las dem&amp;aacute;s
tareas programadas eran m&amp;aacute;s &amp;ldquo;neo&amp;rdquo; y menos &amp;ldquo;liberales&amp;rdquo;. Por ejemplo, el
economista alem&amp;aacute;n Walter Eucken explic&amp;oacute; que la legislaci&amp;oacute;n antimonopolio no era
suficiente para combatir los monopolios. Se necesitaba m&amp;aacute;s interferencia
legislativa en el campo del derecho empresarial, el derecho de patentes y las
leyes de marcas. Defend&amp;iacute;a dos m&amp;aacute;ximas de pol&amp;iacute;tica econ&amp;oacute;mica. Primero, aunque
hubiera libertad de contrato, esta libertad no deber&amp;iacute;a permitirse que limitara
la libertad de contratar de otros. Segundo, los participantes monopolistas en
el mercado deber&amp;iacute;an ser obligados a comportarse como su estuvieran en
&amp;ldquo;competencia&amp;rdquo;, es decir, producir las mismas cantidades y venderlas a los
mismos precios que habr&amp;iacute;a bajo &amp;ldquo;competencia&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En resumen, Eucken ofrec&amp;iacute;a el mismo
programa intervensionista que ya hab&amp;iacute;a dominado el Coloquio Lippmann en 1938.
En ese momento Mises hab&amp;iacute;a estado de luna de miel en Par&amp;iacute;s, lo que podr&amp;iacute;a explicar
por qu&amp;eacute; sus contribuciones al debate hab&amp;iacute;an sido tan inusualmente d&amp;oacute;ciles.
Nueve a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s, la luna de miel hab&amp;iacute;a pasado. Reaccion&amp;oacute; con gran
determinaci&amp;oacute;n y defendi&amp;oacute; su postura de laissez faire tan vigorosamente que
muchos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s su amigo Lawrence Fertig a&amp;uacute;n recordaba el debate.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La discusi&amp;oacute;n entre Mises y sus
oponentes neo-liberales establecieron el tono en la Sociedad Mont P&amp;egrave;leron
durante los pr&amp;oacute;ximos a&amp;ntilde;os. Aunque los libertarios que rodeaban a Mises&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;eran una peque&amp;ntilde;a minor&amp;iacute;a, eran ellos los que
ten&amp;iacute;an el respaldo financiero de los principales patrocinadores estadounidenses
como el Fondo Volker, sin el cual la Sociedad habr&amp;iacute;a muerto r&amp;aacute;pidamente en esos
primeros a&amp;ntilde;os. Por tanto, mientras Mises tomara parte activa en la reuniones,
era imposible continuar discutiendo los detalles t&amp;eacute;cnicos de un
intervencionismo p&amp;uacute;blico aprobado. El laissez faire hab&amp;iacute;a vuelto. No era la
opini&amp;oacute;n mayoritaria, pero era una opci&amp;oacute;n pol&amp;iacute;tica debatible y debatida
(demasiado para algunos miembros iniciales como Maurice Allais, que abandon&amp;oacute;
pronto la Sociedad precisamente por esta raz&amp;oacute;n).&lt;a name="_ftnref64" style="mso-footnote-id:ftn64;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[64]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A pesar de los desacuerdos en los
fundamentos, la reuni&amp;oacute;n fue un &amp;eacute;xito. El 9 de abril, unos cuarenta
participantes fundaron la Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin y eligieron a Hayek como
Presidente.&lt;a name="_ftnref65" style="mso-footnote-id:ftn65;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[65]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Preparando la contrarrevoluci&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En marzo de 1945, la Yale
University Press hab&amp;iacute;a decidido publicar una versi&amp;oacute;n estadounidense de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;National&amp;ouml;konomie&lt;/i&gt;. La idea de una simple
traducci&amp;oacute;n no fue nunca realmente un opci&amp;oacute;n. Todas las partes estaban de
acuerdo en publicar una versi&amp;oacute;n revisada, una edici&amp;oacute;n cuyas revisiones
resultar&amp;iacute;an ser bastante a fondo.&lt;a name="_ftnref66" style="mso-footnote-id:ftn66;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[66]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Durante los siguientes tres a&amp;ntilde;os y medio, Mises trabajo afanosamente en este
proyecto. Las revisiones no iban a ser sustanciales. El prop&amp;oacute;sito principal era
adaptar la obra al trasfondo intelectual de sus lectores estadounidenses. En
esta tarea, Mises se benefici&amp;oacute; enormemente de la experiencia de Henry Hazlitt y
el editor de Yale, Donald Robinson, sugiriendo ambos muchas &amp;aacute;reas de de mejora.
Por ejemplo, Mises conoc&amp;iacute;a ahora doctrinas y propuestas pol&amp;iacute;ticas que ten&amp;iacute;an
importancia concreta en Estados Unidos, como la teor&amp;iacute;a georgista del impuesto
sobre la tierra.&lt;a name="_ftnref67" style="mso-footnote-id:ftn67;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[67]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Pero esencialmente
modificaba su explicaci&amp;oacute;n de los problemas filos&amp;oacute;ficos fundamentales de la
ciencia de la acci&amp;oacute;n humana. Por ejemplo, en su libro en alem&amp;aacute;n Mises cre&amp;iacute;a que
ten&amp;iacute;a que refutar con detalle la &amp;ldquo;econom&amp;iacute;a universalista&amp;rdquo; de Othmar Spann;
ahora eliminaba esta explicaci&amp;oacute;n casi completamente y se centraba en su lugar
en la refutaci&amp;oacute;n del positivismo y el uso de m&amp;eacute;todos cuantitativos en teor&amp;iacute;a
econ&amp;oacute;mica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A&amp;ntilde;adi&amp;oacute; un cap&amp;iacute;tulo completamente
nuevo (el &amp;uacute;nico cap&amp;iacute;tulo sin equivalencia en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;National&amp;ouml;konomie&lt;/i&gt;) para explicar los problemas b&amp;aacute;sicos de la teor&amp;iacute;a
de la probabilidad, que estaba en el centro de la aproximaci&amp;oacute;n cuantitativa que
dominaba el an&amp;aacute;lisis econ&amp;oacute;mico en los pa&amp;iacute;ses anglosajones. En este cap&amp;iacute;tulo,
Mises aprovechaba la oportunidad para trabajar y desarrollar las obras de su
hermano Richard, que hab&amp;iacute;a sido el pionero en la llamada teor&amp;iacute;a de la
frecuencia relativa de la probabilidad. Mises simplificaba considerablemente la
exposici&amp;oacute;n axiom&amp;aacute;tica de la teor&amp;iacute;a y argumentaba, sin mencionar el nombre de su
hermano, que la cuenta estandarizada era redundante.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;M&amp;aacute;s all&amp;aacute; del aspecto investigador
de su contribuci&amp;oacute;n, la rectificaci&amp;oacute;n a su hermano fue una secuencia de un
t&amp;iacute;pico retorcimiento literario &amp;ldquo;austriaco&amp;rdquo;. Doce a&amp;ntilde;os antes, Richard se hab&amp;iacute;a
adentrado en el campo de su hermano mayor y afirmaba en uno de sus libros que
las pol&amp;iacute;ticas de laissez faire no ten&amp;iacute;an ning&amp;uacute;n valor cient&amp;iacute;fico.&lt;a name="_ftnref68" style="mso-footnote-id:ftn68;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[68]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Ahora Ludwig le respond&amp;iacute;a demostrando lo que resultaba ser una exposici&amp;oacute;n elegante
de la teor&amp;iacute;a de la frecuencia relativa.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt; casi se convierte en la primera obra p&amp;oacute;stuma de Mises. En
octubre de 1948, junto a Margit, tuvieron un muy serio accidente de carretera.&lt;a name="_ftnref69" style="mso-footnote-id:ftn69;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[69]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Pero la pareja sobrevivi&amp;oacute; y Ludwig dio los &amp;uacute;ltimos toques al libro en la
primavera de 1949. Envi&amp;oacute; copias del manuscrito a editores y amigos receptivos,
entre ellos Jasper Crane, que dirig&amp;iacute;a la Van Nostrand Publishing Company y a
quien conoc&amp;iacute;a bien a trav&amp;eacute;s de la FEE.&lt;a name="_ftnref70" style="mso-footnote-id:ftn70;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[70]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Un golpe neo-liberal en Alemania&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La reuni&amp;oacute;n de la Sociedad Mont
P&amp;egrave;lerin de 1947 fue bastante para satisfacer la curiosidad de Mises por Europa
y los investigadores europeos durante alg&amp;uacute;n tiempo. Europa estaba hecha un
desastre, incluso Par&amp;iacute;s estaba harapiento. Ni siquiera deseaba pensar en viajar
a Austria. Todo lo que era bueno y memorable en Europa era pasado. No
necesitaba volver al viejo continente solo para ser testigo de la miseria
inducida por esos mismos locos estatistas a los que hab&amp;iacute;a dedicado toda su vida
a combatir. Cuando fue invitado a la siguiente reuni&amp;oacute;n de la Sociedad Mont
P&amp;egrave;lerin, programada para julio de 1949 en el pueblo suizo de Seelisberg, se
excus&amp;oacute;.&lt;a name="_ftnref71" style="mso-footnote-id:ftn71;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[71]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero sus amigos estadounidenses en
el Fondo Volker pensaban que era esencial tenerle a bordo, para que los
intervencionistas no tuvieran las manos libres. La Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin daba a
los libertarios estadounidenses, no solo cierto estilo cosmopolita, sino que
asimismo les pon&amp;iacute;a en contacto con una masa de intelectuales afines a su causa
que no pod&amp;iacute;an encontrarse en su casa.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Adem&amp;aacute;s, en una de las grandes
iron&amp;iacute;as de la historia, los principios liberales se estaban aplicando con un
&amp;eacute;xito abrumador en Alemania y una gran afinidad con Ludwig Erhard y los l&amp;iacute;deres
intelectuales de las reformas alemanas promet&amp;iacute;an ayudar a los libertarios
estadounidenses en sus luchas en casa. Nadie en Estados Unidos conoc&amp;iacute;a a los
reformistas y la curiosidad era grande. Ante las noticias desde Alemania,
Leonard Read pregunt&amp;oacute; a Mises acerca de Erhard. La respuesta:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;El &amp;uacute;nico hecho que conozco de Erhard
es que es el presidente del Consejo Asesor Econ&amp;oacute;mico. Este consejo es
moderadamente intervencionista y se opone al New Deal radical de los partidos
pol&amp;iacute;ticos alemanes y al abierto socialismo del gobierno militar brit&amp;aacute;nico. Es
posible que la firmeza del Consejo es esta materia sea un logro de la actitud
intransigente de Erhard y lo persuasivo de su exposici&amp;oacute;n de los principios del
verdadero liberalismo.&lt;a name="_ftnref72" style="mso-footnote-id:ftn72;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[72]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la &amp;uacute;nica forma de
descubrirlo era ir a Europa y reunirse con el hombre y sus simpatizantes. Pero
desde el punto de vista de Luhnow, solo merecer&amp;iacute;a la pena si se tra&amp;iacute;a a hombres
como Mises para dar a las reuniones la orientaci&amp;oacute;n correcta. Con la mediaci&amp;oacute;n de
Herbert Cornuelle y Loren Miller, Luhnow pidi&amp;oacute; a Mises que acudiera a la
reuni&amp;oacute;n de Seelisberg. Mises acept&amp;oacute;. Ser&amp;iacute;a su segundo regreso a Europa despu&amp;eacute;s
de emigrar.&lt;a name="_ftnref73" style="mso-footnote-id:ftn73;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[73]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Dej&amp;oacute; Nueva York en junio y estuvo
en Seelisberg del 3 al 10 de julio. La reuni&amp;oacute;n se supon&amp;iacute;a que se ocupar&amp;iacute;a en
particular de cuestiones relativas al mercado laboral.&lt;a name="_ftnref74" style="mso-footnote-id:ftn74;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[74]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Pero, como se esperaba, se vio completamente ensombrecido por la discusi&amp;oacute;n de
los recientes acontecimientos en Alemania Occidental.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En marzo de 1948, Ludwig Erhard
hab&amp;iacute;a sido nombrado director de administraci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de la zona de
ocupaci&amp;oacute;n brit&amp;aacute;nico-americana. Disc&amp;iacute;pulo del soci&amp;oacute;logo social-liberal Franz
Oppenheimer, Erhard era desconocido en el mundo del libertarismo&amp;hellip; y
probablemente por eso obtuvo el cargo.&lt;a name="_ftnref75" style="mso-footnote-id:ftn75;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[75]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Pero Don Nadie no perdi&amp;oacute; tiempo en dar un golpe liberal. Tres meses despu&amp;eacute;s de
su nombramiento, tom&amp;oacute; dos decisiones importantes. Contra las intenciones del
gobierno militar brit&amp;aacute;nico (1) derog&amp;oacute; virtualmente todos los controles de
precios y (2) introdujo una nueva divisa: el deutschmark.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al d&amp;iacute;a siguiente, almacenes y
tiendas estaban llenos de mercanc&amp;iacute;as. Los empresarios hab&amp;iacute;an recortado la
producci&amp;oacute;n durante los a&amp;ntilde;os de posguerra y los vendedores reten&amp;iacute;an los
productos, reserv&amp;aacute;ndolos para el mercado negro, donde pod&amp;iacute;an obtener precios
m&amp;aacute;s altos. Este lamentable estado de cosas, por supuesto, era consecuencia del
sistema nazi de control de precios, que hab&amp;iacute;a hecho imposible una producci&amp;oacute;n
rentable y convertido el mercado abierto en mercado negro. Las fuerza aliadas
de ocupaci&amp;oacute;n hab&amp;iacute;an mantenido este sistema sin sentido en beneficio de un
peque&amp;ntilde;o grupo de asesores econ&amp;oacute;mico influyentes de izquierdas, para quienes la
planificaci&amp;oacute;n centralizada y los controles p&amp;uacute;blicos eran lo correcto.&lt;a name="_ftnref76" style="mso-footnote-id:ftn76;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[76]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Erhard acab&amp;oacute; con este sistema, creando as&amp;iacute; los fundamentos econ&amp;oacute;micos de la
Rep&amp;uacute;blica Federal de Alemania (occidental), que se establecer&amp;iacute;a en el oto&amp;ntilde;o de
1949. M&amp;aacute;s a&amp;uacute;n, puso en pr&amp;aacute;ctica una alternativa liberal cl&amp;aacute;sica al Plan
Marshall para la reconstrucci&amp;oacute;n de la posguerra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Un a&amp;ntilde;o antes de las reforma de
Erhard, en 5 de junio de 1947, Marshall present&amp;oacute; su propuesta para la
reconstrucci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de Europa a trav&amp;eacute;s de un gasto a gran escala de dinero
de los contribuyentes de EEUU.&lt;a name="_ftnref77" style="mso-footnote-id:ftn77;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[77]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En posteriores a&amp;ntilde;os y d&amp;eacute;cadas, se ha contado y recontado la historia del Plan
Marshall desde el punto de vista de sus patrocinadores, convirti&amp;eacute;ndose as&amp;iacute; en
parte de la mitolog&amp;iacute;a del estado de bienestar. Los estudiantes de bachillerato
de todos los pa&amp;iacute;ses occidentales aprendieron que el gasto p&amp;uacute;blico de
financiaci&amp;oacute;n del Plan Marshall inici&amp;oacute; una nueva fase de crecimiento despu&amp;eacute;s de
la Segunda Guerra Mundial.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, a la fr&amp;iacute;a luz del
razonamiento econ&amp;oacute;mico, podemos ver que el Plan Marshall era en esencia un plan
para retrasar la quiebra del socialismo y el estado del bienestar. En su
correspondencia privada, Mises apuntaba que los pa&amp;iacute;ses europeos ya hab&amp;iacute;an
&amp;ldquo;nacionalizado ferrocarriles, tel&amp;eacute;grafos, energ&amp;iacute;a el&amp;eacute;ctrica, telefon&amp;iacute;a, minas y
muchas f&amp;aacute;bricas&amp;rdquo; y continuaba:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Ya han expropiado mediante impuestos
todas las rentas m&amp;aacute;s altas y no pueden esperar ning&amp;uacute;n ingreso adicional para
continuar con su pol&amp;iacute;tica de saquear a los ricos. As&amp;iacute; que quieren que el
contribuyente estadounidense pague la factura de los d&amp;eacute;ficits en los que
incurri&amp;oacute; su glorificada pol&amp;iacute;tica de socializaci&amp;oacute;n. Llaman a este plan, el Plan
Marshall.&lt;a name="_ftnref78" style="mso-footnote-id:ftn78;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[78]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Aunque las reformas de Erhard se
comparaban muy favorablemente con el frustrado Plan Marshall, segu&amp;iacute;an estando
lejos de ser satisfactorias desde un punto de vista libertario. Adem&amp;aacute;s Erhard y
sus consejeros no eran defensores convencidos del laissez faire, sino
partidarios de pol&amp;iacute;ticas intermedias.&lt;a name="_ftnref79" style="mso-footnote-id:ftn79;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[79]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Esto era mucho m&amp;aacute;s serio que cualquier incapacidad pol&amp;iacute;tica de poner en
pr&amp;aacute;ctica un programa pol&amp;iacute;tico m&amp;aacute;s radical.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En diciembre de 1948, cuando
Leonard Read le pidi&amp;oacute; su opini&amp;oacute;n sobre Erhard, Mises no conoc&amp;iacute;a al hombre. Sin
embargo, en a&amp;ntilde;os posteriores se familiariz&amp;oacute; con los escritos de Erhard y
descubri&amp;oacute; que reflejaban muy de cerca las opiniones de sus asesores: el
profesor de econom&amp;iacute;a de Colonia, Alfred M&amp;uuml;ller-Armack, as&amp;iacute; como Wilhelm R&amp;ouml;pke y
Walter Eucken. Durante la d&amp;eacute;cada de 1950, Mises se dio cuenta de que el mismo
&amp;eacute;xito de las reformas de libre mercado de Erhard pod&amp;iacute;an usarse contra la
econom&amp;iacute;a de mercado, porque las reformas se &amp;ldquo;vend&amp;iacute;an&amp;rdquo; en t&amp;eacute;rminos de ret&amp;oacute;rica
intervencionista. As&amp;iacute; que honr&amp;oacute; a los reformistas alemanes con un largo
comentario en su libro m&amp;aacute;s importante:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;[Los] partidarios de la variedad m&amp;aacute;s
reciente de intervencionismo, la &amp;ldquo;soziale Marktwirtschaft&amp;rdquo; alemana, destacan
que consideran a la econom&amp;iacute;a de mercado como el mejor sistema posible y
deseable de organizaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de la sociedad y que se oponen a la
omnipotencia gubernamental del socialismo. Pero, por supuesto, todos estos
defensores de una pol&amp;iacute;tica intermedia destacan con el mismo vigor que rechazan
el liberalismo manchesteriano y el laissez faire. Dicen que es necesario que
estado interfiera en los fen&amp;oacute;menos del mercado siempre y cuando el &amp;ldquo;juego libre
de las fuerzas econ&amp;oacute;micas&amp;rdquo; genere condiciones que parezcan indeseables
&amp;ldquo;socialmente&amp;rdquo;. Al realizar esta afirmaci&amp;oacute;n dan por sentado que es el gobierno
el que debe determinar en cada caso concreto si un hecho econ&amp;oacute;mico determinado
va ser considerado o no como reprensible desde el punto de vista &amp;ldquo;social&amp;rdquo; y por
consiguiente si estado del mercado requiere o no un acto especial de
interferencia del gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Todos estos defensores del
intervencionismo no se dan cuenta de que su programa implica as&amp;iacute; el
establecimiento de la plena supremac&amp;iacute;a del gobierno en todos los asuntos
econ&amp;oacute;micos y en definitiva brinda un estado de cosas que no difiere de lo que
se llama el patr&amp;oacute;n alem&amp;aacute;n o de Hindenburg del socialismo. Si es jurisdicci&amp;oacute;n
del gobierno decidir si unas condiciones concretas de la econom&amp;iacute;a justifican su
intervenci&amp;oacute;n, no se deja ninguna esfera de operaci&amp;oacute;n al mercado. As&amp;iacute; que ya no
son los consumidores los que en definitiva determinan qu&amp;eacute; deber&amp;iacute;a producirse,
en qu&amp;eacute; cantidad, de qu&amp;eacute; calidad, por qui&amp;eacute;n, d&amp;oacute;nde y c&amp;oacute;mo, sino que es el
gobierno. Pues el gobierno interfiere tan pronto como el resultado de la operaci&amp;oacute;n
del mercado no intervenido difiera de lo que las autoridades consideren
&amp;ldquo;socialmente&amp;rdquo; deseable. Esto significa que el mercado es libre siempre que haga
precisamente lo que el gobierno quiera que haga. Es &amp;ldquo;libre&amp;rdquo; de hacer lo que las
autoridades consideran que sea lo &amp;ldquo;correcto&amp;rdquo;, pero no de hacer lo &amp;ldquo;incorrecto&amp;rdquo;,
correspondiendo al gobierno la decisi&amp;oacute;n de lo que es correcto e incorrecto. As&amp;iacute;
que la doctrina y la pr&amp;aacute;ctica del intervencionismo acaba tendiendo a abandonar
lo que le distingu&amp;iacute;a originalmente del abierto socialismo y a adoptar
completamente los principios de la planificaci&amp;oacute;n totalitaria omnicomprensiva.&lt;a name="_ftnref80" style="mso-footnote-id:ftn80;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[80]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La reservas de Mises no se
debilitaron con el contacto personal con representantes de la escuela alemana
&amp;ldquo;Ordo&amp;rdquo; de neo-liberalismo. Muy al contrario: en correspondencia privada a
partir de la d&amp;eacute;cada de 1950 dec&amp;iacute;a: &amp;ldquo;Tengo cada vez m&amp;aacute;s dudas de si es posible
cooperar con el Ordo-intervencionismo en la Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref81" style="mso-footnote-id:ftn81;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[81]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;***&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La reuni&amp;oacute;n de la Sociedad Mont
P&amp;egrave;lerin de 1949 tuvo lugar, de nuevo, en Suiza, esta vez en uno de los lugares
m&amp;iacute;ticos del libertarismo europeo: el pueblo de Seelisberg, ubicado a los pies
de la monta&amp;ntilde;a del mismo nombre. Fue en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;R&amp;uuml;tliwiese&lt;/i&gt;,
uno de los prados cercanos donde a principios de agosto de 1291, los patriotas
suizos deliberaron en reuniones secretas para preparar la deposici&amp;oacute;n del
r&amp;eacute;gimen del emperador Rodolfo, que hab&amp;iacute;a impuesto una gran variedad de nuevas
leyes e impuestos. La Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin se aloj&amp;oacute; m&amp;aacute;s confortablemente en
instalaciones hoteleras y no todos sus participantes estaban dispuestos a
acabar con el floreciente nuevo estado del bienestar. Por ejemplo, a Wilhelm
R&amp;ouml;pke le preocupaba m&amp;aacute;s definir un papel para el gobierno en la lucha contra la
&amp;ldquo;proletarizaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Karl Popper trataba de hacer lo mismo en el campo de la
educaci&amp;oacute;n y la investigaci&amp;oacute;n.&lt;a name="_ftnref82" style="mso-footnote-id:ftn82;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[82]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Un neoyorquino&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Despu&amp;eacute;s de un breve retorno a
Manhattan, Mises fue a la ciudad de M&amp;eacute;xico durante el mes de agosto para dar
una conferencia en la Asociaci&amp;oacute;n Mexicana de Cultura. Lleg&amp;oacute; con Margit la noche
del 29 de julio y pronto empez&amp;oacute; su curso en doce lecciones sobre teor&amp;iacute;a
econ&amp;oacute;mica, sazonado con un an&amp;aacute;lisis de los &amp;uacute;ltimos 200 a&amp;ntilde;os de historia europea
y excursiones en la historia del pensamiento. Entre otras cosas, explicaba
&amp;ldquo;c&amp;oacute;mo Keynes hab&amp;iacute;a influido en los catedr&amp;aacute;ticos socialistas alemanes y c&amp;oacute;mo les
superaba en muchos puntos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref83" style="mso-footnote-id:ftn83;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[83]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Los participantes en el seminario recibieron el privilegio de recibir
ejemplares de adelanto de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n
humana&lt;/i&gt;.&lt;a name="_ftnref84" style="mso-footnote-id:ftn84;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[84]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Durante este viaje, Montes de Oca
plante&amp;oacute; con cautela de nuevo si Mises se quedar&amp;iacute;a permanentemente en M&amp;eacute;xico.
Mises aparentemente replic&amp;oacute; que ahora deseaba &amp;ldquo;permanecer en Nueva York, porque
se ha convertido en el centro intelectual del momento&amp;rdquo;. Montes de Oca habr&amp;iacute;a
abandonado entonces, pero pocos meses despu&amp;eacute;s sinti&amp;oacute; la necesidad de plantearle
de nuevo la pregunta al escribirle:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Ha habido lo que podr&amp;iacute;a calificarse
como un movimiento entre los empresarios mexicanos para invitarte a convertirte
en asesor de diversas organizaciones empresariales, m&amp;aacute;s o menos en la posici&amp;oacute;n
en la que desempe&amp;ntilde;aste esa funci&amp;oacute;n en la C&amp;aacute;mara de Comercio de Viena.&lt;a name="_ftnref85" style="mso-footnote-id:ftn85;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[85]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Despu&amp;eacute;s de una seria reflexi&amp;oacute;n,
Mises volvi&amp;oacute; a negarse, refiri&amp;eacute;ndose esta vez a su avanzada edad, que le
impedir&amp;iacute;a obtener un conocimiento suficiente de la lengua espa&amp;ntilde;ola. Pero
destacaba que si &amp;ldquo;fuera veinte a&amp;ntilde;os m&amp;aacute;s joven, no rechazar&amp;iacute;a vuestra amable
propuesta&amp;rdquo; y tambi&amp;eacute;n dec&amp;iacute;a que la invitaci&amp;oacute;n era muy tentadora desde otro punto
de vista: &amp;ldquo;Mis tres visitas a vuestro pa&amp;iacute;s me han demostrado que el estado de
opini&amp;oacute;n es hoy en M&amp;eacute;xico m&amp;aacute;s favorable a la aceptaci&amp;oacute;n de ideas econ&amp;oacute;micas
sensatas que ning&amp;uacute;n otro pa&amp;iacute;s&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref86" style="mso-footnote-id:ftn86;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[86]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Pero esto no alter&amp;oacute; su decisi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises no solo se hab&amp;iacute;a convertido
en estadounidense: era ahora un neoyorquino.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;J&amp;ouml;rg Guido H&amp;uuml;lsmann es miembro senior del Mises Institute y autor de &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Mises-The-Last-Knight-of-Liberalism-P433C0.aspx"&gt;Mises:
The Last Knight of Liberalism&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Ethics-of-Money-Production-P536.aspx"&gt;The Ethics
of Money Production&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;Ense&amp;ntilde;a en la Universidad de Angers, en
Francia.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este art&amp;iacute;culo ha sido extra&amp;iacute;do del
cap&amp;iacute;tulo 19 de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3295/Last-Knight"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;Mises: The Last Knight of Liberalism&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;
(2007).&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Johannes Bahner,
carta fechada el 12 de junio de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: ficheros &amp;ldquo;B&amp;rdquo;. Johannes Bahner era el propietario y presidente
de la empresa textil Elbeo.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Reinhard Kamitz,
carta fechada el 18 de octubre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: fichero Kamitz. Kamitz lleg&amp;oacute; a ser Ministro de Finanzas y
luego presidente del &amp;Ouml;sterreichischen Nationalbank. Mises le respetaba mucho y
le rindi&amp;oacute; el siguiente homenaje cuando habl&amp;oacute; del tiempo de Kamitz como Ministro
de Finanzas: &amp;ldquo;bajo las circunstancias m&amp;aacute;s adversas has probado ser un digno
sucesor de los dos Plener y de B&amp;ouml;hm-Bawerk&amp;rdquo;. Mises a Reinhard Kamitz, carta
fechada el 14 de noviembre de 1961; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: fichero Kamitz.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hans Ilau, carta
fechada el 17 de mayo de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City
Archive&lt;/i&gt;: ficheros NAM.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Robert M. Crunden, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Mind and Art of Albert Jay Nock&lt;/i&gt; (Chicago, 1964), p. 179.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Ver Juilan Joseph DelGaudio, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Refugee Economist in America: Ludwig
von Mises and American Social and Economic Thought, 1940-1986&lt;/i&gt; (Ann Arbor,
Mich.: University Microfilms International, 1988).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver E.M. Biggers al Congresista
H.P. Fullmer, carta fechada el 5 de junio de 1943; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: ficheros &amp;ldquo;B&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Ver George H. Nash, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Conservative Intellectual Movement in America&lt;/i&gt; (Nueva York: Basic
Books, 1976), pp. 6-7.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Ver Hayek, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The
Road to Serfdom&lt;/i&gt; (Chicago: University of Chicago Press, 1944), pp. 17, 36.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn9" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; &lt;span lang="EN-GB"&gt;Frank Chodorov, &amp;ldquo;What This Country Needs Is Guts&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;analysis&lt;/i&gt; 2 (Febrero de 1946), p. 3.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn10" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; El discurso de Mises se
public&amp;oacute; por primera vez como &amp;ldquo;Planning for Freedom&amp;rdquo;, junto con un discurso de Rufus
S. Tucker, realizado ante la misma audiencia, en un panfleto de 24 p&amp;aacute;ginas: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Economic Planning&lt;/i&gt; (Nueva York: Dynamic
America, 1945), pp. 3-12. M&amp;aacute;s tarde se reprodujo el ensayo en el libro de Mises
&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Planning for Freedom&lt;/i&gt;. En su
correspondencia con A. Dauphin Meunier, profesor en Par&amp;iacute;s, Mises mencionaba que
le disgustaba el t&amp;iacute;tulo y los subt&amp;iacute;tulos de la versi&amp;oacute;n impresa de su charla. La
traducci&amp;oacute;n al franc&amp;eacute;s se public&amp;oacute; en 1947 en la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Revue de l&amp;#39;&amp;Eacute;conomie Contemporaine&lt;/i&gt; bajo el t&amp;iacute;tulo &amp;ldquo;L&amp;#39;interventionnisme
et le salaire&amp;rdquo;. Ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;:
Fichero Dauphin Meunier. En una carta de Selam Fuller, Mises alaba las virtudes
de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Camino de servidumbre&lt;/i&gt;, pero
reconoc&amp;iacute;a lo apropiado de la postura cr&amp;iacute;tica de Fuller sobre el libro. &amp;ldquo;El
programa positivo desarrollado por Hayek importa poco comparado con estas
virtudes de su libro. Sin embargo, es un hecho reconfortante que tu amigos sean
los suficientemente sagaces como para ver las contradicciones en este
programa&amp;rdquo;. Mises a Fuller, manuscrito escrito a mano de una carta fechada el 14
de noviembre de 1944; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;:
Ficheros Fuller.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn11" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Mises a Montes de
Oca, manuscrito escrito a mano de una carta fechada el 3 de abril de 1945; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de
Oca.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn12" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Le&amp;iacute;do en una entrevista
con G.H. Nash, citada en Nash, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The
Conservative Intellectual Movement in America&lt;/i&gt;, pp. 22-23.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn13" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; &lt;span lang="EN-GB"&gt;F.A. Hayek, &amp;ldquo;The Intellectuals and Socialism&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;University of Chicago Law Review&lt;/i&gt;, 16
(1949), pp. 417-333, reimpreso en B. Caldwell, ed., &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The collected works of F.A. Hayek, X: Socialism and war: essays,
documents, reviews&lt;/i&gt; (Chicago: University of Chicago Press, 1997), p. 222.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn14" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Ver Allman a Mises, carta fechada el 10 de
mayo de 1945; Mises a Allman, carta fechada el 18 de mayo de 1945; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros &amp;ldquo;A&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn15" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Mises a Machlup, carta fechada el 15 de diciembre
de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros
Machlup.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn16" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Herbert von Beckerath,
Goetz Briefs, Gottfried von Haberler, Georg Halm y Josef Schumpeter hab&amp;iacute;an
conseguido puestos en Harvard; Mahclup estaba en la nueva Universidad de
Buffalo (financiada por Rockefeller) y Morgenstern en Princeton. Aparentemente
todos eran incapaces de incluir a Mises en sus departamentos.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn17" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn17" style="mso-footnote-id:ftn17;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Conservative Intellectual Movement in America&lt;/i&gt;, pp. 13, 351
(nota a pie de p&amp;aacute;gina 57). Nash menciona que Hazlitt y Read estuvieron entre
los implicados. Nash tambi&amp;eacute;n menciona (ib&amp;iacute;d., p. 20) que el puesto de Hayek en
la Universidad de Chicago estaba igualmente subvencionado con fondos privados.
No est&amp;aacute; claro qui&amp;eacute;n contribu&amp;iacute;a, aparte de Fertig, al salario de Mises. Sin
embargo es m&amp;aacute;s que probable que una gran parte del dinero procediera del Fondo
Volker. Otros potenciales donantes estaban entre los hombres que posteriormente
respaldar&amp;iacute;an &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Freeman&lt;/i&gt;, en
particular estaban Alfred Kohlberg (importador), Jasper Crane, Howard Pew (Sun
Oil), Herbert Hoover (antiguo presidente de EEUU), W. Prentis (Armstrong Cork),
W.F. Peter (Chicago, Rock Island y Pacific Railroad). &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Ver Charles H. Hamilton, &amp;ldquo;The Freeman: The
Early Years&amp;rdquo;, R. Lora, W.H. Longton, eds., &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The
Conservative Press In Twentieth-Century America&lt;/i&gt;,
Greenwood,
1999.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn18" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn18" style="mso-footnote-id:ftn18;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[18]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Mises a Machlup, carta fechada el 26 de diciembre
de 1944; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Hoover Institution&lt;/i&gt;: Fichero
de correspondencia Machlup-Mises.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn19" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn19" style="mso-footnote-id:ftn19;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[19]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Cuando estaba buscando un
trabajo despu&amp;eacute;s de su llegada a Estados Unidos, Machlup le hab&amp;iacute;a puesto en
contacto con el departamento de econom&amp;iacute;a de la NYU. En noviembre de 1940, el
jefe de departamento (Spahr) invit&amp;oacute; a Mises a dar un conferencia sobre sus
contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica. Spahr estuvo lento (o no estuvo
dispuesto) a hacerle una oferta de trabajo y Mises acept&amp;oacute; entonces el puesto en
el NBER.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn20" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn20" style="mso-footnote-id:ftn20;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[20]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Yoneo Azuma a Mises,
carta fechada el 13 de julio de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Azuma. Azuma era alumno de Mitsutaro Araki, ha quien
Mises ya en 1925 hab&amp;iacute;a concedido permiso para traducir y publicar la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt;. Araki
nunca acab&amp;oacute; la traducci&amp;oacute;n, pero su alumno la acab&amp;oacute; en los primeros a&amp;ntilde;os de la
guerra. Cuando escribi&amp;oacute; a Mises en 1948, el manuscrito de la traducci&amp;oacute;n hab&amp;iacute;a
sobrevivido a los a&amp;ntilde;os de la guerra en una caja fuerte del editor. Azuma
tambi&amp;eacute;n manten&amp;iacute;a a Mises informado de la evoluci&amp;oacute;n intelectual japonesa en
econom&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn21" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn21" style="mso-footnote-id:ftn21;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[21]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Machlup informaba unos
pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s de una reuni&amp;oacute;n con colegas japoneses en Tokio: &amp;ldquo;hubo una
discusi&amp;oacute;n acerca de si ciertas partes de tu &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a
del dinero&lt;/i&gt; ya estaban en la primera edici&amp;oacute;n o solo se a&amp;ntilde;adieron en la
segunda. Hab&amp;iacute;a varios de los presentes que eran capaces de discutir este
punto&amp;rdquo;. Ver Machlup a Mises, carta fechada el 28 de marzo de 1955; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Hoover Institution&lt;/i&gt;: Fichero de
correspondencia Machlup-Mises.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn22" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn22" style="mso-footnote-id:ftn22;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[22]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Jujiro Iwai a Nymeyer,
carta fechada el 23 de enero de 1952; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn23" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn23" style="mso-footnote-id:ftn23;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[23]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Mary Sennholz, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Leonard E. Read: Philosopher of Freedom&lt;/i&gt; (Irvington-on-Hudson: FEE,
1993), p. 69.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn24" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn24" style="mso-footnote-id:ftn24;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[24]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises continu&amp;oacute; siendo invitado
a otras conferencias del Consejo. Por ejemplo, el 16 de mayo de 1946, discuti&amp;oacute;
sobre los tipos de inter&amp;eacute;s de la posguerra con Woodlief Thomas (economista de
la Reserva Federal), Friedrich Lutz y Paul Samuelson. Y el 22 de enero de 1948
tom&amp;oacute; parte en un simposio que se ocupaba de la cuesti&amp;oacute;n: &amp;ldquo;&amp;iquest;Deber&amp;iacute;amos volver a
un patr&amp;oacute;n oro?&amp;rdquo; All&amp;iacute; se encontr&amp;oacute; con Philip Cortney; entre los dem&amp;aacute;s
colaboradores estaban Albert Hahn y Michael Heilperin. Ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros NICB. Probablemente fue tambi&amp;eacute;n esencial
para conseguir a su amigo Walter Sulzbach un trabajo en el NICB en 1946 y 1947;
ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Sulzbach.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn25" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn25" style="mso-footnote-id:ftn25;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[25]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; El n&amp;uacute;mero de 30.000 se
alcanz&amp;oacute; a principios de 1949. Ver el memorando de Read fechado el 23 de marzo
de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros
FEE.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn26" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn26" style="mso-footnote-id:ftn26;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[26]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Se le &amp;ldquo;pagaba una
cantidad regular a intervalos regulares&amp;rdquo; y por tanto se convirti&amp;oacute;, por razones
t&amp;eacute;cnicas (leyes fiscales) en empleado de la FEE en octubre de 1946. Ver Curtis
a Mises, carta fechada el 8 de octubre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros FEE.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn27" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn27" style="mso-footnote-id:ftn27;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[27]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:PT;" lang="PT"&gt; Ver Nash, op. cit., p. 24.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn28" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn28" style="mso-footnote-id:ftn28;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[28]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Ver Knight, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Freedom and Reform&lt;/i&gt;, 1947; Simons, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Economic Policy for a Free Society&lt;/i&gt;, 1948.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn29" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn29" style="mso-footnote-id:ftn29;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[29]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Nymeyer a Mises,
carta fechada el 20 de mayo de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn30" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn30" style="mso-footnote-id:ftn30;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[30]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Nymeyer a Mises,
carta fechada el 12 de junio de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn31" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn31" style="mso-footnote-id:ftn31;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[31]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Nymeyer a Mortimer Adler,
carta fechada el 14 de febrero de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn32" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn32" style="mso-footnote-id:ftn32;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[32]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Mises a P.C. Armstrong, carta fechada el 16 de enero
de 1950; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Armstrong.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn33" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn33" style="mso-footnote-id:ftn33;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[33]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Nymeyer a Mises, carta
fechada el 12 de octubre de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn34" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn34" style="mso-footnote-id:ftn34;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[34]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Nymeyer a Mises,
carta fechada el 25 de enero de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn35" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn35" style="mso-footnote-id:ftn35;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[35]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Nymeyer, manuscrito
de una carta en respuesta a una carta de Nymeyer fechado el 26 de abril de
1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn36" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn36" style="mso-footnote-id:ftn36;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[36]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Nymeyer carta en
fechada el 17 de mayo de 1952; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City
Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn37" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn37" style="mso-footnote-id:ftn37;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[37]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Nymeyer a Hayek y
otros, correspondencia de primavera y verano 1952; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Nymeyer.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn38" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn38" style="mso-footnote-id:ftn38;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[38]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Nash, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The
Conservative Intellectual Movement in America&lt;/i&gt;, p. 10.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn39" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn39" style="mso-footnote-id:ftn39;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[39]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Simons, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Annals
of the American Academy of Political and Social Science&lt;/i&gt; 236 (Noviembre de
1944): 192.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn40" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn40" style="mso-footnote-id:ftn40;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[40]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Hoiles a Mises, carta
fechada el 7 de septiembre de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Hoiles.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn41" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn41" style="mso-footnote-id:ftn41;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[41]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a M.H. Johnson,
carta en fechada el 25 de octubre de 1956; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros &amp;ldquo;J&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn42" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn42" style="mso-footnote-id:ftn42;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[42]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver el memorando fechado
el 13 de enero de 1947 en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;:
Ficheros FEE.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn43" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn43" style="mso-footnote-id:ftn43;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[43]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Lane a Mises, carta
fechada el 5 de julio de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City
Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Lane.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn44" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn44" style="mso-footnote-id:ftn44;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[44]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver la correspondencia
del oto&amp;ntilde;o de 1949 y del oto&amp;ntilde;o de 1950 en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Lane.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn45" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn45" style="mso-footnote-id:ftn45;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[45]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Machlup a Mises, carta
fechada el 13 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Machlup.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn46" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn46" style="mso-footnote-id:ftn46;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[46]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Machlup, carta
fechada el 15 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Machlup.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn47" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn47" style="mso-footnote-id:ftn47;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[47]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver su correspondencia de
junio y julio de 1945; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;:
Ficheros Montes de Oca.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn48" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn48" style="mso-footnote-id:ftn48;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[48]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Mises a Montes de Oca,
carta fechada el 12 de enero de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de Oca. Mises recibi&amp;oacute; 590$ por el estudio.
Acab&amp;oacute; el ep&amp;iacute;logo al final de diciembre de 1945. Ver Mises a Schmidt, carta
fechada el 31 de diciembre de 1945; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Schmidt.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn49" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn49" style="mso-footnote-id:ftn49;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[49]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Mises a Karl Brandt,
carta fechada el 7 de septiembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Brandt.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn50" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn50" style="mso-footnote-id:ftn50;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[50]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hayek, carta
fechada el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn51" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn51" style="mso-footnote-id:ftn51;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[51]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hayek, carta
fechada el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn52" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn52" style="mso-footnote-id:ftn52;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[52]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hayek, carta
fechada el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn53" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn53" style="mso-footnote-id:ftn53;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[53]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Por ejemplo, en enero de
1949 Hayek ya hab&amp;iacute;a realizado varias visitas a Austria. Ver Charmatz a Hayek,
carta fechada el 27 de enero de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Charmatz.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn54" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn54" style="mso-footnote-id:ftn54;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[54]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Hayek a Mises, carta
fechada el 28 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS. Mises a Karl Brandt, carta fechada el 7 de septiembre
de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Brandt.
Mises hab&amp;iacute;a estado en contacto con Hoff antes del 28 de junio de 1946. Hoff
hab&amp;iacute;a escrito un manifiesto libertario durante la guerra. Envi&amp;oacute; un manuscrito a
Suecia, desde donde se supon&amp;iacute;a que un diplom&amp;aacute;tico estadounidense lo enviar&amp;iacute;a a
Alfred A. Knopf en Nueva York. Pero el diplom&amp;aacute;tico nunca lo hizo. Hoff
descubri&amp;oacute; tras la guerra que esto pas&amp;oacute; porque el diplom&amp;aacute;tico consider&amp;oacute; al
manuscrito como &amp;ldquo;no democr&amp;aacute;tico&amp;rdquo; (lo que probablemente significaba que era
demasiado cr&amp;iacute;tico con los dogmas fundamentales del aliado b&amp;eacute;lico de Estados
Unidos). Hoff tambi&amp;eacute;n lleg&amp;oacute; a un descubrimiento independiente de la
imposibilidad del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico en el socialismo. Mises ten&amp;iacute;a la mejor
opini&amp;oacute;n del economista noruego. Hoff era &amp;ldquo;uno de los pocos contempor&amp;aacute;neos cuyo
juicio sobre los problemas respecto de los problemas que trataba &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt; es consecuente&amp;rdquo;. Mises
a Hoff, carta fechada el 11 de enero de 1950; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Hoff.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn55" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn55" style="mso-footnote-id:ftn55;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[55]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hayek, carta
fechada el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn56" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn56" style="mso-footnote-id:ftn56;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[56]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises, &amp;ldquo;Observations on
Professor Hayek&amp;#39;s Plan&amp;rdquo;, momerando fechado el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn57" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn57" style="mso-footnote-id:ftn57;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[57]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Hayek, carta
fechada el 31 de diciembre de 1946; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS. Mises suger&amp;iacute;a que se invitara a Montes de Oca y
Velasco de M&amp;eacute;xico, Maestri de Cuba y Hytten de Australia.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn58" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn58" style="mso-footnote-id:ftn58;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[58]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Hayek a Mises, carta
fechada el 3 de febrero de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn59" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn59" style="mso-footnote-id:ftn59;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[59]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Sobre Luhnow, ver las
colecciones especiales de la Biblioteca P&amp;uacute;blica de Kansas City, que tambi&amp;eacute;n
contienen fotograf&amp;iacute;as.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn60" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn60" style="mso-footnote-id:ftn60;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[60]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Poco despu&amp;eacute;s de la muerte
de Volker, el Fondo se traslad&amp;oacute; de Kansas City a Burlingame, California. Esto
debi&amp;oacute; ocurrir entre abril de 1949 y junio de 1951. Ver la correspondencia en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Herbert
Cornuelle.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn61" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn61" style="mso-footnote-id:ftn61;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[61]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Hazlitt a Mises,
carta fechada el 21 de diciembre de 1953; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City College Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Sociedad Mount P&amp;egrave;lerin.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn62" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn62" style="mso-footnote-id:ftn62;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[62]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Los coordinadores eran Richard
Cornuelle y Templeton. Herbert Cornuelle abandon&amp;oacute; el Fondo en noviembre de 1953
para irse a trabajar a Honolulu.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn63" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn63" style="mso-footnote-id:ftn63;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[63]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Hayek, &amp;ldquo;Opening Address to a Conference at Mont P&amp;egrave;lerin&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Studies
in Philosophy, Politics, and Economics&lt;/i&gt;, Chicago: UCP, 1967, p. 148. &lt;/span&gt;Ver
tambi&amp;eacute;n la muy moderada &amp;ldquo;Declaraci&amp;oacute;n de objetivos&amp;rdquo;. Hay una copia en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Intercollegiate
Society of Individualists (archivado alrededor de 1964).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn64" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn64" style="mso-footnote-id:ftn64;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[64]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Posiblemente la visita de
Allais a la FEE en octubre de 1947 reforz&amp;oacute; sus preocupaciones de que los
libertarios estadounidenses fueran demasiado radicales para su gusto. La visita
se menciona en Herbert Cornuelle a Mises, carta fechada el 14 de octubre de
1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros FEE.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn65" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn65" style="mso-footnote-id:ftn65;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[65]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Acabaron siendo
secretarios Hunold, de Zurich y Aaron Director; Eucken, Jewkes, Knight,
Rappard, y Rueff se convirtieron en vicepresidentes y Hardy en tesorero. Mises,
Antoni, Gideonse, Iversen, Robbins y R&amp;ouml;pke se convirtieron en miembros del
Consejo. Ver &amp;ldquo;President&amp;#39;s Circular No. 1&amp;rdquo;, fechada en 17 de noviembre de 1947; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS. En 10
de diciembre, Albert Hunold anunciaba que Mises recibir&amp;iacute;a pronto un &amp;aacute;lbum de
fotos con unas setenta fotograf&amp;iacute;as de la conferencia como regalo de Navidad.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn66" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn66" style="mso-footnote-id:ftn66;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[66]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; En junio de 194, Mises
atodav&amp;iacute;a dec&amp;iacute;a que el libro iba &amp;ldquo;a publicarse en edici&amp;oacute;n estadounidense el a&amp;ntilde;o
que viene&amp;rdquo;. Manuscrito de carta a Tietz; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Tietz.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn67" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn67" style="mso-footnote-id:ftn67;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[67]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Se ocupaba del asunto en
las p&amp;aacute;ginas 6632-633 de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;
y en una carta posterior a su amigo franc&amp;eacute;s Lhoste Lachaume. Ver Ballv&amp;eacute; a Mises,
carta fechada el 18 de marzo de 1955; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Ballv&amp;eacute;. Ver tambi&amp;eacute;n Mises a Lidia Alkalay, carta
fechada el 19 de febrero de 1952; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros &amp;ldquo;A&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn68" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn68" style="mso-footnote-id:ftn68;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[68]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Richard von Mises, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Kleines Lehrbuch des Positivismus:
Einf&amp;uuml;hrung in die empiristische Wissenschaftsauffassung&lt;/i&gt; (La Haya: Van
Stockum &amp;amp; Zoon, 1939).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn69" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn69" style="mso-footnote-id:ftn69;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[69]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Hayek a Mises, carta
fechada el 15 de noviembre de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Hayek. Mises a Fran&amp;ccedil;ois Perroux, carta fechada el 13
de noviembre de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;:
Fichero Perroux. Perroux hab&amp;iacute;a sabido del accidente a trav&amp;eacute;s de Helene Berger
Lieser.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn70" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn70" style="mso-footnote-id:ftn70;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[70]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Crane a Mises, carta
fechada el 28 de junio de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Crane.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn71" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn71" style="mso-footnote-id:ftn71;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[71]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Aparentemente, tambi&amp;eacute;n
rechaz&amp;oacute; una invitaci&amp;oacute;n ara dar una conferencia en la Universidad de Viene en un
programa patrocinado por EEUU en 1948. Fritz Machlup s&amp;iacute; acudi&amp;oacute;. Ver Thieberger
a Mises, 18 de abril de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City
Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Thieberger.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn72" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn72" style="mso-footnote-id:ftn72;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[72]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Read, carta
fechada el 4 de diciembre de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros FEE.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn73" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn73" style="mso-footnote-id:ftn73;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[73]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; En marzo de 1950, dijo
que hab&amp;iacute;a estado dos veces en Europa, pero no en Austria. Ver Mises a Ernest
Neurath, carta fechada el 13 de marzo de 1950; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Neurath.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn74" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn74" style="mso-footnote-id:ftn74;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[74]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Miller a Mises, carta
fechada el 26 de marzo de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS. Ver la noticia de portada en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Neue Z&amp;uuml;rcher Zeitung&lt;/i&gt; (25 de julio de
1949). En junio de 1949, Mises estaba en Europa. &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;Ver Margit von Mises a R. Ziegler; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Cluett,
Peabody &amp;amp; Co.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn75" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn75" style="mso-footnote-id:ftn75;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[75]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Sobre la influencia de Franz
Oppenheimer en su alumno Erhard, ver por ejemplo la entrevista a Erhard en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Deutsche Zeitung&lt;/i&gt; (30/31 de diciembre de
1961), p. 20. Durante la era nazi, Erhard hab&amp;iacute;a trabajado para dos institutos
de investigaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica. Despu&amp;eacute;s de la guerra, se convirti&amp;oacute; en ministro
b&amp;aacute;varo de econom&amp;iacute;a y tambi&amp;eacute;n acudi&amp;oacute; al seminario privado del amigo de Mises,
Adolf Weber, que en aquel entonces era probablemente el profesor de econom&amp;iacute;a
m&amp;aacute;s &amp;ldquo;austriaco&amp;rdquo; (ver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Der Spiegel&lt;/i&gt;, 16
de octubre de 1963, mencionado en Gibson a Mises, carta fechada el 3 de marzo
de 1964; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero &amp;ldquo;G&amp;rdquo;).
Weber defend&amp;iacute;a una teor&amp;iacute;a del proceso del mercado y de la soberan&amp;iacute;a de
consumidor que pr&amp;aacute;cticamente indistinguible de las opiniones de Mises; ver, por
ejemplo, Weber, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Weltwirtschaft&lt;/i&gt;, pp.
86, 102, 106, 108. Fue probablemente bajo el impacto de las discusiones en el
c&amp;iacute;rculo de Weber como recibi&amp;oacute; Erhard la visi&amp;oacute;n e inspiraci&amp;oacute;n para sus reformas
de junio de 1948.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn76" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn76" style="mso-footnote-id:ftn76;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[76]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; En aquellos d&amp;iacute;as, Walter
Eucken, uno de los l&amp;iacute;deres intelectuales detr&amp;aacute;s de las reformas de Erhard,
escrib&amp;iacute;a a Mises acerca de la necesidad de mayor desregulaci&amp;oacute;n: &amp;ldquo;Las
autoridades alemanas, con las que estoy en contacto constante, hacen todo lo
posible para ello. Pero las pol&amp;iacute;ticas econ&amp;oacute;micas estadounidenses en Alemania
siguen bas&amp;aacute;ndose esencialmente en la planificaci&amp;oacute;n centralizada&amp;rdquo;. Eucken a Mises,
carta fechada el 25 de junio de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Read.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn77" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn77" style="mso-footnote-id:ftn77;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[77]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ver Adolf Wittkowski, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Schrifttum zum Marshallplan und zur
volkswirtschaftlichen Integration Europas&lt;/i&gt; (Bad Godesberg: Bundesministerium
f&amp;uuml;r den Marshallplan, 1953).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn78" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn78" style="mso-footnote-id:ftn78;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[78]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Mark Jones, carta
fechada el 31 de marzo de 1948; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Jones.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn79" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn79" style="mso-footnote-id:ftn79;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[79]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Pocos a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s, el
te&amp;oacute;rico bancario Heinrich von Rittershausen especulaba en su correspondencia
privada con Mises si &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Gemeinwirtschaft&lt;/i&gt;
hab&amp;iacute;a establecido las bases del &amp;eacute;xito de Erhard, &amp;ldquo;porque todos los j&amp;oacute;venes
importantes lo han le&amp;iacute;do cuidadosamente en los 12 a&amp;ntilde;os sin lecturas&amp;rdquo;. Rittershausen
a Mises; carta fechada el 22 de agosto de 1957; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Rittershausen. De todos los te&amp;oacute;ricos
monetarios de posguerra en Alemania, Rittershausen fue probablemente el que m&amp;aacute;s
simpatiz&amp;oacute; con las opiniones de Mises.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn80" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn80" style="mso-footnote-id:ftn80;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[80]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt; (3&amp;ordf; ed., Chicago:
Regnery, 1966), p. 723-724. Hasta mediados de la d&amp;eacute;cada de 1950, Mises fue
aparentemente reticente incluso a conocer a Erhard. R&amp;ouml;pke pensaba que era
porque Mises estaba bajo la influencia de su mayor aliado intelectual, Volkmar
Muthesius, un agudo e incansable cr&amp;iacute;tico de las pol&amp;iacute;ticas econ&amp;oacute;micas de Erhard.
Ver Muthesius a Mises; carta fechada el 2 de enero de 1954; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero Muthesius.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn81" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn81" style="mso-footnote-id:ftn81;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[81]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Muthesius; carta
fechada el 1 de junio de 1955; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City
Archive&lt;/i&gt;: Fichero Muthesius.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn82" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn82" style="mso-footnote-id:ftn82;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[82]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Hay un resumen de los
programas de las primeras cuatro reuniones de la Sociedad Mont P&amp;egrave;lerin en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros MPS.
Carpeta #9. El resumen de todas las reuniones hasta 1970 est&amp;aacute; en la carpeta
#33.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn83" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn83" style="mso-footnote-id:ftn83;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[83]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Montes de Oca; carta
fechada el 26 de febrero de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de Oca. Una nota manuscita con palabras clave
para un discurso (posterior) sobre Keynes aparece en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Fichero May.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn84" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn84" style="mso-footnote-id:ftn84;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[84]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Montes de Oca; carta
fechada el 22 de julio de 1949; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de Oca. Se alojaron en el Ritz y recibi&amp;oacute;
1.500$ por el seminario (indicado en correspondencia anterior).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn85" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn85" style="mso-footnote-id:ftn85;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[85]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Montes de Oca a Mises; carta
fechada el 24 de febrero&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;de 1950; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de
Oca.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn86" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn86" style="mso-footnote-id:ftn86;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[86]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises a Montes de Oca; carta
fechada el 13 de marzo de 1950; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Grove
City Archive&lt;/i&gt;: Ficheros Montes de Oca.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=449011" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/J_26002300_246_3B00_rg+Guido+H_26002300_252_3B00_lsmann/default.aspx">J&amp;#246;rg Guido H&amp;#252;lsmann</category></item><item><title>Socialismo reaccionario</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/12/socialismo-reaccionario.aspx</link><pubDate>Mon, 12 Dec 2011 18:06:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:448552</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=448552</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/12/socialismo-reaccionario.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 11 de julio de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5820"&gt;http://mises.org/daily/5820&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;(1956)&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Desde los mismos inicios del
movimiento socialista y los esfuerzos por revivir los pol&amp;iacute;ticas
intervencionistas de las &amp;eacute;pocas precapitalistas, tanto el socialismo como el
intervencionismo fueron completamente desacreditados a los ojos de los versados
en teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica. Pero las ideas de los revolucionarios y reformistas
encontraron la aprobaci&amp;oacute;n de la inmensa mayor&amp;iacute;a del pueblo ignorante movido
exclusivamente por las pasiones humanas m&amp;aacute;s poderosas de la envidia y el odio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La filosof&amp;iacute;a social de la
Ilustraci&amp;oacute;n que abri&amp;oacute; el camino para la realizaci&amp;oacute;n del programa liberal
(libertad econ&amp;oacute;mica, consumada en la econom&amp;iacute;a de mercado, o capitalismo, y su
corolario constitucional, el gobierno representativo) no suger&amp;iacute;a la
aniquilaci&amp;oacute;n de los tres viejos poderes: la monarqu&amp;iacute;a, la aristocracia y la
iglesia. Los liberales europeos buscaban la sustituci&amp;oacute;n del absolutismo real
por la monarqu&amp;iacute;a parlamentaria, no el establecimiento de un gobierno
republicano. Quer&amp;iacute;an abolir los privilegios de los arist&amp;oacute;cratas, pero no
privarles de sus t&amp;iacute;tulos, sus escudos y sus propiedades. Quer&amp;iacute;an garantizar a
todos la libertad de conciencia y acabar con la persecuci&amp;oacute;n de disidentes y
herejes, pero estaban dispuestos a dar a todas las iglesias y confesiones una
completa libertad en la b&amp;uacute;squeda de sus objetivos espirituales. As&amp;iacute; que se
mantuvieron los tres grandes poderes del antiguo r&amp;eacute;gimen. Uno podr&amp;iacute;a haber
esperado que pr&amp;iacute;ncipes, arist&amp;oacute;cratas y cl&amp;eacute;rigos que profesaban infatigablemente
su conservadurismo estar&amp;iacute;an preparados para oponerse al ataque socialista
contra la esencia de la civilizaci&amp;oacute;n occidental. Despu&amp;eacute;s de todo, los heraldos
del socialismo no escond&amp;iacute;an que bajo el totalitarismo socialista no habr&amp;iacute;a espacio
para lo que llamaban los restos de la tiran&amp;iacute;a, el privilegio y la superstici&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, incluso en estos
grupos privilegiados el resentimiento y la envidia eran m&amp;aacute;s intensos que enfr&amp;iacute;o
razonamiento. Pr&amp;aacute;cticamente se unieron a los socialistas olvidando el hecho de
que el socialismo tambi&amp;eacute;n buscaba la confiscaci&amp;oacute;n de sus pertenencias y que no
podr&amp;iacute;a haber ninguna libertad religiosa bajo un sistema totalitario.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los Hohenzollern en Alemania
iniciaron una pol&amp;iacute;tica que un observador estadounidense calific&amp;oacute; de socialismo
mon&amp;aacute;rquico.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Los aut&amp;oacute;cratas Romanov de
Rusia jugaron con el sindicalismo laboral como arma para luchar contra los
esfuerzos &amp;ldquo;burgueses&amp;rdquo; de establecer un gobierno representativo.&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; En
todos los pa&amp;iacute;ses europeos los arist&amp;oacute;cratas estaban pr&amp;aacute;cticamente cooperando con
los enemigos del capitalismo. En todas partes los te&amp;oacute;logos trataban de
desacreditar el sistema de libre empresa y as&amp;iacute;, impl&amp;iacute;citamente, apoyando el
socialismo o el intervencionismo radical. Algunos de los principales l&amp;iacute;deres
del protestantismo actual (Barth y Brunner en Suiza, Niebuhr y Tillich en
Estados Unidos y el &amp;uacute;ltimo arzobispo de Canterbury, William Temple) condenan
abiertamente el capitalismo e incluso atribuyen a los supuestos fallos de &amp;eacute;ste
la responsabilidad de todos los excesos del bolchevismo ruso.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Uno puede preguntarse si Sir
William Harcourt ten&amp;iacute;a raz&amp;oacute;n cuando, hace m&amp;aacute;s de 60 a&amp;ntilde;os, proclamaba: Todos
somos ahora socialistas. Pero los actuales gobiernos, partidos pol&amp;iacute;ticos,
maestros y escritores, ate&amp;iacute;stas militantes as&amp;iacute; como te&amp;oacute;logos cristianos son
casi un&amp;aacute;nimes en rechazar apasionadamente la econom&amp;iacute;a de mercado y alabar los
supuestos beneficios de la omnipotencia del estado. La pr&amp;oacute;xima generaci&amp;oacute;n est&amp;aacute;
creciendo en un entorno que est&amp;aacute; lleno de ideas socialistas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La influencia de la ideolog&amp;iacute;a
pro-socialista se aprecia en la forma en que la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, casi sin
excepci&amp;oacute;n, explica las razones que inducen a la gente a unirse a los partidos
socialistas o comunistas. Al ocuparse de la pol&amp;iacute;tica nacional, uno supone que,
&amp;ldquo;natural y necesariamente&amp;rdquo;, los que no son ricos est&amp;aacute;n a favor de programas
radicales (planificaci&amp;oacute;n, socialismo, comunismo) mientras que solo los ricos
tienen razones para votar por la preservaci&amp;oacute;n de la econom&amp;iacute;a de mercado. Esta
suposici&amp;oacute;n da por sentado que la idea socialista fundamental de que el inter&amp;eacute;s
econ&amp;oacute;mico de las masas supone da&amp;ntilde;ar la operaci&amp;oacute;n del capitalismo para beneficio
&amp;uacute;nico de los &amp;ldquo;explotadores&amp;rdquo; y que el socialismo mejorar&amp;aacute; el nivel de vida del
ciudadano com&amp;uacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo la gente no pide socialismo
porque &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;sepa&lt;/i&gt; que el socialismo
mejorar&amp;aacute; sus condiciones y no rechaza el capitalismo porque &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;sepa&lt;/i&gt; que es un sistema perjudicial para
sus intereses. Son socialistas porque &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;creen&lt;/i&gt;
que el socialismo mejorar&amp;aacute; sus condiciones y odian el capitalismo porque &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;creen&lt;/i&gt; que las da&amp;ntilde;a. Son socialistas
porque est&amp;aacute;n ciegos de envidia e ignorancia. Rechazan tercamente estudiar
econom&amp;iacute;a y desde&amp;ntilde;an la devastadora cr&amp;iacute;tica de los economistas de los planes
socialistas porque, a sus ojos, la econom&amp;iacute;a, al ser una ciencia abstracta,
sencillamente no tiene sentido. Pretenden confiar solo en la experiencia. Pero
rechazan no menos tercamente conocer los hechos innegables de la experiencia, a
saber, que el nivel de vida del hombre com&amp;uacute;n es incomparablemente superior en
los Estados Unidos capitalistas que en el para&amp;iacute;so socialista de los sovi&amp;eacute;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al tratar de las condiciones en los
pa&amp;iacute;ses econ&amp;oacute;micamente subdesarrollados la gente muestra el mismo razonamiento
defectuoso. Piensan que estos pueblos deben simpatizar &amp;ldquo;naturalmente&amp;rdquo; con el
comunismo porque se ven golpeados por la pobreza. Aunque es evidente que las
naciones pobres quieren librarse de sus penurias. Al buscar una mejora de sus
condiciones insatisfactorias, tendr&amp;iacute;an por tanto que adoptar el sistema de
organizaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica que garantiza mejor el logro de este fin: tendr&amp;iacute;an que
decidirse a favor del capitalismo. Pero, enga&amp;ntilde;ados por las espurias ideas
anticapitalistas, est&amp;aacute;n dispuestos favorablemente al comunismo. Es de verdad
parad&amp;oacute;jico que los l&amp;iacute;deres de estos pueblos orientales, viendo la prosperidad
de las naciones occidentales, rechacen los m&amp;eacute;todos que hicieron pr&amp;oacute;spero a
Occidente y se embelesan con el comunismo ruso que es esencial para mantener en
la pobreza a los rusos y sus sat&amp;eacute;lites. Es a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s parad&amp;oacute;jico que los estadounidenses,
disfrutando de los productos de las grandes empresas capitalistas, exalten el
sistema sovi&amp;eacute;tico y consideren bastante &amp;ldquo;natural&amp;rdquo; que las naciones pobres de
Asia y &amp;Aacute;frica deban preferir el comunismo al capitalismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La gente puede estar en desacuerdo
sobre la cuesti&amp;oacute;n de si todos tendr&amp;iacute;an que estudiar econom&amp;iacute;a seriamente. Pero
una cosa es cierta. Un hombre que habla o escribe p&amp;uacute;blicamente acerca de la
oposici&amp;oacute;n entre capitalismo y socialismo y haberse familiarizado con todo lo
que la econom&amp;iacute;a tiene que decir acerca de estos temas es un charlat&amp;aacute;n
irresponsable.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1164/AntiCapitalistic-Mentality-The"&gt;The
Anti-Capitalistic Mentality&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1956)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; &lt;span lang="EN-GB"&gt;Cf. Elmer Roberts, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Monarchical
Socialism in Germany&lt;/i&gt;,
Nueva York, 1913.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Cf. Mania Gordon, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Workers Before and After Lenin&lt;/i&gt;, Nueva York, 1941, pp. 30 y ss.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=448552" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/socialismo/default.aspx">socialismo</category></item></channel></rss>