Por Frank Shostak. (Publicado el 22
de septiembre de 2008)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3119.
Dados los dramáticos
acontecimientos de la pasada semana (la quiebra de Lehman Brothers, el fin de
la independencia de Merrill Lynch y el rescate del gobierno de EEUU de 85.000
millones de dólares de la aseguradora AIG), la mayoría de las instituciones
financieras probablemente se hagan más conscientes del estado de su valor neto.
Por ejemplo, todo lo que hace falta
para que se hunda una institución financiera que tenga un valor neto de 30.000
millones y activos de 600.000 millones es que caiga el valor de sus activos en
un 5%. En el actual clima financiero, es fácil que ocurra esto; por tanto, la
mayoría de las instituciones financieras no son inmunes ante la amenaza
potencial de hundirse.
Una de las principales razones por
las que la Fed rescató a AIG fue impedir una caída en el valor de los activos
bancarios, caída que habría a su vez expuesto su verdadero valor neto y causar
(se cree en general) una corrida bancaria que diezmaría todo el sistema
bancario. Mientras AIG pueda seguir pagando las pérdidas bancarias de sus
inversiones sospechosas (pero aseguradas), los bancos no necesitarán reevaluar
sus valores reales.
Pero siempre persiste el miedo de
que en algún momento los bancos se vean forzados a mostrar valoraciones
relacionadas con el mercado y que esto pueda poner en marcha un tsunami
financiero.
Los activos hipotecarios se
consideran como la raíz de la actual crisis del crédito, la peor desde la Gran
Depresión. Para eliminar una amenaza potencial de los activos hipotecarios
devaluados, el Secretario del Tesoro de EEUU, Paulson, y el Presidente de la
Fed, Bernanke, planean trasladar esos activos de los balances de las empresas
financieras a una nueva institución. La administración Bush está pidiendo al
Congreso que permita al gobierno comprar 700.000 millones de dólares en
hipotecas malas como parte del mayor rescate financiero desde la Gran
Depresión.
El plan daría al gobierno un amplio
poder para comprar la mala deuda a cualquier institución financiera de EEUU en
los próximos dos años. También aumentaría el límite reglamentado de la deuda
nacional de 10,6 billones de dólares a 11,3 billones.
¿Pero cómo va a arreglar la
economía la transferencia de malos activos en papel a una nueva institución y
su reemplazo con activos de mejor calidad (con títulos del Tesoro, por
ejemplo)? ¿Cómo puede invertir la actual caída del mercado inmobiliario?
El Tesoro y la Fed creen que
permitir a las instituciones financieras librarse de los malos activos
eliminará la amenaza de que los bancos tengan que asignar valores correctos a
sus activos dudosos. Se sostiene que esto devolverá las cosas a la normalidad,
que los bancos empezarán a expandir los préstamos hipotecarios y a reavivar el
mercado inmobiliario y a su vez la economía.
Pero permitir a los bancos librarse
de los malos activos no implica que estén dispuestos a expandir la concesión de
hipotecas, acumulando así nuevos activos potencialmente malos.
Actualmente, para la mayoría de los
bancos de EEUU, la mayor preocupación es mejor su valor neto, es decir,
fortalecer su solvencia. Esto significa que los bancos probablemente reduzcan
el ritmo de expansión de su activo y el volumen de los préstamos probablemente
se vea bajo presión. En la semana que acababa el 10 de septiembre, el total de
los activos de los bancos comerciales cayó en 33.900 millones de dólares. La
tasa de crecimiento anual de los activos totales cayó al 4,9$, frente al 6,7%
en agosto y el 12,7% en marzo.
Según la Federal Deposit Insurance
Corporation (FDIC), el valor neto de los bancos comerciales y cajas de ahorros
cayó en 10.000 millones de dólares del primer al segundo trimestre. Fue la
primera caída desde que se hicieron públicos los datos en el segundo trimestre
de 2000.
En la raíz del problema no se
encuentran los activos con garantía hipotecaria como tales, sino las políticas
de auge y declive de la Fed. Es la política monetaria extremadamente laxa entre
enero de 2001 y junio de 2004 la que puso en marcha la enorme burbuja
inmobiliaria (el tipo oficial de los fondos federales se rebajó del 6% al 1%).
Es la postura más rígida entre junio de 2004 y septiembre de 2007 lo que hizo
estallar la burbuja inmobiliaria (el tipo oficial de los fondos federales se
subió del 1% al 5,25%).
La postura monetaria más rígida
pisó el freno en el desvío de ahorros reales hacia actividades de burbuja.
Ahora bien, el efecto de un cambio en una política monetaria opera con cierto
retraso. Creemos que la postura monetaria más rígida entre junio de 2004 y
septiembre de 2007 hasta ahora solo ha alcanzado el mercado inmobiliaria y las
instituciones financieras.
Las distintas actividades de
burbuja que saltaron a la espalda de esta política monetaria laxa entre enero
de 2001 y junio de 2004 no están solo en los sectores inmobiliario y
financiero: también están en otras partes de la economía.
Por consiguiente, hay una creciente
probabilidad de que estas actividades se vean bajo presión. Como son el
producto de la política monetaria laxa, evidentemente los bancos que las
respaldaron van a tener más activos malos, que pondrán más presión en los
valores netos de los bancos.
El Congreso de EEUU puede ayudar a Bernanke a aumentar la expansión
monetaria
El paquete de rescate es una acción
combinada del Tesoro de EEUU y la Fed y ha sido considerada por los expertos
como una aproximación porque también se ocupa del asunto de la liquidez. El
presidente de la Fed, que teme que la economía estadounidense caiga en la
depresión, sostiene que la única forma de impedirla es mediante una inyección
monetaria masiva.
Sospechamos que Bernanke es de la
opinión de que no se la permitido operar “adecuadamente” para impedir las
turbulencias actuales en los mercados financieros porque no era libre de
inyectar dinero a su albedrío.
En la presente disposición de
objetivos de interés, la Fed no puede simplemente inyectar dinero si obstáculos
en la economía e impulsar la liquidez monetaria. La inyección monetaria, aunque
el tipo de los fondos federales sea su objetivo, podrá el tipo por debajo del
mismo. Para llevar de nuevo el tipo de los fondos federales al objetivo, la Fed
está obligada a vender activos como títulos del Tesoro para absorber dinero del
mercado de fondos federales.
Todo esto significa que si no hay
una presión alcista en el tipo de los fondos federales, la Fed no puede
inyectar dinero sin poner el tipo por debajo del objetivo. Por ejemplo, si la
Fed aumenta el préstamo a una institución financiera, el nuevo dinero que entre
en el mercado financiero presionará a la baja al tipo de los fondos federales.
Para eliminar esta presión a la
baja, la Fed se verá obligada a vender títulos del Tesoro. Al vender estos
títulos, la Fed toma dinero del mercado. De esta forma, el banco central de
EEUU contrapesa la presión al alza en el tipo de los fondos federales producida
por el aumento en el préstamo a instituciones financieras. Adviertan que la
tenencia de títulos del Tesoro por parte de la Fed desempeña un papel
importante en el proceso que hemos descrito.
Como consecuencia de todas las
acciones para impulsar la liquidez tomadas por la Fed desde el 10 de agosto de 2007,
han menguado las existencias de títulos del Tesoro de EEUU en el banco central
de EEUU. Hace solo un año, la Fed tenía 780.000 millones de dólares en títulos;
el 17de septiembre de 2008, habían caído a 480.000 millones. Anualmente, las
existencias de títulos del Tesoro de la Fed cayeron un 38,8% en agosto después
de caer un 39,4% el mes anterior. Fue el décimo mes consecutivo de caída anual.
Hasta ahora en septiembre, la tasa
anual de crecimiento se ha mantenido en un 38,5% negativo. Si contamos los 200.000
millones que la Fed prometió a la Term Securities Lending Facility y el
préstamo de 85.000 millones a AIG, entonces la cantidad cae a 195.000 millones.
Si hay más instituciones al borde
de la quiebra y la Fed decide darles soporte, sería difícil hacerlo sin un
inventario suficiente de títulos del Tesoro. Repito que si la Fed se quedara
sin títulos del Tesoro, entonces cualquier préstamo de la Fed llevaría al tipo
de los fondos federales a caer por debajo del objetivo.
Para ayudar a la Fed, el pasado miércoles
el Tesoro de EEUU anunció que subastaría 100.000 millones de dólares en deuda
para compensar la inyección monetaria de la Fed.
Observen de nuevo que la Fed se ha
dedicado oficialmente a acciones para impulsar la liquidez desdel 10 de agosto
de 2007. Todo esto significa que la Fed podría parecer laxa, pero en realidad
la inyección total de la Fed, como muestra hasta ahora su balance, ha sido
moderada.
La tasa anual de crecimiento de los
activos de la Fed fue del 4% en agosto frente al 3,8% en julio. Adviertan que
desde noviembre de 2004, la tendencia de crecimiento de los activos de la Fed
ha ido cayendo (la tasa anual de crecimiento en noviembre de 2004 era del
7,1%).
¿Cómo puede la Fed impulsar la oferta monetaria?
¿Cómo puede entonces la Fed impulsar
la oferta monetaria sin poner al tipo de los fondos federales por debajo del
objetivo? Una forma de conseguir esto es pidiendo al Tesoro que emita más
deuda. Una vez que el Tesoro venda más deuda al público, esto absorbería dinero
del mercado de fondos federales. Como consecuencia, el tipo de los fondos
federales se verá empujado por encima del objetivo. Una vez que ocurra esto, la
Fed intervendrá comprando los títulos del Tesoro al público.
Recordemos que al comprar títulos
del Tesoro, la Fed inyecta dinero en el mercado de fondos federales. El nuevo
dinero a su vez empuja el tipo de los fondos federales por debajo del objetivo.
El resultado final de todo esto es que la oferta monetaria ha crecido y la Fed
tiene ahora más títulos del Tesoro, es decir, su balance ha aumentado.
Ahora bien, esta forma de impulsar
la oferta y la liquidez monetarias es algo engorrosa. También aumenta el nivel
de la deuda del Tesoro y coloca los rendimientos a largo plazo y por tanto los
tipos hipotecarios más alto de lo que deberían estar.
La mejor manera, según Bernanke y
los funcionarios del banco central de EEUU, es inyectar dinero en cualquier
momento en que lo consideren necesario. Esto no solo impulsará la liquidez
monetaria, sino también las existencias de títulos del Tesoro en poder de la
Fed. (Recuerden: para inyectar dinero, la Fed compra títulos del Tesoro).
¿Pero cómo puede hacerse esto, dado
el hecho de que mantener el tipo de los fondos federales dentro del objetivo
impide que la Fed inyecte dinero a voluntad?
Hay una solución en camino: pagar
intereses por los depósitos bancarios que haya en la Fed. Al pagar a los bancos
un tipo de interés, que se corresponde con el tipo objetivo, la Fed elimina en
los bancos el incentivo de venderse entre sí los excedentes de caja. Como
consecuencia, el tipo de los fondos federales no caerá por debajo del objetivo
en respuesta a la inyección monetaria de la Fed.
(Recuerden: cuando se inyecta más
dinero, aumentan los excedentes de caja de los bancos. Para deshacerse del
mayor exceso, acordarán prestarse a un tipo de interés inferior al anterior).
Cuando a todo banco se le garantice
un interés por su depósito en la Fed, los bancos no prestarán a otros: ¿por qué
preocuparse por prestar e incurrir en riesgo si a un banco se la pagarán
intereses solo por mantener el dinero en la Fed? Por consiguiente, el tipo de
interés no bajará en respuesta al aumento de la inyección de la Fed. Con este
aparato, la Fed podría inyectar dinero a voluntad sin impulsar el tipo de los
fondos federales por debajo del objetivo.
Creemos que ante el trasfondo de
los acontecimientos de la semana pasada y la creciente opinión de que debe
hacerse algo drástico para evitar una calamidad, hay una alta probabilidad de
que el Congreso aprueba la solicitud de la Fed (es decir, de Bernanke) de pagar
intereses a los bancos muy pronto. Una vez que el Congreso dé luz verde,
Bernanke empezará a inyectar una cantidad masiva de dinero para suavizar la
crisis en los mercados crediticios.
La idea es que esto debería
impulsar los préstamos bancarios, que a su vez pondrán en marcha la economía.
Algunos expertos argumentan que la Fed necesita inyectar más de 1 billón de
dólares para hacer que las cosas funcionen.
¿Más dinero puede arreglar la crisis económica actual?
¿Pero por qué debería de funcionar
inyectar más dinero? Parece que, para la mayoría de los expertos, el dinero es
un factor para el crecimiento económico. Sin embargo, el dinero es solo un
medio de intercambio y no puede crear riqueza real como tal. Por el contrario,
la expansión monetaria genera despilfarro de riqueza real y empobrecimiento
económico (fíjense en Zimbabue). Si disminuye la cantidad de ahorro real, el
crecimiento económico real le seguirá independientemente de cuánto dinero vaya
a inyectar la Fed.
La caída del poder adquisitivo de
las familias aumenta la probabilidad de que la cantidad de ahorro real pueda
tener problemas. Según los datos de flujos de fondos de la Reserva Federal, la
riqueza neta de las familias cayó un 0,8% en el segundo trimestre al caer tanto
los valores de las viviendas como de los activos financieros.
Fue la tercera caída trimestral
consecutiva. En su nota de prensa, la Fed decía que nunca se habían registrado
tres trimestres consecutivos de caída en la riqueza familiar desde que se empezó
a medir los cambios trimestrales en 1951. La riqueza neta año a año cayó un
3,5% en el segundo trimestre después de caer un 0,7% en el primero.
Conclusiones
La administración Bush está
pidiendo al Congreso que permita al gobierno comprar 700.000 millones de
dólares en malas hipotecas como parte del mayor rescate financiero desde la
Gran Depresión. El plan daría al gobierno amplios poderes para comprar la deuda
mala de cualquier institución financiera de EEUU durante los próximos dos años.
También aumentaría el límite legal de la deuda nacional de 10,6 billones de
dólares a 11,3 billones.
En la raíz del problema no están
los activos con respaldo hipotecario como tales, sino las políticas de auge y
declive de la Fed. Es la política monetaria extremadamente laxa entre enero de
2001 y junio de 2004 la que pudo en marcha la enorme burbuja inmobiliaria (el
objetivo del tipo de los fondos federales se rebajó del 6% al 1%). Es la
postura más rígida entre junio de 2004 y septiembre de 2007 la que hizo
estallar la burbuja inmobiliaria (el objetivo del tipo de los fondos federales
aumentó del 1% al 5,25%).
Teniendo en cuenta el retraso en
los efectos, creemos que la postura más rígida de la Fed entre junio de 2004 y
septiembre de 2007 hasta ahora solo ha golpeado al mercado inmobiliario y las
instituciones financieras.
Varias actividades de burbuja a
caballo de la política monetaria laxa entre enero de 2001 y junio de 2004 no se
encuentran solo en los sectores inmobiliario y financiero: las hay en otras
partes de la economía.
Por consiguiente, hay una creciente
probabilidad de que estas actividades queden bajo presión en el próximo mes
independientemente del paquete de rescate. Como estas actividades con producto
de una política monetaria laxa, evidentemente los bancos que las respaldaron
van a tener más malos activos, que pondrán más presión en el valor neto de los
bancos.
Contrariamente a la creencia
popular, el paquete de rescate no puede ayudar a la economía: solo debilitará
gravemente a los generadores de riqueza. (Cuanto mayor sea el paquete, más
miseria producirá). Por tanto, una vez que se implante el plan de rescate
masivo, no impedirá una recesión económica, sino que, más bien, genera un
riesgo de hundir a la economía en la madre de todas las recesiones.
Frank Shostak en investigador
adjunto en el Instituto Mises y colaborador habitual en Mises.org. Su empresa
de consultoría, Applied Austrian School
Economics, ofrece evaluaciones e informes en profundidad sobre mercados
financieros y economías globales.