Por Eugen-Maria Schulak y Herbert Unterköfler. (Publicado el 11 de noviembre
de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5797.
Ludwig von Mises, cuyo bisabuelo, Mayer
Rachmiel Mises, cuyo bisabuelo había sido ascendido a la nobleza por el
emperador Francsco José, nació en una familia judía que estaba entre los
principales representantes de la cultura germano-judía en Lviv. Ludwig (nacido en 1881) fue
a la escuela primaria durante un tiempo es su ciudad natal. Entre 1889 y 1892
la familia se mudó de Galitzia a Viena cuando su padre, ingeniero de formación,
asumió un puesto importante en el Ministerio del Ferrocarril. Según los
registros de vivienda de Lehman, la familia vivió primero en Elisabethgasse 3 (en el actual cuarto
distrito, cerca de Karlskirche o
Iglesia de San Carlos); desde 1893 en Friedrich
Strasse 4 (no muy lejos de Elisabethgasse
3) y desde 1912 en adelante, en el centro de la ciudad, primer distrito de
Viena, en Wollzeile 24 (el piso fue
posteriormente saqueado por los nazis, privando a Ludwig de toda su
biblioteca). La tumba de sus padres, Arthur y Adele, que se aprecia claramente
debido a su inusual belleza y lugar prominente, está en el Zentralfriedhof o Cementerio Central de Viena (1ª puerta, antigua
sección judía, grupo 5b, fila 15, tumba 1c). La inscripción sepulcral indica
que Arthur von Mises era un representante de la comunidad judía, es decir, un
miembro del Consistorio Judío de Iglesias elegido democráticamente
El obituario de Arthur von Mises,
que murió repentinamente en Halberstadt a los 50 años, tras una operación en la
vesícula, aparece en el Semnal Austriaco
del Dr. Bloch (Dr. Bloch's
Österreichischen Wochenschrift:
Centralorgan für die gesammten Interessen des Judenthums [Cuerpo Central de
Todos los Intereses del Judaísmo]; Volumen XX, Nº 41). Las siguientes líneas
ofrecen una conmovedora idea de la naturaleza de la familia, que, con su alta
idea moral, era un modelo para muchos:
El Sr. Mises tomó parte sin reservas
en obras humanitarias: dio de lo suyo con generosidad. Aunque otros se vieron
más dueños de medios que él, fue capaz de dar en su más profunda simpatía por
los necesitados. Fue uno de los más activos miembros del Cultusvorstandes [Un consejo, compuesto por cargos electos que
representaba y hacía recomendaciones a una comunidad judía]: un modelo de
lealtad y devoción. En particular, dedicó un atento cuidado a la administración
de la casa de jubilados y el hospicio, igual que se ganó el respeto y cariño de
sus colegas en el consejo dirigiendo importantes revisiones en el área del
alivio de la pobreza.
El rabí Taglicht dedicaba estas
palabras al finado en la casa de oración en la que se ofició el funeral de
Arthur von Mises:
Conversaciones de alto nivel casi
siempre animaban (tu hogar): lo esencial del judaísmo o la filantropía o la
obra de ayudar a otros. Mediante tu noble naturaleza y obras y las de tu
esposa, tu hogar parecía un lugar sagrado, que abandonábamos con una elevada sensibilidad. (…) Has guardado
cuidadosamente y desarrollado las grandes tradiciones de tu extraordinaria
familia y su pura nobleza de corazón. (cursivas originales)
Mayer Rachmiel Mises, el bisabuelo
de Mises, ya había fundado junto con su esposa varios orfanatos y escuelas en
Brody y Lviv (y también una biblioteca), todo lo cual sin duda contribuyó a su
ascenso a la nobleza.
Al haber pasado sus años de
instituto y universidad en Viena, Ludwig von Mises creció en este nuevo mundo
(que tenía poco en común con las tradiciones judías de Galitzia) bastante
naturalmente. Pero lo que ya había empezado a caracterizar a Mises era, como
escribió Friedrich August von Hayek en su prólogo a las Memorias de
Mises, que de todas formas no encajaba con la Viena de su tiempo. El mismo
hecho de que era un judío y no un socialista, decía Hayek, parecía extraño a
muchos en ese momento. Mises era cualquier cosa menos seguidor de la moda, por
el contrario era persona de principios, directa, inflexible y casi tozudo en
sus opiniones.
Si inconformismo le frustró tener
una carrera convencional en el sistema. Pero le ofrecía la ventaja de ser capaz
de crear un espacio libre, su propia esfera de actividad en la que podía dejar
que su talento científico y pedagógico fluyera libremente. Además de su trabajo
en la Cámara de Comercio de Viena, fue, como profesor, capaz de formar a muchos
alumnos y familiarizarlos con las enseñanzas de la Escuela Austriaca. Sus
escritos revelaban que era uno de los más agudos analistas de su tiempo, que
aguantó las emergentes y corruptoras ideologías del comunismo como ningún otro.
En el invierno de 1918-1919, se las arregló para convencer al líder de los
marxistas austriacos, Otto Bauer, de que se distanciara de un experimento
bolchevique en Austria. Mises fue el “economista del país”, como él mismo se
describió luego en sus memorias. Y hay que reconocer a Mises que la Escuela
Austriaca, entonces olvidada en Viena, obtuvo un nuevo reconocimiento en
Estados Unidos.
La constitución liberal de 1867
permitía a los miembros de grupos minoritarios posibilidades hasta entonces
inimaginables de avance económico y social. Al empezar el nuevo siglo, los
judíos en el centro de la ciudad eran más del 20% de la población; en toda
Viena, su proporción era del 12%. Más del 50% de todos los juristas, doctores y
periodistas en Viena eran de ascendencia judía y eran de un cuarto a la mitad
de todos los profesores universitarios, escritores y artistas. Los principales
periódicos liberales y socialistas eran propiedad de judíos o editados por
judíos. Pero cuanto más se adaptaban estos judíos a la cultura alemana en sus
campos de experiencia y ascendían en la escala social, más sospechosos
resultaban de ser portadores de una modernidad decadente, problemáticos en
general y enemigos del cristianismo.
Mises acusaba a la envidia y el
resentimiento del pujante antisemitismo. Lo expresaba claramente en Gobierno
omnipotente:
Muchas décadas de intensa propaganda
antisemita no consiguieron que los “arios” alemanes compraran en tiendas
propiedad de judíos, consultaran a médicos y abogados judíos y leyeran libros
de autores judíos. No patrocinaban a los judíos desprevenidos: los competidores
“arios” se cuidaban de decirles una y otra vez que esa gente eran judíos. Quien
quisiera librarse de estos competidores judíos no podría confiar en un supuesto
odio a los judíos: necesitaba pedir una discriminación legal contra ellos. Esa
discriminación no es el resultado del nacionalismo o el racismo. Es básicamente
(como el nacionalismo) un resultado del intervensionismo y de la política de
favorecer al productor menos eficiente en perjuicio del consumidor. (p. 184 de
la versión en inglés)
De hecho, como se dice que dijo el
compositor vienés Johann Strauss hijo, los ciudadanos de Viena tenían dos
caras. Y según el poeta Franz Grillparzer, Viena era bella, pero también
peligrosa. Una espada de Damocles parecía pender sobre la ciudad: “[Viena era
como] un monstruo, retorcido y distorsionado, buscando el encanto pero
desesperadamente verhatscht [raída o
cansada]”, escribía Karl Kraus en The
Torch (Nº 50, 1907, p. 5). La dramática ironía y peligro latente que
distingue a Viena hasta el día de hoy también se encuentra en una canción de Helmut
Qualtinger y André Heller, en la que Viena se compara con una Taschenfeitel, una navaja pequeña pero
afilada. Con la apropiación de Viena por los nazis, los judíos empezaron a
sufrir las consecuencias de la Taschenfeitel
de forma real.
Después de experimentar la
humillación y la expropiación, quién no pudo dejar el país inmediatamente, fue
deportado y acabó asesinado. Junto con su mujer, Margit, Mises fue capaz de
abrirse camino desde Ginebra a Nueva York justo a tiempo.
Nunca volvería a Viena. En 1947
escribió a su amigo y colega Carl Brockhausen: “No soportaría ver a la masa que
aplaudió la matanza de hombres distinguidos”.
Después de la Segunda Guerra
Mundial, apenas hubo ningún interés serio en animar a Mises y otros
representantes de la Escuela Austriaca a volver a Viena. Los “austriacos”
exiliados o emigrados estaban muy dedicados a empresas científicas y raramente
se mencionaban en lecciones respecto a ideas políticas y económicas. Pero esta
situación parece haber mejorado un poco. Hay ahora en esta ciudad alguna gente
que ha empezado a reconocer y apreciar a Ludwig von Mises como uno de los
principales pensadores de la libertad, incluso aunque no haya muchos más en
número de los que eran durante la propia vida de Mises.
Eugen Maria Schulak es filósofo y
consultor de negocio en Viena, Austria, investigador senior en el Institut
für Wertewirtschaft (Instituto para la economía basada en el valor) y
coautor de The
Austrian School of Economics: A History of Its Ideas, Ambassadors, and
Institutions. Vea su sitio web.
Herbert Unterköfler es licenciado
en derecho por la Universidad de Viena. Es consultor de contratación en Viena,
Austria, investigador senior en el Institut für Wertewirtschaft
(Instituto para la economía basada en el valor) y coautor de The
Austrian School of Economics: A History of Its Ideas, Ambassadors, and
Institutions.
Este artículo se basa en un discurso,
“Ludwig von Mises and Vienna in the Late 19th and Early 20th Centuries”, de la
Cumbre de Simpatizantes del Instituto Mises 2011 en Viena, Austria.