Por Art Carden. (Publicado el 2 de mayo
de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí http://mises.org/daily/5244.
[Imágenes
del futuro socialista • Eugen
Richter • LvMI, 2010 • 160 páginas]
Los socialistas generalmente han
tratado de hacer dos cosas: destronar y matar a Dios para poder exaltar al Pueblo
o al Estado y derogar las leyes de la economía. Aprovecharon la oportunidad en
el siglo XX, denunciando a Dios como “el opio de las masas” y denunciando las
leyes de la economía como particulares e históricamente únicos artefactos de
las condiciones particulares de la producción bajo el capitalismo. Denunciaban
ambos como invenciones de apologistas lacayos de la burguesía. En el siglo XX,
los socialistas (y los estatistas de variedades menos extremas) tuvieron la
oportunidad de implantar su visión y dejaron una pila de cadáveres de unos
260 millones de cuerpos.
La tragedia del siglo XX es aún más
notable por el hecho de que alguna gente entendió, predijo y advirtió que esta
brutalidad es esencial en un mundo en el que los medios de producción son
propiedad del estado. En su novela distópica Imágenes
del futuro socialista, el libertario alemán Eugen Richter predijo con
extraña (y deprimente) precisión cómo el socialismo, que prometía prosperidad y
paz, en su lugar traería pobreza y guerra.
El libro es aún más notable porque
fue escrito en 1893. El Instituto Ludwig von Mises
(para el que escribo y trabajo de vez en cuando) acaba de publicar una nueva
edición, con un excelente prólogo de Bryan Caplan, que
puede descargarse gratis. La reaparición del libro es especialmente
oportuna porque hay un movimiento en marcha para acabar socializando la sanidad
en Estados Unidos y países como Grecia están descubriendo que la factura de la
socialización a gran escala debe acabar pagándose.
En un libro muy breve de 2009, el
filósofo político G.A. Cohen pregunta ¿Por qué no el socialismo?
Richter ofrece una respuesta única (y
profética, dado que se escribió unas dos décadas y media antes de la Revolución
Bochevique) a la pregunta de Cohen que también complementa explicaciones
alternativas de fracasos y errores del socialismo. En su prólogo
y en un
reciente podcast en EconTalk, Caplan resume las explicaciones ofrecidas por
Lord Acton (el poder corrompe) y F.A. Hayek (el poder político significa que la
peor gente asciende a lo más alto). Como apunta Caplan, la tesis de Richter es
que el socialismo era malvado desde el principio.
La historia del socialismo no es
una historia de idealistas que resultaban creer en un sistema inherentemente
disfuncional e irracional o cuyos planes benevolentes y cuidadosamente
establecidos echaron a perder personas malas que traicionaron a la revolución.
He aquí a Caplan: “Aunque los primeros socialistas eran realmente ‘idealistas’, su ideal
era el totalitarismo” (p. ix). Resultaba que su ideal totalitario era también inherentemente
disfuncional e irracional. Si sus revoluciones se vieron traicionadas, fueron
traiciones de locos, asesinos y megalómanos por parte de otros locos, asesinos
y megalómanos.
Imágenes
del futuro socialista se presenta como un diario de un partidario de la
revolución socialista en Alemania que acaba viendo los horrores que ha escrito.
Es arrogante al principio, aplaudiendo la expropiación, aprobando el uso de la
fuerza para impedir la emigración, asintiendo a la reasignación de la gente a
nuevas tareas y asegurando a los dudosos que el paraíso está a la vuelta de la
esquina. La sociedad decae siguiendo una serie de márgenes ya que se desarrolla
la escasez, se erosiona la riqueza
restante de la civilización capitalista y tanto las fuerzas militares como
policiales crecen ominosamente en cada capítulo.
Richter también muestra cómo la
propiedad privada y la libertad personal están inextricablemente unidas en sus
explicaciones de la religión, el arte, los medios de comunicación y los
disidentes. Parafraseándole: ¿Puede la “libertad de religión” significar algo
si el estado posee todos los edificios y no puede usarse ninguna propiedad
pública para fines religiosos? ¿Puede la
libertad de reunión significar algo cuando el gobierno posee todos los lugares
de reunión? ¿Puede la libertad de expresión y de prensa significar algo cuando
el gobierno posee todos los puntos de venta oficiales de medios, así como los
medios para producir noticias y comentarios? ¿Puede durar mucho la libertad
artística cuando el estado es dueño de Teatros, lienzos, pintura, plumas y
papel? ¿Puedes decir la verdad al poder cuando el estado elige tu trabajo y te
dice dónde vivir?
Es conocido que Milton Friedman dijo
que la libertad económica es una condición necesaria para la libertad política.
Richter nos muestra que es asimismo una condición necesaria para la libertad
personal, religiosa y artística.
Es más que una discusión académica.
Las consecuencias humanas del socialismo (y del estatismo más en general) son
mareantes y nuestra responsabilidad para con nuestros hijos y nietos es muy
real.
De hecho, he dicho a alumnos y
amigos que deberían leer Camino
de servidumbre como si la vida de sus hijos dependiera de ello. Diría
lo mismo acerca de Imágenes
del futuro socialista.
Mientras escribo esto, mi hija
recién nacida y mi hijo de dos años están dormidos. Por su bien, solo puedo
esperar que aprendan de las trágicas lecciones del siglo XX.
Art Carden es profesor ayudante de economía y empresa en el
Rhodes College en Memphis, Tennessee, e investigador adjunto en el Independent
Institute ubicado en Oakland, California. Ha sido investigador en el verano de
2003 en el Ludwig von Mises Institute e investigador visitante en el American
Institute for Economic Research en junio de 2008. Sus trabajos de investigación
pueden encontrarse en su página de autor en Social Science Research Network y en
su sitio web. También colabora
asiduamente en Forbes.com, Division of Labour y The Beacon.
Este artículo apareció originalmente en Forbes.com en abril d