La influencia de Dugald Stewart

Por Murray N. Rothbard. (Publicado el 12 de julio de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5084.

[Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith]

 

Las lecciones de Adam Smith convirtieron a los mercaderes de Glasgow a la postura del libre comercio, pero la mayoría de su influencia se extendió mediante La riqueza de las naciones. Un movimiento triunfal de los discípulos de Smith empieza solo realmente con Dugald Stewart (1753-1828).

Stewart era el hijo de Matthew Stewart, profesor de matemáticas en la Universidad de Edimburgo. Stewart sucedió a su maestro Adam Ferguson como profesor de filosofía moral en Edimburgo en 1785. Stewart se convirtió en el principal discípulo de Smith y, tras la muerte de su maestro, se convirtió en su primer biógrafo, leyendo su Account of the Life and Writings of Adam Smith en 1793 a la Royal Society de Edimburgo. Pero para entonces Gran Bretaña estaba sumida en una histérica contrarrevolución (un verdadero terror blanco) contra la Revolución Francesa y todas sus opiniones liberales asociadas. Por consiguiente, Stewart fue muy circunspecto en sus recuerdos y evitó cualquier asunto polémico, como la necesidad de mercados libres.

Stewart fue un escritor muy prolífico y un orador destacado y notable, pero mantuvo sus lecciones y sus escritos como blandos y aceptables para quien estuviera en el poder. Así, en 1794, Stewart se retractó de sus primeras alabanzas al gran liberal francés del laissez faire e íntimo amigo y biógrafo de Turgot, Marie Jean Antoine Nicolas de Caritat, marqués de Condorcet (1743–1794). Este revolucionario girondino era un tema demasiado candente y Stewart también se aseguraba de alabar en sus lecciones a la constitución británica.

Sin embargo, con el cambio de siglo había pasado lo peor de la histeria contrarrevolucionaria y Stewart se sintió lo suficientemente seguro como para exponer sus verdaderas opiniones liberales clásicas en libros y conferencias. De ahí que en 1799 y 1800 Stewart empezara a dar clases de economía política además de sus clases generales de filosofía moral. Siguió dando estas clases hasta su jubilación de Edimburgo en 1810. Sus conferencias y clases de 1800 permanecieron inéditas hasta su impresión en 1855 como Lectures on Political Economy, de Stewart.

Desde la retirada del gran Thomas Reid, fundador de la escuela de filosofía del “sentido común”, de su puesto como profesor de filosofía moral en Glasgow en la década de 1780 y su muerte una década después, Dugald Stewart se había convertido en el único filósofo distinguido de toda la Gran Bretaña. Oxford y Cambridge seguían en una aguda decadencia. Con la guerra europea bloqueando los viajes a o desde el continente, se puso de moda que los jóvenes estudiantes de toda Gran Bretaña vinieran a Edimburgo y estudiaran con Dugald Stewart.

De esta manera, y siguiendo apasionadamente la estela de Smith, Dugald Stewart, en la primera década del siglo XIX, influyó profundamente y convirtió a un grupo de futuros economistas, escritores y estadistas. Éste incluía a James Mill, John Ramsay McCulloch, el conde de Lauderdale, el canónigo Sydney Smith, Henry Brougham, Francis Horner, Francis Jeffrey y Lord Palmerston. Así que desarrolló la economía como una disciplina, dando lugar Stewart a escritores de textos, divulgadores, editores, críticos y periodistas.

Típico de este ilustre grupo fue el caso el Francis Horner (1778-1817), que había nacido en Edimburgo, hijo de un comerciante, y había estudiado con Stewart en la universidad. De vuelta de Inglaterra, Horner se apuntó al nuevo “curso especial” de Stewart de economía política en 1799, donde estudió La riqueza de las naciones y leyó ansiosamente a Condorcet y Turgot. De hecho, Horner estaba tan impresionado con Turgot que quiso traducir sus escritos al inglés. Al convertirse en abogado poco después, Horner se fue a Londres y se convirtió en parlamentario en 1806.

Inspirados por las enseñanzas de Stewart, sus alumnos Sydney Smith, Henry Brougham, Francis Jeffrey y Francis Horner fundaron la Edinburgh Review en 1802, un periódico nuevo, intelectualmente whig dedicado a educar al público inteligente en la libertad y el laissez faire. Esta revista whig fue la única publicación económica en Gran Bretaña y como tal disfrutó de una gran influencia.[1]

La siguiente década de enseñanza de Dugald Stewart resulto sin embargo ser el último gran brote de ascendencia intelectual escocesa en Gran Bretaña. Pues las sombras de la noche se estaban cerniendo rápidamente sobre la Ilustración escocesa. En primer lugar, la represión tory de las ideas liberales y whigs durante la generación de la guerra con Francia continuó siendo mucho mayor en Escocia que en Inglaterra. Más importante a largo plazo fue el reavivamiento del protestantismo evangélico y militante que cruzó toda Europa y luego Estados Unidos en los primeros años del siglo XIX. Las visiones liberales, moderadas e incluso deísticas que se habían extendido por todo el mundo occidental en la segunda mitad del siglo XVIII se vieron desplazadas por el cristianismo resurgido.

En Escocia, la consecuencia fue una contrarrevolución intelectual contra el control moderado de la iglesia presbiteriana y una purga de las facultades escocesas de filosofía moral y teología de enseñanzas moderadas, escépticas y seculares. Se denunció entonces retroactivamente Smith y Hutcheson como culpables de un “paganismo refinado” y con una recuperación de un estricto control teológico de la facultad de filosofía moral, las universidades escocesas perdieron su preeminencia en Gran Bretaña y cayeron rápidamente cuesta abajo intelectualmente, si no teológicamente. Ni la filosofía social liberal clásica ni la economía política podían sobrevivir en ese tipo de clima académico.

En consecuencia, la liderazgo intelectual pasó de Escocia a Inglaterra, y fuera de la universidad durante un periodo considerable. Como las universidades inglesas seguían sin ser hospitalarias con la nueva disciplina de la economía política, el centro del pensamiento económico pasó entonces de los académicos escoceses a los empresarios, divulgadores y funcionarios públicos ingleses. El cambio se vio simbolizado en el hecho de que mientras que la Edinburgh Review continuaría publicándose durante décadas y su sede nominal seguía siendo Edimburgo, tres de sus cuatro editores se habían mudado a Inglaterra pocos meses después del inicio de la publicación. Uno de ellos, que murió muy joven, fue Francis Horner. Habiéndose mudado a Londres para trabajar como abogado, Horner se convirtió enseguida en parlamentario whig y sus conocimientos en materia monetaria le hicieron presidente del famoso comité de los lingotes en 1810 que iba a dar el golpe de gracia en favor de la moneda fuerte. Allí trabajo cerca de David Ricardo.

En el primer número de la Edinburgh Review, Horner reseñaba la famosa obra monetaria de Henry Thornton, así como un ensayo muy importante de Lord King en un número posterior. Horner era miembro de importantes clubes whig en Londres, el King of Clubs y Brooks's, teniendo en ambos a David Ricardo como compañero. Horner también compartía intereses científicos con Ricardo y ambos eran miembros del consejo de la Sociedad Geológica de Londres.

Otro ejemplo del cambio intelectual de Escocia a Inglaterra es lo que les ocurrió a dos brillantes jóvenes escoceses que estudiaron con Stewart e iban a convertirse posteriormente en grandes líderes en la economía británica. James Mill (1773-1836) era el hijo de un zapatero escocés que estudió con Stewart y luego obtuvo licencia para predicar como ministro presbiteriano. Al no poder encontrar un puesto ministerial en el clima calvinista cada vez más militante de Escocia, Mill de vio obligado a mudarse a Londres, donde se convirtió en editor del Literary Journal. Mill acabó encontrando trabajo en la oficina londinense de la Compañía de las Indias Orientales, lo que le permitió seguir con su muy activa obra económica y filosófica en su tiempo libre.

El más joven John Ramsay McCulloch (1789-1864), que estudió con Stewart en sus últimos años, escribía artículos en The Scotman y la Edinburgh Review  y organizó una serie de clases de economía. Pero a pesar de sus evidentes méritos, McCulloch fue incapaz de encontrar un trabajo académico en Escocia y finalmente se mudó a Londres para enseñar economía política en la recién establecida Universidad de Londres. Pero después de cuatro años, dedicó el resto de su vida a trabajar como interventor financiero en Inglaterra, asimismo escribiendo y estando activo en economía aparte de su trabajo habitual.

Un resultado benéfico de la eliminación de los seguidores de Smith liderados por Stewart es que aumentó la tensión con los competidores de la “economía política”, los “aritméticos políticos”. Estos “aritméticos políticos o recolectores de estadísticas” como les llamaba desdeñosamente Stewart, habían formado una escuela de economía competidora a partir de los escritos de Sir William Petty (1623-1687) y sus seguidores de finales del siglo XVII. Los aritméticos generalmente se burlaban del método clásico de llegara a leyes económicas deducidas de ideas generales de la acción humana y la economía. Por el contrario, al estilo de Bacon, trataban en vano de llegar a generalizaciones teóricas a partir de colecciones mezcladas de hechos estadísticos.

Con poca idea de las leyes del libre mercado o la naturaleza contraproducente de la intervención pública, los aritméticos políticos tendían a ser mercantilistas y chauvinistas británicos, proclamando la superioridad económica de su patria. Pero esta escuela fue demolida por los smithianos, primero por el propio Smith que declaraba, en La riqueza de las naciones: “No tengo gran fe en la aritmética política”, y luego por Stewart, que se dedicó a perseguir una crítica metodológica de esta escuela de pensamiento supuestamente “científica”. Stewart escribió: “Los hechos acumulados por el recolector estadísticos son simplemente resultados particulares, que otros hombres apenas tienen la oportunidad de verificar o desaprobar y que (…) nunca pueden contener ninguna información importante”. En resumen, al contrario que en los descubrimientos cuantitativos replicables de la ciencia natural, las estadísticas de la acción humana son meras listas de eventos particulares y no replicables, en lugar de la encarnación de una ley natural perdurable. Stewart concluía que “en lugar de apelar a la aritmética política como una verificación de las conclusiones de la economía política, es a menudo más razonable recurrir a la economía política como una verificación de la extravagancia de la aritmética política”.

Por tanto, tras de la década de 1790, Adam Smith tiene un influjo total sobre el pensamiento económico en Gran Bretaña. En medio de un floreciente enjambre de opiniones, todos los principales protagonistas en Inglaterra, como veremos luego, de Bentham a Malthus a Ricardo, se consideraban devotos de Smith, a menudo tratando de sistematizar y aclarar las confusiones e inconsistencias reconocidas de su maestro.

 

 

Murray N. Rothbard (1926-1995) fue decano de la Escuela Austriaca. Fue economista, historiador de la economía y filósofo político libertario.

Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El pensamiento económico hasta Adam Smith.



[1] Una encarnación previa de la Edinburgh Review se había fundado en 1775, por parte de un grupo de eminentes líderes presbiterianos moderados, incluyendo a Adam Smith. Sin embargo, solo aparecieron dos ediciones. Podría señalarse que Dugald Stewart fue el primer biógrafo del principal líder moderado y fundador de la primera Edinburgh Review, el rector William Robertson (1721-1793).

Published Thu, Oct 13 2011 6:39 PM by euribe