Por Frank Shostak. (Publicado el 31
de agosto de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5597.
En su discurso en Jackson Hole,
Wyoming, el 26 de agosto de 2011, el presidente de la Fed decepcionó a la
mayoría de los expertos. No prometió otra infusión masiva de dinero falso, es
decir, la QE3. Sospecho que un fortalecimiento en los préstamos bancarios es un
factor importante tras la decisión de la Fed de posponer el impulso de de más dinero
en la economía.
La tasa anualizada de crecimiento
de nuestra medición del crédito inflacionista de los bancos saltó al 8,2% hasta
ahora en agosto, desde un 4,3% en julio. Un fortalecimiento visible en el
crédito inflacionista de la banca comercial, es decir, crédito “creado de la
nada”, ofrecería el “necesario” estímulo monetario. Esto significa que la
masiva cantidad de dinero inyectado por la Fed desde 2008 (más de 2 billones de
dólares) está empezando a introducirse en la economía por medio de los bancos.

Esto era lo que esperaba la Fed
desde hace tiempo y el objetivo de los enormes aumentos en las reservas
bancarias que se han credo durante la crisis. Hasta hace poco, estas reservas
estaban atascadas en el sistema, incapaces de encontrar prestamistas y prestatarios
deseosos de llegar a un acuerdo. Ha sido algo bueno porque los precios se han mantenido
de alguna forma bajo control.
Eso está cambiando. A medida que
aumenta el ritmo de los préstamos y actúa el sistema de reserva fraccionaria de
pirámides de préstamos, podremos ver nuevos flujos de dinero desparramándose
por nuestra vida económica y causando un daño incalculable.
Por el momento, el ritmo de
inyección por la Fed sigue boyante. La tasa anual de crecimiento del balance
del banco central se mantuvo en el 23,6% hasta ahora en agosto frente al 23,1%
en julio. La inercia creciente de nuestra medición monetaria para Estados
unidos (AMS) saltó a 13,1% este mes desde el 11,8% de julio.

Ahora, según la mayoría de los
expertos, la inyección monetaria masiva va a disparar las expectativas
inflacionistas, que a su vez dará el impulso necesario a los desembolsos de los
consumidores.
Una vez que los consumidores
empiecen a gastar más, a través del famoso multiplicador keynesiano, esto
revigorizará la actividad económica general y pondrá a la economía en camino
hacia un crecimiento económico autosostenido. La clave en esta forma de pensar
es que actualmente hay un problema con los gastos de los consumidores que, por diversas
razones, no son suficientemente fuertes como para reavivar la economía.
Por ejemplo, el aumento en el
desempleo hace que la gente sea cauta en sus gastos, lo que, de acuerdo con el
pensamiento popular, son malas noticias. De ahí que deban introducirse
políticas dirigidas a aumentar el empleo con el fin de hacer que marche la
economía. Cavar zanjas o presentar diversos proyectos públicos, como construir
carreteras, es algo que se recomienda especialmente.
De acuerdo con esta forma de
pensar, si el sector privado es reacio a potenciar el gasto, entonces es tarea
del gobierno y el banco central hacerlo con el fin de poner a la economía en un
camino de crecimiento económico autosostenido.
Esto significa que el gobierno y
las políticas del banco central yerran siendo débiles, lo que implica que la
Fed debería inyectar dinero agresivamente, lo que, junto con los muy bajos
tipos de interés y las políticas fiscales laxas, se espera que reavive la
confianza del consumidor e impulse la actividad económica.
Es un buen resumen de las opiniones
de Bernanke, que cree que la causa clave tras la Gran Depresión de la década de
1930 fue una inyección inadecuada de la Fed de entonces. Esta vez Bernanke está
decidido a no repetir el mismo error.
Adviertan nuevamente que, de
acuerdo con el pensamiento popular, potenciar la demanda general de bienes y
servicios es la clave para el fortalecimiento del crecimiento económico de
EEUU.
Es verdad que hace falta un
fortalecimiento en la demanda de bienes y servicios para un reavivamiento
económico. Sin embargo, un aumento de la demanda de estar respaldado
completamente por un aumento en la producción previa de bienes y servicios
finales. Este aumento en la demanda debe estar apoyado por el aumento previo en
el ahorro y no por políticas fiscales y monetarias laxas.
Ni la inyección monetaria no
ninguna forma de política estimuladora pueden generar más financiación real:
más bien llevan al desvío de fondos de actividades generadoras de riqueza a
actividades no generadoras de riqueza. Estos tipos de políticas reducen la
cantidad de financiación real disponible para generadores de riqueza: el
crecimiento económico se produce bajo presión por estas políticas. (Lleva al
consumo de capital. En lugar de plantar las semillas para obtener una cosecha
en el futuro, estas políticas hacen que la gente consuma las semillas.
Evidentemente no debería sorprendernos que en consecuencia no haya cosechas
futuras. Aún así, los políticos tratan de convencernos de que podemos comernos
las semillas y tener asimismo la cosecha).
Contrariamente a la mayoría de los
expertos (incluyendo a Bernanke) cuanto más agresivas sean las políticas del
Fed, peor va a ir la economía. Si todo lo que hace falta para reavivar la
economía es inyectar más dinero, entonces ahora mismo todas las economías del
tercer mundo serían muy ricas.
Las últimas tendencias en banca
anuncian la posibilidad de tiempos muy peligrosos a la vista, en los que las
economías desarrolladas sigan el camino de dichas economías subdesarrolladas y
destruyan la riqueza mediante la inflación un nombre de estimular la
producción. Como podremos descubrir pronto de nuevo, imprimir dinero no es un
sustitutivo de la creación real de riqueza.
Frank Shostak en investigador
adjunto en el Instituto Mises y colaborador habitual en Mises.org. Su empresa
de consultoría, Applied Austrian School
Economics, ofrece evaluaciones e informes en profundidad sobre mercados
mercados financieros y economías globales.