Luz austriaca sobre la historia de las burbujas

Por Andy Duncan (Publicado el 31 de mayo de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4341.

[Esta crítica se publicó originalmente en el Cobden Centre]

 

Sabes que has entrado en la luz austriaca cuando te despiertas una mañana y todo resulta estar claro. Desde ese punto en adelante, el resto de tu vida, te das cuenta de que casi cualquier problema de la sociedad que encuentres, no importa lo simple o complejo que sea, tiene normalmente algo que ver con coacción involuntaria, amenaza de violencia o algún fracaso en la intervención del estado en el libre mercado.

No importa lo bien que se camufle la pesada mano del gobierno, la causa coactiva subyacente del problema normalmente se presenta en su momento, ya sea para explicar un sistema de sanidad fracasado, un sistema de escuelas lamentable o incluso una escasez perenne de tu vitamina favorita en una tienda local de comida sana.

Doug French, actual presidente del Instituto Mises y antiguo banquero en Las Vegas, es uno de esos austriacos en busca de claridad.

Su viaje llegó a su término cuando decidió estudiar un postgrado en economía en la Universidad de Nevada, donde, sin saberlo, caería bajo la tutela del Profesor Murray Rothbard y donde su tesis sería examinada por el Profesor han-Hermann Hoppe en su comité de tesis.

Rothbard, el reconocido decano (misesiano) de la escuela austriaca abrió en consecuencia los ojos de un banquero eficiente al mundo de la economía real, donde ambas partes de una relación voluntaria siempre se benefician, en oposición a cegar esos ojos en el laberinto matemático igualitario de los keynesianos. Sin embargo, apreció un problema que necesitaba resolverse.

El problema que percibió French, en su tesis doctoral final, fue el factor causal desconocido detrás de la tulipomanía, una enorme burbuja que tuvo lugar en la década de 1630 en los Países Bajos, con futuros derivados en bulbos de tulipán intercambiados a precios fantásticos hasta un terrible colapso en febrero de 1637, supuestamente causado por un marinero que se comió por error un bulbo de tulipán de altísimo precio al confundirlo con una cebolla. French cree haber resuelto este problema con su tesis, que posteriormente el Instituto Mises adaptó en forma de libro: Early Speculative Bubbles and Increases in the Supply of Money está ahora disponible en un pdf de bello formato.

El problema central se encontraba en el banco de Ámsterdam, que dominaba el sistema financiero holandés en el siglo XVII y que poseía uno de los sistemas monetarios más sólidos de todos los tiempos, con reservas de oro y plata al 100% supuestamente respaldando todas sus deudas monetarias.

¿Por qué empezó la tulipomanía bajo un sistema monetario tan consistente?

La teoría austriaca del ciclo económico (ABCT, por sus siglas en inglés) ortodoxa generalmente echa la culpa a las reservas de papel fraccionario de expandir las burbujas y provocar las crisis, formándose estas burbujas sobre una columna estatal de intrusiones coactivas en el mercado, incluyendo la banca central, las leyes de curso legal y la impresión legal de falsa moneda, pero ¿cómo se expande un burbuja ante un almacenamiento de metales preciosos físicos al 100% sostenido por un banco nominalmente independiente, igual que los propios Cobden y Bright habrían decretado si el propio Dios les hubiera pedido crear el sistema monetario perfecto en un cielo fiduciario?

(El Gringotts Banco de Magos de las novelas de Harry Potter es el único otro banco en el que puedo pensar que se acerque al Banco de Ámsterdam en sus demandas de pureza en especie y requerimientos de reserva del 100%).

¿Significa este aparente fracaso de la teoría que los austriacos estaban esencialmente equivocados en sus creencias monetarias? Significa esto que los chicaguistas y keynesianos tenían razón al sugerir que un sistema de medio de intercambios basado en el oro (o en cualquier producto físico) era sólo una reliquia bárbara y poco económica? Si podemos tener auges y caídas con reservas de metal al 100%, ¿por qué no usar papel en su lugar y nos ahorramos los costes de cavar, almacenar y hacer seguros?

La pistola humeaba, pero ¿dónde estaba la pólvora?

Para una explicación sencilla de la ABCT estándar, pueden intentarlo con el siguiente par de obras cortas:

Volviendo a la pistola humeante, si pudiéramos entender de alguna forma esta primera burbuja financiera moderna y cómo se relaciona con los posteriores grandes colapsos en papel, como la burbuja del Mississippi y la del South Sea, y si pudiéramos ajustar las tres burbujas a la teoría austriaca del ciclo económico, tendríamos una gran oportunidad de entender tanto cómo nos hemos metido en nuestros actuales líos económicos como cómo podemos librarnos de este estrangulador y completo apretón, como en la burbuja de Internet, la burbuja de la vivienda y la burbuja de la deuda pública, todas ante nuestros ojos en una sinfonía en tres partes de hiperinflación, hiperdepresión e hiperestanflación, dependiendo el próximo paso resbaladizo qué cabeza de la hidra se gire a continuación.

Y aquí es donde nos ayuda French con su soberbio libro, haciéndolo una lectura esencial para todos los que desean entender las causas y las soluciones de nuestra fusión financiera global del siglo XXI.

Empieza con un completo examen del mercado real de los bulbos de tulipán y de por qué era tan peculiar: esta peculiaridad deriva de la extraña naturaleza del color de tulipán más deseable y del patrón de pétalos transmitido a los bulbos a través de un virus del mosaico, en lugar de mediante semillas no contaminadas.

French también explica la naturaleza cíclica del mercado de los bulbos, que era un candidato natural para un mercado anual de futuros más que para un mercado de productos al contado.

Una vez explicada la mecánica, French se va directamente al meollo de la cuestión: ¿de dónde vino todo el dinero que sirvió como combustible para la tulipomanía? Un anterior historiador de burbujas y estallidos, Charles P. Kindleberger, evitó explicar la tulipomanía porque rechazaba creer que la oferta monetaria había formado una enorme burbuja, debido a la dura política monetaria del banco de Ámsterdam. Sin embargo, ¿fue la tulipomanía un ataque único de locura, que nunca se repetirá? ¿Invadió la cabeza de los hombres un virus del mosaico, igual que a los bulbos de tulipán, para hacer que todo un grupo de comerciantes holandeses se comportaran de esta extraña manera excepcionalmente?

¿O fue esta “manía” realmente más una burbuja “racional”, con una explicación lógica, del mismo tipo que todas las posteriores, en las que muchos hombres inteligentes sucumbieron bastante racionalmente al mismo error financiero masivo de empujar una clase particular de activos (como acciones de Internet, bonos inmobiliarios o bonos públicos) en una calmada aunque equivocada creencia en que esto les haría ricos a todos?

French cree que ha encontrado una explicación sensata y racional detrás de la tulipomanía, que cae estrictamente dentro del paradigma explicable de la teoría austriaca del ciclo económico, en lugar de dentro del inexplicable paradigma de la locura de las masas.

En todo caso, la burbujas austriacas necesitan algún tipo de expansión en la oferta monetaria, por definición. Para ofrecerla, French trabaja varios hiloscon mucho detalle del que podemos incluir en esta crítica, para generar los puntales de un necesario crecimiento de la oferta monetaria:

  • Siguiendo las habituales degradaciones del oro en el siglo anterior instigadas por Carlos V, el Emperador del Sacro Imperio Romano que gobernaba los Países Bajos, la revuelta holandesa de finales de la década de 1560 instituyó un apolítica de “libre acuñación”, por la que cualquier cantidad de metal precioso traído al estado republicano holandés se acuñaría “libre” de cargas y devuelto en el mismo peso de metal precioso en forma de monedas. (Esta política de “libre acuñación” llegó a los Países Bajos a través de las Indias Orientales Neerlandesas, vía los portugueses y los gobiernos musulmanes de la India).
  • Esta política anti-imperial animó un creciente flujo de monedas al puerto de Ámsterdam, especialmente desde las minas de plata españolas en Sudamérica y desde países tan lejanos como Japón. Esto fue especialmente cierto después de inventar el proceso de amalgamiento con mercurio a mediados del siglo XVI, que potenció la producción de plata, particularmente con la apertura de la mina de mercurio de Huancavelica en Perú en 1572 y el descubrimiento de la mina de plata de Potosí en Bolivia, que por sí misma produjo 45.000 toneladas de plata pura entre 1556 y 1783.
  • Debido a diversas complicaciones de las leyes holandesas de curso legal, el Banco de Ámsterdam se fundó en 1609 y se le dio un monopolio estatal para el comercio de todas las monedas.

Así, ya vemos que se establecieron tres intervenciones gubernamentales antes de que empezara la tulipomanía: “libre acuñación” de moneda (es decir, los contribuyentes holandeses estaban obligados a subvencionar la acuñación, absorbiendo así metales preciosos de toda Europa), leyes de curso legal (destrozadas por la ley de Gresham, que creó un flujo de una sobrevalorada moneda degradada y cortada que eliminó la moneda infravalorada recién acuñada) y un monopolio impuesto a través de Banco de Ámsterdam para compensar los dos intervenciones anteriores (como sucede a menudo con las intervenciones del estado en el libre mercado, donde una intervención mal dirigida genera una reacción en cadena de intervenciones peor dirigidas).

Bueno, hasta aquí el “libre mercado”. Pero French tiene más que añadir antes de acabar: sus coloridas pinceladas muestran otras dos capas vermeerianas de luces y sombras antes del desenlace definitivo:

  • La ciudad de Ámsterdam, liberada de las restricciones del Sacro Imperio Romano, se convirttodo estoió en un centro mundial de libre comercio, absorbiendo así aún más monedas. (¡Bravo!)
  •  La flota naval del estado holandés, una de las más eficaces del mundo en ese momento, a menudo se apropió de enormes cantidades de oro en bruto del imperio oriental portugués y plata en bruto del imperio occidental español. (¡Fuera!)

Así que tenemos una cuarta intervención violenta del estado, aunque atemperada por la más noble causa del libre comercio, animando el suministro de divisa al territorio holandés. Y así la pintura barnizada está lista para un marco dorado:

  • Los reyes de toda Europa regularmente degradaban y recortaban las monedas de sus naciones, así que mucha gente enviaba sus metales en bruto a los Países Bajos, que practicaban una política republicana de dinero “honrado”, para proteger su riqueza ante la avaricia real.
  • La política estatal holandesa de proveer “libre acuñación” significaba que se convertía más metal en moneda de lo que habría producido un mercado libre.

Así, la escena estaba elocuentemente madura para la especulación y las malas inversiones del modelo usual de burbuja de un auge y crisis típicos, que se manifestó en algo pintorescamente holandés: la compraventa de futuros de bulbos de tulipán.

French explica todo esto clara y sencillamente, ofreciendo montones de deliciosas anécdotas en su camino hacia enmarcar este fascinante periodo barroco de la historia europea: este tipo de embellecimiento muestra un verdadero alumno de Murray Rothbard.

Sin embargo, French va mucho más allá de la tulipomanía, porque el resto del libro explica luego la extraordinaria historia de John Law, quizá el primer keynesiano real y un hombre inspirado por la tulipomanía para crear la burbuja del Mississippi en Francia, que fue la inspiración para quienes crearon la burbuja similar de la South Sea en Inglaterra, una historia íntimamente conectada con la temprana formación del Banco de Inglaterra.

Sin embargo estos episodios secundarios se explican fácilmente por la teoría austriaca del ciclo económico, incluyendo en ella la creación de papel moneda, la instigación de leyes de curso legal y los bancos centrales, la confiscación forzosa de moneda metálica y reservas fraccionarias, además de los estigmas del habitual modus operandi asociado a nuestros auges y crisis modernos.

Para terminar, las tres burbujas implicaron un banco aprobado por el gobierno, grandes aumentos en la oferta de dinero creados por esos bancos y el patrón ahora familiar de (1) auge, (2) especulación, (3) crash y (4) problemas financieros, como se aprecia actualmente en las irritadas calles de Atenas.

El la última sección de este libro, French resume la teoría austriaca del ciclo económico y plantea la cuestión: ¿Queremos que continúen estos ciclos de auge y crisis? Si es así, sólo hace falta que continuemos con nuestro actual sistema forzado por el estado de banca central, leyes de curso forzoso, rescates con dinero creado de la nada, producción nacionalizada de dinero, moneda en papel fiduciario y banca de reserva fraccionaria. (El siguiente movimiento lógico es una divisa global de papel fiduciario, aunque no hará ningún bien; la depresiones serán simplemente aún más profundas y aún más largas, quizá llegando a ser una característica permanente de todas las economías que utilicen esta nueva divisa global soviética).

En la estricta visión misesiana, si privatizáramos la producción de dinero, todas estas cosas desaparecerían de la noche a la mañana para ser reemplazadas por una banca libre con una reserva de oro del 100%. ¿Desaparecerían también los auges y crisis, como nos prometió en Gran Bretaña Gordon Brown en 1997?

Es una pregunta que les dejo para responder a su gusto, pero libros como Early Speculative Bubbles and Increases in the Supply of Money de Doug French pueden ayudarles a encontrar una respuesta apropiada.

Para mí, el primer tercio de este libro, describiendo la tulipomanía, merece la cuota de entrada al explicar un ciclo de auge y crisis instigado por el estado sin necesidad de que haya papel moneda. Sin embargo, los dos tercios restantes del libro merecen asimismo una lectura atenta para completar la historia.

Y viendo que el precio de entrada es gratis, con todo el libro disponible a un clic del ratón como pdf listo para imprimir, ¿a qué están esperando?

 

 

Andy Duncan trabajo como consultor educativo independiente y profesional en la gestión de proyectos dentro del sector financiero actuarial.

Esta crítica se publicó originalmente en el Cobden Centre.

Published Tue, Jun 1 2010 3:30 PM by euribe