DeLong, sobre los austriacos

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 26 de abril de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4285.

                         

En respuesta a un post de Martin Wolf sobre la teoría austriaca del ciclo económico, el economista de Universidad de Berkeley Brad DeLong hizo una lista de posturas que atribuye a los austriacos. No es sorprendente que a DeLong no le impresione (su propia comprensión de) la opinión austriaca.

Por desgracia, la lista de DeLong contiene opiniones que no son del bando “austriaco”. En otros puntos describe correctamente la postura austriaca moderna, pero erróneamente rechaza la opinión como falsa. En el presente artículo quiero aclarar cómo piensa acerca de estas materias un economista austriaco real.

Las proposiciones

DeLong empieza su post diciendo “Déjenme dar ocho proposiciones que pienso que son ‘austriacas’, en el sentido de que han sido mantenidas de algún modo por algunos ‘austriacos’, y evaluarlas”.

En aras de la brevedad, no comentaré las ocho proposiciones. Por el contrario, me centraré en cuatro en las que las “refutaciones” de DeLong de las opiniones austriacas son realmente flojas.

“¡Pero no había una inflación rampante del IPC!”

DeLong acude un punto común para muchos críticos de la teoría austriaca del ciclo económico:

[Posición “austriaca”] (3) NUESTRO ÚNICO PROBLEMA SIGNIFICATIVO ES EL GOBIERNO: FUE LA POLÍTICA IRRESPONSABLE Y EXPANSIONISTA DEL GOBIERNO [LA QUE] LLEVÓ A LA ESPECULACIÓN Y LA BURBUJA QUE CREÓ EL PROBLEMA.

Estado. FALSA. Es realmente cierto que una política suficientemente austera puede impedir que aparezca nunca ninguna burbuja, pero los costes de dicha política son altos. Y los periodos en que la política monetaria es expansionista son periodos en que las familias, sintiéndose ricas, expanden su gasto en consumo y crean inflación de precios del consumo. No hubo una ola de aumentos en la inflación de precios del consumo en la década del 2000. (Énfasis añadido).

De acuerdo con DeLong, la Fed puede que quizá no haya tenido una política expansionista durante los años de la burbuja inmobiliaria, porque no hemos visto una inflación excesiva del IPC como vimos durante el final de la década de 1970.

Esta opinión es errónea. La política monetaria expansionista hace a los precios más altos de lo que hubieran sido en otro caso. Por ejemplo, las intervenciones extraordinarias de Ben Bernanke a finales de 2008 (en que el M1 que mide las existencias monetarias subió un 12% en un periodo de tres meses) fueron de la mano de la caída de precios:

Figure 1

Aún así Bernanke continuó su política “expansionista” (y distorsionadora) al final de 2008. Los precios deberían haber caído en respuesta al estallido de la burbuja. Habrían caído más, si Bernanke no hubiera puesto un suelo por debajo con su agresiva inyección de nuevo dinero.

La desconexión fundamental entre el paradigma keynesiano de DeLong y la posición austriaca es que a los austriacos les preocupan los precios relativos y la subyacente microeconomía de recursos moviéndose entre distintos sectores.

Para los austriacos, la razón por la que Alan Greenspan alimentó la burbuja inmobiliaria es que rebajó los tipos de interés (inyectando nuevo dinero en los mercados del crédito). Esto hizo a las inversiones a más largo plazo y a los bienes de consumo duraderos (como la vivienda) más atractivos de lo que habrían sido en caso de tipos de interés más altos. Esto es cierto independientemente de si nivel absoluto de la inflación del IPC fuera alto bajo patrones históricos. Sin duda los precios de las casas subieron a ritmos inusuales durante los años de auge, e incluso un análisis empírico rudimentario indica una conexión con la política monetaria laxa de Greenspan.

¿Por qué no hubo desempleo durante el periodo de auge?

DeLong también aporta una aparente paradoja en la teoría austriaca que Paul Krugman encuentra decisiva:

(5) A CAUSA DEL EXCESO DE CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS, ESTÁBAMOS CONDENADOS A TENER UN PERIODO DE ALTO DESEMPLEO A MEDIDA QUE SE REEQUILIBRABA LA ECONOMÍA Y SE TRASLADABAN RECURSOS DEL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS.

Estado: FALSO. Generalmente no hay un periodo de alto desempleo cuando los recursos se transfieren de los sectores de producción de consumo a los de producción de bienes de inversión. No es necesario que la transferencia de recursos de los sectores producción de bienes de inversión se vea acompañada por un alto desempleo.

Pienso que hablo en nombre de otros austriacos cuando digo que es difícil contestar a esta objeción, porque me cuesta entender qué dificulta la comprensión de DeLong. He respondido antes a esto, pero déjenme intentarlo de nuevo.

Supongamos que empezamos en una posición original de equilibrio, en la que el desempleo está en su nivel “natural” reflejando la rotación de trabajadores al cerrar algunos negocios, etc. Entonces aparece en escena la Fed, imprime 100.000 millones de dólares en flamantes nuevos billetes y los entregan a los banqueros.

El banco presta el nuevo dinero a los empresarios, que entran en el mercado de mano de obra con los nuevos fajos de efectivo en sus bolsillos. Armados con 100.000 millones de dólares en dinero creado de la nada, los empresarios ofrecen salarios mayores. A la vista de una paga mayor, muchos empleados abandonan sus trabajaos actuales y ocupan puestos en los sectores en expansión. Además, algunos de los trabajadores previamente desempleados terminar encontrando trabajo con los empresarios que tienen en sus manos los nuevos 100.000 millones.

Bueno, no hay razón para que el desempleo aumente en el escenario que acabo de describir. Espero que DeLong y Krugman estén de acuerdo conmigo.

Pero ¿qué ocurre cuando la Fed corta el flujo de nuevo dinero? De acuerdo con los austriacos, se reafirman los fundamentos económicos subyacentes. Los trabajadores que habían entrado en los sectores en expansión por los flamantes nuevos dólares de la Fed no se suponía que se trasladaran a esos sectores. Cuando acaba el flujo de nuevo dinero, los empresarios en los sectores en expansión pierden su ventaja frente a la competencia en otros sectores.

Si no se hubieran potenciado artificialmente con dinero barato de la Fed, los inflados sectores en auge se darían cuenta de su ausencia de rentabilidad. Recortarían sus operaciones y despedirían empleados.

Ahora, pienso que Krugman y DeLong quieren saber la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué los trabajadores despedidos no retornan lógicamente a los nichos originales de los que proceden? ¿Por qué se crea una reserva masiva de trabajadores desempleados después de la crisis, cuando no se ha producido durante el auge?

La respuesta es muy sencilla: Los trabajadores están más dispuestos a despedirse y tomar un trabajo mejor que a ser despedidos y tomar un trabajo peor. Durante el auge, los trabajadores se dirigen a los sectores en expansión por la promesa de salarios mayores. No se les fuerza a ir a los sectores en expansión dejándoles ir de su puesto original: por el contrario, lo abandonan voluntariamente.

Por el contrario, después de la crisis un grupo de trabajadores se encuentran de repente sin trabajo. Todas ls opciones que les quedan son menos deseables que sus puestos anteriores (si no lo fueran, los trabajadores ya se habrían trasladado a los otros sectores). Así que el total de desempleados aumenta, pues hay trabajadores buscando un nuevo empleo, esperando que si prolongan su búsqueda tendrán que soportar un recorte salarial menor comparado con su situación en el momento del auge.

Krugman puede calificar a esto como una historia keynesiana si quiere, pero la versión austriaca reconoce dos cosas importantes que la historia de la demanda agregada pasa por alto. Primero, los austriacos comprenden el papel esencial del consumo de capital durante el periodo de auge. La mayoría de la gente realmente se siente más rica durante el periodo de auge, porque aumenta su consumo y creen erróneamente que esta prodigalidad presente no tendrá consecuencias a largo plazo. El modelo keynesiano no puede incluir el hecho de que durante el periodo de auge, la sociedad “come el grano sembrado” a través de las malas inversiones.

Relacionado con este punto, lo segundo que los keynesianos olvidan es que el problema de los “salarios fijados” (que impiden que se liquiden los mercados de mano de obra porque los trabajadores son reacios a aceptar recortes salariales) no es una aberración de la economía de mercado. Como Arnold King intenta detallar en su explicación del “recálculo”, después de la crisis la economía no puede simplemente volver atrás a su configuración previa. Los fundamentos subyacentes han cambiado con el paso del tiempo a causa de los errores del periodo de auge. Hacen falta tiempo y una búsqueda genuina para que los trabajadores despedidos descubran dónde deben estar en la nueva economía.

También deberíamos advertir que el gasto de “estímulo” del gobierno, los beneficios del desempleo y demás prolongan artificialmente el proceso de reajuste. Los salarios del libre mercado serían mucho menos “fijados” que los que vemos en nuestro mundo intervencionista.

Los resultados pasados no son garantía de rendimientos futuros

Finalmente, ocupémonos de la afirmación de que los austriacos no pueden sacar sus cabezas por la ventana y ver la realidad, lo que DeLong detalla en dos proposiciones distintas.

(7) LA POLÍTICA MONETARIA EXPANSIONISTA NO ESTÁ JUSTIFICADA PORQUE SÓLO POTENCIARÁ EL EMPLEO A CORTO PLAZO SI LLEVA A OTRO BROTE DE INFLACION DE PRECIOS Y UNA MAYOR RECESIÓN EN EL FUTURO.

Estado: FALSO. Ver “gritar ‘¡Fuego, fuego!’ en el Diluvio…”

(8) LA POLÍTICA FISCAL EXPANSIONISTA NO ESTÁ JUSTIFICADA PORQUE SÓLO POTENCIARÁ EL EMPLEO A CORTO PLAZO SI LLEVA A OTRO BROTE DE INFLACION DE PRECIOS Y UNA MAYOR RECESIÓN EN EL FUTURO

Estado: FALSO. Ver “gritar ‘¡Fuego, fuego!’ en el Diluvio…”

Es una especie de broma: DeLong se refiere al post del blog de Paul Krugman en que supuestamente refutaba las advertencias de hiperinflación de Peter Schiff presentando un gráfico que mostraba que la inflación de precios se había ralentizado. (Es una advertencia importante, por cierto: no habíamos tenido una deflación de precios del consumo real durante un periodo significativo).

Hay varios problemas con esto. Primero, miren la tendencia real del Índice de Precios del Consumo (IPC) estándar, calculado por el propio gobierno:

Figure 2

Es cierto, la imagen anterior por sí sola no sugiere que sea el momento de sacar la carretilla con el fin de llevar dinero a la tienda. Pero también demuestra que la economía de EEUU está lejos de estar atascada en una “espiral deflacionaria”.

Hubo un gran colapso en los precios del consumo (medidos por la Oficina de Estadísticas Laborales) en los meses finales de 2008, pero desde el inicio de 2009 los precios han ido aumentando constantemente, a pesar del hecho de que nos hemos enfrentado a una terrible recesión. Esto demuestra que la relación keynesiana entre inflación de precios y desempleo es sencillamente errónea., como supuestamente la crisis de la década de 1970 había demostrado de una vez y para siempre.

Aún así hay un segundo problema con la objeción de Krugman/De Long a los austriacos que avisan de una futura inflación de precios y un colapso económico. Dejaré que lo explique Robert Wenzel con su característico estilo desenfadado:

Lo que hace Krugman es ligar a una búsqueda en Google las advertencias de Schiff y luego aportar un gráfico que muestra que la inflación aún no ha empezado.

Es el argumento más absurdo que yo haya visto nunca. El Krugman posando, en lugar de respondiendo a lo que plantea Schiff. Respóndeme, Paul, muchacho, ¿en qué es distinto ligar a una búsqueda en Google las advertencias de Schiff acerca del colapso inmobiliario, justo antes de que empezara éste, a mostrar un gráfico que muestra los precios de la vivienda subiendo cada vez más? ¿Probaría esto, en algún caso, que Schiff se equivocó acerca del colapso inmobiliario?

Tercero, pienso que la metáfora del Diluvio Universal es bastante desafortunada en este contexto. En la historia de Noé y el Diluvio, nadie dijo que Noé fuera un loco después de que empezó la lluvia. Sólo fue antes de que se produjera la catástrofe, cuando Noé estaba siendo fiel y construyendo el arca, cuando todos los demás estaban siendo “racionales” al decir que nunca había pasado nada parecido a los que advertía Noé.

Así que si vamos a hacer una analogía entre Noé y nuestros expertos económicos actuales, los austriacos son los que están profetizando el desastre y advirtiendo a la gente que cierren las ventanas porque llega una gran tormenta. Quizá se equivoquen, pero no les refutamos apuntando que hoy hace sol, o incluso que la mayoría de los meteorólogos predicen sol para toda la semana.

Conclusión

Es refrescante ver que la teoría austriaca del ciclo económico ha recuperado tal popularidad que algunas de los primeros espadas de las escuelas rivales tienen que ocuparse de ella. Sin embargo, pienso que ni Brad DeLong ni Paul Krugman aprecian la consistencia interna y el poder explicativo de la opinión austriaca. Yo les animaría a analizarla mejor y refinar sus críticas a la luz de respuestas como la que acabo de escribir.

 

 

Robert Murphy, investigador adjunto del Mises Institute y miembro de la facultad de la Universidad Mises, gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide y The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal.

Published Tue, Apr 27 2010 5:25 PM by euribe