La defensa de los huérfanos: Una visión libertaria

Por Eric M. Staib. (Publicado el 3 de marzo de 2010)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/4107.

[La siguiente es la tercera de una serie de tres partes acerca de la crisis de los huérfanos de Haití]

 

En el artículo anterior se examinaron las fuerzas económicas que guían al mercado para la recogida transporte y distribución de los huérfanos. Una vez hecho esto, ahora podemos ocuparnos de la defensa privada de este mercado.

La prevención del fraude

Incluso quienes reconocen que las empresas privadas estarían obligadas por el mercado a proveer un tratamiento socialmente aceptable a los huérfanos bajo su supervisión temporal, pueden argumentar que un mercado privado podría estar plagado de actividades fraudulentas.

En concreto, algunos sin duda argumentarían que alguna red de esclavos o de prostitución infantil podría hacer se pasar como una conocida empresa de adopción privada y engañar a niños y orfanatos para hacer negocios juntos, y que la policía estatal es necesaria para evitar ese fraude.

La primera respuesta a esta opinión precipitada es que ese fraude sigue siendo posible bajo la provisión gubernamental de transferencias de tutorías: no hay ninguna diferencia sustancial entre un uniforme o insignia portado por un funcionario estatal y uno portado por un individuo privado.

Por tanto, esta observación no se refiere a una desventaja del mercado privado frente al gobierno, sino al ingenio de los defraudadores, que por supuesto aparecen en todos los regímenes.

Sin embargo, habiendo admitido que este problema sin duda se produce, merece la pena examinar qué sistema de servicios protectores de huérfanos (el privado o el estatal) lucharía más eficazmente contra esas bandas organizadas.

Si las autorizara el estado, las empresas y redes privadas que ofrecieran defensa a los niños inmediatamente se extenderían por todo Haití, simplemente porque la comunidad en general demanda su defensa.

Las primeras redes de defensa que se desarrollarían en ausencia de interferencia estatales serían probablemente simples agrupaciones de padres y adultos apresuradamente armados que establecerían zonas seguras para los niños.

Sin embargo, a medida que la inadecuación de estas disposiciones fuera conocida en el extranjero, empezarían a llegar empresas de seguridad extranjeras bien equipadas. La financiación de estas empresas no vendría de los empobrecidos haitianos, sino de las empresas de adopción y las donaciones externas.

Seguridad financiada por empresas

Primero, cabría esperar que las redes de adopción internacional se tomarían la seguridad de la nacional insular devastada muy en serio. Lo más importante sería la protección de sus propios activos, y esto ofrece “externalidades” increíbles a los huérfanos y niños haitianos, quienes, por supuesto, son los activos más preciosos.

La empresas incluidas en las redes de adopción encontrarían de su máximo interés ocuparse de la seguridad de los centros regionales de huérfanos, las empresas de transporte, el personal médico y otras empresas que protejan y por tanto aumenten el valor de mercado de los huérfanos en Haití.

De hecho, el analizar el papel de los huérfanos de Haití como bienes de capital altamente valiosos puede ser controvertido, pues un análisis así revela que su tratamiento como bienes de capital en el mercado llevaría a resultados mucho más justos para ellos que su tratamiento como bienes de capital político por parte de los monopolios estatales.

Por fin, las empresas de adopción también tienen el incentivo para pagar a las empresas de defensa para buscar y perseguir a los estafadores que se presentan como agentes de la empresa para secuestrar y abusar de los niños haitianos. Esto ocurre porque una marca o uniforme ha de conllevar información útil y positiva y los orfanatos y padres rápidamente recelarían de realizar negocios con una empresa cuyo logotipo estuviera asociado a estafas.

Como una autoridad estatal no afronta esa pérdida debida a los fraudes y estafas, es económicamente irracional esperar que provea una prevención innovadora y proactiva del fraude y el engaño.

De hecho es racional esperar que la autoridad estatal defienda seriamente sólo a sus propios empleados y propiedades, con la seguridad de los huérfanos como preocupación secundaria en el mejor de los casos, porque el envío seguro de los huérfanos a a sus nuevos hogares no produce ningún ingreso significativo al estado. Así que mientras que la seguridad estatal aún confiere externalidades de defensa hacia los huérfanos físicamente dentro de su propiedad, no ofrece los mismos beneficios a los niños huérfanos y no huérfanos, como haría la defensa privada.

Seguridad benéfica

Aunque la defensa financiada por las empresas es sin duda preferible a la financiada por el estado, siguen quedando algunos huecos en la seguridad en aquellas áreas que son demasiado peligrosas y envueltas en conflictos como para ser rentables para que las aseguren las empresas de adopción.

Esas zonas peligrosas serían omnipresentes y más numerosas bajo la seguridad provista por el estado, porque la seguridad estatal buscará proteger estrictamente su grupo de activos, lo que no incluye a los huérfanos del país.

Trágicamente, la coalición de fuerzas estatales actualmente en Haití no sólo deja grandes áreas del país sin protección, sino que también impide que las empresas privadas ofrezcan defensa allí donde han fracasado las fuerzas del estado.

En la sociedad libertaria, la existencia de zonas peligrosas en Haití crearía una demanda de seguridad haitiana. Esta seguridad la suministrarían empresas, que se financiarían principalmente con donaciones del extranjero. Esas donaciones servirían como forma de implicación de quienes quieran implicarse en la protección y reconstrucción de Haití, pero no quieran o no puedan adoptar.

Las empresas de adopción privada no tienen razones para oponerse a estas empresas o impedir su entrada. De hecho, tendrían todos los motivos para apoyarla, pues la seguridad de nuevas partes de Haití les ofrecería nuevos huérfanos a transferir.

Sin embargo, para el estado la entrada de seguridad privada es un problema de relaciones públicas que no le ofrece ningún beneficio adicional. De hecho, en lo que es un problema para el estado una seguridad privada superior, es en que realmente daña su capacidad para decretar nuevos impuestos y hacer marchar a sus ejércitos por todo el mundo. En este cálculo político inhumano, la situación de los huérfanos tiene poca o ninguna significación.

Una nota sobre la oferta

Podría sugerirse que un mercado para los huérfanos sólo alargaría la crisis de éstos al crear incentivos financieros a las mujeres para quedarse embarazadas y vender a sus bebés, transformando en la práctica a Haití en una economía  basada en los huérfanos.

Sin embargo éste es un razonamiento incompleto. A medida que se liquida el mercado haitiano de huérfanos, se verá satisfecha la demanda de huérfanos haitianos debida a la crisis visible. El precio ofrecido por los padres por la tutoría de niños haitianos descenderá a la vez, disuadiendo cualquier especulación en dar a luz huérfanos. Así que un mercado libre no crearía ni toleraría una crisis de huérfanos sostenida en Haití.

Conclusión

La seguridad, tradicionalmente considerada el reino principal de los monopolios estatales, es de hecho demasiado importante como para dejársela a las autoridades del gobierno. Las empresas privadas guiadas por los incentivos del mercado protegerían mejor incluso el más precioso de los cargamentos.

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Eric Staib es especialista en economía en la Universidad de Oklahoma.

Published Thu, Mar 4 2010 2:19 PM by euribe