Por Ludwig von Mises. (Publicado el 5 de febrero de 2010)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/4092.
[Bettina Bien-Greaves ha dado al Instituto Mises un
tesoro oculto de objetos propiedad personal de Mises que le habían sido
entregados, entre los caules había un disco grabado como emisión de radio
durante el intermedio de la US Steel Concert Hour, el 17 de mayo de 1962. Hay
un MP3 de esta grabación disponible en la web
del Instituto]
P: ¿Están en conflicto los intereses de los asalariados
estadounidenses con los de sus empresarios o están ambos de acuerdo?
R: Para responder a esa pregunta, primero debemos ver un
poco de historia. En la época precapitalista, el orden social y el sistema
económico de una nación se basaban en la superioridad militar de una élite. El
conquistador victorioso se apropiaba de todo el terreno aprovechable del país,
reteniendo un parte para él y distribuyendo el resto entre su séquito. Algunos
obtenían más, otros menos y la gran mayoría, nada.
En la Inglaterra de los primeros Plantagenet, un
sajón tenía razón al pensar Soy pobre porque hay normandos a quienes se les
da más de lo que necesitan para mantener a sus familias.
En ese tiempo, la riqueza de los ricos era la causa de la
pobreza de los pobres.
Las condiciones en una sociedad capitalista son diferentes.
En la economía de mercado, la única forma que queda a los individuos más
dotados de aprovechar sus capacidades superiores es servir a las masas de sus
conciudadanos.
Los beneficios van a quienes consiguen atender los deseos
más urgentes de entre los no satisfechos aún de los consumidores en la mejor y
más barata forma posible. Los beneficios ahorrados, acumulados y reinvertidos
en las instalaciones benefician al hombre común de dos maneras: primero, en su
capacidad como asalariado, aumentando la productividad marginal del trabajo y
por tanto los niveles salariales reales para todos los que deseen trabajar y
también en su posición como consumidor cuando los productos fabricados con la
ayuda del capital adicional llegan al mercado y están disponibles a los precios
más bajos posibles.
El principio característico del capitalismo es que es
producción en masa para ofrecerla a las masas. Las grandes empresas sirven a
muchos. Los conjuntos que fabrican para los gustos especiales los ricos nunca
son más que de un volumen medio o incluso bajo.
Bajo esas condiciones, quienes deseen tener trabajo y ganar
sueldos y salarios están interesados en la prosperidad de las empresas de
negocios, pues sólo las empresas y corporaciones prósperas tiene la oportunidad
de invertir, es decir, de expandir y mejorar sus actividades mediante el uso de
herramientas y máquinas cada vez mejores y más eficientes. Cuanto mejor
equipada esté la fábrica, más puede producir el trabajador individual por
unidad de tiempo, mayor es lo que los economistas llaman la productividad
marginal de su trabajo y por tanto los salarios reales que obtiene.
La diferencia fundamental entre las condiciones de un país
económicamente subdesarrollado como la India y las de los Estados Unidos es que
en la India la cuota por cabeza de capital invertido y por tanto la
productividad marginal del trabajo y consecuentemente los niveles salariales
están muy por debajo de los de este país. El capital de los capitalistas
beneficia no sólo a quienes lo poseen sino también a quienes trabajan en las
fábricas y quienes compran y consumen los bienes producidos.
Y luego hay un factor muy importante que hay que tener en
cuenta. Cuando, como acabamos de hacer, distinguimos entre las preocupaciones
de los capitalistas y las de la gente empleada en las fábricas propiedad de los
capitalistas, no debemos olvidar que esto es una simplificación que no describe
correctamente el estado real de los asuntos estadounidenses actuales. Pues el
asalariado típico estadounidense no es que no tenga un céntimo: es un ahorrador
y un inversor. Posee cuentas de ahorro, bonos estadounidenses de ahorro y otros
bonos y ante todo pólizas de seguros. Y también es un accionista. Al final del
año pasado [1961] los ahorros personales acumulados llegaron a los 338.000 millones
de dólares. Una parte considerable de esta suma la prestan los bancos, las
cajas de ahorro y las compañías de seguros a los negocios. Así que la familia
media estadounidense tiene bastante más de 6.000$ invertidos en negocios
nacionales.
El interés típico familiar en el florecimiento de las
empresas nacionales no consiste sólo en el hecho de que éstas contratan al
cabeza de familia: hay un segundo factor que les importa, que es principio y el
interés de que sus ahorros están a salvo sólo si la libre empresa
estadounidense está en buena forma y prosperando.
Es un mito que prevalezca un conflicto entre los intereses
de las corporaciones y empresas y los de la gente que éstas contratan. De
hecho, los buenos resultados y los salarios reales altos van de la mano.
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Ludwig von Mises es reconocido como el líder de la Escuela
Austriaca de pensamiento económico, prodigioso autor de teorías económicas y un
escritor prolífico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teoría económica,
historia, epistemología, gobierno y filosofía política. Sus contribuciones a la
teoría económica incluyen importantes aclaraciones a la teoría cuantitativa del
dinero, la teoría del ciclo económico, la integración de la teoría monetaria
con la teoría económica general y la demostración de que el socialismo debe
fracasar porque no puede resolver el problema del cálculo económico. Mises fue
el primer estudioso en reconocer que la economía es parte de una ciencia
superior sobre la acción humana, ciencia a la que llamó “praxeología”.
Una anterior transcripción de la emisión por radio se
publicó en The Freeman, Mayo de 1988. También apareció como un capítulo
en Economic
Freedom and Interventionism.