Please, click here to read this article in pdf format: www.sibileau.com
With US markets closed yesterday, the level of liquidity was not
normal in the face of the events/news out of Dubai. Equity markets
elsewhere got the message (finally!) and the sell-off, which to my
surprise had been absent yesterday, took place.
As I write these comments there is speculation on the motive Dubai
may have had to request the standstill (until at least May 2010) in
financing payments by property developer Nakheel and other member
companies of Dubai World, which is the company’s state-owned parent.
The markets’ deception is due to Dubai’s recent announcement of $5BN
raised in a fully subscribed transaction with two Abu Dhabi-owned
banks. I prefer not to comment on rumors. Apparently, this situation
unfolded because of some tension between Abu Dhabi and Dubai. Later in
the day, the market began to discriminate between Dubai’s systemic risk
and that of other Gulf nations.
At the big picture level, I think there are two interesting
observations to make, related to two theses I have written about
earlier. Back on September 2nd, I wrote that:
“…emerging markets are the Achilles’ tendon… We can perfectly
see a G-8 central bank coordinate assistance with another G-8 member,
but investors are wondering who is going to pay the bill, if a fiscal
problem unfolds in an emerging market. The IMF? Maybe, but given that
history suggests otherwise, the onus is on policy makers…” (www.sibileau.com/2009/09/02 ).
This debt crisis seems to have certain unique characteristics, given
the Emirates’ political dynamic. However, given that local banks were
involved in the financing of the real estate delusions with people’s
deposits, this is also another typical emerging market debt crisis.
Therefore, policy makers in the developed world will be forced again to
consider assistance mechanisms.
The second observation relates to our old thesis on gold. On September 3rd, I suggested that:
“…A run against an emerging market’s currency would not necessarily
be supportive of the USD, if the same is triggered by a wave of
defaults affecting the country’s financial system. It could potentially
be supportive of gold, if the big guys (G-8 countries) don’t lend a
timely hand...” (www.sibileau.com/martin/2009/09/03 )
Gold did not rally yesterday, but the USD did. Does this therefore
mean that there will be a “timely hand”? (Our gold thesis reads as
follows: “…when there is global coordination of inflationary
monetary policies, gold cannot be a safe and lucrative asset. When
inflationary monetary policies are not globally coordinated, gold is a
safe and lucrative asset…”)
One is tempted to induce an answer. However, we are not inductive at
“A View from the Trenches”. We follow the Austrian method, which is
purely deductive. It is a fallacy to think that if A is true –>B is
true, therefore, when B is true –>A is true.
Applied to this situation, it is wrong to conclude that: “If
when there is global coordination (of central banks) gold doesn’t rally
(=is not lucrative), therefore, when we see like yesterday that gold
did not rally (= was not lucrative), global coordination is on the way”.
It is nevertheless a bit early to draw conclusions here because:
1. - Yesterday the US markets were closed (maybe this was precisely the reason behind the sudden announcement by Dubai),
2. - It is not yet clear what Dubai really intends to do.
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securities or instruments (e.g., options, futures, warrants, and
contracts for differences). My comments are not intended to provide
personal investment advice and they do not take into account the
specific investment objectives, financial situation and the particular
needs of any specific person.
Por Sarel Oberholster. (Publicado el 26 de noviembre de
2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí
http://mises.org/daily/3862.
La política de tipos de interés cero de la Fed se vende al
público como un benigno rescate económico de interés público. La cruda realidad
es que esta política es un impuesto oculto implantado por la Fed. Toma ingresos
de ahorradores y se lo da como subsidio a los prestatarios. Asimismo facilita y
financia las políticas de déficit fiscal del gobierno central. Un impuesto tan
bien disimulado es una bicoca para los gobiernos. El impuesto más cruel de
todos es este impuesto del 100% sobre los intereses, disimulado y razonado como
una “buena” política.
La política de tipo de interés cero merece un análisis más
detallado. ¿Estaría dispuesto un ahorrador a acordar un entorno económico de
tipos de interés cero? Sin duda no. ¿Preferiría un deudor un tipo de interés
cero? Seguro que sí. El ahorrador y el deudor negociarían, condiciones normales
de participación económica voluntaria, un “precio” por usar el dinero ahorrado.
El precio por el uso de los fondos es el interés.
El banco central entra en la negociación entre el ahorrador
y el prestatario y falsificando dinero destruye la base de negociación del
ahorrador. Falsificar dinero mediante políticas de provisión de liquidez
ilimitada es un “control de precios” sobre los tipos de interés, instituido
para forzar a la baja los tipos y acabar bajándolos sin control hacia el cero.
El ingreso de intereses del ahorrador se acaba gravando hasta la extinción en
los tipos de interés cero.
Una teoría económica básica dice que el control de precios
en realidad reduce la disponibilidad del sujeto del control. Por tanto no
debería ser un sorpresa que los créditos disponibles disminuyan a pesar de la
provisión sin restricciones de liquidez en tipos de interés cero. Los bancos no
tienen una implicación directa de coste cuando tienen fondos al cero (salvo el
coste de oportunidad). Por tanto no hay una penalización de coste directa por
no hacer nada.
No explotar una oportunidad de prestar en un entorno de alto
riesgo de impago, donde el margen entre un tipo de interés cero de los fondos y
el tipo de préstamo es insuficiente para proteger a los banqueros ante el
riesgo de impago, es una elección perfectamente razonable para los banqueros.
Aunque la consecuencia pretendida es aumentar la disponibilidad de crédito, en
último término la intervención de “tipo cero” realmente reduce la
disponibilidad de crédito. Uno se pregunta lo importante que sería esta
consecuencia no deseada en ausencia de Dinero por Chatarra, la ampliada
política de subvenciones para compra de casas y el apoyo constante de la Fed,
el Tesoro y la Agencia Federal de Financiación de Viviendas a Freddie Mac y
Fanny Mae. Lo descubriremos cuando los déficits fiscales no puedan seguir
financiando esos excesos.
Los ahorros se trasladarán a activos a plazo buscando unos
magros ingresos de intereses, pero esos ingresos tienen más que ver con una
prima de plazo que con el interés, el coste de uso de los fondos. La política
fijada es empezar la curva de rendimiento en cero y usar toda la influencia y
herramientas de la Fed para forzar hacia abajo la pendiente de dicha curva. Nadie
tiene ninguna posición moral para defender una política que quita el interés a
los ahorradores. Sin embargo, la redistribución indiscriminada de este impuesto
a los intereses es excepcionalmente injusta.
Los requisitos normales para un impuesto son que debe ser
justo y debe distribuirse equitativamente. El argumento del “bien público” es
que el impuesto puede gravar desproporcionadamente, normalmente en relación con
alguna medida de riqueza. En palabras sencilla, los ricos deben pagar más y los
pobres menos.
El impuesto de tipo de interés cero tristemente fracasa
cuando se compara con este marco. No hay discriminación al gravar los intereses
de los ahorradores. Todos los ahorradores se ven gravados por el tipo de
interés cero. Algunos ahorradores, normalmente los más ricos y más sofisticados
en su ahorro pueden realizar maniobras contra impuestos y son capaces de evitar
o escapar hasta cierto punto el impuesto de los tipos de interés cero. La
mayoría de los ahorradores no pueden y financian la redistribución y subsidios
a los prestatarios.
Se aplican principios indiscriminados al asignar el subsidio
del interés. Su distribución no se controla justa y equitativamente en interés
de la sociedad. Los receptores son prestatarios al azar, seleccionados sin
referencia a la riqueza, ingresos u otros patrones de elección que se
aplicarían normalmente. ¿Es apropiado preguntar bajo qué parámetros decide la
sociedad que un propietario de vivienda que compró un propiedad por encima de
sus medios debe ser subvencionado por un pensionista que ha ahorrado para
sobrevivir a la sequía de ingresos en su vejez? ¿Por qué un banco debe tener
acceso a fondos a un coste cero o cercano a cero para afrontar todas esas
pérdidas mientras que un ahorrador ordinario no puede permitirse pagar la
educación de su hijo?
El impuesto del tipo de interés cero quita el ingreso de
intereses a los ahorradores y se lo da al gobierno y lo justifica moralmente
por estimular la economía mediante la financiación del déficit. La
justificación es que no tiene sentido acumular enormes déficits si esto implica
pagar un alto tipo de interés. Quitar el interés y dárselo indiscriminadamente
a prestatarios muy presionados, muchos de los cuales utilizaron los préstamos
para especular con la inflación de activos. Quitar el interés y dárselo a los
bancos para que “reparen” sus balances y “soporten” las malas deudas. Quitar el
interés y dárselo a promotores que han sobreinvertido en propiedades, capacidad
o comercio. Quitar al ahorrador el interés para financiar el soporte de
pérdidas acrecentadas y no liquidadas.
¡Qué totalmente parcial! Robar a los ahorradores para darlo
a los deudores. Ni siquiera el dictado socialista de que todos deberían
contribuir de acurdo con su capacidad y recibir de acuerdo con su necesidad
puede incluir la injusticia de un impuesto por una política de tipo de interés
cero. Sin duda nadie puede tener una necesidad cero y una obligación del 100%
de contribuir. Tampoco nadie puede reclamar una contribución del 100% de los
ahorradores con una contribución cero por parte de los prestatarios (excluyendo
el margen bancario).
No es justo ni moral que los bancos centrales en su búsqueda
de la autopreservación quiten a los ahorradores sus ingresos. La frase “los
tipos de interés permanecerán en cero durante mucho tiempo” significa
simplemente la imposición de dureza sobre los ahorradores durante mucho tiempo.
Poner el peso de la carga de los impuestos a los intereses en una pequeña y
responsable parte de la sociedad es un comportamiento de autoayuda de los
bancos centrales que tienen el aliento, apoyo y consentimiento del gobierno
central.
Robar al ahorrador es inmoral. La redistribución
indiscriminada de derechos de ingreso del responsable y cauteloso a
prestatarios sobrecargados, especuladores, gobierno y bancos en busca de riesgo
no sirve a los intereses a corto ni a largo plazo de la sociedad económica. Entender
que esto significa cambiar un impuesto indiscriminadamente cruel en una acción
benigna y protectora de los bancos centrales es sin duda una tontería.
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Sarel Oberholster es sudafricano y vive en Johannesburgo,
provincia de Gauteng. Es economista de formación, especialista en ingeniería
financiera por su trabajo y un espíritu inquisitivo por naturaleza. Ha
trabajado en banca durante más de 30 años. Su búsqueda para entender los
fenómenos económicos complejos es su motivación para escribir y comparte sus
observaciones en su blog.
Por Gennady Stolyarov II. (Publicado el 25 de noviembre de
2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí
http://mises.org/daily/3858.
Vivimos en tiempos en que los hechos y la propaganda son
demasiado fáciles de mezclar (a menudo deliberadamente). Recuerdo hace mucho
tiempo, sentado en el curso avanzado de Ubicación Histórica de EEUU en mi
instituto público, cuando el profesor mencionó explícitamente la “falta de
regulación estatal” como una de las causas de la Gran Depresión. Lo raro era
que hay precedido esta explicación con una advertencia explícita hacia mí de
que no me iba a gustar lo que él iba a decir.
Era como si supiera que estaba presentando una posición con
carga ideológica como un hecho, y lo hizo de todos modos, porque en su cabeza
no cabía otra interpretación posible de la Gran Depresión. Él y millones como
él se beneficiarían enormemente si leyeran The
Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal [La
Guía Políticamente Incorrecta de la Gran Depresión y el New Deal], de
Robert P. Murphy.
El mito de la Gran Depresión creada por el capitalismo del
laissez-faire (y su resolución por el New Deal, la Segunda Guerra Mundial o
ambos) es tan prevalerte que en las encuesta de opinión popular, Franklin
Delano Roosevelt aparece constantemente entre los cinco mejores presidentes de
los EEUU, mientras que el nombre de Herbert Hoover se ha convertido en sinónimo
de inacción gubernamental durante una crisis económica. Se han publicado
cientos de libros, ensayos e incluso obras de ficción para cambiar estas ideas,
pero de alguna manera las falacias han sobrevivido y han sido ansiosamente
explotadas por los supuestos FDR de las últimas siete décadas.
Para millones de estadounidenses que no han estudiado economía
austriaca y la teoría del ciclo de económico de Mises/hayek o leído las
brillantes críticas de del New Deal por parte de H.L. Mencken, Isabel
Patterson, Albert Jay Nock, Garet Garrett y John T. Flynn, el generalizado mito
de que el laissez-faire como ruinoso y FDR como salvador, les parece cierto,
evidente e incontestable. Por desgracia, mucha de esta misma gente vota
políticas y a políticos que prometen un “Nuevo New Deal”. Un plan así
profundizaría aún más la actual crisis económica, que se agudiza con la
hiperregulación, la manipulación de la oferta monetaria por parte de la Reserva
Federal y las consecuencias no previstas de intervenciones previas, incluyendo
el New Deal original.
La obra de Murphy trata de corregir los errores populares
acerca de la Gran Depresión atacándolos directamente. Prácticamente cualquier
afirmación realizada (que la Depresión fue causa de los excesos del
capitalismo, que Hoover agudizó la Depresión “no haciendo nada”, que el New
Deal revitalizó la actividad económica y mitigó el desempleo y que la Segunda
Guerra Mundial llevó a los Estados Unidos a la recuperación) se refuta con
detalle. En el curso de esta desmitificación, se trata al lector con concisas y
elegantes explicaciones de la teoría austriaca del ciclo económico, la economía
de la reducción de impuestos, las virtudes del patrón oro y los peligros de las
monedas fiduciarias y con explicaciones de los errores, tanto de las fórmulas
keynesianas de déficit en el gasto, como de la sugerencia de la Escuela de
Chicago de que la Reserva Federal disparó la Gran Depresión al no producir una
inflación suficiente.
Para añadir diversión al libro y permitir a los lectores
identificarse con aspectos más concretos de las políticas que critica, Murphy
explica muchos de los disparates y corrupciones del New Deal: el uso de
“números de la suerte” por parte de FDR para fijar el precio del oro, la
persecución de los hermanos Schechter por desafiar las restricciones a la
producción avícola de la Administración Nacional de Recuperación, el intento de
FDR de llenar el tribunal Supremo de sus partidarios después de que decidiera a
favor de los hermanos Schechter, la confiscación de existencias de oro a los
ciudadanos privados y el uso omnipresente de fondos gubernamentales del New
Deal para sobornar e intimidar a electores para que apoyaran las políticas de
FDR.
Murphy nos recuerda hábilmente que los políticos que buscan
suprimir nuestras libertades económicas y políticas para favorecer una
planificación centralizada no son omniscientes ni benevolentes: frecuentemente
se sacan de la manga normas políticas y siempre resultan ser justos, tolerantes
o preocupados por el bienestar humano objetivo. Detrás de la sublime retórica y
la falsa amabilidad de hombres como FDR aparece el duro, impaciente, implacable
y a menudo indiscriminado sicario, del modelo de esos criminales que entran en
casas de pacíficos ciudadanos para asegurarse de que no estaban violando la Ley
de Recuperación Industrial Nacional cosiendo ropa por las noches.
Si hay alguna esperanza de un rechazo intelectual de la
ideología del New Deal en los Estados unidos, el libro de Murphy será uno de
los elementos esenciales para ello. Murphy cruza el estrecho entre la teoría y
las preocupaciones accesibles a la mayoría de los lectores. Aunque por
desgracia, dado el estado de la educación hoy día, la mayoría de los
estadounidenses no sería capaz de inmunizarse contra las flacias económicas
comunes leyendo a Menger, Mises, Hayek y Rothbard, la ayuda de Murphy expone
algunas de las ideas clave de estos pensadore sen un formato más accesible para
el ciudadano medio sin formación económica formal.
Murphy también incorpora el trabajo de historiadores como
Burton Folsom y Paul Jonson e incluye información biográfica para explicar las
vidas motivos y personalidades de Calvin Coolidge, Herbert Hoover y otras
figuras clave de los años 1920 y 1930. Murphy hace por la compresión popular de
la Gran Depresión a principios del siglo XXI lo que Frederic Bastiat hizo por
el libre comercio a mediados del XIX y Leonard Read y Henry Hazlitt por los
principios básicos de economía en el siglo XX.
Soy un antiguo alumno de Murphy y puedo acreditar su
capacidad para permitirme avanzar de un conocimiento básico de la economía
austriaca hasta la publicación de un artículo en el Quarterly Journal of
Austrian Economics. Por experiencia personal, sé que es culto, cosmopolita,
elegante y capaz de articular los
argumentos (y reconocer las fortalezas y debilidades) de una inmensa variedad
de teorías y visiones del mundo. Al mismo tiempo posee talento para explicar
ideas complejas y complicadas, conectándolas con fenómenos concretos e incluso
bromeando con ellas.
Como tal, esta perfectamente preparado para explicar algunas
de las observaciones económicas e históricas del siglo XX a una audiencia de
masas. De hecho podría esperarse razonablemente que miles de lectores de este
libro lo usaran como puerta de entrada para descubrir las obras de muchos de
los pensadores de libre mercado que aquí se citan. La lista de lecturas
sugeridas (“Libros que no se supone que vayas a leer”), que sazona todo el
texto hacen que sea una compra útil por sí mismas.
Quizá algún día mi antiguo profesor de historia de EEUU, y
gente como él, utilicen The
Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal en
sus cursos para equilibrar los muchos textos y presentaciones explícitamente a
favor del New deal y el intervencionismo que dominan hoy los programas de las
escuelas públicas. Si esto es demasiado esperar, al menos este libro tiene el
potencial de atraer a muchos jóvenes estudiantes y hacer que lo busquen por
iniciativa propia como un antídoto contra las mentiras que encuentras en las
fuentes de la “corriente principal”.
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Gennady Stolyarov II es actuario, ensayista filosófico independiente,
compositor, matemático aficionado y editor jefe de Rational Argumentator y Progress of Liberty. El Sr.
Stolyarov es autor de numerosas guías gratis de
estudios sobre economía, matemática avanzada y ciencia actuarial y tiene el
nivel más alto posible (Nivel de influencia 10) para un productor de contenidos
en Associated
Content.
Happy Thanksgiving to all the readers in the United States that follow “A View from the Trenches”. Even though this is a short week, what we witnessed yesterday makes it impressive, indeed.
Yesterday was full of macroeconomic data (overall positive, with new jobless claims in the US dropping below 500k), but two events really stole my interest.
Early in the morning, the news out of that Dubai announcing the restructuring of Dubai World, which is state-controlled, seemed that it would add more stress to the sovereign credit default swap market, after last week’s concern over the health of Greek banks. Dubai World was going to ask all providers of financing to Dubai World and Nakheel PJSC to standstill and extend maturities until May/10. With this press release, Dubai’s credit default swap widened 116bps to 434bps, but without impacting the sovereign market. Truly unbelievable, if you compare this to other past debt crisis in emerging markets.
The other (by now not so unbelievable) event is related to my last comment, on Tuesday, about my view on how the exit strategy by the Fed will play. The main point I made was that contrary to what many analysts predict, I believe the Fed will not target a level of excess reserves. In my view, it is more consistent with the policy developed so far to target a level of “excess supply of liquidity”. The problem here is how to define “excess supply”. Liquidity measurements have always been a concern, and perhaps deserve a special chapter in the theory of statistics rather than monetary theory. This problem is faced by every central bank. Therefore, we may not be able to measure the excess supply, but we can see its impact. This is similar to Heisenberg’s principle in Physics. For instance, yesterday we had the 7-yr Treasury notes auction, which took the total issuance during this short week to $118BN!!! It was a complete success, with the yield closing down -4bps and a flatter curve.
What does this have to do with excess supply of liquidity? The solid demand for this issuance did not affect at all the equity market. At all! Let me repeat this: Yesterday, we had the explicit insinuation of an upcoming sovereign default coming out of an emerging market, a successful auction of a US Treasury 7-yr issuance, an increase in equity prices and an increase in gold! Amazing! Who was the big loser? The US dollar!
This is an example of the impact of excess liquidity (as I write, Gold is trading at $1,194/oz.). Below is a chart, showing the 30-yr Treasury (in white) and S&P500 Index(in orange)prices during the session yesterday (Source: Bloomberg). The change in dynamics after 1pm, when the auction results were announced is very, very clear. And both the 30-yr note and S&P500 Index rose in conjunction. Under “normal” conditions, a increase in bond prices (higher interest) rates, should have the opposite effect on equities. These are certainly not normal times…

Yesterday too, an interesting note on Quantitative Easing by Prof. Charles Goodhart, from the London School of Economics (Mr. Goodhart was also member of the Bank of England Policy Committee from 1997 to 2000), was published by Morgan Stanley (”The Global Monetary Analyst”, Nov. 25th). In it, Prof. Goodhart indirectly sides with the notion of excess supply, suggesting that “asset markets (…) determine the end of QE”. I fully agree.
Now, the important issue here is that if you want to be consistent all the way on this subject, excess supply is eliminated with asset sales, not necessarily with interest rate increases. Please, take a good note of this. If you target excess reserves, you can play with interest rates. If you target excess supply, you must sell assets in the balance sheet of central banks. It makes sense. When central banks buy assets, they inject liquidity that creates asset bubbles. To keep them muted, central banks must sell assets.
Will central banks sell assets? Not initially, but eventually. Why should we care about this? Because it should provide us with a good tool to assess when the bubbles will go bust. You can trade gold accordingly!
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Por Ludwig von Mises. (Publicado el 25 de noviembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3872.
[Extraído de La
acción humana]
Mientras un bien que se use como dinero se valore y
considere por los servicios que ofrece para fines no monetarios, no parecen
problemas que requieran un tratamiento especial. La tarea de la teoría
monetaria consiste simplemente en ocuparse de ese componente de la valoración
del dinero que viene condicionado por su función como medio de intercambio.
En el curso de la historia se han empleado diversos
productos como medio de intercambio. Una larga evolución eliminó la mayor parte
de estos productos de la función monetaria. Sólo quedaron dos, los metales
preciosos oro y plata. En la segunda mitad del siglo XIX, cada vez más
gobiernos optaron por la desmonetización de la plata.
En todos estos casos lo que se emplea como moneda es un
producto que también se usa para fines no monetarios. Bajo el patrón oro, el
oro es dinero y el dinero es oro. Es indiferente si las leyes asignan curso
legal sólo a monedas de oro acuñadas por el gobierno.
Lo que importa es que esas monedas realmente contengan un
peso fijo de oro y que cualquier cantidad de oro en bruto pueda transformarse
libremente en moneda. Bajo el patrón oro, el dólar y la libra esterlina
solamente eran nombre para un peso concreto de oro, con muy pequeños márgenes
determinados con precisión por las leyes. Podríamos llamar a este tipo de
dinero, dinero producto.
Un segundo tipo de dinero es el dinero crédito. El
dinero crédito aparece por el uso de sustitutivos del dinero. Es habitual usar
pagarés, reclamables a la vista y absolutamente seguros como sustitutos de la
suma de dinero de la que se tiene una reclamación. (Nos ocuparemos de las características
y problemas de los sustitutivos del dinero en la próxima sección).
El mercado no dejará de usar esos pagarés si una día se
suspende su redención inmediata y por tanto aparezcan dudas acerca de su
solvencia y la del obligado a pagar. Mientras estos pagarés hayan ido deudas
que se reclaman diariamente a un deudor de solvencia indudable y puedan ser
acumulados sin aviso y libres de gatos, su valor de intercambio será igual que
su nominal: es su perfecta equivalencia lo que les asigna su carácter de
sustitutivos del dinero.
Ahora bien, si se suspende la redención, se pospone la fecha
de reclamación a un día indeterminado y consecuentemente se duda de la
solvencia del deudor o al menos de su deseo de pagar, pierden parte del valor
anteriormente asociado a ellos. Ahora son meros pagarés, que no dan interés,
contra un deudor dudoso y que vencerán en un día indefinido. Pero como se
usaron como medio de intercambio, su valor de intercambio no bajará hasta el
nivel al que habrían caído si fueran simples pagarés.
Podemos asumir correctamente que ese dinero crédito podría
mantenerse en uso como medio de intercambio incluso si hubiera perdido su
carácter de reclamación contar un banco o tesoro y así se convertiría en dinero
fiduciario. El dinero fiduciario es un dinero consistente en simples piezas
de metal que no pueden ser usadas ni para fines industriales ni conllevan
ninguna reclamación ante nadie.
No es una labor de la cataláctica, sino de la historia
económica investigar si aparecieron en el pasado tipos de dinero fiduciario o
si todos los tipos de dinero que no fueron dinero producto fueron dinero
crédito. Lo único que tiene que establecer la cataláctica es que debe admitirse
la posibilidad de existencia de dinero fiduciario.
Lo que es importante recordar es que con todo tipo de
dinero, la desmonetización (es decir, el abandono de su uso como medio de
intercambio) debe producir una caída importante en su valor de intercambio. Lo
que esto significa en la práctica se ha puesto de manifiesto cuando en los últimos
ocho años el uso de la plata como moneda producto se ha ido restringiendo
progresivamente.
Hay ejemplos de dinero crédito y dinero fiduciario que se
manifiestan en monedas metálicas. Ese dinero se imprime, como si fuera tal, en
plata, níquel o cobre. Si se desmonetiza esa pieza de dinero fiduciario, sigue
teniendo valor de intercambio como pieza de metal. Pero ésa es la única muy
pequeña indemnización para el propietario. No tiene importancia práctica.
El mantenimiento de dinero en efectivo requiere sacrificios.
Mientras un hombre mantiene dinero en su bolsillo o en sus cuentas bancarias,
renuncia a la adquisición instantánea de bienes que podría consumir o emplear
para producir.
En la economía de mercado estos sacrificios pueden
determinarse con precisión mediante el cálculo. Son iguales a la cantidad del
interés originario que podrían haber obtenido invirtiendo la suma. El hecho de
que un hombre acepte esta pérdida es una prueba de que prefiere las ventajas
del efectivo a la pérdida de un interés.
Es posible especificar la ventajas que la gente espera de
mantener una cantidad concreta de efectivo. Pero es un error suponer que un
análisis de estos motivos podría ofrecernos una teoría de la determinación del
poder de compra que podría hacerse sin las nociones de efectivo y demanda y
oferta de dinero.
Las ventajas y desventajas derivadas del efectivo no son
factores objetivos que puedan influenciar directamente el tamaño de las
existencias de dinero. Cada individuo las pone en la balanza y las sopesa. El resultado
es un juicio de valor subjetivo, influenciado por la personalidad individual.
Distintas personas y las mismas personas en distintos momentos valoran los
mismos hechos objetivos de formas diferentes.
Igual que el conocimiento de la salud y la condición física
de un hombre no nos dice cuánto estaría dispuesto a gastar en comida de un
cierto poder nutritivo, el conocimiento de datos acerca de la situación
material de un hombre no nos permite hacer afirmaciones categóricas en relación
con el volumen de su efectivo.
-------------------------
Ludwig von Mises es reconocido como el líder de la Escuela
Austriaca de pensamiento económico, prodigioso autor de teorías económicas y un
escritor prolífico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teoría económica,
historia, epistemología, gobierno y filosofía política. Sus contribuciones a la
teoría económica incluyen importantes aclaraciones a la teoría cuantitativa del
dinero, la teoría del ciclo económico, la integración de la teoría monetaria
con la teoría económica general y la demostración de que el socialismo debe
fracasar porque no puede resolver el problema del cálculo económico. Mises fue
el primer estudioso en reconocer que la economía es parte de una ciencia
superior sobre la acción humana, ciencia a la que llamó “praxeología”.
Este artículo está extraído de La
acción humana.
The Mother Jones magazine has been running a series of on-line articles which exemplify how progressives are exploring the ways in which various parts of the environmental/conservation agenda in developing countries have been counterproductive, adversely affected indigenous peoples, favored Western companies and played into the hands of local elites.
The articles are worth reviewing, as they reveal that enviros are starting to realize that protecting nature in the developing world requires protecting the property rights of indigenous communities.
One such article, by Mark Dowie, appeared in Mother Jones` on-line edition on November 2. The headline reads, "Conservation: Indigenous people's enemy No. 1?", the sub-header states, "For centuries we've displaced people to save nature. A huge project in Africa offers a chance to turn that around." Dowie, an award-winning investigative journalist, is an author of several books published by the MIT Press, including his most recent, Conservation Refugees - The Hundred-Year Conflict between Global Conservation and Native Peoples.
Dowie`s thesis is that, until recently, conservationists have typically taken the approach that the best way to preserve tropical forests and other wild ecosystems, the right approach was to establish pristine reserves from which people were excluded, and describes the change in strategy in the context of a new series of parks that the government in Gabon, central Africa. Dowie notes that the traditional approach - of establishing government-owned and -administered parks - has a long, and long-forgotten history in the US (emphasis added):
But there was another, more historically significant opportunity
facing Gabon that day, one that Fay merely hinted at in his
presentation and Sanderson didn't mention at all. It was the
opportunity their own industry, transnational conservation, had in
Gabon: to do right by the thousands of tribal people living inside
those emerald patches, by allowing them to remain in their homelands
and participate directly in the stewardship and management of the new
parks. They would then not be passive "stakeholders" relocated to the
margins of the park, the typical fate of indigenous peoples who find
themselves in conservation "hot spots," but equal players in the
complex and challenging process of defending biological diversity. The
goal of such a policy would be the concurrent preservation of nature
and culture; Gabon just might come to signify a happy ending of a
tense, century-long conflict between global environmentalism and native
people, millions of whom have been displaced from traditional homelands in the interest of conservation.
It's a century-long story of violence and abuse that began in Yosemite Valley in the mid 19th century,
when the Ahwahneechee band of Miwoks were chased about, caught on, then
forcefully expelled from a landscape they had cultivated for about 200
generations. Militias like the vicious Mariposa Battalion were sent
into Yosemite
to burn acorn caches and rout native people from remote reaches of the
Valley. After the militias came the nature romantics who mythologized
the vacated valley as the wilderness it never was, then lobbied state
and federal governments to create a national park. They got their wish
in 1890, and the remaining Indians were removed from the area, with a
few allowed to remain temporarily, as menial laborers in a segregated
village of 20-by-20-foot shacks.
Yosemite's Indian policy spread to Yellowstone, Grand Canyon, Mesa Verde,
Mount Ranier, Zion, Glacier, Everglades, and Olympic National Parks,
all of which expelled thousands of tribal people from their homes and
hunting grounds so the new parks could remain in an undisturbed "state
of nature." Three hundred Shoshone
Indians were killed in a single day during the expulsion from
Yellowstone. This was the birth of what would come to be known,
worldwide, as the Yosemite model of wildlife conservation. In Africa
it would be renamed "fortress conservation," and like so many other
products from the North, the model would be exported with vigor to all
other continents. ...
Teddy Roosevelt also proclaimed that "the rude, fierce settler who
drives the savage from the land lays all civilized mankind under a debt
to him… It is of incalculable importance that America,
Australia, and Siberia should pass out of the hands of their red,
black, and yellow aboriginal owners and become the heritage of the
dominant world races."
What indigenous peoples in their right minds would not be opposed to the complicity of conservationists in continuing the process of the older colonial theft of their lands, even if the purpose was to "save" the land? I won`t explore this now, but the record of "development" is replete with many examples - old and new - of such kinds of theft, with local ownership replaced by government ownership and a resulting "tragedy of the commons"-type of race to plunder "government" lands for valuable resources - oil and gas, minerals and timber.
Dowie notes the natural rise of indigenous opposition to "conservation" projects:
One consequence of creating a few million conservation refugees
around the world has been the emergence of a vast and surprisingly
powerful movement of communities that have proven themselves stewards
of nature (otherwise conservationists would have no interest in their
land), but were turned by circumstance into self-described "enemies of
conservation."
In early 2004, a United Nations
meeting was convened for the ninth year in a row to push for passage of
a resolution protecting the territorial and human rights of indigenous
peoples. During the meeting, one indigenous delegate rose to state that
extractive industries, while still a serious threat to their welfare
and cultural integrity, were no longer the main antagonist of native
cultures. Their new and biggest enemy, she said, was "conservation."
Later that spring, at a meeting in Vancouver, British Columbia,
of the International Forum on Indigenous Mapping, all 200 delegates
signed a declaration stating that "conservation has become the number
one threat to indigenous territories."
Then in February 2008, representatives of the International
Indigenous Forum on Biodiversity (IIFB) walked out of a Convention on
Biological Diversity (CBD) annual meeting, condemning the convention
for ignoring their interests. "We found ourselves marginalized and
without opportunity to take the floor and express our views," read
their statement. "None of our recommendations were included in [the
meeting's report]. So we have decided to leave this process…"
These are all rhetorical jabs, of course, and perhaps not entirely
accurate or fair. But they are based on fact and driven by experience,
and have shaken the international conservation community. So have a
spate of critical studies and articles calling international
conservationists to task for their historical mistreatment of
indigenous peoples.
The Mother Jones article looks like an excerpt from Dowie`s new book, which MIT describes as follows:
Since 1900, more than 108,000 officially
protected conservation areas have been established worldwide, largely
at the urging of five international conservation organizations. About
half of these areas were occupied or regularly used by indigenous
peoples. Millions who had been living sustainably on their land for
generations were displaced in the interests of conservation. In Conservation Refugees, Mark Dowie tells this story.
This is a "good guy vs. good guy" story, Dowie writes; the indigenous
peoples’ movement and conservation organizations have a vital common
goal—to protect biological diversity—and could work effectively and
powerfully together to protect the planet and preserve species and
ecosystem diversity. Yet for more than a hundred years, these two
forces have been at odds. The result: thousands of unmanageable
protected areas and native peoples reduced to poaching and trespassing
on their ancestral lands or "assimilated" but permanently indentured on
the lowest rungs of the economy.
The punch line of the book summary?
When conservationists and native peoples
acknowledge the interdependence of biodiversity conservation and
cultural survival, Dowie writes, they can together create a new and
much more effective paradigm for conservation.
I am quite sympathetic with Dowie`s thinking, but it seems to me that he could make us of a little more intellectual framework, such as the Austrian awareness of the frequently negative role played by the state and the usefulness of property rights (such as noted in this earlier post about the destruction of the Amazon, and Elinor Ostrom`s research into successful management of open-access, common-pool resources by communities, including natives.
I left the following comments for Dowie at Mother Jones:
Mark, great article. It`s good to hear
that the broader conservation community is waking up, but groups like
Survival International have always tried to protect indigenous
peoples`s rights.
I`m afraid the headline is a bit of a distraction, because of course
the broader development effort as a whole has been much more
destructive, by even more widely putting power into the hands on
central elites, who often behaved kleptocratically.
Regardless of the broader background, it`s surprising that you
didn`t see fit to link your topic to the whole problem of the "tragedy
of the commons", which is often tied to the nationalization of
resources, which deprives users of any control over the resources they
depend on. Elinor Ostrom has extensively studied this problem in
developing countries and elsewhere, and was awarded the Nobel Prize in
economics precisely for pointing out how "government" is often the
problem and not the solution:
http://mises.org/Community/blogs/tokyotom/search.aspx?q=ostrom
I commend this effort by Dowie, and note some other interesting articles at Mother Jones:
Better REDD Than Dead: The byzantine politics of paying countries to save trees.cial-reports/2009/11/climate-countdown">Our best chance to fix global warming begins on December 7. Tick. Tick. Tick.
Those arguing that inflation is not a problem are either
disingenuous, blind or cheerleading for Washington. Inflation is not
happening in wages, nor is it happening in many products where the
misallocation of capital has caused oversupply (real estate being just
one example). It is happening in financial assets and it is happening
in commodities. All of the worldwide stimulus and money expansion has
to go somewhere besides excess bank reserves and it is, slowly. At some
point, the excess bank reserves will be used and inflation will roar.
Inflation starts slowly and doesn’t affect all assets equally. No
bell goes off to signal its arrival. It is stealthy in the beginning,
usually showing up in a few sectors of the economy. Finally it bursts
out and everyone recognizes it. Is it for sure that we will have
inflation? Nothing is certain. We could have a complete collapse of our
Continue reading What Inflation? This Inflation!
A must-watch video that describes the case for dollar collapse and hyperinflation. See
The Dollar Bubble
Does Obama Administration Have Less Business Experience?
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Yesterday 1:55 PM|pk|Paul Kedrosky’s Infectious Greed
Does the Obama Administration have less business experience?
According to some semi-whimsical (I think) research in a new J.P.
Morgan report that would seem to be the case. The author looked at
private sector experience of 432 Cabinet secretaries whose activities
touch most on the private sector across all presidential
administrations since 1900. Here is the result:
There are obviously many, many issues here, not least of which is that the author isn’t entirely clear on what the
Continue reading Does Experience Matter?
Por Sylvester Petro. (Publicado el 24 de noviembre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra
aquí: http://mises.org/daily/3856.
[The Freeman, 1958]
Se piensa comúnmente que las leyes antitrust son
instituciones distinguen el sistema económico de Estados Unidos del resto del
mundo no soviético. Se dice que si no fuera por estas leyes estaríamos ahogados
por las cartelización, como en Gran Bretaña, Alemania o Francia.
En resumen, muchos creen que las leyes antitrust son
responsables de que tengamos una sociedad competitiva. Proteger la competencia
podría haber sido el objetivo alrededor de 1890, cuando se aprobó la ley
básica. Pero indudablemente para la pasada generación la leyes antitrust no han
funcionado para ese fin. En lugar de proteger han acabado dañando la
competencia mediante una interpretación y administración cuestionable, al
subsidiar y mantener competidores ineficientes.
Por competencia me refiero a una situación que existe cuando
se observan las reglas básicas de la sociedad libre, cuando todos poseen los
derechos básicos a la propiedad privada y la libertad de contratación. La
competencia no es un modo de conducta que alguien tenga que promover
institucionalmente. Se desarrolla natural y necesariamente entre personas que
sean libres de perseguir sus propios intereses.
Sean cuales sean los intereses u objetivos personales de
alguien (empresario, escultor o predicador), la consecuencia de perseguirlos es
ponerle en competencia con todos los que comparten ese objetivo. Siendo este el
caso, la preocupación por promover la competencia es como en el mejor de los
casos una derivación de esfuerzos que podrían emplearse para proteger la propiead
privada y la libertad de contratación. Mi tesis es que hemos errado en la
formulación y aplicación de las leyes antitrust en los Estados Unidos.
Una lista de las leyes
¿Cuáles son estas leyes? La primera es la Ley Sherman de
1890. Esta ley hace que todo contrato o acuerdo en restringir el comercio y
cualquier conspiración para monopolizar el mercado o el comercio en los Estados
Unidos una falta. Después aparece la Ley Clayton de 1914, declarando ilegales
ciertos tipos de contratos, como un acuerdo de ligadura o un contrato de venta
exclusiva cuando el resultado pueda ser disminuir la competencia o tender a
crear un monopolio.
La Ley Clayton pretendía clarificar o concretar lo prescrito
en la Ley Sherman. Normalmente se incluye entre las leyes antitrust la Ley de
la Comisión del Comercio Federal que establece en general que los métodos
injustos de competencia deben estar sujetos a persecución. Aunque las leyes de
comercio justo son leyes de estados concretos, también forman parte de las
leyes antitrust. Todas prevén que cuando se realiza un contrato entre el
vendedor o fabricante de ciertos bienes y el detallista identificando un precio
de venta específico, todos los compradores de esos bienes que conozcan el
contrato principal están obligados a observar el precio incluido en éste.
Estas leyes estatales de comercio justo aparecieron por las
que creo decisiones desafortunadas bajo la Ley Sherman prohibiendo un contrato
de mantenimiento del precio de venta entre un fabricante y un detallista.
Aunque no veo ninguna violación de la libertad de
contratación si un detallista está dispuesto a vender al precio de venta
estipulado por el fabricante, el Tribunal Supremo pensó que implicaba una
restricción al comercio y sostuvo que esos contratos de mantenimiento de precio
de venta eran ilegales.
Las condiciones de la depresión de 1933 impulsaron a muchos
estados a aprobar leyes de comercio justo y el Congreso enmendó adecuadamente
la ley Sherman para validar esas leyes estatales.
Pero esas leyes ahora van mucho más allá de legitimar un
contrato razonable entre un fabricante y un detallista: permiten que el
fabricante y detallista fijen precios para todas las personas que lleguen a
poseer los bienes en cuestión. Esa obligación sin consentimiento parece violar
el principio de libertad de contratación, como consecuencia de haber llevado a
la Ley Sherman a alcanzar un resultado anticompetitivo.
La Ley Robinson-Patman de 1936 es la última de las leyes
antitrust dignas de mencionar aquí. En general, esta ley prevé que el precio (que
incluye cosas como gastos de publicidad y tasas de intermediación) para bienes
de grado y calidad similar debe ser el mismo para todos los compradores, sujeto
a estas disposiciones: (1) una discriminación de precios no es ilegal si puede
demostrarse que no tiende a limitar la competencia o crear un monopolio. (2) Si
el vendedor puede demostrar que sus costes de venta son menores para el
comprador A que para el comprador B, entonces puede cargar al comprador A un
pecio proporcionalmente menor. (3) Un vendedor puede discriminar a favor del
comprador A si puede demostrar que tiene que bajar su precio en ese caso para
igualar de buena fe la oferta de un vendedor de la competencia.
Igual que la Ley Clayton, la Ley Robinson-Patman pretendía
especificar uno de los objetivos generales de la Ley Sherman.
El caso Northern Securities
Partiendo de esta breve explicación de las distintas leyes
antitrust, procedamos a examinar cómo se han interpretado y usado. He
mencionado antes que una consecuencia de la acción antitrust ha sido proteger a
competidores ineficientes ante impedimentos de la competencia.
En otras palabras, las leyes antitrust se han pervertido
pasando de una supuesta carta de libertad económica a un ataque demagógico a
negocios grandes y exitosos con una especie de subsidio para comprar votos, no
de los negocios pequeños, sino de los ineficientes.
Tanto histórica como doctrinalmente este proceso puede
apreciarse en un famoso caso que afectó a los Srs. Hill y Harriman: el caso
Northern Securities. Hill y Harriman, después de lo que algunas personas
calificaron una guerra financiera titánica, decidieron que les resultaría
ventajoso fusionar un grupo de ferrocarriles que circulaban a lo largo de los
estados del norte hacia el Oeste. Los ferrocarriles eran el Great Northern y el
Northern Pacific.
Los Estados Unidos les demandaron bajo la Ley Sherman,
acusándoles de una violación de las secciones 1 y 2 de la ley, una combinación
de restricción del comercio y un intento de monopolizar una cierta parte del
comercio en el área de la Estados Unidos que cubrían estos ferrocarriles.
La decisión fue muy reñida. Una mayoría de un voto decidió
que el holding violaba la ley antitrust. El Juez Harlan, abuelo del actual Juez
Harlan escribió el razonamiento de la mayoría siguiendo estas líneas: al
prohibir fusiones que restrinjan el comercio, lo que la Ley Sherman intentaba
era ilegalizar cualquier restricción de la competencia.
Sin embargo estas compañías no competían en el 74% de sus
negocios, había un solapamiento del 26% y cuando decidieron fusionarse ese 26%
se destruyó. Por tanto, hubo una restricción al comercio dentro del significado
de la Ley Sherman.
Holmes tenía razón
El Juez Holmes, disintiendo, razonaba a partir del hecho de
que la ley no decía que cualquier reducción en el número de competidores sea
una falta: decía que una fusión que restrinja el comercio es una falta.
Argumentaba que como se habían usado las palabras “En restricción de comercio”,
el tribunal tendría que haber empleado el sentido usual dado a estas palabras
bajo la ley civil: la teoría clásica de la interpretación.
Tenía razón. La suposición es, y tenía que ser (excepto en
el caso de una especificación deliberada en contrario por parte del Congreso)
que las palabras de cualquier estatuto se usen en el sentido de la ley
existente. Holmes continuaba con un análisis exhaustivo de la ley civil
relevante y apuntaba que no había nada en absoluto en su historia que implicara
que esa fusión fuera un restricción del comercio.
En efecto, Holmes seguía diciendo: el Tribunal debe recordar
que la regla que esta usando en este caso es una regla que debe aplicarse por
igual a todas las personas que realicen fusiones. Si se dice que estos dos
ferrocarriles no pueden fusionarse porque compiten por el 26% de su negocio,
debe decirse que dos ultramarinos que compitan por el 26% de su negocio no
pueden fusionarse. Pasaría lo mismo con otras personas.
Además con este caso el tribunal está estableciendo un
precedente al efecto de que si una de estas personas comprara la parte del otro
está violando la ley. Sin pretenderlo, decía Holmes, la mayoría del tribunal
está haciendo de la Ley Sherman tan destructiva de un de los principios
esenciales de la sociedad en este país que es el derecho libre e inalienable a
la asociación voluntaria.
Creo que Holmes tenía razón en este caso. Tenía razón tanto
como analista de técnica legal como en sus predicciones. Establecida la premisa
de que las fusiones voluntarias son malas, tenemos el fundamento para
restringir un proceso de negocio normal y común en una economía basada en la
libertad de contratación. Es el pan nuestro de cada día de los negocios y el
capital.
Si una empresa piensa que sus negocios pueden ser más
racionales si se combina con otra, fusiona o adquiere activos o acciones de
otra corporación. Aún así, cada vez que se hace esto, que es perfectamente
normal, los participantes corren el riesgo de una acusación antitrust.
Debemos reconocer la naturaleza real de la amenaza aquí
oculta. El hecho es que no toda fusión puede ser denunciada. Hay una
imposibilidad física. Una economía de mercado no podría funcionar si se
denunciara cada acción de este tipo.
Sin embargo, desde el punto de vista de la ciencia legal, la
situación resultante es muy mala. En lugar de tener una normal legal universal
aplicable por igual a todos los miembros de la sociedad en una competencia
libre y abierta, lo que tenemos es una persecución selectiva.
La prueba política
¿Cuál es la base de selección? No hay ninguna base legal
para la selección y si no tenemos una base de selección legal no arbitraria
¿cuál sería nuestra base?
La respuesta está muy clara. Va a ser política e ideológica.
Y estas dos cosas han tendido a mezclarse inextricablemente durante los últimos
40 años más o menos. Hay una gran preocupación con los tiempos de las grandes
acusaciones antitrust: las acusaciones se realizan contra los fusionantes
siempre que los demócratas o los republicanos quieren sacar provecho político
demostrando lo duros que son con las empresas. Añádase a la mezcla la teoría
marxista de que los negocios están destinados a hacerse cada vez más grandes
hasta que todos estemos a merced de los monopolistas explotadores y tendremos
las cualificaciones primarias para una acusación antitrust.
Primero, tiene que ser una gran empresa, lo suficientemente
grande como para asustar a la gente. Y en segundo lugar, la ocasión tiene que
ser propicia. ¿Qué iba a pasar a un país en el que el éxito en el mercado sea
una señal para que los políticos le persigan, ansiosos por obtener el favor del
público?
Es una pregunta importante, que aparece por la situación que
prevalece hoy día. El peligro de demandas antitrust amenaza a cualquier empresa
que se las arregle para crecer y producir más que sus competidores.
Sería realmente un alivio saber que cada empresa hace todo
lo posible por obtener lo máximo que puede del mercado, que cada negocio se
esfuerza por tener la mayor producción posible al coste más bajo y que, en
resumen, se actúe de acuerdo con el bien público. Pero como hay tantos dispositivos
intervensionistas, las varas de medir que ofrece un mercado libre dejan de
estar disponibles. No podemos estar seguros de que un movimiento o un fracaso
en moverse por parte de un negocio viene dictado por consideraciones económicas
en respuesta a los deseos de la gente.
Demandas por fijación de precios
Continuando con los absurdos y frustraciones de la leyes
antitrust, podemos revisar las demandas bajo la Ley Sherman por fijación de
precios. El famoso caso de Morton Salt se ocupaba de ello. Y ha habido muchas
otras, quizá 30 o 40 ante el Tribunal Supremo.
¿Pero cuál puede ser la consecuencia de un criterio de que
un acuerdo de fijación de precios es ilegal? ¿Qué se puede hacer si 20 empresas
han acordado poner un precio concreto a un producto? Suponiendo que sea un
producto homogéneo, ¿Cómo puede esperarse que 20 empresas vendan a 20 precios
diferentes? Si A cobra 98 centavos, B un dólar y Z 1,26$ ¿cómo va a vender algo
Z?
Lo que pasa es que esas demandas no son nada más que
ceremonias de promoción política de la postura de partido: “¡Cuidado con los
empresarios!” Somos estupendos en reprender al empresario por hacer lo que es
tan natural en él como respirar.
La función del mercado es encontrar el precio correcto,
llevar bienes en competencia hacia el mismo precio y deshacerse de los
productores que no pueden llegar a dicho precio.
El caso del Cement Institute sirve de ejemplo. Por todo el
país, los fabricantes de cementos presentaban ofertas idénticas hasta el quinto
decimal y el Tribunal Supremo pensó que esto era completamente imposible son
alguna conspiración maliciosa. Pero si esto parece increíble, trate de vender
cemento a una fracción de centavo más caro de lo que pide la competencia.
Cuando los precios del cemento empiezan a mostrar variaciones será el momento
de buscar colusiones o conspiraciones.
La ley es culpable.
Así que descubrimos que la misma Ley Sherman, la ley básica
antitrust, se ha usado y se usa, no para promover y mantener la competencia,
sino para desanimar a las empresas más capaces de operar al límite de sus capacidades. Añádase a esto las
disposiciones de comercio justo y la Robinson-Patman para perjudicar a los
comerciantes más grandes y eficientes y no podemos evitar la conclusión de que
las llamadas leyes antitrust son realmente anticompetencia y antisociales. Nos
llevan hacia una estructura industrial rígida e inflexible que interfiere en el
libre juego de las fuerzas de mercado.
Por qué funciona el mercado
Ya he mencionado algunos requisitos importantes para el
funcionamiento de una sociedad libre para el juego libre de la fuerzas del
mercado. El derecho a la propiedad privada es uno. La libertad de contratación
es otro. Más allá de estos está la necesidad de entender mejor el proceso del
mercado, más fe en él y menos miedo de él.
El mercado funciona a causa del deseo del hombre de
beneficios, de obtener más de lo que pone. La formación y uso de capital
descansa en esta premisa. La gente actúa para mejorar, aumentar sus ganancias,
disminuir sus pérdidas. Y la mejor oportunidad de ganancias reside en la
producción de bienes que quieran otros, en servir a los demás. Esto significa
que el motivo del beneficio tanto moral como económicamente sensato.
El juego libre de las fuerzas de mercado también pide la
libertad de comercio. Las políticas de libre comercio son las más efectivas y
exitosas de todas las posibles acciones antitrust. El libre comercio es el
mejor tipo de freno a todas las formas de intervención gubernamental,
incluyendo subsidios a granjeros, trucos monetarios o cualquier otra
interferencia que nombremos.
Una de las características nefastas de hoy día es la gran preocupación por la paz y la armonía
internacional mientras que al tiempo se erigen todo tipo de barreras al
comercio. En el frente doméstico, disfrutamos de los logros productivos de la
revolución industrial y reconocemos libremente las ventajas de la producción en
masa a larga escala.
Pero parecemos obligados a tratar de detener la expansión de
esas ventajas cuando se refieren a la distribución y venta al por menor de esos
bienes y servicios. Nuestros políticos cuentan cabezas y encuentran más
pequeños vendedores que operadores de cadenas de tiendas. Así que dictan sus
leyes de comercio justo y Robinson-Patman deliberadamente diseñadas como
barreras para el desarrollo de métodos de distribución en masa que podrían
significar una vida mejor para todos como consumidores.
Quizá esto sólo refleje un temor general al tamaño en los
negocios, un sentimiento que es mejor cuanto mayor sea el número de
competidores. Un mercado libre competitivo no es una condición que requiera
para su existencia gran cantidad de productores. Solamente requiere libertad
para todo el mundo para producir cuando y como quieran. Si se diera la
improbable situación de que en cierta línea de producción una sola empresa
pueda satisfacer más económicamente a todo el mercado, entonces, por supuesto,
tendríamos una situación que podría calificarse como monopolio.
Pero éste no es el aspecto del monopolio que teme la gente.
Lo que realmente preocupa a la gente acerac del monopolio no es que una sola
persona o empresa tenga control sobre un producto, sino que se haya usado
fuerza, compulsión privilegios especiales para expulsar a otra gente.
Aquí es útil algo de historia. El monopolio se convirtió en
un problema en el sistema legal anglo-estadounidense debido a su origen. El
monopolio originado por la corona otorga a cierta gente privilegios exclusivos
mantenidos por la fuerza del gobierno. La Reina Isabel otorgó un monopolio en
la sal, los naipes y unas cuantas cosas más. Lo hizo sólo porque estaba
insatisfecha por el hecho de que el Parlamento controlara las cuerdas de la
bolsa en Inglaterra.
El Parlamento había insistido en el poder exclusivo de
dictar impuestos, pero la Reina Isabel tenía ciertos fines y objetivos propios
y el dinero que necesitaba para alcanzarlos vino de personas o grupos a los que
se les otorgaron poderes de monopolio.
Por qué el monopolio es malo
Es muy claro que esta situación no tiene nada que ver con el
libre mercado, que no otorga ninguna franquicia exclusiva. Pero el mercado no
impide un monopolio. De hecho, monopolio en un sentido puramente descriptivo y
derecho a la propiedad privada son la misma cosa. Cada uno de nosotros es un
monopolista. Tenemos un control exclusivo de nuestra persona y todo lo que
creemos legítimamente. Si creamos legítimamente la mejor y más eficiente
empresa, tan productiva y tan eficiente que nadie pueda competir con ella,
tendremos un monopolio en ese sentido descriptivo.
Pero no hay ningún daño social siempre que todos los demás
tengan un derecho igual a producir. No puede haber ningún daño social porque el
interés social reside en la producción más eficiente de bienes. En este
sentido, el monopolio significa sólo que la sociedad ha alcanzado ese fin. Una
persona, una empresa, en un mercado libre competitivo ha probado ser más
eficiente que cualquier otra. Todos los demás son libres de producir, si creen
que pueden competir.
Tenemos un ejemplo bastante bueno de esto en la industria
del automóvil de este país. La industria opera en un marcado tan libre como
podemos tener esta economía imperfecta de mercado. Al contrario que otras
industrias, esta no está plagada de una abrumadora actitud recelosa hacia las
patentes. Cualquiera puede entrar en ella.
Pero hay más saliendo que entrando. ¿Hay algo drásticamente
malo en esa industria en el sentido de que se produzca un daño social? Me
parece que si somos justos, tendríamos que decir que las tres grandes de la
industria del automóvil son simplemente mejores servidores públicos que los
demás en este sector.
Hay una gran diferencia entre monopolio en el sentido
descriptivo de ser el único productor y en el sentido explorador de utilizar la
fuerza o la ayuda del estado para excluir la competencia. Lo último es algo que
los hombres libres deben temer. Y deberían saber que el propio tiberino es
capaz de ser el que está detrás de este monopolio genuinamente antisocial.
Una acción antitrust útil
Quiero aclarar que una parte de la política antitrust es en
mi opinión de verdadera utilidad social. Es la parte correspondiente a boicots
secundarios y otras prácticas opresoras y depredadoras que considero
interferencias dañinas en el libre mercado.
Supongamos que 30 o 40 vendedores con un suministrador común
lleguen a un acuerdo para evitar competir y dividirse los territorios. Aparece
un intruso, un verdadero competidor, que quiere comprar al mismo suministrador.
Si los demás vendedores amenazan entonces con dejar de comprar salvo que el
vendedor rechace negociar con el intruso, violarían las leyes antitrust, y yo
creo que es así.
Aunque el mercado acabaría rectificando un situación así,
podría producirse un daño sustancial entre tanto al intruso. Asimismo, dicha
colusión podría llevar a una economía generalmente cartelizada, en perjuicio de
todos. Así que no tengo objeciones a leyes antitrust como freno a boicots
secundarios y otras acciones opresivas, aunque preferiría que esas prácticas
abusivas estuvieran sujetas a demanda a través de las leyes civiles y no
mediante una ley especial.
En realidad, es raro que los empresarios recurran a boicots
secundarios, siendo los infractores más flagrantes los sindicatos. Sin embargo,
los sindicatos parecen ser inmunes a las demandas por esta parte de la política
antitrust que podría ser socialmente útil.
Un programa positivo
Si yo fuera responsable de mantener la competencia en los
Estados Unidos, no recurriría a la ayuda de las leyes antitrust. La ley civil
ofrece toda la acción legal necesaria y su gran mérito es que la gente en
circunstancias legales significativamente similares tiene que ser tratada de la
misma manera. La política está excluida.
Un gran paso para preservar o restaurar la competencia en
este país podría tomarse aboliendo el discriminatorio y anticapitalista
impuesto progresivo de la renta, que se lleva la crema del capital riesgo:
quita la munición a los competidores. No pueden competir sin munición como los
boxeadores no pueden actuar con sus manos atadas a la espalda. Así que mi
propuesta incluiría un plan para revocar los impuestos discriminatorios.
Otro punto de mi propuesta para preservar la competencia en
Estados Unidos incluiría la revocación de leyes que han otorgado tantos
privilegios especiales y exenciones a los sindicatos y otros grupos de presión.
En esto me reconforta el hecho de que el mejor de todos los estudiosos del
derecho, Sir Henry Maine, llegó a la misma conclusión: un conjunto de leyes
intrincado no es una señal de una sociedad compleja, sino de una sociedad
primitiva.
La ley inglesa hasta cerca del final del siglo XVIII se
caracterizaba por una red de leyes sensata y práctica que regulaban los asuntos
más íntimos, especialmente cuando eran económicos. Había leyes fijando la
cantidad de harina en el pan. Quien reparaba ruedas no podía reparar carros. Había
leyes contra el acoso comercial, el acaparamiento y la reventa y así
sucesivamente.
Alguien dijo que los hombres que miraban al futuro a finales
del siglo XVIII y principios del XIX gastaban la mayoría de su tiempo
eliminando leyes de los códigos y, como saben, el ímpetu hacia esa muy útil
forma de conducta humana la proporción la teoría del laissez-faire.
La eterna tarea de la humanidad
Todo el que esté interesado en tener una sociedad libre,
creo que debería dedicarse a divulgar las ideas de la libertad: dejemos que las
detalladas medidas reales se preocupen de sí mismas, como inevitablemente
harán.
Las ideas tienen que venir primero. Lo más importante para
una sociedad es que sus factorías de ideas estén bien gestionadas. Los
estudiosos, escritores y filósofos de una sociedad tienen que ser buenos o
realmente hay pocas esperanzas.
¿Cómo podemos conseguir un cambio en las factorías de ideas?
No tengo respuesta salvo la cruda de una lenta autodisciplina y una búsqueda
más rigurosa y objetiva de la verdad: cosas que durarán para siempre. Es la
eterna tarea de la humanidad.
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Sylvester Petro (1917-2007) fue profesor de Derecho y autor
de varios libros sibre la historia de las políticas laborales en los Estados
Unidos, incluyendo The
Labor Policy of a Free Society [La política laboral en una sociedad
libre], The
Kohler Strike [La huelga en Kohler] y The Kingsport Press Strike
[La huelga de prensa en Kingsport]. Como profesor y director del
Instituto de Análisis Legal y Político de la Universidad de Wake Forest, enseñó
a varias generaciones de estudiantes acerca de la historia de los sindicatos,
defendiendo al tiempo la libre asociación y la libre contratación como
esenciales para una comunidad libre y próspera. Fue miembro de la Sociedad
Monte Pelerin y defensor del Instituto Mises.
Este artículo es una trascripción de una lección informal en
un seminario de la Fundación para la Educación Económica en 1957. Se publicó
por primera vez en The Freeman, 1958, vol. 5, pp. 409-424.
“A Total Unmitigated Disaster for the Economy and for Freedom”
In a damning piece in The Freeman William L. Anderson explains why the healthcare plan will be our country’s Munich.
“There
is nothing good to say about a new law that is going to raise taxes to
confiscatory levels and will place a huge financial burden on people at
a time when the government is actively going to war against American
businesses. We are looking at totally politicized medical care in which
every decision made by doctors and patients potentially can be
nationalized and thrown into the maw of “public debate.”
“For
all of the talk of cutting costs and saving money, this bill will do
the opposite. It flies in the face of everything we know to be true in
economic analysis, and it flies in the face of natural law itself.”
The implications of the proposed legislation go well beyond a
deterioration in health care. We will be lucky to avoid a Great
Depression if the government ceases all of its nonsense. Passage of the
proposed healthcare plan guarantees it and condemns Americans to a
standard of living much lower than most can imagine. Indeed, it will
alter dramatically the concept of “the American way of life.”
www.economicnoise.com
I haven't written a soccer post in a long time but I thought that with the holidays upon us, and this heartwarming story appearing, it made sense to do so.
I enjoy both American and English football. I never did play American football except in backyards and in PE the way we used to when I was a kid. While I wanted to be a great running back I just wasn't built for the job. (I wonder if there's a government program out there to help me cope?) Anyway, I did play soccer. And I got quite good at the game where my size and speed worked to my advantage. Though I will be an Auburn Tigers fan to the day I die my love for futbol has eclipsed that of football.
The games are very different, both to play and to watch. Both can be heart-stopping or intensely dull. And in both sports you have to watch three or four games to get a real sizzler. I prefer college football to professional and root for the best conference in the nation, the SEC. No.1 Florida, No. 2 Alabama, what more needs to be said? It's like that every year. In soccer I watch a good bit of English Premier League, German Bundesliga, and La Liga. Italian is a bit overly dramatic for my tastes (sort of like the Big12), South American soccer is frankly crass, and American MLS, while improving, still lags in execution.
Yes, the games are very different, but one thing about the sports and the leagues that will always be similar are the cellar teams. The doormats. Whether it is the NFL or the NCAA, the EPL or the Serie A, there are teams that just suck. The Detroit Lions come to mind. Back to back seasons of turf twisting revulsion. One of
the things I prefer about European futbol is that the worst three teams get moved down to the next level, and the best three teams in the lower level get to move up. It makes for some exciting play as teams slated for dismissal try to claw their way out of the relegation zone. The Lions should have been gone last year. Or refunded the fans money.
Which brings up Wigan Athletic F.C. in the English Premier League. Unlike Detroit, Wigan doesn't suck. They aren't the best team but they beat Chelsea earlier in the year and they aren't in last place or even locked in a relegation battle. Wigan has some good players and a competent coach. They just don't have as much money as the Man-U's and Real Madrid's of the world. They usually put up a pretty good fight but last week were taken to task by Tottenham Hotspur to the tune of
9 to 1. That's 63 - 7 in football speak. And since scoring a goal is (generally) a good bit more difficult than a touchdown, it is really more like 100 - 0, since their goal was consolation at best. Granted, Jermain Dafoe had a good day; the guy just couldn't miss, netting 5 goals. but on a normal day, he'd have scored 2 or 3. And those other goals - how often does every free kick and shot hit the upper-ninety. No, it was just a wierd game. But that happens.
And following the crushing defeat, Wigan has done the noble thing. The players are refuding the fan's money. Out of their own pockets. Yes, you heard me right, faithful readers. The Wigan players are refunding the ticket price of the fans who travelled to Whiteheart Lane. They realize their performance was sub-par, that it was not entertainment in any identifiable form, and that without fans their club is meaningless. In short, they are making the only amends they can for behaving irresponsibly. And naturally they have vowed to put forth a more respectable effort against (red hot) Sunderland this coming Saturday. For those of you who may be wondering, this is the correct response for abject failure to perform.
Detroit? Wall Street? Are you listening? No I don't suppose you are.
Futbol Guru, www.not-a-lemming.com
I haven't read Crisis and Leviathan by Robert Higgs, but I feel like he could issue an updated edition with at least a few pages on Climategate. To recap: hackers released data from a major climate research center that show that scientists have been somewhat less than forthright with climate change data. It appears that data that didn't fit the climate change story was massaged, and research that challenged the status quo was silenced. More analysis is here, including the following:
The damage here goes far beyond the loss of a few billions of taxpayer dollars on bogus scientific research. The real cost of this fraud is the trillions of dollars of wealth that will be destroyed if a fraudulent theory is used to justify legislation that starves the global economy of its cheapest and most abundant sources of energy.
It always seems to work that way, doesn't it? Climatologists, conservationists, sociologists, physicians, economists... some group of "experts" scream that the sky is falling; statists listen, get excited, send taxpayer dollars their way, and introduce some new freedom-restricting laws; and we, the forgotten men, pay for it. Stricter emissions standards mean more expensive and less reliable cars. Nature reserves prevent use of natural resources like timber and oil. Subsidies for ethanol production simultaneously increase the deficit (and thus taxes) and the cost of food. Bailouts reward risky business practices and lobbying efforts while punishing fiscal discipline and accurate forecasting.
Then--surprise, surprise--we learn that the "experts" were less than completely honest! No one (except a few "crazies" who had to be silenced for the sake of "progress") could have imagined that ANWR is covered in ice, corn doesn't make an efficient fuel, bailouts don't cause net job growth, and man-made global warming is a hoax. History suggests that the chances of this latest debacle being enough to stop Cap and Trade are slim. But no matter--even if the do-gooders fail today, they'll be back in a few years with a different set of "experts" proclaiming a different crisis--to which the only solution, they will assure us, will be to regulate us to death.
An Optimist’s Version of Apocalypse Now
Tuesday, November 24, 2009
John Rubino sees a financial apocalypse in our near future. For him, the catalyst that triggers the process is rising interest rates accompanied by a falling dollar. In his post entitled Long-Term Bonds and the End of Our World he describes it as follows:
"At some point in the next year or two, long-term Treasuries thus become the short of the decade. Falling bond prices will push up interest rates on all loans tied to Treasuries. Home mortgages, business loans, even credit cards will go up, while consumer borrowing and spending will shrink.
And then it gets interesting. With bond yields spiking and currency values plunging, the Fed and other central banks will, for the first time since their creation, be impotent. Lowering short term rates (already near zero) will be ineffective, while buying more bonds with newly-created dollars will force the dollar lower, making bonds even less attractive to ..."
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por Gustavo Abello - Periodista - Barranquilla, Colombia
Chávez no le tiene miedo ni a los estadounidenses, ni a Uribe, ni a un golpe de estado, ni a la prensa, ni a Vicky Dávila. Si algo tengo algo claro es que Chávez es un cobarde.
Cada vez que alguien se le enfrenta pasa de león a gatito en un segundo. Cuándo el Rey de España lo enfrentó en Chile se calló la boca; cuándo el ex-presidente Saca de El Salvador lo enfrentó públicamente, se acobardó y no asistió a la cumbre iberoamericana del 2008; cuándo Uribe lo amenazó con denunciar en las cortes internacionales por apoyo a grupos terroristas, llegó dócil y conciliador a la famosa reunión de la OEA en Santo Domingo en el 2008.
Con Suecia no ha roto relaciones diplomáticas, a pesar que son ellos quiénes están pidiendo las explicaciones sobre las armas que le dio a las FARC, porque a los europeos los respeta.
Estoy seguro que Chávez no le tiene miedo a los Estados Unidos porque él sabe perfectamente que nunca lo van a invadir. En el imaginario escenario que Estados Unidos necesitara desesperadamente el petróleo venezolano, que no es el caso, ellos no necesitarían invadir Venezuela para obtenerlo. Chávez se los está vendiendo a un precio tan barato, que saldría diez veces más caro ir a tomarlo por la fuerza.
No solo eso, Chávez no tiene a mas nadie a quién vendérselo. Créanme que ya lo hubiera hecho si pudiera. El petróleo de Venezuela es muy denso en azufre y solo puede ser procesado en refinerías acondicionadas especialmente para ese tipo de petróleo. Y en el único país dónde pueden procesar esos volúmenes es en Estados Unidos.
En el 2001 cuándo Chávez amenazó con no venderle más petróleo a Estados Unidos, Condoleezza Rice se burló de él diciéndole que “entonces se lo tendrá que comer”. Es que no tiene a más nadie a quién le pueda vendar esas cantidades y Venezuela es una economía totalmente dependiente del petróleo.
Si de verdad Estados Unidos quisiera acabar con Chávez y su revolución, solo tiene que dejar de comprarle petróleo y traerlo de Irak o sacarlo de sus propias costas. Chávez sabe que no hay un solo motivo para una invasión americana, ese es un viejo argumento que Castro usó con éxito para comprar armas y usarlas contra su propio pueblo. Y Chávez está haciendo exactamente lo mismo.
Chávez no le tiene miedo a Uribe porque sabe que es un hombre correcto que jamás va a hacer las misma fechorías que él comete. A su propio pueblo ya Chávez le perdió el miedo. La voluntad de la oposición venezolana está casi doblegada y los siento desesperanzados y sin fuerza.
Y no los culpo, lo que esa gente está pasando es horrible. Y no será del ejército venezolano de dónde saldrá un golpe de estado, ya que Chávez los tiene bien controlados. Los tres poderes de la democracia que deberían ser independientes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, están bajo su dominio. El cuarto poder que es la prensa, está muy diezmado en Venezuela. La democracia en Venezuela es una simple farsa.
La prensa internacional, las ONG, los Estados Unidos, Europa y la comunidad internacional en general, ya se aburrieron de los abusos de Chávez y ni siquiera le ponen atención. Así que Chávez sabe que nada van a hacer contra de él. No les tiene miedo. Si no pudieron con Fidel Castro que era tan solo una isla pequeña, menos con él y sus barriles de petróleo.
¿Entonces a que le tiene miedo Chávez? ¿Porqué tanto escándalo?
A diferencia de lo que muchos creen, los petrodólares de Chávez no son suficientes para la famosa revolución bolivariana. PDVSA está en dificultades serias. Desde que nacionalizaron la explotación de petróleo, la capacidad extractora de Venezuela viene disminuyendo cada año.
Los pagos de PDVSA están atrasados como 8 meses y muchas empresas que les proveen servicios les están apretando las tuercas para que pague sus deudas atrasadas. Se han quedado sin inversión extranjera y el futuro del negocio del petróleo no está tan claro para Venezuela cómo muchos creen. Solo basta leer a algunos expertos en el tema para saber que aunque tengan las famosas reservas de las que Chávez habla, no tienen ni el dinero ni la tecnología para extraer ese petróleo.
Además, los dineros oficiales no pueden ser utilizados tan fácilmente para las actividades ilegales de Chávez. Para mandarle plata a Correa, a Zelaya, a Evo, a Ortega, a Ollanta, a Piedad Córdoba, etc.…, Chávez necesita de un efectivo muy grande que no pueda ser detectado por los sistemas bancarios tradicionales. El efectivo que Chávez necesita para la expansión de su movimiento comunista, lo obtiene de sus alianzas con los narcotraficantes.
Permítanme solidificar este punto. La famosa maleta con el millón de dólares que le dieron a la Presidenta de Argentina en su campaña, no vino de PDVSA. Era proveniente de operaciones de lavado de dólares, cómo quedó consignado en el juicio realizado en Miami al respecto.
El general venezolano Hugo Armando Carvajal (Director de la División de Inteligencia Militar) ha sido el único jefe de servicios de Inteligencia Militar de América Latina al cual Estados Unidos le ha aplicado la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros de la Droga (1999), conocida como Ley Kingpin.
Además el General Carvajal figura desde hace 11 meses en la famosa "lista Clinton" (la misma dónde encuentran los Rodríguez Orejuela) y por lo tanto tiene congeladas sus propiedades y cuentas en Estados Unidos y no puede celebrar negocios con entidades de ese país en ninguna parte del mundo. Estamos hablando de un general venezolano.
En este mes, el Washington Post Journal publicó un artículo con información al respecto de la relación de Chávez con el narcotráfico, el cual relaciono a continuación: “Un informe de julio de la Oficina de Auditoría General de EE.UU. (GAO, por sus siglas en inglés) halló que Venezuela se ha convertido en una ruta de tránsito de cocaína colombiana, 60% de la cual es exportada por las FARC. La GAO también encontró que altos miembros del gobierno de Chávez y del ejército venezolano son cómplices. ‘Según los funcionarios de Estados Unidos, la corrupción dentro de la Guardia Nacional de Venezuela representa la amenaza más significativa porque la Guardia le reporta directamente al presidente Chávez y controla los aeropuertos, fronteras y puertos de Venezuela’, dice el documento de la GAO.” [1]
En la misma lista Clinton aparecen otros dos ex funcionarios del gobierno de Chávez: Henry de Jesús Rangel, ex director de la Policía Política, Disip, y el capitán de navío (r) Ramón Emilio Rodríguez Chacín, ex ministro de Justicia y del Interior.
Este último es conocido como el contacto de Chávez con las Farc. Estos dos individuos se aliaron con un cartel de narcotraficantes en Arauca, conocido como el “Clan de los Hermanos Ríos” y con el frente décimo de la guerrilla.
Lo más grave de todo esto, es que los delitos que se les imputan fueron cometidos cuándo eran miembros activos del gobierno de Chávez.
Todavía hay más… José Ignacio Chauvín, quién es el ex subsecretario de Coordinación Política del presidente de Ecuador, está siendo juzgado por sus nexos con el clan de los hermanos Ostaiza, conocidos narcotraficantes. Según las evidencias obtenidas en correos del computador de Reyes, estos señores le enviaron $400.000 dólares a la campaña de Correa a pedido de las Farc. Esa es exactamente la misma cifra que Correa nunca pudo explicar su origen, cuándo auditaron las cuentas de su campaña.[2]
Chauvín era la mano derecha del ex-ministro del interior de Ecuador, Gustavo Larrea. En los diarios de Chauvín se encontraron las famosas pruebas de las reuniones de Larrea con las Farc de las cuáles supuestamente Correa no sabía nada. Todo esto ocurrió mientras ambos eran miembros activos del gobierno del Ecuador.
Y más aún… En las cartas de Reyes se encuentran detalles de la relación de las FARC con El Partido de Unificación Democrática (UD) de Honduras. Este es el único partido de Honduras que apoya el regreso del presidente Zelaya. Recientemente el gobierno de facto de Honduras mostró pruebas de dineros enviados por las FARC a este grupo, para financiar las famosas demostraciones a favor de Zelaya (que por cierto son bien anémicas).
Honduras es el puente obligado para que los aviones cargados de droga se reabastezcan con gasolina, antes de llegar a México y Estados Unidos. En Honduras hay un convenio entre el gobierno y los Estados Unidos para operar la base Soto Cano. Al mismo estilo del convenio que tiene Colombia con Estados Unidos en el marco del Plan Colombia y que está próximo a ser ampliado. La base de Soto Cano es la sede de la “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo” (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento número 228 de la aviación estadounidense.
Son aproximadamente 600 personas y 18 aviones de combate, incluidos helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Es también usada para operaciones anti-drogas. ¿Por qué creen que Chávez está tan obsesionado con Honduras? Porque es ruta obligada del narcotráfico y esa base es otro dolor de cabeza. Y la única forma de sacarlos de ahí es con la llegada de la revolución bolivariana.
Si algo tienen en común Chávez, Correa, Evo, Ortega y Zelaya, es que odian a la DEA. Han hecho de todo para torpedear su trabajo. Estos cinco necesitan el dinero de la droga para financiar sus planes expansionistas, ahorrar para la vejez y mantenerse fuera de problemas judiciales y rastreos de cuentas.
Con ese dinero ilícito pueden comprar conciencias, financiar campañas políticas, armar a las FARC y desestabilizar gobiernos. Y nunca nadie en América Latina podrá probarles nada. El mayor enemigo que tienen el narcotráfico y los aliados de Chávez, son los aviones del gobierno de los Estados Unidos.
Esos aviones tienen una tecnología de espionaje tan avanzada, que supera la más febril de las imaginaciones. Con esa tecnología han interceptado las comunicaciones de las FARC, hasta el punto que les toca utilizar correos humanos. Con esa tecnología engañaron a las FARC en la famosa operación Jaque dónde liberaron a Ingrid Betancourt. De ahí salen las pruebas para los casos judiciales de los funcionarios del gobierno venezolano y ecuatoriano.
El avión P-3 Orion [3] detecta los submarinos con los cuáles están llevando la droga a México. A los narcotraficantes les cuesta millones de dólares al año la presencia de esos aviones en la costa pacífica colombiana. Mientras esos aviones estén sobre cielo colombiano, Chávez, Correa y las FARC, están expuestos a que les descubran todos sus planes diabólicos.
¿Se imaginan todo lo que podrían hacer estos pillos sin la vigilancia americana sobre Colombia y Honduras?
A lo que le tiene miedo Chávez es a que termine en una cárcel de Estados Unidos, tal cómo terminó Manuel Noriega el ex-dictador de Panamá. Esos aviones están todo el día escuchando conversaciones, interceptando radios, monitoreando actividades. Y su radio de alcance no se detiene en la raya de la frontera de Colombia con Venezuela o Ecuador.
De ahí saldrán todas las pruebas para que en el futuro Chávez sea procesado por narcotráfico, lavado de dólares, etc...
¿Se pueden imaginar ustedes cuánto dinero pueden estarle ofreciendo los capos del narcotráfico a Chávez para que haga hasta lo imposible para sacar esos aviones de ahí? Con esa plata financiaría cómo tres revoluciones bolivarianas juntas.
Detrás de todo este show de Chávez están los grandes capos de la droga con su dinero maldito y corruptor. Aliados con Chávez y sus compinches, estos mafiosos están desestabilizando la paz de América Latina. Algo en menor escala ya lo vivimos en Colombia, solo que esto es una mega versión latinoamericana de nuestra guerra contra las drogas.
Ya sé que este artículo está muy largo, pero hay un punto más. Mientras esos aviones americanos estén volando sobre Colombia, los famosos Sukhoi son tan peligrosos como los avioncitos de papel que tirábamos en el colegio en la clase de geografía. Los aviones de guerra tienen un radar con alcance limitado, básicamente vuelan a ciegas en misiones de largo rango. Necesitan de la ayuda de radares militares para identificar los aviones enemigos y Venezuela no tiene esos radares.
En el hipotético caso de que la Fuerza Aérea de Venezuela quisiera realizar una operación contra Colombia, los aviones serían derribados por un misil que ellos nunca sabrían de dónde salió. Aunque Colombia solo tiene 5 radares militares de corto alcance, los aviones E-3 americanos (los del radar enorme sobre el fuselaje) [4] pueden cubrir el territorio colombiano con gran facilidad. Ellos detectarían los Sukhoi con la anticipación necesaria para organizar una defensa apropiada.
De ser derribados los Sukhoi, nadie podría probar jamás si los mísiles usados venían de un K-Fir colombiano o de un F-22 americano (conocido como el avión invisible). Y Chávez lo sabe. Todos los millones que se gastó en esos aviones son inservibles para sus planes expansionistas mientras los aviones americanos estén en cielo colombiano. Así que para Chávez esos aviones representan el mayor impedimento para sus planes malévolos. Y va a hacer hasta lo imposible por sacarlos de Colombia y de Honduras.
Pero esta vez se equivocó de país. En Colombia las cosas son a otro precio.
P.D. Respuesta al vicecanciller para América Latina y el Caribe, Francisco Arias Cárdenas, cuándo se preguntaba “¿Cómo una pulga puede parar a un elefante?”, al referirse a que Colombia no podría controlar al ejército de Estados Unidos cuándo estos se encuentren en las bases colombianas.
Esta es mi respuesta para usted, señor Cárdenas: ¿Por qué necesitaría un elefante de la ayuda de una pulga, para pisar otra pulga mas pequeña?
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