Conflicto en Honduras y antecedentes en Chile y Venezuela.
A
continuación sintetizo los diversos argumentos en contra y a favor
de los recientes sucesos en Honduras, apoyado en las experiencias
chilena y venezolana. Agradezco las ideas proporcionadas por mis
amigos Hillel Soifer y Alexander Wisch, sin las cuales hubiese sido
imposible escribir este artículo con cierta objetividad.
http://www.rroopstr.com Rivero & Cooper, Inc.
EN
CONTRA:
Aún
cuando puedan existir límites a la regla de la mayoría, o al poder
del presidente elegido con aprobación popular, aún cuando se hable
acerca de la criminalización de la oposición, las acciones ilegales
no son la manera correcta para deponer a un presidente. Un proceso
revocatorio hubiese sido más legítimo. Una preocupación por el
silenciamiento de la voz popular sólo puede justificar acciones y
protestas legales, pero no un derrocamiento militar.
El
conflicto de Honduras es un conflicto de clases. Los gobiernos
populares en América Latina tienen mayor aceptación que lo que la
prensa perteneciente a las clases media y alta quisieran que
creyéramos. En lugar de lidiar con las causas, las élites
latinoamericanas escogen el boicot, el sabotaje y el derrocamiento
violento de los regímenes populares elegidos democráticamente.
No
es factible comparar a un presidente de facto con un presidente
elegido democráticamente. Si los venezolanos eligen a Chávez, los
hondureños a Zelaya o los bolivianos a Morales, ello se debe a la
lucha de clases que no termina. Esta opción popular triunfa debido
al fracaso de la élite politica, económica y social en promover el
desarrollo de los más pobres, y en el fracaso de dicha élite en
vender sus logros sociales a la mayoría de la población.
En
el caso de Chile, esa lucha de clases ha caducado por el asesinato de
los dirigentes de izquierda en los años 70 y por la co-opción del
modelo liberal por parte de la centro-izquierda. En Chile la pobreza
crítica se mantiene y la criminalidad ha aumentado con relación a
los años 80. En todos lados se cuecen habas. La prensa nacional
hondureña está dominada por la élite o la clase media alta, que
intenta mostrarle al mundo que el golpe es una defensa de la
democracia ante los excesos de Zelaya. Ese mismo argumento utilizó
Pinochet para gobernar por 17 años. Muchos chilenos apoyaron ese
golpe en su momento, el cual no se justifica por su costo de treinta
mil muertos después. El fin no justifica los medios.
A
FAVOR:
Honduras
le está mostrando al mundo nuevas formas para dejar que la voz del
pueblo sea escuchada cuando los sistemas democráticos anacrónicos
perpetúan a la gente en el poder. A pesar que ninguna postura
representa la voz de todo un pueblo, se ha criminalizado a la
oposición que no se puede expresar por vías oficiales, tal como ha
ocurrido en Cuba por medios oficiales.
Si
no hubiesen ocurrido los eventos de la madrugada del 28 de junio, ese
día se hubiese aprobado un fraude sistemático con el apoyo de la
OEA y la ONU, organismos que a su vez se financian con y por tanto
responden a los intereses de los regímenes opresores en lugar de las
necesidades no dichas de los regidos.
No
podemos determinar si murió más gente debido a la represión
militar en Chile o por el hampa desmedida en Venezuela. Pero Chile
ahora presenta mejores índices macroeconómicos y Venezuela los
presenta peores respecto a los años 70. Todos los medios de
comunicación en Venezuela casi todas las noches son secuestrados por
las cadenas nacionales e incluso se han clausurados emisoras de radio
y televisión.
La
gente que hace mal su trabajo es despedida sin contemplaciones. ¿Por
qué los presidentes tienen que ser tan intocables? Los presidentes
deben cumplir su trabajo de darle bienestar a la gente o atenerse a
las consecuencias por cometer delitos en contra de sus ciudadanos. El
fin se ha convertido en restutuir a Zelaya a como dé lugar, los
medios han sido tratar de aterrizar un avión violando el espacio
aéreo soberano de un país y poniendo a los seguidores como escudos
humanos. Ambas partes han usado medios injustificables. En este
contexto la designación por parte del gobierno central venezolano de
una nueva autoridad para Caracas en usurpación del alcalde electo
también constituye un golpe de estado.
CONCLUSIÓN:
Como
bien ha expresado el mediador Oscar Arias, presidente de Costa Rica,
ambas partes tienen posiciones convincentes y hasta ahora
irreconciliables. Esperamos que el proceso de mediación que
actualmente se lleva a cabo en Costa Rica produzca un resultado que
ayude a cicatrizar algunas de las heridas infligidas a la América
Latina y el Caribe.