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&lt;p&gt;&lt;b&gt;Por Antal Fekete&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;i&gt;Traducido por Jes&amp;uacute;s G&amp;oacute;mez Ruiz&lt;/i&gt; &lt;/p&gt;
&lt;div class="extras"&gt;&lt;i&gt;Este art&amp;iacute;culo fue publicado en 1984. Agradecemos a &lt;/i&gt;&lt;i&gt;Elizabeth Courier, del Comitee for Monetary Research and Education (CMRE&lt;/i&gt;&lt;i&gt;), su autorizaci&amp;oacute;n para hacerlo disponible en internet en lengua espa&amp;ntilde;ola.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El concepto de liquidez se encuentra en el n&amp;uacute;cleo de todos los problemas econ&amp;oacute;micos. Es una curiosa aberraci&amp;oacute;n de nuestros tiempos que este concepto tan importante e incluso la existencia misma de los fen&amp;oacute;menos econ&amp;oacute;micos que este concepto representa, sea negado vehementemente por los economistas m&amp;aacute;s representativos de las corrientes econ&amp;oacute;micas vigentes. Todo esto muy a pesar del hecho de que dos de los m&amp;aacute;s grandes pensadores de la econom&amp;iacute;a de todos los tiempos, Adam Smith (1723-1790) y Carl Menger (1840-1921), dieran gran importancia al concepto de liquidez y lo emplearan en la explicaci&amp;oacute;n de importantes fen&amp;oacute;menos econ&amp;oacute;micos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una de las m&amp;aacute;s grandes contribuciones a la ciencia econ&amp;oacute;mica es la &amp;quot;teor&amp;iacute;a del cr&amp;eacute;dito comercial&amp;quot; (&lt;i&gt;commercial loan theory&lt;/i&gt;) tal como se describe en la obra de Adam Smith &lt;i&gt;La Riqueza de las Naciones&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Wealth of nations&lt;/i&gt;) publicada por primera vez en 1776. Adam Smith escribi&amp;oacute; que la masa de los productos de consumo (terminados o semiterminados) que cambian de manos con la suficiente rapidez desde los productores, a trav&amp;eacute;s de los distribuidores hasta los puntos de venta minorista y que ser&amp;aacute;n adquiridos por el consumidor final en un plazo de 91 d&amp;iacute;as (llamado por A. Smith el capital social circulante &amp;ndash;&lt;i&gt;social circulating capital&lt;/i&gt;&amp;ndash;) tiene una liquidez solamente superada por los metales moneda, oro y plata. A. Smith no tuvo ninguna dificultad para demostrar su tesis. Hay un m&amp;iacute;nimo de consumo, absolutamente indispensable, para el normal funcionamiento de la sociedad, que proyectado a 91 d&amp;iacute;as (la duraci&amp;oacute;n de una estaci&amp;oacute;n completa del a&amp;ntilde;o) en el futuro, corresponde a un volumen de productos terminados o semiterminados en su camino desde los productores a los consumidores finales. Estos productos seguir&amp;aacute;n su curso incluso en ausencia de dinero, en el advenimiento de un desastre nacional, bajo una ocupaci&amp;oacute;n militar, o en cualquier otra situaci&amp;oacute;n adversa, debido a que la bondad del cr&amp;eacute;dito emitido con el respaldo de estos productos no puede ser cuestionada de manera alguna. Antes se pondr&amp;aacute; en duda la validez de aserciones tales como que la gente debe comer, vestir, usar combustible para calefacci&amp;oacute;n, etc., que cuestionar la solvencia del cr&amp;eacute;dito que mantiene el flujo de los productos que satisfacen las m&amp;aacute;s urgentes necesidades de las personas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La liquidez de los productos m&amp;aacute;s urgentemente demandados por la gente, es decir, la liquidez del capital social circulante se manifiesta en el hecho de que estos productos cambian de due&amp;ntilde;o no contra pago en met&amp;aacute;lico sino contra pago en un tipo de papel denominado &lt;i&gt;real bills&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Debido a esta caracter&amp;iacute;stica distintiva del capital social circulante, es por lo que la teor&amp;iacute;a de la liquidez de Adam Smith es conocida como la doctrina de las &lt;i&gt;real bills.&lt;/i&gt; El t&amp;eacute;rmino fue acu&amp;ntilde;ado por los detractores de la liquidez, d&amp;aacute;ndole connotaciones peyorativas, pero con el tiempo lleg&amp;oacute; a ser respetado (de la misma forma que, a pesar del car&amp;aacute;cter peyorativo dado por Karl Marx al t&amp;eacute;rmino &amp;quot;capitalismo&amp;quot;, &amp;eacute;ste lleg&amp;oacute; a ser una palabra admirable y llena de fuerza para referirse al sistema de iniciativa privada y libre empresa en contraposici&amp;oacute;n al dirigismo socialista y la planificaci&amp;oacute;n centralizada).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una &lt;i&gt;real bill&lt;/i&gt; (letra o efecto comercial) se libra por el proveedor de bienes de consumo sobre su cliente en el momento de la entrega de los productos y se paga cuando el producto es vendido al consumidor final (en cualquier caso siempre antes de 91 d&amp;iacute;as). Una &lt;i&gt;real bill&lt;/i&gt; conocida como &lt;i&gt;bill of exchange&lt;/i&gt; (letra de cambio) es tan l&amp;iacute;quida como el dinero cuando est&amp;aacute; aceptada por el librado (el que recibe la mercanc&amp;iacute;a del librador de la letra). De hecho una letra de cambio puede &amp;quot;circular&amp;quot; por s&amp;iacute; misma. La &amp;uacute;nica diferencia entre la circulaci&amp;oacute;n de una letra de cambio y la circulaci&amp;oacute;n de billetes bancarios es que la primera est&amp;aacute; sujeta a un plazo temporal para su descuento (su valor nominal se descuenta de acuerdo al tipo de descuento y al n&amp;uacute;mero de d&amp;iacute;as que faltan para su vencimiento), mientras que los billetes bancarios se aceptan a su valor nominal y su vencimiento es a la vista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, tal como A. Smith nos advierte en su obra, ser&amp;iacute;a un error el concluir que un billete de banco es un instrumento superior simplemente por el hecho de no estar sujeto a descuento. De hecho, un billete bancario es un pasivo del banco equilibrado por un activo autoliquidable, el cual, es una letra o un metal monetario. El metal monetario es autoliquidable ya que es aceptado como pago de una deuda sin ser legal o contractualmente convertible en algo distinto. En otras palabras, los metales monetarios representan liquidez absoluta. Son la liquidez por excelencia. Por otro lado, las letras (&lt;i&gt;real bills)&lt;/i&gt; son autoliquidables, ya que a su vencimiento se pagan con el producto de la venta de los bienes de consumo subyacentes. Por contraste, una letra financiera (por ejemplo, aquella emitida para financiar la construcci&amp;oacute;n de un hotel) no es autoliquidable, ya que el dinero ha sido convertido en los ladrillos y materiales que constituyen el hotel y el comienzo del proceso de amortizaci&amp;oacute;n de los costes del hotel exigir&amp;aacute; un tiempo m&amp;aacute;s largo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El vencimiento a un m&amp;aacute;ximo de 91 d&amp;iacute;as para las letras (&lt;i&gt;real bills&lt;/i&gt;) no se deriva de una c&amp;aacute;bala. Noventa y un d&amp;iacute;as es la duraci&amp;oacute;n de una estaci&amp;oacute;n del a&amp;ntilde;o. El tipo y la cantidad de bienes demandados por los consumidores cambian con las estaciones del a&amp;ntilde;o. Si no puede garantizarse la venta de una cierta mercader&amp;iacute;a en un plazo de 91 d&amp;iacute;as, con mayor motivo no podr&amp;aacute; garantizarse su venta en un plazo de 3x91=273 d&amp;iacute;as, hasta que la misma estaci&amp;oacute;n del a&amp;ntilde;o vuelva a aparecer. No pueden usarse letras para los bienes que se mueven con esta lentitud, debi&amp;eacute;ndose financiar su inventario mediante otros medios (esto es, ahorro real). Si 91 d&amp;iacute;as pueden parecer arbitrarios, la Providencia es responsable por hacer el a&amp;ntilde;o de 365 d&amp;iacute;as y dividirlo en cuatro estaciones. En cualquier caso, la liquidez de las letras se juzga y decide por el mercado de letras y no por los te&amp;oacute;ricos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el mercado de letras (por ejemplo, aquel que floreci&amp;oacute; en Lancashire y Manchester en los tiempos de Adam Smith) siempre se rechazaban todas las letras libradas con vencimiento superior a los 91 d&amp;iacute;as. Mientras que una letra con dos buenas firmas y vencimiento igual o inferior a 91 d&amp;iacute;as pod&amp;iacute;a ser comprada y vendida a continuaci&amp;oacute;n sin p&amp;eacute;rdida alguna, otra letra con las mismas dos buenas firmas pero vencimiento superior a los 91 d&amp;iacute;as generalmente ocasionaba una p&amp;eacute;rdida. Tales letras no eran l&amp;iacute;quidas. No pod&amp;iacute;an ser liquidadas con la suficiente rapidez o sencillez. En el mercado de letras tambi&amp;eacute;n se rechazaban aquellas cuyo librador y librado eran una empresa y su subsidiaria respectivamente. Estas letras eran conocidas &amp;quot;letras cerdo sobre puerco&amp;quot; (&lt;i&gt;pig on pork bills&lt;/i&gt;). Las letras financieras, de anticipo (sobre producci&amp;oacute;n futura y del tesoro) no corr&amp;iacute;an mejor suerte. Los bancos comerciales pujaban por las letras &lt;i&gt;real bills&lt;/i&gt; en el mercado de letras, debido a que el papel autoliquidable de forma autom&amp;aacute;tica ha sido siempre considerado la forma de activo m&amp;aacute;s fiable y l&amp;iacute;quida que un banco puede poseer para equilibrar su pasivo a la vista (billetes y dep&amp;oacute;sitos). La banca comercial creci&amp;oacute; en importancia debido a que el cr&amp;eacute;dito de un banco es frecuentemente m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cilmente negociable que el cr&amp;eacute;dito de los productores y distribuidores de los bienes m&amp;aacute;s urgentemente demandados por los consumidores finales. Esto es debido a las siguientes razones:&lt;/p&gt;
&lt;ul&gt;
&lt;li&gt;Los billetes y dep&amp;oacute;sitos bancarios son negociables &amp;quot;a la vista&amp;quot;, es decir, en el plazo m&amp;aacute;s corto. &lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Los billetes bancarios se emiten en denominaci&amp;oacute;n est&amp;aacute;ndar y debido a su convertibilidad a la vista, normalmente no son descontados. &lt;/li&gt;
&lt;li&gt;Los bancos est&amp;aacute;n siempre en primera plana, bajo el escrutinio del p&amp;uacute;blico y se asume, de manera acertada o equivocada, que cualquier problema relativo a la calidad del cr&amp;eacute;dito bancario ser&amp;aacute; puesto de manifiesto inmediatamente (no puede decirse necesariamente lo mismo del cr&amp;eacute;dito de los productores y distribuidores de bienes de consumo). &lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;p&gt;Al contrario que la liquidez, que es una categor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, la negociabilidad es una cualidad institucional. Los acuerdos institucionales que pueden alterar y de hecho tienen un impacto en la negociabilidad, no afectan a la liquidez que es algo intr&amp;iacute;nseco. Esto nos devuelve a nuestro punto de partida, idea original de Adam Smith, de que los billetes bancarios no pueden ser m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quidos que las letras (&lt;i&gt;real bills&lt;/i&gt;) existentes en la cartera de los bancos que los emiten. La fuerza y credibilidad de las letras no se deriva del cr&amp;eacute;dito de los bancos o gobiernos que las libran. La causalidad va en el otro sentido: &lt;i&gt;el cr&amp;eacute;dito de un banco o Gobierno es tan bueno o malo como la liquidez de los activos que equilibran su pasivo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Casi un siglo despu&amp;eacute;s de que se escribiera &lt;i&gt;La Riqueza de la Naciones&lt;/i&gt;, Carl Menger, otro gigante de la ciencia econ&amp;oacute;mica y pionero del moderno subjetivismo, estableci&amp;oacute; en su obra &lt;i&gt;Grunds&amp;auml;tze&lt;/i&gt; (traducida al espa&amp;ntilde;ol como &lt;i&gt;Principios de Econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica&lt;/i&gt;) los elementos de una teor&amp;iacute;a de la liquidez m&amp;aacute;s completa (&lt;i&gt;Absatzf&amp;auml;higkeit&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Menger observ&amp;oacute; que los mercados no cotizaban un solo precio sino dos, el m&amp;aacute;s bajo o precio ofrecido por un bien (&lt;i&gt;bid price&lt;/i&gt;) y el m&amp;aacute;s alto o precio pedido (&lt;i&gt;asked price&lt;/i&gt;), y que la diferencia entre ellos (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;) nunca pod&amp;iacute;a ser cero. Aunque la ciencia econ&amp;oacute;mica poco puede decir sobre los precios y su evoluci&amp;oacute;n, no ocurre lo mismo con su &lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;. Menger observ&amp;oacute; que tanto el precio ofrecido como el pedido se cotizaban para cantidades definidas de bienes y que invariablemente un &lt;i&gt;spread&lt;/i&gt; m&amp;aacute;s amplio estaba asociado a cantidades mayores. Esto llev&amp;oacute; al resultado (que para Menger fue un teorema deductivo en lugar de inductivo) de que &lt;i&gt;el spread es una funci&amp;oacute;n creciente de la cantidad&lt;/i&gt;. Pero el ritmo de crecimiento del &lt;i&gt;spread&lt;/i&gt; no es igual para todos los bienes. Mientras para el oro es muy lento (casi despreciable), para los bienes perecederos es muy r&amp;aacute;pido. Por tanto, podemos definir la liquidez de un bien econ&amp;oacute;mico en t&amp;eacute;rminos de su &lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;. Podemos decir, siguiendo a Menger, que un bien es m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido que otro si su &lt;i&gt;spread&lt;/i&gt; se incrementa m&amp;aacute;s despacio que el del otro en funci&amp;oacute;n de la cantidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Menger introdujo el concepto de liquidez porque quer&amp;iacute;a entender la raz&amp;oacute;n por la que el oro lleg&amp;oacute; a ser dinero. Menger descart&amp;oacute; la teor&amp;iacute;a cartalista, seg&amp;uacute;n la cual el oro fue declarado dinero y moneda de curso legal por decreto de un soberano y su pueblo, que acordaron el incluir la efigie del soberano en cada porci&amp;oacute;n de oro como garant&amp;iacute;a de su peso y ley. Al contrario, fue un proceso de mercado lo que promovi&amp;oacute; al oro (y a la plata) a la posici&amp;oacute;n de liquidez suprema y el soberano encontr&amp;oacute; apropiado el unirse a la elecci&amp;oacute;n del mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En las etapas m&amp;aacute;s avanzadas del sistema de trueque era posible clasificar varios bienes de acuerdo con su liquidez. En la antig&amp;uuml;edad las cabezas de ganado, la sal, el grano y el tabaco junto con los metales y piedras preciosas alcanzaron gran liquidez. M&amp;aacute;s tarde, con el desarrollo del comercio, la liquidez de los metales preciosos (oro y plata) comenz&amp;oacute; a crecer con rapidez dejando la de otros bienes muy atr&amp;aacute;s. Hasta hace s&amp;oacute;lo 130 a&amp;ntilde;os exist&amp;iacute;an dudas sobre si habr&amp;iacute;a un ganador absoluto &amp;oacute; ser&amp;iacute;an conjuntamente el oro y la plata quienes reinar&amp;iacute;an como los bienes m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quidos. Sin embargo, en la d&amp;eacute;cada de 1870 se decant&amp;oacute; la obtenci&amp;oacute;n de la m&amp;aacute;xima liquidez a favor del oro y como reconocimiento de este hecho la inmensa mayor&amp;iacute;a de las naciones civilizadas (con la notable excepci&amp;oacute;n de China) hab&amp;iacute;an adoptado el patr&amp;oacute;n oro en 1914.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La teor&amp;iacute;a de Menger sobre el origen del dinero es la mejor que tenemos. A su validez hist&amp;oacute;rica a&amp;ntilde;ade su claridad conceptual y m&amp;aacute;s a&amp;uacute;n, extiende y generaliza la desarrollada por Adam Smith. Las teor&amp;iacute;as de Menger y Smith ponen de manifiesto de forma clara el proceso por el que el oro, el bien m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido, y las letras de cambio, el segundo bien m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido, han llegado a ser la base de nuestro sistema monetario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los fundamentos l&amp;oacute;gicos de la teor&amp;iacute;a de los pr&amp;eacute;stamos comerciales de Adam Smith (seg&amp;uacute;n la cual los pr&amp;eacute;stamos m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quidos que un banco puede realizar son los pr&amp;eacute;stamos a corto plazo, &amp;ndash;autoliquidables&amp;ndash; sobre bienes de intensamente demandados en su camino desde el productor al consumidor final; ya que al venderse los bienes se obtienen los medios para liquidar el pr&amp;eacute;stamo) consist&amp;iacute;an en que los bancos deben prestar a corto ya que piden prestado a corto. Sin embargo, las pr&amp;aacute;cticas bancarias se han apartado gradualmente de este ideal al comenzar a prestar a largo mientras piden prestado a corto, violando el principio de la liquidez. Despu&amp;eacute;s del esplendor alcanzado con la teor&amp;iacute;a de la liquidez de Smith y Menger, las subsiguientes teor&amp;iacute;as pueden considerarse m&amp;aacute;s un retroceso que un progreso. La teor&amp;iacute;a de la liquidez desarrollada en nuestro siglo no es m&amp;aacute;s que una apolog&amp;iacute;a poco s&amp;oacute;lida en favor de la iliquidez cr&amp;oacute;nica de los bancos, seg&amp;uacute;n iban surgiendo nuevas teor&amp;iacute;as para respaldar las nuevas pr&amp;aacute;cticas. Para el prop&amp;oacute;sito de este ensayo, explicaremos cinco etapas de esta degradaci&amp;oacute;n te&amp;oacute;rica: (1) La teor&amp;iacute;a de los coeficientes de reserva (&lt;i&gt;balance sheet ratios&lt;/i&gt;); (2) la teor&amp;iacute;a de la negociabilidad-redescontabilidad (&lt;i&gt;shiftability&lt;/i&gt;); (3) la teor&amp;iacute;a del flujo de caja (&lt;i&gt;cash flow&lt;/i&gt;); (4) la teor&amp;iacute;a de la gesti&amp;oacute;n de la liquidez; y (5) la teor&amp;iacute;a de la licuefacci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a de los coeficientes de reserva (&lt;i&gt;balance sheet ratios&lt;/i&gt;)&lt;/b&gt;&amp;lt;!--[if supportFields]--&amp;gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La imperecedera gloria de la teor&amp;iacute;a del cr&amp;eacute;dito comercial elaborada por Adam Smith es que hace corresponder la creaci&amp;oacute;n de dinero con la llegada de nuevos bienes a los mercados. Sin embargo, las pr&amp;aacute;cticas bancarias se han separado progresivamente del ideal expuesto en &lt;i&gt;La Riqueza de las Naciones&lt;/i&gt;. Tales pr&amp;aacute;cticas pueden describirse como un desfase entre los vencimientos de los activos y los pasivos del balance. Como consecuencia, el dinero se crea m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido de lo que la llegada de nuevos bienes al mercado justifica. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para entender qu&amp;eacute; ha estado sucediendo y por qu&amp;eacute;, es preciso tener en cuenta que los bancos han sido protegidos por el Estado contra sus acreedores, quienes fueron privados del derecho de exigir la liquidaci&amp;oacute;n en caso de incumplimiento de contrato. En consecuencia, los bancos siguieron emitiendo papel del cual no responder&amp;iacute;an al vencimiento. As&amp;iacute;, los bancos est&amp;aacute;n por encima del derecho de quiebra aplicable a toda persona o empresa: un banco puede seguir funcionando si el Estado lo considera conveniente, aun a pesar de que haya incumplido la ley o sus compromisos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde luego, esta protecci&amp;oacute;n que otorga el Estado a los bancos no puede justificarse ni jur&amp;iacute;dica ni l&amp;oacute;gicamente. Equivale a conceder privilegios sin exigir las correspondientes responsabilidades. Los bancos, como era de esperar, se tomaron la licencia de obviar los principios elementales de la seguridad y la liquidez. Empezaron a forrarse con las extraordinarias ganancias procedentes de inversiones especulativas y a largo plazo, financiadas con deudas a corto plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo la protecci&amp;oacute;n del Estado, los bancos se hicieron con el control del mercado de letras. El papel emitido por productores ineficientes fue a esconderse en las carteras de efectos de los bancos para evitar el examen y posterior rechazo del p&amp;uacute;blico. Antiguamente este papel ten&amp;iacute;a que arregl&amp;aacute;rselas &amp;eacute;l solo cada d&amp;iacute;a en el mercado de letras hasta su vencimiento. Una vez llegado este, y pasados dos d&amp;iacute;as de cortes&amp;iacute;a, si la letra era impagada, el librado, el librador y los endosantes arruinaban su cr&amp;eacute;dito. Hoy en d&amp;iacute;a, los bancos pueden proteger las letras de dudosa calidad, lo que en realidad equivale a un subsidio a los productores ineficientes y a la especulaci&amp;oacute;n con inventarios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un banquero compasivo renueva el cr&amp;eacute;dito sin demasiadas alharacas. El juicio del interventor vino a sustituir a la sabidur&amp;iacute;a del mercado abierto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los te&amp;oacute;ricos no se quedaron atr&amp;aacute;s. La liquidez fue redefinida como la ratio entre cr&amp;eacute;ditos y dep&amp;oacute;sitos, el cual muestra hasta qu&amp;eacute; punto ha empleado su capacidad de prestar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque esta ratio podr&amp;iacute;a usarse como medida de la iliquidez, es completamente inadecuado para medir la liquidez, precisamente porque oculta activos de dudosa calidad. Si fuera una medida adecuada del grado de liquidez, entonces tendr&amp;iacute;a que asumirse que todos los cr&amp;eacute;ditos son a corto plazo y autoliquidables. Pero la nueva teor&amp;iacute;a se elabor&amp;oacute; precisamente porque era necesario desviar las miradas indiscretas de la estructura de vencimientos de los pr&amp;eacute;stamos del banco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una teor&amp;iacute;a completa de la liquidez bancaria debe incluir varias ratios; de suyo, uno por cada categor&amp;iacute;a de vencimiento. El m&amp;aacute;s importante de ellos es la ratio de activos monetarios contra dep&amp;oacute;sitos. Cuanto m&amp;aacute;s cercano est&amp;eacute; a uno, m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quida ser&amp;aacute; la entidad. Despu&amp;eacute;s est&amp;aacute; la ratio de activo contra deudas entre 3 y 12 meses, etc. Si todos los bancos son il&amp;iacute;quidos en el sentido de que sus deudas vencen antes que sus cr&amp;eacute;ditos, entonces no pueden cumplir con sus obligaciones si no es monetizando sus deudas, esto es, los bancos se ven obligados a vender sus cr&amp;eacute;ditos a largo al Banco Central para entre &amp;quot;hacer caja&amp;quot; y poder atender sus deudas a corto plazo. Merced a este proceso, el Banco Central convierte deudas en dinero de curso legal. Sin embargo, este expediente no carece de consecuencias. Como veremos, una vez que los bancos empiezan a transitar por la senda de la monetizaci&amp;oacute;n de deuda ponen en marcha un c&amp;iacute;rculo vicioso que tiene su propia din&amp;aacute;mica interna. El crecimiento equilibrado de la econom&amp;iacute;a s&amp;oacute;lo es posible si se presta la debida atenci&amp;oacute;n a la liquidez del sistema bancario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a de la negociabilidad-redescontabilidad (&lt;i&gt;shiftability&lt;/i&gt;)&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&amp;eacute;s de la Primera Guerra Mundial el profesor Harold G. Moulton expuso su teor&amp;iacute;a de la negociabilidad, de acuerdo con la cual, en condiciones normales, la liquidez no es tanto un problema de vencimiento como un problema de transferir los activos a otros bancos y &amp;quot;hacer caja&amp;quot;. Si un banco en problemas puede obtener ayuda de otro en mejor situaci&amp;oacute;n no es tan necesario atender a la casaci&amp;oacute;n de plazos. En lugar de esto los bancos conf&amp;iacute;an en activos que puedan ser transferidos a otros bancos antes del vencimiento para hacer frente a sus necesidades de tesorer&amp;iacute;a. La liquidez se identifica con la transferibilidad (&lt;i&gt;shiftability&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La nueva doctrina mud&amp;oacute; la fuente de liquidez desde el pr&amp;eacute;stamo a la cartera de inversiones, especialmente inversiones en deuda p&amp;uacute;blica. Sin embargo, la teor&amp;iacute;a era irremediablemente falsa: el problema de la liquidez es, precisamente, c&amp;oacute;mo proteger la solvencia del banco en tiempos dif&amp;iacute;ciles, cuando todos los bancos y sus clientes se esfuerzan por mejorar sus posiciones de liquidez. El banquero prudente sabe que el papel del Estado no es una inversi&amp;oacute;n l&amp;iacute;quida porque en tiempos dif&amp;iacute;ciles no se puede vender (transferir) sin levantar sospechas sobre la situaci&amp;oacute;n del banco. Pero aunque el banco no tenga razones para preocuparse por las sospechas, hay situaciones en las que no se puede vender el papel del Estado sin ocasionar al Tesoro tremendos apuros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El mercado de deuda p&amp;uacute;blica se hundi&amp;oacute; en 1920 engullendo una parte considerable de los activos bancarios ante la sorpresa y consternaci&amp;oacute;n de los banqueros. El mercado les ense&amp;ntilde;&amp;oacute; que no era prudente ni seguro invertir en deuda del Estado por un importe superior al del capital del banco. No obstante la lecci&amp;oacute;n se olvid&amp;oacute; pronto.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a del &lt;i&gt;cash-flow&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un nuevo concepto de liquidez conocido como la doctrina del &lt;i&gt;cash flow&lt;/i&gt; introducido por Herbert W. Prochnow despu&amp;eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Una vez m&amp;aacute;s, es patente que se promueven nuevas teor&amp;iacute;as para justificar nuevas pr&amp;aacute;cticas. La fachada del descuento de letras al menos se hab&amp;iacute;a conservado por bastante tiempo, aunque en realidad, al vencimiento se renovaba sistem&amp;aacute;ticamente el cr&amp;eacute;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero despu&amp;eacute;s de la Segunda Guerra Mundial cesaron los ambages: pr&amp;eacute;stamos a largo plazo cuya amortizaci&amp;oacute;n se hac&amp;iacute;a coincidir con el &lt;i&gt;cash flow&lt;/i&gt; esperado del cliente. Prochnow sugiri&amp;oacute; que la liquidez bancaria consist&amp;iacute;a en la capacidad de los prestatarios de pagar las cuotas de sus pr&amp;eacute;stamos y no en su capacidad de liquidar su deuda. As&amp;iacute;, un pr&amp;eacute;stamo incobrable todav&amp;iacute;a podr&amp;iacute;a servir como fuente de liquidez siempre y cuando el prestatario siga pagando los intereses (incluso si para ello el banco tiene que comprometer recursos adicionales). En otras palabras, los bancos pueden crear liquidez &amp;quot;echando dinero bueno sobre dinero malo&amp;quot;. El Banco Central lo refrendar&amp;aacute; todo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si creemos que el Banco Central puede validar todos los malos cr&amp;eacute;ditos que los bancos comerciales han concedido en el pasado sin hacer su propia posici&amp;oacute;n m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quida, entonces creemos en milagros. Es cierto que el castigo para el Banco Central por olvidar su propia liquidez puede no ser inmediato, pero es, sin embargo, inevitable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a de la gesti&amp;oacute;n de la liquidez (&lt;i&gt;liquidity management&lt;/i&gt;)&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Antes de los a&amp;ntilde;os 60 los banqueros ve&amp;iacute;an la liquidez casi exclusivamente en el activo del balance. Desde entonces empezaron a verla en el pasivo. En lugar de adaptar los activos a las deudas, decidieron hacer lo contrario. No hab&amp;iacute;a por qu&amp;eacute; mantener liquidez a mano en absoluto (en vista de su baja rentabilidad), puesto que era posible comprarla en el mercado cuando fuera necesario.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los bancos creaban las condiciones para un crecimiento y unos beneficios ilimitados pujando por el dinero s&amp;oacute;lo cuando sus reservas se revelaran insuficientes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto condujo a la legitimaci&amp;oacute;n del mercado de fondos federales por el cual el exceso de dep&amp;oacute;sitos con los bancos de la Reserva Federal pod&amp;iacute;a ser recolocado &amp;quot;por ah&amp;iacute;&amp;quot;; as&amp;iacute; como al nacimiento de los certificados de dep&amp;oacute;sito. Los banqueros se dieron cuenta de que el gran m&amp;eacute;rito de los certificados de dep&amp;oacute;sito era su flexibilidad. Al poder emitir certificados a diferentes tipos y vencimientos, pod&amp;iacute;an ajustar sus pujas por la liquidez a las necesidades del momento.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los certificados de dep&amp;oacute;sito y los fondos federales, sin embargo, no fueron la &amp;uacute;nica forma de crear nueva liquidez en el pasivo del balance. Las obligaciones subordinadas, as&amp;iacute; como los bonos convertibles entraron en escena. De este modo, los bancos aprendieron a estar en misa y repicando. Pretendiendo que algunos de sus dep&amp;oacute;sitos deb&amp;iacute;an ser considerados como parte del pasivo no exigible (capital), cerraron de golpe la separaci&amp;oacute;n entre pasivo circulante y capitales permanentes. La teor&amp;iacute;a de la gesti&amp;oacute;n de la liquidez alcanz&amp;oacute; su apoteosis en el mercado de eurod&amp;oacute;lares. Las grandes entidades financieras encontraron m&amp;aacute;s c&amp;oacute;modo proveerse de liquidez a trav&amp;eacute;s de sus sucursales de Londres. Ya no era necesario matar el oso para vender su piel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a de la licuefacci&amp;oacute;n&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Con tal inagotable variedad de oportunidades para comprar la liquidez necesaria con la que hacer frente a la, aparentemente, insaciable demanda de pr&amp;eacute;stamos, los bancos se embriagaron con su propio &amp;eacute;xito. Olvidaron que ellos tambi&amp;eacute;n, como Absal&amp;oacute;n, que pod&amp;iacute;an acabar colgados de sus propios cabellos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La desenfrenada puja por los activos l&amp;iacute;quidos llev&amp;oacute; los tipos de inter&amp;eacute;s a alturas vertiginosas. Como consecuencia, los activos a largo plazo en las carteras bancarias fueron diezmados y se volvieron a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quidos de lo que en principio se tem&amp;iacute;a. Hubo que llevar a p&amp;eacute;rdidas algunos pr&amp;eacute;stamos &amp;ndash;la postrera humillaci&amp;oacute;n para el banquero que crey&amp;oacute; que, bajo las doctrinas del &lt;i&gt;cash flow&lt;/i&gt; y de la gesti&amp;oacute;n de la liquidez, los pr&amp;eacute;stamos incobrables eran algo del pasado&amp;ndash;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hoy, el sistema bancario en los Estados Unidos es cr&amp;oacute;nicamente il&amp;iacute;quido. Como el drogadicto, s&amp;oacute;lo puede mantenerse en pie con dosis crecientes de liquidez proporcionadas por la Reserva Federal, y manteniendo, gracias al permiso del Gobierno, balances inflados (lo que equivale a la legalizaci&amp;oacute;n del fraude).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Puesto que a los bancos se les permite sostener que sus activos valen mucho m&amp;aacute;s de lo que podr&amp;iacute;an obtener de su liquidaci&amp;oacute;n, el problema a resolver es c&amp;oacute;mo fabricar nuevas reservas (reconstruir el encaje) a partir de sus malos activos. Pues bien, el banco cambiar&amp;aacute; bonos del Estado de su cartera por efectivo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&amp;iquest;Pero por qu&amp;eacute; un impositor en su sano juicio pagar&amp;iacute;a al banco 1.000 d&amp;oacute;lares por un bono que podr&amp;iacute;a obtener por 500 en el mercado abierto? Simplemente, el banco le dice al impositor que el mercado se equivoca, y que el valor del bono es realmente el valor facial de &amp;eacute;ste. Para probarlo, el banco promete pagar incluso m&amp;aacute;s por el mismo bono la ma&amp;ntilde;ana siguiente. As&amp;iacute; naci&amp;oacute; el REPO. De acuerdo con esto, la teor&amp;iacute;a de la licuefacci&amp;oacute;n ense&amp;ntilde;a que no hay malos activos, s&amp;oacute;lo malos banqueros. Un buen banquero, por definici&amp;oacute;n, es el que convierte sus errores en fuentes de liquidez (cuantos m&amp;aacute;s errores, mejor). Cuando hace Repos, el banco en realidad vende sus malos activos al cierre de la sesi&amp;oacute;n comprometi&amp;eacute;ndose simult&amp;aacute;neamente a recomprar al comienzo de la siguiente sesi&amp;oacute;n. La teor&amp;iacute;a de la licuefacci&amp;oacute;n es la historia de los tremendos apuros en los que los bancos se encuentran. Ya no son capaces de hacerse con nuevas reservas liquidando sus activos. Tienen que acudir al fraude legalizado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De acuerdo con Arist&amp;oacute;teles, es imposible que un objeto est&amp;eacute; en dos sitios distintos al mismo tiempo. Lamentablemente, el oro est&amp;aacute; sujeto a las limitaciones descritas por Arist&amp;oacute;teles. Es por esto por lo que los economistas convencionales tratan al oro con desd&amp;eacute;n. Suspiran por algo m&amp;aacute;s sublime, m&amp;aacute;s et&amp;eacute;reo, m&amp;aacute;s &amp;quot;creativo&amp;quot; y menos prosaico que el oro. Por consiguiente, el oro fue expulsado sin miramientos de su posici&amp;oacute;n como reserva monetaria, y su lugar lo tomaron las &amp;quot;reservas sint&amp;eacute;ticas&amp;quot; las cuales ya no est&amp;aacute;n sujetas a las limitaciones del mundo sublunar. Uno de estos dispositivos sint&amp;eacute;ticos es el Repo; otro el cr&amp;eacute;dito para operar con valores. Son dineros dotados de la &amp;quot;imprescindible&amp;quot; propiedad de estar presente en dos o m&amp;aacute;s sitios a la vez. Si el oro no se presta al juego de la contabilidad creativa, el banquero avispado y su &amp;aacute;ngel de la guarda, el economista convencional, no tienen por qu&amp;eacute; sentirse frustrados. La prestidigitaci&amp;oacute;n continuar&amp;aacute; con trucos m&amp;aacute;s amenos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La chistera de la que sacan las nuevas formas de liquidez parece inagotable.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Escuela de Chicago rechaza la idea de liquidez. Los monetaristas menosprecian la idea de los pr&amp;eacute;stamos autoliquidables como la base del cr&amp;eacute;dito y, en lugar de control cualitativo, abogan por el control cuantitativo del cr&amp;eacute;dito. Esta actitud refleja el daltonismo en relaci&amp;oacute;n con la liquidez y un esfuerzo consciente de negar cualquier diferencia entre pr&amp;eacute;stamos a la especulaci&amp;oacute;n o la inversi&amp;oacute;n y los pr&amp;eacute;stamos a corto plazo autoliquidables, basados en bienes intensamente demandados por los consumidores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uno de los m&amp;aacute;s grandes expertos en liquidez, Melchior Palyi, dijo en su obra p&amp;oacute;stuma &lt;i&gt;El Crep&amp;uacute;sculo del Oro&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;The Twilight of Gold&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay algo intelectualmente tentador en el intento de explicar los movimientos en los precios y en el nivel de actividad por los cambios en el volumen o el precio del dinero, o ambos. Tales explicaciones tienen el &amp;quot;atractivo&amp;quot; de una f&amp;oacute;rmula simple, aliviando al analista de la carga de estudiar la multiplicidad y complejidad de los fen&amp;oacute;menos del mercado y sus interrelaciones; y tambi&amp;eacute;n ofrecen un dispositivo &amp;quot;cient&amp;iacute;fico&amp;quot; para controlar los pulsos de la econom&amp;iacute;a... La metodolog&amp;iacute;a subyacente en el enfoque monetarista, un pr&amp;eacute;stamo de la Mec&amp;aacute;nica, supone procesos autom&amp;aacute;ticos m&amp;aacute;s que la, a veces impredecible, conducta humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La teor&amp;iacute;a de la liquidez, exceptuando las excrecencias del siglo XX, explica las cosas tal y como son, incluyendo lo impredecible de la acci&amp;oacute;n humana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La teor&amp;iacute;a de la liquidez de Menger&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un bien econ&amp;oacute;mico (o un activo financiero) es una entidad de dos dimensiones en el sentido de que puede caracterizarse (o clasificarse) seg&amp;uacute;n dos variables: valor y liquidez. De las dos, la segunda es menos conocida y m&amp;aacute;s controvertida, si bien su comprensi&amp;oacute;n es un requisito previo para una teor&amp;iacute;a consistente del dinero y del cr&amp;eacute;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La liquidez, como el valor, no es ante todo un n&amp;uacute;mero o una medida, sino un orden o clasificaci&amp;oacute;n. Igual que el valor existe sin necesidad de precios, en un sistema de trueque, puesto que dados dos objetos cualquiera, hay consenso en cu&amp;aacute;l de los dos es &amp;quot;m&amp;aacute;s valioso&amp;quot;; igualmente la liquidez puede no ser mensurable, pero dados dos objetos cualquiera, siempre es posible decidir cu&amp;aacute;l de los dos es &amp;quot;m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido&amp;quot;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Resumiendo mucho, un bien es m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido que otro si puede ser comprado y revendido en grandes cantidades con menores p&amp;eacute;rdidas que el otro. Obviamente los bienes perecederos como el grano o las patatas son menos l&amp;iacute;quidos que las piedras o los metales preciosos. No importa lo ventajoso que sea el precio que paguemos por el grano o las patatas, probablemente no seamos capaces de revenderlos en grandes cantidades sin sufrir p&amp;eacute;rdidas, como podr&amp;iacute;amos hacer en el caso de las piedras y metales preciosos. Debe advertirse que, contrariamente a la creencia popular, la propiedad inmobiliaria (r&amp;uacute;stica o urbana) no es l&amp;iacute;quida: el margen (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;) entre el precio ofrecido y el precio pedido aumenta r&amp;aacute;pidamente seg&amp;uacute;n m&amp;aacute;s tierras y casas salen a la venta en el mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este apunte nos muestra c&amp;oacute;mo medir la liquidez. El mercado cotiza, no uno, sino dos precios para cada bien, a saber, el menor precio ofrecido (al cual los especialistas &lt;i&gt;market-makers&lt;/i&gt; est&amp;aacute;n dispuestos a comprar) y el m&amp;aacute;s alto precio pedido (al cual los &lt;i&gt;market-makers&lt;/i&gt; est&amp;aacute;n dispuestos a vender). La diferencia entre ambos recibe el nombre de margen (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;). Adem&amp;aacute;s, el precio pedido y el precio ofrecido se cotizan para una determinada cantidad; para una cantidad mayor el margen (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;) ser&amp;aacute; mayor. Por tanto el margen (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;) es una funci&amp;oacute;n creciente de la cantidad para la que se cotiza. Sin embargo, el ritmo al que aumenta el margen no es uniforme para todos los bienes. Un bien se considera m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido que otro si su margen aumenta m&amp;aacute;s despacio que el de otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El significado del concepto de liquidez es obvio. No es posible comprender el atesoramiento, el almacenamiento, o la especulaci&amp;oacute;n alcista o bajista sin &amp;eacute;l. Sobre todo, ninguna teor&amp;iacute;a coherente del dinero puede construirse sin referirse a &amp;eacute;l. La revoluci&amp;oacute;n producida por la invenci&amp;oacute;n del dinero fue, de hecho, una evoluci&amp;oacute;n de la liquidez. La distinci&amp;oacute;n entre comprar y vender, exist&amp;iacute;a, tambi&amp;eacute;n, durante los tiempos del trueque, mucho antes de la aparici&amp;oacute;n del dinero. Vender significa, por definici&amp;oacute;n, cambiar un bien menos l&amp;iacute;quido por otro bien m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido &amp;ndash;preferiblemente por el m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido de todos&amp;ndash;, si este existe. El hecho es que la aparici&amp;oacute;n del m&amp;aacute;ximo de liquidez coincide con la aparici&amp;oacute;n del dinero. Finalmente, y lo m&amp;aacute;s importante para los prop&amp;oacute;sitos de este ensayo, es concepto de liquidez es clave en la teor&amp;iacute;a y la pr&amp;aacute;ctica bancaria, donde el problema es c&amp;oacute;mo manejar o invertir el dinero propiedad de otros sin incurrir en p&amp;eacute;rdidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pasemos ahora a examinar la cuesti&amp;oacute;n de la liquidez de los bonos (suponiendo, para simplificar, que su pago y servicio est&amp;aacute;n garantizados). Los bonos que vencen en menos de un a&amp;ntilde;o son l&amp;iacute;quidos. De hecho, pueden ser utilizados como dinero para determinados tipos de transacciones (por ejemplo para pagos a cuenta o como pago de bienes que ser&amp;aacute;n entregados en el futuro). Por contra, las obligaciones con vencimiento a 10 a&amp;ntilde;os son il&amp;iacute;quidas porque un peque&amp;ntilde;o cambio en el tipo de inter&amp;eacute;s supondr&amp;aacute; un gran cambio (en sentido inverso) en el valor de la obligaci&amp;oacute;n, lo que supone un amplio margen (&lt;i&gt;spread&lt;/i&gt;). De hecho, cuanto m&amp;aacute;s lejano sea el vencimiento, m&amp;aacute;s amplio es el margen y menos l&amp;iacute;quido ser&amp;aacute; el t&amp;iacute;tulo (siendo iguales el resto de caracter&amp;iacute;sticas). Est&amp;aacute; claro que los pr&amp;eacute;stamos bancarios, las hipotecas y otros activos de renta fija son equivalentes econ&amp;oacute;micamente a los bonos, y obedecer&amp;aacute;n las mismas leyes en lo que se refiere a su liquidez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora estamos preparados para comparar la calidad del cr&amp;eacute;dito extendido por un banco con la del extendido por otro. Examinamos el balance de situaci&amp;oacute;n de cada banco y calculamos la ratio de activos contra pasivos ambos con vencimiento inferior a 91 d&amp;iacute;as. Si la ratio es igual o mayor que uno, entonces el banco es l&amp;iacute;quido; en otro caso el banco es il&amp;iacute;quido y la ratio menor corresponder&amp;aacute; al banco menos l&amp;iacute;quido. Si el balance de ambos bancos tiene el mismo ratio, pasamos a calcular y comparar la ratio de activos contra pasivos con vencimiento superior a 91 d&amp;iacute;as e inferior a un a&amp;ntilde;o, a continuaci&amp;oacute;n la ratio activos contra pasivos con vencimiento entre un a&amp;ntilde;o y cinco a&amp;ntilde;os, etc. El primer ratio que sea inferior (para el mismo vencimiento) indicar&amp;aacute; qu&amp;eacute; banco es menos l&amp;iacute;quido. (Si los activos del banco no est&amp;aacute;n exentos del riesgo de impago, ser&amp;aacute; necesario realizar ajustes, extendiendo el vencimiento de los activos dudosos, hasta el infinito si fuera necesario. Adem&amp;aacute;s, debe confirmarse que todos los cr&amp;eacute;ditos a corto plazo del banco pueden de hecho ser liquidados al vencimiento; si no, deber&amp;aacute;n realizarse los correspondientes ajustes).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta definici&amp;oacute;n de liquidez o, lo que puede considerarse lo mismo, de la calidad del cr&amp;eacute;dito bancario no es ninguna abstracci&amp;oacute;n. Es muy real. Si las deudas del banco vencen antes que sus activos, s&amp;oacute;lo podr&amp;aacute;n ser pagadas mediante la monetizaci&amp;oacute;n de deuda. Incluso si el banco canjea sus activos de lejano vencimiento por el efectivo de otro banco, como sugiere que debe hacerse la teor&amp;iacute;a de la &amp;quot;negociabilidad-redescontabilidad&amp;quot; (&lt;i&gt;shiftability&lt;/i&gt;), el problema no se resuelve. En este caso el banco A simplemente compra un alivio temporal para las consecuencias de su creciente iliquidez, a expensas del banco B que ahora es m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quido como consecuencia del canje. Pero la iliquidez del sistema bancario total, que es lo que importa en el an&amp;aacute;lisis final, no puede curarse dispersando los activos a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Peor a&amp;uacute;n, si el tipo de inter&amp;eacute;s sube, como de hecho tiene que ocurrir como consecuencia de la carrera por la liquidez, entonces el capital de los bancos il&amp;iacute;quidos se contraer&amp;aacute;. De hecho, cuanto m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quido sea el banco mayor ser&amp;aacute; la contracci&amp;oacute;n. La verdad de esta aseveraci&amp;oacute;n se sigue de la ley matem&amp;aacute;tica llamada &lt;i&gt;ecuaci&amp;oacute;n del bono&lt;/i&gt;, que establece una relaci&amp;oacute;n r&amp;iacute;gida entre el precio del bono y el tipo de inter&amp;eacute;s para cada clase de vencimiento. La relaci&amp;oacute;n es inversa, es decir, cuanto m&amp;aacute;s alto es el tipo de inter&amp;eacute;s, menor es el precio del bono, y viceversa. Adem&amp;aacute;s, dada una determinada subida en el tipo de inter&amp;eacute;s, las p&amp;eacute;rdidas en el valor de los bonos no ser&amp;aacute;n uniformes para todos los vencimientos. De hecho, las p&amp;eacute;rdidas ser&amp;aacute;n mucho mayores para los vencimientos largos que para los cortos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por tanto, se sigue de la ecuaci&amp;oacute;n del bono que, en el caso de subidas en los tipos de inter&amp;eacute;s, en el balance de un banco il&amp;iacute;quido (con un pasivo exigible con un vencimiento m&amp;aacute;s cercano que el periodo de maduraci&amp;oacute;n de sus activos) aparecer&amp;aacute;n p&amp;eacute;rdidas de capital. A pesar de que la subida de tipos de inter&amp;eacute;s producir&amp;aacute; una ca&amp;iacute;da tanto en el valor de las deudas como de los activos, la ca&amp;iacute;da ser&amp;aacute; mayor en la parte del activo debido al vencimiento relativamente m&amp;aacute;s largo de los activos. Las deficiencias del capital resultante nunca podr&amp;aacute;n compensarse con una ca&amp;iacute;da en los tipos de inter&amp;eacute;s. Esto es especialmente cierto si el sistema bancario en su globalidad es il&amp;iacute;quido. Al tratar los bancos de hacer frente a sus deudas vencidas mediante la venta de activos (con vencimiento a largo), el precio de los bonos caer&amp;aacute; y el tipo de inter&amp;eacute;s subir&amp;aacute;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta aqu&amp;iacute; coincide el an&amp;aacute;lisis de la iliquidez bancaria tanto para un sistema de patr&amp;oacute;n oro como de papel moneda inconvertible. La diferencia aparece en la fase de desencadenamiento de la crisis que produce la iliquidez bancaria cr&amp;oacute;nica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;Iliquidez bancaria en el r&amp;eacute;gimen de patr&amp;oacute;n oro&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si todos los bancos de un pa&amp;iacute;s bajo el r&amp;eacute;gimen de patr&amp;oacute;n oro son il&amp;iacute;quidos, entonces se producir&amp;aacute; una deflaci&amp;oacute;n en ese pa&amp;iacute;s. Los depositantes que sepan leer y analizar balances retirar&amp;aacute;n sus dep&amp;oacute;sitos de los bancos y atesorar&amp;aacute;n oro. Los bancos pierden reservas de oro, es decir, sus activos m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quidos, situ&amp;aacute;ndose as&amp;iacute; en una posici&amp;oacute;n aun m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quida. Intentar&amp;aacute;n, por supuesto, proteger su solvencia liquidando inversiones y no renovando pr&amp;eacute;stamos. Sin embargo, dado que todos los bancos y sus clientes simult&amp;aacute;neamente est&amp;aacute;n en una carrera por la liquidez, la liquidaci&amp;oacute;n forzosa de los activos hace que el valor de &amp;eacute;stos caiga aun m&amp;aacute;s, agravando as&amp;iacute; una situaci&amp;oacute;n ya mala de por s&amp;iacute;. Los prestatarios de los bancos tienen problemas al serles exigido el pago de sus deudas o no serles renovados sus cr&amp;eacute;ditos, y algunos de ellos pueden quebrar. En este proceso el capital del banco sufre por dos lados: unos activos desaparecen al resultar incobrables y el valor del resto cae como consecuencia de la subida de los tipos de inter&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por tanto la iliquidez bancaria generalizada no es una situaci&amp;oacute;n que se autocorrija sino que se agrava en el r&amp;eacute;gimen de patr&amp;oacute;n oro, produci&amp;eacute;ndose un c&amp;iacute;rculo vicioso: la iliquidez motiva retiradas de dep&amp;oacute;sitos, haciendo a los bancos aun m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quidos, causando m&amp;aacute;s retiradas, etc. El proceso termina con una gigantesca liquidaci&amp;oacute;n de todo el cr&amp;eacute;dito malo, que contin&amp;uacute;a hasta que la mayor&amp;iacute;a de los bancos (supervivientes) vuelven a ser l&amp;iacute;quidos otra vez.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Salvo que los bancos tengan prohibido tomar prestado a corto plazo y prestar o invertir a largo, el proceso mediante el cual el sistema bancario se queda atrapado en la ci&amp;eacute;naga de la iliquidez vuelve a iniciarse de nuevo. Esto da lugar a la aparici&amp;oacute;n del fen&amp;oacute;meno del ciclo econ&amp;oacute;mico, con sus fases de auge y depresi&amp;oacute;n. El auge coincide con el periodo en que los bancos toman prestado a corto y prestan a largo, mientras que la depresi&amp;oacute;n coincide con la fase en que tanto los bancos como sus clientes rehacen su liquidez. Como cada pecado lleva en s&amp;iacute; su penitencia, algunas personas y empresas inocentes pueden verse atrapadas en la liquidaci&amp;oacute;n; empresas solventes pueden hundirse por la quiebra de sus clientes y personas con buena cualificaci&amp;oacute;n y disposici&amp;oacute;n ser despedidas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El an&amp;aacute;lisis precedente muestra claramente que la causa de la deflaci&amp;oacute;n y el motor del ciclo econ&amp;oacute;mico no es el patr&amp;oacute;n oro en s&amp;iacute;, sino la iliquidez de los bancos o su causa ra&amp;iacute;z: la pasi&amp;oacute;n por endeudarse a corto y prestar a largo. A pesar de este hecho, hist&amp;oacute;ricamente la moneda de oro ha sido la cabeza de turco de la deflaci&amp;oacute;n y el patr&amp;oacute;n oro el chivo expiatorio al que atribuir la g&amp;eacute;nesis del ciclo econ&amp;oacute;mico. Estas teor&amp;iacute;as no resisten un an&amp;aacute;lisis cient&amp;iacute;fico y reflejan s&amp;oacute;lo la confusi&amp;oacute;n en la mente de sus autores.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El patr&amp;oacute;n oro no adulterado, que no permite a los bancos acumular activos il&amp;iacute;quidos (les impide endeudarse a corto y prestar a largo), estar&amp;iacute;a libre de deflaci&amp;oacute;n y no sujeto ya a la maldici&amp;oacute;n del ciclo econ&amp;oacute;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;Iliquidez bancaria bajo el r&amp;eacute;gimen de moneda inconvertible&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ha habido en la historia muchos y notables experimentos dise&amp;ntilde;ados para evitar el colapso de bancos il&amp;iacute;quidos recurriendo a la moneda inconvertible. El m&amp;aacute;s grandioso de todos es precisamente el que ahora est&amp;aacute; en funcionamiento, inundando por primera vez el mundo entero de papel. Sin embargo, la suspensi&amp;oacute;n de la convertibilidad con el oro no suspende ni puede suspender la validez de las leyes econ&amp;oacute;micas que gobiernan la liquidez. Eliminar (descartar) el oro del sistema monetario equivale no m&amp;aacute;s que a llevarse el term&amp;oacute;metro de la cama del enfermo, dejando as&amp;iacute; a la enfermera a oscuras acerca del estado del paciente. &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n sabe? Quiz&amp;aacute; el paciente se reponga antes si, c&amp;aacute;ndidamente, ignora su condici&amp;oacute;n febril.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si todos los bancos de un pa&amp;iacute;s con moneda inconvertible son il&amp;iacute;quidos, entonces ese pa&amp;iacute;s sufrir&amp;aacute; una inflaci&amp;oacute;n progresiva que culminar&amp;aacute;, necesariamente, en una hiperinflaci&amp;oacute;n. Analicemos el proceso:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, la retirada de dep&amp;oacute;sitos y el atesoramiento de oro no juegan el mismo papel que en el patr&amp;oacute;n oro. Incluso la fuga de capitales puede resultar ineficaz, porque las mermadas reservas de los bancos se reponen con nuevas reservas creadas &lt;i&gt;ad hoc&lt;/i&gt; por el Banco central. Ciertamente, el Banco central tiene reservas para que &amp;eacute;stas puedan hacer frente a sus deudas con vencimientos m&amp;aacute;s pr&amp;oacute;ximos que los de sus activos. Si el Banco central vacilara en hacerlo, podr&amp;iacute;a provocar un p&amp;aacute;nico que comprometer&amp;iacute;a la estructura financiera del pa&amp;iacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas circunstancias el incremento de la oferta monetaria, como quiera que se defina, no es la causa sino un efecto, o un s&amp;iacute;ntoma de inflaci&amp;oacute;n. La causa primera de la inflaci&amp;oacute;n, seg&amp;uacute;n queda expuesto aqu&amp;iacute;, es la pr&amp;aacute;ctica bancaria universal de endeudarse a corto y prestar a largo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para entender completamente el proceso inflacionario debemos darnos cuenta de que la iliquidez bancaria generalizada no se autocorrige sino que tiende a agravarse, no menos con moneda inconvertible que con patr&amp;oacute;n oro. Aqu&amp;iacute; tenemos otro c&amp;iacute;rculo vicioso, aunque las retiradas de dep&amp;oacute;sitos, el atesoramiento de oro y la fuga de capitales deben quedar fuera del an&amp;aacute;lisis, puesto que pueden no tomar parte en el proceso. En vez de esto, el c&amp;iacute;rculo vicioso consiste en el &amp;eacute;xodo creciente y masivo de los tenedores de bonos desde los vencimientos largos a los vencimientos cortos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una moneda inconvertible est&amp;aacute; forzosamente basada en deuda, particularmente, la deuda del Estado. De esta forma, la calidad de la moneda (esto es, la calidad del cr&amp;eacute;dito otorgado por el Banco central) se puede identificar con la calidad del cr&amp;eacute;dito del Estado. Lo que, a su vez, es un sin&amp;oacute;nimo de la capacidad del Tesoro para consolidar la deuda del Estado (endeudarse a largo). Por lo tanto, la medida de la solvencia del Estado es la estructura de vencimientos de su deuda viva. Vencimientos medios progresivamente m&amp;aacute;s largo indican una alta y creciente calificaci&amp;oacute;n crediticia. Y al contrario, vencimientos medios progresivamente m&amp;aacute;s cortos significan una baja y decreciente calificaci&amp;oacute;n crediticia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si las deudas del banco vencen antes que sus cr&amp;eacute;ditos y tales deudas no son inmediatamente monetizadas, entonces los bancos tienen que recurrir forzosamente a la liquidaci&amp;oacute;n de sus activos en los mercados financieros. Sin embargo, el p&amp;uacute;blico s&amp;oacute;lo adquirir&amp;aacute; dichos activos con un descuento en el precio. O lo que es lo mismo, el tipo de inter&amp;eacute;s debe subir como consecuencia de la liquidaci&amp;oacute;n forzada de los activos bancarios. El Tesoro tendr&amp;aacute; que financiar su nueva deuda y refinanciar la antigua a un tipo de inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;s alto, infligiendo as&amp;iacute; p&amp;eacute;rdidas a los tenedores de las emisiones anteriores. Dichas p&amp;eacute;rdidas, imprevistas o no, har&amp;aacute;n que muchos tenedores de obligaciones se agolpen en los vencimientos cortos, donde el riesgo de ser masacrados es m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;o. De este modo, el vencimiento medio de la deuda, incluida la del Estado, disminuye. Esta es una indicaci&amp;oacute;n de que el cr&amp;eacute;dito del Estado (&amp;uacute;ltimo garante de las reservas bancarias bajo el r&amp;eacute;gimen de moneda inconvertible) se deteriora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hay salvaci&amp;oacute;n para el Tesoro en pagar un cup&amp;oacute;n m&amp;aacute;s elevado en sus nuevas emisiones de obligaciones. Cada incremento en el pasado ha diezmado el valor de emisiones m&amp;aacute;s antiguas en el mercado secundario, infligiendo severas p&amp;eacute;rdidas a las obligacionistas que confiaron en el cr&amp;eacute;dito del Estado en tiempos m&amp;aacute;s felices. Los obligacionistas no pondr&amp;aacute;n la otra mejilla. Evitar&amp;aacute;n p&amp;eacute;rdidas huyendo hacia los vencimientos m&amp;aacute;s cortos en los cuales, seg&amp;uacute;n ellos esperan, estar&amp;aacute;n en el futuro mejor protegidos contra las p&amp;eacute;rdidas en el caso de nuevas subidas en el tipo de inter&amp;eacute;s. Pero los inversores se quedan pronto sin esta salida, a medida que las deudas a corto van venciendo. Se ven literalmente empujados hacia el oro por la pol&amp;iacute;tica de altos tipos de inter&amp;eacute;s. Por lo tanto, los tipos de inter&amp;eacute;s crecientes no curan el moribundo mercado de deuda a largo, sino que, m&amp;aacute;s bien, lo entierran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En resumen, si las deudas bancarias vencen antes que sus cr&amp;eacute;ditos, s&amp;oacute;lo se puede hacer frente a &amp;eacute;stas monetiz&amp;aacute;ndolas y emitiendo deuda a corto a cambio de deuda a largo. En otras palabras, el sistema bancario, liderado por el Banco central, se ve forzado a financiar el &amp;eacute;xodo de los ahorradores desde la deuda a largo a las deudas a corto. El sistema bancario tiene que absorber m&amp;aacute;s deuda a largo a cambio de cr&amp;eacute;ditos a corto. Esto significa que el sistema bancario continua, a ritmo acelerado, practicando el &amp;quot;arte&amp;quot; de endeudarse a corto y prestar a largo. Los bancos se vuelven cada vez m&amp;aacute;s il&amp;iacute;quidos, reforz&amp;aacute;ndose as&amp;iacute; el c&amp;iacute;rculo vicioso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que hemos dicho acerca de la sangr&amp;iacute;a del capital de los bancos como resultado de la creciente iliquidez bajo un patr&amp;oacute;n oro ser&amp;aacute;, por razones aun m&amp;aacute;s poderosas, v&amp;aacute;lido en un sistema de moneda inconvertible.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Banco central est&amp;aacute; indefenso. Cualquier vacilaci&amp;oacute;n por su parte en facilitar las reservas necesarias para hacer frente a los vencimientos de los bancos simplemente destruir&amp;iacute;a el cr&amp;eacute;dito del Estado. Ciertamente, tal vacilaci&amp;oacute;n amenazar&amp;iacute;a al mercado con una inminente y enorme subida en los tipos de inter&amp;eacute;s. El Banco central desvelar&amp;iacute;a la profundidad de la sima en la que el valor de la deuda se hundir&amp;iacute;a. Los obligacionistas particulares, ansiosos por evitar mayores p&amp;eacute;rdidas, malbaratar&amp;iacute;an sus t&amp;iacute;tulos. Incluso si quisieran retenerlos para el largo plazo, un descenso inminente en el precio los convertir&amp;iacute;a en vendedores. Cuando todos los obligacionistas vendan, no habr&amp;aacute; compradores y el cr&amp;eacute;dito del Estado sufrir&amp;aacute; un da&amp;ntilde;o irreparable. Como no se puede permitir que eso suceda, el Banco central tomar&amp;aacute; todas las obligaciones de las que el descontento p&amp;uacute;blico quiera deshacerse. De grado o por fuerza, el Banco central contin&amp;uacute;a endeud&amp;aacute;ndose a corto (con el p&amp;uacute;blico) y prestando a largo (al Estado) cada vez en mayor escala.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El c&amp;iacute;rculo vicioso, sin embargo, no puede continuar indefinidamente, puesto que el vencimiento medio de la deuda no puede ser negativo. El desenlace llega cuando el vencimiento medio se acerca peligrosamente a un a&amp;ntilde;o. En ese punto, la defunci&amp;oacute;n de la moneda es un hecho consumado. No habr&amp;aacute; m&amp;aacute;s compradores de obligaciones fuera del sector financiero. Este hecho se identificar&amp;aacute; por una irreversible huida hacia el oro y otros activos tangibles. Puesto que un colapso crediticio ocurrir&amp;aacute; al mismo tiempo, puede producirse una confusi&amp;oacute;n sem&amp;aacute;ntica acerca de si el colapso es una deflaci&amp;oacute;n o una hiperinflaci&amp;oacute;n. Pero no hay necesidad de pol&amp;eacute;micas sem&amp;aacute;nticas. Est&amp;aacute; claro que el colapso crediticio inducir&amp;aacute; al desesperado Banco central a monetizar la deuda p&amp;uacute;blica a una escala jam&amp;aacute;s vista. A esto seguir&amp;aacute; una explosi&amp;oacute;n en el precio del oro en d&amp;oacute;lares, referencia para el comercio internacional de mercanc&amp;iacute;as. Desde este punto de vista, deflaci&amp;oacute;n e hiperinflaci&amp;oacute;n son s&amp;oacute;lo las dos caras de la misma moneda, esto es, la autodestrucci&amp;oacute;n del sistema monetario y de pagos internacional, cuya primera etapa es la incapacidad del Tesoro (norteamericano) para atraer aut&amp;eacute;ntico ahorro. El modo m&amp;aacute;s simple de diagnosticar la fase terminal de la enfermedad es por medio del decrecimiento progresivo de la estructura de vencimientos de la deuda p&amp;uacute;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;La Torre de Babel crediticia&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Bajo el r&amp;eacute;gimen de moneda inconvertible, la iliquidez del sistema bancario ha creado una desenfrenada Torre de Babel crediticia que ya no es posible liquidar por medios ordinarios. Pase lo que pase continuar&amp;aacute; creciendo. Crecer&amp;aacute;, desde luego, si los tipos de inter&amp;eacute;s bajan; pero tambi&amp;eacute;n crecer&amp;aacute; si &amp;eacute;stos suben. El anterior es un nuevo aspecto llamado &amp;quot;efecto Ponzi&amp;quot; por el profesor H. P. Minsky y consiste en lo siguiente. Los bancos, poco deseosos de llevar a p&amp;eacute;rdidas sus pr&amp;eacute;stamos incobrables (ya que ello volatilizar&amp;iacute;a completamente su capital y m&amp;aacute;s que su capital), convencen a sus deudores, mediante alguna que otra presi&amp;oacute;n si es necesario, de que se endeuden m&amp;aacute;s para poder pagar los cada vez m&amp;aacute;s altos intereses. Pero los tipos de inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;s altos exacerban el problema: los malos cr&amp;eacute;ditos se van apilando uno sobre otro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El aspecto m&amp;aacute;s inquietante de la Torre de Babel crediticia es que crece m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido que el Producto Nacional Bruto. Antes de 1960, producir un nuevo d&amp;oacute;lar de PNB compromet&amp;iacute;a menos de un d&amp;oacute;lar de deuda adicional. En los a&amp;ntilde;os 60, como media, compromet&amp;iacute;a dos d&amp;oacute;lares; en los setenta, tres d&amp;oacute;lares; y en lo que llevamos de los 80, un d&amp;oacute;lar adicional de PNB compromete ya cuatro d&amp;oacute;lares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Deber&amp;iacute;a estar claro que esta tendencia no puede continuar indefinidamente. La deuda adicional no tiene justificaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica en ning&amp;uacute;n caso. No produce los rendimientos necesarios para amortizarla. No produce la renta necesaria para el pago de sus intereses, no hablemos ya de producir renta &lt;i&gt;consumible&lt;/i&gt;. M&amp;aacute;s tarde o m&amp;aacute;s temprano, la fant&amp;aacute;stica Torre de Babel engendrada por la iliquidez cr&amp;oacute;nica del sistema bancario tendr&amp;aacute; que derrumbarse sobre la complacencia y la apat&amp;iacute;a dominantes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay una forma, s&amp;oacute;lo una, de evitar el inminente desastre: detener el explosivo crecimiento de esta Torre de Babel de una vez bajando el tipo de inter&amp;eacute;s al dos o el tres por ciento anual, donde &amp;eacute;ste tendr&amp;iacute;a de nuevo relaci&amp;oacute;n con la productividad marginal del capital en este pa&amp;iacute;s. Entonces, los intereses de la deuda podr&amp;iacute;an pagarse sin recurrir a la &amp;quot;m&amp;aacute;quina de hacer billetes&amp;quot;.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay una forma, s&amp;oacute;lo una, de bajar el tipo de inter&amp;eacute;s al dos o el tres por ciento de la noche a la ma&amp;ntilde;ana: hacer el d&amp;oacute;lar convertible en oro a un cambio fijado por estatuto. La reforma monetaria debe, desde luego, acompa&amp;ntilde;arse de una operaci&amp;oacute;n de reembolso, por la cual la deuda viva se cambiar&amp;aacute; por deuda denominada en oro y con cupones pagaderos en oro a un tipo de inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;s bajo. (Sin mencionar las reformas pol&amp;iacute;ticas necesarias para limitar la propensi&amp;oacute;n a gastar de los pol&amp;iacute;ticos, la cual no podr&amp;iacute;a avenirse con un r&amp;eacute;gimen de moneda convertible.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta observaci&amp;oacute;n se justifica por el hecho de que el oro es el activo m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido dentro del panorama que se ofrece a un hombre del siglo XX. D&amp;eacute;cadas de difamaci&amp;oacute;n del oro no pueden cambiar este hecho. Que &lt;i&gt;tiene&lt;/i&gt; que existir el activo m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido se deduce del hecho de que la liquidez de un activo siempre puede compararse con la de otro. Entonces surge un activo que es m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido que cualquier otro. Este activo es el oro, porque su utilidad marginal decrece m&amp;aacute;s lentamente que la de cualquier otro activo, como demuestra la enorme cantidad de oro existente comparada con la peque&amp;ntilde;a producci&amp;oacute;n anual de este metal. Quienes nieguen que el oro tiene esta propiedad &amp;uacute;nica cargan con la tarea de encontrar el activo m&amp;aacute;s l&amp;iacute;quido existente. El hecho es que si la ratio entre existencias y producci&amp;oacute;n de cobre (el cual es normalmente una fracci&amp;oacute;n) fuera tan alto como el del oro (el cual est&amp;aacute; normalmente cerca de 100), entonces el cobre ser&amp;iacute;a un bien libre tanto como el agua, y los productores de cobre se arruinar&amp;iacute;an. En este sentido, el oro no es escaso en absoluto. En realidad, el oro es el bien m&amp;aacute;s abundante que se conoce y produce. La abundancia del oro junto con su incesante demanda es la garant&amp;iacute;a para cada poseedor de este metal de que es el puerto m&amp;aacute;s seguro para sus ahorros en tiempos de tormentas monetarias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La maliciosa campa&amp;ntilde;a contra el oro, y contra el concepto de liquidez, es una caracter&amp;iacute;stica de nuestros tiempos y de la ideolog&amp;iacute;a colectivista que manifiesta la llamada &amp;quot;macroeconom&amp;iacute;a&amp;quot;. Pero aquellos que quieran entender qu&amp;eacute; es lo hace moverse al mercado &amp;ndash;y al oro&amp;ndash; deben recurrir a la &amp;quot;microeconom&amp;iacute;a&amp;quot;, a la idea de liquidez y a su contraria, la iliquidez.&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/Community/aggbug.aspx?PostID=67503" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Inflacion/default.aspx">Inflacion</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/FED/default.aspx">FED</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Gobierno/default.aspx">Gobierno</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Patr_26002300_243_3B00_n+Oro/default.aspx">Patr&amp;#243;n Oro</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Estado/default.aspx">Estado</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Depresi_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Depresi&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Devaluaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Devaluaci&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Recesi_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Recesi&amp;#243;n</category></item></channel></rss>