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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="http://mises.org/Community/utility/FeedStylesheets/rss.xsl" media="screen"?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>Rodrigo Diaz : Desempleo</title><link>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Desempleo/default.aspx</link><description>Tags: Desempleo</description><dc:language>en</dc:language><generator>CommunityServer 2008.5 SP2 (Build: 40407.4157)</generator><item><title>Leyes del salario mínimo</title><link>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2009/09/09/leyes-del-salario-m-237-nimo.aspx</link><pubDate>Thu, 10 Sep 2009 01:36:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:250399</guid><dc:creator>Rodrigo Diaz</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><comments>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2009/09/09/leyes-del-salario-m-237-nimo.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Por Henry Hazlitt&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hemos examinado anteriormente algunos de los perniciosos resultados que producen los arbitrarios esfuerzos realizados por el Estado para elevar el precio de aquellas mercanc&amp;iacute;as que desea favorecer. La misma especie de da&amp;ntilde;os se derivan cuando se trata de incrementar los sueldos mediante las leyes del salario m&amp;iacute;nimo. Esto no debe sorprendernos, pues un salario es en realidad un precio. En nada favorece la claridad del pensamiento econ&amp;oacute;mico que el precio de los servicios laborales haya recibido un nombre enteramente diferente al de los otros precios. Esto ha impedido a mucha gente percatarse de que ambos son gobernados por los mismos principios. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las opiniones acerca de los salarios se formulan con tal apasionamiento y quedan tan influidas por la pol&amp;iacute;tica, que en la mayor&amp;iacute;a de las discusiones sobre el tema se olvidan los m&amp;aacute;s elementales principios. Gentes que ser&amp;iacute;an las primeras en negar que la prosperidad pueda ser producida mediante un alza artificial de los precios y no vacilar&amp;iacute;an en afirmar que las leyes del precio m&amp;iacute;nimo, en vez de proteger, perjudican las industrias que tratan de favorecer, abogar&amp;aacute;n, no obstante, por la promulgaci&amp;oacute;n de leyes de salario m&amp;iacute;nimo e increpar&amp;aacute;n con la m&amp;aacute;xima acritud a sus oponentes. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No obstante, deber&amp;iacute;a quedar bien sentado que una ley de salario m&amp;iacute;nimo, en el mejor de los casos, constituye arma poco eficaz para combatir el da&amp;ntilde;o derivado de los bajos salarios y que el posible beneficio a conseguir, mediante tales leyes, s&amp;oacute;lo superar&amp;aacute; el posible mal en proporci&amp;oacute;n a la modestia de los objetivos a alcanzar. Cuanto m&amp;aacute;s ambiciosa sea la ley, cuantos m&amp;aacute;s obreros pretenda proteger y en mayor proporci&amp;oacute;n aspire al incremento de los salarios, tanto m&amp;aacute;s probable ser&amp;aacute; que el perjuicio supere los efectos beneficiosos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo primero que ocurre cuando, por ejemplo, se promulga una ley en virtud de la cual no se pagar&amp;aacute; a nadie menos de treinta d&amp;oacute;lares por una semana laboral de cuarenta y ocho horas, es que nadie cuyo trabajo no sea valorado en esa cifra por un empresario volver&amp;aacute; a encontrar empleo. No se puede sobrevalorar en una cantidad determinada el trabajo de un obrero en el mercado laboral por el mero hecho de haber convertido en ilegal su colocaci&amp;oacute;n por cantidad inferior. Lo &amp;uacute;nico que se consigue es privarle del derecho a ganar lo que su capacidad y empleo le permitir&amp;iacute;an, mientras se impide a la comunidad beneficiarse de los modestos servicios que aqu&amp;eacute;l es capaz de rendir. En una palabra, se sustituye el salario bajo por el desempleo. Se causa un mal general, sin compensaci&amp;oacute;n equivalente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La &amp;uacute;nica excepci&amp;oacute;n se registra cuando un grupo de obreros recibe un salario efectivamente por debajo de su valor en el mercado. Esto puede ocurrir s&amp;oacute;lo en circunstancias o lugares especiales donde las fuerzas de la competencia no funcionen libre o adecuadamente; pero casi todos estos casos especiales podr&amp;iacute;an remediarse con igual efectividad, m&amp;aacute;s flexiblemente y con menor da&amp;ntilde;o potencial, a trav&amp;eacute;s del actuar de los sindicatos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabe pensar que si la ley obliga a pagar mayores salarios en una industria dada, pueda &amp;eacute;sta elevar sus precios de tal suerte que el incremento pase a gravitar sobre los consumidores. Sin embargo, tal desviaci&amp;oacute;n no es tan hacedera ni se escapa con tanta sencillez a las consecuencias de una artificiosa elevaci&amp;oacute;n de sueldos. Muchas veces no es posible aumentar el precio de sus productos, pues quiz&amp;aacute; se induzca al consumidor a la b&amp;uacute;squeda de un sustitutivo. O bien, si contin&amp;uacute;an adquiri&amp;eacute;ndolo, los nuevos precios les obliguen a comprar menos cantidad. En su consecuencia, aunque algunos obreros de la industria en cuesti&amp;oacute;n se han beneficiado del alza de salarios, otros por ello perder&amp;aacute;n sus empleos. Por otra parte, si no se aumenta el precio del producto, los fabricantes marginales son desplazados del negocio. En realidad se habr&amp;aacute; provocado una reducci&amp;oacute;n en la producci&amp;oacute;n y el consiguiente paro, recorriendo camino distinto. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando se mencionan estas consecuencias, siempre hay alguien que replica: &amp;laquo;Perfectamente; si para conservar la industria X es ineludible pagar salarios &amp;iacute;nfimos, justo es que los salarios m&amp;iacute;nimos obliguen a su cierre.&amp;raquo; Ahora bien, tan audaz afirmaci&amp;oacute;n prescinde de ciertas realidades. En primer lugar, no advierte que los consumidores han de soportar la p&amp;eacute;rdida del producto. Olvida tambi&amp;eacute;n que los obreros que trabajaban en la industria en cuesti&amp;oacute;n quedan condenados al desempleo. Finalmente, ignora que por bajos que fueran los emolumentos abonados, eran los mejores entre todas las posibilidades que se ofrec&amp;iacute;an a los obreros de la tantas veces aludida industria X, pues de lo contrario habr&amp;iacute;an acudido a otra. Por lo tanto, si la industria X es suprimida por una ley de salarios m&amp;iacute;nimos, quienes en ella trabajaban se ver&amp;aacute;n constre&amp;ntilde;idos a aceptar empleos que reputaron menos interesantes que los que por fuerza han de abandonar. Su demanda de trabajo har&amp;aacute; descender todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s los salarios de las ocupaciones alternativas que ahora les son ofrecidas. No cabe eludir la consecuencia: siempre que se imponen salarios m&amp;iacute;nimos se provoca un incremento del desempleo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Adem&amp;aacute;s, los programas de asistencia destinados a aliviar el paro originado por la ley del salario m&amp;iacute;nimo crean un serio problema. Mediante un salario m&amp;iacute;nimo de $7,50&amp;nbsp;por hora, verbigracia, se proh&amp;iacute;be a cualquiera trabajar cuarenta horas semanales por menos de trecientos d&amp;oacute;lares. Supongamos ahora que se ofrece una asistencia de s&amp;oacute;lo&amp;nbsp;ciento ochenta d&amp;oacute;lares semanales. Ello equivale a haber prohibido que una persona emplee su tiempo eficazmente ganando, por ejemplo,&amp;nbsp;doscientos cincuenta&amp;nbsp;d&amp;oacute;lares semanales, manteni&amp;eacute;ndole en cambio inactivo percibiendo un subsidio de&amp;nbsp;ciento ochenta&amp;nbsp;d&amp;oacute;lares a la semana. Hemos privado a la sociedad del valor de sus servicios; al hombre, de la independencia y dignidad que se derivan de la autosuficiencia econ&amp;oacute;mica, incluso a bajo nivel, separ&amp;aacute;ndole de la tarea m&amp;aacute;s de su agrado, y, al propio tiempo, recibe una remuneraci&amp;oacute;n menor a la que pod&amp;iacute;a haber ganado por su propio esfuerzo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas consecuencias se producir&amp;aacute;n siempre que el socorro sea inferior en un centavo a los&amp;nbsp;trescientos d&amp;oacute;lares. Sin embargo, cuanto m&amp;aacute;s elevado sea el mismo, tanto peor ser&amp;aacute; la situaci&amp;oacute;n en otros aspectos. Si se ofrece un subsidio de&amp;nbsp;trescientos d&amp;oacute;lares, se facilita a muchos igual cantidad sin trabajar que trabajando. En fin, cualquiera que sea la cantidad a que ascienda el subsidio, provoca una situaci&amp;oacute;n en la que cada cual trabaja s&amp;oacute;lo por la diferencia entre su salario y el importe del socorro. Si &amp;eacute;ste, por ejemplo, es de trescientos d&amp;oacute;lares semanales, los obreros a quienes se ofrece un salario de un 10 d&amp;oacute;lares por hora o cuatrocientosa d&amp;oacute;lares a la semana, ven que de hecho se les pide que trabajen por&amp;nbsp;cien d&amp;oacute;lares a la semana tan s&amp;oacute;lo, puesto que el resto pueden obtenerlo sin hacer nada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cabr&amp;iacute;a pensar en la posibilidad de escapar a estas consecuencias ofreciendo ese socorro en forma de trabajo remunerado, en lugar de hacerlo a cambio de nada; pero esto es tan s&amp;oacute;lo cambiar la naturaleza de las repercusiones. La asistencia en forma de trabajo significa pagar a los beneficiarios m&amp;aacute;s de lo que el mercado hubiera ofrecido libremente. Por tanto, s&amp;oacute;lo una parte del salario de ayuda proviene de su actividad (ejercida, por lo general, en trabajos de dudosa utilidad), mientras que el resto es una limosna disfrazada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Probablemente hubiera sido mejor, en todo evento que el Estado, inicialmente, hubiera subvencionado francamente el sueldo percibido en las tareas privadas que ya ven&amp;iacute;an realizando. No queremos alargar m&amp;aacute;s este asunto, pues nos llevar&amp;iacute;a al examen de cuestiones que de momento no interesan. Ahora bien, conviene tener presentes las dificultades y consecuencias de los subsidios al considerar la promulgaci&amp;oacute;n de leyes del salario m&amp;iacute;nimo o el incremento de los m&amp;iacute;nimos ya fijados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;De cuanto antecede no se pretende deducir la imposibilidad de elevar los salarios. Lo &amp;uacute;nico que se desea es se&amp;ntilde;alar que el m&amp;eacute;todo aparentemente sencillo de incrementarlo mediante disposiciones del poder p&amp;uacute;blico es el camino peor y m&amp;aacute;s equivocado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Parece oportuno advertir ahora que lo que distingue a muchos reformadores de quienes rechazan sus sugerencias no es la mayor filantrop&amp;iacute;a de los primeros, sino su mayor impaciencia. No se trata de si deseamos o no el mayor bienestar econ&amp;oacute;mico posible para todos. Entre hombres de buena voluntad tal objetivo ha de darse por descontado. La verdadera cuesti&amp;oacute;n se refiere a los medios adecuados para conseguirlo, y al tratar de dar una respuesta a tal cuesti&amp;oacute;n, no el l&amp;iacute;cito olvidar unas cuantas verdades elementales; no cabe distribuir m&amp;aacute;s riqueza que la creada; no es posible, a la larga, pagar al conjunto de la mano de obra m&amp;aacute;s de lo que produce. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mejor manera de elevar, por lo tanto, los salarios es incrementando la productividad del trabajo. Tal finalidad puede alcanzarse acudiendo a distintos m&amp;eacute;todos: por una mayor acumulaci&amp;oacute;n de capital, es decir, mediante un aumento de las m&amp;aacute;quinas que ayudan al obrero en su tarea; por nuevos inventos y mejoras t&amp;eacute;cnicas; por una direcci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s eficaz por parte de los empresarios; por mayor aplicaci&amp;oacute;n y eficiencia por parte de los obreros; por una mejor formaci&amp;oacute;n y adiestramiento profesional. Cuanto m&amp;aacute;s produce el individuo, tanto m&amp;aacute;s acrecienta la riqueza de toda la comunidad. Cuanto m&amp;aacute;s produce, tanto m&amp;aacute;s valiosos son sus servicios para los consumidores y, por lo tanto, para los empresarios. Y cuanto mayor es su valor para el empresario, mejor le pagar&amp;aacute;n. Los salarios reales tienen su origen en la producci&amp;oacute;n, no en los decretos y &amp;oacute;rdenes ministeriales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tomado del libro de Henry Hazlitt &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Econom&amp;iacute;a en una Lecci&amp;oacute;n&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/Community/aggbug.aspx?PostID=250399" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Gobierno/default.aspx">Gobierno</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Socialismo/default.aspx">Socialismo</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Desempleo/default.aspx">Desempleo</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Trabajo/default.aspx">Trabajo</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Intervencionismo/default.aspx">Intervencionismo</category></item><item><title>El Mundo Alrevesado de John Maynard Keynes </title><link>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2009/05/10/el-mundo-alrevesado-de-john-maynard-keynes.aspx</link><pubDate>Sun, 10 May 2009 04:16:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:146206</guid><dc:creator>Rodrigo Diaz</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><comments>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2009/05/10/el-mundo-alrevesado-de-john-maynard-keynes.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;strong&gt;El Art&amp;iacute;culo Diario del Instituto von Mises&lt;/strong&gt; publicado el 4/23/2009 por &lt;strong&gt;Mark Thornton&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;John Maynard Keynes usaba con frecuencia un lenguaje florido con expresiones como &amp;quot;esp&amp;iacute;ritus animales&amp;quot; y &amp;quot;la trampa de liquidez&amp;quot; para describir las cosas que no entend&amp;iacute;a.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; Despu&amp;eacute;s de todo er&lt;/span&gt;a m&amp;aacute;s un bur&amp;oacute;crata que un economista.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;De hecho, se le podr&amp;iacute;a describir mejor como un anti-economista porque esquivando temas como la oferta y la demanda, lograba mantener la opini&amp;oacute;n de que el gobierno hac&amp;iacute;a funcionar la econom&amp;iacute;a. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;As&amp;iacute;, por ejemplo, no pod&amp;iacute;a entender por qu&amp;eacute; la gente invert&amp;iacute;a sus recursos en aventuras arriesgadas que pudieran ayudar a mantener la econom&amp;iacute;a creciendo a pleno empleo.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por tanto, sustituy&amp;oacute; &amp;quot;esp&amp;iacute;ritus animales&amp;quot; por &amp;ldquo;af&amp;aacute;n de lucro&amp;rdquo;.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Estos esp&amp;iacute;ritus permiten a los empresarios proceder con ingenua confianza y dejar a un lado la preocupaci&amp;oacute;n por las p&amp;eacute;rdidas.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Del mismo modo, la ca&amp;iacute;da de las inversiones era tambi&amp;eacute;n un problema psicol&amp;oacute;gico que denomin&amp;oacute; la &amp;quot;trampa de liquidez&amp;quot;.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Esta trampa ocurre cuando los inversores buscan liquidez en efectivo y cuando la pol&amp;iacute;tica monetaria - en t&amp;eacute;rminos de reducir las tasas de inter&amp;eacute;s - ya no produce un aumento de la inversi&amp;oacute;n. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;El problema con Keynes es que pensaba que si los empresarios perd&amp;iacute;an su nervio colectivo, el Gobierno deb&amp;iacute;a socializar la inversi&amp;oacute;n, impulsar la demanda y el empleo, y crear un clima de seguridad para conducir de nuevo la econom&amp;iacute;a al pleno empleo.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;No entendi&amp;oacute; c&amp;oacute;mo funciona la econom&amp;iacute;a ya que no pudo entender c&amp;oacute;mo la econom&amp;iacute;a se auto-corrige cuando ocurre una contracci&amp;oacute;n. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Nuestro problema es que Bush, Obama, Geithner, y Summers est&amp;aacute;n todos siguiendo el libreto keynesiano, mientras el premio Nobel Paul Krugman act&amp;uacute;a como director del coro.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Si en vez de eso tan solo hubi&amp;eacute;ramos permitido al mercado libre hacer su trabajo, es probable que la econom&amp;iacute;a ya hubiera tocado fondo, y empresas como AIG estar&amp;iacute;an saliendo de la bancarrota y la tasa de desempleo estar&amp;iacute;a disminuyendo en vez de continuar al alza. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;El proceso del mercado se redujo hace solo unos pocos meses hasta llegar a la actual contracci&amp;oacute;n y - durante los &amp;uacute;ltimos 15 meses - ha sido sustituido casi totalmente por la intervenci&amp;oacute;n del gobierno.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Muchas de las intervenciones han sido descritas como &amp;quot;sin precedentes&amp;quot; en el sentido de que nunca hab&amp;iacute;an sido ensayadas anteriormente.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Esto significa que ni los participantes en el mercado, ni los encargados de formular las pol&amp;iacute;ticas, tienen experiencia en el asunto - y el hecho es evidente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Esta serie de intervenciones ha sido desordenada.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Muchas intervenciones, como la adquisici&amp;oacute;n de AIG, fueron sorpresas totales, que han causado volatilidad en los mercados de valores.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Adem&amp;aacute;s, estas intervenciones han sido inmensamente grandes y de amplio alcance.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Medidas en t&amp;eacute;rminos de d&amp;oacute;lares, los recursos &amp;quot;asignados&amp;quot; ascienden a m&amp;aacute;s de $ 12 billones seg&amp;uacute;n algunas cuentas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Ir&amp;oacute;nicamente, al adoptar la posici&amp;oacute;n keynesiana de perder nuestro &amp;quot;esp&amp;iacute;ritu animal&amp;quot; y al sufrir el problema psicol&amp;oacute;gico del p&amp;aacute;nico, el gobierno ha llevado a cabo cambios gigantescos en sus pol&amp;iacute;ticas los cuales han debilitado enormemente el &amp;ldquo;af&amp;aacute;n de lucro&amp;rdquo;.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los empresarios ya no est&amp;aacute;n buscando nuevas oportunidades de beneficio en la econom&amp;iacute;a.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En cambio, es muy probable, que o bien est&amp;eacute;n tratando de preservar su capital o a la espera recibir fondos de rescate de parte del gobierno. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Para preservar el capital se requiere su colocaci&amp;oacute;n en activos de bajo riesgo tales como bonos, dinero en efectivo, dep&amp;oacute;sitos a t&amp;eacute;rmino, u oro.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;As&amp;iacute; que estamos ahorrando m&amp;aacute;s y pagando deudas para protegernos nosotros mismos, pero seg&amp;uacute;n la terminolog&amp;iacute;a keynesiana, hemos ca&amp;iacute;do en la muy peligrosa &amp;ldquo;trampa de liquidez&amp;rdquo;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Para Keynes, la trampa de liquidez ocurre cuando los consumidores intentan ahorrar m&amp;aacute;s y consumir menos.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Su reflexi&amp;oacute;n era que el menor consumo podr&amp;iacute;a hacer da&amp;ntilde;o a las empresas y a la producci&amp;oacute;n y, en consecuencia, pon&amp;iacute;a en riesgo las empresas y la mano de obra.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Estos m&amp;aacute;s bajos ingresos, significar&amp;iacute;an, a su vez, que el intentar un mayor ahorro en realidad dar&amp;iacute;a, como resultado, una econom&amp;iacute;a bastante peor. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;La trampa de liquidez en realidad tiene relaci&amp;oacute;n con el acaparamiento y el ahorro.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Si bien el acaparamiento tiene mala fama entre los economistas, es en realidad algo muy bueno.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Normalmente, la gente no acapara recursos irracionalmente o sin raz&amp;oacute;n alguna, acapara como una manera de protegerse de situaciones peligrosas.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Son la depresi&amp;oacute;n, la inflaci&amp;oacute;n, la guerra, y otras calamidades las que normalmente hacen que la gente acapare. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;No s&amp;oacute;lo el aumento del ahorro ayuda a la econom&amp;iacute;a, sino que adem&amp;aacute;s el acaparamiento es bueno porque ayuda a facilitar el proceso de deflaci&amp;oacute;n y la deflaci&amp;oacute;n contribuye a la recuperaci&amp;oacute;n.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Si la gente reduce el consumo (la demanda), entonces los precios caen, sobre todo en las primeras etapas de la producci&amp;oacute;n.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Al estar cada vez m&amp;aacute;s baratos todo tipo de bienes y recursos, incluyendo la mano de obra, aumenta el poder adquisitivo de cada d&amp;oacute;lar acaparado.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Los precios que subieron durante el per&amp;iacute;odo del auge econ&amp;oacute;mico - en particular los de la tierra, los del capital, y los de otras clases de activos &amp;ndash; se restablecen entonces, a niveles m&amp;aacute;s bajos.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Se liquida la deuda y los ahorros se restauran y resurgen las perspectivas de retorno a la prosperidad, en primer lugar entre los productores y luego entre los consumidores.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Por lo tanto el acaparamiento acelera la deflaci&amp;oacute;n y la deflaci&amp;oacute;n acelera el proceso de correcci&amp;oacute;n. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Pero los Keynesianos tienen miedo de este proceso porque no entienden la forma en que nos lleva de vuelta al pleno empleo y al crecimiento econ&amp;oacute;mico.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;He dado a este temor el nombre de apoplithorismosphobia.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Joseph Salerno ha demostrado que no hay base te&amp;oacute;rica, y Greg Kaza ha demostrado que no hay base emp&amp;iacute;rica, para este temor.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ir&amp;oacute;nicamente, son las pol&amp;iacute;ticas keynesianas, tales como los rescates, los paquetes de est&amp;iacute;mulo, y la inflaci&amp;oacute;n los que deben ser temidos, ya que pueden poner en peligro nuestro &amp;ldquo;esp&amp;iacute;ritu animal&amp;rdquo; de &amp;ldquo;af&amp;aacute;n de lucro&amp;rdquo; y nos han tenido cautivos en la &amp;ldquo;trampa de liquidez&amp;rdquo; por varios a&amp;ntilde;os. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;El acaparamiento finalmente arregla la mayor&amp;iacute;a de los balances, pero en una econom&amp;iacute;a dominada por los keynesianos, tarda un tiempo extremadamente largo.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Durante el intervalo, la gente puede quedar permanentemente hastiada del mercado y de la inversi&amp;oacute;n.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Podr&amp;iacute;an convertirse en acaparadores permanentes.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Esto ocurri&amp;oacute; a muchos estadounidenses durante la Gran Depresi&amp;oacute;n.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La frugalidad y el ahorro, si bien admirables, se convirtieron en una especie de cicatriz psicol&amp;oacute;gica que exhibieron por el resto de sus vidas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Las pol&amp;iacute;ticas de estilo keynesiano han dado lugar a cat&amp;aacute;strofes, como la Gran Depresi&amp;oacute;n, el &amp;quot;estancamiento&amp;quot; de los Estados Unidos de 1970 a 1982, y las secuelas de la burbuja japonesa.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Cada una de ellas dur&amp;oacute; m&amp;aacute;s de una d&amp;eacute;cada.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Ser&amp;iacute;a mucho mejor permitir un proceso de correcci&amp;oacute;n del mercado libre sin obstrucciones. Sin una red de seguridad del gobierno, o rescates, habr&amp;iacute;a m&amp;aacute;s acaparamiento, la deflaci&amp;oacute;n ser&amp;iacute;a m&amp;aacute;s expedita, habr&amp;iacute;a m&amp;aacute;s bancarrotas, y tendr&amp;iacute;amos un r&amp;aacute;pido retorno a la prosperidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Si bien la bancarrota suena horrible, es realmente un proceso maravilloso y ordenado.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;En primer lugar, corrige r&amp;aacute;pidamente los balances.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Tambi&amp;eacute;n proporciona una oportunidad para eliminar los actuales propietarios y administradores de empresa que operan de manera arriesgada.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Aqu&amp;iacute; no habr&amp;iacute;a necesidad de preocuparse por cuesti&amp;oacute;n de comisiones ni bonos laborales para los directivos!&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Algunas empresas en quiebra tendr&amp;iacute;an que salir completamente del negocio y sus recursos ser&amp;iacute;an subastados por otros empresarios a precios muy bajos.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Me imagino que decenas de empresas que apenas inician labores para llevar al mercado coches el&amp;eacute;ctricos estar&amp;iacute;an encantadas con la oportunidad de comprar una planta de autom&amp;oacute;viles en Michigan por peniques por d&amp;oacute;lar.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Otras empresas podr&amp;iacute;an mantenerse en el negocio conservando los puestos de trabajo de la mayor&amp;iacute;a de los trabajadores, pero la quiebra reducir&amp;iacute;a la deuda y los costos y brindar&amp;iacute;a la oportunidad de renegociar contratos y salarios. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;El ambiente resultante despu&amp;eacute;s de la quiebra es el de nuevos propietarios y operadores con mucho menor deuda quienes tampoco han sufrido el aplastamiento de su &amp;quot;esp&amp;iacute;ritu animal&amp;quot;.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Las empresas tendr&amp;iacute;an una deuda menor y, por tanto, una estructura de costos m&amp;aacute;s baja.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Algunos consumidores estar&amp;iacute;an llenos del efectivo acumulado y tendr&amp;iacute;an la oportunidad de comprar a precios mucho m&amp;aacute;s bajos.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;La econom&amp;iacute;a entrar&amp;iacute;a en modo de recuperaci&amp;oacute;n y podr&amp;iacute;a r&amp;aacute;pidamente alcanzar pleno empleo y crecimiento econ&amp;oacute;mico.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Lo que es m&amp;aacute;s importante, al no rescatar a los perdedores, desaparece el riesgo moral de que los empresarios conf&amp;iacute;en en que podr&amp;iacute;an volver a ser rescatados en el futuro. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Porque no entienden c&amp;oacute;mo funciona el mercado, los keynesianos piensan que se trata de una fantas&amp;iacute;a.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Pero si se siguiera la receta Austr&amp;iacute;aca de liquidar deudas y empresas en quiebra, se permitir&amp;iacute;a el descenso de los precios al desaparecer la inflaci&amp;oacute;n monetaria, no habr&amp;iacute;a necesidad de impulsar el empleo, ni de subsidiar el desempleo, ni de desalentar el acaparamiento, y se tendr&amp;iacute;a como resultado final la recuperaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pida posible y el m&amp;iacute;nimo dolor econ&amp;oacute;mico. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Mark Thornton es miembro residente del Ludwig von Mises Institute de Auburn, Alabama, y Editor de la Rese&amp;ntilde;a de Libros de la Revista Trimestral de Econom&amp;iacute;a Austriaca.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Es autor de Econom&amp;iacute;a de la prohibici&amp;oacute;n y coautor de Tarifas, Bloqueos, e Inflaci&amp;oacute;n: Econom&amp;iacute;a de la Guerra Civil. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Calibri;"&gt;&amp;nbsp;TRADUCCI&amp;Oacute;N DE RODRIGO DIAZ&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/Community/aggbug.aspx?PostID=146206" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Ciclo+de+los+Negocios/default.aspx">Ciclo de los Negocios</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Inflacion/default.aspx">Inflacion</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Crisis/default.aspx">Crisis</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Depresi_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Depresi&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Recesi_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Recesi&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Desempleo/default.aspx">Desempleo</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Keynes/default.aspx">Keynes</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Capitalismo/default.aspx">Capitalismo</category></item><item><title>Los siete déficits mortales - Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía</title><link>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2008/12/02/los-siete-d-233-ficits-mortales-joseph-stiglitz-premio-nobel-de-econom-237-a.aspx</link><pubDate>Wed, 03 Dec 2008 02:33:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:68788</guid><dc:creator>Rodrigo Diaz</dc:creator><slash:comments>1</slash:comments><comments>http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/2008/12/02/los-siete-d-233-ficits-mortales-joseph-stiglitz-premio-nobel-de-econom-237-a.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;Traducci&amp;oacute;n para &lt;a href="http://www.sinpermiso.info"&gt;www.sinpermiso.info&lt;/a&gt;: Ricardo Tim&amp;oacute;n&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando el presidente George W. Bush asumi&amp;oacute; el cargo, el grueso de los descontentos con unas elecciones robadas se consolaron con esta idea: dado nuestro sistema de controles y equilibrios pol&amp;iacute;ticos, &amp;iquest;cu&amp;aacute;nto da&amp;ntilde;&amp;oacute; puede hacer? Ahora lo sabemos: mucho m&amp;aacute;s de lo que pod&amp;iacute;an imaginar los peores pesimistas. Desde la guerra de Irak hasta el colapso de los mercados crediticios, las p&amp;eacute;rdidas financieras apenas resultan concebibles. Y detr&amp;aacute;s esas p&amp;eacute;rdidas a&amp;uacute;n hay que contar las oportunidades perdidas, todav&amp;iacute;a mayores.&lt;br /&gt;Tomados de consuno los dineros despilfarrados en la guerra, los dineros despilfarrados en un esquema inmobiliario piramidal que empobreci&amp;oacute; a los m&amp;aacute;s y enriqueci&amp;oacute; a unos pocos y los dineros que se esfumaron con la recesi&amp;oacute;n, el hiato entre lo que podr&amp;iacute;amos haber producido y lo que realmente produjimos f&amp;aacute;cilmente rebasar&amp;aacute; el bill&amp;oacute;n y medio de d&amp;oacute;lares. Piensen lo que habr&amp;iacute;a podido hacerse con esa suma para proporcionar asistencia sanitaria a quienes carecen de seguro m&amp;eacute;dico, para mejorar nuestro sistema educativo, para desarrollar tecnolog&amp;iacute;as verdes&amp;hellip; La lista es infinita.&lt;br /&gt;Y el verdadero coste de las oportunidades perdidas es todav&amp;iacute;a mayor. Piensen en la guerra. Est&amp;aacute;n, para empezar, los fondos directamente asignados a ella por el gobierno (unos 12 mil millones de d&amp;oacute;lares mensuales, y eso aceptando las estimaciones confundentes de la administraci&amp;oacute;n Bush). Pero es que son mucho mayores todav&amp;iacute;a, como ha documentado en su libro La guerra de los tres billones de d&amp;oacute;lares Linda Bilmes, de la Kennedy School, los costes indirectos: las remuneraciones que han dejado de ganar los heridos o los muertos o la actividad econ&amp;oacute;mica desplazada (de, pongamos por caso, gastar en hospitales norteamericanos a gastar en empresas nepalesas de seguridad). Esos factores sociales y macroecon&amp;oacute;micos podr&amp;iacute;an llegar a montar m&amp;aacute;s de 2 billones de d&amp;oacute;lares en el c&amp;oacute;mputo total de los costes de la guerra.&lt;br /&gt;Pero hay un haz de luz en esos negros nubarrones. Si logramos zafarnos de la pesadumbre, si conseguimos pensar m&amp;aacute;s cuidadosa y menos ideol&amp;oacute;gicamente sobre la manera de robustecer nuestra econom&amp;iacute;a y hacer de la nuestra una sociedad mejor, tal vez podamos adelantar algo en el planteamiento y soluci&amp;oacute;n de los enconados problemas que venimos arrastrando.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit de valores.-&lt;/strong&gt; Uno de los puntos fuertes de Norteam&amp;eacute;rica es su diversidad, y siempre ha habido una diversidad de puntos de vista incluso respecto de nuestros principios fundamentales (la presunci&amp;oacute;n de inocencia, el mandato de habeas corpus, el imperio de la ley). Pero &amp;ndash;o eso cre&amp;iacute;amos, al menos&amp;mdash; quienes discrepaban de esos principios constitu&amp;iacute;an una peque&amp;ntilde;a franja marginal, f&amp;aacute;cilmente ignorable. Ahora hemos aprendido que esa franja no es tan min&amp;uacute;scula y que, entre sus miembros, se cuentan el actual presidente y los dirigentes de su partido. Y esa divisi&amp;oacute;n en los valores no pod&amp;iacute;a haber llegado en peor momento. Percatarse de que podr&amp;iacute;amos tener menos en com&amp;uacute;n de lo que pens&amp;aacute;bamos puede dificultar la resoluci&amp;oacute;n de problemas que tenemos que encarar juntos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit clim&amp;aacute;tico.- &lt;/strong&gt;Con ayuda de c&amp;oacute;mplices como ExxonMobil, Bush trat&amp;oacute; de persuadir a los norteamericanos de que el calentamiento global era una ficci&amp;oacute;n. No lo es, y hasta la administraci&amp;oacute;n ha terminado por admitirlo. Pero no hicimos nada durante ocho a&amp;ntilde;os, y los EEUU contaminan m&amp;aacute;s que nunca; un retraso que pagaremos car&amp;iacute;simo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit de igualdad.-&lt;/strong&gt; En el pasado, aun si los que estaban abajo recib&amp;iacute;an pocos, si alguno, de los beneficios de la expansi&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica, la vida se percib&amp;iacute;a como un sorteo equitativo. Las historias de quienes se hac&amp;iacute;an a s&amp;iacute; mismos eran parte de las se&amp;ntilde;as de identidad norteamericanas. Pero la vieja promesa de Horatio Alger suena hoy falsa. La movilidad ascendente se ha hecho cada vez m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil. Las crecientes divisiones de ingreso y de riqueza han sido reforzadas por una legislaci&amp;oacute;n fiscal que premia a los afortunados en la azarienta loter&amp;iacute;a de la globalizaci&amp;oacute;n. Destruida aquella percepci&amp;oacute;n, ser&amp;aacute; todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil encontrar una causa com&amp;uacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit de responsabilidad.-&lt;/strong&gt; Los reyezuelos del mundo financiero estadounidense justificaban sus astron&amp;oacute;micas remuneraciones apelando a su pretendido ingenio para generar grandes beneficios, supuestamente derramados sobre el pa&amp;iacute;s entero. Ahora, los reyes andan desnudos. No supieron gestionar el riesgo; antes bien, sus acciones exacerbaron el riesgo. El capital no fue correctamente asignado; se malgastaron centenares de miles de millones, un nivel de ineficiencia mucho mayor que el que la gente se ha acostumbrado a atribuir al Estado. Sin embargo, los reyezuelos se largaron con centenares de millones de d&amp;oacute;lares de los contribuyentes, de los trabajadores, y el conjunto de la econom&amp;iacute;a tuvo que pagar la cuenta.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit comercial.-&lt;/strong&gt; En el curso de la pasada d&amp;eacute;cada, el pa&amp;iacute;s ha venido tomando pr&amp;eacute;stamos a gran escala en el extranjero: s&amp;oacute;lo en 2007, unos 739 mil millones de d&amp;oacute;lares. No es dif&amp;iacute;cil descubrir por qu&amp;eacute;: con un gobierno incurriendo en enormes deudas y unos hogares norteamericanos sin apenas capacidad de ahorro, no hab&amp;iacute;a otro sitio donde pedir. Los EE.UU. han estado viviendo de dinero y de tiempo prestados, y ha llegado la hora del vencimiento. Acostumbr&amp;aacute;bamos a dar lecciones de buena pol&amp;iacute;tica econ&amp;oacute;mica a los dem&amp;aacute;s. Ahora los dem&amp;aacute;s se parten de risa a nuestras espaldas, y de cuando en cuando, hasta nos dan lecciones.&lt;br /&gt;Hemos tenido que ir a mendigar a los fondos soberanos de riqueza (la riqueza excedente que otros gobiernos han acumulado y que pueden invertir fuera de sus fronteras). Retrocedemos ante la idea de que nuestro gobierno se haga con un banco, pero parecemos aceptar de grado la idea de que los gobiernos extranjeros puedan convertirse en accionistas de referencia de algunos de nuestros bancos m&amp;aacute;s emblem&amp;aacute;ticos, instituciones cruciales para nuestra econom&amp;iacute;a. (Tan cruciales, en efecto, que hemos dado un cheque en blanco a nuestro Tesoro para rescatarlas.)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit fiscal.-&lt;/strong&gt; Gracias, en parte, a un gasto militar desapoderado, en s&amp;oacute;lo ocho a&amp;ntilde;os nuestra deuda nacional se ha incrementado en dos tercios, pasando de 5,7 billones a m&amp;aacute;s de 9,5 billones de d&amp;oacute;lares. Pero, por espectaculares que resulten, esos n&amp;uacute;meros subestiman por mucho las verdaderas dimensiones del problema. A&amp;uacute;n tienen que presentarse a cobro muchas facturas de la Guerra de Irak, incluidas las que incorporan los costes de asistencia a los veteranos heridos, y esas facturas podr&amp;iacute;an representar unos 600 mil millones de d&amp;oacute;lares. El d&amp;eacute;ficit federal de este a&amp;ntilde;o probablemente a&amp;ntilde;adir&amp;aacute; otro medio bill&amp;oacute;n a la deuda nacional. Y todo eso, sin contar con los dineros desembolsados por la Seguridad Social y por Medicare para asistir a los baby boomers.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El d&amp;eacute;ficit de inversi&amp;oacute;n.- &lt;/strong&gt;Las cuentas del Estado son distintas de las cuentas del sector privado. Una empresa que tome dinero prestado para realizar una buena inversi&amp;oacute;n ver&amp;aacute; su balance contable mejorado, y sus ejecutivos ser&amp;aacute;n aplaudidos. Pero en el sector p&amp;uacute;blico no hay balance contable, y por lo mismo, demasiada gente se centra miopemente en el d&amp;eacute;ficit. En realidad, las inversiones p&amp;uacute;blicas sabias proporcionan retornos mucho m&amp;aacute;s elevados que la tasa de inter&amp;eacute;s que el Estado paga por su deuda; a largo plazo, las inversiones ayudan a reducir los d&amp;eacute;ficits. Recortar esas inversiones es proceder al modo del ahorrador de salvado y desperdiciador de harina, como pudo verse con los diques de Nueva Orle&amp;aacute;ns y con los puentes de Mine&amp;aacute;polis.&lt;br /&gt;M&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la simple incompetencia, hay dos posible hip&amp;oacute;tesis para explicar por qu&amp;eacute; los republicanos prestaron tan poca atenci&amp;oacute;n a la creciente debacle presupuestaria. La primera es, sencillamente, que confiaron en la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica del lado de la oferta, en la creencia de que, de uno u otro modo, la econom&amp;iacute;a crecer&amp;iacute;a tanto con unos impuestos bajos, que los d&amp;eacute;ficits ser&amp;iacute;an ef&amp;iacute;meros. Esa idea se ha revelado como lo que es, una ilusi&amp;oacute;n fantasiosa.&lt;br /&gt;La segunda hip&amp;oacute;tesis es que, permitiendo un d&amp;eacute;ficit cada vez m&amp;aacute;s hinchado, Bush y sus aliados esperaban forzar una reducci&amp;oacute;n del tama&amp;ntilde;o del Estado. Lo cierto es que la situaci&amp;oacute;n fiscal ha llegado a cobrar unas proporciones tan alarmantes, que muchos dem&amp;oacute;cratas responsables est&amp;aacute;n comenzando ahora a hacerles el juego a los republicanos empecinados en &amp;ldquo;asfixiar a la bestia p&amp;uacute;blica&amp;rdquo;, y llaman a un dr&amp;aacute;stico recorte del gasto p&amp;uacute;blico. Pero, preocupados como est&amp;aacute;n los dem&amp;oacute;cratas por parecer demasiado tibios en materia de seguridad &amp;ndash;y por lo mismo, resueltos a considerar sacrosanto el presupuesto militar&amp;mdash;, resulta harto dif&amp;iacute;cil recortar gastos sin cercenar las inversiones m&amp;aacute;s importantes para resolver la crisis.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tarea m&amp;aacute;s perentoria del nuevo presidente ser&amp;aacute; restaurar el vigor de la econom&amp;iacute;a. Dado el volumen de nuestra deuda nacional, es particularmente importante cumplir esa tarea de manera que se maximicen los resultados de cada d&amp;oacute;lar gastado, al tiempo que se ataca al menos uno de los d&amp;eacute;ficits capitales. Los recortes fiscales funcionan &amp;ndash;si funcionan&amp;mdash; incrementando el consumo, pero el problema de Norteam&amp;eacute;rica es que padece un atrac&amp;oacute;n de consumo; prolongar el atrac&amp;oacute;n no har&amp;aacute; sino posponer la soluci&amp;oacute;n de los problemas m&amp;aacute;s profundos. A medida que los ingresos se desploman, los estados y los municipios tendr&amp;aacute;n que hacer frente a restricciones presupuestarias, y a menos que se haga algo, se ver&amp;aacute;n obligados a recortar el gasto, lo que no har&amp;aacute; sino ahondar en el declive. A nivel federal, necesitamos gastar m&amp;aacute;s, no menos. Hay que reconfigurar la econom&amp;iacute;a para adaptarse a las nuevas realidades (incluido el calentamiento global). Necesitaremos m&amp;aacute;s trenes de alta velocidad y plantas energ&amp;eacute;ticas m&amp;aacute;s eficientes. Esos gastos estimulan la econom&amp;iacute;a, al tiempo que sientan las bases para un crecimiento sostenible a largo plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;S&amp;oacute;lo hay dos formas de financiar esas inversiones: aumentar los impuestos o recortar otros gastos. Los norteamericanos de ingresos altos pueden perfectamente permitirse pagar m&amp;aacute;s impuestos, y muchos pa&amp;iacute;ses europeos han triunfado, no a pesar de tener una fiscalidad elevada, sino precisamente por tenerla: es lo que les ha permitido invertir y competir en un mundo globalizado.&lt;br /&gt;Huelga decir que habr&amp;aacute; resistencia al aumento de impuestos, de manera que el foco de atenci&amp;oacute;n se mover&amp;aacute; hacia los recortes. Pero nuestros gastos sociales son ya tan esquel&amp;eacute;ticos, que hay poco que ahorrar. En realidad, descollamos entre las naciones industrializadas avanzadas por lo inadecuado de nuestras protecciones sociales. Los problemas, por ejemplo, del sistema de asistencia sanitaria en los EE.UU. saltan a la vista: resolverlos no es s&amp;oacute;lo cuesti&amp;oacute;n de mayor justicia social, sino tambi&amp;eacute;n de mayor eficiencia econ&amp;oacute;mica. (Unos trabajadores m&amp;aacute;s sanos son unos trabajadores m&amp;aacute;s productivos.) Y eso deja s&amp;oacute;lo un &amp;aacute;rea econ&amp;oacute;mica importante disponible para recortar gastos: la defensa. Nuestros gastos representan la mitad de los gastos militares mundiales, con un 42% de los d&amp;oacute;lares del contribuyente que se destinan, directa o indirectamente, a defensa. Incluso los gastos militares no b&amp;eacute;licos se han disparado. Con tanto dinero gastado en armamento in&amp;uacute;til contra enemigos que no existen hay mucho margen para incrementar la seguridad, al tiempo que se recortan los gastos en defensa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La buena nueva en todo este horizonte de malas noticias econ&amp;oacute;micas es que nos estamos viendo obligados a morigerar nuestro consumo material. Si lo hacemos de forma adecuada, eso ayudar&amp;aacute; a mitigar el calentamiento global, y acaso contribuir&amp;aacute; tambi&amp;eacute;n a despertar la consciencia de que un mayor nivel de vida tambi&amp;eacute;n es m&amp;aacute;s ocio, no s&amp;oacute;lo m&amp;aacute;s bienes materiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las leyes de la naturaleza y las leyes econ&amp;oacute;micas son implacables, y no perdonan. Podemos abusar de nuestro medio ambiente, pero s&amp;oacute;lo por un tiempo. Podemos gastar por encima de nuestros medios, pero s&amp;oacute;lo por un tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podemos gorronear a cuenta de nuestras inversiones pasadas, pero s&amp;oacute;lo por un tiempo. Ni siquiera el pa&amp;iacute;s m&amp;aacute;s rico del mundo puede ignorar las leyes de la naturaleza y las leyes econ&amp;oacute;micas, si no es en da&amp;ntilde;o propio.&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/Community/aggbug.aspx?PostID=68788" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Recesi_26002300_243_3B00_n/default.aspx">Recesi&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Libertad/default.aspx">Libertad</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Ecologia/default.aspx">Ecologia</category><category domain="http://mises.org/Community/blogs/rodrigodiaz/archive/tags/Desempleo/default.aspx">Desempleo</category></item></channel></rss>