Domingo, 27 de marzo de 2011 - con Antonio Wile
Entrevista al Dr. Hans-Hermann Hoppe sobre la inviabilidad de un Gobierno Único Mundial y el fracaso de la Democracia al estilo occidental.
The Daily Bell se complace en presentar una entrevista exclusiva con el Dr. Hans-Hermann Hoppe.
Introducción: El Dr. Hans-Hermann Hoppe, nacido en 1949 en Peine, Alemania, estudió filosofía, sociología, economía, historia y estadísticas en la Universidad de Saarland, en Saarbrücken, en la Universidad Johann Wolfgang Goethe, de Francfort am Main, y en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. Recibió su doctorado (Filosofía, 1974, bajo la dirección de Jürgen Habermas) y obtuvo su grado de "habilitación" (Fundamentos de Sociología y Economía, 1981), ambos, en la Universidad Goethe en Frankfurt.
En 1985, Hoppe se trasladó a Nueva York para trabajar con Murray N. Rothbard (1926-1995), el estudiante estadounidense más prominente del economista austriaco Ludwig von Mises (1881-1973). En 1986, Hoppe siguió a Rothbard a la Universidad de Nevada, Las Vegas, donde se desempeñó como profesor de economía hasta su jubilación en 2008. Después de la muerte de Rothbard, Hoppe también sirvió durante muchos años como editor del Quarterly Journal of Austrian Economics y del interdisciplinario Diario de Estudios Libertarios. Hoppe es un miembro distinguido del Instituto Ludwig von Mises, en Auburn, Alabama, y fundador y presidente de la Sociedad “Propiedad y Libertad”. Actualmente vive con su esposa la Dra. Guelcin Imre, su colega economista, en Estambul, Turquía.
Hoppe es el autor de ocho libros - el más conocido de los cuales es La Democracia: el Dios que falló - y más de 150 artículos en libros, revistas académicas y revistas de opinión. Como prominente economista internacional de la Escuela austríaca y filósofo libertario, ha dado conferencias en todo el mundo y sus escritos han sido traducidos a más de veinte idiomas.
En 2006, Hoppe fue galardonado con el Premio a la Trayectoria por la Causa de la Libertad “Gary S. Schlarbaum”, y en 2009 recibió el Premio “Franz Cuhel Memorial” de la Universidad de Economía de Praga. En ocasión de su 60 cumpleaños, en 2009, se publicó un Festschrift en su honor: Jörg Guido Hülsmann y Stephan Kinsella (eds.), "La Sociedad “Propiedad y Libertad”. Ensayos en honor a Hans-Hermann Hoppe". El sitio web personal de Hoppe es www.HansHoppe.com. Allí, el grueso de sus escritos académicos y populares, así como muchas grabaciones de conferencias públicas están disponibles en formato electrónico.
Daily Bell: Por favor, conteste estas preguntas como si nuestros lectores no estuviesen familiarizados con su gran obra ni con sus opiniones. Vayamos al grano ¿Porqué la democracia es "el Dios que falló?”
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: La forma de estado tradicional, pre-moderna, es la de una monarquía (absoluta). El movimiento democrático fue dirigido contra los reyes y las clases hereditarias de la nobleza. La monarquía fue criticada por ser incompatible con el principio básico de "igualdad ante la ley”. Se basaba en privilegios y era injusta y explotadora. Se creyó que la democracia sería la solución a esta situación. Al permitir la participación y la libre entrada al gobierno estatal a todas las personas en igualdad de condiciones, proclamaban los defensores de la democracia, la igualdad ante la ley sería realidad y reinaría la verdadera libertad. Pero todo esto es una gran equivocación.
Es cierto que bajo la democracia cualquiera puede ser rey, por así decirlo, y no sólo un círculo privilegiado de personas. Así, en una democracia, teóricamente no existen privilegios personales. Sin embargo si existen privilegios funcionales y funciones privilegiadas. Los funcionarios públicos, si actúan en carácter oficial, son gobernados y protegidos por el derecho público "y por tanto ocupan una posición privilegiada vis-à-vis las personas que actúan bajo la mera autoridad del "derecho privado". En particular, los funcionarios públicos están autorizados para financiar o subvencionar sus propias actividades por medio de impuestos. Es decir, están autorizados a practicar, y vivir a costa de lo que, en el ámbito privado, entre sujetos de derecho privado, está prohibido y se considera "robo" y "expoliación". Así que el privilegio y la discriminación legal - y la distinción entre gobernantes y súbditos - no desaparecen en la democracia.
Peor aún: bajo la monarquía, la distinción entre gobernantes y gobernados es clara. Sé, por ejemplo, que nunca llegaré a ser rey, y debido a eso tenderé a resistir los intentos del rey de aumentar los impuestos. Bajo la democracia, la distinción entre gobernantes y gobernados se vuelve borrosa. Puede surgir la ilusión que "nos gobernamos a nosotros mismos", haciendo que la resistencia contra el aumento de los impuestos sea disminuida en consecuencia. Yo podría terminar en el extremo receptor: como receptor de impuestos en lugar de alguien que paga impuestos, y en ese caso vería la tributación desde un punto de vista más favorable.
Y además: siendo un monopolista hereditario, el rey considera el territorio y las personas bajo su dominio como su propiedad personal. Consecuentemente irá a explotar monopolísticamente esa "propiedad". Bajo la democracia, el monopolio y la explotación monopolística no desaparecen. Más bien, lo que pasa es esto: en vez de un rey y una nobleza, que consideran al país como su propiedad privada, se coloca un custodio, temporal e intercambiable, al mando monopólico del país. El custodio no es propietario del país, pero mientras esté en el poder podrá utilizarlo legalmente para beneficio suyo y de sus protegidos. Es dueño del uso corriente – del usufructo - pero no es dueño de la riqueza, del capital, del país. Esto no elimina la explotación. Por el contrario, hace que la explotación sea menos sopesada, menos medida y llevada a cabo con poca o ninguna consideración para con el capital del país. La explotación se vuelve más intensa y se promueve sistemáticamente el consumo del capital.
Daily Bell: Si la democracia ha fracasado qué pondría usted en su lugar? ¿Cuál es la sociedad ideal? El anarco-capitalismo?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Yo prefiero el término "sociedad de derecho privado”. En una sociedad de derecho privado, toda persona e institución está sujeta al mismo conjunto de leyes. No existen leyes públicas que concedan privilegios a personas o a funciones específicas en este tipo de sociedad. Sólo existen el derecho y la propiedad privados, aplicables por igual a todas y cada una de las personas. Nadie podría adquirir propiedades por medios que no fuesen la producción, el intercambio voluntario, o la apropiación original de recursos sin dueño legítimo previo (baldíos), y además, nadie poseería el privilegio de cobrar impuestos ni de expropiar. Por otra parte, nadie podría prohibir a otra persona el utilizar su propiedad a fin de ingresar en cualquier sector de la economía que ella desease y competir en el mercado contra quien quisiese.
Daily Bell: ¿Cómo se ofrecerían los servicios de justicia y orden en esta sociedad? ¿Cómo funcionaría su sistema ideal de justicia?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: En una sociedad de derecho privado, la producción de ley y orden – protección - se llevaría a cabo por individuos y organismos que, financiados libremente, compitan entre sí por una clientela dispuesta a pagar (o a no-pagar) exactamente como ocurre con la producción de otros bienes y servicios. El funcionamiento de este sistema puede entenderse mejor al contrastarlo con el funcionamiento de nuestro actual, y muy conocido, sistema estatista. Si uno quisiera resumir en una palabra la diferencia decisiva - y la ventaja - de una industria de protección competitiva en comparación con la práctica estatista actual, la palabra sería: contrato.
El estado opera en un vacío legal. No existe ningún contrato entre el estado y sus ciudadanos. No se fija por contrato, qué bien es propiedad de quién, ni qué bien, en consecuencia, debe ser protegido. No se ha fijado que servicios debe proporcionar el estado, ni que va a suceder si el estado falla en sus deberes, ni cuál será el precio que el "consumidor" de tales "servicios" tendría que pagar. Por el contrario, el estado fija unilateralmente las reglas del juego y las puede cambiar, mediante legislación, en el transcurso del juego. Obviamente, este comportamiento es inconcebible para proveedores de servicios de protección financiados libremente. Imagínese un proveedor de protección, sea la policía, la compañía de seguros o un árbitro, cuya oferta consistiese en algo más o menos así: yo no voy a garantizar nada contractualmente. No voy a decirle lo que estoy obligado a hacer si, según su opinión, no cumplo a usted con mi servicio - pero en todo caso, me reservo el derecho de determinar unilateralmente el precio que usted tiene que pagar por tan indefinido servicio. Cualquier proveedor de servicios de protección de este tipo, desaparecería inmediatamente del mercado debido a la falta absoluta de clientela.
En vez de actuar así, cada productor privado de protección, libremente financiado, tendría que ofrecer a sus clientes potenciales un contrato. Y estos contratos, a fin de ser considerados aceptables para consumidores que están pagando voluntariamente por ellos, deben contener cláusulas y descripciones totalmente claras de la propiedad, así como también, claramente definidos los servicios y las obligaciones mutuas. Cada una de las partes de un contrato, a lo largo de su duración o hasta el cumplimiento del contrato, estarían vinculadas a él de acuerdo a sus términos y condiciones, y cualquier cambio en dichos términos o condiciones requeriría el consentimiento unánime de todas las partes interesadas.
En concreto, para ser tenidos como aceptables por sus potenciales compradores, estos contratos tendrían que contener cláusulas especificando lo que se haría en caso de un conflicto o controversia entre el protector o agencia aseguradora y sus asegurados, así como también en el caso de conflicto entre diferentes protectores o agencias aseguradoras y sus respectivos clientes. Y en este sentido sólo existe una solución mutuamente aceptable: en estos casos las partes en conflicto se comprometen contractualmente a someterse a un tribunal de arbitramento dirigido por un tercero que sea independiente y que goce de la confianza mutua de ambas partes. Y en cuanto a esta tercera persona: ella, también, debe estar libremente financiada y en posición de competir con otros árbitros u organismos de arbitraje. Sus clientes, es decir, las compañías de seguros y el asegurado, esperan de ella, que llegue a un veredicto que sea reconocido como justo y equitativo para todas las partes. Únicamente aquellos árbitros capaces de formar tales juicios tendrán éxito en el mercado del arbitraje. Árbitros incapaces de esto y percibidos como sesgados o parciales desaparecerán del mercado.
Daily Bell: ¿Está negando, pues, que necesitamos el estado para defendernos?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: En efecto, así es. El estado no nos defiende, al contrario, el estado nos agrede, confisca nuestras propiedades y las utiliza para defenderse a sí mismo. La definición típica de estado es la siguiente: el estado es una agencia caracterizada por dos funciones exclusivas y lógicamente conectadas. En primer lugar, el estado es una agencia que ejerce el monopolio territorial de la toma las decisiones de última instancia. Es decir, el estado es el árbitro y juez de última instancia en cada caso de conflicto, incluidos los conflictos que afectan al estado mismo y a sus agentes. No hay apelación posible por encima, ni por fuera, del estado. En segundo lugar, el estado es una agencia que ejerce un monopolio territorial de tributación. Es decir, es una agencia que puede fijar unilateralmente el precio que sus súbditos tienen que pagar por el servicio del estado como juez de última instancia. Sobre la base de este marco institucional se pueden predecir con seguridad las consecuencias. En primer lugar, en lugar de prevenir y resolver conflictos, un monopolio que toma decisiones de última instancia causa y provoca conflicto con el fin de que se resuelva en su propio beneficio. Es decir, el estado no reconoce ni protege la legislación vigente, más bien distorsiona y pervierte la ley por medio de legislación. Contradicción número uno: el estado es un protector de la ley que incumple la ley. En segundo lugar, en lugar de defender y proteger a alguien o algo, un monopolio de tributación siempre se esforzará por llevar sus gastos al máximo en materia de protección y, al mismo tiempo por reducir al mínimo la producción efectiva de protección. Cuanto más dinero pueda gastar el estado y menos tenga que trabajar por ese dinero, mejor será su situación. Contradicción número dos: el estado es un expropiador protector de la propiedad.
Daily Bell: ¿Hay algunas leyes y regulaciones buenas?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Sí. Hay, unas pocas leyes, simples y buenas, que casi todo el mundo reconoce y acepta intuitivamente y que además se puede demostrar que son leyes "verdaderas" y "buenas":* Primera: Si no hubiera conflictos interpersonales y todos viviéramos en perfecta armonía no habría necesidad de ley o norma alguna. El propósito de las leyes o normas es ayudar a evitar conflictos que de otro modo serían inevitables. Sólo las leyes que alcanzan ese objetivo pueden ser llamadas leyes buenas. Una ley que genera conflictos en lugar de ayudar a evitarlos es contraria a la finalidad de las leyes, es decir, es una ley mala, disfuncional o perversa.
Segunda: Los conflictos son posibles sólo en la medida que los bienes sean escasos. Las personas tienen enfrentamientos debido a que quieren utilizar el mismo bien de maneras diferentes e incompatibles. O bien yo gano y hago lo que quiero o usted gana y hace lo que quiere. Ambos no podemos ser "ganadores". En el caso de bienes escasos, entonces, necesitamos reglas o leyes que nos ayuden a decidir entre argumentos antagónicos y conflictivos. Por el contrario, bienes que son "gratis", es decir, bienes que existen en superabundancia, que se vuelven inagotables o infinitamente reproducibles, no son, y no pueden ser, una fuente de conflicto. Cada vez que uso un bien no-escaso no se reduce para usted, ni en lo más mínimo, la disponibilidad de este bien. Puedo hacer con él lo que quiero y usted puede hacer con él lo que quiera, al mismo tiempo. No hay perdedores. Ambos somos ganadores, y por lo tanto, en la medida en que los bienes en cuestión no sean escasos, nunca habrá necesidad de leyes.
Tercera: Entonces todos los conflictos relacionados con bienes escasos sólo se pueden evitar si cada bien es de propiedad privada, es decir, exclusivamente bajo el control de un individuo (o grupo de individuos) específico, y no por varios individuos no especificados, y siempre está en claro cuál cosa es la propiedad, y a quién pertenece, y cuál no es. Y para evitar todos los posibles conflictos desde el principio de la humanidad, por así decirlo, solamente es necesario tener una norma que determine que la primera, la apropiación original de un recurso escaso, dado por la naturaleza, sin previo dueño, la convierte en propiedad privada. En suma, entonces, son esencialmente tres las "buenas leyes" que garantizan una interacción libre de conflicto o "de paz eterna:" a) el primero que se apropia de algo previamente sin dueño se convierte en su propietario exclusivo (en condición de primer propietario no podría haber entrado en conflicto con nadie porque las otras personas sólo aparecerán en escena más tarde), b) aquel que produce algo, utilizando tanto su cuerpo como los bienes apropiados originalmente, se convierte en dueño único y legítimo del producto de su trabajo, siempre que en ese proceso no dañe la integridad física de la propiedad de terceros, y c) que quien adquiera algo de un propietario anterior, o anteriores, por medio de intercambio voluntario, es decir, un intercambio considerado de beneficio mutuo, se convierte en el nuevo propietario de ese bien.
Daily Bell: ¿Cómo, entonces, puede uno definir la libertad? Como la ausencia de coerción estatal?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Una sociedad es libre, cuando cada persona es reconocida como dueña exclusiva de su propio (escaso) cuerpo físico; cuando los individuos son dueños exclusivos del fruto de su propio trabajo; cuando las personas son libres de convertirse en propietarios de recursos, previamente sin dueños definidos, convirtiéndolos en su propiedad privada; cuando las personas son libres de utilizar su cuerpo y sus bienes apropiados originalmente para producir lo que quieran producir (sin que en el proceso dañen la integridad física de la propiedad de terceros); y cuando cada uno es libre de hacer contratos mutuamente benéficos con otros individuos, incluyendo en ello sus respectivas propiedades. * Cualquier interferencia con estos contratos constituye un acto de agresión, y el grado de libertad de una sociedad puede medirse por la intensidad con que practica tales agresiones.
Daily Bell: ¿Cuál es su posición sobre los derechos de autor? ¿Cree usted que la propiedad intelectual no existe, como Kinsella ha propuesto?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Estoy de acuerdo con mi amigo Kinsella, la idea de los derechos de propiedad intelectual no sólo es equivocada y confusa sino, además, peligrosa. Y ya he comentado porqué es así. Las ideas - recetas, fórmulas, declaraciones, argumentos, algoritmos, teoremas, melodías, patrones, modelos, ritmos, imágenes, etc. - son sin duda bienes (en la medida en que son buenas y útiles, no que sean malas, las recetas, etc.), pero no son bienes escasos. Una vez pensadas y expresadas, son bienes libres, inagotables. Silbo una melodía o escribo un poema, usted oye la melodía o lee el poema y lo reproduce o lo copia. Al hacerlo, usted no me ha quitado nada. Puedo silbar y escribir como antes. De hecho, todo el mundo me puede copiar y aún así, nada han tomado de mí. (Si yo quisiera que nadie copie mis ideas sólo tendría que guardarlas para mí mismo y no expresarlas nunca. )
Ahora imagine que he obtenido un derecho de propiedad sobre mi melodía o sobre mi poesía, de tal manera que puedo prohibir a usted que la copie, o exigir, de usted mismo, una regalía si la copia. En primer lugar: ¿No implica esto, que yo, absurdamente, a mi vez, tenga que pagar regalías a la persona (o a sus herederos) que inventaron el “silbar” y la escritura, y más adelante a aquellos que compusieron el lenguaje y la reproducción de sonidos, y así sucesivamente?. Segundo: Al impedir que usted silbe mi melodía o recite mi poema o al obligarlo a pagar, en caso de que lo haga, me he transformado en realidad en propietario (parcial) de usted: propietario parcial de su cuerpo, de sus cuerdas vocales, de su papel, de su lápiz, etc., porque usted no utilizó nada, excepto sus propios recursos, cuando me copió. Si usted ya no puede copiarme, entonces esto significa que yo, el dueño de la propiedad intelectual, he expropiado a usted y a su propiedad “real”. Lo que demuestra que los derechos de propiedad intelectual y los derechos de propiedad real son incompatibles, y la promoción de la propiedad intelectual debe ser vista como uno de los más peligrosos ataques a la idea de la propiedad “real” (de bienes escasos).
Daily Bell: Hemos sugerido que si alguien quiere hacer valer derechos de autor hereditarios que lo haga entonces por su propia cuenta, asumiendo los gastos, e intentando a través de diversos medios hacer frente a los violadores de los derechos de autor con sus propios recursos. Esto sitúa la carga de la coerción, y de la vigilancia, en el bolsillo del individuo. ¿Es ésta una solución viable - permitir que el mercado mismo decida estas cuestiones?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Eso sería un gran avance en la dirección correcta. Mejor aún: más y más tribunales en más y más países, especialmente en países fuera de la órbita del cártel de los gobiernos occidentales, dominados por los EE UU, harían claro que ya no oyen casos de violación de derechos de autor, ni de patentes, y se refieren a tales quejas como a un truco de las grandes empresas occidentales - vinculadas a sus respectivos gobiernos, tales como las empresas farmacéuticas - para enriquecerse a costa de otras personas.
Daily Bell: ¿Qué piensa usted de Poder es Derecho de Ragnar Redbeard?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Uno puede dar dos interpretaciones muy diferentes a esta declaración. No veo ninguna dificultad con la primera. Es así: Yo sé la diferencia entre "poder" y "derecho" y, por tratarse de un hecho empírico, el poder es, de hecho, con frecuencia el derecho. La mayoría, si no todo el "derecho público", por ejemplo, es poder disfrazado de derecho. La segunda interpretación es la siguiente: No sé la diferencia entre "poder" y "derecho", porque no hay diferencia. Poder es derecho y derecho es poder. Esta interpretación se contradice a sí misma. Porque si quisiera defender este argumento como una declaración verdadera en una discusión con otra persona, de hecho, usted estaría reconociendo el derecho de su oponente a la propiedad de su propio cuerpo. Usted no usa la violencia contra él para traerlo al enfoque correcto. Usted permite que él llegue a la verdad por sí mismo. Es decir, admite, al menos implícitamente, que usted conoce la diferencia entre el bien y el mal. De lo contrario no habría ningún propósito en discutir. Lo mismo, incidentalmente es cierto, con la famosa frase de Hobbes de que el hombre es lobo para el hombre. Cuando usted acepta que esta declaración es verdadera, en realidad está probando que es falsa.
Daily Bell: Se ha sugerido que la única manera de reorganizar la sociedad es a través de un retorno a los clanes y tribus que caracterizaron las comunidades del homo-sapiens por decenas de miles de años? ¿Es posible que como parte de esta des-evolución, se pueda volver a enfatizar el clan o la justicia tribal?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: No creo que nosotros, en el mundo occidental, pueda volver a los clanes y a las tribus. El estado moderno y democrático ha destruido los clanes y las tribus y sus estructuras jerárquicas, porque estaba en el camino del empuje estatista por el poder absoluto. Con los clanes y las tribus ausentes, tenemos que tratar con el modelo de sociedad de derecho privado que he descrito. Pero allí donde todavía existen las estructuras jerárquicas del clan y de la tribu tradicionales, deberían ser apoyadas y los intentos de "modernizar" los "arcaicos" sistemas de justicia al estilo occidental deberían ser vistos con la mayor suspicacia posible.
Daily Bell: También ha escrito mucho sobre dinero, moneda y asuntos monetarios. El Patrón Oro es necesario para una sociedad libre?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: en una sociedad libre, el mercado produciría dinero, como todos los demás bienes y servicios. En un mundo perfectamente cierto y previsible no existiría esa cosa que llamamos dinero. Pero como vivimos en un mundo de contingencias impredecibles las gentes llegan a apreciar también los bienes de acuerdo a su facilidad de comercialización o vendibilidad, o sea, como medio de trueque. Dado que un bien que sea más fácil y ampliamente vendible es preferible como medio de intercambio o de trueque a un bien que sea menos fácil y ampliamente vendible, hay una tendencia inevitable en el mercado para que surja finalmente un único material o producto, que se distinga de todos los otros, justamente por ser el más fácil y ampliamente vendible entre todos. Este material o producto es llamado dinero. Siendo el más vendible de todos los bienes, proporciona a su dueño y portador la mejor protección humanamente posible contra la incertidumbre – puede ser utilizado para satisfacción instantánea de una amplia gama de posibles necesidades. La teoría económica no tiene nada que decir en cuanto a cuál producto o material irá a adquirir el status de dinero. Históricamente tal material ha sido el oro. Pero si la constitución física de nuestro mundo fuese diferente o llegara a ser diferente de lo que es ahora, algún otro producto o material se convertirían o podrían convertirse en dinero. El mercado decidirá. En todo caso, no hay necesidad que el gobierno venga a inmiscuirse en nada de esto. El mercado ha surtido y surtirá algún tipo de dinero-mercancía, y la producción de ese material, cualquiera que sea, está sujeta a las mismas fuerzas de la oferta y la demanda que determinan la producción de todos los demás bienes y servicios del mercado.
Daily Bell: ¿Y qué dice del paradigma de la banca libre? La banca fraccionaria privada debe ser tolerada o es un delito? ¿Quién va a llevar gente a la cárcel por la banca privada fraccionaria?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Suponga que el oro es dinero. En una sociedad libre, usted tiene la libre competencia en las minas de oro, tiene la libre competencia en la acuñación de oro, y tiene bancos compitiendo libremente. Los bancos ofrecen diversos servicios financieros: custodia de dinero, servicios de compensación, y la intermediación entre ahorradores y prestatarios inversionistas. Cada banco emite su propio tipo de "notas" o "certificados" que documentan las diversas operaciones y las resultantes relaciones contractuales entre el banco y el cliente. Tales “notas” o billetes son negociables libremente. Hasta aquí todo va bien. La polémica entre los banqueros libres es sólo el estatus de la banca de depósito de reserva fraccionaria y de los billetes bancarios. Digamos que A deposita 10 onzas de oro en un banco y recibe un billete (un sustituto del dinero) redimible por su valor a la presentación por el portador. Sobre la base de un depósito, entonces, el banco otorga un préstamo a C, por 9 onzas de oro y emite un billete en este sentido, una vez más redimible por su valor al portador.
Debería ser permitido esto? Creo que no. Porque ahora hay dos personas, A y C, que son propietarias exclusivas de la misma y única suma de dinero. Una imposibilidad lógica. O dicho de otro modo, sólo hay 10 onzas de oro, pero a A se le da un título por 10 onzas y C guarda uno por 9 onzas. Es decir, hay más títulos de propiedad que propiedad. Obviamente, esto constituye un fraude, y en todas las áreas, excepto en asuntos monetarios, los tribunales han considerado la práctica como fraude también y han castigado a quienes los cometen. Por otro lado, no habría problema alguno si el banco dijese a A que iría a pagarle intereses sobre sus depósitos, invirtiéndolos, por ejemplo, en un fondo mutuo del mercado monetario constituido por papeles financieros de alta liquidez y a corto plazo, y prometiendo hacer todos los esfuerzos posibles para restituir a A, una cantidad fija de dinero, al momento que éste exigiese de vuelta su inversión. Tales fondos de inversión bien podrían tornarse muy populares y mucha gente querría depositar su dinero en ellos en lugar de hacerlo en cuentas de depósito normales. Pero las acciones en fondos de inversión nunca podrán funcionar como dinero o medio de trueque. En esas condiciones tales acciones jamás podrían ser la mercancía, el material o producto, más fácil y ampliamente vendible de todos.
Daily Bell: ¿Cuál es su posición con respecto al paradigma actual de la banca central? ¿Es la banca central, como está constituida actualmente, el desastre principal de nuestro tiempo?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: La banca central es sin duda uno de los grandes causantes del desbarajuste de nuestra época. Los Bancos Centrales, y, en particular, el Banco de la Reserva Federal, la FED, fueron los responsables de la destrucción del patrón oro, el cual siempre fue obstáculo para las políticas inflacionarias, y de su sustitución, desde 1971, por un patrón monetario exclusivo de papel moneda (dinero fiduciario) y de curso legal forzoso. Desde entonces, los bancos centrales tienen la capacidad de crear dinero virtualmente de la nada. Una mayor cantidad de papel moneda no hace a una sociedad más rica, y es obvio, - se trata sólo de una mayor cantidad de papel impreso. De lo contrario, ¿porqué existen aún países pobres y gentes pobres en el mundo? Porque la creación de más dinero tiene una función primordial: enriquecer a su productor monopolístico (el banco central) y a todos los receptores iniciales de ese dinero (el gobierno y los grandes bancos y sus clientes principales, vinculados al gobierno) todo a costa del empobrecimiento de quienes reciben el nuevo dinero en el último momento, cuando todos los precios ya han aumentado.
Gracias al poder ilimitado de imprimir dinero del cual goza un banco emisor, los gobiernos pueden incurrir en déficit presupuestarios cada vez más altos y a acumular endeudamientos cada vez mayores para financiar guerras, frías o no, en el extranjero o en casa, y la participación en un flujo infinito de actividades inútiles, que de otro modo, sería imposible financiar. Gracias al banco central, varios "expertos monetarios" y "líderes de la macro-economía" pueden, al agregarlos a la nómina, convertirse en propagandistas del gobierno, con la función de "explicar", como alquimistas, cómo la piedra (papel-moneda), puede ser transformada en pan (riqueza). Gracias al banco central, las tasas de interés pueden ser artificialmente reducidas a cero, canalizando crédito para proyectos y mano de obra insolventes al mismo tiempo que escasean el crédito genuino para proyectos y personas solventes, y realmente dignas de crédito, provocando inversiones cada vez mayores en burbujas insostenibles, las cuales, al estallar, generan colapsos cada vez más espectaculares. Y gracias al banco central, enfrentamos la dramáticamente creciente amenaza de una inminente hiperinflación cuando los pollos llegan por fin a casa a pernoctar y al flautista debemos pagar.
Daily Bell: Hemos señalado a menudo que las siete colinas de Roma fueron inicialmente sociedades independientes al igual que la ciudades-estado italianas durante el Renacimiento y las 13 colonias de la República de los EE. UU. Parece que los grandes imperios comienzan como comunidades individuales donde la gente puede abandonar una comunidad si son oprimidos y emigran a una comunidad cercana a comenzar de nuevo. ¿Cuál es la fuerza motriz detrás de este proceso de centralización? ¿Cuáles son los bloques de construcción del Imperio?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Todos los estados tienen que comenzar en pequeño. Eso facilita que la gente huya, que escape. Sin embargo, los estados son por naturaleza agresivos, como ya he explicado. Pueden externalizar el costo de la agresión en los demás, es decir, en los desventurados contribuyentes. No les gusta ver huir a la gente productiva y tratan de capturarlos expandiendo su territorio. Mientras más gente productiva controle, mejor estará el estado. Este deseo de expansión, encuentra oposición en otros estados. Sólo puede haber un monopolio supremo de justicia y tributación en un territorio dado. Es decir, la competencia entre los diferentes estados es eliminatoria. O bien A gana y controla el territorio, o bien B. ¿Quién gana? Al menos en el largo plazo, el estado que irá a ganar - y a apoderarse del territorio de otro, o a establecer su hegemonía sobre él y obligarlo a rendir tributo – será aquel que pueda parasitar de la economía comparativamente más productiva. Es decir, todo lo demás constante, los estados cuyas economías son más liberales tenderán a conquistar los estados menos liberales (en el sentido clásico europeo de "liberal"), o sea, los estados más opresivos y más regulados económicamente.
Fijándonos sólo en la historia moderna, podemos de esa forma explicar primero la ascensión de la liberal Gran Bretaña a la categoría del Imperio más importante del mundo y, después, subsecuentemente, la de la liberal Unión Americana (los EE. UU.). Y podemos comprender una aparente paradoja: ¿por qué aquellos potencias imperiales internamente liberales como los EE. UU. tienden a ser más agresivos y beligerantes en su política exterior que aquellas potencias internamente opresivas, como la antigua Unión Soviética. El liberal imperio de los EE. UU. era el seguro ganador en sus guerras y las aventuras militares en el extranjero, mientras que la opresiva Unión Soviética temía que pudiera perder.
Pero la construcción del Imperio también lleva consigo las semillas de su propia destrucción. Cuanto más cerca llega el estado a su meta suprema – la dominación del mundo y la institución de un gobierno único mundial, menos motivos tienen para mantener su liberalismo interno y más razones tienen para hacer justamente aquello que todos los estados están propensos a hacer de todos modos, es decir, a adoptar una línea dura y aumentar su explotación sobre la gente productiva que aún queda. En consecuencia, sin tributarios adicionales disponibles y la productividad doméstica estancada o cayendo, las políticas internas imperiales de pan y circo ya no pueden mantenerse. La crisis económica golpea, y el colapso económico inminente comienza a estimular tendencias a la descentralización, a los movimientos separatistas y secesionistas, y finalmente conduce a la desintegración del Imperio. Ya vimos esto acontecer con Gran Bretaña, y estamos viendo ahora el mismo suceso con el Imperio de los EE. UU., aparentemente en su última etapa.
Hay también un aspecto importante en el lado monetario de este proceso. El Imperio dominante típicamente proporciona la moneda de reserva internacional, primero la Gran Bretaña con la Libra Esterlina y ahora los EE. UU. con el Dólar. Con el dólar usado como moneda de reserva por los bancos centrales extranjeros, los EE. UU. pueden incurrir en un "déficit sin lágrimas" permanente. Es decir, los EE. UU. no tienen que pagar por sus constantes excesos de importaciones en relación con las exportaciones, como sería normal entre socios "iguales", teniendo que exportar una cuantía creciente de bienes al exterior (las exportaciones pagan por las importaciones). Más bien: Los gobiernos extranjeros y sus bancos centrales en lugar de utilizar sus ingresos por exportaciones para comprar productos estadounidenses de consumo interno, usan sus reservas en dólares de papel para comprar bonos del gobierno de EE. UU. como ayuda a los estadounidenses para que sigan consumiendo más allá del alcance de sus medios. Un típico signo de vasallaje ante el Imperio dominante.
No sé lo suficiente sobre China para entender por qué están utilizando sus enormes reservas en dólares para comprar bonos del gobierno de los EE. UU. Después de todo, se supone que China no forma parte del Imperio Americano. Tal vez sus gobernantes han leído demasiados libros de texto de economía americanos y ahora creen en la alquimia, también. Pero si solamente la China se deshiciera de sus bonos del Tesoro de los EE. UU. y en cambio acumulara reservas de oro, ese sería el fin del imperio de los EE. UU. y del dólar como hoy los conocemos.
Daily Bell: ¿Es posible que una sombra de familias imposiblemente ricas localizadas en la ciudad de Londres sea parcialmente responsable de todo esto? ¿ Buscan estas familias y sus facilitadores un gobierno mundial de élites? ¿Es una conspiración? ¿Ve usted el mundo en estos términos: como una lucha entre los impulsos de centralización de las élites y los impulsos más democráticos del resto de la sociedad?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: No estoy seguro de si la conspiración sigue siendo la palabra adecuada, porque mientras tanto, gracias a gente como Carroll Quigley, por ejemplo, se sabe mucho acerca de lo que está pasando. En cualquier caso, no cabe duda de que hay familias tan increíblemente ricas, asentadas en Londres, Nueva York, Tel Aviv y en otros lugares, que ya han percibido el inmenso potencial para el enriquecimiento personal en el proceso de construcción del Estado- y del Imperio. Los presidentes de las grandes casas bancarias jugaron un papel clave en la fundación de la FED, porque percibieron que la banca central permitía a sus propios bancos inflar y expandir el crédito adicionalmente al dinero y crédito creados por el banco central, y que un prestamista "de última instancia" jugaba un papel decisivo al permitirles cosechar ganancias privadas, siempre y cuando las cosas marcharan bien y a socializar los costos cuando las cosas comenzasen a marchar mal.
Percibieron que el patrón oro clásico se presentaba como un obstáculo natural a la inflación y a la expansión del crédito, así que primero ayudaron a establecer un patrón oro falso (el estándar de intercambio del oro) y, a continuación, después de 1971, un régimen de papel moneda puro. Comprendieron que un sistema de libre fluctuación del papel-moneda nacional era todavía imperfecto, en cuanto a sus deseos inflacionistas se refiere, porque la supremacía del dólar podría verse amenazada por otras monedas en competencia, tales como un marco alemán fuerte, por ejemplo; y con el fin de para reducir y debilitar esta competencia apoyaron los esquemas de "integración monetaria" tales como la creación de un Banco Central Europeo (BCE) y del Euro.
Y percibieron que el sueño supremo, un poder ilimitado de falsificación y creación de dinero, se haría realidad, con sólo tener éxito en la creación de un banco central mundial, dominado por los EE. UU., que emitiera un papel-moneda mundial, como el Bancor (nombre propuesto por Keynes) o el Fénix; y así, ayudaron a establecer y a financiar una multitud de organizaciones tales como el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg, etc., para promover este objetivo. Además, los líderes industriales reconocieron las tremendas oportunidades de beneficio creadas por los monopolios concedidos por el estado, por los subsidios del gobierno, y por los contratos exclusivos de margen fijo, liberándolos o protegiéndolos de la competencia, y por lo tanto, ellos también se aliaron, e "infiltraron", al estado.
No hay "accidentes" en la historia, y si hay acciones cuidadosamente planificadas que dan lugar a consecuencias inesperadas, imprevistas, y no premeditadas. Pero la historia no es sólo una secuencia de accidentes y sorpresas. La mayor parte de ella ha sido concebida y diseñada intencionalmente. No por la gente común, por supuesto, sino por las élites del poder en el control del aparato estatal. Si quisiéremos evitar que la historia siga su actual y previsible curso rumbo a un desastre económico sin precedentes, entonces, es realmente imperativo provocar la indignación pública exponiendo, sin descanso, los perversos motivos y maquinaciones de las élites del poder, no sólo de quienes trabajan en el aparato estatal, sino, especialmente, de los que estando por fuera, detrás de las escenas, tiran de las cuerdas.
Daily Bell: Ha sido nuestra tesis que, al igual que la imprenta de Gutenberg hizo estallar las estructuras sociales existentes en su época, así también lo está haciendo la Internet hoy en día. Creemos que la Internet puede marcar el comienzo de un nuevo Renacimiento después de la Edad Oscura del siglo 20. ¿De acuerdo? No está de acuerdo?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Es cierto que ambos inventos revolucionaron la sociedad y mejoraron enormemente nuestras vidas. Es difícil imaginar cómo sería regresar a la era pre-Internet, o la era pre-Gutenberg. Soy escéptico, sin embargo, en cuanto a la capacidad de las revoluciones tecnológicas, en sí y por sí mismas, de traer progreso moral y avance hacia una mayor libertad. Estoy más inclinado a pensar que la tecnología y los avances tecnológicos son "neutrales" en este sentido. La Internet puede ser utilizada para desenterrar y difundir la verdad tanto como para difundir mentiras y confusión. Se nos han dado posibilidades sin precedentes de eludir y socavar a nuestro enemigo el estado, pero también se han dado al estado posibilidades sin precedentes de espiarnos y arruinarnos. Somos más ricos hoy en día, con la Internet, de lo que éramos sin ella, digamos, en 1900, (y somos más ricos, no por el estado, sino a pesar de él). Pero tendría que negar enfáticamente que hoy somos más libres de lo que éramos en 1900. Todo lo contrario.
Daily Bell: ¿Algunas consideraciones finales? ¿Puede decirnos en que está trabajando ahora? Qué libros o sitios web le gustaría recomendar?
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Una vez me desvié de mi principio de no hablar acerca de mi trabajo hasta haberlo concluido. Me he arrepentido de esta desviación. Fue un error que no voy a repetir. En cuanto a los libros, recomiendo, sobre todo, la lectura de las obras principales de mis dos maestros, Ludwig von Mises y Murray Rothbard, no sólo una vez, sino repetidamente de vez en cuando. La obra de ambos sigue siendo incomparable y permanecerá insuperable por mucho tiempo. En cuanto a los sitios web, visito regularmente a mises.org y lewrockwell.com En cuanto a otros sitios: me han llamado un extremista, un reaccionario, un revisionista, un elitista, un supremacista, un racista, un homofóbico, un antisemita, un derechista, un teócrata, un ateo cínico, un fascista y, por supuesto, un mote obligado para todos los alemanes, un nazi. Por lo tanto, es de esperar que tenga una debilidad por sitios políticamente "incorrectos" que todo hombre "moderno", "decente", "civilizado", "tolerante" y "iluminado" se supone que debe ignorar y evitar.
Daily Bell: Gracias por concedernos su tiempo para responder nuestras preguntas. Ha sido un honor especial abordarlo con ellas en el contexto de su extraordinaria obra.
El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Fue un placer.
Comentarios del Daily Bell:
¡Qué gran entrevista. Decimos esto sin modestia, porque con algunas excepciones (siendo las más notables la banca libre y la competencia por el dinero), el Dr. Hans-Hermann Hoppe, uno de los mejores pensadores y educadores libertarios en el mundo de hoy, en realidad pareció estar de acuerdo con algo de lo que se ha se ha propuesto en estas modestas páginas durante varios años. No tome nuestra palabra por ella. Vuelva a leer la entrevista si lo desea. Para tener a alguien del calibre mental del doctor Hoppe de apoyar y profundizar en las percepciones fundamentales, que hemos sostenido en algunas ocasiones, es increíblemente afirmativo, e incluso, (no nos importa admitirlo), intelectualmente satisfactorio.
En un tono menos frívolo, lo que viene a través de la entrevista es que el Dr. Hoppe es uno de los individuos particulares que, al haber vislumbrado la verdad no disponible para la mayoría de la gente, es incapaz, por temperamento, de temporizar sobre su validez. Uno ve esta característica reflejada en la obra y en las narrativas de Murray Rothbard y de Ludwig von Mises, por nombrar dos pensadores brillantes que vienen a la mente. La incapacidad de evitar conclusiones (o de no cohibirse de expresarlas) desarrollada a partir del sistema de creencias de uno mismo, es un signo revelador de coraje intelectual, e incluso, creemos, de grandeza.
De hecho, es raro tener el privilegio de llevar a cabo un diálogo con una inteligencia verdaderamente clara, alguien, de hecho, con un marco de referencia que resuena con coraje. Si usted lee la entrevista con detenimiento, puede ver (o escuchar) el enfoque disciplinado con que el doctor Hoppe se acerca a los temas sobre los que comenta. Cada posición se desarrolla de forma racional y cada conclusión se desenvuelve sin cesar de la evidencia esbozada.
No vamos a escribir mucho más porque al igual que una gran composición musical, esta entrevista, en nuestra opinión, se aprecia mejor por sí misma. Nuestro comentario, torpe probablemente, sólo resta de su musculatura y de su elegante austeridad. Por supuesto, usted puede no apreciar nuestros esfuerzos, querido lector, pero por favor, reconozca la cortés elegancia, la sabiduría y la valentía intelectual de uno de los pensadores profundos del mundo del mercado libre, el Dr. Hans-Hermann Hoppe.
TRADUCCIÓN DE RODRIGO BETANCUR
Excelente artículo escrito por Guillermo Ramírez en Orden Voluntario. No es fácil conquistar adeptos para el Libertarismo. Los amigos rehusan la conversación sobre el tema: "ahí viene el Anarquista, otra vez con su cuento...". Ni en la familia quieren hablar más del asunto.Lean el artículo completo. Muy bueno y descriptivo.
por Hans-Hermann Hoppe *
El liberalismo clásico ha estado en decadencia durante más de un siglo. Desde la segunda mitad del siglo diecinueve los asuntos públicos han sido influenciados cada vez más por las ideas socialistas: comunismo, fascismo, nacionalsocialismo, y durante más tiempo por la democracia social (liberalismo y neo-conservatismo americanos).
En efecto, tan completa ha sido la victoria socialista que hoy algunos neoconservadores han proclamado el “Fin de la Historia” y la llegada del “Último Hombre”, es decir, del último milenio de democracia social, global, supervisada por los estadounidenses.
Ante esta situación, los liberales pueden reaccionar de dos modos. Pueden sostener que el liberalismo es una doctrina cabal y que el público la rechaza a pesar de su veracidad. O – y esto es lo que yo haré – uno puede considerar el rechazo como indicación de que hay algún error en la propia doctrina.
El error central del liberalismo radica en su teoría del gobierno.
El liberalismo – tal como lo personifica Locke y según lo proclamado por Jefferson en la Declaración de Independencia – se centraba alrededor de las nociones de la propiedad sobre sí mismo, la apropiación original de los recursos dados por la naturaleza, la propiedad, y el contrato, como derechos humanos universales. Con lo tocante a príncipes y reyes, este énfasis en la universalidad de los derechos, colocó a los liberales en oposición radical a todo gobierno establecido. Para un liberal, todo hombre, fuera rey o campesino, estaba sujeto a la mismos principios universales de justicia, y un gobierno bien podría derivar su justificación de un contrato entre dueños de propiedad privada o también podría no ser justificable en absoluto. Pero, ¿podía ser justificable?
La respuesta liberal se inició con la indiscutible proposición de que, asesinos, ladrones, timadores, matones, embaucadores, etc., siempre existirían, y que la vida en sociedad sería imposible si no se les amenazara con el castigo físico. Para mantener el orden liberal, era necesario obligar mediante amenazas, o aplicación de violencia, a quien no respetara la vida y la propiedad de los demás. De esta premisa los liberales concluyeron que la tarea de mantenimiento del orden público era la función primordial del gobierno.
Si esta conclusión es correcta o no, depende de la definición de gobierno. Es correcta, si gobierno simplemente significa cualquier individuo o empresa que proporciona servicios de protección a una clientela, mediante el pago voluntario de honorarios. Pero esta no es la definición adoptada por los liberales. Para un liberal, el gobierno no es una empresa especializada. El gobierno tiene dos características únicas. Tiene el monopolio territorial obligatorio de jurisdicción (decisión de última instancia) y el derecho a impuestos. Aún si uno asume esta definición de gobierno, la conclusión liberal es claramente falsa.
De hecho, es inconcebible cómo dueños de propiedad privada pudieron aceptar un contrato que diera derechos a otro agente, para obligar a todos los habitantes dentro de un territorio dado a que acudieran a él, exclusivamente, buscando protección y justicia. Tal contrato monopólico implicaba que todo dueño de propiedad privada había renunciado, a su derecho a la decisión de última instancia en cuanto a su persona y propiedad, otorgándolo a una agencia diferente. En efecto, se había sometido a sí mismo a la esclavitud. Pero nadie en pleno uso de sus facultades, puede, ni probablemente desee, consentir en someter, permanentemente, a la indefensión, su persona y propiedad, ante las decisiones de alguien diferente. De manera similar, es inconcebible que alguien dotara a su protector monopólico con el derecho a recaudar impuestos. Nadie puede, o desea, aceptar un contrato que permita a su protector determinar unilateralmente, sin consentimiento del protegido, la suma que éste debe pagar por protección.
Los liberales han tratado de resolver esta contradicción interna con la improvisación de acuerdos “implícitos” o “conceptuales”, contratos, o constituciones. Sin embargo todas estas tentativas sólo han añadido a la misma conclusión inevitable: que es imposible derivar una justificación del gobierno a partir de contratos explícitos.
La errónea aceptación de que “el gobierno” era congruente con los principios de propiedad sobre sí mismo, propiedad privada, y contrato, ha conducido al liberalismo a su propia destrucción.
Primero, y se desprende del error inicial, que la solución liberal al problema de la seguridad – un gobierno limitado constitucionalmente – es un ideal contradictorio.
Una vez que el principio de gobierno es admitido, cualquier noción de freno a su poder es ilusoria. Incluso si, como los liberales han propuesto, un gobierno limitara sus actividades a la protección de los derechos existentes de propiedad privada, la pregunta que surge sería: ¿cuánta seguridad debe producirse?. Motivado por el interés propio y la desutilidad de su trabajo, pero con el poder recaudar impuestos, invariablemente la respuesta que un agente del gobierno dará: maximizar los gastos y minimizar la producción. Mientras más dinero pueda gastar y menos tenga que trabajar, mejor estará.
Más aún, un monopolio judicial disminuirá la calidad de la protección. Si, con excepción del gobierno, ante nadie más se puede reclamar justicia, la justicia se corromperá en favor del gobierno, a pesar de la Constitución. Las constituciones y las Cortes Supremas son constituciones y agencias gubernamentales, y cualquier limitación que pudieran contener o encontrar es resuelta por agentes de la misma institución en consideración. Como es de esperar, se alterarán las definiciones de propiedad y protección y ampliado el alcance de la jurisdicción para ventaja del gobierno.
En segundo lugar, y se deriva del error en cuanto al status moral del gobierno, que la vieja preferencia liberal de un gobierno local, descentralizado y pequeño, es inconsistente.
Una vez se ha admitido que, a fin de forzar la cooperación pacífica entre dos individuos A y B, es justificado tener a un monopolio judicial X, se deduce una doble conclusión. Si más de un monopolio existe, X, Y y Z, entonces, como no puede haber paz alguna entre A y B sin X, tampoco puede haber allí paz alguna entre los monopolios X, Y, y Z mientras estos permanezcan en ‘estado de anarquía.’ De ahí que, para lograr el desideratum liberal de paz universal, sea necesaria la centralización política y finalmente el gobierno mundial único.
Finalmente, se sigue del error de aceptar al gobierno, que la antigua idea de la universalidad de los derechos humanos es confusa y que bajo el título de ‘igualdad ante la ley’ se la haya transformado en un vehículo del igualitarismo.
Una vez que el gobierno se presume justo y los príncipes hereditarios han sido excluidos como irreconciliables con la idea de los derechos humanos universales, surge la pregunta de cómo hacer compatible el gobierno con dicha idea de universalidad de los derechos humanos. La respuesta liberal fue abrir la entrada al gobierno a todos, en términos de igualdad, vía democracia. A todos – no sólo a la clase noble hereditaria – se les permitió ejercer todas las funciones del gobierno. Pero esta igualdad democrática es muy diferente de una ley universal, aplicable, por igual, a todos y cada uno, siempre y en todo lugar. De hecho, el viejo cisma desagradable de una ley más alta para los reyes, contra una ley subordinada para los sujetos ordinarios, se conserva bajo la democracia con la separación de la ley pública versus la privada y la supremacía de la primera sobre la segunda. En una democracia no existe privilegio personal alguno ni personas privilegiadas. Sin embargo, si existen los privilegios funcionales y las funciones privilegiadas. Mientras actúen en calidad de servidores públicos, los funcionarios oficiales son gobernados y protegidos por el derecho público y ocupan así una posición privilegiada respecto de personas que actúan meramente bajo las directrices de la ley privada. Los privilegios y la discriminación legal no desaparecerán. Al contrario. Más bien que ser exclusivos de los príncipes y la nobleza, los privilegios, el proteccionismo, y la discriminación lega,l estarán a disposición de todos.
Como era de esperarse, en condiciones democráticas la tendencia de todo monopolio, de aumentar precios y disminuir calidad, será solamente más pronunciada. A cambio de un príncipe que considera el país como su propiedad privada, es puesto un custodio temporal a cargo del país. Él no es dueño del país, pero mientras esté en el poder se le permite el uso del mismo, para ventaja suya y de sus protegidos. Goza de su uso corriente – el usufructo – pero no es propietario de su capital social. Esto no acabará la explotación. Al contrario, hará a la explotación menos calculadora y la llevará a cabo con poco o ningún respeto por el capital social, es decir, con miopía, sin visión de futuro. Adicionalmente, la corrupción de la justicia procederá ahora aún más rápidamente. En vez de proteger los derechos a la propiedad privada preexistentes, el gobierno democrático se convertirá en una maquinaria de redistribución de los derechos a la propiedad existentes en nombre de una ‘seguridad social’ ilusoria.
A la luz de lo anterior, se puede buscar una respuesta a la pregunta sobre el futuro del liberalismo.
Debido a su error en relación al status moral del gobierno, el liberalismo realmente contribuyó a la destrucción de todo aquello que se había propuesto conservar y proteger: la libertad y la propiedad. El liberalismo, entonces, en su forma presente, no tiene ningún futuro. O mejor dicho, su futuro es la democracia social.
Si el liberalismo ha de tener algún futuro, deberá reparar su error. Los liberales deben reconocer que ningún gobierno puede ser contractualmente justificable y que todo gobierno es destructivo de lo que quieren conservar. Es decir el liberalismo tendrá que ser transformado al anarquismo de la propiedad privada (o a una sociedad de derecho privado), tal como fue esbozado hace casi 150 años por Gustave de Molinari, y en nuestros días, elaborado por Murray Rothbard.
Esto tendría un doble efecto. Primero, conduciría a una purificación del movimiento liberal. Los socialdemócratas con ropaje liberal y muchos funcionarios del gobierno se disociarían de este nuevo movimiento. Por otra parte, la transformación conduciría a la radicalización del movimiento. Para aquellos viejos liberales que todavía se agarran a la noción clásica de derechos humanos universales y consideran la propiedad sobre sí mismos y la propiedad privada previas al gobierno, la transición será sólo un pequeño paso. El anarquismo de la propiedad privada es un liberalismo simplemente consecuente; o un liberalismo restaurado a su intención original. Pero aún este pequeño paso tendría implicaciones trascendentales.
Al darlo, los liberales denunciarían el gobierno democrático como ilegítimo y reclamarían su derecho a la autodefensa. Políticamente, volverían a los principios del liberalismo como credo revolucionario. Al negar la validez de los privilegios hereditarios, los liberales clásicos se colocaron en oposición fundamental a todos los gobiernos establecidos. El mayor triunfo del liberalismo – la Revolución americana – fue el resultado de una guerra de secesión. Y en la Declaración de Independencia, Jefferson había afirmado “que siempre que cualquier forma de gobierno se convierta en destructiva de la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad, la gente tiene el derecho de cambiarlo o abolirlo”. Los anarquistas de la propiedad privada sólo reafirmarían el derecho liberal clásico “de derrocar dicho gobierno, y proporcionar nuevos guardias para su seguridad futura”.
Por supuesto, por sí mismo, el renovado radicalismo del movimiento liberal sería de poca consecuencia. En cambio, es la visión inspiradora de una alternativa al orden presente, que fluye de este nuevo radicalismo, cuando mucho, lo que romperá la máquina socialdemócrata. En vez de integración política supranacional, gobierno mundial, constituciones, tribunales, bancos, y dinero, los liberales anarquistas proponen la descomposición del estado-nación. Como sus antepasados clásicos, los nuevos liberales no buscan el gobierno para apoderarse de él. Lo ignoran y quieren que los deje en paz, y quieren también aislarse de su jurisdicción para organizar su propia protección. A diferencia de sus precursores que simplemente procuraron sustituir un gobierno más grande por uno más pequeño, los nuevos liberales persiguen la lógica de la secesión para ponerle fin. Proponen una secesión ilimitada, es decir, la proliferación sin restricción de territorios libres independientes, hasta que el rango de la jurisdicción del estado finalmente se marchite con el tiempo. ¡Con este fin – y en total contraste con los proyectos estatistas de ‘Integración Europea’ y de un ‘Nuevo Orden Mundial’ – los nuevos liberales promueven la visión de un mundo con decenas de miles de países, regiones, y cantones libres, de cientos de miles de ciudades libres – como las singularidades actuales de Mónaco, Andorra, San Marino, Liechtenstein, (el anterior) Hong Kong, y Singapur – y distritos aún más libres y vecindades económicamente integradas por el mercado libre (mientras más pequeño sea el territorio, mayor es la presión económica para optar por el libre comercio!) y por el estándar del oro como base monetaria internacional.
Siempre y cuando esta visión gane prominencia ante la opinión pública, el fin del “Final de la Historia” social-democrático habrá llegado Página Traducida del Inglés al Español por Rodrigo Betancur y mejorada por Daniel Duarte y el renacimiento liberal habrá comenzado.Página
Traducida del Inglés al Español por Rodrigo Betancur y mejorada por Daniel Duarte
* Presentado en Inglés en la reunión de la Sociedad Mont Pelerin en Barcelona en 1997. Una versión más extensa, también en Inglés, fue publicada en Polis, Vol. 3,1, 1998. www.HansHoppe.com
por Hans-Hermann Hoppe
10 de marzo de 2011Hace unos meses, un periodista francés, el Sr. Nicolas Cori, se me acercó con la solicitud de una entrevista sobre el tema de los impuestos, para ser publicada en la revista francesa mensual "Philosophie Magazine", en el contexto del debate que actualmente tiene lugar sobre la "reforma fiscal", en Francia.
Estuve de acuerdo con la entrevista, que se llevó a cabo por correo electrónico en Inglés; el Sr. Cori produjo una traducción al francés, que mi amigo el Dr. Nikolay Gertchev revisó y corrigió, y entonces envié la traducción, autorizada, al Sr. Cori. Desde entonces, hace ya más de un mes, y a pesar de intentos repetidos, nada he oído del Sr. Cori. Sólo puedo especular sobre las razones de su silencio. Lo más probable es que no obtuvo el permiso de sus superiores para publicar la entrevista, y no ha tenido la cortesía, ni la valentía, de decírmelo.De todas maneras, aquí está la entrevista original. La versión francesa autorizada está disponible en la páginas de traducciones de mi sitio web, aquí.NC: ¿Son consistentes los impuestos con la libertad y los derechos de propiedad del individuo? ¿Habría un cierto nivel de impuestos en el que deja de ser consistente?Hoppe: Los impuestos nunca, a ningún nivel de imposición, serán consistentes con la libertad ni con los derechos de propiedad del individuo. Los impuestos son
robo. Los ladrones - el Estado y sus agentes y aliados – por supuesto, hacen un gran esfuerzo para ocultar este hecho, pero simplemente no hay forma de ocultarlo. Obviamente, los impuestos no son pagos normales ni voluntarios, por bienes y servicios, porque a usted no se le permite abstenerse de pagar si no está satisfecho con el producto. Usted no será castigado si deja de comprar coches de Renault o perfumes de Chanel, pero será arrojado a la cárcel si deja de pagar los costos de escuelas públicas o universidades estatales, o los gastos pomposos del señor Sarkozy. Tampoco es posible interpretar los impuestos como pagos de alquiler normal, como aquellos hechos por el inquilino al dueño de un bien. Debido a que el Estado francés no es el dueño arrendador de toda Francia ni el de todos los franceses. Para ser el dueño arrendador, el Estado francés tendría que ser capaz de probar dos cosas: en primer lugar, que el Estado, y nadie más, es dueño de cada centímetro de Francia, y segundo, que tiene un contrato de arrendamiento con todos y cada uno de los franceses, relativo al uso, y al precio de dicho uso, de las propiedades. Ningún Estado – ni el francés, ni el alemán, ni el estadounidense, ni cualquier otro estado - puede probar esto. No tienen los documentos necesarios para tal efecto, ni pueden presentar un contrato de alquiler. Por lo tanto, sólo hay una conclusión: los impuestos son el robo y la extorsión por los cuales un segmento de la población, la clase dominante, se enriquece a expensas de otra, la de los gobernados.
NC: ¿Es incorrecto no pagar impuestos?Hoppe: No. Dado que los impuestos son un robo, es decir, una "mal" moral, no puede ser incorrecto el negarse a pagar a los ladrones o a mentirles sobre los activos, o los ingresos, en que se basan sus impuestos. Esto no quiere decir que sea prudente o conveniente no pagar impuestos - después de todo el estado es "más frío de todos los monstruos", como ha dicho Nietzsche, y puede arruinar su vida, o incluso destruirla, si usted no obedece sus órdenes. Pero no puede haber duda alguna de que
es justo no pagar impuestos.
NC: ¿Cómo sabemos que un impuesto es justo? ¿Hay algún criterio? Es un impuesto progresivo mejor que un impuesto de tasa única?
Hoppe: Sabemos que
ningún impuesto es justo, ya sea de tasa progresiva o de tasa plana y proporcional. ¿Cómo pueden el robo y la extorsión ser justos?. El "mejor" impuesto es siempre el más bajo de los impuestos - sin embargo, incluso el impuesto más bajo sigue siendo
impuesto. El "mejor", por ser el más bajo, es un impuesto per cápita donde cada persona paga la misma cantidad absoluta de impuesto. Ya que incluso la persona más pobre debería ser capaz de pagar esta cantidad, tal impuesto
tiene que ser bajo. Pero incluso un impuesto per cápita sigue siendo un robo, y no hay nada "justo" en él. Un impuesto per cápita
no trata a todos por igual ni instala la "igualdad ante la ley." Porque algo sucede con los ingresos fiscales. Por ejemplo, los sueldos de todos los empleados y dependientes estatales (tales como pensionados y receptores del bienestar social) se pagan con los ingresos fiscales. En consecuencia, los empleados y los dependientes del Estado no pagan impuestos de ninguna clase. Por el contrario, la totalidad de su ingreso neto (después del pago de su impuesto per cápita) sale del pago de impuestos hecho por otros y son por lo tanto, netamente, meros
consumidores de impuestos que viven de los ingresos y de la riqueza robada a otros: los
productores de impuestos. ¿Qué hay de justo en un grupo de personas que vive parasitariamente, y a expensas, de otro grupo de personas?.
NC: ¿Están todos los filósofos de acuerdo?
Hoppe: No, no lo están. Pero esto es, difícilmente, sorprendente. Casi todos los filósofos profesionales de hoy en día son
consumidores de impuestos. No producen bienes o servicios para que los consumidores de filosofía compren en el mercado, bien sea de forma voluntaria, o no. De hecho, a juzgar por la demanda real de los consumidores, el trabajo de la mayoría de los filósofos contemporáneos debe ser considerado como insignificante, sin valor. Mejor dicho: casi todos los filósofos de hoy se pagan con fondos provenientes de los impuestos. Viven de dinero robado o confiscado a los demás. Si su sustento dependiera de los impuestos es probable que, por razones fundamentales, usted no se opondría a la institución fiscal. Por supuesto, este no es
necesariamente el caso. Nuestra "conciencia" no está determinada por nuestra “existencia” (
Sein), como decía Marx. Sin embargo, tal oposición no es muy probable. En efecto, como la mayoría de los "intelectuales", los filósofos suelen sufrir de un ego demasiado inflado. Creen que hacen un trabajo de gran importancia y se resienten con el hecho de que "la sociedad" no los compensa proporcionalmente. Por lo tanto, si los filósofos no ignoran simplemente el problema de los impuestos, si han estado a la vanguardia de tortuosos intentos por justificar los impuestos – tratando de enmascarar el robo como algo "bueno" - y, en particular, de justificar que sus propios salarios de filósofos se financien con impuestos.
NC: Deberían los filósofos considerar la eficiencia económica de los métodos impositivos, simultáneamente con los valores éticos de tales métodos?
Hoppe: Para describir una acción como "eficiente", es necesario definir primero un
propósito, es decir, una meta o un fin. Algo puede ser juzgado como eficiente o ineficiente sólo a la luz de un
objetivo que se asume
dado. Es tarea de los economistas, y de la llamada "economía positiva", determinar qué medidas son eficaces (o ineficaces) en el logro de un
fin determinado. Por ejemplo, si desea lograr un desempleo masivo, entonces la economía se dice que es eficaz para aumentar los salarios mínimos a, digamos, 100 euros por hora. Por otro lado, si su objetivo es reducir al mínimo el desempleo, entonces la economía le informa que todas las leyes de salario mínimo deben ser abolidas. Pero los economistas,
qua economistas, no tienen nada que decir acerca de la licitud o conveniencia de los objetivos en cuestión. Esta es tarea del filósofo: determinar cuáles metas son justas y admisibles y cuales metas no lo son. (El economista entonces informa al filósofo cuales medios son eficientes o ineficientes, con el fin de alcanzar tales justificables objetivos.) Pero como ya he indicado: la profesión de la filosofía, simplemente no ha hecho su trabajo. Los filósofos, por supuesto, dan una serie de consejos sobre qué hacer o que no hacer, pero su consejo tiene poco o ningún peso intelectual. En casi todos los casos, es mera opinión: expresión de gustos personales, nada más. Si usted implora a los filósofos por una "teoría de la justicia" de la cual supuestamente emanen sus recomendaciones, no tienen tal teoría. Sólo pueden ofrecer una colección
ad hoc de juicios de valor personales, que por lo general ni siquiera cumplen con el requisito de tener cierta coherencia interna.
Cualquier teoría de la justicia digna de acatamiento debe reconocer primero el hecho más fundamental de la vida humana: la
escasez de bienes, es decir, la ausencia de superabundancia. Porque sólo debido a la escasez es posible que la gente pueda tener
conflictos con los demás: yo quiero hacer
tal cosa con un recurso escaso dado, y usted quiere hacer
tal otra con el mismo recurso. Sin conflictos, no habría necesidad de reglas o
normas, y el propósito de las normas es, entonces,
evitar conflictos. En ausencia de una armonía pre-establecida entre todos los intereses, los conflictos sólo se pueden evitar, si todos los recursos escasos son de propiedad
privada, es decir, de
un propietario identificable, más bien que, ni con la exclusión de, otro. Y con el fin de evitar el conflicto desde el principio de la humanidad, por así decirlo, cualquier teoría de la justicia debe comenzar con una norma que regule y denomine como
propiedad privada la primera
apropiación original de un recurso escaso.
La mayoría de la filosofía (política) contemporánea parece no ser consciente de esto. De hecho, a menudo tengo la impresión de que ni siquiera el hecho de la escasez misma es reconocido o comprendido plenamente.
NC: ¿Cuál debería ser, entonces, el objetivo de una política de impuestos? La redistribución? La igualdad? La disminución de la pobreza?Hoppe: Si los impuestos son robo, entonces, desde el punto de vista de la justicia,
no debe haber, en absoluto, impuestos
ni política fiscal. Toda discusión sobre el objetivo de políticas y reformas fiscales es una discusión entre ladrones o defensores del robo, a quienes nada importa la justicia. Su preocupación es solamente el robo. Hay debate y controversia entre ellos cuando se discute a quién deben gravar con impuestos y qué tanto, y qué se debe hacer con los ingresos fiscales, es decir, quién debe recibir, y cuanto, del botín robado.
Sin embargo, todos los ladrones y todos los beneficiarios del robo tienden a coincidir en una cosa: cuanto mayor sea la cantidad de botín y menor el coste de la recolección, las cosas son mejores para ellos. De hecho, esto es lo que todas las democracias occidentales practican hoy: elegir las tasas y el tipo de impuestos, de manera que el ingreso fiscal sea máximo. Todas las discusiones actuales sobre reforma fiscal, en Francia, en Alemania, en los EE.UU. y en otros lugares son discusiones acerca de si deben introducirse o suprimirse ciertas formas de impuestos, tales como el gravamen al patrimonio y/o a la herencia, si los ingresos se deben gravar progresiva o proporcionalmente, si las ganancias de capital deben gravarse como ingreso o no, si los impuestos indirectos como el IVA debe ser, o no, sustituidos por impuestos directos, etc., etc., y si las tasas de tales impuestos deben entonces subir o bajar - nunca son discusiones sobre justicia. No están motivados por una oposición, por principio, a los impuestos, sino por el deseo de hacer los impuestos más eficientes, es decir, maximizar los ingresos fiscales. Toda reforma fiscal que no es, como mínimo, "de ingreso neutro", es considerada un fracaso. Y solo las reformas que
aumentan los ingresos fiscales se considera un "éxito".
Tengo que volver a preguntar: ¿Cómo puede alguien considerar esto "justo?." Por supuesto, desde el punto de vista de los
consumidores de impuestos todo esto es "bueno.". Pero desde el punto de vista de los
productores de impuestos, ciertamente no es "bueno", sino más que malo, "peor."
Una última observación sobre los efectos económicos de los impuestos: Todos los impuestos
son una redistribución de riqueza y de ingresos. La riqueza y el ingreso es tomado a la fuerza de sus propietarios y productores y transferido a personas que
no eran dueños de riqueza y a quienes
no producen estos ingresos. Por tanto se desalienta la futura acumulación de riqueza y la producción de ingresos y estimulados la confiscación y el consumo, de la riqueza y el ingreso existentes. Como resultado, la sociedad será más pobre. Y en cuanto al efecto de la eternamente popular e igualitaria propuesta de gravar a los "ricos" para dar a los "pobres" en particular: es un régimen de no reduce ni alivia la pobreza, sino, muy al contrario,
aumenta la pobreza. Reduce el incentivo de permanecer, o llegar a ser, rico y productivo, y aumenta el incentivo de permanecer, o llegar a ser, pobre y de ser improductivo.
NC: ¿Deberían las personas ricas recibir un trato diferente al de la gente pobre?
Hoppe: Cada persona, rica o pobre, debe recibir el mismo trato ante la ley. Hay gente rica, que es rica sin haber defraudado o robado a nadie. Son ricos, porque han trabajado duro, porque han ahorrado con diligencia, porque han sido productivos y porque han demostrado ingenio empresarial, a menudo por varias generaciones de familia. Estas personas no sólo deben ser dejados en paz, sino que deben ser elogiados como héroes. Y hay gente rica, sobre todo de la clase de los líderes políticos, en control del aparato estatal, y de las élites conectadas al estado, a la banca y a las grandes empresas, que son ricos, porque han estado directamente involucrados en, o indirectamente beneficiados de, la confiscación, el robo, el engaño y el fraude. Tales personas
no deben dejarse tranquilas, sino que deben ser condenadas y despreciadas como gángsters. Lo mismo se aplica a las personas pobres. Hay personas pobres, que son gente honesta, y por lo tanto deben ser dejados en paz. Pueden no ser héroes, pero merecen nuestro respeto. Y hay gentes pobres que son ladrones, y que deben ser tratados como delincuentes, independientemente de su "pobreza".
Hans-Hermann Hoppe es un miembro sénior del Instituto Ludwig von Mises, fundador y presidente de la Sociedad Propiedad y Libertad y coeditor de la revista Austrian Economy Review. Recibió su doctorado y realizó sus estudios posdoctorales en la Universidad Goethe en Frankfurt, Alemania. Es autor de, entre otras obras, Teoría del Socialismo y el Capitalismo y Economía y Ética de la Propiedad Privada y La Democracia, el Dios que falló.
TRADUCCIÓN DE RODRIGO BETANCUR
por Sean Gabb
Creo que sería útil, para comenzar este artículo, hacer una breve exposición de los hechos. Eunice y Owen Johns son una pareja de ancianos de Derby, que acogieron para crianza una serie de niños en la década de 1990, y quienes recientemente ofrecieron de nuevo sus servicios al Consejo de la ciudad de Derby. Su oferta fue rechazada debido a que, como cristianos fundamentalistas, podrían enseñar a los niños bajo su custodia que los actos homosexuales son pecaminosos. Los Johns demandaron al Consejo, argumentando que sus creencias no debían ser consideradas en su contra. El 28 de febrero de 2011 se dictó sentencia en el Tribunal Superior. Los jueces determinaron que, en cuanto a las leyes contra la discriminación se refiere, las minorías sexuales tienen prioridad sobre los creyentes religiosos. Como el señor y la señora Johns no pueden permanecer en silencio acerca de la ética sexual, son un peligro para el "bienestar" de los niños y el Consejo los hizo retirar de su casa.
Los jueces insistieron en que esto no representaba una "prohibición total" en la crianza temporal de niños por creyentes religiosos. No fue tema de libertad religiosa – no se estaba sentando un precedente para establecer una mayor discriminación por parte de las autoridades. Era simplemente cuestión de bienestar infantil. Usted puede leer todo esto en el sitio web de la BBC.
Creo que podemos dar por sentado que los jueces estaban quitando presión sobre la naturaleza del precedente que estaban creando. Ya existe un sesgo modesto pero bien establecido, de la clase dominante de este país contra el cristianismo. Esto no es aplicable, hasta donde puedo palpar, contra los judíos y los musulmanes. Sin embargo, el sesgo se aplica ciertamente a los cristianos fundamentalistas, especialmente cuando se trata de cuestiones sobre lo que creen y podrían decir, específicamente, sobre la homosexualidad. Ayer, los Johns fueron excluidos de acoger temporalmente niños para crianza, y quizás también de adoptarlos como hijos. Es sólo cuestión de tiempo antes de que sean excluidos de la enseñanza. Cabe la posibilidad de que finalmente sean clasificados - a causa de sus creencias - como padres no aptos y sus hijos obligados a vivir en otro hogar. Antes de que eso ocurra, por supuesto, habrá leyes contra la educación en el hogar, e investigaciones en la escuela sobre lo que, por ejemplo, los Johns han estado diciendo a sus hijos.
Esta es la observación más importante que planteo sobre el caso. Los temas en sí mismos no son del todo de mi gusto. No me gusta la idea de la crianza temporal de niños. Hay veces, acepto, que la gente es tan violenta o tan negligente que los niños deben ser trasladados para su propia protección. En estos pocos casos, sin embargo, prefiero que los niños permanezcan en asilos de huérfanos o sean ofrecidos en adopción. El sistema actual permite que un número inmenso de niños sean arrebatados por los trabajadores sociales - a menudo por causas triviales, e incluso tal vez por corrupción, - para ser colocados al cuidado temporal de extraños. No voy a negar que muchos padres hacen tan buen trabajo de crianza temporal como las circunstancias lo permiten. Probablemente, el señor y la señora Johns eran buenos padres de crianza temporal en la década de 1990, y lo habrían sido una vez más. Aun así, los que se ofrecen voluntariamente como padres de crianza temporal están dando apoyo a un sistema que se utiliza sobre todo para robar niños que no están en peligro razonable.
Además, me opongo a todas las leyes contra la discriminación. La gente tiene derecho a la vida, la libertad y la propiedad. Derivado de estos derechos están los derechos específicos a la libertad de expresión y asociación, y al debido proceso de la ley. Nadie tiene el derecho a no ser odiado o despreciado, o a no ser excluido. Las personas tienen derecho a odiar o despreciar a quienes quieran, y - siempre y cuando se abstengan de cualquier violación de los derechos mencionados anteriormente – tienen el derecho a poner sus creencias en acción. Si bien hay buenas razones para insistir en que las autoridades no deben discriminar, no siento ninguna simpatía, en general, por las personas que hacen uso de leyes contra la discriminación para salirse con la suya.
Continuen leyendo, en Inglés, este interesante punto de vista
La censura informativa es tan fuerte que ningún medio se ha hecho eco de la mayor noticia desde la toma de la Bastilla en París en 1789. Pero esta ha sido una REVOLUCIÓN PACÍFICA. El pueblo islandés, unido, con flores, huevos, pancartas y cacerolas ha tomado el camino hacia la libertad. Asumiendo su soberanía popular han rodeado al congreso y han hecho dimitir al gobierno completo.
Han nacionalizado la banca, han decidido que van a dejar de pagar la deuda abusiva a UK y Holanda, están rehaciendo la constitución, han dicho no al gobierno oculto de la banca internacionalizada que sabemos que rige en el resto del mundo.
Difundir esta información.
http://www.youtube.com/embed/kGB4nUjZK-A
https://teatrevesadespertar.wordpress.com/2011/01/28/la-revolucion-de-islandia-ejemplar/
Hace ya unos días de esto y sinembargo ningún medio de comunicación, radio y televisión, ha informado de ello. Pero que no hayan informado no nos impedirá transmitirlo a todos los confines del mundo. Islandia fue primero, y luego vendrán los demás.
Apenas se habló de ello porque no interesaba. Ahora es momento de que salga a la luz. No solo los países árabes deben luchar por sus derechos como ciudadanos. Aquí, en Occidente, también nos manipulan y somos controlados.
Ahora que el pueblo egipcio ha triunfado, o al menos lo parece, es buen momento para hablar de otra revolución mucho más desconocida: la de Islandia, ese país que el FMI de Rato ponía como ejemplo a seguir, y que acabó completamente quebrado, hundido por los escombros de una banca cancerígena que convirtió la isla en un inmenso “hedge fund” y dejó una deuda equivalente a todo el PIB de ocho años y seis meses.
La solución islandesa a esa condena pronto se apartó de la ortodoxia. La Fiscalía abrió una investigación penal contra los banqueros responsables del colapso; algunos han huido del país y están en busca y captura por la Interpol.
En 2009, el gobierno tuvo que dimitir en bloque, acorralado por las protestas ciudadanas; fue el primero y casi el único en caer por la crisis (si excluimos a Túnez y Egipto). Después los islandeses forzaron un referéndum para bloquear el pago de la deuda de la banca y lo lograron: ganó el no con más del 90% de los votos.
Y hace un par de meses, Islandia arrancó una ambiciosa reforma constitucional que, por primera vez en la historia del mundo, será fruto de un proceso de democracia directa, al margen de los partidos.
La Asamblea Constituyente está formada por 31 ciudadanos corrientes, elegidos en las urnas entre 523 candidaturas que sólo necesitaban 30 firmas para poder presentarse.
Hoy Islandia está creciendo. El año que viene, su presupuesto público estará en superávit; su situación económica es bastante mejor que la de otros países igualmente desarbolados, como Grecia o Irlanda. ¿El secreto? Algo revolucionario, aunque se suponía que era una de las reglas esenciales del mercantilismo (capitalismo con intervención del Estado): Islandia se negó a socializar las pérdidas y dejó que la banca irresponsable simplemente quebrase.
Enviado por Por Antonio Moreno-García
Juan de Mariana* describe el tirano de la siguiente manera:
"Se apodera de la propiedad de las personas y la despilfarra, ya que es impulsado por los vicios, indignos de un rey, de la lujuria, la avaricia, la crueldad y el fraude .... Los tiranos, de hecho, tratan de perjudicar y arruinar a todo el mundo, pero sobretodo dirigen sus ataques contra los ricos y los hombres de bien de toda la comarca. Consideran más sospechoso el bien que el mal, y la virtud que en ellos mismos falta es, para ellos, la más formidable .... Expulsan a los mejores hombres del reino bajo el principio de que todo lo que sea exaltado en sus dominios debe ser vilipendiado ...."
"Agobian a los demás para que no se puedan unir, exigiendo de ellos nuevos tributos todos los días, promoviendo peleas entre los ciudadanos, y enlazando guerra con guerra. Construyen grandes obras a costo y sufrimiento de los ciudadanos. ¿Y si no de dónde nacieron las pirámides de Egipto .... El tirano necesariamente teme que aquellos a los que aterroriza y mantiene como esclavos intenten derrocarlo .... Así que prohíbe a los ciudadanos a congregarse, a reunirse en asambleas, y a discutir la república en conjunto, quitándoles, con métodos de policía secreta, la oportunidad de hablar y escuchar libremente, así que ni siquiera tienen la libertad de quejarse".
Citado por Rothbard en El Pensamiento Económico antes de Adam Smith, pp 118-19. y tomado de Quince grandes Economistas Austríacos, de Randall Holcombe.
* Juan de Mariana, uno de los más destacados pensadores del Siglo de Oro español, nacido en Talavera de la Reina en 1536 y fallecido enToledo en 1624. En 1554 ingresó en la Compañía de Jesús. Escribió muchisimas obras por encargo. Sinembargo su primera obra, escrita por voluntad propia, fue "Historia general de España" (1601), la primera y única historia de España durante más de dos siglos y medio. Su obra Siete Tratados (publicada en Colonia en 1609), especialmente en la cuarta parte, "De Monetae mutatione", "Sobre la alteración de la moneda", hace una dura denuncia de robo contra aquellos gobernantes que usaban el recurso que hoy llamaríamos inflación para financiar los gastos del estado. De Mariana, no sólo explica la nefasta procedencia de esta política económica, sino que la denuncia como una aberración desde el punto de vista del derecho. La publicación de esta obra le costó la cárcel y las críticas de sus superiores eclesiásticos por mostrarse hostil a la política monetaria del gobierno.
Desarrolló la doctrina del tiranicidio, extensamente aceptada entre los autores escolásticos, ampliando el derecho de matar al tirano, a un individuo cualquiera.
Datos biográficos tomados del website "Sitio Escolástico" de la Universidad Francisco Marroquín.
Bodrum, Turquía, mayo de 2006
[Notas compiladas por Robert Grözinger]
Al comienzo de su discurso de clausura, Hans-Hermann Hoppe afirmó que la respuesta a la pregunta “cómo triunfar?” significa responder a la pregunta: ¿cómo conquistar a los jóvenes?
Él admite que no puede decir si vamos a triunfar, pero sí como se verá la sociedad cuando triunfemos – y esta es una visión que él cree que conquistará muchos jóvenes.
En un mundo de escaseces como el nuestro significa que habrá conflictos. Por lo tanto las reglas deben hacerse en cuanto a cómo utilizar estos recursos, y así resolver los conflictos.
Las reglas que la humanidad ha reconocido desde el principio son:
1. Cada persona se posee a sí misma.
2. La propiedad de algo vale para el primero que la utiliza.
3. El que usa su cuerpo para producir es dueño del producto.
4. La transferencia voluntaria de productos cambia la propiedad.
Seguir estas reglas conduce a la riqueza y a la vida civilizada.
¿Cómo hacemos cumplir estas reglas? Cómo mantener a raya a aquellos que no adhieren a estas reglas?
La respuesta liberal clásica: Esto, y solamente esto, es la tarea del Estado.
El estado tiene dos poderes singulares: el monopolio territorial de la toma de decisiones, y el monopolio territorial de los impuestos.
En general se acepta que los monopolios son malos para el consumidor. Pero casi nadie resuelve estas preguntas: ¿Porqué monopolios para la toma de decisiones y el cobro de los impuestos?
El estado puede producir no sólo “bienes” de calidad inferior, sino también “males”. Decisiones a su propio favor, y a un precio fijo.
Resultado: por ejemplo, los gastos para la defensa aumentarán continuamente. El estado es un protector expropiante de la propiedad.
Los liberales clásicos permitieron que esto sucediera, ya que se sumaron a los demócratas. Debido a que al momento todos los gobiernos eran monarquías, los Reyes tenían privilegios.
Los demócratas decían: cualquiera puede ser rey, presidente etc. De lo que no se daban cuenta es que esto no elimina los privilegios. En lugar de ser personales, son funcionales.
Ahora tenemos derecho público y derecho privado.
Las cosas son peores bajo una democracia. Un rey consideraba su país como su propiedad privada. Un cuidandero temporal, por otro lado, querrá maximizar sus ingresos a expensas del capital.
El argumento en contra es: la democracia es competencia. Sin embargo, la competencia es buena cuando se aplica a la producción de bienes. Pero no cuando se aplica a la producción de “males”, como es el caso en una democracia.
Los reyes llegan al poder por accidente de nacimiento, y pueden ser malos. Pero pueden ser buenos también. Sin embargo, los políticos consiguen llegar a los escalones más altos de la democracia si son malos, mentirosos o ladrones, o tienen mal carácter, etc.
Entonces, ¿cuál es la alternativa?
La alternativa debe ser una sociedad de derecho privado.
Tal sociedad haría uso de servicios especializados: seguros, arbitraje, y protección. Agencias privadas de defensa.
El precio de la protección tendería a caer y la calidad tendería a aumentar.
Ya no habría más sobre-producción de protección, etc.
El Seguro le indemnizará cuando algo le suceda a usted. Esto conduce a una mayor eficiencia en la prevención del crimen, en la recuperación de los bienes robados, y a que los autores del crimen paguen a las víctimas.
Las compañías privadas de seguros fomentarían el porte de armas, ofreciendo primas más bajas a aquellos que porten armas.
Las compañías de seguros son, por su misma naturaleza, defensivas. También insistirán en que sus clientes adhieran a una conducta defensiva. No habrá justicia por mano propia.
No habría “delitos sin víctimas” perseguidos como delitos.
No habrían cambios unilaterales y arbitrarios de las reglas.
Habrán regímenes jurídicos distintos. Un orden de agradable cordialidad con las compañías de seguros en el cual las agencias de arbitraje, arbitran.
Entre los jóvenes, ideas tales como estas tienen gran atractivo.
TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ
9 de junio de 2010
Por Hans-Herman Hoppe
Cuando por primera contemplé la idea de esta Sociedad, hace más de 10 años y en esa época era aún una sociedad sin nombre, sólo había tenido experiencia directa con otras dos sociedades de las cuales aprender.
Mi primera experiencia fue con la Sociedad Mont Pelerin, la cual había fundado Friedrich Hayek en 1947.
Durante la década de 1990, asistí tres veces, como orador invitado, a las reuniones de la Sociedad Mont Pelerin en las ciudades de Cannes, Ciudad del Cabo y Barcelona. Cada vez, con documentos atacando la democracia y el igualitarismo, defendiendo las monarquías vs democracias, eviscerando la idea liberal clásica del estado mínimo como contradictorio en sí mismo, y propagando un orden natural anarco-capitalista sin estado, mi aparición era considerada como algo escandaloso: demasiado irreverente, demasiado conflictivo, y también demasiado sensacional.
Fuera cual fuera la función que la Sociedad Mont Pelerin pudiera haber tenido en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el momento de mi encuentro con ella, no la sentí especialmente de mi gusto.
Por cierto, conocí muchas personas brillantes e interesantes. Pero, en esencia, las reuniones de la Sociedad Mont Pelerin fueron giras de empleados del Think Tank del “mercado libre” y del “gobierno limitado” y empleados de la Fundación, varios de sus profesores afiliados y protegidos, y los principales donantes financieros de todo esto, sobre todo de los EE.UU., y más específicamente, de Washington DC. Durante mucho tiempo la Fundación Heritage, fue el principal Think Tank del Partido Republicano y cómplice intelectual de la política del Estado de Bienestar y de Guerra de cada administración del gobierno republicano, desde Reagan hasta Bush Jr, y de manera característica, el Presidente de la Fundación, Ed Feulner, quien además fuera ex-presidente de la Sociedad Mont Pelerin y, más significativamente, su tesorero por largo tiempo.
Desde el principio hubo escepticismo sobre la Sociedad Mont Pelerin. Ludwig von Mises, maestro y amigo de Hayek, expresó dudas graves sobre su plan, simplemente al ver la lista de los invitados iniciales de Hayek: ¿cómo una sociedad llena de intervencionistas de estado, certificados, podría promover el objetivo de una comunidad libre y próspera?
A pesar de sus reservas iniciales, sin embargo, Mises se convirtió en miembro fundador de la Sociedad Mont Pelerin. Sin embargo, su predicción resultó correcta. En un hecho famosamente conocido, en una reunión en la etapa inicial de la Sociedad Mont Pelerin, Mises se retiró del recinto denunciando a oradores y panelistas como a una caterva de socialistas.
En esencia, ésta también fue mi primera impresión cuando entré en contacto con la Sociedad Mont Pelerin y esta impresión se ha confirmado desde entonces. La Sociedad Mont Pelerin era una sociedad en la que todo social-demócrata de derecha podía sentirse como en casa. Cierto, de vez en cuando unas pocas aves extrañas eran invitadas a hablar, pero las reuniones estaban dominadas, y el rango del discurso aceptable era definido, por intervencionistas de estado certificados: directores de Fundaciones o Think Tanks capitalizados por, o conectados con el gobierno, por burócratas en la nómina del banco central, por entusiastas del papel-dinero, y por un surtido internacional de “edúcratas” y “cienciócratas” dentro y fuera del gobierno. Nunca se han discutido, en los sagrados recintos de la Sociedad Mont Pelerin el imperialismo de los EE.UU. ni los crímenes de guerra de Bush, por ejemplo, ni los crímenes financieros cometidos por el Banco de la Reserva Federal -y , por supuesto no ha habido discusión alguna sobre cualquier asunto racial sensible.
De nada de todo esto se puede culpar a Hayek, ni que decir. Había perdido cada vez más el control de la Sociedad Mont Pelerin ya mucho antes de su muerte en 1992.
Pero también: Hayek tuvo mucho que ver con la evolución de la Sociedad Mont Pelerin. Porque, como Mises podía haber sabido en ese entonces, y como finalmente se pudo observar, en 1960 con la publicación de la Constitución de la Libertad, Hayek mismo demostró ser un probado intervencionista. En la tercera parte de este famoso libro, Hayek había presentado un plan para una sociedad “libre” tan plagada de diseños intervencionistas que cualquier socialdemócrata moderado – de la variedad escandinava y alemana – fácilmente podía haber suscrito. Cuando, con motivo del cumpleaños número 80 de Hayek en 1979, el Social Demócrata, y entonces Canciller de Alemania Occidental, Helmut Schmidt, envió a Hayek una nota de felicitación proclamando que “todos somos Hayekianos ahora”, no se trataba de una frase vacía. Era cierto, y Schmidt hablaba en serio.
Me di cuenta, entonces, de lo siguiente: El desarrollo deplorable – juzgado desde el punto de vista del libertario clásico – de la Sociedad Mont Pelerin no fue un accidente. Más bien, fue la consecuencia necesaria de una falla teórica fundamental cometida no solamente por Hayek, sino, en última instancia, también por Mises, con su idea de un Estado mínimo.
Esta falla no se limitó a afligir a la Sociedad Mont Pelerin. Afectaba todo el Think Tank industrial del gobierno limitado que había surgido como su heredero desde la década de 1960 en todo el mundo occidental, dominado por los EE.UU., y por lo que la Sociedad Mont Pelerin había asumido la función de “Internacional”.
La meta de “gobierno limitado” o “constitucional“, que Friedrich Hayek, Milton Friedman, James Buchanan y otros grandes de la Sociedad Mont Pelerin habían tratado de promover y que cada Think-Tank del mercado libre de hoy proclama como su objetivo, es una meta imposible, tanto como lo es la meta imposible de intentar la cuadratura del círculo. En primer lugar, no se puede establecer un monopolio territorial de ley y orden y luego esperar que este monopolio no haga uso del poderoso privilegio de legislar a su favor. Del mismo modo: no se puede establecer un monopolio territorial de producción de papel moneda y esperar que el monopolio no utilice su poder de imprimir siempre más y más dinero.
Limitar el poder del Estado, una vez que se le ha concedido un monopolio territorial de legislación, es una meta imposible, auto-contradictoria. Creer que es posible limitar el poder del gobierno- en forma distinta a someterlo a la competencia, es decir, a no permitir ningún tipo de privilegios monopolísticos que surjan, en primer lugar – es asumir que la naturaleza del hombre cambia como resultado del establecimiento de un gobierno (muy parecido a la milagrosa transformación del Hombre que los socialistas creen que sucederá con la llegada del socialismo).
Esto es todo: un gobierno limitado, es una meta ilusoria. Creer que sea posible es creer en milagros.
La estrategia de Hayek y de la Sociedad Mont Pelerin, tenía entonces que fracasar. En lugar de ayudar a reformar – a liberalizar – el Estado (occidental), como era su intención (o su pretensión?), la Sociedad Mont Pelerin y el Think Tank industrial internacional del “gobierno limitado” se convertirían en parte integrante de un sistema estatal de bienestar y de guerra en continua expansión.
Los indicios de este veredicto abundan: La ubicación típica de los Think Tanks dentro o cerca de la capital, prominentemente Washington, DC., ya que su destinatario principal era el gobierno central. Reaccionan a las medidas y a los anuncios del gobierno y proponen y formulan propuestas al mismo gobierno. La mayoría de los contactos de los think-tankers fuera de su propia institución son políticos, burócratas del gobierno, grupos de presión, y una variedad de empleados y auxiliares. Junto con los periodistas relacionados, estos también asisten regularmente a sus conferencias de prensa, sesiones, recepciones y cocteles. Hay un constante intercambio de personal entre Think Tanks y gobiernos. Y los líderes de la industria del gobierno limitado son, con frecuencia, por sí mismos, miembros prominentes de la élite del poder y de la clase dominante.
La más indicativo de todo: Durante décadas, la ideología del gobierno limitado ha sido una industria en crecimiento. Sus gastos anuales en ejecución actualmente llegan a los cientos de millones de dólares, y en total probablemente se han gastado miles de millones de dólares. Al mismo tiempo, los gastos del gobierno, nunca, en ninguna parte, ni una sola vez siquiera, han caído, sino que siempre, y sin interrupción, han aumentado en forma cada vez más vertiginosa.
Y, sin embargo, este evidente fracaso de la industria del gobierno limitado al no entregar el bien prometido, no es castigado, sino que, contra toda lógica, es recompensado con fondos cada vez más amplios. Cuanto más fallan los Think Tanks, más dinero reciben.
El Estado y el Think Tank de la industria del gobierno limitado viven por lo tanto, en perfecta armonía, el uno con el otro. Crecen juntos, al unísono.
Para los defensores del gobierno limitado, como Hayek y toda la industria del Think Tank del mercado libre, esto es una vergüenza. Tienen que explicarlo de alguna manera, o se trata de un accidente o de una coincidencia. Y simplemente lo explican con el argumento de que sin la financiación y la operación continua de ellos, el asunto sería aún peor.
Así excusada, entonces, la industria continúa como antes, sin alterarse por ningún hecho o acontecimiento pasado o futuro.
Pero los embarazosos hechos no son accidentes o coincidencias y podrían haberse previsto de forma sistemática, si solamente uno hubiera comprendido mejor la naturaleza del Estado, y no creyera en milagros.
Como monopolio territorial de legislación y de impresión de dinero, el Estado tiene una tendencia natural a crecer: a utilizar sus leyes “fiat” y su dinero “fiat” para hacerse a un creciente control de la sociedad y de las instituciones sociales. Con sus leyes “fiat”, el Estado tiene el poder especial de amenazar y castigar o incentivar y premiar a quien quiera que le venga en gana. Y con su dinero “fiat”, puede comprar apoyo, sobornar y corromper con mayor facilidad que cualquier otro.
Ciertamente, una institución tan extraordinaria como ésta contará con los medios a su alcance, legales y financieros, para hacer frente al desafío planteado por la industria del gobierno limitado. Históricamente, el Estado ha afrontado con éxito oponentes mucho más formidables – como la religión organizada, por ejemplo!
A diferencia de la Iglesia o las iglesias, sin embargo, la industria del gobierno limitado está ubicada o concentrada convenientemente cerca, o en el centro, del poder del Estado, y la única razón de ser de la industria es la de hablar con, y tener acceso, al Estado. Eso es lo que sus donantes financieros normalmente esperan.
Sin embargo para el Estado, así ha sido mucho más fácil, entonces, señalar y efectivamente controlar esta industria. El Estado sólo tuvo que desplegar su propia burocracia para que estuviera a cargo de las relaciones con el “mercado libre” y atraer a las ONGs del “gobierno limitado” con conferencias, invitaciones, patrocinios, subvenciones, dinero y perspectivas de empleo. Sin tener que recurrir a amenazas, estas medidas por sí solas fueron suficientes para garantizar acatamiento por parte de la industria del Think Tank del mercado libre y de sus intelectuales asociados. La demanda del mercado de servicios intelectuales es baja e inconsistente y, por tanto los intelectuales se pueden comprar a bajo precio!
Por otra parte, a través de su cooperación con la industria de mercado libre, el Estado podría aumentar su propia legitimidad y respetabilidad intelectual como una institución “económicamente progresista“, abriendo así aún más espacio de crecimiento para el Estado.
En esencia, como con todas las llamadas ONG [organizaciones no gubernamentales], el Estado logró transformar la industria del gobierno limitado justo en un vehículo más para su propio engrandecimiento.
Lo que aprendí de mi experiencia con la Sociedad Mont Pelerin, entonces, fue que había que elegir una estrategia completamente diferente si se quería limitar el poder del Estado. Para los socialistas o los social-demócratas, es perfectamente racional hablar y buscar acceso al Estado y tratar de “marchar a través de sus instituciones “, ya que la Izquierda quiere aumentar el poder del Estado. Es decir, la Izquierda quiere lo que el Estado esta dispuesto a hacer de todos modos, en virtud de su carácter de monopolio territorial de ley y orden.
Pero la misma estrategia es ineficaz o incluso contraproducente si se quiere reducir el poder del Estado – independientemente de si uno quiere reducirlo totalmente y establecer un orden natural sin estado, o sólo reducirlo, rápida o drásticamente, hasta lograr el statu quo de una época “gloriosa” o “dorada” anterior.
En cualquier caso, este objetivo sólo puede alcanzarse si, en vez de hablar y solicitar acceso al Estado, abiertamente lo ignoramos, lo evitamos y lo repudiamos; y sus agentes y propagandistas son explícitamente excluidos de nuestros procedimientos. Hablar al Estado, incluyendo a sus agentes y propagandistas, es dar legitimidad y fuerza al Estado mismo. El ignorarlo, evitarlo y repudiarlo ostentosamente, y excluir a sus agentes y propagandistas como indeseables, es restarle autoridad al Estado y debilitar su legitimidad.
En agudo contraste con la Sociedad Mont Pelerin y su múltiple descendencia, que quiso reformar y liberalizar desde adentro el sistema estatal de bienestar y de guerra siguiendo una estrategia de cambio “inmanente” al sistema, como dirían los marxistas – y la cual falló precisamente por esta razón y fue, en cambio cooptada por el Estado como parte del establecimiento político, en mi imaginada sociedad, la Sociedad “Propiedad y Libertad” iba a perseguir una estrategia que “trascendiera” el sistema.
Es decir, trataría de reformar, y en última instancia, revolucionar, desde afuera, el cada vez más invasivo sistema del Estado de bienestar y guerra, a través de una contracultura anti-estatista que podría atraer a un número cada vez mayor de desertores – intelectuales, laicos educados e incluso al tan citado “hombre de la calle” – alejándolos de la cultura dominante e instituciones del Estado. La Sociedad Propiedad y Libertad iría a ser la punta de lanza internacional, el avant-garde, de dicha contracultura intelectual.
Como eje de esta contracultura estaba el concepto de la perversidad de la institución del Estado: Un monopolio territorial de ley y orden que puede hacer y cambiar las leyes a su favor no protege ni puede, sin hacer milagros, proteger la vida y bienes de sus subordinados (clientes), en cambio para ellos es, y será siempre, un peligro permanente – el más seguro camino a la servidumbre y a la tiranía.
Basado en esta idea, entonces, la Sociedad "Propiedad y Libertad" tenía que tener un doble objetivo.
Por un lado, positivamente, tenía que explicar y aclarar las exigencias y requerimientos jurídicos, económicos, cognitivos y culturales y las características de un orden natural libre, sin participación del estado.
Por otro lado, negativamente, se quería desenmascarar al Estado y mostrarlo como lo que realmente es: una institución manejada por grupos de asesinos, saqueadores y ladrones, rodeado de ávidos verdugos, propagandistas, aduladores, malhechores, mentirosos, payasos, charlatanes, majaderos e idiotas útiles – una institución que ensucia y mancha todo lo que toca.
A efecto de divulgar la verdad completa debo añadir lo siguiente: Ante la insistencia de mi amigo Jesús Huerta de Soto, – quien había sido reclutado a una edad temprana, por Hayek, personalmente, – con cierta reluctancia, solicité ser miembro de la Sociedad Mont Pelerin en cierto momento, a mediados de la década de 1990. Además de Huerta de Soto, había apoyado mi membresía el difunto Arthur Seldon, quien era entonces Presidente Honorario de la Sociedad Mont Pelerin. Sin embargo, fuí rechazado y, tengo que admitir que, merecidamente, porque simplemente no encajaba en tal sociedad.
De fuentes confiables me han dicho que fue, particularmente, Leonard Liggio, un antiguo amigo de Murray Rothbard, quien al haberse dado cuenta de ello se opuso vigorosamente a mi membresía; apoyado por Christian Watrin, del contingente de líderes y activistas alemanes de la Sociedad Mont Pelerin. Ambos, Liggio y Watrin, más tarde se convertirían en presidentes de la Sociedad Mont Pelerin.
Mi segunda experiencia con sociedades intelectuales fue con el Club John Randolph [CJR], que había sido fundado en 1989 por el libertario Murray Rothbard y el conservador Thomas Fleming.
Desde el principio, esta sociedad fue mucho más de mi gusto. Durante un tiempo, jugué un papel preponderante en el Club John Randolph. Pero también desempeñé un papel importante en su ruptura, que se produjo poco después de la muerte de Rothbard en 1995, y que esencialmente resultó en la salida del ala rothbardiana de la sociedad.
Sin embargo, mi recuerdo de los primeros años del John Randolph Club es de grata evocación. Así, no es de extrañar que un buen número de mis viejos compañeros del Club John Randolph también hayan aparecido aquí en Bodrum, en las reuniones de la Sociedad "Propiedad y Libertad": Peter Brimelow, Tom DiLorenzo, Paul Gottfried, Walter Block, Justin Raimondo, Yuri Maltsev, David Gordon. Además, debo mencionar a mi amigo Joe Sobran, quien habría querido aparecer en nuestra reunión inaugural, pero no pudo asistir debido a problemas de salud.
En contraste con la internacional Sociedad Mont Pelerin, el Club John Randolph fue una Sociedad americana. Esto no significa sinembargo que el CJR fuera más provinciano. Por el contrario. No sólo tenía numerosos miembros “extranjeros” el CJR, sino también, mientras que la Sociedad Mont Pelerin estaba dominada por economistas profesionales, el Club John Randolph representaba un espectro mucho más amplio, interdisciplinario y trans-disciplinario, de intereses y esfuerzos intelectuales.
En promedio, el número de miembros del Club John Randolph con conocimiento de idiomas extranjeros era bastante mayor de lo encontrado en el círculo de la Sociedad Mont Pelerin. En sus hábitos y maneras, la Sociedad Mont Pelerin era multi-cultural, igualitaria y no discriminatoria, si bien era altamente restrictiva e intolerante con respecto a la variedad admisible de temas y tabúes intelectuales. En marcado contraste, el CJR era decididamente una sociedad burguesa, anti-igualitaria y discriminatoria, pero al mismo tiempo una sociedad mucho más abierta y tolerante intelectualmente, sin ningún tipo de tabú.
Además, mientras que las reuniones de la Sociedad Mont Pelerin eran grandes e impersonales – podrían superar los 500 participantes – en las reuniones del Club John Randolph rara vez había más de 150 asistentes y eran reuniones pequeñas e íntimas.
Me gustaban de todos estos aspectos del Club John Randolph. (No me importaban tanto las sedes de las reuniones: por lo general algún hotel de negocios en las afueras de una gran ciudad. En este sentido, las reuniones de la Sociedad Mont Pelerin tenían claramente más que ofrecer, aunque a un precio muy elevado.)
Pero, como he indicado, no todo estaba bien con el Club John Randolph, y mi encuentro con él también me enseñaron unas cuantas lecciones sobre aquello que no se debe imitar.
La desintegración del Club John Randolph, poco después de la muerte de Rothbard, había sido provocada en parte por razones personales. Tom Fleming, el sobreviviente principal del Club, era, para decirlo diplomáticamente, un hombre difícil, como pueden dar testimonio todos los que han tratado con él. Además, hubo disputas dentro de la organización. Las reuniones del Club John Randolph se organizaban anualmente alternativamente por el Centro de Estudios Libertarios, que representaba a Murray Rothbard y sus hombres, y por el Instituto Rockford, que representaba a Thomas Fleming y los suyos. Este acuerdo había quizás inevitablemente conducido a varios cargos de gorreo. En última instancia, sin embargo, la ruptura tuvo razones más fundamentales.
El John Randolph Club fue una coalición de dos grupos distintos de intelectuales. Por un lado había un grupo anarco-capitalista de austro-libertarios, encabezados por Rothbard, en su mayoría economistas, pero también filósofos, juristas, historiadores y sociólogos (en su mayoría mentes del tipo analítico-teórico). Yo era miembro de este grupo. Por otro lado había un grupo de escritores relacionados con la conservadora Revista mensual Crónicas: Una Revista de la Cultura Estadounidense y su editor, Tom Fleming. Paul Gottfried era un miembro de ese grupo. El grupo conservador no tenía ningún economista de nota y, en general revelaban un tipo más empírico de mente. Aparte de los historiadores y sociólogos, incluía también en particular, hombres de letras: filólogos, escritores literarios y críticos culturales.
Por el lado libertario, la cooperación con los conservadores fue motivada por la idea de que mientras el libertarismo puede ser lógicamente compatible con muchas culturas, sociológicamente requiere una cultura de núcleo burgués conservador. La decisión de formar una alianza intelectual con los conservadores suponía para los libertarios una doble ruptura con el “Libertarianismo del Establecimiento”, representado, por ejemplo, por el Instituto CATO del “mercado libre“, de Washington DC.
Este Libertarianismo del Establecimiento no sólo estaba teóricamente en un error, por su compromiso con el objetivo imposible de un gobierno limitado (y gobierno centralizado, además): también estaba sociológicamente errado, con su mensaje cultural “cosmopolita” anti-burgués, sin duda adolescente: de multiculturalismo e igualitarismo, de “no respeto a ninguna autoridad”, de “y vivir y dejar vivir”, de hedonismo y de libertinaje.
Los austro-libertarios anti-establecimiento trataron de aprender más del lado conservador acerca de los requisitos culturales de una comunidad libre y próspera. Y en general así lo hicieron y aprendieron la lección. Al menos, creo que yo lo hice.
Por el lado conservador de la alianza, la cooperación con los anarco-capitalistas Austríacos significó una ruptura total con el llamado movimiento neoconservador, que había llegado a dominar el conservadurismo organizado en los EE.UU. y el cual estaba representado, por ejemplo, por Think Tanks tales como el American Enterprise Institute y la Fundación Heritage en Washington DC. Los paleo-conservadores, como llegaron a ser conocidos, se opusieron a la meta neo-conservadora de un Estado de bienestar y de guerra cada vez más centralizado y “eficiente económicamente”- como incompatible con el núcleo de los valores conservadores tradicionales de propiedad privada, de familia y hogares familiares, y de comunidades locales y su protección. Había algunos puntos de la discordia entre los paleo-conservadores y los libertarios: sobre cuestiones de aborto e inmigración y sobre la definición y la necesidad del gobierno. Sin embargo, estas diferencias podrían acomodarse al acordar que su resolución no se debía intentar a nivel de Estado central o incluso de alguna institución supra-nacional tal como la ONU, sino siempre al menor nivel de organización social: a nivel de familias y comunidades locales.
Para los paleo-conservadores, la secesión de un Estado central no era un tabú, y para los austro-libertarios la secesión tenía la condición de ser un derecho natural de los seres humanos (mientras que los libertarios del Establecimiento normalmente lo tratan como un tema tabú), por lo cual la cooperación era posible. Por otra parte, la cooperación con los austro-libertarios iría a proporcionar a los conservadores la posibilidad de aprender economía sana (la de la escuela austríaca), que reconocían como un déficit y una debilidad en su armadura intelectual, especialmente frente a sus oponentes los neo-conservadores. Sin embargo, con algunas excepciones notables el grupo conservador no estuvo a la altura de estas expectativas.
Esta fue, pues, la razón última de la ruptura de la alianza libertaria-conservadora lograda con el Club John Randolph: que mientras los libertarios estuvieron dispuestos a aprender su lección cultural los conservadores no quisieron aprender la suya de economía.
Este veredicto, y la consiguiente lección, no fueron claros de inmediato, por supuesto. Fue tomando forma sólo en el curso de los acontecimientos. En el caso del Club John Randolph, el evento tuvo un nombre. Fue Patrick Buchanan, personalidad de la televisión, comentarista, columnista, autor de libros best-sellers, incluyendo trabajos serios sobre la historia revisionista, un hombre muy carismático, ingenioso y con gran encanto personal, pero también un hombre con una larga y profunda implicación en la política del Partido Republicano, primero como escritor de discursos de Nixon y luego como Director de Comunicaciones de la Casa Blanca en tiempos de Ronald Reagan.
Pat Buchanan no participó directamente en el Club John Randolph, pero tenía vínculos personales con varios de sus principales miembros (en ambos lados del Club, pero especialmente dentro del grupo de Crónicas, que incluía algunos de sus asesores más cercanos) y él era considerado parte prominente del movimiento contra-cultural representado por el Club John Randolph.
En 1992, Buchanan desafió al entonces presidente George Bush por la nominación republicana a la presidencia. (Él lo haría de nuevo en 1996, desafiando el senador Bob Dole para la nominación republicana, y en 2000 se postularía como candidato presidencial por el Partido de la Reforma.) El reto de Buchanan fue impresionante al principio, casi sacando a Bush en las primarias de Nueva Hampshire, y en un principio causó gran entusiasmo en los círculos del Club John Randolph. Sin embargo, en el curso de la campaña de Buchanan, y en reacción a ella, estalló la discordia abierta entre los dos campos del Club John Randolph en cuanto a la estrategia “correcta”.
Buchanan siguió una campaña populista con su “America Primero”. Quería dirigirse y atraer al llamado “Estadounidense Medio”, quien se sentía traicionado y desamparado por las élites políticas de ambos partidos. Tras el colapso del comunismo y el fin de la guerra fría, Buchanan quería traer todas las tropas estadounidenses de vuelta a casa, disolver la OTAN, dejar las Naciones Unidas, y llevar a cabo una política exterior no-intervencionista (que sus enemigos-neo conservadores le refregaban como “aislacionista”). Quería cortar todos los vínculos económicos con Israel en particular, y criticaba abiertamente la influencia “anti-estadounidense” del lobby judío-americano organizado, algo que requería considerable coraje en la América contemporánea.
Quería eliminar toda “acción afirmativa “, las leyes de no-discriminación y de cuotas que había impregnado todos los aspectos de la vida americana, y que eran leyes esencialmente anti-blanco y especialmente leyes anti-blanco-masculino. En particular, prometió poner fin a la política no-discriminatoria de inmigración que había dado lugar a la inmigración masiva de personas del tercer mundo de clase baja y la correspondiente integración forzada o, eufemísticamente, “multiculturalismo.” Además, él quería terminar con toda “la podredumbre cultural” que sale de Washington DC cerrando el Ministerio de Educación y una multitud de otras agencias federales de adoctrinamiento.
Pero en lugar de enfatizar esas inquietudes culturales “derechistas” ampliamente populares, Buchanan, en el curso de su campaña, discutía, cada vez más, otros asuntos y preocupaciones económicas, sin importar que su conocimiento sobre la economía fuera más bien escaso.
Concentrándose en la que era su peor faceta, entonces, cada vez más abogaba por un programa económico “izquierdista” de nacionalismo económico y social. Abogaba por aranceles para proteger industrias “esenciales” de América y salvar empleos en los Estados Unidos de la “desleal” competencia extranjera, y proponía “proteger” al estadounidenses medio salvaguardando e incluso ampliando los programas existentes del Estado-Benefactor como las leyes de salario mínimo, el seguro de desempleo, el Seguro Social, Medicaid y Medicare.
Cuando expliqué, en un discurso ante el Club, que el programa de derecha-cultural y de izquierda-económica de Buchanan era teóricamente inconsistente y que su estrategia consecuentemente tenía que fallar en alcanzar la meta propuesta, que nadie podía traer de regreso a América a la cordura cultural y al fortalecimiento de familias y comunidades y al mismo tiempo, mantener los pilares institucionales que eran la causa central del malestar cultural, que los aranceles proteccionistas no podían lograr que los estadounidenses fuesen más prósperos, sino menos, y que un programa de nacionalismo económico tenía que alienar a la indispensable burguesía intelectual y cultural mientras atraía al (para nosotros y para nuestros propósitos) “inútil” proletariado, casi llegó a un éclat. El grupo conservador se levantó en armas a consecuencia de esta crítica a uno de sus héroes.
Tenía la esperanza de que, pese a los sentimientos de amistad o de lealtad personal, después de algún tiempo de reflexión la razón prevalecería, sobre todo después de que había quedado claro por los acontecimientos subsiguientes que la estrategia de Buchanan también había fracasado numéricamente en las urnas. Yo creía que los conservadores del Club John Randolph, tarde o temprano vendrían a darse cuenta de que mi crítica a Buchanan era una crítica “inmanente”, es decir, que no había criticado, ni que yo mismo me había distanciado, del objetivo del Club John Randolph, y presumiblemente tampoco del de Buchanan, de una contrarrevolución cultural conservadora, sino que, sobre la base de elementales razones económicas, yo había encontrado simplemente que los medios – la estrategia – escogidos por Buchanan para lograr este objetivo eran inadecuados e ineficaces. Pero no pasó nada. No hubo ningún intento de refutar mis argumentos. Tampoco hubo ninguna señal de que uno estaba dispuesto a expresar cierta distancia intelectual con Buchanan y su programa.
De esta experiencia aprendí una lección doble. En primer lugar, se reforzó la lección que ya había aprendido en mi encuentro con la Sociedad Mont Pelerin: No pongas tu confianza en los políticos y no te dejes distraer por la política. Buchanan, a pesar de sus muchas y atractivas cualidades personales, era todavía, de corazón, un político que creía en el gobierno, sobre todo como medio para propiciar el cambio social. En segundo lugar y, más en general, sin embargo, he aprendido que es imposible tener una asociación intelectual duradera con gentes que, o bien, no están dispuestas o, son incapaces de captar los principios de la economía. La Economía – la lógica de la acción – es la reina de las ciencias sociales. No es de manera alguna suficiente para comprender la realidad social, pero es necesaria e indispensable. Sin un conocimiento sólido de los principios económicos, por ejemplo al nivel de Henry Hazlitt en Economía en Una Lección, uno se ve obligado a cometer errores graves de explicación e interpretación histórica.
Así, llegué a la conclusión de que la Sociedad "Propiedad y Libertad" no sólo tenía que excluir a todos los políticos, y agentes y propagandistas del gobierno como objetos de burla y desprecio, como a emperadores sin ropa y blanco de todas las bromas, en lugar de objetos de admiración y de emulación, sino que también tenía que excluir a todos los ignorantes en economía.
Cuando el Club John Randolph se disolvió, esto no significó que las ideas que habían inspirado su creación se hubieran extinguido o que ya no encontraran una audiencia. De hecho, en los EE.UU., había crecido un Think Tank dedicado a las mismas ideas e ideales. El Ludwig von Mises Institute, fundado en 1982 por Lew Rockwell, con Murray Rothbard como su cabeza académica, había comenzado como cualquier otro Think Tank del gobierno limitado, a pesar de que Rothbard y todos los demás socios principales del Instituto Mises eran anarco-capitalistas austríacos. Sin embargo, a mediados de la década de 1990-y me enorgullece haber desempeñado un papel importante en este desarrollo-Lew Rockwell había transformado el instituto, significativamente localizado lejos de Washington DC, en la provinciana Auburn, en Alabama, en el primer y único Think Tank del mercado libre que había renunciado abiertamente, por imposible, al objetivo de un gobierno limitado y salía en cambio, como defensor imperturbable del anarco-capitalismo, desviándose por lo tanto de la interpretación estrecha, “literal” de su nombre y, sin embargo manteniéndose fiel a su espíritu en la búsqueda del método riguroso, praxeológico misesiano, hasta sus últimas consecuencias. Este movimiento fue financieramente costoso al principio, pero bajo la brillante e inteligente dirección de Rockwell eventualmente se convirtió en un enorme éxito, al sobrepasar a sus rivales, mucho más ricos, – los Libertarios del Gobierno Limitado - tales como los del Instituto CATO, en términos de alcance e influencia. Por otra parte, además del Mises Institute, que se centraba más estrechamente en los asuntos económicos, y a raíz de la decepcionante experiencia con el Club John Randolph y su ruptura, Lew Rockwell había creado, en 1999, una página web anti-estado, anti- guerra, pro-mercado,- http://www.lewrockwell.com/ – la cual agregó una dimensión interdisciplinaria, cultural, a la empresa austro-libertaria y resultó ser aún más popular, preparando el terreno intelectual para el actual movimiento de Ron Paul.
La Sociedad "Propiedad y Libertad", por supuesto, no tenía que competir con el Instituto Mises o con LewRockwell.com. Ni tampoco que fuera un Think Tank, ni un canal más de publicación. Más bien, era para complementar sus esfuerzos, y los de otros, al adicionar otro componente importante para el desarrollo de una contracultura intelectual anti-estatista. Lo que había desaparecido con la desintegración del Club John Randolph original fue una Sociedad intelectual dedicada a la causa. Sin embargo, todo movimiento intelectual requiere una red de amistades personales, de amigos y compañeros de armas para tener éxito, y para que este tipo de red se establezca y crezca, se necesita un lugar de encuentro permanente, una sociedad. La Sociedad "Propiedad y Libertad" se supone que es dicha sociedad.
Quise crear un lugar donde personajes de todo el mundo con ideas afines pudieran reunirse periódicamente para estímulo mutuo y disfrute de un radicalismo intelectual sin censura y sin rival. La sociedad se supone que es internacional e interdisciplinaria, burguesa, sólo por invitación, exclusiva y elitista: para unos pocos “elegidos”, que puedan ver a través de la cortina de humo levantada por nuestras clases dirigentes de delincuentes, estafadores, charlatanes y payasos.
Después de nuestro primer encuentro, hace 5 años, aquí mismo, en el Princesa Karia, mi plan llegó a ser más específico todavía. Inspirado por el encanto del lugar y su hermoso jardín, decidí adoptar el modelo “salón” para las reuniones de la Sociedad "Propiedad y Libertad". El diccionario define “salón” como “un encuentro de intelectuales, de élites sociales, políticas y culturales bajo el techo de una anfitriona de inspiración, en parte para divertirse entre sí y en parte para refinar el gusto y aumentar los conocimientos mediante la conversación”. Saque la palabra “política” de esta definición - y ahí tiene lo que he tratado de lograr durante los últimos años, junto con Guelcin, mi esposa y colega misesiana, sin cuyo apoyo nada de esto sería posible: ser anfitriona y dar acogida a un salón anual grande y extenso, y convertirlo, con la ayuda de ustedes, en el más atractivo e ilustre salón que pueda existir.
Espero – y de hecho estoy seguro – que ésta, nuestra quinta reunión, marcará un paso más hacia tal fin.
Hans-Hermann Hoppe, Economista de la Escuela Austriaca y filósofo libertario/anarco-capitalista, es Profesor Emérito de Economía en la Universidad de Las Vegas, Miembro Distinguido en el Ludwig von Mises Institute, Fundador y Presidente de la Sociedad "Propiedad y Libertad", y ex-editor de la Revista de Estudios Libertarios.
TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ
16/NOV/2010
Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC). Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en América Latina. O Globo:
¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)? Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre "la belleza de esas montañas al amanecer", esas cosas… Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.
O Globo:
Pero la solución sería… Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de "solución" ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una "tiranía esclarecida" que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta "conference calls" entre presidiarios…) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.
O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir? Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.
La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.
O Globo: ¿Qué cambió en las periferias? Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y "colocado en el microondas". Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.
O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer? Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a "los barones del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas. Estoy leyendo "Sobre la guerra", de Clausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?
O Globo: Pero… ¿No habrá una solución? Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "
Perded toda esperanza. Estamos todos en el infierno".
http://americalatinaunida.wordpress.com/2010/12/06/brasil-entrevista-del-medio-televisivo-globo-en-brasil-al-capo-%e2%80%9cmarcola%e2%80%9dhttp://www.fmdelasamericas.com/index/item,1416/seccion,1/subseccion,4/titulo,entrevista-del-medio-televisivo-o-globo-en-brasil-al-capo-marcola
Por Rafael Uribe en su Crónica semanal
La Corte Suprema de Justicia demostró dos cosas: la primera, que era factible nombrar Fiscal ajustando el reglamento, la nueva Fiscal no hubiese podido ser elegida bajo el sistema anterior que exigía un mínimo de 16 votos, lo fue con 14. La segunda, que siendo tan viable la actual terna como la anterior que había sido aceptada como idónea por la Corte, simplemente no designo Fiscal porque no le vino en gana, no quería aceptar una terna que viniera del presidente Uribe.
Después de una interinidad inaceptable logró igualmente la Corte designar los Magistrados cuyos cargos estaban vacantes y nombrar Presidente en propiedad. Jaime Arrubla debió declararse impedido para aceptar el cargo. De mala fe, o por imprudente, me da lo mismo, públicamente ha prejuzgado personas que merecen un debido proceso. Si cometieron esas personas delitos, deben pagar las penas que la justicia determine, pero acudir a ella cuando está jugando con los dados cargados, es un riesgo impredecible. Esperamos que con la designación de los nuevos Magistrados la Corte Suprema de Justicia vuelva por sus fueros y recupere la credibilidad que le corresponde como máximo juez de la república.
El procedimiento de la designación del nuevo Fiscal ha sido demandado, ojala no prospere aunque los demandantes tuviesen razón, el país no merece seguir con un segundón encargado de la Fiscalía por bueno que sea y por bien que lo haga. Encargado es encargado y no titular y da campo para disculpas por sus fallas, si las hay.
Por Rafael Uribe en su Crónica semanal
La ex directora del DAS de Colombia acusada por las ‘chuzadas’ de ese organismo obtuvo asilo en la República de Panamá. Las protestas de la Cancillería, políticos y partidos han sido numerosas, los argumentos variopintos, las críticas al Presidente vecino, mordaces.
El partido Liberal, un solo ejemplo, en carta al presidente Ricardo Martinelli dice: “la ausencia de María Pilar Hurtado -fundamental en el proceso de investigación y en la determinación de responsabilidades- obstaculiza los esfuerzos de búsqueda de la verdad y la aplicación de justicia, y atenta contra la fortaleza de nuestras instituciones que no podrán responder a la exigencia básica de toda sociedad, como garantizarle que se persigue y condena el delito, cualquiera sea su origen”.
Si hubiese garantía de un debido proceso, tendría que aceptar la nota del Dr. Rafael Pardo. ¿Pero la hay si quienes aplican justicia adelantan el fallo antes del juicio?
Ignoro si las ‘chuzadas’ fueron o no un delito, ni me importa, nada tienen que ver con mi opinión, no soy juez. Lo que si tiene que ver es la declaración pública de Jaime Arrubla, presidente encargado de la Corte Suprema que supuestamente es la que debe juzgarla, al calificar que Panamá estaba protegiendo al victimario y no a la víctima. El máximo juez, ante el país entero, condena a la doctora Hurtado sin vencerla en juicio. Supongamos que sea culpable, tiene pleno derecho a ser juzgada con transparencia y, una condena antes de cumplirse este procedimiento, demuestra que no tendría en nuestro país justicia imparcial.
Agrava el asunto el hecho de que en la Corte se chuzaron los intocables. Si están libres de pecado que tiren la primera piedra; pero no lo están. Sin pretender repetir lo por todos conocido ¿no es condenable andar con y recibir regalos de posibles delincuentes? ¿Y no es otra falta grave el famoso viajecito a Neiva con todos los gastos pagos por un presunto tinieblo? ¡Tenían más que merecida una chuzada! Al ubicarse como víctimas lo menos que deberían haber hecho era declararse impedidos para juzgarla como lo hicieron en el caso de Pretel de la Vega, no condenar por anticipado la encartada.
No excuso de culpa a la Dra. Hurtado, más faltaba; pero como se estaban desarrollando las cosas, lo decidido por Panamá es apenas obvio. Los jueces se lo buscaron por pretender cambiar el derecho por la política. Personalmente no protesto, así la ex directora del Das hubiese cometido un grave delito. El error en este caso es de los jueces cuya conducta no está suficientemente clara, y de transparente, ni un pelo.
La Property and Freedom Society (PFS), creada por el renombrado filósofo libertario y economista austriaco Hans-Hermann Hoppe, fue establecida en mayo del 2006 en el Hotel Karia Princess en Bodrum, Turquía.La idea de fundar una organización para promover el “Austro-libertarismo”, la filosofía económica y social caracterizada de la manera más prominente durante el siglo 20 por el economista austriaco Ludwig von Mises y su estudiante estadounidense Murray N. Rothbard, y atado a los economistas franceses decimonónicos Frederick Bastiat y Gustave de Molinari, fue presentada por Hans-Hermann Hoppe en agosto del 2005 durante una pequeña reunión informal en el Summer University del Mises Institute en Auburn, Alabama. Los que estuvieron presente en la reunión, Thomas DiLorenzo, Guido Hulsmann y Ralph Raico, le dieron la bienvenida al proyecto, y Guelcin Imre ofreció ser el anfitrión de la reunión inaugural de la sociedad en Bodrum, Turquía. Poco después, Walter Block, Joseph Salerno, y Stephan Kinsella se unieron al proyecto.
FUNDAMENTOS de la Property and Freedom Society
Declaración inaugural de la reunión en Bodrum, Turquía, mayo 2006La Property and Freedom Society se manifiesta por un radicalismo intelectual sin compromisos: en defensa de la propiedad privada justamente adquirida, la libertad de contratos, la libertad de asociación, que lógicamente implica el derecho de no asociarse con (o discriminar contra) cualquiera, en los asuntos personales, así como un libre comercio sin condiciones. Condena el imperialismo y el militarismo y a quienes los fomentan, y lucha por la paz. Rechaza el positivismo, el relativismo y el igualitarismo en cualquiera de sus formas, ya sea de resultados o de oportunidad, y tiene un manifiesto distanciamiento de los políticos y la política. Como tal, busca evitar cualquier asociación con las políticas y propuestas de los intervencionistas, que Ludwig von Mises identificó en 1946 como el error fatal, en el plan de muchos antecedentes y contemporáneos intentos de los intelectuales, alarmados por la creciente ola de socialismo y totalitarismo, que se encuentra en el movimiento ideológico antisocialista. Mises escribió: “Lo que no comprendieron estos asustados intelectuales era que todas esas medidas de interferencia gubernamental en los asuntos que ellos defienden son abortivas… No hay tercera vía. O los consumidores son soberanos, o lo es el Gobierno”.
Como libertarios culturalmente conservadores, estamos convencidos de que el proceso de descivilización ha alcanzado un punto de crisis y que es nuestro deber moral e intelectual llevar a cabo un serio esfuerzo de reconstruir una sociedad libre, próspera y moral. Es nuestra profunda creencia que una aproximación desde el radicalismo políticamente intransigente es, en el largo plazo, el camino más seguro para nuestro querido objetivo de un régimen totalmente libre de trabas a la libertad individual y a la propiedad privada. En esa búsqueda de un nuevo comienzo joven y radical, nos dirigimos a esas viejas y olvidadas palabras de Friedrich A. Hayek: “Debemos tomar la construcción de una sociedad libre de nuevo como una aventura intelectual, un acto de coraje. Lo que nos falta es una utopía liberal, un programa que no parezca ni una mera defensa de las cosas como están ni una forma diluida de socialismo, sino un verdadero radicalismo liberal que no excuse las susceptibilidades de los poderosos… que no es practicado demasiado concienzudamente y que no se conforma con lo que aparece hoy como políticamente imposible. Necesitamos líderes intelectuales que estén preparados para resistir las lisonjas del poder y la influencia, y que estén dispuestos a trabajar por un ideal, por muy escasas que sean las perspectivas de su pronta realización. Han de ser hombres que estén dispuestos a aferrarse a los principios y a luchar por su plena realización, aunque fuere remota… A no ser que seamos capaces de hacer de los fundamentos filosóficos de una sociedad libre de nuevo un asunto intelectual vivo, y su puesta en práctica una tarea que rete la imaginación y el genio de nuestras mentes más despiertas, las perspectivas para la libertad serán muy oscuras. Pero si podemos recuperar esa fe en el poder de las ideas que fue la característica del mejor liberalismo, la batalla no está perdida”.
Traducción de José Carlos Rodriguez y Manuel Lora
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