El Derecho a No Obedecer - XVIII - De cómo yo no soy iconoclasta
Presentamos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el último capítulo:
XVIII. De cómo yo no soy iconoclasta
Muchos dirán que estas teorías son anárquicas; otros dirán que la escuela liberal es una antigüedad histórica. A los primeros les contestaré que ya en Colombia la juventud ha roto las cadenas de la Edad Media; que pueblos en que la juventud no piensa, por miedo al error y a la duda, están destinados a ser colonias; los pueblos madres han abierto sus fronteras a todos los vientos, porque saben que la verdad no se encadena y que evoluciona como los organismos. A los que digan que la escuela liberal es una antigüedad, les contestaré que los principios más modernos de la filosofía, la protegen; que el Socialismo de Estado, tan en auge ahora, no es sino una mistificación alemana, una forma de militarismo, una consecuencia de los grandes gastos que han hecho los estados europeos para sostener los armamentos. La prueba de ello está en que sólo los pensadores oficiales de Alemania han sido los propagadores del Socialismo de Estado.
Síntesis
En la materia amorfa de que se formaron todos los mundos estaba latente el devenir de la tierra; en el primer movimiento estaban encerrados todos los movimientos sucesivos. ¡Ridícula pretensión creer que el más infeliz ciudadano puede cambiar los destinos humanos! ¡Y aún esa ridícula pretensión estaba en la materia amorfa! La misma armonía que reina en el movimiento de los cuerpos celestes, reina en los fenómenos económicos. ¿No es más científico esto que las teorías socialistas y que creer que un Ministro del Tesoro puede modificar las leyes económicas?
Fuente:
Una Tesis - El derecho a no obedecer. Medellín, tercera edición, Universidad Pontificia Bolivariana, marzo de 1995.