El Derecho a No Obedecer - XVII - Previas estas explicaciones, se entenderá fácilmente el sentido en que soy partidario de la Escuela Liberal
Presentamos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el capítulo décimo séptimo:
XVII. Previas estas explicaciones, se entenderá fácilmente el sentido en que soy partidario de la Escuela Liberal
La necesidad de gobierno es proporcional al grado de civilización. El pueblo en donde menos necesidad haya de gobernar será el más civilizado. La máxima, dejad hacer, dejad pasar los acontecimientos, dejad obrar las leyes de la naturaleza, es el ideal al cual tienden las sociedades. El anarquismo, que es la supresión de todo gobierno, es un ideal hermoso, pero muy lejano aun de nuestra época. El anarquismo tiene una base científica, y no es otra cosa que los principios de la escuela liberal llevados a la exageración. Podemos afirmar que la intervención del gobierno en el movimiento de la vid social de hoy, debe ser lo más débil posible. Y el representante del pueblo no es el privilegiado que conversa con los dioses, y que tiene secretos poderosísimos para hacer venir la desgracia o la felicidad a los hombres; hoy los gobernantes son hombres como todos, sujetos a engaños y generalmente representantes de las pasiones más exageradas. Las sociedades han salido ya de la menor edad; son capaces de ejercer muchas de las funciones que antes tenía el representante divino. Eso de querer intervenir los representantes en todos los fenómenos sociales es una pretensión descaminada. Las leyes naturales rigen la vida actual y las leyes humanas no son otra cosa que obstáculos, cuando van en oposición con aquéllas, como sucede generalmente. El papel del Estado debe reducirse a la administración de justicia y a la conservación del orden interior y exterior; y puede afirmarse que vendrá un tiempo en que esto no sea necesario, en que sea una realidad la anarquía. Para proteger estas afirmaciones cito algunas frases de Herbert Spencer, una de las mentalidades más altas de los tiempos modernos:
“Aunque las transformaciones del suelo en superficie productiva de alimentos, provista de cercados, y cubierta de viviendas, se ha realizado por hombres que trabajan para su provecho personal, el Estado cree ser el autor de todo”.
Y más adelante agrega:
“Muchos ignoran las leyes del desenvolvimiento, y no reconocen un orden natural en los cambios por los que pasa la sociedad”.