Rodrigo Diaz

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June 27, 2009 - Posts

El Derecho a No Obedecer - VI - El hombre y sus necesidades

Presentamos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el capítulo sexto: 

VI. El hombre y sus necesidades

El hombre es ser consciente y su personalidad aumenta en proporción al aumento de su conciencia. Las necesidades se multiplican por medio de cuatro factores: la lucha por la vida, la imitación, el hábito y la herencia. Sentaré las siguientes proposiciones: las necesidades tienen un mínimum fijo y un máximum indefinido; el hombre siempre está en estado de tendencia. Si el hombre, por medio del trabajo, llena sus necesidades, otras nacen y le impulsan a reaccionar.

Premisa - Entiendo por felicidad el estado de un ser que nada necesita. La felicidad, para mí, es un concepto negativo, y en esto estoy de acuerdo con Schopenhauer.

Previo todo lo anterior puedo escribir las siguientes proposiciones - deducciones:

I. El trabajo es el efecto de las necesidades, y como todo efecto es proporcional a su causa;

II. El hombre es indefinidamente progresivo (Las necesidades tienen un máximum indefinido);

III. Por el trabajo no se llega a la felicidad, pues el dolor crece indefinidamente;

IV. El fin real del trabajo es aumentar la personalidad, o la individualidad.

El Derecho a No Obedecer - V - Algunas ideas generales

Presentamos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el capítulo quinto: 

V. Algunas ideas generales

El hombre desde que nace se encuentra lleno de necesidades, nace con el instinto de vivir y de huir del dolor; contra ese dolor y proporcionalmente a él reacciona; esa reacción para satisfacer sus necesidades es lo que se llama trabajo.

El hombre busca en lo que le rodea todo lo que le es necesario para llenar sus necesidades: lo que está fuera del hombre se llama económicamente Naturaleza.

Riqueza se llama todo lo que el hombre se apropia de la Naturaleza para llenar sus necesidades.

Hasta ahora tenemos, pues, al individuo, imperfecto porque necesita, y a la Naturaleza, que le suministra el modo de perfeccionarse.

¿Por qué obra el hombre? Porque siente necesidades, porque es imperfecto; si el hombre fuese perfecto no saldría de sí mismo. Podemos sentar esta proposición: el trabajo es una reacción proporcional a una necesidad. Satisfecha la necesidad cesa el acto. De suerte que el principio de la Economía Política, ciencia que trata de las necesidades y de su satisfacción, está en el individuo, y su fin está también en el individuo.

¿Y la sociedad? He aquí que el individuo al nacer necesita de la madre para cumplir su necesidad de alimentarse; he aquí que el individuo necesita satisfacer sus instintos sexuales; he aquí que el macho se acostumbra a su hembra, y ésta a aquél, y el hijo a la madre: tenemos, pues, la familia. Esta se une a otras, para defenderse; y tenemos la sociedad política. Las necesidades del individuo hacen nacer las agrupaciones. Tenemos que aquéllas le hacen buscar en otros el medio de satisfacerlas, y que en este sentido puede decirse que los hombres, unos para otros, están comprendidos en el concepto económico de Naturaleza.

Consecuencia: hay que partir del individuo al estudiar la Economía Política, y terminar en el individuo; el ciclo económico es este: necesidad, satisfacción. La sociedad es un medio para cumplir ese ciclo. A cada uno, lo que está fuera de él, le sirve para llenar sus necesidades. El ciclo económico es egoísta. No es posible poner el fin de la actividad en la sociedad; ese es el error de los colectivistas, de los gregarios. La sociedad es un medio para el individuo, así como lo es el trigo; el fin es el individuo: en este sentido entiendo yo el Superhombre de la escuela individualista.

Entiendo por justo, en sentido lato, lo que es conforme a la naturaleza de las cosas, y en sentido restricto, lo que es conforme a la naturaleza de los hombres.

Sentaré las siguientes proposiciones que se deducen de todo lo anterior:

Primera: Es justo que el individuo sea dueño de las riquezas que se proporciona por su reacción contra las necesidades.

Segunda: Nadie puede quitarle al individuo sus riquezas.

Tercera: El individuo puede desplegar su actividad en toda la Naturaleza, menos en las riquezas ajenas, y nadie puede impedírselo.

Cuarta: El Estado (3) es la entidad que tiene por objeto hacer respetar las propiedades individuales, y el derecho de cada uno a desplegar su actividad.

Quinta: A nadie se le puede exigir que emplee su actividad en pro de los demás: la caridad oficial es injusta.

Sexta: La sociedad es un medio para el individuo; este es libre de asociarse o no, y puede cambiar la sociedad, expatriarse.

Séptima: Es injusto exigir al individuo que emplee su actividad en determinado sentido: servicio militar obligatorio, etc.

Octava y última y resumen de todas: En ningún caso se puede sacrificar al individuo en bien de la comunidad.

Obsérvese que a parecidas consecuencias llegan los pensadores no oficiales de todos los países.

Tenemos, pues, que leemos llegado al individualismo. Veamos qué diferencia existe entre éste y el colectivismo. La primera teoría, en cuyo campo militan los pensadores más altos, mira al individuo como principio y fin de la actividad; la segunda dice que el principio y fin de la actividad está en la sociedad; cambia el medio en fin y el efecto en causa. (¡Absurdo!). Este colectivismo o socialismo considera justo el sacrificio del individuo en pro de la sociedad. Todo socialismo es una estatolatría: el hombre para la sociedad, y no ésta para aquél; la justicia es social, es distributiva, y no individual, conmuta tina. “¡Estultorum infinitus est numerus!”.

La religión se pone del lado de la tesis colectivista, del lado de la tesis gregaria, porque le interesa que el individuo permanezca estacionario, y que las modificaciones evolutivas no hagan nacer la necesidad de modificaciones en la ley moral: ese es el origen del Socialismo Católico. La religión quiere anular al individuo, que es una bestia indómita, y por eso predica la estatolatría.

La tesis individualista no lleva a la exclusión del gregarismo. Efectivamente, el hombre tiene necesidades que se convierten en pro de sus semejantes: amor al prójimo, compasión, etc., son instintos o necesidades que aparecen en la evolución del individuo; pero no hay que equivocarse, son necesidades que radican en el yo, son egoístas: el egoísmo lleva al altruismo, que no es sino una modificación de aquél: el principio de la actividad es individual. Con esta última consideración se explica suficientemente el hecho de que los socialistas Gystrow, Lichtemberg y otros, hayan querido presentar a F. Nietzsche, el exponente más genuino del individualismo, como partidario de la tesis socialista. Por lo mismo, no deja de ser individualista Augusto Comte, por haber escrito el siguiente párrafo:

“Quand meme la terre devrait etre bientot bouleversée par un choc celeste, vivre pour autrui, subordoner la personalité a la sociabilité ne cesserait pas de constituír jusqu' au bout le bien et le devoir suprémes”.

¿Por qué eso? Porque la sociedad es un gran medio para el individuo.

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(3) Es preciso escribirlo con mayúscula. “Dios”. Tal es el dominio socialista.

 

El Derecho a No Obedecer - IV - Que trata de la inutilidad de las leyes sociales

Presentaremos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el capítulo cuarto:

IV. Que trata de la inutilidad de las leyes sociales

Las leyes que se fundan en el concepto del hombre-causa son inútiles y perjudiciales. Este gran principio es la base de la escuela llamada liberal en Economía Política. De allí su diferencia con el socialismo, que parte del principio del hombre-causa. Se ha pretendido que la escuela liberal es anticuada; por el contrario, los descubrimientos más modernos de la filosofía la protegen. Su principio fundamental es el de la doctrina evolucionista, es decir, el hombre como parte del todo, y el de las escuelas socialistas es el anticuado que considera al hombre como causa libre y modificadora de la vida. Los economistas dicen: no se pueden contradecir las leyes naturales que regulan los fenómenos económicos.

Se ha imbuido a nuestros estudiantes en la creencia que de la escuela liberal es una antigualla. En mis lecturas recientes encuentro que un autor católico dice: “Heriberto Spencer es una vox clamantis in solitudine...!(1). Para desvirtuar ese error en que se ha imbuido a nuestros estudiantes, diré que la escuela de la necesidad y del evolucionismo domina en las altas esferas intelectuales: Cesare Lombroso, Mr. Fallarton, Cimballi, el Profesor Storch, etc, etc.

En la última obra de Gina Lombroso, titulada “Il vantaggi della degenerazione” (2) encuentro el siguiente apólogo:

“Vollero una volta i topi suonar la campana e sudarono un'ora attaccatti alla corda senza riescire a muovere il battacchio. Cuando alla fine venni il campanaro e la corda si mosse e l´aria risuono dei colpi festosi i tope corsero soddisfatti nelle tane a raccontare che essi avevan suonata la campana. Le leggi sociali son lo sforzo dei topi che voglion muo ver la campana, esse ottengono lo stesso effetto utile di poter dare a chi le fa la soddisfazione íntima de la loro efficacia... quando il tempo ha presso il posto delle leggi”.

Y agrega:

“Inutile volere con leggi speciali fermare e torcere il corso degli avvenimenti”.

Tal el concepto e ideas generales que tengo del modo como deben estudiarse y discriminarse estas disciplinas económicas; como mi plan es señalar un derrotero propio y mirarlas con mi personal criterio, quiero, en la segunda parte, mostrar los lineamientos del sistema en unos casos concretos y con tal objeto, elijo al azar algunos temas.

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(1) Voz del que clama en el desierto.

(2) La ventaja de la degeneración. “Intentaron una vez los ratones sonar la campana y sudaron una hora pegados a la cuerda sin alcanzar a mover el badajo. Cuando al fin vino el campanero y la cuerda se movió, en el aire resonaron los golpes festivos; los ratones corrieron a la cueva a contar que ellos habían hecho sonar la campana. Las leyes sociales son el esfuerzo de los ratones que quieren sonar la campana. Ellos obtienen el mismo efecto útil de poder dar a quien hace las leyes sociales la satisfacción íntima de su eficiencia...”. Cuando es el tiempo el que ha tomado el puesto de la ley y agrega: “Inútil querer con leyes especiales torcer el curso de los acontecimientos”.

 

El Derecho a No Obedecer - III - De cómo no tienen razón algunos críticos

Presentaremos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Hoy presentamos el capítulo tercero:

III. De cómo no tienen razón algunos críticos

He dicho que mi propósito no era inculpar sino exponer; he dicho que el hombre estaba encerrado en la irremediabilidad del desenvolvimiento universal. Este concepto es importantísimo y de vastas consecuencias prácticas; por eso quiero desarrollarlo en este capítulo.

En los expositores de la política y de asuntos económicos se observa que parten del principio del hombre-causa; en las disertaciones sobre lo que se debe hacer en Colombia, por ejemplo, se ve que tienen por base el concepto fundamental de que en los pueblos se puede hacer lo que se quiera. Eso es muy cierto, si por ello se entiende que los deseos de los pueblos son realizables porque una necesidad los hace nacer, pero es falso si se entiende que un gobernante puede modificar a su amaño una nación, aunque ésta no esté necesitada a ello por las leyes de la naturaleza.

Los pueblos pueden hacer lo que quieren, pero no pueden querer libremente.

Constantemente leemos que en Colombia son necesarios gobernantes prácticos; que urgen ferrocarriles; que precisa alejar la metafísica, que los pueblos deben ser gobernados aún contra su voluntad, según frase de Bonaparte. Estos escritos y prédicas deben alegrarnos grandemente porque de ellos se induce que en Colombia las necesidades han hecho nacer deseos de mejoramiento material, deseos que se cumplirán ya irremediablemente, no porque lo quiera un individuo, sino porque son una necesidad, porque la conciencia pública está necesitada. Desde que en un pueblo se diga: debe gobernarse a las naciones aun contra su voluntad, es señal de que la voluntad del pueblo ya está modificándose. Se dice en esa frase un absurdo, pero un absurdo consolador. Por eso dije yo al principio de este ensayo que era para alegrarse mucho el ver que para las últimas tesis han servido asuntos prácticos y de interés cercano.

De ese principio que puede llamarse de la negación del hombre-causa, se deducen consecuencias importantísimas cuya amplia disquisición no es de este lugar, pero de las cuales enumeraré algunas: la causa del fermentar de las democracias americanas, está en la adopción inconsulta de principios europeos; cuando la ley no es expresión de la necesidad, es absurda y entraba el progreso. Por último seré algo extenso en el capítulo siguiente, en el cual trato de un asunto bien importante.