Rodrigo Diaz

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El Derecho a No Obedecer - Tésis para optar al Grado de Abogado, presentada por Fernando González en el año 1919

 

Presentamos este documento, escrito en el año 1919, por el Maestro Fernando González, conocido como el Filósofo de Otraparte, o también como el Filósofo de Envigado (Colombia). Veremos la coincidencia de sus ideas con las de la Escuela Austríaca de Economía. El Maestro dividió su escrito en 18 capítulos. Los presentaremos uno a uno: 

I. De cómo en Colombia hay muchos doctores, muchos poetas, muchas escuelas y poca agricultura y pocos caminos

Para las últimas tesis han servido asuntos prácticos y de interés cercano. Magnífico esto: induce a pensar que si en la juventud se arraiga la vida real, pronto desaparecerá del gobierno y de todas las manifestaciones colombianas el ensueño metafísico. Hasta hace poco todo entre nosotros era incomprensible dado el concepto positivista que hoy se tiene en el mundo acerca del valor de la vida: presidentes gramáticos, legisladores gramáticos y teólogos, y toda la juventud coronada de lírica. Era un espectáculo triste: a Colombia sólo se la nombraba en las antologías y en las academias.

Todo esto sucedía mientras en el resto del mundo se hablaba de máquinas, de bancos de emisión y de leyes de bronce. Colombia estudiaba latín y hacía sonetos entretanto, y se quedó tan atrás, que los yankees creyeron poder velar el robo de Panamá diciendo que obraban en nombre de la civilización.

No niego yo que el Arte sea una gran necesidad para los pueblos: pero las industrias agrícolas y extractivas y las manufactureras deben ser la base de su existencia, según la ley de la proporcionalidad de las actividades. Si hay muchas fábricas, necesario es que haya también mucha agricultura y muchas minas para poder alimentarlas. Debe ser muy rica una nación para entregarse a las fruiciones del Arte, pues es preciso vivir y el cuerpo en cierto modo dirige al espíritu: por eso Roma no se dejó conquistar por Grecia sino cuando culminó su poderío y llenas sus arcas, y Saúl llamaba a David para que le tocara arpa después de sus comidas.

En un estudio titulado “La vida colombiana a través de los mensajes presidenciales”, llega el autor a esta conclusión: sólo los tres presidentes que no ciñeron su estilo a moldes clásicos, sirvieron verdaderamente.

Y no se diga que soy exagerado y unilateral: predico la armonía de la vida, y la ya mentada ley de la proporcionalidad de las actividades.

En Colombia se ha creído que las escuelas y universidades son la base del progreso: establecer una fábrica de doctores en cada ciudad y escuelas en todas partes, ha sido y es un ideal y una realidad en Colombia; todos los partidos han estado de acuerdo con esto ¿Qué se ha conseguido? La empleomanía y un semillero de poetas, doctores y políticos; la intriga desmañada para alcanzar los puestos públicos, y la ineficacia en el gobierno. Hoy en día, dar el título de bachiller es inutilizar un ciudadano: ya no sirve para la recia faena del surco; irá a sufrir en la lucha por la representación del pueblo en congresos y asambleas, o a engrosar el número de abogados sin pleitos y de médicos sin enfermos. En Colombia no se siente la necesidad de aprender a leer: por eso es inútil tanta escuela. Cuando haya muchos ferrocarriles y mucha vida comercial, entonces sí se aprenderá, aunque no sea sino para conocer los reglamentos de los trenes. La escuela de los economistas tiene razón: las leyes naturales dirigen la vida y nadie puede reemplazarlas.

No quiero hacer reproches, sino decir lo que ha venido sucediendo en nuestra vida nacional. Las leyes de la naturaleza se cumplen irremediablemente y el hombre mismo está encerrado en la irremediabilidad universal, pese a su orgullosa pretensión de creer dirigir la vida.

Puede decirse que esta exaltación de ideas metafísicas que ha dominado a Colombia, es resultante de su aislamiento: Colombia nació y vivió hasta hoy en la Revolución Francesa y en el Romanticismo español, mientras que el resto del mundo mira ya esas ideas como algo revaluado y arcaico. Hoy está Colombia en el auge de la metafísica y de la exaltación romántica, pero sólo aparentemente: las raíces de la conciencia nacional ahondan en la vida real, racional y positiva: la llama antes de extinguirse da su gran resplandor...

Para verificar este despertar de la vida, basta el hecho de que los jóvenes adopten como temas de estudio, asuntos prácticos, tales como el cambio, los seguros, la cuenta corriente, el régimen librecambista y el proteccionismo.

Termino este capítulo diciendo que debemos alegrarnos porque en Colombia se observan signos inequívocos de que pronto será una realidad la ley de la proporcionalidad de las actividades.