Rodrigo Diaz

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Preparando la Implementación del Capitalismo

La pacífica revolución que tuvo lugar en los países del Este en los 80 y comienzos de los 90, puede haber confundido brevemente a los colectivistas de todo tipo y color y particularmente a aquéllos de la Generación del '68 inspirados por Marcuse, pero, tal como lo demostraron los veinte años pasados, se vio totalmente incapacitada de frenar de manera alguna a las tendencias izquierdistas que abarcan actualmente al mundo entero y que difunden sus "ideales" totalitarios a creciente velocidad. No sólo prácticamente la totalidad de los políticos favorecen más y más intervenciones estatales sino que, en general, la población mundial los apoya en tales demandas. Esto queda evidenciado por la totalidad de las recientes elecciones pasadas en los Estados Unidos, al igual que por las reglas crecientemente totalitarias dictadas por la Comunidad Europea, por la propagación del Islamismo que desea absorber a todo el mundo, por el renacimiento de las directivas dictatoriales en lo que fuera anteriormente la Unión Soviética y la mayoría de los países que le pertenecieran y por la continuación del mando dictatorial en China, en Corea del Norte, en Cuba y en tantos otros países. La población mundial se está ahogando en un colectivismo ilimitado y evidentemente parece disfrutar el hecho de entregar su cerebro a la dominación estatal. Sin embargo, será la misma evolución la que condenará a la especie humana a su extinción si esta tendencia continúa, dado que la especie humana evolucionó como la única que posee un cerebro capacitado para pensar y actuar individualmente, lo cual nos convierte de inmediato en individuos cometidos consigo mismo y, en consecuencia, obligados a actuar y sobrevivir de manera completamente opuesta al comportamiento tribal de las especies inferiores. Es esto lo que la naturaleza misma ha dispuesto como atributo propio del ser humano y que la filósofa Ayn Rand demostró en sus escritos más allá de la más mínima duda. Yo mismo, de manera mucho más humilde y tal como corresponde, lo expresé a través de mi análisis en mi libro "Ayn Rand, Yo y el Universo".

Por lo antedicho considerará el lector del presente escrito que el mismo se halla completamente fuera de tiempo y lugar. Sin embargo y afortunadamente en oposición a todas las expectativas y a todas las probabilidades, existen quienes adhieren al claro entendimiento de que es el liberalismo el que corresponde a la correcta forma de existencia del ser humano. Entre ellos se encuentran quienes adhieren a la filosofía del Objetivismo de Ayn Rand. Sabemos que la tendencia actualmente predominante puede, debe y será corregida si, como expresara Ayn Rand, la humanidad desea tener un futuro. El resto de este artículo cambiará, en consecuencia, la impresión de desoladoras perspectivas que obtuviera el lector en la introducción del escrito, ya que el propósito principal del mismo es la descripción de los pasos preparatorios que han de ser tomados necesariamente si los defensores de la libertad y, específicamente, los Objetivistas quieren hallarse capacitados para el momento en se evidencie el momento del cambio y la posibilidad de establecer mejores tiempos que los que rigen actualmente.

No puede haber duda alguna que la promoción de las ideas del Objetivismo y su cometido social, el Capitalismo (palabra que yo siempre escribo en mayúscula) ha de dejar de ser solamente una cruzada intelectualmente inspiradora para convertirse en una campaña de fundamental importancia, dado que lo que yo llamo "La Batalla por las Mentes" es el único método legítimo de expandir crecientemente la base de una actividad política racional.

El Objetivismo, como verdadero fundamento de la libertad personal, se separa conscientemente de toda ideología altruista-colectivista que asienta el logro de sus metas mediante una perversa maquinaria de desinformación y calumnia que, destinada a destruir al verdadero fundamento de la cultura de Occidente, difunde el odio de clases, desacredita el progreso tecnológico de los países industriales y confunde a la población descuidada señalando a los verdaderos amigos de la misma como enemigos. Tan pronto como la destructiva maquinaria colectivista presiente que está perdiendo el terreno que necesita para lograr sus propósitos, recurre inmediatamente a la violencia. Quienes adhieren a ella no pierden tiempo alguno en convencer a sus inteligentes opositores, ya que consideran más efectivo el uso de las amenazas e incluso el asesinato. Es su procedimiento típico y con ello cierran toda posibilidad de argumentación, pues, al rechazar la validez de la razón y la lógica, demuestran con tal comportamiento su propia incapacidad intelectual, confirmando así el diabólico propósito de Marx y sus seguidores de retornar a los seres humanos al estado de bestias.

Sabemos, naturalmente, que un hombre muerto no es un hombre convencido. Ni tampoco lo serán jamás los sobrevivientes de las purgas políticas. Meramente tomarán cuidado en no volver a hacer conocer su punto de vista por siempre jamás. El terror, como los Stalitlers de la historia demostraran una y otra vez, no es una herramienta de convicción sino el instrumento usado por los tiranos para imponer sus dictaduras sobre esclavos. En consecuencia, de manera alguna es el dispositivo adecuado para establecer una sociedad de hombres libres, una sociedad donde los derechos individuales reinen con soberanía. Lo cual nos lleva al tema principal del presente escrito: la conquista de los cerebros pensantes y la aplicación práctica del Capitalismo como entorno social por excelencia.

Tanto los Objetivistas como los demás defensores de la libertad personal tienen la tendencia de creer, frente a los predominantemente existentes sistemas de colectivización total o parcial, que la organización que promueven se encuentra tan lejos en el futuro que ninguno de los actualmente vivos habrá de verla jamás. En consecuencia tratan el tema como meras reflexiones o quimeras académicas. Esto, empero, es un error de inmensas dimensiones que permite a sus opositores descansar en la seguridad de que ello permanecerá así para siempre.

No se puede predecir cómo y cuándo será aplicado el Capitalismo, pero quienes adhieren a la aplicación de la libertad como el sistema social que quieren obtener, harían bien en reconsiderar su posición y recordar que Lenín se enteró de la revolución de febrero de 1917 que lo llevaría al Kremlin, leyendo los diarios en Suiza. Sería conveniente que los defensores del Capitalismo evitaran de todas las formas posibles mantener tal desconexión con los hechos de la realidad.

El momento en que el Capitalismo será establecido llegará inevitablemente. Es un hecho de la evolución histórica. Pero esto no significa de manera alguna que el tiempo de su aplicación se encuentre registrado de alguna manera "en las estrellas". Más aún, están sus promotores preparados para ese momento? Me atrevo a negarlo y afirmo mi punto de vista observando el transcurso de actividades que todo liberal intenta aplicar cuando hoy en día acepta ocupar una posición dentro de algún gobierno establecido. Podrá tener la mejor intención de aplicar sus convicciones intelectuales, pero fracasará, y lo hará indefectiblemente, ya en la misma intención de aplicarlas, porque la burocracia estatal, a la que se ha incorporado, persigue metas e "ideales" muy distintos a los que él propone y, en consecuencia, aún la más mínima intención será ahogada dentro de un mar de oposiciones tanto teóricas como prácticas. La serie televisiva británica "Sí, Ministro", que fuera transmitida años atrás, señalaba esto en forma satírica pero de manera muy exacta.

Los colectivistas, que saben perfectamente cómo anular de manera muy simple los propósitos de un liberal, solicitan la "ayuda" del mismo cuando quieren usarlo como portada para ocultar un nuevo y masivo engaño a la población. Cuentan a los distraídos que sus propósitos son distintos a aquéllos que aparentan ser y ofrecen al candidato liberal una posición elevada pero inoperante donde pueden utilizar su reconocida postura intelectual como fachada para encubrir sus malignos propósitos, a la vez que ello les permite desprestigiar sus declaraciones públicas. Una vez que han logrado imponer sus verdaderos propósitos les permite esto, adicionalmente, desacreditar al liberal como colaborador que ha cambiado el frente de batalla. En los países conducidos de manera más dictatorial se acostumbra eliminar físicamente a miembros tan incómodos de la sociedad. Todo lo cual demuestra que toda ayuda que un liberal pueda prestar a un gobierno colectivista termina por carecer de utilidad y sentido para el involucrado, ya que su "colaboración" no tendrá efecto alguno para sus propósitos, cuya aplicación será bloqueada de cualquier manera que fuese necesaria o, donde ello no fuese directamente posible, será él mismo, por su colaboración, quien quedará desacreditado por el resultado negativo de sus intenciones. En consecuencia, sus días de actividad en el gobierno sólo habrán servido para dañar a todo el edificio liberal. Sus opositores se reirán de él, los demás liberales lo despreciarán y la multitud inconstante habrá llegado a tener la impresión de que el liberalismo o bien no sirve o es fácil presa del soborno. Situaciones como la mencionada han podido ser recientemente observadas más de una vez dentro del más importante de los anteriormente países de índole comunista, después del aparente hundimiento de su sistema colectivista.

En consecuencia: Qué puede hacerse?

De ninguna manera debe ser copiado alguno de los existentes tipos de colectivismo ni han de actuar, para alcanzar sus propósitos, quienes proponen el establecimiento de una nueva forma de sociedad de la misma manera en que lo hacen los colectivistas, como toros enfurecidos en un negocio de cristalería. La técnica a ser usada por los defensores del Capitalismo habrá de ser muy distinta, dado que los mismos propósitos son totalmente diferentes. En oposición a los colectivistas, cuyo único interés es la obtención de posiciones de poder - lo cual es en sí un evidente signo de despotismo - se interesan los liberales en la producción, la cual es un símbolo de libertad personal y de constante avance hacia el bienestar general. En consecuencia, quien crea que puede alcanzar algún tipo de compromiso con sus antagonistas o que pueda copiar alguna "técnica" en particular de los mismos, comete, de por sí, una contradicción en términos.

Una sociedad productiva SOLAMENTE puede actuar dentro de un entorno que carezca de toda limitación o impedimento. En consecuencia y como los gobiernos son la principal oposición a la libertad de lograr tal propósito, será el desmantelamiento del gobierno tal como ha sido conocido hasta ahora el primer y principal propósito político del liberalismo.

Ahora bien, quien tome aunque tan sólo sea un instante en estudiar la maraña de leyes, decretos, reglamentaciones, juramentos de fidelidad y reglas de conducta existentes, notará de inmediato que la suma total de este laberinto no fue establecido, a lo largo de los milenios, para asegurar la libertad del ciudadano individual sino para proteger al gobierno y asegurar su predominio y continuo acrecentamiento.

Frente a este leviatán será el propósito directo del Objetivismo y de su herramienta política, el liberalismo, la conversión del gobierno (nótese que la palabra misma significa "dirigir", una premisa que pertenece al colectivismo y, en consecuencia, implica inmediatamente un anatema para todo defensor de la libertad personal) en una mera Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo, lo cual circunscribe estrechamente la actividad a la que se dedicará: las cortes de justicia y su brazo ejecutor: las fuerzas armadas para defender al individuo contra posibles ataques del extranjero y las fuerzas policiales para asegurar que, dentro del país donde vive, todo individuo productivo y pacífico tenga la seguridad de poder actuar en libertad para alcanzar sus propias metas, en la seguridad de ser protegido contra todo elemento o grupo asocial que pretenda holgazanear apoderándose de sus esfuerzos productivos. Aún dentro de esta limitada esfera carecerá la administración citada de una total exclusividad, ya que tendrá que compartir la competencia que caracteriza al mercado libre con servicios de seguridad y cortes de arbitrio privados, tales como los ya existentes en diversas áreas como son las cortes de apelación internacional, etc. Para financiar a la Administración citada y sus operaciones, se reemplazará de manera muy eficiente a los impuestos - otro medio de financiación coercitiva - por honorarios poco onerosos tales como la filósofa Ayn Rand mencionara en su artículo "Financiación del gobierno en una sociedad libre" junto con muchas otras posibilidades, tales como son las primas de seguro, ya que son precisamente las compañías de seguros quienes se encuentran sumamente interesadas en sostener a las fuerzas de seguridad, pues ellas mismas son el medio ideal para proteger a la población así como los productos y servicios que aseguran. Esto mismo integrará automáticamente a todas las fuerzas de seguridad y las cortes de justicia en el mercado libre mismo.

El desmantelamiento del gobierno en primer lugar, y el al mismo tiempo llevado a cabo establecimiento de la Administración antes mencionada, constituirán una labor de gran precisión que requerirá personal altamente entrenado y dispuesto a actuar en el mismo momento en que el nuevo tipo de sociedad sea establecido. Adicionalmente significa esto también que, a la vez que la mayoría de la población se haya decidido por el sistema Capitalista, ya no habrá tiempo para organizar la multitud de trabajos que deberán ser llevados a cabo para evitar posibles tropiezos en el camino. Los individuos que tomarán a su cargo las tareas a ser llevadas a cabo (preferentemente quienes ya ahora se encuentran embebidos con las particularidades del sistema Capitalista) deberán ser, pues, entrenados con la máxima antelación posible, pues existe una conexión directa entre la eliminación de, por ejemplo, un cierto departamento estatal con todas sus dependencias y subdivisiones y la privatización de una "empresa" estatal así como la implementación práctica del establecimiento del nuevo sistema, ya que lo que aquí queda involucrado es la puesta en actividad de la organización y operación de una empresa privada para un propósito y meta políticos.

Es lamentable tener que reconocer que hasta ahora ni el Objetivismo ni ninguna otra organización intelectual y política liberal que promueve el establecimiento del sistema Capitalista, se haya ocupado de prepararse a sí misma para la colosal labor a realizar. Mientras que estas organizaciones llevan a cabo seminarios y cursos de entrenamiento para la promoción de la libre empresa, no han dedicado su atención a lo que se describe en este artículo, lo que de ninguna manera significa un desmerecimiento de la importante labor que ya realizaran en las demás áreas. Sin embargo, es absolutamente imperioso preparar ya mismo a quienes podríamos llamar "Gerentes de Empresas Políticas", verdaderos empresarios imbuidos y compenetrados con los ideales Objetivistas y sus metas, y que en el área gerencial, en la estrategia, las tácticas, la contabilidad, las comunicaciones, etc. etc. puedan aplicar las ideas liberales en forma inmediata, dentro de la práctica requerida por una administración política unida a la esencia misma de una sociedad de ciudadanos libres.

No deberíamos entender que, frente a la actual situación mundial, el momento en que el nuevo sistema habrá de ser aplicado se encuentra muy lejos en el tiempo, ya que el momento vendrá y vendrá irremediablemente, aún más pronto de lo que se pueda imaginar. Tal como menciono en el capítulo 7 de mi libro "Ayn Rand, Yo y el Universo" ("El Reabastecimiento de nuestras Fuerzas Creativas") para el momento en que el cambio haya sido alcanzado surgirá una situación de conflicto claramente definida. Para ese entonces, los Objetivistas tendrán que tener plena conciencia de que serán enfrentados por una oposición por demás violenta. El viejo dinosaurio, en sus agónicos estertores, atacará con furia. Un tipo de sociedad que ha existido desde hace ya cientos de miles de años llegará por fin a su liquidación. No puede esperarse que deje el área de contienda sin demostrar una vez más la violencia que siempre lo caracterizó.

Más aún, a medida que los previstos administradores políticos de ideología liberal surjan de los cursos de preparación, serán ellos mismos quienes pujarán en pos de una aplicación inmediata de lo que han aprendido. Esto mismo apresurará el tiempo del cambio. A pesar de ello, no dejará de ser una labor difícil, ya que como dijera el escritor de ciencia y ciencia-ficción Arthur C. Clarke, es tan difícil transferir una invención a la mesa de dibujo como llevar el plano resultante a la realidad práctica.

Existe un motivo adicional para implementar lo antes posible la aplicación práctica del nuevo sistema a través de una gestión política liberal, pues si para ese entonces el liberalismo no cuenta con la suficiente cantidad de personal adiestrado para poner en marcha los cambios, resultará un vacío que será inmediatamente ocupado por la burocracia establecida, la cual es completamente colectivista.

Así será la preparación de los nuevos gerentes un trabajo que deberá llevarse a cabo adicional y paralelamente con los cursos de instrucción que los estudiantes hayan elegido para la especialización de su futura área de ocupación y/o aquéllos ya activos a nivel gerencial u operativo. Esto significa que el conocimiento obtenido en las así llamadas áreas prácticas (ingeniería, contabilidad, gerencia industrial, financiera, etc.) podrá ser incorporado y, en consecuencia, ser parte de las nuevas capacidades políticas que han de ser requeridas dentro del nuevo sistema social.

Esto abre la posibilidad de una acción política efectiva para aquellos líderes industriales ya actualmente atraídos ideológicamente por la causa de la libertad personal. Ellos podrán aportar la ayuda financiera y la capacidad organizativa sistemática para unir metódicamente todo aquello que hasta ahora se ha escrito sobre la materia para luego, y basándose en la enorme acumulación de conocimientos existentes, crear los cursos de entrenamiento, el intercambio mundial de los conocimientos (tanto a nivel personal como de contactos a través del Internet), simposios de estudios interdisciplinarios, conferencias internacionales, acumulación de las ideas adquiridas y desarrolladas e, incluso, "juegos de aplicación" para estudiar las posibles cuestiones teóricas y prácticas que puedan surgir durante y después del establecimiento del nuevo sistema social, de manera un tanto similar a los "juegos de guerra" tácticos y estratégicos que se llevan a cabo en las academias militares.

La totalidad de esta secuencia preparatoria proveerá un efecto psicológico adicional: la confianza de tener a mano la ayuda de muchos individuos preparados para enfrentar las fases cruciales durante las cuales el sistema colectivista ha de ser abandonado y el nuevo sistema individualista ocupe su lugar. Esto evitará todo efecto traumático que pudiera ser notado por aquella parte de la población que generalmente no prevé los grandes cambios.

Una vez que el sistema se haya aplicado en la práctica, se hallará disponible una amplia base para la descentralización y federalización de toda región dada, ya que, al igual que en una empresa privada, las entradas obtenidas para financiar los medios que respalden a la Administración Regional de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo permanecerán en el área donde sean recolectadas, proveyendo así, más allá y en adición al sentimiento de independencia local, un control estricto de los gastos y la seguridad de que ningún Poder Central omnipresente y omnipotente pueda interferir con estos beneficios, decisiones y/o problemas relacionados con un área regional dada. Más allá de ello, esto activará la competencia de cada región y motivará a sus habitantes a incrementar su producción y economía - una característica propia de las sociedades liberales - para lograr una administración racional, cuidadosa de los ingresos y egresos relacionados con un uso consciente de los medios humanos y naturales disponibles o a obtener.

Ayn Rand proveyó los argumentos que respaldan lo aquí presentado en su obra monumental "La Rebelión de Atlas": "El único propósito que corresponde a un gobierno es el de proteger los derechos del hombre, es decir, protegerlo de la violencia física. Un gobierno apropiado es solamente un policía que actúa como agente de la autodefensa del hombre y, como tal, puede recurrir a la fuerza únicamente contra aquellos que inician el uso de la fuerza. Las únicas funciones apropiadas de un gobierno son: la policía, para protegerlo de los criminales; el ejército, para protegerlo de invasores extranjeros, y los tribunales, para proteger la propiedad privada y los contratos de las violaciones, incumplimientos o fraudes de los demás y para dirimir las disputas apelando a reglas racionales y según la ley objetiva. Un gobierno que inicia el empleo de la fuerza contra quienes no han forzado a nadie, el uso de la coacción armada contra víctimas desarmadas, es una máquina infernal de pesadilla diseñada para aniquilar la moral; tal gobierno revierte su único propósito moral, y muta del papel de protector al del más mortal enemigo del hombre; del papel de policía al de un criminal investido del derecho a ejercer la violencia contra víctimas privadas del derecho a la autodefensa. Semejante gobierno sustituye la moral por la siguiente regla de conducta social: puedes hacerle a tu prójimo lo que quieras, siempre que tu pandilla sea más grande que la suya."

Esto debería iniciar un análisis profundo y riguroso de todos los detalles involucrados arriba mencionados.

Los Objetivistas prevén como su meta una sociedad donde toda iniciación de actos de fuerza y violencia quede prohibida, dado que es éste el único tipo de sociedad donde hombres libres, pacíficos y productivos pueden dedicar su vida a lograr la prosperidad, el bienestar y la felicidad, lo cual es motivo suficiente para comenzar a trabajar ya mismo para lograr esta meta!

Nota: El original en inglés del presente artículo fue publicado en las páginas del Web de "Rebirth of Reason".