Rodrigo Diaz

Sitio de divulgación de ideas libertarias que orbitan alrededor del Instituto Ludwig von Mises

Common Tasks

Recent Posts

Tags

Community

Email Notifications

Archives

La Implementación del Capitalismo

Ésta es la segunda parte de mi artículo anterior "Preparando la Implementación del Capitalismo", donde presenté algunos pensamientos que tendrán que ser tomados en consideración para lograr la implementación del liberalismo como futuro sistema social y el Capitalismo como su herramienta económica. En "Preparando la Implementación del Capitalismo" partí de la premisa que junto con la creciente divulgación al público en general de las ideas liberales, es necesario establecer los pasos adicionales requeridos para el lanzamiento práctico del sistema.

Quizás algunos lectores considerarán al presente momento como demasiado prematuro para tales actividades, pero la historia demostró repetidas veces que comienzos tempranos no solamente señalan que quienes proponen nuevas ideas se encuentran preparados para actuar sino que también agregan su propia medida de compulsión a los desarrollos históricos. En consecuencia, el momento presente es correcto para iniciar el entrenamiento de los Administradores de Empresas Políticas que se necesitarán en el futuro. Algunos de ellos se encontrarán entre los actuales gerentes de empresa, algunos entre empresarios libres, otros entre graduados universitarios recientemente egresados en toda área racional, entre estudiantes y otros graduados de escuelas técnicas, profesores, maestros y alumnos de seminarios económicos y, más allá de ello, todos aquéllos capaces y deseosos de participar en las cuestiones intelectuales y prácticas relacionadas con el esfuerzo en vista. Sus actividades se relacionarán específicamente con dos áreas: a) el desmantelamiento del Estado en su función como gobierno, la reforma del mismo hasta convertirse en una Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo y la reestructuración de las Cortes de Justicia y organizaciones militares y policiales de seguridad para adecuarlas a los deberes específicos que tendrán que realizar dentro de la citada Administración, precisamente de acuerdo con lo que las ideas de liberad personal especifican, y b) la administración directamente relacionada con tal estructura de defensa que existirá a la par con las cortes de apelación y mediación, los sistemas de seguridad privados, etc.

La preparación de tales administradores presenta algunas cuestiones relacionadas que podrían implicar, a primera vista, una contradicción en términos.

1)      No implicará la preparación de tales administradores la implantación de una nueva nomenclatura de burócratas que meramente reemplazará al ya existente cuadro de dirigentes?

2)      En consecuencia: quién controlará a los administradores?

3)      No implicará la actividad de los administradores en sí una limitación de las libertades de la población en general?

4)      Será posible evitar todo crecimiento, toda dilatación de la burocracia en el nuevo sistema?

5)      No incluye el desmantelamiento del Estado hasta el nivel de convertirse en meramente una Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo la inevitable eliminación de las posiciones a ser ocupadas por los nuevos administradores, especialmente en vista de que estos nuevos administradores no tendrán ningún privilegio monopólico en sus funciones, tal como ya se mencionara?

6)      No promoverá esto una lucha entre la Administración y las demás organizaciones privadas?

Un análisis de las seis preguntas anteriores demuestra que la quinta pregunta contiene la solución de las primeras cuatro. El desmantelamiento del Estado implica también el desmantelamiento de los desmanteladores, a los cuales, adicionalmente y por una disposición de la futura Constitución les será prohibido convertir sus actividades como administradores en una carrera profesional de por vida. Se les permitirá ocupar su posición como administradores únicamente por un período de 6 años durante la totalidad de su vida y, al cabo de sus funciones no se les permitirá, bajo ninguna condición y circunstancia que fuese, volver a participar en cualquier otra actividad dentro de la Administración o cualquier organización relacionada con ella. El control para alcanzar esta meta será una característica estricta dentro del nuevo sistema.

Debe mencionarse, empero, que el entrenamiento mismo de los administradores los convierte automáticamente en candidatos naturales y deseables para toda posición gerencial en una empresa privada, ya que estas empresas no dejarán de apreciar el enorme caudal de conocimientos que estos administradores poseen sobre el funcionamiento del sistema capitalista que han obtenido durante su entrenamiento y sus operaciones en la Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo. Sus actividades y conocimientos serán de por sí completamente distintos de aquellos que corresponden a jueces, fiscales, defensores u hombres de armas. Su tarea no será la de administrar justicia ni la de conducir ejércitos sino meramente la de eliminar todos los departamentos de estado y las organizaciones relacionadas y sus componentes que interfieran con las actividades de individuos pacíficos y productivos. Una vez que esta meta haya sido alcanzada, vigilarán que no se vuelva a doctrinas pasadas que se opongan al funcionamiento en favor de la población pacífica y productiva, de la Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo. Esto significa que quedarán directamente a cargo de: a) la separación del Estado de toda actividad económica y b) la transferencia a empresas privadas de toda empresa estatal que opere en el área de la producción, comunicación, transporte, etc. Esto a su vez significa que el Estado será separado también de, entre otros, las compañías de seguro cuyo interés principal fue, es y continuará siendo el aseguramiento de los sistemas de producción y el transporte de los productos de éstos. Así también pasarán y permanecerán en manos privadas y asociaciones de individuos privados los bancos, la producción de oro y metales preciosos de intercambio, el intercambio financiero, los mercados de valores y comercio, etc. Esto involucra que la impresión de billetes de banco carentes de un valor real (oro, etc.) quedará constitucionalmente prohibida a toda institución.

Naturalmente, también la educación y todas las actividades adicionales de cualquier índole que fueren (hospitales, investigación y desarrollo científico, etc.) quedarán estrictamente en manos privadas.

El nuevo sistema será verdaderamente un cambio de rumbo, ya que significará una separación de todo colectivismo en cualquiera de sus manifestaciones y aspectos. Ayn Rand determinó este hecho con exacta precisión cuando escribió su obra cumbre, la novela filosófica "La Rebelión de Atlas": "El Congreso no promulgará ninguna ley que coarte la libertad de producción y de comercio…" y, más allá, demostró el funcionamiento a través de la sociedad formada en un utópico lugar que llamó la Quebrada de Galt, basada en la actividad plenamente privada.

El colectivismo o la actualmente existente "economía mixta", un término moderno para el todavía existente antiguo feudalismo, es controlado por el Estado, quien requiere de absolutamente todo para darle aún un vestigio de apariencia de actividad productiva - lo cual señala de inmediato que la centralización bloquea toda posibilidad de que funcione en beneficio de la sociedad. El liberalismo, su oposición intelectual y práctica, opta por una descentralización total como forma correcta de desatascar las venas de la sociedad. A través de un sistema automático de ganancia y pérdida determina el mercado quién provee los mejores productos al más bajo precio y, de acuerdo, el más eficiente costo de producción.

 Con referencia a la segunda parte de la 5ta y la 6ta de las preguntas arriba citadas, indica ello que en la sociedad liberal los organismos privados de seguridad cooperarán con los organismos de seguridad oficiales, obligando así a ambos a comportarse con civilidad. Los costos de apelación y mediación, los sistemas de seguridad dentro de las empresas y las comunidades ejercerán un control adicional que se opondrá a toda posibilidad de expansión burocrática. La literatura ya existente sobre el sistema capitalista ha analizado estos aspectos más allá de toda duda o pregunta posible y provee las respuestas y los métodos adecuados. Ya en la actualidad no existen conflictos de intereses en áreas relacionadas: las empresas privadas eligen las cortes de apelación correspondientes a las cuestiones comerciales que se encuentren en disputa y las leyes que constituyen la base de sus actividades incluyen todas las normas y procedimientos requeridos para que una de las cortes acepte o, eventualmente, rechace las decisiones de otra corte para hallar, en tales casos, un acuerdo común. La financiación de estos sistemas será lograda cobrando los servicios prestados a quienes los hayan requerido. En cuanto a nuevas adquisiciones y contratos de toda índole se agregará a cada factura, si el comprador está de acuerdo, un pequeño porcentaje para cubrir específicamente los gastos de juicio y seguridad correspondientes a la protección contra cada incorrección que pudiera haber tenido lugar en el producto o servicio adquirido o contratado si ellos no hubiesen cumplido las condiciones prometidas. Esto también evitará que el dinero recolectado con una especificación o servicio dado sea apartado para un propósito distinto a aquél que estableciera el contrato.

Los futuros administradores serán entrenados únicamente en escuelas e institutos privados y seculares, tal como corresponde a un sistema capitalista de enseñanza privada. Esto reforzará, por otra parte, la preeminencia de las virtudes individuales de los ciudadanos privados.

La Justicia se dedicará de pleno a la defensa de la libertad personal de los ciudadanos pacíficos y productivos. Para ello no basará sus actividades en la actualmente existente legislación romana sino en las así llamadas "leyes negativas", que fundamentalmente fueran incorporadas originariamente a la Constitución de los Estados Unidos de América. Entender la oposición existente entre ambos sistemas legales es de fundamental importancia y deberá ser aprendida por cada ciudadano. La ley romana obliga al ciudadano a hacer lo que la ley ordena. Específicamente determina qué es lo que deberá ser obedecido. Por lo contrario, las "leyes negativas" hallan sus raíces y sus metas en una completa individualización: aquí la Justicia no determina lo que debe hacerse sino que meramente determina lo que está prohibido. Todo lo demás es decisión personal y directa del individuo, siendo la única limitación la de no dañar al prójimo. El liberalismo se basa en una sola prohibición: Nadie tiene el derecho de iniciar un acto de violencia contra otra persona o personas. Este principio constituye uno de los principales pilares de la ética objetivista. Ayn Rand dijo: "Ningún hombre, grupo, sociedad o gobierno tiene el derecho de asumir el rol de un criminal e iniciar el uso de la compulsión física contra hombre alguno. Los hombres sólo tienen el derecho de recurrir a la fuerza física en represalia cuando se los ataca, y únicamente contra aquellos que inician su uso (de "La ética Objetivista", de Ayn Rand).

De lo que antecede - y la totalidad de la ideología liberal así lo confirma - se evidencia que este sistema es totalmente revolucionario. Es esencialmente renovador ya que su propósito es el establecimiento de algo que no ha existido hasta ahora en su total plenitud: una sociedad de individuos, una sociedad que provee la base para que cada individuo alcance sus propias metas pacíficas y productivas y no las que pretende una imposible "sociedad como fin en sí misma".

Qué responsabilidades corresponden a cada ciudadano en tal sociedad? En primer lugar aprender y entender la función de su raíz filosófica e ideológica, lo cual debe lograrse por decisión personal y voluntaria, a través de la convicción personal y no por obligación externa. En su libro "Socialismo" menciona Ludwig von Mises específicamente este punto (Parte I, Capítulo 4, Sección 3ª). Allí habla de ciudadanos en gestos pero no en pensamiento, aquellos que entran en una sociedad en la creencia de que ello meramente involucra aceptar las vestimentas y las costumbres que forman parte de ella. Se entiende fácilmente que forma no implica contenido, un hecho que la historia ha demostrado más allá de toda duda, quiera notarse ello o no, porque la actitud de cumplir con las apariencias externas no es suficiente para actuar de acuerdo con el espíritu del nuevo sistema social. Actuar así meramente arruina todo intento de mejorar a la sociedad. La filosofía que defiende el liberalismo no es un traje de confección. Por lo contrario, es la nueva columna vertebral intelectual, y esto solamente puede obtenerse a través de un esfuerzo mental.

Así vemos que existe una interacción directa e inevitable entre la expansión de la ideología liberal en un área permanentemente creciente y el entrenamiento de quienes quedarán a cargo de la desmantelación del Estado para reemplazarlo por una Administración de los Medios de Defensa de los Derechos del Individuo. Como dijera el pensador francés Alexis de Tocqueville: "El principal deber de un buen gobierno es el de permanentemente enseñar a la población a deshacerse del mismo."

Es preciso implementar mentalmente la base de este propósito. En quienes siguen las doctrinas del liberalismo debe crecer la convicción de esta verdad incuestionable: que la única manera de lograr una forma de vida adecuada al individuo, una forma de vida que asegure la prosperidad y el bienestar y, con ello, la posibilidad de alcanzar la felicidad personal, es la que aleje del individuo pacífico y productivo toda maraña burocrática, todo interés creado y todo obstáculo que impida su actividad libre y productiva. Ludwig von Mises dijo: "La sociedad surgió a partir de labores de paz; la esencia de la sociedad es pacificar. El padre de todas las cosas es la paz y no la guerra. Solamente la acción económica ha creado el bienestar que nos rodea; es el trabajo y no la profesión de las armas lo que nos trae la felicidad. La paz crea, la guerra destruye." ("Socialismo", Parte I, Capítulo 3, Sección 1ª).

Ésta es otra manera de decir que el liberalismo es el único sistema social adecuado al ser humano. Tal sistema implica una revolución permanente en el sentido que en él lo rutinario no tiene lugar mientras que las innovaciones se agregan de inmediato si promueven el progreso humano.

Mientras que el colectivismo quita al ser humano todo semblante e individualidad, toda capacidad creativa, todo propósito y habilidad, degradándolo así de ser superior a la condición de un componente informe de la estructura social y siendo así un sistema que representa a la realidad en sus peores posibilidades, es el liberalismo y su herramienta económica, el Capitalismo, quien provee el fundamento fértil donde cada individuo puede lograr sus propios propósitos y realizarlos productivamente. El Capitalismo acepta las leyes de la naturaleza y las combina continuamente de manera infinita y novedosa. De esta manera logra construir una nueva realidad: la vida en su máximo potencial.

El momento ideal de construir esta sociedad es AHORA. La filósofa Ayn Rand señaló que tenemos a nuestra disposición un arma formidable: la RAZÓN y un aliado indestructible: la REALIDAD. Ambos se hallan a disposición del lector para iniciar una acción plenamente constructiva y pacífica. El presente es el momento más adecuado para usarlos!

Nota: El original en inglés del presente artículo fue publicado en las páginas del Web de "Rebirth of Reason".