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&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 31 de agosto de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5579"&gt;http://mises.org/daily/5579&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-US;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-US"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/880/Liberty-and-Property"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;Liberty &amp;amp; Property&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;" lang="EN-US"&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;(2009)&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El sistema precapitalista de
producci&amp;oacute;n era restrictivo. Su base hist&amp;oacute;rica era la conquista militar. Los
reyes victoriosos hab&amp;iacute;an dado el territorio a sus paladines. Estos arist&amp;oacute;cratas
eran se&amp;ntilde;ores en el sentido literal del t&amp;eacute;rmino, ya que no depend&amp;iacute;an del apoyo
de consumidores comprando o absteni&amp;eacute;ndose de comprar en un mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por otro lado, ellos mismos eran
los principales clientes de las industrias de procesado, que, bajo el sistema
de gremios, se organizaban bajo un esquema corporativo. Este esquema era
opuesto a la innovaci&amp;oacute;n. Prohib&amp;iacute;a desviarse de los m&amp;eacute;todos tradicionales de
producci&amp;oacute;n. El n&amp;uacute;mero de personas para las que hab&amp;iacute;a trabajo incluso en la
agricultura o en las artes y artesan&amp;iacute;as estaba limitado. Bajo estas
condiciones, muchos hombres, por usar las palabras de Malthus, ten&amp;iacute;an que
descubrir que &amp;ldquo;en la asombrosa fiesta de la naturaleza no hab&amp;iacute;a plaza vacante
para ellos&amp;rdquo; y que &amp;ldquo;&amp;eacute;sta les dec&amp;iacute;a que se fueran&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Pero
algunos de estos marginados se las arreglaban para sobrevivir, tener hijos y
hacer que el n&amp;uacute;mero de indigentes creciera sin esperanzas cada vez m&amp;aacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero luego lleg&amp;oacute; el capitalismo. Es
habitual ver las innovaciones radicales que trajo el capitalismo en la
sustituci&amp;oacute;n de los m&amp;eacute;todos m&amp;aacute;s primitivos y menos eficientes de las tiendas
artesanas por las f&amp;aacute;bricas mec&amp;aacute;nicas. Es una visi&amp;oacute;n superficial. La
caracter&amp;iacute;stica propia del capitalismo que le distingue de los m&amp;eacute;todos
precapitalistas de producci&amp;oacute;n fue su nuevo principio de marketing.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El capitalismo no meramente
producci&amp;oacute;n en masa, sino producci&amp;oacute;n en masa para satisfacer las necesidades de
las masas. Las artesan&amp;iacute;as de los buenos viejos tiempos hab&amp;iacute;an atendido casi
exclusivamente los deseos de la gente acomodada. Pero las f&amp;aacute;bricas produc&amp;iacute;an
bienes baratos para la mayor&amp;iacute;a. Todas las primeras f&amp;aacute;bricas creadas se
dise&amp;ntilde;aron para servir a las masas, los mismos estratos sociales que trabajaban
en las f&amp;aacute;bricas. Les serv&amp;iacute;an&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;o bien
suministr&amp;aacute;ndoles directamente o bien indirectamente exportando y ofreci&amp;eacute;ndoles
alimentos y material extranjeros. Este principio de marketing fue la se&amp;ntilde;al del
capitalismo temprano, como lo es del capitalismo actual.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los propios empleados son los
clientes que consumen la mayor parte de todos los bienes producidos. Son consumidores
soberanos que &amp;ldquo;tienen siempre la raz&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Su compra o abstenci&amp;oacute;n de compra
determina qu&amp;eacute; ha de producirse, en qu&amp;eacute; cantidad y de qu&amp;eacute; calidad. Al comprar lo
que les va mejor hacen que algunas empresas obtengan beneficios y se expandan y
otras pierdan dinero y se encojan. Por tanto est&amp;aacute;n continuamente cambiando el
control de los factores de producci&amp;oacute;n a las manos de aquellos hombres de
negocio que tengan m&amp;aacute;s &amp;eacute;xito en atender sus deseos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Bajo el capitalismo, la propiedad
privada de los factores de producci&amp;oacute;n es una funci&amp;oacute;n social. Empresarios,
capitalistas y terratenientes son los mandatarios, por decirlo as&amp;iacute;, de los
consumidores y su mandato es revocable. Para ser rico, no basta haber ahorrado
y acumulado capital una vez. Es necesario invertirlo una y otra vez en aquellas
l&amp;iacute;neas que mejor atiendan los deseos de los consumidores. El proceso de mercado
es un plebiscito repetido diariamente y expulsa inevitable de las filas de la
gente rentable a quienes no empleen su propiedad de acuerdo con las &amp;oacute;rdenes
dadas por el p&amp;uacute;blico. Pero las empresas, objeto de odios fan&amp;aacute;ticos por parte de
todos los gobiernos contempor&amp;aacute;neos y los autocalificados como intelectuales,
adquieren y mantienen su grandeza solo porque trabajan para las masas. Las
f&amp;aacute;bricas que atienden a los lujos de unos pocos nunca alcanzan a tener un gran
tama&amp;ntilde;o.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El defecto de historiadores y
pol&amp;iacute;ticos del siglo XIX fue que no se dieron cuenta de que los trabajadores
eran los principales consumidores de los productos de la industria. En su
opini&amp;oacute;n, el asalariado era un hombre que trabajaba duramente para el &amp;uacute;nico
beneficio de una clase ociosa par&amp;aacute;sita. Trabajaban bajo el enga&amp;ntilde;o de que las
f&amp;aacute;bricas hab&amp;iacute;an da&amp;ntilde;ado al bloque de los trabajadores manuales. Si hubieran
prestado alguna atenci&amp;oacute;n a las estad&amp;iacute;sticas habr&amp;iacute;an descubierto f&amp;aacute;cilmente las
mentiras de sus opiniones. La mortalidad infantil cay&amp;oacute;, la esperanza media de
vida se prolong&amp;oacute;, la poblaci&amp;oacute;n se multiplic&amp;oacute; y el hombre medio com&amp;uacute;n disfrut&amp;oacute;
de comodidades que ni siquiera los ricos de &amp;eacute;pocas anteriores hab&amp;iacute;an so&amp;ntilde;ado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, este enriquecimiento
sin precedentes de las masas era meramente un derivado de la Revoluci&amp;oacute;n
Industrial. Su principal logro fue la transferencia de la supremac&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
de los propietarios de tierras a la totalidad de la poblaci&amp;oacute;n. El hombre com&amp;uacute;n
ya no ser&amp;iacute;a un esclavo que tuviera que contentarse con las migajas que caen de
las mesas de los ricos. Desparecieron las tres castas de parias que eran
caracter&amp;iacute;sticas de las eras precapitalistas (los esclavos, los siervos y esa gente
a la que se refer&amp;iacute;an como los pobres los autores patriotas y escol&amp;aacute;sticos, as&amp;iacute;
como la legislaci&amp;oacute;n brit&amp;aacute;nica de los siglos que van del XVI al XIX). Sus
v&amp;aacute;stagos se convirtieron, en esta nueva disposici&amp;oacute;n de los negocios, no solo en
trabajadores libres, sino tambi&amp;eacute;n en consumidores.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El cambio radical se reflej&amp;oacute; en el
&amp;eacute;nfasis puesto en los mercados por parte de los negocios. Lo que necesitan en
primer lugar los negocios son mercados y m&amp;aacute;s mercados. Era la palabra clave de
la empresa capitalista. Mercados, lo que significa clientes, compradores,
consumidores. Bajo el capitalismo hay una v&amp;iacute;a para la riqueza: servir a los
consumidores mejor y m&amp;aacute;s barato que otra gente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Dentro de la tienda y la f&amp;aacute;brica el
propietario (en las corporaciones, el representante de los accionistas, el
presidente) es el jefe. Pero esta jefatura es meramente aparente y condicional.
Est&amp;aacute; sujeta a la supremac&amp;iacute;a de los consumidores. El consumidor es el rey, el
jefe real y el fabricante esta listo si no supera a sus competidores en servir
mejor a los consumidores.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue esta gran transformaci&amp;oacute;n
econ&amp;oacute;mica la que cambi&amp;oacute; la faz del mundo. Muy pronto transfiri&amp;oacute; el poder
pol&amp;iacute;tico de las manos de una minor&amp;iacute;a privilegiada a la del pueblo. El voto
adulto se sigui&amp;oacute; al voto industrial. El hombre com&amp;uacute;n, a quien el proceso de
mercado hab&amp;iacute;a dado el poder de elegir el empresario y los capitalistas,
adquiri&amp;oacute; el poder an&amp;aacute;logo en el campo del gobierno. Se convirti&amp;oacute; en votante.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Muchos eminentes economistas, creo
que el primero fue el &amp;uacute;ltimo Frank A. Fetter, han observado que el mercado es
una democracia en la que cada penique da un derecho de voto. Ser&amp;iacute;a m&amp;aacute;s correcto
decir que el gobierno representativo por el pueblo es un intento de disponer
los asuntos constitucionales de acuerdo con el modelo del mercado, pero este
dise&amp;ntilde;o no puede conseguirse nunca completamente. En el campo pol&amp;iacute;tico siempre
prevalece la voluntad de la mayor&amp;iacute;a y las minor&amp;iacute;as deben someterse a &amp;eacute;l. Sirve
asimismo a las minor&amp;iacute;as, siempre que no sean tan insignificantes en n&amp;uacute;mero como
para ser insignificantes. La industria &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;del
vestido produce ropa no solo para gente normal, sino tambi&amp;eacute;n para la gente
corpulenta y los editores no publican solo novelas del oeste y de detectives
para las masas, sino asimismo libros para lectores refinados.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hay una segunda diferencia
importante. En la esfera pol&amp;iacute;tica, no hay medio para que un individuo o un
peque&amp;ntilde;o grupo de individuos desobedezcan la voluntad de la mayor&amp;iacute;a. Pero en el
campo intelectual la propiedad privada hace posible la rebeli&amp;oacute;n. El rebelde
tiene que pagar un precio por su independencia: no hay en este universo premios
que puedan obtenerse sin sacrificios. Pero si un hombre est&amp;aacute; dispuesto a pagar
el precio, es libre de desviarse de la ortodoxia o neo-ortodoxia gobernante.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;les habr&amp;iacute;an sido las condiciones
en la sociedad socialista para herejes como Kierkegaard, Schopenauer, Veblen o
Freud? &lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt;&amp;iquest;O para Monet, Courbet,
Walt Whitman, Rilke o Kafka? &lt;/span&gt;En todas las &amp;eacute;pocas, los pioneros de nuevas
formas de pensar y actuar solo pod&amp;iacute;an actuar porque la propiedad privada hac&amp;iacute;a
posible el desprecio de las formas de la mayor&amp;iacute;a. Solo unos pocos de estos
separatistas eran econ&amp;oacute;micamente suficientemente independientes como para
desafiar al gobierno en las opiniones de la mayor&amp;iacute;a. Pero encontraron en el
clima de la econom&amp;iacute;a libre a gente p&amp;uacute;blica lista para ayudarles y apoyarles.
&amp;iquest;Qu&amp;eacute; habr&amp;iacute;a hecho Marx sin su patrocinador, el fabricante Friedrich Engels?&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-ansi-language:EN-US;mso-bidi-font-style:italic;" lang="EN-US"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/880/Liberty-and-Property"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;L&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:ES;" lang="ES"&gt;iberty &amp;amp; Property&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;parte 2&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (2009)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;" lang="EN-GB"&gt; Thomas R. Malthus, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;An Essay on the Principle of Population&lt;/i&gt;, 2&amp;ordf; ed. &lt;/span&gt;(Londres,
1803), p. 531. [Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ensayo
sobre el principio de la poblaci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; (Madrid: Akal (1990)].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=436438" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/historia/default.aspx">historia</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/capitalismo/default.aspx">capitalismo</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Liberty+_2600_amp_3B00_+Property/default.aspx">Liberty &amp;amp; Property</category></item><item><title>La inversión de la tendencia hacia la libertad</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/15/la-inversi-243-n-de-la-tendencia-hacia-la-libertad.aspx</link><pubDate>Wed, 15 Dec 2010 20:41:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:384992</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=384992</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/15/la-inversi-243-n-de-la-tendencia-hacia-la-libertad.aspx#comments</comments><description>&lt;h1 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;La inversi&amp;oacute;n de la tendencia hacia la libertad&lt;/h1&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 15 de diciembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4774"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4774&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 16 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=95&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;(1957)&lt;span style="mso-bidi-font-style:italic;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;A partir del siglo XVII, los fil&amp;oacute;sofos que se ocupaban del contenido esencial de la historia empezaron a destacar los problemas de la libertad y la esclavitud. Sus conceptos sobre ambas eran bastante vagos, tomados de la filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica de las antigua Grecia e influidos por la interpretaci&amp;oacute;n prevalente de las condiciones de las tribus germ&amp;aacute;nicas cuyas invasiones hab&amp;iacute;an destruido el imperio romano occidental. Tal y como lo ve&amp;iacute;an estos pensadores, la libertad era el estado original de la humanidad y la gobiernos de los reyes apareci&amp;oacute; solamente en el curso de la historia posterior. En la relaci&amp;oacute;n escrita del inicio del reinado de Sa&amp;uacute;l encontraban la confirmaci&amp;oacute;n de su doctrina, as&amp;iacute; como una descripci&amp;oacute;n bastante poco simp&amp;aacute;tica de las marcas caracter&amp;iacute;sticas del gobierno real.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; La evoluci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica, conclu&amp;iacute;an, ha privado al hombre de su inalienable derecho a la libertad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los fil&amp;oacute;sofos de la Ilustraci&amp;oacute;n fueron casi un&amp;aacute;nimes en rechazar las reclamaciones de la realeza hereditaria y en recomendar la forma republicana de gobierno. La polic&amp;iacute;a real les obligaba a tener cuidado en la expresi&amp;oacute;n de sus ideas, pero la gente pod&amp;iacute;a leer entre l&amp;iacute;neas. En v&amp;iacute;speras de las revoluciones americana y francesa, la monarqu&amp;iacute;a hab&amp;iacute;a perdido su solidez en la mente de los hombres. El enorme prestigio del que disfrutaba Inglaterra, entonces la naci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s rica y poderosa del mundo, suger&amp;iacute;a el compromiso entre dos principios incompatibles de gobierno que hab&amp;iacute;an funcionado satisfactoriamente en el reino Unido. Pero las antiguas dinast&amp;iacute;as originales de la Europa continental no estaban dispuestas a aceptar su reducci&amp;oacute;n a un puesto meramente ceremonial como lo hab&amp;iacute;a hecho finalmente la dinast&amp;iacute;a extranjera de Gran Breta&amp;ntilde;a, aunque solo tras alguna resistencia. Perdieron sus coronas porque desde&amp;ntilde;aron el papel de lo que el Conde de Chambord hab&amp;iacute;a llamado &amp;ldquo;el leg&amp;iacute;timo rey de la revoluci&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En el apogeo del liberalismo prevalec&amp;iacute;a la opini&amp;oacute;n de que la tendencia hacia el gobierno por el pueblo es irresistible. Incluso los conservadores que defend&amp;iacute;an un retorno al absolutismo mon&amp;aacute;rquico, los privilegios para la nobleza y la censura estaban m&amp;aacute;s o menos convencidos de que estaban luchando por una causa perdida. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Hegel&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;, el defensor del absolutismo prusiano, encontr&amp;oacute; conveniente aceptar formalmente la universalmente aceptada doctrina filos&amp;oacute;fica al definir a la historia como &amp;ldquo;el progreso en la conciencia de la libertad&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Pero luego apareci&amp;oacute; una nueva generaci&amp;oacute;n que rechazaba todos los ideales del movimiento liberal sin ocultar, como Hegel, sus verdaderas intenciones detr&amp;aacute;s de una hip&amp;oacute;crita reverencia a la libertad del mundo. A pesar de sus simpat&amp;iacute;as por laos principios de estos autoproclamados reformadores sociales, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/John_Stuart_Mill"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;John Stuart Mill&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; no pudo dejar de calificar sus proyectos (y especialmente los de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Auguste_Comte"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Auguste Comte&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;) como liberticidas.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; A los ojos de estos nuevos radicales, loe enemigos m&amp;aacute;s depravados de la humanidad &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;no eran los d&amp;eacute;spotas sino los &amp;ldquo;burgueses&amp;rdquo; que les hab&amp;iacute;an sustituido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los burgueses, dec&amp;iacute;an, hab&amp;iacute;an enga&amp;ntilde;ado al pueblo proclamando falsos lemas de libertad, igualdad bajo la ley y gobierno representativo. Lo que pretend&amp;iacute;an realmente los burgueses era una explotaci&amp;oacute;n sin escr&amp;uacute;pulos de la inmensa mayor&amp;iacute;a de hombres honrados. La democracia era en realidad una plutocracia, un tel&amp;oacute;n para ocultar la dictadura ilimitada de los capitalistas. Lo que necesitaban las masas no era libertad y una porci&amp;oacute;n en la administraci&amp;oacute;n de los asuntos de gobierno, sino la omnipotencia de los &amp;ldquo;verdaderos amigos&amp;rdquo; del pueblo, de la &amp;ldquo;vanguardia&amp;rdquo; del proletariado o del carism&amp;aacute;tico F&amp;uuml;hrer.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ning&amp;uacute;n lector de libros o panfletos del socialismo revolucionario puede dejar de darse cuenta de que sus autores no buscaban la libertad sino un despotismo totalitario ilimitado. Pero hasta que los socialistas no se hubieran apropiado del poder, necesitaban miserablemente para su propaganda las instituciones y los derechos del liberalismo &amp;ldquo;plutocr&amp;aacute;tico&amp;rdquo;. Como partido en la oposici&amp;oacute;n, no pod&amp;iacute;an arregl&amp;aacute;rselas sin la publicidad que les ofrec&amp;iacute;a el foro parlamentario, ni sin la libertad de expresi&amp;oacute;n, conciencia y prensa. As&amp;iacute; que lo quisieran o no, ten&amp;iacute;an que incluir temporalmente en su programa las libertades y derechos civiles que estaban firmemente resueltos a abolir tan pronto como tomaran el poder. Pues, como declar&amp;oacute; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nikol%C3%A1i_Bujarin"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Bujarin&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;despu&amp;eacute;s&lt;/i&gt; de la conquista de Rusia por los bolcheviques, habr&amp;iacute;a sido rid&amp;iacute;culo reclamar a los capitalistas la libertad para el movimiento de los trabajadores de cualquier otra forma que no fuera reclamando libertad para todos.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En los primeros a&amp;ntilde;os de su r&amp;eacute;gimen, los sovi&amp;eacute;ticos no se preocuparon de ocultar su aborrecimiento del gobierno popular y las libertades civiles y alabaron abiertamente sus m&amp;eacute;todos dictatoriales. Pero a finales de los treinta se dieron cuenta de que un programa contra la libertad sin disfraces resultaba impopular en Europa Occidental y Norteam&amp;eacute;rica. Como, asustados por el rearmamento alem&amp;aacute;n, quer&amp;iacute;an establecer relaciones amistosas con Occidente, cambiaron de golpe su actitud hacia los t&amp;eacute;rminos (no las ideas) de democracia, gobierno constitucional y libertades civiles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Proclamaron el lema del &amp;ldquo;frente popular&amp;rdquo; y entraron en alianzas con las facciones socialistas rivales a las que hasta entonces hab&amp;iacute;an calificado de traidoras. Rusia tuvo una constituci&amp;oacute;n, que fue alabada en todo el mundo por serviles escribientes como el documento m&amp;aacute;s perfecto de la historia a pesar de basarse en el principio del partido &amp;uacute;nico, la negaci&amp;oacute;n de todas las libertades civiles. Desde aquel momento los gobiernos m&amp;aacute;s b&amp;aacute;rbaros y desp&amp;oacute;ticos empezaron a reclamar para s&amp;iacute; mismos el apelativo de &amp;ldquo;democracia popular&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La historia de los siglos XIX y XX ha desacreditado las esperanzas y los pron&amp;oacute;sticos de los fil&amp;oacute;sofos de la Ilustraci&amp;oacute;n. Los pueblos no se dirigieron por la v&amp;iacute;a hacia la libertad, los derechos civiles, el libre comercio, la paz y la buena voluntad entre las naciones. En su lugar, la tendencia es hacia el totalitarismo, hacia el socialismo. Y de nuevo hay gente que afirma que esta tendencia es la &amp;uacute;ltima fase de la historia y que nunca se cambiar&amp;aacute; por otra tendencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 16 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=95&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt; (1957).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; 1 Samuel 8: 11&amp;ndash;18.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Carta a Harriet Mill, 15 de enero de 1855. &lt;span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;F.A. Hayek, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;John Stuart Mill and Harriet Taylor&lt;/i&gt; (Chicago, University of Chicago Press, 1951), p. 216.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;Bujarin, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Programme of the Communists (Bolsheviks)&lt;/i&gt;, ed. por el Group of English Speaking Communists in Russia (1919), pp. 28-29.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=384992" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/historia/default.aspx">historia</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/libertad/default.aspx">libertad</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/socialismo/default.aspx">socialismo</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Teor_26002300_237_3B00_a+e+historia/default.aspx">Teor&amp;#237;a e historia</category></item><item><title>La diferencia entre historia y filosofía de la historia</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/16/la-diferencia-entre-historia-y-filosof-237-a-de-la-historia.aspx</link><pubDate>Thu, 16 Sep 2010 19:43:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:365029</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=365029</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/16/la-diferencia-entre-historia-y-filosof-237-a-de-la-historia.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 15 de septiembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4557"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4557&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 8 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=95&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;i&gt;]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Antes del siglo XVIII, la mayor&amp;iacute;a de las disertaciones referidas a la historia humana en general (y no meramente a una experiencia hist&amp;oacute;rica concreta) interpretaban la historia desde un punto de vista de una filosof&amp;iacute;a de la historia concreta. Esta filosof&amp;iacute;a rara vez se defin&amp;iacute;a y particularizaba claramente. Sus principios se daban por sabidos y se aplicaban al comentar los acontecimientos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;S&amp;oacute;lo en la era de la Ilustraci&amp;oacute;n algunos fil&amp;oacute;sofos eminentes abandonaron los m&amp;eacute;todos tradicionales de filosof&amp;iacute;a de la historia y dejaron de reflexionar acerca del prop&amp;oacute;sito oculto de la providencia al dirigir el curso de los acontecimientos. Inauguraron una nueva filosof&amp;iacute;a social, completamente distinta de lo que se llama filosof&amp;iacute;a de la historia. Observaban los acontecimientos humanos desde el punto de vista de los fines que buscan los hombres que act&amp;uacute;an, en lugar de desde el punto de vista de los planes atribuidos a Dios o a la naturaleza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La significaci&amp;oacute;n de este cambio radical en la visi&amp;oacute;n ideol&amp;oacute;gica puede verse mejor refiri&amp;eacute;ndose al punto de vista de Adam Smith. Pero para analizar la ideas de Smith antes debemos referirnos a Mandeville.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los antiguos sistemas &amp;eacute;ticos eran casi un&amp;aacute;nimes en la condena del inter&amp;eacute;s propio. Estaban dispuestos a considerar perdonable el inter&amp;eacute;s propio de los destripaterrones y a menudo trataban de excusar e incluso glorificar la codicia de los reyes por el engrandecimiento. Pero eran muy firmes en su desaprobaci&amp;oacute;n de las ansias de bienestar y riquezas de otra gente. Refiri&amp;eacute;ndose al Serm&amp;oacute;n de la Monta&amp;ntilde;a, exaltaban la autonegaci&amp;oacute;n y la indiferencia con respecto a los tesoros que se convierten en polvo y or&amp;iacute;n y calificaban al propio inter&amp;eacute;s como un vicio reprensible.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Bernard de Mandeville en su &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.casadellibro.com/libro-la-fabula-de-las-abejas-los-vicios-privados-hacen-la-prosperidad-publica/974137/2900000996219"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;F&amp;aacute;bula de las abejas&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; trat&amp;oacute; de desacreditar esta doctrina. Apuntaba que el propio inter&amp;eacute;s y el deseo del bienestar material. Com&amp;uacute;nmente estigmatizados como vicios, eran en realidad los incentivos cuya operaci&amp;oacute;n genera bienestar, prosperidad y civilizaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Adam Smith adopt&amp;oacute; esta idea. No era el objeto de sus estudios desarrollar una filosof&amp;iacute;a de la historia de acuerdo con el patr&amp;oacute;n tradicional. No afirmaba haber adivinado los objetivos que la providencia ha establecido para la humanidad y que pretende alcanzar dirigiendo las acciones humanas. Se absten&amp;iacute;a de cualquier afirmaci&amp;oacute;n referida al destino de la humanidad y de cualquier pron&amp;oacute;stico acerca del ineluctable fin del cambio hist&amp;oacute;rico. Simplemente quer&amp;iacute;a determinar y analizar los factores que hab&amp;iacute;an sido decisivos en el progreso del hombre desde las apuradas condiciones de las edades antiguas a las condiciones m&amp;aacute;s satisfactorias de su propia &amp;eacute;poca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Fue desde este punto de vista desde el que destac&amp;oacute; el hecho de que &amp;ldquo;cada parte de la naturaleza, cuando se examina atentamente, demuestra por igual el cuidado providencial de su Autor&amp;rdquo; y que &amp;ldquo;podemos admirar la sabidur&amp;iacute;a y bondad de Dios, incluso en la debilidad y locura de los hombres&amp;rdquo;. Los ricos, buscando la &amp;ldquo;gratificaci&amp;oacute;n de su propia vanidad y sus deseos insaciables&amp;rdquo;, se ven &amp;ldquo;movidos por una mano invisible&amp;rdquo; de tal forma que &amp;ldquo;sin pretenderlo, sin saberlo, atiende al inter&amp;eacute;s de la sociedad y proporciona medios para la multiplicaci&amp;oacute;n de las especies&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Al creer en la existencia de Dios, Smith no pod&amp;iacute;a sino remontar todas las cosas terrenales a &amp;eacute;l y a su cuidado providencial, igual que posteriormente el cat&amp;oacute;lico Fr&amp;eacute;d&amp;eacute;ric Bastiat habl&amp;oacute; del dedo de Dios. Pero al referirse de esta forma a Dios ninguno de ellos pretend&amp;iacute;a hacer ninguna afirmaci&amp;oacute;n acerca de los fines que puede querer realizar Dios en la evoluci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica. Los fines de los que se ocupan en sus escritos son aqu&amp;eacute;llos a los que se dirigen los hombres que act&amp;uacute;an, no la providencia. La armon&amp;iacute;a preestablecida a la que alud&amp;iacute;an no afectaba a sus principios epistemol&amp;oacute;gicos y los m&amp;eacute;todos de su razonamiento. Eran simplemente un medio ideado para reconciliar los procedimientos puramente seculares y mundanos, que aplicaban en sus trabajos cient&amp;iacute;ficos, con sus creencias religiosas. Segu&amp;iacute;an en este proceso a astr&amp;oacute;nomos, f&amp;iacute;sicos y bi&amp;oacute;logos piadosos que hab&amp;iacute;an recurrido a &amp;eacute;l sin desviarse en su investigaci&amp;oacute;n de los m&amp;eacute;todos emp&amp;iacute;ricos de las ciencias naturales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Lo que le hac&amp;iacute;a necesario para Adam Smith buscar esa reconciliaci&amp;oacute;n era el hecho de que (como Mandeville antes que &amp;eacute;l) no pod&amp;iacute;a librarse de los patrones y la terminolog&amp;iacute;a de la &amp;eacute;tica tradicional, que condenaba como vicio el deseo de un hombre de mejorar sus propias condiciones materiales. En consecuencia, afrontaba una paradoja. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo pod&amp;iacute;a ser que las acciones a las que com&amp;uacute;nmente se acusaba de viciosas generaran efectos com&amp;uacute;nmente alabados como beneficiosos?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Los fil&amp;oacute;sofos utilitarios descubrieron la respuesta correcta. Lo que genera beneficios no debe rechazarse como moralmente malo. S&amp;oacute;lo las acciones malas producen resultados malos. Pero el punto de vista utilitario no prevaleci&amp;oacute;. La opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica sigue anclada en las ideas anteriores a Mandeville. No aprueba el &amp;eacute;xito de un empresario en proporcionar a los clientes la mercanc&amp;iacute;a que se adapta mejor a sus deseos. Mira con recelo la riqueza adquirida en e comercio y la industria y s&amp;oacute;lo la encuentra perdonable si el propietario la exp&amp;iacute;a financiando instituciones de caridad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Para los historiadores y economistas agn&amp;oacute;sticos, ateos y antite&amp;iacute;stas no hay necesidad de referirse a la mano invisible de Smith y Bastiat. Los historiadores y economistas cristianos que rechazan el capitalismo como sistema injusto consideran blasfemo describir el ego&amp;iacute;smo como un medio que la providencia ha elegido con el fin de alcanzar sus fines. As&amp;iacute; que las opiniones teol&amp;oacute;gicas de Smith y Bastiat ya no tienen ning&amp;uacute;n significado en nuestra &amp;eacute;poca. Pero no es imposible que las iglesias y sectas cristianas un d&amp;iacute;a descubran que la libertad religiosa s&amp;oacute;lo puede alcanzarse en una econom&amp;iacute;a de mercado y dejen de apoyar tendencias anticapitalistas. Entonces dejar&amp;aacute;n de desaprobar el propio inter&amp;eacute;s o volver&amp;aacute;n a la soluci&amp;oacute;n sugerida por estos eminentes pensadores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Igual de importante que apreciar la distinci&amp;oacute;n esencial entre la filosof&amp;iacute;a de la historia y la nueva filosof&amp;iacute;a social puramente mundana que se desarroll&amp;oacute; en el siglo XVIII en adelante es la consciencia de la diferencia entre la doctrina de las etapas impl&amp;iacute;cita en casi toda filosof&amp;iacute;a de la historia y los intentos de los historiadores por dividir la totalidad de los acontecimientos hist&amp;oacute;ricos en varios periodos o edades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En el contexto de una filosof&amp;iacute;a de la historia, los distintos estados o etapas son, como ya se ha mencionado, estaciones intermedias en el camino hacia una etapa final que completar&amp;aacute; totalmente el plan de la providencia. Par muchas filosof&amp;iacute;as cristianas de la historia, el patr&amp;oacute;n fue establecido por los cuatro reinos del Libro de Daniel. Las filosof&amp;iacute;as modernas de la historia tomaron de Daniel la idea de la etapa final de los asuntos humanos, la idea de un &amp;ldquo;un dominio eterno, que no morir&amp;aacute;&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Aunque Hegel, Comte y Marx pueden discrepar con Daniel y entre s&amp;iacute;, todos aceptar&amp;aacute;n esta idea, que es un elemento esencial en toda filosof&amp;iacute;a de la historia. Anunciar&amp;aacute;n o bien que se ha llegado a la etapa final (Hegel), o que la humanidad esta entrando en ella (Comte) o que su llegada se espera cada d&amp;iacute;a (Marx).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Las edades de la historia como las distinguen los historiadores son de un car&amp;aacute;cter diferente. Los historiadores no afirman conocer nada acerca del futuro. Se ocupan s&amp;oacute;lo del pasado. Sus esquemas de periodizaci&amp;oacute;n se dirigen a clasificar los fen&amp;oacute;menos hist&amp;oacute;ricos sin ninguna presunci&amp;oacute;n de predecir los acontecimientos futuros. La disposici&amp;oacute;n de muchos historiadores a ajustar la historia en general o campos concretos (como la historia econ&amp;oacute;mica o social o la historia de la guerra) en subdivisiones artificiales&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;ha tenido serios inconvenientes. Ha sido un h&amp;aacute;ndicap en lugar de una ayuda al estudio de la historia. Se ha visto a menudo influida por la parcialidad pol&amp;iacute;tica. Los historiadores modernos est&amp;aacute;n de acuerdo en prestar poca atenci&amp;oacute;n a esos esquemas peri&amp;oacute;dicos. Pero lo que nos importa es simplemente establecer el hecho de que el car&amp;aacute;cter epistemol&amp;oacute;gico de la periodizaci&amp;oacute;n de la historia por los historiadores es diferente de los esquemas de etapas de la filosof&amp;iacute;a de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 8 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=95&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Dante, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Para&amp;iacute;so&lt;/i&gt;, IV, 76: &amp;quot;El &amp;aacute;nimo no cede si se esfuerza&amp;rdquo;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=365029" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/historia/default.aspx">historia</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/filosof_26002300_237_3B00_a/default.aspx">filosof&amp;#237;a</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Teor_26002300_237_3B00_a+e+historia/default.aspx">Teor&amp;#237;a e historia</category></item><item><title>Los estados planificadores de la década de 1940</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/01/13/los-estados-planificadores-de-la-d-233-cada-de-1940.aspx</link><pubDate>Wed, 13 Jan 2010 14:51:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:290856</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=290856</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/01/13/los-estados-planificadores-de-la-d-233-cada-de-1940.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Christopher Westley. (Publicado el 11 de enero de 2010)&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;
&lt;a href="http://mises.org/daily/4002"&gt;http://mises.org/daily/4002&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La d&amp;eacute;cada de 1940 parec&amp;iacute;a el peor de los tiempos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Puede que no sepan esto, bas&amp;aacute;ndose en documentales, o al
menos en los documentales preferidos por canales de historia por cable o de
emisi&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, que muestran la guerra mundial de esa d&amp;eacute;cada como un dif&amp;iacute;cil
pero glorioso triunfo de Estados Unidos contra la tiran&amp;iacute;a. Entonces se detuvo a
los d&amp;eacute;spotas, se liberaron pa&amp;iacute;ses y unos Estados Unidos en unidad y su &amp;ldquo;mejor
generaci&amp;oacute;n&amp;rdquo; se definieron ante un mundo agradecido como una fuerza de paz
mediante la fuerza. La libertad triunf&amp;oacute; en los cuarenta. Por si no lo saben, a
medida que avanz&amp;oacute; la d&amp;eacute;cada, se fundaron las Naciones Unidades, se realiz&amp;oacute; el
Plan Marshall y se identific&amp;oacute; una nueva amenaza para la libertad en lo que
llamar&amp;iacute;a la Guerra Fr&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Esa es la explicaci&amp;oacute;n dominante de los textos de educaci&amp;oacute;n
c&amp;iacute;vica de la d&amp;eacute;cada de 1940 y no hace falta decir que hay una explicaci&amp;oacute;n
contraria que ofrece distintas conclusiones. Desde esta perspectiva, el ideal
liberal del siglo XIX, que se centraba en el individuo, fue reemplazado por la
Era Progresista del siglo XX, que hermanaba ciencia con gobierno y proclamaba
que con esa combinaci&amp;oacute;n la paz y la prosperidad que tanto faltaron a las
generaciones previas ahora ser&amp;iacute;an abundantes. Es como si John Stuart Mill
abandonar&amp;aacute; la escena para ser reemplazado por Irving Fisher. Todo lo que hac&amp;iacute;a
falta era confianza, impuestos y (sobre todo) obediencia a los intelectuales y
planificadores que poblaban los estados-naci&amp;oacute;n emergentes que se estaban
consolidando.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;En los Estados Unidos los progresistas trajeron la absurda
guerra con Espa&amp;ntilde;a, el sistema de parques nacionales, las leyes antitrust, el
impuesto de la renta, la Reserva Federal, la Primera Guerra Mundial y las
reparaciones de posguerra, la eugenesia, las burbujas crediticias de en 1920
seguidas por el crash de Wall Street y luego las pol&amp;iacute;ticas econ&amp;oacute;micas de Hoover
y Roosevelt que prolongaron la recuperaci&amp;oacute;n, apuntaladas por las aprobaciones
keynesianas que comienzan en 1936. Esa desenfrenada centralizaci&amp;oacute;n y socialismo
a menudo llevaron a la guerra, aunque s&amp;oacute;lo fuera para distraer la atenci&amp;oacute;n de
las fracasadas pol&amp;iacute;ticas dom&amp;eacute;sticas. En este caso, hizo inevitable una segunda
guerra mundial y la muerte de 60 millones de personas.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Si la guerra es la salud del estado, la Segunda Guerra
Mundial le ofreci&amp;oacute; esteroides. En la porci&amp;oacute;n de la d&amp;eacute;cada de 1940 posterior a
la guerra, los estados-naci&amp;oacute;n reafirmaron su relevancia para evitar ver
disminuido su tama&amp;ntilde;o e influencia inicialmente justificados por dicha guerra.
En los Estados Unidos (no se equivoquen) este tama&amp;ntilde;o e influencia no faltaban.
Eso cab&amp;iacute;a esperar despu&amp;eacute;s de 12 a&amp;ntilde;os de New Deal, por no decir nada de
&amp;ldquo;newdealers&amp;rdquo; como Harry Hopkins, confidente de FDR (famoso por el
&amp;ldquo;impuestos-impuestos, gasto-gasto, elecci&amp;oacute;n-elecci&amp;oacute;n&amp;rdquo;), que argumentaba a
principio de la d&amp;eacute;cada de 1940 que para derrotar a los nazis, los Estados
Unidos ten&amp;iacute;an que ser como ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Harry S. Truman intent&amp;oacute; defender los avances del estado
promoviendo (1) su programa de Fair Deal, (2) la sindicalizaci&amp;oacute;n de los
trabajadores, al vetar la Ley Taft-Hartley (un veto que acab&amp;oacute; superando el
Congreso) y (3) varios planes de redistribuci&amp;oacute;n de riqueza como la G.I. Bill y
la Ley de Vivienda de 1949 (con un abrumador apoyo del Congreso). Entre tanto,
muchas medidas de tiempo de guerra que constitu&amp;iacute;an importantes restricciones en
el mercado se hicieron permanentes.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero en otros sentidos, la d&amp;eacute;cada de 1940 fue el mejor de
los tiempos para los defensores de la libertad pol&amp;iacute;tica y econ&amp;oacute;mica. Una raz&amp;oacute;n
esencial fue la llegada a los Estados Unidos de Ludwig von Mises en 1940.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mises hab&amp;iacute;a sido testigo de tendencias similares y de sus
consecuencias en Europa en d&amp;eacute;cadas previas. Podr&amp;iacute;a haber considerado esta
d&amp;eacute;cada un tiempo de &lt;i&gt;d&amp;eacute;j&amp;agrave; vu&lt;/i&gt;. Mises lleg&amp;oacute; a Nuev York despu&amp;eacute;s de una
terrible experiencia de huida de los nazis. Ten&amp;iacute;a 59 a&amp;ntilde;os, una edad a la que
muchos hombres, en nuestra era de inflaci&amp;oacute;n y transferencia intergeneracional
de riqueza, empiezan a buscar su jubilaci&amp;oacute;n. Sus activos en Europa estaban
congelados y con su esposa Margit viajaron principalmente con lo que pudieron
meter en su equipaje.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Algunos grandes hombres (portadores de la llama como Henry
Hazlitt y Leonard Read), con financiaci&amp;oacute;n privada y una visi&amp;oacute;n com&amp;uacute;n de la
sociedad libre, le dieron la bienvenida y le ayudaron a establecerse en la
Universidad de Nueva York y la Fundaci&amp;oacute;n para la Educaci&amp;oacute;n Econ&amp;oacute;mica. Mises,
por su parte, continu&amp;oacute; su obra, especialmente ampliando su &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/National%25C3%25B6konomie-Theorie-des-Handelns-und-Wirtschaftens-P439.aspx?utm_source=Mises_Daily&amp;amp;utm_medium=Embedded_Link&amp;amp;utm_campaign=Item_in_Daily"&gt;National&amp;ouml;konomie&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;
(publicada en 1940) en el libro en lengua inglesa que result&amp;oacute; tan influyente
cuando se acab&amp;oacute; publicando en 1949. Lo conocemos hoy como &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La publicaci&amp;oacute;n de una obra como &amp;eacute;sta constituir&amp;iacute;a por s&amp;iacute;
misma un logro vital importante para cualquier intelectual. Sin embargo, en
medio de este proyecto, Mises tambi&amp;eacute;n public&amp;oacute; tres importantes trabajos cortos
ocup&amp;aacute;ndose de asuntos m&amp;aacute;s concretos, todos explicando los elementos
destructivos de la ortodoxia estatista reinante. De &amp;eacute;stos, &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Planned-Chaos-P148.aspx?utm_source=Mises_Daily&amp;amp;utm_medium=Embedded_Link&amp;amp;utm_campaign=Item_in_Daily"&gt;Planned
Chaos&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; se public&amp;oacute; en 1947.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;En parte comentario de la Guerra Fr&amp;iacute;a, en parte manual de
econom&amp;iacute;a, &lt;i&gt;Planned Chaos&lt;/i&gt; es un sencillo y a&amp;uacute;n muy actual libro basado en
la premisa de que la expansi&amp;oacute;n socialista se basaba en el fracaso de las
expansiones previas. Al reemplazar las fuerzas del mercado y la interacci&amp;oacute;n de
los individuos libres, los planificadores obligan a un resultado concreto a la
sociedad. Piense en t&amp;eacute;rminos de establecer un salario m&amp;iacute;nimo o de pol&amp;iacute;ticas
destinadas a animar a la sindicalizaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mises explica aqu&amp;iacute; que esas intervenciones siempre llevan a
un estado de cosas peor al que hab&amp;iacute;a antes de la intervenci&amp;oacute;n. Frente a estas
situaciones, los planificadores tienen dos alternativas. Pueden derogar la
intervenci&amp;oacute;n y permitir que la relaciones previas se restablezcan por s&amp;iacute;
mismas, lo que ocurrir&amp;iacute;a cuando (por ejemplo) los trabajadores desempleados por
culpa de la legislaci&amp;oacute;n del salario m&amp;iacute;nimo sean capaces de nuevo de vender su
trabajo una vez que se anule esa intervenci&amp;oacute;n en el mercado laboral, o, frente
a problemas no previstos que genere su intervenci&amp;oacute;n en el mercado, pueden
responder con nuevos niveles de burocracia y obligaciones destinadas a
mitigarlos. Por desgracia, los planificadores a menudo optan por la segunda
alternativa, poniendo en marcha un ciclo que, llevado a su l&amp;iacute;mite l&amp;oacute;gico,
ocasiona la completa socializaci&amp;oacute;n de la sociedad, la necesidad de un estado
policial y el rechazo del imperio de la ley.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;En su extremo, este proceso explica que se llegue a la
guerra, pues esas sociedades desperdician recursos y promueven la escasez,
oblig&amp;aacute;ndoles a acceder a los recursos, no mediante comercio, sino mediante
conquista. Mises aplica este proceso para explicar la expansi&amp;oacute;n de poder
(primero interna, luego externa) de la Rusia sovi&amp;eacute;tica, la Alemania nazi y la
Italia fascista.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;El mensaje de Mises es importante en cualquier sociedad con
un estado arrogante y especialmente hoy, cuando muchos intelectuales,
anunciando la vuelta de la &amp;ldquo;econom&amp;iacute;a de la depresi&amp;oacute;n&amp;rdquo; (y su importancia en
ella) vuelven a condenar al capitalismo por problemas sociales como si el
estado nunca hubiese intervenido en, por ejemplo, la vivienda, las finanzas o
los mercados laborales. Para ellos Mises tiene este mensaje: Mayores
intervenciones prolongar&amp;aacute;n y empeorar&amp;aacute;n los problemas existentes. La &amp;uacute;nica
soluci&amp;oacute;n genuina a largo plazo es obligar al estado a disminuir y permitir a
las caracter&amp;iacute;sticas esenciales de la libre empresa reafirmarse en el mercado,
especialmente en el &amp;aacute;mbito de los precios de mercado y la propiedad privada. No
hay un camino intermedio. Planificar otra cosa es planificar para el caos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;-----------------------------------------&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;Christpher Westley es
investigador adjunto en el Instituto Mises. Ense&amp;ntilde;a en la Escuela de Comercio y
Administraci&amp;oacute;n de Empresas en la Universidad Estatal de Jacksonville&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=290856" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/historia/default.aspx">historia</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/cr_26002300_237_3B00_tica+de+libros/default.aspx">cr&amp;#237;tica de libros</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Christopher+Westley/default.aspx">Christopher Westley</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Planned+Chaos/default.aspx">Planned Chaos</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/planificaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx">planificaci&amp;#243;n</category></item></channel></rss>