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&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el
7 de agosto de 2008).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo
original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/3050"&gt;http://mises.org/daily/3050&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Impidiendo que el libre mercado haga su trabajo&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hablando econ&amp;oacute;micamente, la llamada
crisis del cr&amp;eacute;dito es, ante todo, una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;reasignaci&amp;oacute;n
de derechos de propiedad&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los apretados prestatarios dejan de
pagar sus deudas. Los prestamistas, que han tomado malas decisiones de cr&amp;eacute;ditos,
obtienen p&amp;eacute;rdidas si no recogen pagos de intereses y principal sobre los
cr&amp;eacute;ditos concedidos. Por suerte, todo esto no toca a la oferta f&amp;iacute;sica de bienes
econ&amp;oacute;micos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La reasignaci&amp;oacute;n de derechos de
propiedad normalmente viene acompa&amp;ntilde;ada de cambios en las valoraciones del
mercado. Los precios de los activos financieros como acciones, bonos y
derivados pueden decrecer, reflejando cambios en las preferencias de la gente.
Aunque esto es indudablemente desfavorable desde el punto de vista de los
tenedores de los activos financieros, es bienvenido por quienes buscan invertir
su dinero, ya que ahora est&amp;aacute;n en disposici&amp;oacute;n de comprar activos a precios m&amp;aacute;s
bajos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al encontrar el mercado no
intervenido un nuevo equilibrio a trav&amp;eacute;s de cambios en los precios, deja al descubierto
las malas inversiones. Algunas de las inversiones realizadas y algunos de los
trabajos creados resultan no ser rentables. Es el proceso de alteraci&amp;oacute;n de los
precios del capital y el trabajo el que devuelve a la estructura de producci&amp;oacute;n
de la econom&amp;iacute;a a estar en l&amp;iacute;nea con las preferencias de la gente. En ese
sentido, la llamada crisis, o declive, es realmente una correcci&amp;oacute;n de malas
decisiones tomadas en el pasado: el t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;crisis&lt;/i&gt;
parece ser inapropiado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De hecho, el t&amp;eacute;rmino crisis deber&amp;iacute;a
atribuirse al periodo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;auge&lt;/i&gt;. Es ah&amp;iacute;
donde los recursos escasos, sobre todo debido a los tipos de inter&amp;eacute;s
artificialmente reducidos mediante la pol&amp;iacute;tica monetaria, se canalizaron a
negocios no rentables. Mientras que el periodo de creaci&amp;oacute;n de malas inversiones
es normalmente alabado como un periodo de expansi&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica, realmente es un
periodo de despilfarro.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como dijo Ludwig von Mises en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Al auge se le califica como buenos
negocios, prosperidad y crecimiento. A su resultado inevitable, el reajuste de
la condiciones a los datos reales del mercado, se le llama crisis, ca&amp;iacute;da, malos
negocios, depresi&amp;oacute;n. La gente se revela contra la idea de que el elemento
perturbador haya que encontrarlo en las malas inversiones y el exceso de
consumo del periodo de auge y de que ese auge artificialmente inducido est&amp;eacute;
condenado. Buscan la piedra filosofal para hacer que dure.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mucha gente piensa que el
intervencionismo estatal puede (y tiene que) luchar contra la confusi&amp;oacute;n del
mercado financiero y cualquier consecuencia que pueda tener para el crecimiento
de la producci&amp;oacute;n y el empleo. Aunque &amp;eacute;sta es indudablemente una creencia fatal,
una cosa parece cierta: los &amp;uacute;ltimos acontecimientos sugieren que sin una
redistribuci&amp;oacute;n coactiva de las rentas de largo alcance a trav&amp;eacute;s de la acci&amp;oacute;n
del estado, los patrones de papel moneda controlados por el gobierno se
hundir&amp;iacute;an inmediatamente.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Las complejidades de la banca de reserva fraccionaria&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para ver esto, debemos conocer el
hecho de que los sistemas de oferta de moneda controlados por el gobierno se
basan en la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;banca de reserva fraccionaria&lt;/i&gt;.
Los bancos crean dinero cuando conceden pr&amp;eacute;stamos o compran activos a
no-bancos. Si, por ejemplo, un banco concede un pr&amp;eacute;stamos por la cantidad de,
digamos, 10.000$, crea dinero en la misma cantidad. Si el prestatario devuelve
su pr&amp;eacute;stamo, la existencia de dinero disminuye. Dicho esto, la existencia de
dinero es b&amp;aacute;sicamente el resultado de la oferta y la demanda de cr&amp;eacute;dito
bancario.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es m&amp;aacute;s, se obliga a los bancos a
tener solo una fracci&amp;oacute;n de su pasivo en efectivo (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;reservas m&amp;iacute;nimas&lt;/i&gt;). Si la confianza en la solidez financiera de un
banco se erosionase y los clientes quisieran retirar sus dep&amp;oacute;sitos, un banco no
podr&amp;iacute;a cumplir completamente con su promesa de pago. La consiguiente corrida
bancaria podr&amp;iacute;a extenderse a otros bancos, hasta el punto de que el sistema
bancario en su conjunto se convirtiera en insolvente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, los bancos centrales
patrocinados por el gobierno tienen el poder de impedir cualquier impago
bancario de ese tipo. Si es necesario pol&amp;iacute;ticamente, un banco central puede, en
cualquier momento, ofrecer a los bancos cuanto dinero se necesite (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;prestamista de &amp;uacute;ltimo recurso&lt;/i&gt;), de forma
que el riesgo de corridas bancarias se ha reducido considerablemente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero aqu&amp;iacute; permanece otro punto
d&amp;eacute;bil del sistema monetario patrocinado por el gobierno. Los vigilantes
financieros de los gobiernos animan a los bancos a mantener un porcentaje
peque&amp;ntilde;o de capital propio &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;legal&lt;/i&gt; para
activos de riesgo, alrededor del 8%. Como consecuencia, p&amp;eacute;rdidas relativamente
peque&amp;ntilde;as tienen el potencial de acabar con la base de capital de los bancos. En
ese caso, no solo los accionistas del banco sufrir&amp;iacute;an p&amp;eacute;rdidas, sino que lo
mismo les pasar&amp;iacute;a a depositantes y tenedores de pasivos bancarios.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es este hecho el que puede tener
consecuencias de largo alcance para la oferta de cr&amp;eacute;dito y de dinero de la
econom&amp;iacute;a. Para ver lo que significan las p&amp;eacute;rdidas bancarias bajo la banca de
reserva fraccionaria respaldada por poco capital propio, veamos un ejemplo
sencillo. A continuaci&amp;oacute;n vemos un balance consolidado (simplificado) del sector
bancario (Figura 1). Registra activos bancarios en el lado izquierdo y pasivos
bancarios en el derecho.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 1" src="http://mises.org/images4/3050/figure1.gif" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como puede verse, los bancos tienen
una fracci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;reservas fraccionarias&lt;/i&gt;:
el dinero base (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Base money&lt;/i&gt;), las
reservas m&amp;iacute;nimas, suman una peque&amp;ntilde;a parte de los dep&amp;oacute;sitos a la vista y
dep&amp;oacute;sitos a plazo de clientes (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Demand
deposits&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Time deposits&lt;/i&gt;). Es
m&amp;aacute;s, el capital propio (legal) del sector bancario en relaci&amp;oacute;n con los activos
de riesgo (pr&amp;eacute;stamos, bonos y otros activos) ha de ser del 10,1%.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La recapitalizaci&amp;oacute;n bancaria reduce la existencia de dinero&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Supongamos ahora que (como
consecuencia de un auge colapsado de especulaci&amp;oacute;n en pr&amp;eacute;stamos y cr&amp;eacute;ditos)
tiene que liquidarse el 10,1% de los activos de riesgo de los bancos (el
equivalente a 1,17 billones de d&amp;oacute;lares). En nuestro ejemplo, la p&amp;eacute;rdida
resultante eliminar&amp;iacute;a el capital propio de todo el sistema bancario (Figura 2).
Los bancos estar&amp;iacute;an al borde de la quiebra.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 2" src="http://mises.org/images4/3050/figure2.gif" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para seguir en el negocio, los
bancos necesitar&amp;iacute;an nuevo capital propio. Si inversores no bancarios compraran
nuevas acciones, el balance del sector bancario cambiar&amp;iacute;a de una forma
importante: los pasivos del banco (en forma de dep&amp;oacute;sitos a la vista y a plazo y
t&amp;iacute;tulos a largo plazo) caer&amp;iacute;an en la misma cantidad en que aumente el capital
propio de los bancos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si suponemos que los clientes del
banco intercambian dep&amp;oacute;sitos a la vista y a plazo por nuevas acciones del
banco, el aumento en el capital propio de los bancos de, digamos, 1,051 billones
de d&amp;oacute;lares (que restaurar&amp;iacute;a la relaci&amp;oacute;n entre capital propio respeto de los
activos de riesgo al 10,1%) reducir&amp;iacute;a la existencia de dep&amp;oacute;sitos mantenidos en
bancos en un 15,3% (Figura 3).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 3" src="http://mises.org/images4/3050/figure3.gif" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una ca&amp;iacute;da brusca en las existencias
de dep&amp;oacute;sitos bancarios ser&amp;iacute;a deflacionista, llevando potencialmente a un
declive marcado en los precios de bienes y activos, incluso disparando una
ca&amp;iacute;da severa en la producci&amp;oacute;n y el empleo, agravando as&amp;iacute; las p&amp;eacute;rdidas por
pr&amp;eacute;stamos bancarios. A la vista de un escenario as&amp;iacute;, el p&amp;aacute;nico puede extenderse
como la p&amp;oacute;lvora. Puede esperarse que la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica reclame pol&amp;iacute;ticas del
gobierno que eviten esos acontecimientos.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Pol&amp;iacute;ticas para socializar p&amp;eacute;rdidas bancarias&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El banco central podr&amp;iacute;a intervenir
comprando los malos activos (a la par o incluso a precios elevados) o
concediendo pr&amp;eacute;stamos a los bancos, con dinero del banco central reci&amp;eacute;n
emitido. Esto reducir&amp;iacute;a las p&amp;eacute;rdidas bancarias y producir&amp;iacute;a capital propio para
pr&amp;eacute;stamos adicionales y creaci&amp;oacute;n de dinero.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, una pol&amp;iacute;tica como &amp;eacute;sa
ser&amp;aacute; inconfundiblemente inflacionista, generando el riesgo de destruir la
confianza en el papel moneda. Los tipos de inter&amp;eacute;s del mercado podr&amp;iacute;an
aumentar, causando impagos en los prestatarios a mayor escala, llevando as&amp;iacute; a
la econom&amp;iacute;a a la recesi&amp;oacute;n, aumentando considerablemente las p&amp;eacute;rdidas contables
en los pr&amp;eacute;stamos y por tanto las p&amp;eacute;rdidas de capital propio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De hecho, una estrategia de abierta
inflaci&amp;oacute;n podr&amp;iacute;a no ser racional desde el punto de vista de pol&amp;iacute;ticos en el
gobierno, banqueros centrales y grupos de inter&amp;eacute;s influyentes: todos ellos
tendr&amp;iacute;an mucho que perder y puede esperarse que al menos los que mandan en la
imprenta y en los impuestos opten por estrategias que, desde su punto de vista,
parecer&amp;iacute;an causar el menor da&amp;ntilde;o posible.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El banco central podr&amp;iacute;a (realmente
antes de que se registre cualquier p&amp;eacute;rdida contable) quedarse con los activos
de riesgos de los bancos a cambio de bonos del gobierno. En nuestro ejemplo, el
banco central transfiere bonos del gobierno a bancos por la cantidad de 744.000
millones de d&amp;oacute;lares (Figura 4).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 4" src="http://mises.org/images4/3050/figure4.gif" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En nuestro ejemplo, la transacci&amp;oacute;n
ha impedido una ca&amp;iacute;da severa en el capital propio de los bancos. Est&amp;aacute; claro que
si la posesi&amp;oacute;n de t&amp;iacute;tulos es (mucho) menor que las p&amp;eacute;rdidas contables de los
bancos, el banco central no puede impedir que se erosione notablemente el
capital propio de los bancos. Sin embargo, hay otra manera de subvencionar a
los bancos v&amp;iacute;a movilizar el dinero de los contribuyentes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para ver c&amp;oacute;mo puede funcionar esto,
necesitamos echar un vistazo al a&amp;ntilde;o 1948, cuando se introdujo el Deutschmark en
Alemania Occidental. Debido a las diferencias en convertir activos y pasivos de
Reichsmarks a Deutschmarks, los bancos alemanes se encontraron con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;diferencias de revaluaci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; en el lado
del activo de sus balances.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El sector p&amp;uacute;blico alem&amp;aacute;n vino en su
ayuda y ofreci&amp;oacute; a los bancos las llamadas &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ausgleichsforderungen&lt;/i&gt;
(o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;reclamaciones de compensaci&amp;oacute;n&lt;/i&gt;).
Eran en realidad bonos del estado que ten&amp;iacute;an un plazo largo de madurez, un tipo
de inter&amp;eacute;s bajo y se liquidaron con el tiempo. Estos activos financiados por
los contribuyentes ayudaron a apuntalar el capital propio del sector bancario.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De forma similar, los gobiernos, o
sus bancos centrales, podr&amp;iacute;an en la situaci&amp;oacute;n actual ofrecer a los bancos obligaciones
del gobierno (u obligaciones del banco central). Los bancos registrar&amp;iacute;an estos
activos en el lado izquierdo de sus balances y ayudar&amp;iacute;an a aumentar el capital
propio de los bancos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Supongamos que el banco central
proporciona a los bancos, 1,051 billones de d&amp;oacute;lares (la cantidad que
restaurar&amp;iacute;a la relaci&amp;oacute;n de capital propio de los bancos del 10,1%) de
obligaciones del banco central (Figura 4). Se restaurar&amp;iacute;a la salud del sector
bancario en lo que se refiere a su base de capital, mientras que las
existencias de dinero no cambiar&amp;iacute;an.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 5" src="http://mises.org/images4/3050/figure5.gif" /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como en nuestro ejemplo, el capital
propio del banco central se eliminar&amp;iacute;a con pasivos adicionales en la cantidad
de 1,051 billones de d&amp;oacute;lares; el gobierno podr&amp;iacute;a proporcional a su banco
central bonos p&amp;uacute;blicos adicionales (con una madurez larga y un bajo tipo de
inter&amp;eacute;s), de forma que la base propia del banco central permanezca inalterada.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; pasa con la opci&amp;oacute;n de que el
gobierno provea fondos especiales que compren las carteras de cr&amp;eacute;ditos y
valores malos de los bancos? Aqu&amp;iacute; los bancos recibir&amp;iacute;an obligaciones (con
intereses) contra los fondos especiales patrocinados por el gobierno, mientras estos
&amp;uacute;ltimos ser&amp;iacute;an refinanciados emitiendo bonos con la garant&amp;iacute;a del estado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, una transacci&amp;oacute;n as&amp;iacute;
reducir&amp;iacute;a las existencias de dinero en la econom&amp;iacute;a: el fondo especial del
gobierno pagar&amp;iacute;a los activos de los bancos con dinero de la banca comercial
(que habr&amp;iacute;a adquirido mediante la emisi&amp;oacute;n de bonos). En consecuencia, el
volumen del balance del sector bancario encoger&amp;iacute;a y lo mismo har&amp;iacute;an las
existencias de dinero.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Finalmente, se podr&amp;iacute;a dejar que los
depositantes y poseedores de pasivos del banco tomaran parte en las p&amp;eacute;rdidas de
los bancos. En este caso, los depositantes y acreedores de los bancos ver&amp;iacute;an
sus reclamaciones convertidas en capital propio del banco: ser&amp;iacute;a un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;swap de deuda bancaria por valores&lt;/i&gt; a
gran escala. &amp;iquest;Pero habr&amp;iacute;a una voluntad pol&amp;iacute;tica de declarar quebrado el sector
bancario nacional?&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Devolviendo el dinero al mercado libre&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sean cuales sean los tecnicismo
para apoyar los sistemas de papel moneda patrocinados por el gobierno, la
borrachera de deuda de una d&amp;eacute;cada probablemente acabe en inflaci&amp;oacute;n. Esto es
porque la &amp;ldquo;crisis&amp;rdquo; se percibe ampliamente como una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;calamidad&lt;/i&gt;, en lugar de c&amp;oacute;mo la necesaria correcci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de
malas inversiones producidas por la manipulaci&amp;oacute;n de los tipos de inter&amp;eacute;s por
los bancos centrales mediante la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito y del dinero. Por encima
de esto, la gente teme a la deflaci&amp;oacute;n mucho m&amp;aacute;s que a la inflaci&amp;oacute;n. Tipos de
inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;s bajos y m&amp;aacute;s cr&amp;eacute;dito y dinero se ven como un remedio a la enfermedad
producida por la rebaja artificial del tipo de inter&amp;eacute;s mediante expansi&amp;oacute;n del
cr&amp;eacute;dito por parte de los bancos centrales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ahora nos encontramos en una
situaci&amp;oacute;n contra la que nos advirti&amp;oacute; Ludwig von Mises en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;El auge produce empobrecimiento. Pero
sus estragos morales son a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s desastrosos. Hace que la gente quede abatida y
desanimada. Cuanto m&amp;aacute;s optimista fuera bajo la ilusi&amp;oacute;n de prosperidad del auge,
mayor es su desesperaci&amp;oacute;n y su sentimiento de frustraci&amp;oacute;n. El individuo siempre
est&amp;aacute; dispuesto a atribuir su buena suerte a su propia eficiencia y a
considerarla como una merecida recompensa por su talento, aplicaci&amp;oacute;n y
probidad. Pero siempre atribuye los reveses de la fortuna a otra gente, y sobre
al absurdo de las instituciones sociales y pol&amp;iacute;ticas. No echa la culpa a las
autoridades por haber alimentado el auge. Les maldice por el necesario colapso.
Para la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, m&amp;aacute;s inflaci&amp;oacute;n y m&amp;aacute;s expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito son los
&amp;uacute;nicos remedios contra los males que han generado la inflaci&amp;oacute;n y la expansi&amp;oacute;n
del cr&amp;eacute;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;No se puede escapar a los costes de
corregir el da&amp;ntilde;o infligido por los patrones de papel moneda del gobierno. Sin
embargo, cuando busquemos propuestas de reforma monetaria, la obra de Mises
deber&amp;iacute;a recibir la m&amp;aacute;xima atenci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica: propuso acabar con el monopolio de
oferta monetaria del gobierno (al que identificaba como la ra&amp;iacute;z del problema) y
devolver el dinero al mercado libre. Solo de esta manera puede evitarse que los
costes del colapso monetario y econ&amp;oacute;mico final se conviertan en desastrosamente
altos. Mises escrib&amp;iacute;a en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;:
&amp;ldquo;Las alternativas son s&amp;oacute;lo si la crisis llegar&amp;aacute; antes como consecuencia del
abandono voluntario de una mayor expansi&amp;oacute;n monetaria, o m&amp;aacute;s tarde como una
cat&amp;aacute;strofe final total del sistema monetario afectado&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Thorsten Polleit es Profesor
Honorario en la Escuela de Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=438850" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/crisis/default.aspx">crisis</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/banca/default.aspx">banca</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/reserva+fraccionaria/default.aspx">reserva fraccionaria</category></item><item><title>El apriorismo de Mises frente al relativismo en economía</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/09/11/el-apriorismo-de-mises-frente-al-relativismo-en-econom-237-a.aspx</link><pubDate>Sun, 11 Sep 2011 10:06:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:437268</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=437268</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/09/11/el-apriorismo-de-mises-frente-al-relativismo-en-econom-237-a.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el
25 de abril de 2008).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo
original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/2944"&gt;http://mises.org/daily/2944&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los seguidores cercanos de la obra
de Ludwig von Mises (1881-1973), uno de los principales pensadores de la
Escuela Austriaca de Econom&amp;iacute;a, mantienen que la econom&amp;iacute;a es una ciencia a
priori, &amp;ldquo;una ciencia a cuyas proposiciones puede darse una justificaci&amp;oacute;n l&amp;oacute;gica
rigurosa, lo que distingue a los austriacos, o m&amp;aacute;s en concreto a los
misesianos, de todas las dem&amp;aacute;s escuelas econ&amp;oacute;micas actuales&amp;rdquo;. &lt;a name="_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De hecho, ese punto de vista
contrasta sobremanera con la situaci&amp;oacute;n actual de la econom&amp;iacute;a de la corriente
principal, que ha ca&amp;iacute;do v&amp;iacute;ctima del hechizo del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;positivismo&lt;/i&gt;: en un intento por investigar la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;verdad&lt;/i&gt; de hip&amp;oacute;tesis en el campo de las ciencias sociales, los
positivistas declaran que har&amp;iacute;a falta medir las acciones de la gente y hacer
continuas &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;pruebas emp&amp;iacute;ricas&lt;/i&gt; (de
acuerdo con expresi&amp;oacute;n &amp;ldquo;si-luego&amp;rdquo;), que permitieran as&amp;iacute; el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;progreso cient&amp;iacute;fico&lt;/i&gt;.&lt;a name="_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la aproximaci&amp;oacute;n
positivista-empirista no cumple, ni puede cumplir, esta premisa. Promueve
doctrinas econ&amp;oacute;micas falsas, al entender mal el estado l&amp;oacute;gico de la ciencia de la
econom&amp;iacute;a. El positivismo-empirismo fomenta, hablando intelectualmente, una
deriva del orden del mercado, abriendo camino al colectivismo, el socialismo e
incluso el totalitarismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El positivismo-empirismo fomenta el
&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;relativismo moral&lt;/i&gt;: niega cualquier &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;verdad a priori&lt;/i&gt; de la realidad social de
la acci&amp;oacute;n humana, adoptando la opini&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;vale todo&amp;rdquo;. Como tal, el
relativismo social da ventajas a los enemigos del orden social libre. No hay
nada que pudiera, por norma, impedir que las recomendaciones derivadas de la
doctrina positivista-empirista violen los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;derechos
de propiedad&lt;/i&gt; de los individuos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En 1945, Friedrich August von Hayek
(1899&amp;ndash;1992) formul&amp;oacute; las consecuencias de una filosof&amp;iacute;a social que ignore los
principios:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;La aversi&amp;oacute;n a principios generales y
la preferencia por proceder en cada caso particular, es el producto del
movimiento que con la &amp;ldquo;inevitabilidad del gradualismo&amp;rdquo; nos lleva de vuelta de
un orden social que se basa en el reconocimiento general de ciertos principios
a un sistema en el que el orden se crea por &amp;oacute;rdenes directas.&lt;a name="_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En pr&amp;aacute;cticamente todos los pa&amp;iacute;ses
desarrollados, la actividad del gobierno (medida, por ejemplo, en t&amp;eacute;rminos de
gasto p&amp;uacute;blico como un porcentaje de la renta total y el &amp;aacute;mbito de la regulaci&amp;oacute;n
autoritaria) se ha venido expendiendo a costa de la libertad individual y el
orden del libre mercado, consentido (o incluso defendido p&amp;uacute;blicamente) por
economistas de la corriente principal.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por eso la obra de Mises sobre la
condici&amp;oacute;n l&amp;oacute;gica de la ciencia de la econom&amp;iacute;a ha de volver a recibir atenci&amp;oacute;n
p&amp;uacute;blica: su obra realmente constituye el basti&amp;oacute;n intelectual contra la
degeneraci&amp;oacute;n del libre orden social. As&amp;iacute; que, en lo que sigue, se revisar&amp;aacute;n
brevemente los fundamentos metodol&amp;oacute;gicos de la econom&amp;iacute;a austriaca.&lt;a name="_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Nuestro punto de partida es, y ha de ser necesariamente, el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;campo de la epistemolog&amp;iacute;a&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La epistemolog&amp;iacute;a como punto de partida&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;epistemolog&amp;iacute;a&lt;/i&gt; es la rama de la filosof&amp;iacute;a que se ocupa del origen,
posibilidad, &amp;aacute;mbito y base general del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;conocimiento&lt;/i&gt;
humano. Una de las cuestiones epistemol&amp;oacute;gicas clave es &amp;iquest;de d&amp;oacute;nde viene nuestro
conocimiento?&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;racionalismo&lt;/i&gt; sostiene la opini&amp;oacute;n de que nuestro conocimiento est&amp;aacute;
basado en la raz&amp;oacute;n. El conocimiento no nos llega a trav&amp;eacute;s de la experiencia (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;percepci&amp;oacute;n sensorial&lt;/i&gt;). Se deduce
&amp;uacute;nicamente desde principios que posee previamente la mente humana.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;empirismo&lt;/i&gt; mantiene que nuestro conocimiento se basa en la
experiencia. Tiene su base en la idea de que todo lo que podemos conocer del
mundo es lo que el mundo se preocupa por contarnos y debemos observarlo
cuidadosamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El racionalismo no mantendr&amp;iacute;a que
no podamos obtener ning&amp;uacute;n conocimiento de la experiencia. Sin embargo, cuando
uno empieza a ser cient&amp;iacute;fico, cuando hay que identificar reglas y leyes que se
apliquen universalmente, un racionalista argumentar&amp;iacute;a que la experiencia no
tiene la misma validez que el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;razonamiento
deductivo&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Dicho esto, uno puede confirmar
reglas y leyes por experiencia, pero se obtienen por &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;deducci&amp;oacute;n l&amp;oacute;gica&lt;/i&gt; de leyes superiores (generales), que ya est&amp;aacute;n
contenidas en la raz&amp;oacute;n. Aqu&amp;iacute; tenemos que echar un vistazo al gran fil&amp;oacute;sofo &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant"&gt;Immanuel Kant&lt;/a&gt; (1724&amp;ndash;1804)
y su revolucionaria &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://es.wikisource.org/wiki/Cr%C3%ADtica_de_la_raz%C3%B3n_pura"&gt;Cr&amp;iacute;tica
de la raz&amp;oacute;n pura&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Las &lt;span style="font-style:normal;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;proposiciones
sint&amp;eacute;ticas a priori&lt;/span&gt; de Kant&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Kant trat&amp;oacute; de resolver el problema
epistemol&amp;oacute;gico demostrando que el conocimiento del ser humano de los objetos, o
de la realidad natural en general, no depende de los propios objetivos. Mantuvo
que los objetos emp&amp;iacute;ricos dependen (algo parad&amp;oacute;jicamente) de nuestro
conocimiento sobre ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Kant manten&amp;iacute;a que la constituci&amp;oacute;n
mental de los seres humanos revelar&amp;iacute;a el conocimiento. Ese conocimiento no nos
llega mediante la experiencia y al observaci&amp;oacute;n de la realidad. En realidad,
deriva de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;principios generales&lt;/i&gt;, que
poseen las mentes de los seres humanos antes de cualquier experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Kant hizo una distinci&amp;oacute;n entre &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a priori&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a posteriori&lt;/i&gt;. Lo primero se refiere a un juicio que expresa
conocimiento adquirido antes de cualquier observaci&amp;oacute;n, mientras que lo segundo
se refiere al conocimiento que se adquiere a trav&amp;eacute;s de la experiencia.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es m&amp;aacute;s, Kant marc&amp;oacute; una distinci&amp;oacute;n
entre juicios &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;sint&amp;eacute;ticos&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;anal&amp;iacute;ticos&lt;/i&gt;. Un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicio anal&amp;iacute;tico&lt;/i&gt; se limita a la informaci&amp;oacute;n ya contenida en la
definici&amp;oacute;n de un concepto, mientras que un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicio
sint&amp;eacute;tico&lt;/i&gt; significa que un juicio acerca de objetos ofrece informaci&amp;oacute;n
sobre el sujeto bajo revisi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sus distinciones permiten las
siguientes cuatro combinaciones:&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;" class="MsoNormal"&gt;Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicios anal&amp;iacute;ticos a posteriori&lt;/i&gt; no
     pueden producirse, ya que nunca hay una necesidad de recurrir a una
     experiencia en apoyo de una afirmaci&amp;oacute;n puramente explicativa.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;" class="MsoNormal"&gt;Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicios sint&amp;eacute;ticos a posteriori&lt;/i&gt; son
     las asuntos relativamente no discutibles que conocemos por medio de
     nuestra experiencia sensorial.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;" class="MsoNormal"&gt;Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicios anal&amp;iacute;ticos a priori&lt;/i&gt;
     incluyen todas las verdades l&amp;oacute;gicas y asuntos directos de la definici&amp;oacute;n:
     son necesariamente ciertos.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;" class="MsoNormal"&gt;Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicios sint&amp;eacute;ticos a priori&lt;/i&gt; son el
     caso crucial, ya que solo ellos podr&amp;iacute;an ofrecer nueva informaci&amp;oacute;n que sea
     necesariamente cierta.&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;juicios sint&amp;eacute;ticos a priori&lt;/i&gt; ni repiten el contenido de informaci&amp;oacute;n
de las definiciones ni ofrecen nueva informaci&amp;oacute;n acerca del asunto sobre la
base de la experiencia. Se refieren a caracter&amp;iacute;sticas que la mente humana posee
antes de la experiencia y generan conocimiento derivado emp&amp;iacute;ricamente,
cont&amp;aacute;ndonos la naturaleza del mundo, bas&amp;aacute;ndose en la propia raz&amp;oacute;n
investigadora.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;As&amp;iacute; que la cuesti&amp;oacute;n clave es c&amp;oacute;mo
podemos identificar la verdad de dichas proposiciones sint&amp;eacute;ticas a priori, dado
que la l&amp;oacute;gica formal no es suficiente y las observaciones son innecesarias.
Seg&amp;uacute;n Kant, la verdad de las &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;proposiciones
sint&amp;eacute;ticas a priori&lt;/i&gt; puede establecerse definitivamente por &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;axiomas materiales evidentes por s&amp;iacute; mismos&lt;/i&gt;.
Una proposici&amp;oacute;n es evidente por s&amp;iacute; misma cuando no podemos negar su verdad sin
entrar en una contradicci&amp;oacute;n: un intento de negar la verdad de una proposici&amp;oacute;n
sint&amp;eacute;tica a priori equivaldr&amp;iacute;a a admitir que es cierta.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El &lt;span style="font-style:normal;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;axioma de la
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt; de Mises&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El &amp;ldquo;axioma de la acci&amp;oacute;n&amp;rdquo; de Mises
(la proposici&amp;oacute;n de que los humanos act&amp;uacute;an) es una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;proposici&amp;oacute;n sint&amp;eacute;tica a priori verdadera&lt;/i&gt;. La proposici&amp;oacute;n de que los
humanos act&amp;uacute;an no puede refutarse, ya que tal negaci&amp;oacute;n es en s&amp;iacute; misma una
acci&amp;oacute;n. La verdad de la declaraci&amp;oacute;n no puede evitarse.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Todas las categor&amp;iacute;as a las que se
refiere la propia econom&amp;iacute;a (valor, fines, medios, elecci&amp;oacute;n, costes, etc.) est&amp;aacute;n
afectadas por el axioma de la acci&amp;oacute;n de Mises. Solo pueden interpretarse si
suponemos que los seres humanos act&amp;uacute;an. Son una verdad a priori, deducida
l&amp;oacute;gicamente del axioma de la acci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para Mises, la ciencia de la
econom&amp;iacute;a sigue la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;disciplina de la l&amp;oacute;gica
aplicada&lt;/i&gt; y por tanto aplic&amp;oacute; el t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;praxeolog&amp;iacute;a&lt;/i&gt;
(la ciencia de la l&amp;oacute;gica de la acci&amp;oacute;n humana) para caracterizar la teor&amp;iacute;a de la
l&amp;oacute;gica de la acci&amp;oacute;n humana.&lt;a name="_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises conclu&amp;iacute;a acerca de la ciencia
de la econom&amp;iacute;a:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Sus declaraciones y proposiciones no
derivan de la experiencia. Son, como las de la l&amp;oacute;gica y las matem&amp;aacute;ticas, a
priori. No est&amp;aacute;n sujetas a verificaci&amp;oacute;n o falsificaci&amp;oacute;n bas&amp;aacute;ndose en la
experiencia y los hechos. Son ambas l&amp;oacute;gica y temporalmente antecedentes a
cualquier entendimiento de hechos hist&amp;oacute;ricos. Son un requisito necesario para
cualquier comprensi&amp;oacute;n de acontecimientos hist&amp;oacute;ricos.&lt;a name="_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hans-Hermann Hoppe explic&amp;oacute;
sucintamente la gran idea de Mises:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;La gran idea de Mises fue que el
razonamiento econ&amp;oacute;mico ten&amp;iacute;a su fundamento precisamente en esta comprensi&amp;oacute;n de
la acci&amp;oacute;n y que la condici&amp;oacute;n de la econom&amp;iacute;a como un tipo de l&amp;oacute;gica aplicada
deriva de la condici&amp;oacute;n del axioma de la acci&amp;oacute;n como una proposici&amp;oacute;n sint&amp;eacute;tica a
priori verdadera.&lt;a name="_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Algunos ejemplos de juicios a priori en econom&amp;iacute;a&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Consideremos algunas implicaciones
que pueden deducirse l&amp;oacute;gicamente del axioma de la acci&amp;oacute;n humana de Mises.
Sabemos que los humanos act&amp;uacute;an: es una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;proposici&amp;oacute;n
a priori verdadera&lt;/i&gt;, ya que uno no puede l&amp;oacute;gicamente pensar que los humanos
no act&amp;uacute;an.&lt;a name="_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La acci&amp;oacute;n humana implica
l&amp;oacute;gicamente &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;intercambio&lt;/i&gt;, ya que la
acci&amp;oacute;n como tal es cambiar un estado de cosas por otro estado de cosas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La acci&amp;oacute;n humana tiene lugar en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;tiempo&lt;/i&gt;. La mente humana no puede pensar
otra cosa. Si el hombre pudiera alcanzar sus fines deseados instant&amp;aacute;neamente en
el presente, no habr&amp;iacute;a ninguna raz&amp;oacute;n para que actuara, pero, como sabemos,
actuar es necesario para la naturaleza humana: uno no puede pensar en un hombre
que no act&amp;uacute;e.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;El
tiempo es escaso&lt;/i&gt;, ya que el hombre es mortal. Y como hombre debe hacer uso
del tiempo para alcanzar sus fines, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;el
tiempo es un medio&lt;/i&gt; para alcanzar un fin deseado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al ser el tiempo un bien escaso, aparece
la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;necesidad de elegir una alternativa&lt;/i&gt;
entre diversos fines: la escasez significa que un fin solo puede alcanzarse
renunciando a otros fines.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Cuando decide buscar ciertos fines,
el actor debe asignar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;prioridades de
valor&lt;/i&gt; a los fines, lo que representa un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;proceso
de valoraci&amp;oacute;n&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El hombre que act&amp;uacute;a debe tener una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;idea&lt;/i&gt; de c&amp;oacute;mo alcanzar sus fines
deseados. Si el hombre piensa que no puede alcanzar sus fines, no puede actuar.
Como, como se ha visto antes, no existe un hombre que no act&amp;uacute;e.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es m&amp;aacute;s, la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;causalidad&lt;/i&gt; (que es el enlace entre causa y efecto) es una categor&amp;iacute;a
de la acci&amp;oacute;n humana. Si no hay relaci&amp;oacute;n causal, el hombre no puede actuar (lo
que es imposible).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;El
futuro del hombre es incierto&lt;/i&gt;. Si el hombre conociera su futuro, su acci&amp;oacute;n
no podr&amp;iacute;a cambiarlo y por tanto la acci&amp;oacute;n humana atestigua que el futuro es
incierto para el actor.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Otra verdad relacionada con el
axioma de Mises de la acci&amp;oacute;n humana es que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;solo
los individuos act&amp;uacute;an&lt;/i&gt;. Conceptos como &amp;ldquo;gobierno&amp;rdquo;, &amp;ldquo;grupos&amp;rdquo; y &amp;ldquo;colectivos&amp;rdquo;
no existen por s&amp;iacute; mismos. No tienen ninguna realidad: simplemente se basan en
las acciones de individuos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hoppe ofrece buenos ejemplos de
proposiciones econ&amp;oacute;micas a priori de Mises:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;La acci&amp;oacute;n humana es una b&amp;uacute;squeda
resuelta fines valorados con medios escasos. Nadie puede resolver &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;no &lt;/i&gt;actuar. Cada acci&amp;oacute;n se dirige a
mejorar el bienestar subjetivo por encima del que abr&amp;iacute;s sido en otro caso. Una
mayor cantidad de un bien se valora m&amp;aacute;s que una cantidad menor del mismo bien. Se
prefiere la satisfacci&amp;oacute;n antes a la satisfacci&amp;oacute;n despu&amp;eacute;s. La producci&amp;oacute;n debe
preceder al consumo. Lo que se consume ahora no puede consumirse en el futuro.
Si se rebaja el precio de un producto, se comparar&amp;aacute; la misma cantidad o m&amp;aacute;s que
en caso contrario. Los precios fijados por debajo de los precios de liquidaci&amp;oacute;n
de los mercados acabar&amp;aacute;n llevando a escaseces duraderas. Sin propiedad privada
de los factores de producci&amp;oacute;n no puede haber precios en los factores, y sin
precios en los factores es imposible la contabilidad de costes. Los impuestos
son una imposici&amp;oacute;n a los productores o a los propietarios de riqueza y reducen
la producci&amp;oacute;n o la riqueza por debajo de la que habr&amp;iacute;a habido en caso contrario.
El conflicto interpersonal solo es posible siempre y cuando las cosas sean
escasas. &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Ninguna cosa o parte de una
cosa pueden ser propiedad exclusiva de m&amp;aacute;s de una persona a la vez. La
democracia (el gobierno de la mayor&amp;iacute;a) es incompatible con la propiedad privada
(propiedad y gobierno individual). Ninguna forma de tasaci&amp;oacute;n puede ser uniforme
(igual), sino que cualquier tasaci&amp;oacute;n implica la creaci&amp;oacute;n de dos clases
distintas y desiguales de contribuyentes frente a &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;receptores&lt;/i&gt;-consumidores de impuestos. La propiedad y los t&amp;iacute;tulos de
propiedad son entidades distintas y un aumento de los &amp;uacute;ltimos sin un aumento
correspondiente de los primeros no aumenta la riqueza social sino lleva a una
redistribuci&amp;oacute;n de la riqueza existente.&lt;a name="_ftnref9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El &lt;span style="font-style:normal;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;dualismo
metodol&amp;oacute;gico&lt;/span&gt; de Mises&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En su libro &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/i&gt;, Mises, al principio, se ocupa del asunto del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dualismo metodol&amp;oacute;gico&lt;/i&gt;: la idea de que
las acciones humanas no pueden analizarse de acuerdo con los m&amp;eacute;todos aplicados
a las ciencias naturales, en los que el positivismo-empirismo se ha convertido
en la postura dominante.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Murray N. Rithbard apuntaba que los
objetos de las ciencias naturales (piedras, planetas, &amp;aacute;tomos, etc.) deferir&amp;iacute;an
radicalmente de los seres humanos, ya que &amp;ldquo;la esencia de los seres humanos es
que tienen objetivos y prop&amp;oacute;sitos y que tratan de alcanzar esos objetivos.
Piedras, &amp;aacute;tomos y planetas, no tienen objetivos ni preferencias; por tanto, no &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;eligen&lt;/i&gt; entre cursos alternativos de
acci&amp;oacute;n&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Y posteriormente:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;puede investigarse &amp;aacute;tomos y piedras, cartografiar
su curso y marcar y predecir sus rutas, al menos en principio, hasta los detalles
cuantitativamente m&amp;aacute;s minuciosos. Con la gente no se puede; cada d&amp;iacute;a, la gente
aprende, adopta nuevos valores y objetivos y cambia de ideas; la gente no puede
clasificarse y predecirse como se puede hacer con los objetos sin mente o sin capacidad
de aprender y elegir.&lt;a name="_ftnref11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La aproximaci&amp;oacute;n metodol&amp;oacute;gica que
sigue hoy la econom&amp;iacute;a de la corriente principal (siguiendo a las aplicadas en
el campo de las ciencias sociales) es el empirismo. Mises rechazaba esta
aproximaci&amp;oacute;n bas&amp;aacute;ndose en la incompatibilidad de las materias sujeto de las dos
disciplinas.&lt;a name="_ftnref12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las ciencias naturales se basan en
experimentos de laboratorio: el efecto de los cambios de un elemento individual
en otros elementos puede observarse aisladamente. El investigador hace una
hip&amp;oacute;tesis y hacen falta observaciones para descubrir si tiene raz&amp;oacute;n o no.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La aproximaci&amp;oacute;n emp&amp;iacute;rica equivale a
dedicarse a un inacabable procedimiento de prueba y error. Una aproximaci&amp;oacute;n as&amp;iacute;
rechazar&amp;iacute;a la idea de un vez establecida de una vez y para siempre en las
proposiciones, lo que hoy se expone probablemente de la mejor manera en el
(casi nihilista) razonamiento de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Karl_Popper"&gt;Sir Karl Raimund Popper&lt;/a&gt;
(1902&amp;ndash;1994).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Popper suger&amp;iacute;a que una hip&amp;oacute;tesis no
puede verificarse (que es criticable mediante la observaci&amp;oacute;n) de una vez y para
siempre, ya que ninguna cantidad finita de observaci&amp;oacute;n podr&amp;iacute;a nunca demostrar
su correcci&amp;oacute;n. Puede mantenerse provisionalmente una teor&amp;iacute;a hasta que acabe
fals&amp;aacute;ndose: en ese sentido, el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;verdadero
conocimiento&lt;/i&gt; es provisional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, esta postura es
incompatible con la econom&amp;iacute;a, ya que &amp;ldquo;no puede realizarse ning&amp;uacute;n experimento de
laboratorio respecto de la acci&amp;oacute;n humana, Nunca estamos en disposici&amp;oacute;n de
observar el cambio solo en un elemento, permaneciendo inalterables todas las
dem&amp;aacute;s condiciones del evento&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Primero, las pruebas emp&amp;iacute;ricas se
basan en datos hist&amp;oacute;ricos, que deben formar las bases de la aproximaci&amp;oacute;n
emp&amp;iacute;rica a la ciencia social. Estos datos son &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;contingentes&lt;/i&gt; ya que siempre son resultados de fen&amp;oacute;menos complejos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Segundo (y esto es categ&amp;oacute;ricamente
distinto de las leyes naturales), la gente puede aprender y aprende de la
experiencia y tiende a cambiar sus escalas de valores y preferencias. En
consecuencia, uno no puede suponer relaciones invariables en el tiempo entre
causas y efectos, como pueden observarse en las ciencias naturales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si la econom&amp;iacute;a en un ciencia
l&amp;oacute;gicamente deductiva a priori, como estableci&amp;oacute; Mises, &amp;iquest;entonces cu&amp;aacute;l es el
papel de las pruebas emp&amp;iacute;ricas, un procedimiento que ha obtenido un estatus
central en las ciencias econ&amp;oacute;micas actuales? Cualquier esfuerzo de probar
emp&amp;iacute;ricamente verdades deducidas l&amp;oacute;gicamente ser&amp;iacute;a ilustrativo de una confusi&amp;oacute;n
intelectual.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tomemos una proposici&amp;oacute;n sint&amp;eacute;tica a
priori como el teorema de Pit&amp;aacute;goras: a&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; + b&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; = c&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt;.
&amp;iquest;La prueba emp&amp;iacute;rica de este teorema deducido l&amp;oacute;gicamente producir&amp;iacute;a alg&amp;uacute;n
conocimiento adicional? No, cualquiera de esos trabajos ser&amp;aacute; en vano y una
se&amp;ntilde;al de un estado de desorientaci&amp;oacute;n intelectual. Esto es tambi&amp;eacute;n cierto para
trabajos dirigidos a probar proposiciones econ&amp;oacute;micas derivadas l&amp;oacute;gicamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tomemos, por ejemplo, la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ley de la utilidad marginal decreciente&lt;/i&gt;.
&amp;Eacute;sta sostiene que si la oferta de un bien aumenta en una unidad, el valor
asociado a esta unidad nacional &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;debe&lt;/i&gt; necesariamente
decrecer, porque esta unidad adicional solo puede emplearse como un medio para
alcanzar un objetivo que sea &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;menos
valioso&lt;/i&gt; que el objetivo manos valorado satisfecho por una unidad de tal
bien si la oferta fuera una unidad menor.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La doctrina empirista-positivista lleva al &lt;span style="font-style:normal;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;relativismo social&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Basar la econom&amp;iacute;a en la doctrina de
empirismo es, de hecho, una empresa err&amp;oacute;nea que lleva a resultados falsos ya
que el empirismo sufre de serias deficiencias l&amp;oacute;gicas. El empirismo sostiene
que nada puede conocerse antes de realizar pruebas emp&amp;iacute;ricas. &amp;iquest;Pero c&amp;oacute;mo
podemos llegar a esa conclusi&amp;oacute;n?&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;No puede deducirse de hacer
observaciones de la realidad: el empirismo es supuestamente la &amp;uacute;nica fuente de
conocimiento. Si suponemos que la premisa del empirismo es categ&amp;oacute;ricamente
verdad (esto significa que podemos decir algo que es verdad a priori acerca de
c&amp;oacute;mo se relacionan ciertos eventos) traicionamos la tesis empirista, que es que
todo conocimiento es hipot&amp;eacute;tico por naturaleza. El empirismo no puede
proporcionar conocimiento a priori, como (impl&amp;iacute;citamente) profesa hacer.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es m&amp;aacute;s, el empirismo afirma ser
capaz de observar y medir la acci&amp;oacute;n humana. Sin embargo, estos conceptos no
pueden deducirse de la propia acci&amp;oacute;n, como dice el empirismo. De hecho,
requieren una comprensi&amp;oacute;n al observar y medir a la gente. De nuevo, el
empirismo debe admitir que echa mano de conocimiento que se basa en la
comprensi&amp;oacute;n en lugar de en la observaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;De hecho, el empirismo lleva una
semilla destructiva: al rechazar la posibilidad de cualquier verdad a priori,
el empirismo fomenta poner en pr&amp;aacute;ctica todo tipo de hip&amp;oacute;tesis, por muy mal
ideadas que est&amp;eacute;n. Para los positivistas, no hay raz&amp;oacute;n para rechazar ninguna
hip&amp;oacute;tesis desde el principio: se adscribe al lema &amp;ldquo;vale todo&amp;rdquo; y quiere dejar
que la experiencia decida. En ese sentido, la doctrina empirista-positivista
lleva a un da&amp;ntilde;ino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;relativismo social&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mientras que la aproximaci&amp;oacute;n
empirista podr&amp;iacute;a ser relativamente inocua en el campo de las ciencias naturales,
sus consecuencias en las ciencias sociales son un asunto completamente
distinto. Por ejemplo, si una hip&amp;oacute;tesis predice efectos que se consideran
ampliamente como deseables, los defensores del empirismo en el campo de la
econom&amp;iacute;a tienen una justificaci&amp;oacute;n para probarla y ver qu&amp;eacute; pasa.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, si el resultado no es
el predicho, el empirismo no permite rechazar la hip&amp;oacute;tesis como err&amp;oacute;nea. De
hecho, el empirismo inmuniza la hip&amp;oacute;tesis al decir que el experimento falsado
fue accidental, sugiriendo que continuar experimentando probar&amp;iacute;a su verdad. O
alternativamente, el positivista sostendr&amp;iacute;a que el fracaso de la hip&amp;oacute;tesis se
debi&amp;oacute; a factores (incontrolados (omitidos), reclamando por tanto apoyo para
continuar en lugar de detener la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;experimentaci&amp;oacute;n
social&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Puede esperarse que los defensores
de la doctrina empirista-positivista provengan predominantemente del campo de
los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ingenieros sociales&lt;/i&gt;: el grupo de
personas (que son el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;gobierno&lt;/i&gt; y todos
sus &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;defensores intelectuales&lt;/i&gt;) que
quieren aumentar su poder por encima de otros miembros de la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Ingenier&amp;iacute;a social en la oferta monetaria &amp;ndash; Un buen ejemplo&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tomemos, por ejemplo, la verdad a
priori de que cualquier aumento en la oferta monetaria reduce el valor de
intercambio del dinero, como se deduce del axioma de la acci&amp;oacute;n, y que una
pol&amp;iacute;tica p&amp;uacute;blica dirigida a estabilizar el valor del dinero es una empresa
imposible con consecuencias desastrosas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para empezar, el dinero es un bien,
y, como cualquier otro bien, est&amp;aacute; sujeto a la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ley de la utilidad marginal decreciente&lt;/i&gt;. Esta &amp;uacute;ltima sostiene que
la utilidad marginal de una unidad monetaria en manos de un agente del mercado
disminuye siempre y cuando las existencias de moneda aumenten (siendo igual
todo lo dem&amp;aacute;s).&lt;a name="_ftnref14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como consecuencia, bajo un r&amp;eacute;gimen
de oferta monetaria que permita un aumento en el tiempo de dicha oferta
monetaria (ya sea un dinero en libre mercado o dinero controlado por el
gobierno) el valor de intercambio del dinero no puede permanecer estable. Los humanos
act&amp;uacute;an. &lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Actuar implica cambio en las
preferencias y en las valoraciones de la gente de los bienes y servicios. El
dinero no es una excepci&amp;oacute;n. De hecho, incluso si las existencias de dinero
permanecen invariables, debemos esperar que su valor frente a otros bienes cambie
con el tiempo, debido al innegable hecho de que los humanos act&amp;uacute;an.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises, partiendo de la obra de &lt;a href="http://mises.org/about/3239"&gt;Carl Menger&lt;/a&gt; (1840-1921), demostr&amp;oacute;
l&amp;oacute;gicamente con su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;teorema de la regresi&amp;oacute;n&lt;/i&gt;
que el dinero solo puede originarse a partir del trueque en un mercado libre,
que el dinero tiene un componente hist&amp;oacute;rico. Por tanto, el dinero puede
remontarse a la acci&amp;oacute;n humana. No puede &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;establecerse&lt;/i&gt;
por acci&amp;oacute;n coactiva del gobierno.&lt;a name="_ftnref15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esta idea tiene consecuencias
importantes para el orden monetario.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises era consciente de que todo lo
que hace falta para el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico&lt;/i&gt;
(para el que el dinero es una herramienta indispensable) es evitar
fluctuaciones grandes y abruptas en la oferta monetaria. Ofrec&amp;iacute;a una base
l&amp;oacute;gica de que el mercado puede proveer dicho medio de intercambio, sin ninguna
necesidad de intervencionismo del gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la doctrina
positivista-empirista apoyaba la idea de reemplazar el orden monetario del libre
mercado por un monopolio p&amp;uacute;blico de oferta monetaria: hizo popular la idea
ilusoria de que el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dinero estable&lt;/i&gt;
ser&amp;iacute;a un requisito deseable e indispensable para el c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico y que
solo el gobierno, y no el libre mercado, podr&amp;iacute;a ofrecer dicho dinero.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, el dinero estable es,
sin ninguna duda l&amp;oacute;gica, incompatible con el axioma de la acci&amp;oacute;n humana:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;La idea de hacer estable el poder
adquisitivo no deriva de esfuerzos por hacer m&amp;aacute;s correcto en c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mica.
Su origen es el deseo de crear una esfera ausente del flujo incesante de
actividades humanas, un &amp;aacute;mbito al que no le afecte el proceso hist&amp;oacute;rico.&lt;a name="_ftnref16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Como se deduce del axioma de la
acci&amp;oacute;n, no puede haber dinero estable. El control p&amp;uacute;blico de la existencia de
dinero no solo fracasa en el cumplimento de sus promesas, sino que tambi&amp;eacute;n se
convierte en la misma fuente de crisis econ&amp;oacute;micas, abriendo el camino hacia
dosis cada vez mayores de interferencia del gobierno con el orden del libre
mercado (como se indica en la teor&amp;iacute;a monetaria austriaca del ciclo econ&amp;oacute;mico).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si el dinero debe derivar de un
producto que sea dinero, el control del gobierno sobre la oferta monetaria no
puede establecerse l&amp;oacute;gicamente sin una violaci&amp;oacute;n de los derechos de propiedad y
solo a costa de eficiencias econ&amp;oacute;micas:&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;margin-right:0cm;margin-bottom:.0001pt;margin-left:35.4pt;" class="MsoNormal"&gt;Un plan del gobierno respecto de la
determinaci&amp;oacute;n de la cantidad de dinero no puede ser nunca imparcial y justo
para todos los miembros de la sociedad. Cualquier cosa que haga el gobierno en la
b&amp;uacute;squeda de influir en el grado de poder adquisitivo depende necesariamente del
juicio personal de los gobernantes. Siempre antepone los intereses de algunos
grupos de gente a costa de otros. Nunca sirve a lo que se llama la riqueza
com&amp;uacute;n o bienestar p&amp;uacute;blico.&lt;a name="_ftnref17" style="mso-footnote-id:ftn17;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Mises era muy consciente de las
consecuencias de las desigualdades y crisis econ&amp;oacute;micas que crea el gobierno,
ambas resultado directo de teor&amp;iacute;as que ignoran el apriorismo en la ciencia de
la econom&amp;iacute;a: es decir, gente desencantada del capitalismo. &amp;Eacute;sta ver&amp;iacute;a el
intervencionismo econ&amp;oacute;mico (muy ayudada por el sentimiento anti libre mercado
de la gente) como una soluci&amp;oacute;n a las crisis en lugar de su misma causa,
invitando a dosis a&amp;uacute;n mayores de control p&amp;uacute;blico sobre el individuo.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La necesidad de volver al apriorismo de Mises&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La doctrina positivista-empirista,
que forma el n&amp;uacute;cleo de la econom&amp;iacute;a actual de la corriente principal no es solo
un fracaso intelectual: tambi&amp;eacute;n fomenta (realmente provoca) el relativismo
social, abriendo as&amp;iacute; la puerta a pol&amp;iacute;ticas contra el libre mercado, que, una
vez puestas en marcha, son dif&amp;iacute;ciles de refrenar. En ese sentido, el
positivismo es, puesto en pr&amp;aacute;ctica, una doctrina anticapitalista.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Una vuelta a la gran idea
intelectual de Mises (es decir, que puede darse a la econom&amp;iacute;a un fundamento
rigurosamente l&amp;oacute;gico, como epitomiza su praxeolog&amp;iacute;a) parece ser necesaria para
impedir mayores da&amp;ntilde;os al ideal de la sociedad libre.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario
en la Escuela de Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;

&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Hoppe, H.-H. (2007), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Economic Science and the Austrian Method&lt;/i&gt;, Ludwig von Mises
Institute, Auburn, p. 8.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; El t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;econom&amp;iacute;a positiva&lt;/i&gt; puede atribuirse a Friedman,
M. (1953), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Essays in Positive Economics&lt;/i&gt;,
University of Chicago Press, Chicago [Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ensayos sobre econom&amp;iacute;a positiva&lt;/i&gt; [Madrid:
Gredos (1967)], en la cual estableci&amp;oacute; realmente el curso epistemol&amp;oacute;gico de la
econom&amp;iacute;a actual de la corriente principal.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;Hayek, F. A. v. (1980), &amp;ldquo;Individualism: True and False&amp;rdquo;,
&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Individualism and Economic Order&lt;/i&gt;,
University of Chicago, p. 1.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Ver, por ejemplo, Hoppe, H.-H. (2006), &amp;ldquo;On
Praxeology and the Praxeological Foundation of Epistemology&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Economics and Ethics of Private
Property: Studies in Political Economy and Philosophy&lt;/i&gt;, 2&amp;ordf; edici&amp;oacute;n, Ludwig
von Mises Institute, Auburn, pp. 265-294; &amp;iacute;dem, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Economic Science and the Austrian Method&lt;/i&gt;, Ludwig von Mises
Institute, Auburn. Tambi&amp;eacute;n Leeson, P. y P. Boettke (2006), &amp;ldquo;Was Mises Right?&amp;rdquo; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Review of Social Economy&lt;/i&gt;, Taylor and
Francis Journals, Vol. 64, Junio, pp. 247-265.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Ver en este contexto, Rothbard, M. N. (1997),
&amp;ldquo;Praxeology: The Methodology of Austrian Economics&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Logic of Action One: Method, Money, and the Austrian School&lt;/i&gt;, por
Murray N. Rothbard, Cheltenham, UK: Edward Elgar, pp. 58-77.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Mises, L. v. (1996), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Human Action&lt;/i&gt;, [&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n
humana&lt;/i&gt;] 4&amp;ordf; edition, Fox &amp;amp; Wilkes, San Francisco, p. 32.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Hoppe, H.-H. (2007), p.
25.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Para una explicaci&amp;oacute;n, ver Rothbard, M. N.
(2004), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Man, Economy, and State, with
Power and Market&lt;/i&gt;, Ludwig von Mises Institute, Chapter 1.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn9" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Hoppe, H.-H.
(2001), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Democracy: The God That Failed&lt;/i&gt;,
New Brunswick, N. J., Transaction Publishers, pp. xvii.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn10" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;Murray N. Rothbard, Pr&amp;oacute;logo a Mises, L. v. (2007), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Theory and History&lt;/i&gt;, Ludwig von Mises
Institute, Auburn, p. xiii. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;[Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Teor&amp;iacute;a e historia&lt;/i&gt; (Madrid: Uni&amp;oacute;n Editorial,
2004)].&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn11" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ib&amp;iacute;d.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn12" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt; Ver Mises, L. v. (1978), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Ultimate Foundation of Economic Science&lt;/i&gt;, Sheed, Andrews &amp;amp;
McMeel, Kansas City, pp. 6-7.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn13" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises, L. v. (1996), p.
31.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn14" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Se argumenta a menudo que
el valor de intercambio del dinero permanecer&amp;iacute;a sin cambios si el aumento en la
oferta de dinero viene acompa&amp;ntilde;ado por &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;una
demanda igual de dinero&lt;/i&gt;. Aunque esa conclusi&amp;oacute;n es indiscutible, no se basa
en un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;an&amp;aacute;lisis parcial&lt;/i&gt;. De acuerdo
con esto &amp;uacute;ltimo, el analista variar&amp;iacute;a un factor manteniendo constantes todos
los dem&amp;aacute;s. Al hacerlo, uno puede decir que un aumento en la oferta monetaria
debe, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;ceteris paribus&lt;/i&gt;, llevar a una
disminuci&amp;oacute;n en el valor de intercambio del dinero.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn15" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Rothbard demostr&amp;oacute; que un
monopolio p&amp;uacute;blico de oferta de dinero solo puede establecerse mediante un acto
de expropiaci&amp;oacute;n. &lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;" lang="EN-US"&gt;Ver Rothbard,
M. N. (1990), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;What Has Government Done to
Our Money?&lt;/i&gt;, Ludwig von Mises Institute, Auburn, Alabama, cap&amp;iacute;tulo III
&amp;quot;Government Meddling with Money.&amp;quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn16" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Mises, L. v. (1996), p.
224.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn17" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn17" style="mso-footnote-id:ftn17;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[17]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Ib&amp;iacute;d., p. 422.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=437268" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/epistemolog_26002300_237_3B00_a/default.aspx">epistemolog&amp;#237;a</category></item><item><title>Los muchos eufemismos para la creación de dinero</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/01/20/los-muchos-eufemismos-para-la-creaci-243-n-de-dinero.aspx</link><pubDate>Thu, 20 Jan 2011 18:26:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:392690</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=392690</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/01/20/los-muchos-eufemismos-para-la-creaci-243-n-de-dinero.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 18 de enero de 2011).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4965"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4965&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:77.15pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Lenguaje confuso, pensamiento confuso&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;De acuerdo con las ense&amp;ntilde;anzas del fil&amp;oacute;sofo griego Parm&amp;eacute;nides, el lenguaje ilustra el pensamiento (y el razonamiento) humano; un lenguaje confuso es por tanto equivalente a un pensamiento confuso; a su vez, un pensamiento confuso provoca actos no pretendidos y resultados no deseados.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;ldquo;Doblehablar&amp;rdquo; (un t&amp;eacute;rmino que se hizo prominente a trav&amp;eacute;s de la obra de Eric Blair (1903-1950), m&amp;aacute;s conocido como George Orwell) es una forma conspicua de lenguaje y pensamiento confuso. El t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;doblehablar&amp;rdquo; deriva realmente de los t&amp;eacute;rminos &amp;ldquo;nuevohablar&amp;rdquo; y &amp;ldquo;doblepensar&amp;rdquo;, que Orwell utiliz&amp;oacute; en su novela &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://books.google.ca/books?id=w-rb62wiFAwC"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;1984&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, publicada en 1949.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Mientras estaba bajo la instrucci&amp;oacute;n supresiva del Partido, la mente del protagonista, Winston Smith&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;se deslizaba en el mundo laber&amp;iacute;ntico del doblepensar. Conocer y no conocer, se consciente de la completa verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente construidas, sostener simult&amp;aacute;neamente dos opiniones contradictorias, sabiendo que lo son y creyendo en ambas, usar la l&amp;oacute;gica contra la l&amp;oacute;gica, repudiar la moralidad mientras se dice que se sigue, creer que la democracia es imposible y que el Partido es el guardi&amp;aacute;n de la democracia, olvidar lo que era necesario olvidar, luego traerlo de nuevo a la memoria en el momento en que se necesita y luego olvidarlo puntualmente otra vez: y sobre todo, aplicar el mismo proceso al propio proceso. &amp;Eacute;sta era la sutileza definitiva: inducir conscientemente la inconsciencia y luego, de nuevo, hacerse inconsciente de acto de hipnosis que acabas de realizar. Incluso entender la palabra &amp;ldquo;doblepensar&amp;rdquo; implicaba el uso del doblepensar.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un eufemismo es una forma de doblehablar: es un dispositivo ret&amp;oacute;rico utilizado a veces intencionadamente y a veces inintencionadamente (un paliativo ling&amp;uuml;&amp;iacute;stico, unido a una distorsi&amp;oacute;n de la realidad) aplicado en muchos casos a evitar ofender a la gente. En la vida real, los eufemismos pueden usarse por algunos para tratar de legitimizar acciones que van contra los intereses de otros. En ese sentido, los eufemismos son una &amp;ldquo;manipulaci&amp;oacute;n del lenguaje&amp;rdquo; y una &amp;ldquo;manipulaci&amp;oacute;n a trav&amp;eacute;s del lenguaje&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Los eufemismos al empezar la crisis del cr&amp;eacute;dito&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Desde la aparici&amp;oacute;n de la llamada crisis de los mercados internacionales del cr&amp;eacute;dito, los eufemismos han alcanzado una gran prominencia. Esto resulta cierto en particular para los expertos en pol&amp;iacute;tica monetaria, que tienen grandes dificultades para publicitar una serie de medidas pol&amp;iacute;ticas como de inter&amp;eacute;s para el bien com&amp;uacute;n, porque se supone que &amp;ldquo;luchan&amp;rdquo; contra la crisis del cr&amp;eacute;dito. F&amp;iacute;jense en los siguientes ejemplos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La expresi&amp;oacute;n &amp;ldquo;pol&amp;iacute;tica monetaria no convencional&amp;rdquo; muestra la acci&amp;oacute;n del banco central en una luz bastante favorable.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; El adjetivo &amp;ldquo;convencional&amp;rdquo; evoca que es &amp;ldquo;hereditario&amp;rdquo; y &amp;ldquo;pasado de moda&amp;rdquo;, mientras que no convencional podr&amp;iacute;a sugerir estar en la l&amp;iacute;nea de una acci&amp;oacute;n &amp;ldquo;valiente&amp;rdquo; e &amp;ldquo;innovadora&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Utilizar la expresi&amp;oacute;n &amp;ldquo;pol&amp;iacute;tica monetaria agresiva&amp;rdquo; funciona de la misma manera.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; A menudo se refiere a, por ejemplo, un recorte dr&amp;aacute;stico en los tipos de inter&amp;eacute;s oficiales hacia niveles m&amp;iacute;nimos r&amp;eacute;cord o a un fuerte aumento en la oferta de la base monetaria a la vista de una inminente recesi&amp;oacute;n, conllevando la idea de que los que dirigen las pol&amp;iacute;ticas realizan acciones &amp;ldquo;audaces&amp;rdquo; y &amp;ldquo;atrevidas&amp;rdquo; por el bien com&amp;uacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;flexibilizaci&amp;oacute;n cuantitativa&amp;rdquo; hace cada vez m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil, incluso imposible (para la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica en general) entender qu&amp;eacute; es realmente esa pol&amp;iacute;tica monetaria, que no es sino una pol&amp;iacute;tica de aumentar la oferta monetaria (de la nada), lo que a su vez es igual que una pol&amp;iacute;tica monetaria de inflaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hablar de una &amp;ldquo;pol&amp;iacute;tica monetaria de tipos bajos&amp;rdquo; encubre el hecho de que la pol&amp;iacute;tica monetaria impulsa el tipo de inter&amp;eacute;s del mercado por debajo del tipo natural de inter&amp;eacute;s (la relaci&amp;oacute;n de preferencia temporal de la sociedad), generando as&amp;iacute; necesariamente malas inversiones en lugar de promoviendo una recuperaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hablar de &amp;ldquo;neutralizar el aumento de la base monetaria&amp;rdquo; es claramente equ&amp;iacute;voco, ya que un aumento en las existencias de dinero no es neutral ni puede serlo nunca. Viene necesariamente acompa&amp;ntilde;ado por efectos redistributivos, independientemente de si los receptores de la inyecci&amp;oacute;n de dinero adicional (que se crea de la nada) mantengan esos balances como &amp;ldquo;reservas extraordinarias&amp;rdquo; o, por ejemplo, en forma de dep&amp;oacute;sitos a plazo.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Referirse a una &amp;ldquo;amplia liquidez&amp;rdquo; (como factor contribuyente a la &amp;ldquo;crisis del cr&amp;eacute;dito&amp;rdquo;) tiende a ocultar el hecho de que los bancos centrales han inflado la oferta monetaria (a trav&amp;eacute;s de la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n bancaria).&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; El t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;liquidez&amp;rdquo; tienda a ocultar el hecho de que las condiciones monetarias desfavorables son consecuencia de la acci&amp;oacute;n del banco central.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un buen ejemplo de un reciente eufemismo en el campo de la pol&amp;iacute;tica monetaria fue el anuncio del Consejo de Gobierno del &lt;/span&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Banco_Central_Europeo"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Banco Central Europeo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; (BCE) el 10 de mayo de 2010. Se dec&amp;iacute;a que &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;realizar&amp;iacute;a intervenciones en los mercados de valores de deuda p&amp;uacute;blica y privada del &amp;aacute;rea del euro (Programa de Mercados de Valores) para asegurar las profundidad y liquidez en aquellos segmentos de mercado que no sean funcionales. El objetivo de este programa es ocuparse del mal funcionamiento de los mercados de valores y restaurar un mecanismo apropiado de transmisi&amp;oacute;n de pol&amp;iacute;ticas monetarias.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref9" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Una pol&amp;iacute;tica monetaria como &amp;eacute;sa puede considerarse como subvencionar los precios de los bonos de algunos gobiernos emisores en el &amp;aacute;rea del euro (en concreto, los que cada vez se ven como menos s&amp;oacute;lidos por parte de los inversores) favoreciendo as&amp;iacute; a algunos emisores (e inversores que tengan sus bonos) a costa de otros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Una pol&amp;iacute;tica como &amp;eacute;sa equivaldr&amp;iacute;a realmente a algo as&amp;iacute; como una pol&amp;iacute;tica de precios m&amp;iacute;nimos&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref10" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; para los bonos de ciertos emisores p&amp;uacute;blicos cuando el banco central realiza compras que mantienen ciertos precios de bonos por encima de los niveles que habr&amp;iacute;an prevalecido en caso contrario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Lenguaje confuso, resultados no deseados&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Con los expertos en pol&amp;iacute;tica monetaria utilizando cada vez m&amp;aacute;s un leguaje confuso, las fuerzas contrarias correctivas contra una pol&amp;iacute;tica monetaria da&amp;ntilde;ina se ven muy disminuidas. Esto ocurre porque el lenguaje confuso (y su consecuencia, el pensamiento confuso) hace cada vez m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil para la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica comprender las consecuencias a medio y largo plazo de la medidas pol&amp;iacute;ticas y est&amp;aacute; claro que se necesita ese conocimiento para resistirse a las pol&amp;iacute;ticas da&amp;ntilde;inas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El uso perpetuo de lenguaje confuso puede generar resultados sociales que pocos preve&amp;iacute;an realmente. Consideremos el caso de una expansi&amp;oacute;n cada vez mayor del gobierno. La raz&amp;oacute;n de que el aparato del estado siga creciendo a costa del sector privado es en buena parte la adquisici&amp;oacute;n del gobierno del control completo de la producci&amp;oacute;n del dinero. Manteniendo el monopolio de la oferta de dinero, el gobierno puede aumentar la oferta a trav&amp;eacute;s de la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito sin ning&amp;uacute;n ahorro real que la respalde.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Con dinero fiduciario, el gobierno puede aumentar y lo hace su gasto mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la cantidad que los contribuyentes est&amp;aacute;n dispuestos a entregar al estado. En consecuencia, cada vez m&amp;aacute;s gente se hace dependiente del gasto p&amp;uacute;blico (algunos voluntariamente), ya sea como funcionarios, contratistas o receptores de pensiones p&amp;uacute;blicas, sanidad, educaci&amp;oacute;n y seguridad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;M&amp;aacute;s pronto o m&amp;aacute;s tarde la dependencia de la gente de los pagos del gobierno llega, y luego sobrepasa, un nivel cr&amp;iacute;tico. La gente ve entonces una pol&amp;iacute;tica monetaria que cada vez mayores aumentos en la oferta monetaria como algo m&amp;aacute;s favorable que el impago del gobierno de sus deudas, que acabar&amp;iacute;a con cualquier esperanza de obtener beneficios del gobierno en el futuro. En otras palabras, una pol&amp;iacute;tica de inflaci&amp;oacute;n, incluso de hiperinflaci&amp;oacute;n, se ver&amp;iacute;a como la pol&amp;iacute;tica de menor mal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Gracias al doblehablar de los expertos en pol&amp;iacute;tica monetaria, la ejecuci&amp;oacute;n de una pol&amp;iacute;tica monetaria que lleve a una alta inflaci&amp;oacute;n puede no ser distinguible por la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica en general. As&amp;iacute; puede desatarse una pol&amp;iacute;tica monetaria con la que la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica presumiblemente no estar&amp;iacute;a de acuerdo si se le informara de las consecuencias a medio y largo plazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En consecuencia hay s&amp;oacute;lidas razones para temer que un leguaje orwelliano confuso y el pensamiento confuso que produce dejen paso a una alta inflaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario en la Escuela de Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Nota del editor: Las fechas de nacimiento y muerte de Parm&amp;eacute;nides est&amp;aacute;n sujetas a debate. Probablemente realiz&amp;oacute; la mayor&amp;iacute;a de sus escritos antes del 500 a. de C.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Obs&amp;eacute;rvese que el t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;doblehablar&amp;rdquo; no aparece en ninguna parte en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;1984&lt;/i&gt; de Orwell.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; Orwell, G. (1989 [1949]), &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;1984&lt;/i&gt;, Penguin Books, pp. 37-38. &lt;/span&gt;[Publicado en Espa&amp;ntilde;ol como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;1984&lt;/i&gt; (Barcelona: Destino, 2003)]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; La expresi&amp;oacute;n puede encontrarse frecuentemente en los medios financieros. Sin embargo, tambi&amp;eacute;n se us&amp;oacute; en la literatura acad&amp;eacute;mica. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ver, por ejemplo, Curdia, V., Woodford, M. (2010), Conventional and Unconventional Monetary Policy, en: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Federal Reserve of St. Louis Review&lt;/i&gt;, Julio/Agosto, 92(4), pp. 229-264. &lt;/span&gt;Deber&amp;iacute;a advertirse que en el art&amp;iacute;culo posterior lo autores no ofrecen ninguna definici&amp;oacute;n de lo que significaba realmente una pol&amp;iacute;tica monetaria no convencional.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;Una especie de definici&amp;oacute;n puede encontrarse en Bini Smaghi, L., Conventional and unconventional monetary policy, keynote lecture at the International Center for Monetary and Banking Studies (ICMB), Ginebra, 28 de abril de 2009: &amp;ldquo;Las herramientas no convencionales incluyen un amplio rango de medidas dirigidas a flexibilizar las condiciones financieras. Sin embargo, una definici&amp;oacute;n as&amp;iacute; incluye b&amp;aacute;sicamente todos los tipos de medidas pol&amp;iacute;ticas:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;&amp;ldquo;Disponiendo de este men&amp;uacute; de posibles medidas (que no son mutuamente exclusivas) quienes dirijan la pol&amp;iacute;tica monetaria tienen que definir claramente los objetivos intermedios de sus pol&amp;iacute;ticas no convencionales. Estas pueden ir de ofrecer liquidez adicional a los bancos en el banco central a buscar directamente escasez de liquidez y extender el cr&amp;eacute;dito en ciertos segmentos del mercado. Los que dirijan la pol&amp;iacute;tica tienen por tanto que seleccionar las medidas que mejor se ajusten a esos objetivos&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Ver, por ejemplo, Bank for International Settlement, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;80&amp;ordm; Informe Anual&lt;/i&gt;, 28 de junio de 2010, p. 36.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; La &amp;ldquo;flexibilizaci&amp;oacute;n cuantitativa&amp;rdquo; es un aumento en la oferta de la base monetaria, una pol&amp;iacute;tica monetaria adoptada cuando los tipos de inter&amp;eacute;s oficiales hayan llegado al 0%. El t&amp;eacute;rmino fue hecho p&amp;uacute;blico por el Banco de Jap&amp;oacute;n, que adopt&amp;oacute; una pol&amp;iacute;tica de &amp;ldquo;flexibilizaci&amp;oacute;n cuantitativa&amp;rdquo; de marzo de 2001 a marzo de 2006. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ver, por ejemplo, Ugai, H., Effects of the Quantitative Easing Policy: A Survey of Empirical Analyses, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bank of Japan Working Paper Series&lt;/i&gt;, N&amp;ordm; 06, Julio de 2006.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Por ejemplo, el presidente del BCE J.-C. Trichet dijo ante el Comit&amp;eacute; de Asuntos Econ&amp;oacute;micos y Monetarios del Parlamento Europeo el 21 de junio de 2010:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;Como el objetivo del programa no es inyectar liquidez adicional en el sistema bancario, neutralizamos completamente las compras de bonos por medio de operaciones concretas de reabsorci&amp;oacute;n. En consecuencia, el nivel de liquidez prevalente y los tipos del mercado de dinero no se ven afectados por el programa. En otras palabras, nuestra postura en pol&amp;iacute;tica monetaria no se ve afectada y no hay riesgos inflacionistas relacionados con este programa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &amp;ldquo;Amplia liquidez&amp;rdquo; se ha convertido en un t&amp;eacute;rmino muy usado. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ver , por ejemplo, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bank of France Bulletin Digest&lt;/i&gt;, N&amp;ordm; 158, Febrero de 2007, pp. 1-2; tambi&amp;eacute;n Hirose, Y., Ohyama, S., Taniguchi, K., Identifying the Effect of Bank of Japan&amp;#39;s Liquidity Provision on the Year-End Premium: A Structural Approach, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Bank of Japan Working Paper Series&lt;/i&gt;, N&amp;ordm; 09, E6, Diciembre de 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn9" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn9" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Declaraci&amp;oacute;n de prensa del BCE: &amp;ldquo;ECB decides on measures to address severe tensions in financial markets&amp;rdquo;, 10 de mayo de 2010.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn10" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn10" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Advirtamos que hay una relaci&amp;oacute;n inversa entre el precio de un bono y el rendimiento de &amp;eacute;ste: si el tipo de inter&amp;eacute;s del mercado sube (baja), el precio del bono baja (sube). As&amp;iacute; que una pol&amp;iacute;tica de precios m&amp;iacute;nimos es esencialmente lo mismo que una pol&amp;iacute;tica de tipos de inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;ximos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=392690" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/crisis/default.aspx">crisis</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/moneda/default.aspx">moneda</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category></item><item><title>Los defectos de la banca de reserva fraccionaria</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/27/los-defectos-de-la-banca-de-reserva-fraccionaria.aspx</link><pubDate>Mon, 27 Dec 2010 18:54:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:387116</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=387116</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/27/los-defectos-de-la-banca-de-reserva-fraccionaria.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 23 de diciembre de 2010).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4880"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4880&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:77.15pt;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En un post de blog del 1 de noviembre de 2010 titulado &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://blogs.ft.com/martin-wolf-exchange/2010/11/01/could-the-world-go-back-to-the-gold-standard/"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Could the World Go Back to the Gold Standard?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, Martin Wolf, el principal comentarista econ&amp;oacute;mico del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Financial Times&lt;/i&gt;, llegaba a la conclusi&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;no podemos volver y no volveremos al patr&amp;oacute;n oro&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;De entre una serie de argumentos que la econom&amp;iacute;a ortodoxa ha levantado contra la conveniencia y viabilidad del patr&amp;oacute;n oro, Wolf presenta una l&amp;iacute;nea de razonamiento que puede servir bastante bien como punto de partida para debatir su postura. Wolf escribe:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los economistas de la escuela austriaca quieren abolir la banca de reserva fraccionaria. Pero sabemos que &amp;eacute;sta es una consecuencia natural de las fuerzas del mercado. Es un desperdicio mantener una reserva del 100% en un banco si los depositantes no necesitan su dinero casi todo el tiempo. Los bancos tienen un fuerte incentivo para prestar parte del dinero depositado en ellos, expandiendo as&amp;iacute; la oferta agregada de dinero y cr&amp;eacute;dito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Los austriacos no piden establecer por decreto un patr&amp;oacute;n oro&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Para poner el bal&amp;oacute;n en juego, los economistas austriacos (en particular los de tradici&amp;oacute;n misesiana-rothbardiana) piden inflexiblemente reemplazar el dinero &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;fiduciario&lt;/i&gt; con dinero &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;de libre mercado&lt;/i&gt;, dinero que se produce por la interacci&amp;oacute;n libre de la oferta y demanda de dinero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Una recomendaci&amp;oacute;n as&amp;iacute; tiene una base &amp;eacute;tico-econ&amp;oacute;mica firme: el dinero del libre mercado es el &amp;uacute;nico orden monetario que es compatible con los derechos de propiedad privada, el principio que gobierna la sociedad del libre mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El foco en los derechos de propiedad privada no solo se deduce de la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;teor&amp;iacute;a de los derechos naturales&lt;/i&gt; (en la tradici&amp;oacute;n lockeana), sino que puede en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino justificarse sobre la base del irrefutable y evidente &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;axioma de la acci&amp;oacute;n de humana&lt;/i&gt;, como ha demostrado Hans-Hermann Hoppe.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por tanto los austriacos defienden la privatizaci&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n del dinero, cerrando los bancos centrales y dejando que el mercado decida qu&amp;eacute; tipo de dinero que usar la gente. El gobierno no tendr&amp;iacute;a que desempe&amp;ntilde;ar ning&amp;uacute;n papel activo en el funcionamiento de un sistema monetario de&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;libre mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Se podr&amp;iacute;a sostener la opini&amp;oacute;n de&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que los metales preciosos (en particular, el oro y la plata, y hasta cierto punto el cobre) ser&amp;iacute;an los medios de intercambio aceptados universalmente al ser elegidos libremente. En otras palabras, podr&amp;iacute;an convertirse en dinero una vez que la gente pudiera elegir libremente en asuntos monetarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo los economistas austriacos no pedir&amp;iacute;an establecer un patr&amp;oacute;n oro, mucho menos un patr&amp;oacute;n oro con banca central (patrocinada por el gobierno): defender&amp;iacute;an una &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;moneda del libre mercado&lt;/i&gt;, bajo la que, presumiblemente, el oro se convertir&amp;iacute;a en la moneda libremente elegida.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;La banca de reserva fraccionaria viola los derechos de propiedad&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ocup&amp;eacute;monos ahora de la banca de reserva fraccionaria. Significa que un banco presta dinero que los clientes han depositado en &amp;eacute;l. La banca de reserva fraccionaria lleva as&amp;iacute; a una situaci&amp;oacute;n en la que dos individuos son propietarios de la misma cosa.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La banca de reserva fraccionaria crea as&amp;iacute; un imposible legal: a trav&amp;eacute;s del pr&amp;eacute;stamo bancario, el prestatario y el depositante se convierten en propietarios del mismo dinero. La banca de reserva fraccionaria lleva a obligaciones contractuales que no pueden cumplirse desde el principio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Como apuntan Hoppe, Block y H&amp;uuml;lsmann, &amp;ldquo;cualquier acuerdo contractual que implique presentar a dos personas diferentes como propietarios simult&amp;aacute;neos de la misma cosa (o alternativamente a la misma cosa como propiedad simult&amp;aacute;nea de m&amp;aacute;s de una persona) es objetivamente falso y por tanto fraudulento&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Un &amp;ldquo;acuerdo de banca de reserva fraccionaria implica una imposibilidad y el fraude equivalente al comercio de elefantes voladores y c&amp;iacute;rculos cuadrados&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La verdad es que la banca de reserva fraccionaria se suma a la violaci&amp;oacute;n de la naturaleza de la ley de los derechos de propiedad. Y por tanto el argumento de que la banca de reserva fraccionaria representa una economizaci&amp;oacute;n monetaria sensata (un argumento que aporta Wolf contra el patr&amp;oacute;n oro) no se sostiene.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Argumentar a favor de la banca de reserva fraccionaria ser&amp;iacute;a en realidad equivalente a decir que es legal (o leg&amp;iacute;timo o incluso l&amp;iacute;cito) que A haga lo que quiera con la propiedad de B sin solicitar el consentimiento de este &amp;uacute;ltimo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo &amp;iquest;qu&amp;eacute; pasa si ambos, banco y depositante, acuerdan voluntariamente que los dep&amp;oacute;sitos monetarios deber&amp;iacute;a usarse para transacciones de cr&amp;eacute;dito v&amp;iacute;a la emisi&amp;oacute;n de medios fiduciarios? Incluso y acuerdo voluntario as&amp;iacute; violar&amp;iacute;a la ley de los derechos de propiedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Mientras que el banco y el depositante se benefician (o esperan hacerlo) de un acuerdo as&amp;iacute;, &amp;iquest;qu&amp;eacute; pasa con los que reciben los medios fiduciarios? Se les ater&amp;iacute;a enga&amp;ntilde;osamente a intercambiar bienes y servicios contra algo (los medios fiduciarios) que ya se ha declarado propiedad de otros, algo con lo que el vendedor&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;presumiblemente no estar&amp;iacute;a de acuerdo si hubiera conocido la verdadera naturaleza del acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; pasa si &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;todos&lt;/i&gt; los agentes del mercado acuerdan voluntariamente emplear la banca de reserva fraccionaria? La conclusi&amp;oacute;n anterior no cambiar&amp;iacute;a: la banca de reserva fraccionaria voluntariamente aceptada representar&amp;iacute;a un sistema monetario cuya propia naturaleza violar&amp;iacute;a la de la ley de los derechos de propiedad privada. Producir&amp;iacute;a un caos econ&amp;oacute;mico de la m&amp;aacute;xima escala.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;La banca de reserva fraccionaria no ha aparecido &amp;ldquo;naturalmente&amp;rdquo;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Lo cierto es que la banca de reserva fraccionaria &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;no&lt;/i&gt; es, como apunta Wolf, &amp;ldquo;una consecuencia natural de las fuerzas del mercado&amp;rdquo;. Es un resultado de la ley del gobierno y ha sido sostenida por &amp;eacute;sta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En un sistema de libre mercado, la pr&amp;aacute;ctica de la banca de reserva fraccionaria ser&amp;iacute;a ilegal por su propia naturaleza. As&amp;iacute; que la banca de reserva fraccionaria acabar&amp;iacute;a (m&amp;aacute;s pronto que tarde) bajo los auspicios de una ley en funcionamiento de derechos de propiedad privada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La raz&amp;oacute;n por la que la banca de reserva fraccionaria ha existido durante bastante tiempo se debe la ley del gobierno, que, por supuesto, debe distinguirse de la ley natural de los derechos de propiedad. Por supuesto, el gobierno puede hacer legal a la banca de reserva fraccionaria en un sentido formal. Sin embargo ni siquiera la ley del gobierno cambia la naturaleza de las cosas. Como dijo sucintamente Murray Rothbard:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;los bancos de reserva fraccionaria&lt;/i&gt; (&amp;hellip;) &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;crean dinero de la nada&lt;/i&gt;. Esencialmente lo hacen de la misma forma que los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;falsificadores&lt;/i&gt;. Los falsificadores tambi&amp;eacute;n crean dinero de la nada imprimiendo algo que parece dinero o un recibo de almacenamiento de dinero. De esta manera extraen fraudulentamente recursos a la gente, de la gente que ha ganado honradamente su dinero. De la misma manera&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;los bancos de reserva fraccionaria falsifican recibos de almacenamiento de dinero, que luego circulan entre la gente como equivalentes a dinero. Hay una excepci&amp;oacute;n a la equivalencia: La ley no trata a los recibos como falsificaciones.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;La banca de reserva fraccionaria bajo un dinero met&amp;aacute;lico frente a un dinero fiduciario&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En un r&amp;eacute;gimen de dinero met&amp;aacute;lico (como el patr&amp;oacute;n oro), la banca de reserva fraccionaria, como demuestran los economistas austriacos, es en la pr&amp;aacute;ctica una forma de falsificaci&amp;oacute;n. Sin embrago, &amp;iquest;qu&amp;eacute; pasa con la banca de reserva fraccionaria bajo un sistema de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dinero fiduciario&lt;/i&gt;?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Bajo dinero fiduciario, las responsabilidades de los bancos frente a sus clientes (en lo que se refiere a los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dep&amp;oacute;sitos a la vista&lt;/i&gt;) se pagan en forma de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dinero base&lt;/i&gt; o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dinero del banco central&lt;/i&gt;, un tipo de dinero que solo pueden producir lo bancos centrales (patrocinados por el gobierno).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los bancos centrales tienen le monopolio de la producci&amp;oacute;n del dinero base. Pueden aumentar la oferta de dinero base de una vez en cualquier cantidad que consideren pol&amp;iacute;ticamente deseable. Es el banco central el que determina en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino si los bancos pueden cumplir o no con sus obligaciones de pago.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Bien puede ser que el banco central decida, una vez que a un banco sus clientes le reclamen pagar en efectivo sus dep&amp;oacute;sitos a la vista, ofrecer la suficiente cantidad de billetes, prest&amp;aacute;ndoselos al banco o comprando parte de los activos de dicho banco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo lo esencial es que los bancos que operan bajo una banca de reserva fraccionaria en un r&amp;eacute;gimen de dinero fiduciario crean obligaciones contractuales que no pueden cumplir desde el principio. Rothbard apunta que&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;no constituye ninguna diferencia lo que se considere como dinero o efectivo en la sociedad, ya sea oro, tabaco o incluso papel moneda fiduciario del gobierno. La t&amp;eacute;cnica piramidal de los bancos sigue siendo la misma.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;La inc&amp;oacute;moda verdad acerca de la banca de reserva fraccionaria&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los economistas austriacos, y Ludwig von Mises en particular, han demostrado que la banca de reserva fraccionaria bajo un dinero met&amp;aacute;lico causa necesariamente problemas econ&amp;oacute;micos a grane Scala. Esto ocurre porque los bancos se dedican entonces a la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;expansi&amp;oacute;n de la circulaci&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito&lt;/i&gt;, es decir, emiten dinero a trav&amp;eacute;s de pr&amp;eacute;stamos sin soporte de ahorro real.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El cr&amp;eacute;dito bancario de circulaci&amp;oacute;n es inflacionista y causa desequilibrios econ&amp;oacute;micos y exceso de deuda del sector privado, sobre todo por parte de los gobiernos. Es asimismo la verdadera causa del ciclo de &amp;ldquo;auge y declive&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Esto &amp;uacute;ltimo abre a su vez la puerta para dosis de intervencionismo p&amp;uacute;blico cada vez mayores (regulaciones, nacionalizaciones, controles de precios, etc.) que, con el tiempo, erosionan e incluso destruyen los mismos principios en los que se basa la sociedad del libre mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Esta conclusi&amp;oacute;n no cambia cuando hay una banca de reserva fraccionaria bajo dinero fiduciario. El dinero fiduciario (o, para ser m&amp;aacute;s precisos, su producci&amp;oacute;n) es por s&amp;iacute; mismo una violaci&amp;oacute;n del principio de libre mercado y la banca de reserva fraccionaria se a&amp;ntilde;ade en el impulso de las consecuencias econ&amp;oacute;micas del dinero fiduciario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Con el fin de preservar la cooperaci&amp;oacute;n social pr&amp;oacute;spera y pac&amp;iacute;fica, debe sostener como verdadera la conclusi&amp;oacute;n contraria a la de Wolf: esto es, que podemos volver a la moneda fuerte y lo haremos y que el patr&amp;oacute;n oro es una forma particular que es completamente aceptable desde una perspectiva &amp;eacute;tico-econ&amp;oacute;mica, siempre y cuando sea libremente elegido por la gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario en la Escuela de Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;span lang="EN-GB"&gt;Hans-Hermann Hoppe, &amp;ldquo;On the Ultimate Justification of the Ethics of Private Property&amp;rdquo;, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/860/Economics-and-Ethics-of-Private-Property-Studies-in-Political-Economy-and-Philosophy-The"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;The Economics and Ethics of Private Property: Studies in Political Economy and Philosophy&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, 2&amp;ordf; ed. (Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute, 2006), pp. 339-345.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Murray Rothbard ped&amp;iacute;a un retorno al d&amp;oacute;lar 100% oro. Sin embargo esto no contradice la dicho anteriormente, ya que la recomendaci&amp;oacute;n de Rothbard se basa en la precondici&amp;oacute;n de que &amp;ldquo;si la gente quiere y desea aferrarse a sus d&amp;oacute;lares o francos, entonces solo hay una forma de alejar el dinero del estado, de desnacionalizar verdaderamente el dinero de una naci&amp;oacute;n. Y &amp;eacute;ste es desnacionalizar el propio &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;d&amp;oacute;lar&lt;/i&gt; (o el marco o el franco). Solo la privatizaci&amp;oacute;n del d&amp;oacute;lar puede acabar con el dominio inflacionario del gobierno de la oferta monetaria de la naci&amp;oacute;n&amp;rdquo;. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ver Murray N. Rothbard, &amp;ldquo;The Case for a Genuine Gold Dollar&amp;rdquo;, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3353/The-Gold-Standard-Perspectives-in-the-Austrian-School"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;The Gold Standard: Perspectives in the Austrian School&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, Llewellyn H. Rockwell, Jr., ed. &lt;/span&gt;(Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute, 1992), p. 5. La recomendaci&amp;oacute;n de Rothbard de definir de nuevo el d&amp;oacute;lar como un peso de un producto del mercado, es decir, el oro, se basa en (i) la idoneidad de usar metales preciosos, especialmente el oro como dinero y, a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s importante, (ii) el hecho de que el gobierno de EEUU confisc&amp;oacute; el oro en 1933, por lo que la redefinici&amp;oacute;n de d&amp;oacute;lar en oro ser&amp;iacute;a la elecci&amp;oacute;n natural.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Para una explicaci&amp;oacute;n detallada, ver Jes&amp;uacute;s Huerta de Soto, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/2745/Money-Bank-Credit-and-Economic-Cycles"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:x-small;"&gt;Money, Bank Credit, and Economic Cycles&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; (Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute, 2006), esp. el capitulo &lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;3, &amp;ldquo;Attempts to Legally Justify Fractional-Reserve Banking&amp;rdquo;, pp. 115-165. [Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=250&amp;amp;category_id=24&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Dinero, cr&amp;eacute;dito bancario y ciclos econ&amp;oacute;micos&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Madrid: Uni&amp;oacute;n Editorial, 2009)]&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Hans-Hermann Hoppe, con J&amp;ouml;rg Guido H&amp;uuml;lsmann y Walter Block, &amp;ldquo;Against Fiduciary Media&amp;rdquo;, en el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/journals/qjae/pdf/qjae1_1_2.pdf"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Quarterly Journal of Austrian Economics&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, vol. 1, n&amp;ordm; 1, pp. 21-22.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ib&amp;iacute;d., p. 26.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; Murray N. Rothbard, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/614/Mystery-of-Banking-The"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;The Mystery of Banking&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, 2&amp;ordf; ed. &lt;/span&gt;&lt;span lang="DE" style="mso-ansi-language:DE;"&gt;(Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute, 2008), p. 98.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ib&amp;iacute;d., p. 100.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; El &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; (o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Zirkulationskredit&lt;/i&gt;) significa que los bancos, al extender un pr&amp;eacute;stamo a un consumidor o empresa, aumentan la existencia de dinero. Por el contrario, el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;cr&amp;eacute;dito de met&amp;aacute;lico&lt;/i&gt; (o &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Sachkredit&lt;/i&gt;) significa que un banco extiende un pr&amp;eacute;stamo a un consumidor o empresa simplemente transfiriendo dinero ya existente del ahorrador al inversor. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Para&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt; una explicaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s detallada, ver Ludwig von Mises, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/194/Theory-of-Money-and-Credit-The"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;The Theory of Money and Credit&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Indianapolis: Liberty Fund, 1981), pp. 296-310. &lt;/span&gt;[Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=66&amp;amp;category_id=9&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La teor&amp;iacute;a del dinero y del cr&amp;eacute;dito&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Madrid: Uni&amp;oacute;n Editorial, 1997)].&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=387116" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/reserva+fraccionaria/default.aspx">reserva fraccionaria</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Martin+Wolf/default.aspx">Martin Wolf</category></item><item><title>Hacia un nuevo orden monetario</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/06/27/hacia-un-nuevo-orden-monetario.aspx</link><pubDate>Sun, 27 Jun 2010 21:26:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:343218</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=343218</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/06/27/hacia-un-nuevo-orden-monetario.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 25 de junio de 2010).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4501"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4501&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;[Este discurso se pronunci&amp;oacute; por primera vez en el SIX Swiss Exchange Bond Event, 2010]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:77.15pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Se dice que Henry Ford dijo que &amp;ldquo;est&amp;aacute; bien que la gente de la naci&amp;oacute;n no entienda nuestro sistema bancario y monetario, porque, si lo entendiera, creo que habr&amp;iacute;a una revoluci&amp;oacute;n antes de ma&amp;ntilde;ana&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El esp&amp;iacute;ritu de sus palabras nos anima a adelantar preguntas acerca del sistema bancario y monetario, especialmente a la vista de nuestra crisis del mercado del cr&amp;eacute;dito internacional. &amp;iquest;Es bueno que los bancos centrales hayan recortado los tipos de inter&amp;eacute;s pr&amp;aacute;cticamente a cero y hayan aumentado enormemente la oferta b&amp;aacute;sica de dinero para apoyar al sector financiero? &amp;iquest;Se evitar&amp;aacute; la depresi&amp;oacute;n si los gobiernos garantizan los balances de los bancos y generan enormes d&amp;eacute;ficits al intentar fortalecer la producci&amp;oacute;n y el empleo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Para responder a estas preguntas, es indispensable un diagn&amp;oacute;stico de la causa original de la debacle y, una vez identificada, puede formularse un remedio apropiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El diagn&amp;oacute;stico ofrecido por la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a puede resumirse en una frase: los gobiernos han causado la debacle monetaria y econ&amp;oacute;mica al tomar el control de la producci&amp;oacute;n de dinero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Dinero y cr&amp;eacute;dito&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Para explicar esta conclusi&amp;oacute;n en una frase (que, por supuesto, puede ser sorprendente o incluso irritante para muchos) debe advertirse que la caracter&amp;iacute;stica definitoria de los sistemas monetarios actuales es que los bancos centrales controlados por los estados tienen el monopolio de la oferta monetaria. El d&amp;oacute;lar de EEUU, el euro, el yen japon&amp;eacute;s, la libra brit&amp;aacute;nica y el franco suizo comparten la caracter&amp;iacute;stica esencial de ser divisas producidas por los gobiernos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Lo que es m&amp;aacute;s, estas monedas se producen mediante la expansi&amp;oacute;n de la circulaci&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, cr&amp;eacute;dito que no est&amp;aacute; respaldado por ahorros reales. Podemos decir que las monedas actuales se producen a partir de la nada. A estas monedas se les llama a menudo &lt;i&gt;dinero fiduciario&lt;/i&gt;: se establecen por decreto del gobierno, no son convertibles legalmente en otra cosa y se crean por conveniencia pol&amp;iacute;tica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los reg&amp;iacute;menes de dinero fiduciario crean desequilibrios econ&amp;oacute;micos y es inevitable que lo hagan. Esto pasa porque el aumento en el cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n rebaja los tipos de inter&amp;eacute;s del mercado por debajo de sus niveles naturales, es decir, los niveles que hubieran prevalecido en otro caso, si la oferta de cr&amp;eacute;dito no se hubiera aumentado artificialmente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El tipo de inter&amp;eacute;s manipulado a la baja induce a una inversi&amp;oacute;n adicional y, al mismo tiempo, provoca un aumento del consumo a partir de los ingresos actuales y a costa de los ahorros. La demanda monetaria supera la capacidad de recursos de la econom&amp;iacute;a. Una oferta monetaria creciente empuja al alza a los precios antes o despu&amp;eacute;s, ya sean los precios para bienes de consumo o activos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;M&amp;aacute;s a&amp;uacute;n, el tipo de inter&amp;eacute;s artificialmente suprimido traslada los recursos escasos cada vez m&amp;aacute;s a procesos de producci&amp;oacute;n de bienes de capital que consumen m&amp;aacute;s tiempo, a expensas de procesos de producci&amp;oacute;n de bienes de consumo, causando distorsiones intertemporales en la estructura de producci&amp;oacute;n de la econom&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un auge generado por el cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n es econ&amp;oacute;micamente insostenible y debe ser seguido por un declive. Si la inyecci&amp;oacute;n de cr&amp;eacute;dito y dinero adicional creado de la nada fuera un asunto de una sola vez, seguramente no tardar&amp;iacute;a mucho en relajarse el auge artificial. Una recesi&amp;oacute;n restaurar&amp;iacute;a la econom&amp;iacute;a de nuevo al equilibrio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, por desgracia, al aumento de cr&amp;eacute;dito y dinero creado de la nada &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; es asunto de una sola vez bajo los sistemas monetarios actuales. Tan pronto como se acerca la recesi&amp;oacute;n, la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica reclama contramedidas y los banqueros centrales aumentan a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s la oferta de cr&amp;eacute;dito y dinero, llevando a los tipos de inter&amp;eacute;s a niveles a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s bajos. En otras palabras, la pol&amp;iacute;tica monetaria lucha por corregir la debacle recurriendo a la misma acci&amp;oacute;n que &lt;i&gt;caus&amp;oacute;&lt;/i&gt; originalmente la debacle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Esa estrategia puede funcionar algunas veces. Pero tan pronto como de detiene la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito (esto es, cuando los bancos comerciales dejan de prestar totalmente) se desarrollar&amp;aacute; el inevitable ajuste. Los prestatarios no pagar&amp;aacute;n y las firmas liquidar&amp;aacute;n las inversiones no s&amp;oacute;lidas y recortar&amp;aacute;n los empleos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Cuanto m&amp;aacute;s se mantenga un auge artificial, mayores ser&amp;aacute;n las malas inversiones que haya que corregir y mayores ser&amp;aacute;n las p&amp;eacute;rdidas en producci&amp;oacute;n y empleo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Mises sab&amp;iacute;a que disminuir los tipos de inter&amp;eacute;s a niveles cada vez menores no resolver&amp;iacute;a el problema, sino que lo llevar&amp;iacute;a a un desastre incluso mayor. Escribi&amp;oacute;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No hay forma de evitar el colapso final de un auge generado por la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito. La alternativa es s&amp;oacute;lo si la crisis vendr&amp;iacute;a antes como consecuencia del abandono voluntario de una mayor expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, o despu&amp;eacute;s como una cat&amp;aacute;strofe final y total del sistema monetario afectado.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#800080;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Intervenci&amp;oacute;n y reforma&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Si suscribimos el diagn&amp;oacute;stico ofrecido por la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a, deben hacerse dos observaciones importantes. Primera, m&amp;aacute;s cr&amp;eacute;dito de circulaci&amp;oacute;n y dinero fiduciario a tipos de inter&amp;eacute;s m&amp;aacute;s bajos no evita, ni puede evitar, un desastre que ha sido causado por un exceso de cr&amp;eacute;dito y dinero. Segunda (y este aspecto puede no atraer la atenci&amp;oacute;n de la gente inmediatamente), los intentos actuales de los gobiernos de luchar contra la correcci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica destruir&amp;aacute;n lo poco que quede del orden del libre mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En su libro &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1217/Interventionism-An-Economic-Analysis"&gt;Interventionism&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, Mises explicaba que las intervenciones en el mercado no crear&amp;iacute;an y sistema duradero de organizaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica. Escribi&amp;oacute;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Si los gobiernos no renuncian y vuelven a la econom&amp;iacute;a de mercado sin trabas, si persisten tercamente en el intento de compensar con m&amp;aacute;s intervenciones los problemas de intervenciones anteriores, acabar&amp;aacute;n descubriendo que han adoptado el socialismo.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El intervencionismo en el campo de los asuntos monetarios (m&amp;aacute;s notable en los gobiernos controlando la producci&amp;oacute;n del dinero) ha causado da&amp;ntilde;os a la mayor escala.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hay una serie de economistas que han identificado los serios problemas econ&amp;oacute;micos y &amp;eacute;ticos causados por el dinero fiduciario. Entre ellos est&amp;aacute;n, como los m&amp;aacute;s notables, Ludwig von Mises y Murray Rothbard. B&amp;aacute;sicamente recomiendan privatizar la producci&amp;oacute;n de dinero, que dar&amp;iacute;a paso a una moneda s&amp;oacute;lida, moneda que es compatible con los principios de la sociedad del libre mercado, moneda que no cause ciclos de auge y declive.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Bajo una producci&amp;oacute;n privatizada de dinero, la gente decidir&amp;iacute;a libremente el tipo de dinero que quiera usar. Ese dinero presumiblemente estar&amp;iacute;a ligado al oro, pero posiblemente podr&amp;iacute;a estar ligado a otros medios (por ejemplo, plata o platino). El gobierno y el banco central se clausurar&amp;iacute;an y perder&amp;iacute;an el control sobre la producci&amp;oacute;n del dinero. Desde entonces, el tipo de inter&amp;eacute;s lo fijar&amp;iacute;an las fuerzas del libre mercado en lugar de la acci&amp;oacute;n del gobierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Conclusi&amp;oacute;n&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El fisaco monetario global es un recordatorio de que es hora de buscar una reforma monetaria en la l&amp;iacute;nea que recomienda la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a. Es la &amp;uacute;nica forma de proteger y mantener la libertad y el bienestar econ&amp;oacute;mico de la gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Murray Rothbard escribi&amp;oacute; que &amp;ldquo;Mises, casi en solitario, no ha ofrecido el paradigma correcto para la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, la ciencia social y la propia econom&amp;iacute;a y es el momento de que se adopte este paradigma, en su totalidad&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Este resulta cierto especialmente respecto de la teor&amp;iacute;a monetaria de Mises.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;As&amp;iacute; que si alguien quiere mantener una visi&amp;oacute;n positiva sobre el progreso de la civilizaci&amp;oacute;n, &amp;eacute;ste implica necesariamente que el futuro sistema monetario sea un sistema de dinero en libre mercado, como contempla la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a, y que la era de dinero fiduciario debe llegar a su fin.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario en la Escuela de Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Este discurso se pronunci&amp;oacute; por primera vez en el SIX Swiss Exchange Bond Event, 2010.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Ludwig von Mises, &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3250"&gt;Human Action&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Auburn: Ludwig von Mises Institute, 1998), p. 570. En espa&amp;ntilde;ol, &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Ludwig von Mises, &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/1217/Interventionism-An-Economic-Analysis"&gt;Interventionism&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Nueva York: Foundation for Economic Education, 1998), p. 91.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-bidi-language:AR-SA;mso-ansi-language:ES;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Murray Rothbard, &amp;ldquo;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/3623"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;Ludwig von Mises and the Paradigm for Our Age&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;rdquo;, &lt;i&gt;Mises Daily&lt;/i&gt;, 18 de agosto de 2009.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=343218" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/moneda+fiduciaria/default.aspx">moneda fiduciaria</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/escuela+austriaca/default.aspx">escuela austriaca</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category></item><item><title>Cuidado con la deuda pública</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/03/05/cuidado-con-la-deuda-p-250-blica.aspx</link><pubDate>Fri, 05 Mar 2010 11:48:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:309949</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=309949</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/03/05/cuidado-con-la-deuda-p-250-blica.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 4 de marzo de 2010).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra
aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/4116"&gt;http://mises.org/daily/4116&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;I.&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Los incentivos para tener y emitir deuda p&amp;uacute;blica&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mucha gente invierte sus ahorros en deuda p&amp;uacute;blica. Son
obviamente de la opini&amp;oacute;n de que la deuda p&amp;uacute;blica ofrece un rendimiento
atractivo y representa muy poco riesgo.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero esperen un momento. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; representa la deuda p&amp;uacute;blica?
&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n paga los intereses de esta deuda? &amp;iquest;Y qui&amp;eacute;n la devuelve?&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Un bono del estado representa un pr&amp;eacute;stamo al sector p&amp;uacute;blico
y el gobierno usa los fondos para financiar sus desembolsos: paga a pol&amp;iacute;ticos,
funcionarios, grupos favorecidos, seguridad social, gastos militares,
infraestructuras, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;El gobierno recurre a la financiaci&amp;oacute;n por deuda porque los
ingresos fiscales normalmente no cubren sus desembolsos. Pero &amp;iquest;por qu&amp;eacute; no
aumenta los impuestos o frena el gasto para cubrir la diferencia financiera?&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;A la gente no le gusta pagar impuestos. Al mismo tiempo s&amp;iacute;
les gusta recibir beneficios financieros del gobierno. A su vez, quienes est&amp;aacute;n
en el gobierno adoran hacer feliz a la gente d&amp;aacute;ndole dinero, lo que es la mejor
manera de asegurarse la reelecci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;De todos los instrumentos financieros disponibles, la deuda
p&amp;uacute;blica es, econ&amp;oacute;micamente hablando, el m&amp;aacute;s atractivo desde el punto de vista
del gobierno y del electorado.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Primero, a trav&amp;eacute;s de la financiaci&amp;oacute;n por deuda el gobierno
puede financiar d&amp;aacute;divas y hacerlas recaer en el contribuyente. El electorado
puede disfrutar de beneficios financieros por los que no tiene que pagar.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Los contribuyentes s&amp;oacute;lo tienen que soportar los costes del
tipo de inter&amp;eacute;s de la deuda p&amp;uacute;blica, mientras que la devoluci&amp;oacute;n de la deuda se
transfiere a futuras generaciones de contribuyentes.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Segundo, la gente tiende a comprar deuda p&amp;uacute;blica
voluntariamente, as&amp;iacute; que puede emitirse f&amp;aacute;cilmente nueva deuda y colocarse
entre los ahorradores sin generar oposici&amp;oacute;n pol&amp;iacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tercero, la deuda p&amp;uacute;blica se considera riesgo bajo: el
gobierno tiene el poder fiscal (es decir de expropiar a los contribuyentes) por
lo que los inversores en deuda p&amp;uacute;blica tienen razones para estar bastante
seguros de que recobrar&amp;aacute;n su inversi&amp;oacute;n m&amp;aacute;s un inter&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y cuarto, la econom&amp;iacute;a de ideolog&amp;iacute;a socialista hace todo lo
que puede para legitimar la deuda p&amp;uacute;blica: por ejemplo, dice habitualmente que
los desembolsos p&amp;uacute;blicos financiados a cr&amp;eacute;dito estimulan la producci&amp;oacute;n y el
empleo.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo esto es un error. El gobierno no crea nuevos
bienes mediante gasto financiado a cr&amp;eacute;dito. La financiaci&amp;oacute;n de deuda permite al
gobierno aumentar considerablemente su control sobre los recursos escasos,
recursos que de otra manera estar&amp;iacute;an disponibles para proyectos alternativos de
inversi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Como los beneficios no obtenidos por las inversiones no
realizadas normalmente no son visibles, la indignaci&amp;oacute;n de la gente acerca del
gasto p&amp;uacute;blico in&amp;uacute;til financiado a cr&amp;eacute;dito permanece en la sombra.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;II.&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Los incentivos para atender la deuda p&amp;uacute;blica&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Hay otra importante cuesti&amp;oacute;n a responder: &amp;iquest;por qu&amp;eacute; los
contribuyentes actuales est&amp;aacute;n dispuestos a pagar la deuda p&amp;uacute;blica acumulada en
el pasado, deuda de la que no tienen por qu&amp;eacute; responsabilizarse y de la cual no
se beneficiaron?&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La respuesta es &amp;eacute;sta: porque hacerlo mantiene la &lt;i&gt;calidad
del cr&amp;eacute;dito p&amp;uacute;blico&lt;/i&gt;. Porque si la calidad del cr&amp;eacute;dito p&amp;uacute;blico se mantiene
favorable desde el punto de vista de los inversores, los gobernantes y
gobernados pueden continuar recurriendo a financiar la deuda.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo el cuadro cambia radicalmente si la financiaci&amp;oacute;n
de la deuda se convierte en intolerable para gobernantes y gobernados.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Una vez que la nueva deuda se hace demasiado costosa (por
ejemplo, cuando los tipos de pr&amp;eacute;stamo exceden cierto nivel o el nivel de deuda
supera cierto umbral) el incentivo econ&amp;oacute;mico para los gobernantes y gobernados
de atender la deuda p&amp;uacute;blica disminuye r&amp;aacute;pidamente. En realidad, puede
desaparecer completamente.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; seguir pagando una deuda que acumul&amp;oacute; otra gente?&amp;rdquo;,
se preguntar&amp;aacute;n los contribuyentes. &amp;ldquo;&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; seguir gastando dinero en algo de
lo que ya no nos beneficiamos?&amp;rdquo;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y los gobernantes se preguntan, &amp;ldquo;&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; meternos en la
actividad negativa pol&amp;iacute;ticamente de poner impuestos a la gente si ni nosotros
ni nuestros ciudadanos podemos emitir m&amp;aacute;s deuda?&amp;rdquo;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por supuesto, si la deuda p&amp;uacute;blica est&amp;aacute; en buena parte en
manos del electorado, el gobierno y sus gobernados tienen un fuerte incentivo
para seguir atendiendo la deuda p&amp;uacute;blica, al menos en principio.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, si la deuda p&amp;uacute;blica ha llegado a un nivel que
limita la expansi&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica y rebaja los ingresos fiscales y si no pueden
eliminarse otros desembolsos del gobierno por razones pol&amp;iacute;ticas, la deuda
tendr&amp;aacute; que atenderse con nuevas dosis de deuda p&amp;uacute;blica, una situaci&amp;oacute;n que,
tarde o temprano, lleva al colapso de la calidad del cr&amp;eacute;dito p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Si la deuda p&amp;uacute;blica est&amp;aacute; principalmente en manos de grupos
que no tienen voz directa en la fijaci&amp;oacute;n de pol&amp;iacute;ticas p&amp;uacute;blicas (como, por
ejemplo, tenedores de Bonos en otros pa&amp;iacute;ses o un grupo minoritario del
electorado), el incentivo para los gobernantes y la mayor&amp;iacute;a de los gobernados
para renegar de la deuda p&amp;uacute;blica se hace bastante alto.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Actualmente la mayor&amp;iacute;a de inversores en deuda p&amp;uacute;blica no
esperan que el gobierno realmente devuelva su deuda. Lo que esperan es que el
bono p&amp;uacute;blico que venza se refinancie. Eso significa que un inversor espera hoy
que haya inversores en el futuro que presten voluntariamente dinero al
gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Aplicando el mismo razonamiento, los futuros inversores
deben asimismo esperar que, cuando sus t&amp;iacute;tulos venzan, haya otros inversores
a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s all&amp;aacute; en el futuro que presten voluntariamente dinero al gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;As&amp;iacute; que, si los inversores de hoy perdiesen la confianza en
que haya inversores en el futuro para refinanciar la deuda p&amp;uacute;blica que vaya
venciendo, porque teman (correcta o err&amp;oacute;neamente) que ni el gobernante ni los
gobernados tengan un incentivo para seguir atendiendo la deuda p&amp;uacute;blica, empezar&amp;iacute;an
los problemas.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Lo que ocurre es que los inversores empiezan a deshacerse de
la deuda p&amp;uacute;blica. Los precios de los t&amp;iacute;tulos caen y, al tiempo, aumentan los
costes de financiaci&amp;oacute;n del gobierno.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Es f&amp;aacute;cil darse cuenta de que invertir en bonos emitidos por
naciones que no tienen capacidad, no digamos voluntad, de devolver su deuda, es
un negocio como m&amp;iacute;nimo bastante arriesgado.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;III.&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;El incentivo para la inflaci&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&amp;Uacute;ltimamente la preocupaci&amp;oacute;n del inversor ante la posibilidad
de que los gobiernos no atiendan su deuda ha ido aumentando, de acuerdo con las
se&amp;ntilde;ales de los precios enviadas por los mercados financieros. Por ejemplo, los
diferenciales (spread) de los credit-default swaps (CDS) han aumentado
dr&amp;aacute;sticamente en todos los grandes mercados de deuda p&amp;uacute;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Dicho de forma sencilla, un diferencial de CDS puede interpretarse
como el precio de asegurar al tenedor del t&amp;iacute;tulo frente a un impago. En ese
sentido, cuanto mayor sea el diferencial del CDS, mayor es la probabilidad
desde el punto de vista de los inversores de que el prestatario pueda impagar
su deuda.&lt;/p&gt;
&lt;p align="center" class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 1" src="http://mises.org/images/4116/Figure1.png" /&gt;&lt;br clear="ALL" /&gt;
&lt;i&gt;Diferenciales de CDS, vencimiento a cinco a&amp;ntilde;os, puntos b&amp;aacute;sicos&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La &amp;uacute;ltima tendencia ascendente de los diferenciales de CDS
(que se mantiene por debajo de los niveles vistos a finales de 2008 y
principios de 2009) se ha activado por los crecientes temores acerca de la
calidad del cr&amp;eacute;dito de Grecia: la capacidad y voluntad de sus dirigentes de
continuar atendiendo la deuda del sector p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Este acontecimiento ha servido evidentemente como un
recordatorio para muchos: los inversores han sido cada vez m&amp;aacute;s conscientes de
la muy delicada situaci&amp;oacute;n financiera de muchos gobiernos, un hecho que hab&amp;iacute;a
sido ignorado durante mucho tiempo.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la creciente preocupaci&amp;oacute;n acerca de los impagos
de deuda p&amp;uacute;blica puede ser exagerada. Los inversores deber&amp;iacute;an recordarse que
imprimir nuevo dinero para pagar la deuda p&amp;uacute;blica es, al menos desde el punto
de vista del gobierno, econ&amp;oacute;micamente m&amp;aacute;s atractivo que dejar sin pagar dicha
deuda p&amp;uacute;blica.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;No deber&amp;iacute;a resultar una sorpresa si acaba resultando que el
peligro real es, como ha pasado a menudo, m&amp;aacute;s la inflaci&amp;oacute;n que el impago. Como
advert&amp;iacute;a Ludwig von Mises,&lt;/p&gt;
&lt;p style="padding-left:30px;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;Si un gobierno no est&amp;aacute; en
posici&amp;oacute;n de negociar pr&amp;eacute;stamos y no se atreve a gravar con nuevos impuestos por
miedo a que los efectos econ&amp;oacute;micos financieros y generales se revelen demasiado
claramente y demasiado pronto, con lo que perder&amp;iacute;a apoyo para su programa,
siempre considera necesario adoptar medidas inflacionistas&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;--------------------------------------------&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario en la Escuela de
Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="ftn1"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt; Mises, Ludwig von (2006 [1923]),
&amp;quot;Stabilization of the Monetary Unit &amp;mdash; From the Viewpoint of Theory,&amp;quot; en:
&lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Causes-of-the-Economic-Crisis-The-P323C0.aspx?utm_source=Mises_Daily&amp;amp;utm_medium=Embedded_Link&amp;amp;utm_campaign=Item_in_Daily"&gt;The
Causes of Economic Crisis and Other Essays Before and After the Great
Depression&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, ed. Greaves, Percy L. Jr., p. 39.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=309949" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/crisis/default.aspx">crisis</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/deuda+p_26002300_250_3B00_blica/default.aspx">deuda p&amp;#250;blica</category></item><item><title>Hiperinflación, demanda de dinero y la quiebra del boom</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/01/21/hiperinflaci-243-n-demanda-de-dinero-y-la-quiebra-del-boom.aspx</link><pubDate>Thu, 21 Jan 2010 19:20:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:294166</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=294166</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/01/21/hiperinflaci-243-n-demanda-de-dinero-y-la-quiebra-del-boom.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 21 de enero de 2010).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra
aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/4016"&gt;http://mises.org/daily/4016&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Hiperinflaci&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;A principio de la d&amp;eacute;cada de 1920, Ludwig von Mises fue
testigo de la hiperinflaci&amp;oacute;n en Austria y Alemania, desarrollos monetarios que
acusaron un da&amp;ntilde;o irreparable y (en el caso germano) calamitoso a la
civilizaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;El consejo pol&amp;iacute;tico de Mises fue decisivo para ayudar a
detener la hiperinflaci&amp;oacute;n en Austria en 1922. En su &lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=90&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;Memorias&lt;/a&gt;,
sin embargo, expresaba la opini&amp;oacute;n de que su consejo (detener la imprenta) se
atendi&amp;oacute; demasiado tarde:&lt;/p&gt;
&lt;p style="padding-left:30px;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;La divisa austriaca no colaps&amp;oacute;,
como s&amp;iacute; hizo la alemana en 1923. No se produjo la quiebra del boom. De todas
formas, el pa&amp;iacute;s tuvo que soportar las consecuencias destructivas de una
inflaci&amp;oacute;n continua durante muchos a&amp;ntilde;os. Sus sistemas bancario, de cr&amp;eacute;dito y de
seguros hab&amp;iacute;an sufrido da&amp;ntilde;os que no pod&amp;iacute;an curarse y no pod&amp;iacute;a detenerse el
consumo de capital&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Como apuntaba Mises, la hiperinflaci&amp;oacute;n en Alemania no se
detuvo antes de la completa destrucci&amp;oacute;n del marco. Para apreciar la cat&amp;aacute;strofe
monetaria, puede verse el tipo de cambio del marco alem&amp;aacute;n con el d&amp;oacute;lar de EEUU.
Antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, alrededor de 4,2 marcos
compraban un d&amp;oacute;lar de EEUU. Tan pronto como empez&amp;oacute; la guerra la convertibilidad
del marco se suspendi&amp;oacute; y se emitieron marcos de papel (&lt;i&gt;papiermark&lt;/i&gt;),
sobre todo para financiar pagos de guerra. En 1918, despu&amp;eacute;s del fin de la
Primera Guerra Mundial, 8,4 marcos compraban 1 d&amp;oacute;lar de EEUU.&lt;a name="_ftnref2"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En diciembre de 1919, el marco se hab&amp;iacute;a depreciado hasta 4,8 por d&amp;oacute;lar y en
diciembre de 1920 a 73,4 por d&amp;oacute;lar.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;En julio de 1922, el d&amp;oacute;lar de EEUU costaba 670 marcos. Sin
embargo, cuando las tropas francesas y belgas ocuparon Renania a principios de
1923 el tipo de cambio se desplom&amp;oacute; a 49.000 marcos por d&amp;oacute;lar. El 15 de
noviembre de 1923, cuando la hiperinflaci&amp;oacute;n toc&amp;oacute; fondo, la reforma de la divisa
convirti&amp;oacute; un bill&amp;oacute;n de marcos de papel (1.000.000.000.000) en 1 marco seguro (&lt;i&gt;rentenmark&lt;/i&gt;)
y como se cambiaban 4,2 billones de marcos de papel por 1 d&amp;oacute;lar en ese momento,
4,2 marcos seguros equival&amp;iacute;an a 1 d&amp;oacute;lar de EEUU.&lt;a name="_ftnref3"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Aumentos en la oferta monetaria&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;El siglo XX ha sido testigo de muchas hiperinflaciones,
incluyendo a China en 1949-50, Brasil en 1989-90, Argentina a finales de la
d&amp;eacute;cada de 1980 y principios de la de 1990, Rusia en 1992, Yugoslavia en 1994 y,
m&amp;aacute;s recientemente, Zimbabwe en 2006-09. Todas estas hiperinflaciones fueron
resultado directo de un sistema de libre moneda fiduciaria bajo el control del
gobierno, un sistema que produce moneda de una forma no conforme con el
mercado: la oferta monetaria se aumenta desde la nada por bancos que
simplemente extienden pr&amp;eacute;stamos (&lt;i&gt;cr&amp;eacute;dito circulante&lt;/i&gt;) o monetizan
activos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La hiperinflaci&amp;oacute;n quiz&amp;aacute; sea el lado m&amp;aacute;s oscuro de un r&amp;eacute;gimen
de moneda fiduciaria del gobierno. Entre los economistas de la corriente
principal, la hiperinflaci&amp;oacute;n denota t&amp;iacute;picamente un periodo de aumentos
excepcionalmente fuertes en todos los precios de bienes y servicios, generando
as&amp;iacute; un periodo de erosiones excepcionalmente fuertes en el valor de intercambio
de la moneda. Algunos consideran un aumento general de los precios de un 10%
mensual como hiperinflaci&amp;oacute;n (lo que implica un porcentaje anual de aumento de
precios de alrededor del 214%); otros identifican la hiperinflaci&amp;oacute;n como un
aumento mensual de los precios de al menos un 20% (lo que implica un aumento
anual de los precios de casi un 792%).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo cualquier definici&amp;oacute;n num&amp;eacute;rica puede criticarse,
pues se refiere al s&amp;iacute;ntoma en lugar de a la ra&amp;iacute;z de la causa de la aceleraci&amp;oacute;n
de la p&amp;eacute;rdida del poder adquisitivo de la moneda. En t&amp;eacute;rminos econ&amp;oacute;micos, la
hiperinflaci&amp;oacute;n es la consecuencia inevitable de un continuo aumento en la
cantidad de dinero. Y eso es exactamente lo que ense&amp;ntilde;a la teor&amp;iacute;a monetaria de
la Escuela Austriaca de econom&amp;iacute;a: De hecho, la teor&amp;iacute;a austriaca demuestra que
la inflaci&amp;oacute;n es la consecuencia l&amp;oacute;gica de un aumento en la oferta monetaria y
que la hiperinflaci&amp;oacute;n es el resultado l&amp;oacute;gico de porcentajes de crecimiento cada
vez mayores de la oferta monetaria.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;De acuerdo con la escuela austriaca, el dinero est&amp;aacute;, como
cualquier otro bien, sujeto a la irrefutable ley de la disminuci&amp;oacute;n de la
utilidad marginal. Es esta ley, que deriva del axioma de la acci&amp;oacute;n humana, la que
est&amp;aacute; en el coraz&amp;oacute;n de la praxeolog&amp;iacute;a de Mises. Con respecto al dinero, la ley
de la disminuci&amp;oacute;n de la utilidad marginal dice que si hay un aumento en la
cantidad de dinero en una unidad adicional inevitablemente &amp;eacute;sta ser&amp;aacute; menos
valorada que cualquier unidad del mismo tama&amp;ntilde;o que ya est&amp;eacute; en posesi&amp;oacute;n del
individuo. Esto es porque el nuevo dinero s&amp;oacute;lo puede emplearse como medio para
eliminar un estado de incomodidad que se ha considerado menos urgente que la
incomodidad menos urgente que se haya estado eliminando hasta ahora con el
dinero en su posesi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Demanda de dinero&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La gente guarda dinero porque &amp;eacute;ste tiene &lt;i&gt;poder de compra&lt;/i&gt;
(que la gente desea, dado que el hecho de la incertidumbre es una categor&amp;iacute;a
innegable de la acci&amp;oacute;n humana) y el poder de compra del dinero se determina por
la oferta y demanda de dinero.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Si un aumento de la oferta de dinero se ve acompa&amp;ntilde;ado por un
aumento equivalente de la demanda de dinero, los precios en general y el poder
de compra del dinero permanece sin cambios. Sin embargo, una vez que la gente
empieza a intercambiar sus existencias aumentadas de dinero en otros bienes,
los precios empezar&amp;aacute;n a aumentar y el poder de compra del dinero caer&amp;aacute;. Dicho
esto, es el aumento de la oferta de dinero relativa a la demanda lo que trae a
primera plana los evidentes efectos de un aumento en la oferta monetaria: los
precios que suben.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mises mostraba que la demanda de dinero desempe&amp;ntilde;aba un papel
esencial en la posibilidad de desarrollar hiperinflaci&amp;oacute;n. Si se esperaba que el
banco central aumentara la oferta de dinero en el futuro, puede esperarse que
la gente refrene su demanda de dinero en el presente, es decir, entregar m&amp;aacute;s
dinero a cambio de bienes vendibles. Esto, &lt;i&gt;rebus sic stantibus&lt;/i&gt;,
aumentar&amp;iacute;a los precios del dinero. Mises indicaba que &amp;ldquo;esto contin&amp;uacute;a hasta que
se llega al punto a partir del cual no se esperan m&amp;aacute;s cambios en el poder de
compra del dinero&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref4"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
El proceso de aumento de los precios llegar&amp;iacute;a a su fin una vez la gente se haya
ajustado completamente al aumento esperado en la oferta monetaria.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, &amp;iquest;qu&amp;eacute; pasa si la gente espera que, en el futuro,
el porcentaje de crecimiento de la oferta monetaria aumente en porcentajes
siempre crecientes? En este caso, la demanda de dinero colapsar&amp;aacute; antes o
despu&amp;eacute;s. Esa expectativa llevar&amp;iacute;a (relativamente r&amp;aacute;pido) a un punto en el que
nadie querr&amp;iacute;a tener ning&amp;uacute;n dinero, pues la gente esperar&amp;iacute;a que el dinero pierda
completamente su poder de compra. La gente empezar&amp;iacute;a a abandonar completamente
su moneda. Es lo que Mises calificaba de &lt;i&gt;quiebra del boom&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;crack-up
boom&lt;/i&gt;):&lt;/p&gt;
&lt;p style="padding-left:30px;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;Si alguna vez la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica
se convence de que el aumento en la cantidad de dinero continuar&amp;aacute; y nunca
terminar&amp;aacute; y que consecuentemente los precios de todos los productos no dejar&amp;aacute;n
de subir, todos intentar&amp;aacute;n comprar tanto como puedan y restringir sus
existencias de dinero al m&amp;iacute;nimo. Pues ante estas circunstancias los costes
habituales de mantener dinero l&amp;iacute;quido aumentan por las p&amp;eacute;rdidas causadas por la
progresiva ca&amp;iacute;da del poder de compra. Las ventajas de tener efectivo deben
pagarse con sacrificios que se consideran cargas intolerables. Este fen&amp;oacute;meno
fue llamado en las grandes inflaciones europeas de los a&amp;ntilde;os veinte &lt;i&gt;hu&amp;iacute;da a
los bienes reales&lt;/i&gt; (&lt;i&gt;Flucht in die Sachwerte&lt;/i&gt;) o &lt;i&gt;quiebra del boom&lt;/i&gt;
(&lt;i&gt;Katastrophenhausse&lt;/i&gt;)&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref5"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;El implacable poder de inflar&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Si la gente espera un venidero y dr&amp;aacute;stico aumento de la
oferta monetaria (pero si al mismo tiempo esperan que ese aumento sea limitado,
es decir, por una sola vez), el banco central puede planear una degradaci&amp;oacute;n de
la moneda sin causar su completa destrucci&amp;oacute;n.&lt;span&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;Siempre que el gobierno y su banco central consigan hacer que la gente
crea que cualquier aumento futuro en la oferta monetaria se mantendr&amp;aacute; dentro de
un l&amp;iacute;mite aceptable, desde el punto de vista del tenedor del dinero, la
pol&amp;iacute;tica monetaria es un efectivo y p&amp;eacute;rfido instrumento de expropiaci&amp;oacute;n y
redistribuci&amp;oacute;n de ingresos no conforme a mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Esto puede explicar por qu&amp;eacute; Murray N. Rothbard, en su famoso
ensayo &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Case-for-a-100-Percent-Gold-Dollar-The-P64.aspx?utm_source=Mises_Daily&amp;amp;utm_medium=Embedded_Link&amp;amp;utm_campaign=Item_in_Daily"&gt;The
Case for a 100 Percent Gold Dollar&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, escrib&amp;iacute;a lo siguiente:&lt;/p&gt;
&lt;p style="padding-left:30px;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;No digo que la moneda
fiduciaria, una vez establecida sobre las ruinas del oro, no pueda continuar
indefinidamente por s&amp;iacute; misma. Por desgracia (&amp;hellip;) si la moneda fiduciaria no
pudiera continuar indefinidamente, no tendr&amp;iacute;a que estar aqu&amp;iacute; pidiendo su
abolici&amp;oacute;n&amp;rdquo;.(6)&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Rothbard ve&amp;iacute;a el peligro de que el dinero fiduciario
controlado por el gobierno pudiera sostenerse y funcionar indefinidamente, que
no se dirigir&amp;iacute;a necesariamente hacia un colapso fatal y final. Mientras la
gente no espere que un aumento en la oferta de dinero quede sin control, el
banco central est&amp;aacute; en disposici&amp;oacute;n de de degradar la divisa sin destruirla
completamente.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;En otras palabras: la hiperinflaci&amp;oacute;n ser&amp;iacute;a posible sin
destruir la moneda completamente. La quiebra del boom, como apuntaba Mises, se
desarrollar&amp;iacute;a s&amp;oacute;lo cuando la gente llegara a la conclusi&amp;oacute;n de que el banco
central expandir&amp;aacute; la oferta monetaria a tipos siempre crecientes:&lt;/p&gt;
&lt;p style="padding-left:30px;" class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;Pero finalmente las masas
despertar&amp;aacute;n. Se dar&amp;aacute;n cuenta repentinamente del hecho de que la inflaci&amp;oacute;n es
una pol&amp;iacute;tica deliberada y continuar&amp;aacute;n sin fin. Su produce una descomposici&amp;oacute;n.
Aparece la quiebra del boom. Todo el mundo quiere cambiar su dinero por bienes
&amp;ldquo;reales&amp;rdquo;, sin importar si los necesita o no, sin que importe cu&amp;aacute;nto tengan que
pagar por ellos. En muy poco tiempo, en pocas semanas o incluso d&amp;iacute;as, las cosas
que se usaban como dinero ya no se usan como medios de intercambio. Se convierten
en papeles sin valor. Nadie quiere dr nada a cambio de ellos&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref7"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Niveles de deuda&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Los regimenes actuales de dinero fiduciario se caracterizan
por cantidades cada vez mayores de deuda en relaci&amp;oacute;n con la producci&amp;oacute;n real,
causada por pol&amp;iacute;ticas que intentan resolver los problemas econ&amp;oacute;micos causados
por la creaci&amp;oacute;n de cr&amp;eacute;dito y moneda de la nada usando cantidades a&amp;uacute;n mayores de
cr&amp;eacute;dito y moneda creados de la nada. Y es justo decir que cuanto mayor es el
nivel de deuda de una econom&amp;iacute;a en general, m&amp;aacute;s probable se hace la
hiperinflaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Para demostrarlo, supongamos que despu&amp;eacute;s de un largo periodo
de creaci&amp;oacute;n de moneda mediante una expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito circulante bancario
aparece una crisis de cr&amp;eacute;dito: Los prestamistas ya no quieren refinanciar la
deuda madura a los tipos de inter&amp;eacute;s existentes. Los prestatarios no pueden
devolver sus obligaciones cuando hay que pagar y tampoco pueden permitirse
pagar costes de pr&amp;eacute;stamo m&amp;aacute;s altos. Los inversores empiezan a huir de los
bonos, haciendo que los tipos de inter&amp;eacute;s aumenten r&amp;aacute;pidamente y descubriendo
inversiones no rentables. M&amp;aacute;s prestatarios, incluyendo bancos, dejan de cumplir
sus obligaciones y se extienden las quiebras. La consiguiente recesi&amp;oacute;n y el
aumento del desempleo agravan el colapso de la estructura del cr&amp;eacute;dito.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Si los inversores deber&amp;iacute;an esperar en una situaci&amp;oacute;n as&amp;iacute; que
el gobierno y su banco central opten por rescates financiados mediante creaci&amp;oacute;n
adicional de dinero, la demanda de dinero y las indemnizaciones fijas se
secar&amp;iacute;an por completo. Esto har&amp;iacute;a necesario que el banco central extendiera
cantidades siempre crecientes de dinero para estrangular a los prestatarios con
el fin de evitar la extensi&amp;oacute;n de las quiebras. Cuanto mayor sea cantidad de
deuda pendiente, mayor ser&amp;aacute; el aumento potencial de la oferta monetaria. Cuanto
m&amp;aacute;s aumenta la oferta monetaria, m&amp;aacute;s probable es que haya hiperinflaci&amp;oacute;n y un
potencial desplome de la demanda de dinero: la aparici&amp;oacute;n de la quiebra del
boom.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;----------------------------------------------------&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario en la Escuela de
Finanzas y Gesti&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;
&lt;div id="ftn1"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Ludwig von Mises, &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=90&amp;amp;category_id=8&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;Autobiograf&amp;iacute;a
de un liberal&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Uni&amp;oacute;n Editorial).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Los tipos de cambio se toman de &amp;ldquo;Dollarkurs und Goldmark im Verh&amp;auml;ltnis zur
Papiermark 1918&amp;ndash;1923&amp;rdquo;, Wirtschaftsverlag Nerchau (sin fecha de publicaci&amp;oacute;n).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Para un estudio instructivo y altamente informativo sobre la hiperinflaci&amp;oacute;n
alemana, ver F.D. Graham, &lt;i&gt;Exchange, Prices, And Production in
Hyper-Inflation: Germany, 1920&amp;ndash;1923&lt;/i&gt; (Nueva York: Russell &amp;amp; Russell,
1967 [1930]).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Ludwig von Mises, &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;category_id=24&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn5"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Ibid.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt;(6) Murray N. Rothbard, &lt;i&gt;&lt;a href="http://mises.org/store/Case-for-a-100-Percent-Gold-Dollar-The-P64.aspx?utm_source=Mises_Daily&amp;amp;utm_medium=Embedded_Link&amp;amp;utm_campaign=Item_in_Daily"&gt;The
Case for a 100 Percent Gold Dollar&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Auburn: Ludwig von Mises Institute,
2005 [1962]), p. 149.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn7"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Mises, &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;category_id=24&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=294166" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/crisis/default.aspx">crisis</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/inflaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx">inflaci&amp;#243;n</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category></item><item><title>La falacia de la (super)neutralidad del dinero</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2009/11/06/la-falacia-de-la-super-neutralidad-del-dinero.aspx</link><pubDate>Fri, 06 Nov 2009 11:42:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:266637</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=266637</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2009/11/06/la-falacia-de-la-super-neutralidad-del-dinero.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Thorsten Polleit. (Publicado el 5 de noviembre de 2009)&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra
aqu&amp;iacute;: &lt;a href="http://mises.org/daily/3809"&gt;http://mises.org/daily/3809&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Sobre la neutralidad y la superneutralidad del dinero&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La macroeconom&amp;iacute;a de la corriente principal actual
normalmente se centra en las consecuencias agregadas de las medidas pol&amp;iacute;ticas,
como el efecto en la producci&amp;oacute;n y los precios de un aumento en la existencia de
dinero&amp;hellip; Un presupuesto esencial es que el dinero es neutral.&lt;a name="_ftnref1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Se dice que el dinero es neutral si un aumento en las
existencias monetarias lleva a un aumento proporcional y permanente en los
precios y no afecta a la actividad econ&amp;oacute;mica real (como la producci&amp;oacute;n, la
inversi&amp;oacute;n y el empleo). As&amp;iacute; que un aumento en el porcentaje de crecimiento
constante de la existencia de dinero se supone que lleva a un aumento id&amp;eacute;ntico
en el porcentaje de crecimiento constante de los precios.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La hip&amp;oacute;tesis de la neutralidad del dinero se asume
principalmente para el &lt;i&gt;largo plazo&lt;/i&gt;, mientras que para &lt;i&gt;plazos cortos y
medios&lt;/i&gt;, la idea es que un aumento en las existencias del dinero s&amp;iacute; puede
afectar a la actividad econ&amp;oacute;mica. Esto es en buena parte atribuible a los
efectos sorpresa (y los costes de transacci&amp;oacute;n).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por ejemplo, un aumento inesperado en las existencias de
dinero produce cambios en los &lt;i&gt;precios relativos&lt;/i&gt; y por tanto afecta al
consumo y la inversi&amp;oacute;n. Sin embargo, en &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino los agentes del mercado
ajustan sus disposiciones (salarios, contratos, etc.) a precios m&amp;aacute;s altos y la
actividad econ&amp;oacute;mica recupera su nivel original. Por tanto, nuevo dinero aumenta
los precios, pero no incrementa la producci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La hip&amp;oacute;tesis de la neutralidad del dinero no excluye que los
cambios en los porcentajes de crecimiento monetario pueden tener efectos
permanentes en el &lt;i&gt;nivel&lt;/i&gt; de actividad econ&amp;oacute;mica. De hecho, un aumento en
el porcentaje de crecimiento de las existencias monetarias (de, por ejemplo, un
4% anual a un 5% anual) puede considerarse que tiene potencial para empujar la
producci&amp;oacute;n a nivel m&amp;aacute;s alto permanentemente.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Se dice que el dinero es superneutral si los cambios en el
porcentaje de crecimiento de la oferta de dinero no producen ning&amp;uacute;n efecto en
la producci&amp;oacute;n. En otras palabras, la hip&amp;oacute;tesis de la superneutralidad del
dinero dir&amp;iacute;a que la actividad econ&amp;oacute;mica es &lt;i&gt;independiente&lt;/i&gt; del crecimiento
monetario.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Desde el punto de vista de la Escuela Austriaca de Econom&amp;iacute;a,
la hip&amp;oacute;tesis de la superneutralidad del dinero debe rechazarse con rotundidad,
en primer lugar, pro razones metodol&amp;oacute;gicas. Para demostrarlo, debemos empezar
revisando brevemente la naturaleza del dinero.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Qu&amp;eacute; es realmente el dinero&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;El dinero es medio de intercambio universalmente aceptado.&lt;a name="_ftnref2"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Y c&amp;oacute;mo apuntaba Ludwig von Mises (1881-1973), la funci&amp;oacute;n de intercambio es la
&amp;uacute;nica funci&amp;oacute;n del dinero. Todas las dem&amp;aacute;s funciones (unidad de cuenta,
almacenamiento de valor, medio de pago diferido) son meramente subfunciones de
la funci&amp;oacute;n de intercambio.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;M&amp;aacute;s a&amp;uacute;n, el dinero es un bien como cualquier otro. Est&amp;aacute;
sujeto a &lt;i&gt;la ley de la disminuci&amp;oacute;n de la utilidad marginal&lt;/i&gt;. Esto, a su
vez, implica que un aumento en las existencias de dinero se ver&amp;aacute; necesariamente
acompa&amp;ntilde;ado por una ca&amp;iacute;da en el valor de intercambio del dinero frente a otros
bienes y servicios.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Con este tel&amp;oacute;n de fondo resulta evidente que un aumento o
disminuci&amp;oacute;n de la oferta de dinero no genera un beneficio social: simplemente
disminuye o aumenta el valor de intercambio de la unidad monetaria. Y un cambio
en la oferta monetaria tambi&amp;eacute;n implica efectos redistributivos, por tanto un
cambio en las existencias monetarias no es, y nunca puede ser, neutral.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Una inyecci&amp;oacute;n de dinero nuevo permite al primer receptor
comprara cosas a precios b&amp;aacute;sicamente no modificados, mientras que quienes
reciben dinero nuevo m&amp;aacute;s tarde s&amp;oacute;lo pueden comprara a precios mayores. As&amp;iacute; que
los primeros receptores del dinero nuevo se benefician a costa de los
posteriores (&amp;ldquo;Efecto Cantillon&amp;rdquo;).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Adem&amp;aacute;s, una inyecci&amp;oacute;n de dinero nuevo necesariamente causa
un cambio en los &lt;i&gt;precios relativos &lt;/i&gt;y esto, a su vez, afecta a la
producci&amp;oacute;n de bienes de consumo e inversi&amp;oacute;n. Cualquier cambio en la oferta
monetaria (sea de dinero en libre mercado o de dinero controlado por el estado)
tendr&amp;aacute; la implicaci&amp;oacute;n indicada anteriormente.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, en un r&amp;eacute;gimen de oferta monetaria controlada
por el estado, los cambios en la oferta monetaria son definitivamente &lt;i&gt;da&amp;ntilde;inos&lt;/i&gt;.
Ese cambio en la oferta monetaria es una violaci&amp;oacute;n de los principios
subyacentes al libre mercado, que aseguran transacci&amp;oacute;n de intercambio de
beneficio mutuo.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Como han apuntado los economistas austriacos, la producci&amp;oacute;n
estatal de dinero, en la que &amp;eacute;ste se crea de la nada por bancos comerciales
extendiendo &lt;i&gt;cr&amp;eacute;dito circulante&lt;/i&gt;, lleva a malas inversiones, ciclos de
negocio y una distribuci&amp;oacute;n de ingresos no ajustada al mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;No es menos importante que los estragos econ&amp;oacute;micos y
pol&amp;iacute;ticos que causan las debacles monetarias abren la puerta a mayores
intervenciones gubernamentales en el sistema de libre mercado. &amp;Eacute;stas minan cada
vez m&amp;aacute;s los derechos de propiedad, llegando a destruirlos, y con ellos, la
libertad.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Por fin, la eliminar cualquier duda, Mises demostr&amp;oacute; que el
dinero no puede ser neutral por razones l&amp;oacute;gicas. De acuerdo con un an&amp;aacute;lisis
praxeol&amp;oacute;gico, el &lt;i&gt;axioma de la acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt; es una verdad irrefutable.
De hecho es un juicio sint&amp;eacute;tico a priori en t&amp;eacute;rminos kantianos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La ley de la disminuci&amp;oacute;n de la utilidad marginal est&amp;aacute;
impl&amp;iacute;cita l&amp;oacute;gicamente en el axioma de la acci&amp;oacute;n humana y por tanto es una
verdad irrefutable. El dinero es un bien econ&amp;oacute;mico y est&amp;aacute; sujeto a la ley de la
disminuci&amp;oacute;n de la utilidad marginal. Por tanto, un aumento en la oferta
monetaria debe tambi&amp;eacute;n necesariamente llevar a una disminuci&amp;oacute;n de su poder de
compra y causar cambios en otras variables econ&amp;oacute;micas. Un cambio en la existencia
de dinero no puede ser neutral por razones l&amp;oacute;gicas. &lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;Dinero y PIB real en Estados Unidos&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La hip&amp;oacute;tesis de la superneutralidad del dinero, desde el
punto de vista de la econom&amp;iacute;a de la corriente principal, sugiere que las
ganancias en la producci&amp;oacute;n no estar&amp;iacute;an relacionadas con cambios en la oferta
monetaria en el largo plazo. Y realmente esto es lo que sugiere una mirada a
los datos.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Los gr&amp;aacute;ficos en el lado izquierdo (a) muestran la relaci&amp;oacute;n
entre los porcentajes de crecimiento real del PIB y de crecimiento monetario
anuales en los Estados Unidos desde el primer trimestre de 1960 al segundo
semestre de 2009. Los gr&amp;aacute;ficos en el lado derecho (b) muestran las relaciones
entre el crecimiento del PIB real anual y los cambios trimestrales en los
porcentajes de crecimiento de la oferta de dinero anual (tambi&amp;eacute;n conocidos como
porcentajes de &lt;i&gt;aceleraci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; del crecimiento monetario).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;img alt="Figure 1" src="http://mises.org/images/3809/Figure1.png" /&gt;&lt;br clear="ALL" /&gt;
Los cambios anuales en el M1 muestran en general, una relaci&amp;oacute;n ligeramente
negativa con el crecimiento del PIB real (como sugiere la pendiente negativa de
la l&amp;iacute;nea de regresi&amp;oacute;n).&lt;a name="_ftnref3"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En el periodo que revisamos, un crecimiento anual del M1 (de, digamos, el 4% al
5%) lleva a una ca&amp;iacute;da de un 0,3% en el crecimiento anual del PIB. Una &lt;i&gt;aceleraci&amp;oacute;n&lt;/i&gt;
del crecimiento anual del M1 (digamos de un 5% anual a un 6% anual) realmente
no tiene, de media, ninguna influencia en el crecimiento del PIB real.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;La relaci&amp;oacute;n entre crecimiento anual del M2 y del PIB real
muestra una relaci&amp;oacute;n positiva, aunque muy peque&amp;ntilde;a. Un aumento en el porcentaje
de crecimiento anual del M2 de un 1% (de nuevo, pongamos de un 5% anual a un 6%
anual) supone un aumento de PIB real anual de un 0,11% de media.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;De hecho, puede decirse que expandir el M2 b&amp;aacute;sicamente
refleja parte de la inflaci&amp;oacute;n de los precios de los activos financieros, porque
el M2 b&amp;aacute;sicamente muestra mucho mejor que el M1 la expansi&amp;oacute;n de cr&amp;eacute;dito
circulante de los bancos comerciales. La relaci&amp;oacute;n entre una &lt;i&gt;aceleraci&amp;oacute;n&lt;/i&gt;
del crecimiento anual del M2 y el crecimiento anual del PIB real es negativa de
media.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Aunque uno sin duda no deber&amp;iacute;a entusiasmarse al ver estos
sencillos ejemplos emp&amp;iacute;ricos (despu&amp;eacute;s de todo, es la praxeolog&amp;iacute;a la que
establece l&amp;oacute;gicamente la veracidad de una teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica), estos ejemplos
reflejan importantes lecciones de la teor&amp;iacute;a monetaria austriaca.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Primero, en el pasado el aumento en la oferta monetaria, no
fue, en general, acompa&amp;ntilde;ado por un aumento en la producci&amp;oacute;n total, as&amp;iacute; que el
incesante incremento en la oferta monetaria no hizo m&amp;aacute;s rica a la sociedad.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Segundo, los cambios en la existencia de dinero se asociaron
a veces a considerables movimientos en la producci&amp;oacute;n. Sin embargo, como los
movimientos de ganancias en la producci&amp;oacute;n se ve&amp;iacute;a m&amp;aacute;s o menos compensados con
las p&amp;eacute;rdidas (como se deduce de la primera conclusi&amp;oacute;n), esta relaci&amp;oacute;n
testimonia la conclusi&amp;oacute;n austriaca de de que los aumentos en la oferta
monetaria a trav&amp;eacute;s del &lt;i&gt;cr&amp;eacute;dito circulante&lt;/i&gt; son la causa predominante del
ciclo de negocio.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Tercero, el incremento continuo en las existencias de dinero
(reflejado en los porcentajes de crecimiento positivos de las existencias de
dinero en el tiempo) muestra claramente la naturaleza inflacionaria de sistema
de dinero fiduciario: los efectos de la inflaci&amp;oacute;n incluyen la degradaci&amp;oacute;n de la
moneda y ganancias de redistribuci&amp;oacute;n en una manera disconforme con el mercado.&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La necesidad de desmitificar&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Mises era un defensor del libre mercado del dinero. Ese dinero,
sosten&amp;iacute;a Mises, ser&amp;iacute;a completamente compatible con los principios del orden social
libre y minimizar&amp;iacute;a los efectos econ&amp;oacute;micamente perturbadores en comparaci&amp;oacute;n con
la producci&amp;oacute;n estatal del dinero (basada en &lt;i&gt;cr&amp;eacute;dito circulante&lt;/i&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Quiz&amp;aacute; sea m&amp;aacute;s importante que Mises apreci&amp;oacute; que el libre
mercado del dinero era asimismo una &lt;i&gt;protecci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; contra la destrucci&amp;oacute;n del
orden del libre mercado por intervenci&amp;oacute;n gubernamental, provocada regularmente
por debacles monetarias. Inevitablemente causadas por los monopolios estatales
de oferta del dinero.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Contra este tel&amp;oacute;n de fondo han de desmitificarse las
nociones de neutralidad y superneutralidad del dinero. Hay que reconocer que
ambas hip&amp;oacute;tesis apoyan la defensa contra una pol&amp;iacute;tica monetaria abiertamente
inflacionista: reconocen que m&amp;aacute;s dinero no genera m&amp;aacute;s producci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, las hip&amp;oacute;tesis de la neutralidad y la
superneutralidad del dinero se basan en una interpretaci&amp;oacute;n simplificada de la
teor&amp;iacute;a cuantitativa. En consecuencia, ignoran los efectos inflacionistas que se
producen inevitablemente cuando el estado inyecta nuevo dinero en el sistema.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y como se pasan por alto esos efectos inflacionistas (y sus
consecuencias econ&amp;oacute;micas y pol&amp;iacute;ticas), se pierde de vista el papel econ&amp;oacute;micamente
destructivo que juegan los bancos centrales: incrementar la oferta monetaria
creando &lt;i&gt;cr&amp;eacute;dito circulante&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y finalmente, necesita advertirse que las hip&amp;oacute;tesis de la
superneutralidad del dinero es una expresi&amp;oacute;n del modo empirista-positivista de
modelar la econom&amp;iacute;a igual que las ciencias naturales. Mises advert&amp;iacute;a&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;&amp;ldquo;Las ciencias de la acci&amp;oacute;n humana
difieren radicalmente de las ciencias naturales. Todos los autores que quieren
construir un sistema epistemol&amp;oacute;gico de las ciencias de la acci&amp;oacute;n humana de
acuerdo con los patrones de las ciencias naturales yerran lamentablemente&amp;rdquo;.&lt;a name="_ftnref4"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;As&amp;iacute; que el m&amp;eacute;todo de las
ciencias naturales es inapropiado para el estudio de la econom&amp;iacute;a, que es un
campo de la praxeolog&amp;iacute;a. El esp&amp;iacute;ritu metodol&amp;oacute;gico que conlleva la hip&amp;oacute;tesis de
la superneutralidad del dinero promueve, por tanto, teor&amp;iacute;as falsas, que, a su
vez, impulsan pol&amp;iacute;ticas da&amp;ntilde;inas.&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;---------------------------------------------&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal"&gt;Thorsten Polleit es Profesor Honorario de la Escuela de
Finanzas y Direcci&amp;oacute;n de Frankfurt.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;br clear="all" /&gt;

&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="ftn1"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt; Para una referencia sobre la
discusi&amp;oacute;n en la teor&amp;iacute;a monetario de la corriente principal, ver por ejemplo, &lt;span&gt;McCallum, B. T&lt;/span&gt;., &amp;quot;Long-Run Monetary
Neutrality and Contemporary Policy Analysis&amp;quot;, Discussion Paper No.
2004-E-18, Institute For Monetary And Economic Studies, Bank of Japan; tambi&amp;eacute;n &lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;Bullard,
J. B &lt;/span&gt;y&lt;span&gt; Keating, J&lt;/span&gt;.,
&amp;quot;The Long-run Relationship Between Inflation and Output in Postwar
Economies,&amp;quot; &lt;i&gt;Journal of Monetary Economics&lt;/i&gt; 36, n&amp;ordm; 3 (Diciembre
1995): pp. 477&amp;ndash;496.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
En este contexto, ver &lt;span&gt;Ludwig von Mises&lt;/span&gt;,
&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt; &lt;/i&gt;(Unidad Editorial).&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn3"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
Advi&amp;eacute;rtase que M1 y MZM b&amp;aacute;sicamente representan los medios de pago o pasivos
bancarios que pueden convertirse f&amp;aacute;cilmente en medios de pago. Por el
contrario, M2 incluye asimismo pasivos bancarios a plazo m&amp;aacute;s largo (como por
ejemplo, dep&amp;oacute;sitos a plazo), que se realizan normalmente con prop&amp;oacute;sito de
ahorrar.&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn4"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;
&lt;i&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=266637" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/dinero/default.aspx">dinero</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Thorsten+Polleit/default.aspx">Thorsten Polleit</category></item></channel></rss>