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&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 27 de febrero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5927"&gt;http://mises.org/daily/5927&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En el periodo de auge que acab&amp;oacute; en
1929, los sindicatos hab&amp;iacute;an tenido &amp;eacute;xito en casi todos los pa&amp;iacute;ses en poner los
niveles salariales por encima de los que el mercado habr&amp;iacute;a determinado, si
estuviera manipulado solo por las barreras migratorias. Estos niveles
salariales ya produjeron en muchos pa&amp;iacute;ses un desempleo institucional de un
volumen considerable mientras la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito segu&amp;iacute;a produci&amp;eacute;ndose a
un ritmo acelerado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Cuando lleg&amp;oacute; finalmente la
inevitable depresi&amp;oacute;n y los precios de los productos empezaron a caer, los
sindicatos, firmemente apoyados por los gobiernos, incluso por los despreciados
como antisindicales, mantuvieron tercamente sus pol&amp;iacute;ticas de altos salarios. O
bien negaban de plano el permiso para cualquier recorte en los niveles
salariales nominales o solo conced&amp;iacute;an recortes insuficientes. El resulta fue un
tremendo aumento en el desempleo institucional. (Por otro lado, aquellos
trabajadores que mantuvieron sus trabajos mejoraron su nivel de vida ya que
aumentaron sus salarios reales por hora trabajada).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La carga de las prestaciones de
desempleo se hizo insoportable. Los millones de desempleados eran una seria
amenaza para la paz interior. Los pa&amp;iacute;ses industriales se vieron perseguidos por
el fantasma de la revoluci&amp;oacute;n. Pero los l&amp;iacute;deres sindicales eran intratables y
ning&amp;uacute;n estadista ten&amp;iacute;a el valor para desafiarles abiertamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En esta situaci&amp;oacute;n los asustados
gobernantes pensaron en un recurso recomendado desde hac&amp;iacute;a mucho por los
doctrinarios inflacionistas. Como los sindicatos protestaban ante un ajuste de
los salarios al estado de la relaci&amp;oacute;n monetaria y los precios de los productos,
decidieron ajustar la relaci&amp;oacute;n monetaria y los precios de los productos a la
altura de los niveles salariales. Tal y como los ve&amp;iacute;an, no eran los niveles
salariales los que estaban demasiado altos: su propia unidad monetaria nacional
estaba sobrevalorada en t&amp;eacute;rminos de oro y cambio de moneda y ten&amp;iacute;a que
reajustarse. La devaluaci&amp;oacute;n era la soluci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los objetivos de la devaluaci&amp;oacute;n
eran:&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Preservar el nivel de los salarios nominales o
     incluso crear las condiciones requeridas para su posterior aumento,
     mientras que los niveles salariales nominales deber&amp;iacute;an m&amp;aacute;s bien hundirse.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hacer que los precios de los productos,
     especialmente los agr&amp;iacute;colas y ganaderos, aumenten en t&amp;eacute;rminos de moneda
     nacional o, al menos, impedir que caigan m&amp;aacute;s.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Favorecer a los deudores a costa de los acreedores.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estimular las exportaciones y reducir las
     importaciones.&lt;/li&gt;
&lt;li style="margin-top:6.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Atraer a m&amp;aacute;s turistas extranjeros y hacer m&amp;aacute;s caro
     (en t&amp;eacute;rminos de moneda local) que los propios ciudadanos del pa&amp;iacute;s visiten
     el extranjero.&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, ni los gobiernos ni
los defensores literarios de su pol&amp;iacute;tica eran lo suficientemente francos como
para admitir abiertamente que uno de los principales prop&amp;oacute;sitos de la
devaluaci&amp;oacute;n era una reducci&amp;oacute;n del nivel de los salarios reales. Prefer&amp;iacute;an en su
mayor parte describir el objetivo de la devaluaci&amp;oacute;n como la eliminaci&amp;oacute;n de un
supuesto &amp;ldquo;desequilibrio fundamental&amp;rdquo; entre el &amp;ldquo;nivel&amp;rdquo; nacional e internacional
de los precios. Hablaban de la necesidad de rebajar los costes internos de
producci&amp;oacute;n. Pero ansiaban no mencionar que uno de los dos costes que esperaban
rebajar por la devaluaci&amp;oacute;n eran los salarios reales, sino el otro el inter&amp;eacute;s
estipulado en las deudas empresariales a largo plazo y el principal de dichas
deudas.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es imposible tomar en serio los
argumentos aportados a favor de la devaluaci&amp;oacute;n. Eran completamente confusos y
contradictorios. Pues la devaluaci&amp;oacute;n no era una evaluaci&amp;oacute;n fr&amp;iacute;a de los pros y
contras. Era una capitulaci&amp;oacute;n de los gobiernos ante los l&amp;iacute;deres sindicales que
no quer&amp;iacute;an perder la cara admitiendo que su pol&amp;iacute;tica salarial hab&amp;iacute;a fracasado y
hab&amp;iacute;a producido un desempleo institucional a una escala sin precedentes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue una disposici&amp;oacute;n desesperada de
estadistas d&amp;eacute;biles e ineptos que estaba motivada por su voluntad de prolongar
su permanencia en el cargo. Al justificar su pol&amp;iacute;tica, estos demagogos no se
preocupaban por las contradicciones. Promet&amp;iacute;an a las industrias transformadoras
y los granjeros que la devaluaci&amp;oacute;n har&amp;iacute;a que aumentaran los precios. Pero al
mismo tiempo promet&amp;iacute;an a los consumidores que los r&amp;iacute;gidos controles de precios
impedir&amp;iacute;an cualquier aumento en el coste de la vida.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Despu&amp;eacute;s de todo, los gobiernos a&amp;uacute;n
pod&amp;iacute;an excusar su conducta refiri&amp;eacute;ndose al hecho de que bajo un estado concreto
de opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica, completamente bajo el influjo de las mentiras doctrinales
del sindicalismo, no pod&amp;iacute;a recurrirse a ninguna otra pol&amp;iacute;tica. Esa excusa no
pod&amp;iacute;an exponerla aquellos autores que alababan la flexibilidad de los tipos de
cambio de moneda como el sistema monetario perfecto y m&amp;aacute;s deseable. Mientras que
los gobiernos segu&amp;iacute;an ansiando destacar que la devaluaci&amp;oacute;n era una medida de
emergencia que no se iba a repetir, estos autores proclamaban que el patr&amp;oacute;n
flexible era el sistema monetario m&amp;aacute;s apropiado y estaban deseosos de demostrar
los supuestos males propios de la estabilidad en los tipos de cambio de moneda.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En su ciego celo por agradar a los
gobiernos y los poderosos grupos de presi&amp;oacute;n de los trabajadores sindicalizados
y los granjeros, sobreestimaron tremendamente el caso de las paridades
flexibles. Pero los inconvenientes de la flexibilidad en los patrones se hizo
manifiesta muy pronto. El entusiasmo por la devaluaci&amp;oacute;n de desvaneci&amp;oacute;
r&amp;aacute;pidamente.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En los a&amp;ntilde;os de la Segunda Guerra
Mundial, poco m&amp;aacute;s de una d&amp;eacute;cada despu&amp;eacute;s del d&amp;iacute;a en que Gran Breta&amp;ntilde;a establec&amp;iacute;a
el patr&amp;oacute;n flexible, incluso Lord Keynes y sus seguidores descubrieron que la
estabilidad de los tipos de cambio de moneda ten&amp;iacute;a sus ventajas. Uno de los
supuestos objetivos del Fondo Monetario Internacional es estabilizar los tipos
de cambio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si uno mira la devaluaci&amp;oacute;n, no con
los ojos de un apologista de las pol&amp;iacute;ticas del gobierno y el sindicato, sino
con los de un economista, uno debe ante todo destacar que todas sus supuestas
ventajas son solo temporales. Adem&amp;aacute;s, dependen de la condici&amp;oacute;n de que solo un
pa&amp;iacute;s deval&amp;uacute;e mientras los dem&amp;aacute;s se abstienen de hacerlo con sus respectivas
divisas. Si los otros pa&amp;iacute;ses deval&amp;uacute;an en la misma proporci&amp;oacute;n, no aparecen
cambios en el comercio exterior. Si deval&amp;uacute;an en una mayor medida, todas estas
ventajas transitorias, sean cuales sean, les favorecen exclusivamente a ellos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, una aceptaci&amp;oacute;n
generalizada de los principios del patr&amp;oacute;n flexible debe producir una sobrepuja
entre naciones. Al final de esta carrera se encuentra la completa destrucci&amp;oacute;n
de todos los sistemas monetarios nacionales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las muy comentadas ventajas que
otorga la devaluaci&amp;oacute;n en el comercio exterior y el turismo que se deben
enteramente al hecho del ajuste de los precios y salarios internos al estado de
cosas creado por la devaluaci&amp;oacute;n requieren cierto tiempo. Mientras este proceso
de ajuste no se hay completado a&amp;uacute;n, se estimula la exportaci&amp;oacute;n y se desanima la
importaci&amp;oacute;n. Sin embargo, esto significa &amp;uacute;nicamente que en este intervalo los
ciudadanos del pa&amp;iacute;s devaluador est&amp;aacute;n obteniendo menos por lo que est&amp;aacute;n
vendiendo en el exterior y pagando m&amp;aacute;s por lo que est&amp;aacute;n comprando en el
exterior; por tanto, deben restringir su consumo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Este efecto puede parecer bueno en
opini&amp;oacute;n de quienes la balanza comercial es la vara de medir el bienestar de una
naci&amp;oacute;n. El lenguaje llano, ha de describirse as&amp;iacute;: el ciudadano brit&amp;aacute;nico debe
exportar m&amp;aacute;s bienes brit&amp;aacute;nicos para comprar la cantidad de t&amp;eacute; que recib&amp;iacute;a antes
de la devaluaci&amp;oacute;n por una cantidad menor de bienes brit&amp;aacute;nicos exportados.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La devaluaci&amp;oacute;n, dicen sus
defensores, reduce la carga de las deudas. Es verdad. Favorece a los deudores a
costa de los acreedores. A los ojos de quienes a&amp;uacute;n no han aprendido que bajo
las condiciones modernas los acreedores no deben identificarse con los ricos ni
los deudores con los pobres, esto es algo beneficioso.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El efecto real es que los
propietarios endeudados de inmuebles y terrenos rurales y los accionistas de
empresas endeudadas se ven ayudados en perjuicio de la inmensa mayor&amp;iacute;a cuyos
ahorros est&amp;aacute;n invertidos en bonos, obligaciones, cuentas de ahorro y p&amp;oacute;lizas de
seguros.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Tambi&amp;eacute;n hay que tener en cuenta los
pr&amp;eacute;stamos exteriores. Cuando Gran Breta&amp;ntilde;a, Estados Unidos, Francia, Suiza y
otros pa&amp;iacute;ses europeos acreedores devaluaran sus divisas, estar&amp;iacute;an haciendo un
regalo a sus deudores externos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Uno de los principales argumentos
aportados a favor de un patr&amp;oacute;n flexible es que rebaja el tipo de inter&amp;eacute;s en el
mercado monetario dom&amp;eacute;stico. Bajo el patr&amp;oacute;n oro cl&amp;aacute;sico y el r&amp;iacute;gido patr&amp;oacute;n
cambio oro, se dice, un pa&amp;iacute;s debe ajustar el tipo nacional de inter&amp;eacute;s a las
condiciones en el mercado monetario internacional. Bajo el patr&amp;oacute;n flexible, es
libre de seguir en la determinaci&amp;oacute;n de los tipos de inter&amp;eacute;s una pol&amp;iacute;tica guiada
exclusivamente por consideraciones de su propio bienestar interno.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El argumento es evidentemente
insostenible respecto de esos pa&amp;iacute;ses en los que la cantidad total de deuda a
pa&amp;iacute;ses extranjeros excede la cantidad total de pr&amp;eacute;stamos otorgados a pa&amp;iacute;ses
extranjeros. Cuando en el curso del siglo XIX, algunas de estas naciones
deudoras adoptaron una pol&amp;iacute;tica de dinero fuerte, sus empresas y ciudadanos
pod&amp;iacute;an contraer deudas en el extranjero en t&amp;eacute;rminos de su divisa nacional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esta posibilidad desapareci&amp;oacute;
completamente con el cambio en las pol&amp;iacute;ticas monetarias de estos pa&amp;iacute;ses. Ning&amp;uacute;n
banquero estadounidense contratar&amp;iacute;a un pr&amp;eacute;stamo en liras italianas o tratar&amp;iacute;a
de emitir bonos en liras. Respecto de los cr&amp;eacute;ditos en el extranjero, no puede
importar ning&amp;uacute;n cambio en la moneda local del pa&amp;iacute;s del deudor. Respecto de los
cr&amp;eacute;ditos en el interior, la devaluaci&amp;oacute;n afecta solo a las deudas previamente
contra&amp;iacute;das. Aumenta el tipo de inter&amp;eacute;s bruto del mercado de las nuevas deudas
al hacer aparecer una prima positiva en el precio.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esto se aplica tambi&amp;eacute;n en relaci&amp;oacute;n
con las condiciones de los tipos de inter&amp;eacute;s en las naciones acreedoras. No hay
necesidad de a&amp;ntilde;adir nada a la explicaci&amp;oacute;n de que el inter&amp;eacute;s no es un fen&amp;oacute;meno
monetario y no puede verse afectado a largo plazo por medidas monetarias.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es verdad que las devaluaciones a
las que recurrieron diversos gobiernos entre 1931 y 1938 hicieron que los
salarios reales cayeran en algunos pa&amp;iacute;ses y as&amp;iacute; se redujo la cantidad de
desempleo institucional. El historiador, al ocuparse de estas devaluaciones,
puede por tanto decir que fueron un &amp;eacute;xito ya que impidieron un levantamiento
revolucionario de las masas desempleadas que crec&amp;iacute;an cada d&amp;iacute;a y, bajo las
condiciones ideol&amp;oacute;gicas prevalentes, no pod&amp;iacute;a haberse recurrido a ning&amp;uacute;n otro
medio en esta situaci&amp;oacute;n cr&amp;iacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero el historiador tambi&amp;eacute;n tendr&amp;iacute;a
que a&amp;ntilde;adir que el remedio no afect&amp;oacute; a las causas &amp;uacute;ltimas del desempleo
institucional, las defectuosas ideas del sindicalismo laboral. La devaluaci&amp;oacute;n
era un dispositivo ingenioso para eludir la influencia de la doctrina sindical.
Funcion&amp;oacute; porque no obstaculizaba el prestigio del sindicalismo. Pero
precisamente porque dejaba inc&amp;oacute;lume la popularidad del sindicalismo, solo pod&amp;iacute;a
funcionar a corto plazo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los l&amp;iacute;deres sindicales aprendieron
a distinguir entre niveles salariales nominales y reales. Hoy sus pol&amp;iacute;ticas se
dirigen a aumentar los niveles salariales reales. Ya no pueden ser enga&amp;ntilde;ados
por una ca&amp;iacute;da en el poder adquisitivo de la unidad monetaria. La devaluaci&amp;oacute;n a
perdido su utilidad como dispositivo para reducir el desempleo institucional.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El conocimiento de estos factores
ofrece una clave para una valoraci&amp;oacute;n correcta del papel que desempe&amp;ntilde;aron las
doctrinas de Lord Keynes en los a&amp;ntilde;os entre la Primera y la Segunda Guerra
Mundial. Keynes no a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; ninguna nueva idea al cuerpo de las mentiras
inflacionistas, refutadas mil veces por los economistas. Sus ense&amp;ntilde;anzas fueron
incluso m&amp;aacute;s contradictorias e inconsistentes que las de sus predecesores
quienes, como Silvio Gesell, fueron rechazados como exc&amp;eacute;ntricos monetarios.
Simplemente supo c&amp;oacute;mo vestir la demanda de inflaci&amp;oacute;n y expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito con
la sofisticada terminolog&amp;iacute;a de la econom&amp;iacute;a matem&amp;aacute;tica.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los autores intervencionistas no
supieron aportar argumentos razonables a favor de la pol&amp;iacute;tica de gasto
desmedido: sencillamente no pudieron encontrar un argumento contra el teorema
econ&amp;oacute;mico respecto del desempleo institucional. En esta encrucijada,
agradecieron la &amp;ldquo;revoluci&amp;oacute;n keynesiana&amp;rdquo; con los versos de Wordsworth: &amp;ldquo;Hab&amp;iacute;a
dicha en estar vivo en ese amanecer, pero ser joven era el mismo cielo&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, era solo un cielo de
corta duraci&amp;oacute;n. Podemos admitir que a los gobiernos brit&amp;aacute;nico y estadounidense
en la d&amp;eacute;cada de 1930 no les quedaba otro camino que la devaluaci&amp;oacute;n de la
divisa, la inflaci&amp;oacute;n y la expansi&amp;oacute;n del cr&amp;eacute;dito, los presupuestos
desequilibrados y el gasto en d&amp;eacute;ficit. Los gobiernos no pod&amp;iacute;an librarse de la
presi&amp;oacute;n de la opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica. No pod&amp;iacute;an rebelarse contra la preponderancia de
las ideolog&amp;iacute;as generalmente aceptadas, por muy falsas que fueran.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero esto no excusa a los cargos
que pudieron renunciar en lugar de aplicar pol&amp;iacute;ticas desastrosas para el pa&amp;iacute;s.
Menos a&amp;uacute;n excusa a los autores que trataron de proporcionar una justificaci&amp;oacute;n
supuestamente cient&amp;iacute;fica para la peor de todas las falacias populares: el
inflacionismo.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 31 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=459141" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/devaluaci_26002300_243_3B00_n/default.aspx">devaluaci&amp;#243;n</category></item><item><title>El gobierno y la moneda</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/21/el-gobierno-y-la-moneda.aspx</link><pubDate>Tue, 21 Feb 2012 17:39:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:458360</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=458360</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2012/02/21/el-gobierno-y-la-moneda.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 20 de febrero de 2012)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5916"&gt;http://mises.org/daily/5916&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los medios de intercambio y el
dinero son fen&amp;oacute;menos del mercado. Lo que hace de una cosa un medio de
intercambio o dinero es la conducta de las partes en las transacciones del
mercado. Una ocasi&amp;oacute;n para ocuparse de los problemas monetarios se les presenta
a las autoridades de la misma forma en que se preocupan de todos los objetos
intercambiados, es decir, cuando se les pide decidir si el fracaso o no de una
del partes en un acto de intercambio de cumplir con sus obligaciones
contractuales justifica la compulsi&amp;oacute;n por parte del aparato de opresi&amp;oacute;n
violenta del gobierno. Si ambas partes descargan sus obligaciones mutuas
instant&amp;aacute;nea y simult&amp;aacute;neamente, en general no se producen conflictos que
induzcan a una de las partes a apelar al poder judicial. Pero si las
obligaciones de una o ambas partes se retrasan temporalmente, puede ocurrir que
se pida a los tribunales decidir c&amp;oacute;mo deben cumplirse los t&amp;eacute;rminos del
contrato. Si implica el pago de una suma de dinero, esto implica a su vez la
tarea de determinar que sentido debe atribuirse a los t&amp;eacute;rminos monetarios
utilizados en el contrato.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Por tanto, recae en las leyes del
pa&amp;iacute;s y en los tribunales definir lo que las partes del contrato ten&amp;iacute;an en mente
cuando hablaban de una suma de dinero y establecer c&amp;oacute;mo va a resolverse la
obligaci&amp;oacute;n del pago de dicha suma de acuerdo con los t&amp;eacute;rminos acordados. Tienen
que determinar qu&amp;eacute; es y qu&amp;eacute; no es de curso legal. Atendiendo a esta tarea, las
leyes y tribunales no &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;crean&lt;/i&gt; dinero.
Una cosa se convierte en dinero solo en virtud del hecho de que quienes
intercambian productos y servicios los usan com&amp;uacute;nmente como medio de
intercambio. En la econom&amp;iacute;a de mercado no intervenida, las leyes y jueces al
atribuir una cualidad de curso legal a cierta cosa simplemente establecen lo
que, seg&amp;uacute;n los usos del comercio, entend&amp;iacute;an las partes cuando se refirieron en
su acuerdo a una cantidad definida de dinero. Interpretan las costumbres del
comercio de la misma forma en la que proced&amp;iacute;an cuando se les ped&amp;iacute;a determinar
cu&amp;aacute;l es el significado de cualquier otro t&amp;eacute;rmino utilizado en los contratos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n ha sido una
prerrogativa de los gobernantes de un pa&amp;iacute;s. Sin embargo, esta actividad del
gobierno originalmente no ten&amp;iacute;a otro objetivo que la estampaci&amp;oacute;n y
certificaci&amp;oacute;n de pesos y medidas. El sello de la autoridad en una pieza de
metal se supon&amp;iacute;a que certificaba su peso y calidad. Cuando pr&amp;iacute;ncipes posteriores
recurr&amp;iacute;an a sustituir con metales m&amp;aacute;s comunes y baratos parte de los metales
preciosos al tiempo que manten&amp;iacute;an el rostro y nombre habituales de las monedas,
lo hac&amp;iacute;an furtivamente y con completo conocimiento del hecho de que estaban
realizando un intento fraudulento de enga&amp;ntilde;ar al pueblo. Tan pronto como el
pueblo descubr&amp;iacute;a estos artificios, se utilizaban las monedas devaluadas con un
descuento respecto de las mejores antiguas. Los gobiernos reaccionaban
recurriendo a la fuerza y la coacci&amp;oacute;n. Hac&amp;iacute;an ilegal discriminar en el comercio
y en el establecimiento de los pagos diferidos entre moneda &amp;ldquo;buena&amp;rdquo; y moneda
&amp;ldquo;mala&amp;rdquo; y decretaban precios m&amp;aacute;ximos en t&amp;eacute;rminos de moneda &amp;ldquo;mala&amp;rdquo;. Sin embargo,
el resultado obtenido no era el que buscaban los gobiernos. Los decretos no
deten&amp;iacute;an el proceso que ajustaba los precios de las materias primas (en
t&amp;eacute;rminos de la moneda devaluada) al estado real de la relaci&amp;oacute;n monetaria.
Adem&amp;aacute;s, aparec&amp;iacute;an los efectos que describe la ley de Gresham.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, la historia de la
interferencia p&amp;uacute;blica en la moneda no es meramente un registro de pr&amp;aacute;cticas de
envilecimiento y de intentos frustrados&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;de eludir las inevitables consecuencias catal&amp;aacute;cticas. Hubo gobiernos que
no consideraban sus prerrogativas de acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n como un medio de enga&amp;ntilde;ar a esa
parte del pueblo que daba su confianza a la integridad de sus gobernantes y
que, por ignorancia, estaban dispuestos a aceptar las monedas devaluadas por su
valor facial. Estos gobiernos consideraban a la fabricaci&amp;oacute;n de monedas no como
una fuente de lucro fiscal subrepticio, sino un servicio p&amp;uacute;blico pensado para
salvaguardar un funcionamiento fluido del mercado. Pero incluso estos gobiernos
(por ignorancia o diletantismo) recurr&amp;iacute;an a menudo a medidas que equival&amp;iacute;an a
interferir en la estructura de precios, aunque no estuvieran deliberadamente
planeadas como tales. Como se utilizaban dos metales precios al tiempo como
dinero, las autoridades cre&amp;iacute;an ingenuamente que era su obligaci&amp;oacute;n unificar el
sistema monetario decretando una relaci&amp;oacute;n r&amp;iacute;gida de intercambio entre el oro y
la plata. El sistema bimet&amp;aacute;lico result&amp;oacute; ser un completo fracaso. No produjo
bimetalismo, sino un patr&amp;oacute;n alternativo. El metal que, comparado con el estado
inmediato del fluctuante tipos de intercambio del mercado entre oro y plata, estaba
sobrevalorado en la relaci&amp;oacute;n fijada legalmente, predominaba en la circulaci&amp;oacute;n
nacional, mientras que el otro metal desaparec&amp;iacute;a. Finalmente, el gobierno
abandon&amp;oacute; sus vanos intentos y acept&amp;oacute; el monometalismo. La actual pol&amp;iacute;tica de
compra de plata del gobierno estadounidense no es un dispositivo serio de
pol&amp;iacute;tica monetaria. Es simplemente una acci&amp;oacute;n para aumentar el precio de la
plata a favor de los propietarios de minas de plata, de sus empleados y de los
estados en cuyas fronteras est&amp;aacute;n ubicadas las minas. Su significado monetario
consiste exclusivamente en el hecho de que se financia emitiendo billetes
adicionales de d&amp;oacute;lar cuya cualidad de curso legal no difiere esencialmente de
la de los billetes de la Reserva Federal, aunque muestren la impresi&amp;oacute;n pr&amp;aacute;cticamente
sin sentido de &amp;ldquo;certificado de plata&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, la historia econ&amp;oacute;mica
tambi&amp;eacute;n proporciona ejemplos de pol&amp;iacute;ticas monetarias bien dise&amp;ntilde;adas y de &amp;eacute;xito
por parte de gobierno cuya &amp;uacute;nica intenci&amp;oacute;n era equipar a sus pa&amp;iacute;ses con un
sistema monetario que funcione de forma fluida. El liberalismo del laissez
faire no aboli&amp;oacute; la tradicional prerrogativa de la acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n del gobierno. Pero
en las manos de los gobiernos liberales, el car&amp;aacute;cter de este monopolio estatal
se vio completamente alterado. Se descartaron las ideas que lo consideraban
como un instrumento de las pol&amp;iacute;ticas intervencionistas. Ya no se us&amp;oacute; para fines
fiscales o para favorecer a algunos grupos de personas a costa de otros. Las
actividades monetarias del gobierno de dirig&amp;iacute;an a un solo objetivo: facilitar y
simplificar el uso del medio de intercambio al que la conducta de la gente
hab&amp;iacute;a hecho dinero. Se estaba de acuerdo en que un sistema monetario de una
naci&amp;oacute;n deb&amp;iacute;a ser s&amp;oacute;lido. El principio de solidez significaba que las monedas
comunes (es decir, aqu&amp;eacute;llas cuyo poder de curso legal era asignado por las
leyes) deber&amp;iacute;an ser barras de met&amp;aacute;lico adecuadamente calibradas y estampadas,
acu&amp;ntilde;adas de tal manera que facilitaran la detecci&amp;oacute;n de limaduras, abrasiones y
falsificaciones. No se atribu&amp;iacute;a al sello del gobierno m&amp;aacute;s funci&amp;oacute;n que
certificar el peso y la calidad del metal que conten&amp;iacute;an. Las piezas cuyo peso
se redujera por el desgaste o por cualquier otra raz&amp;oacute;n m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de los muy
estrechos l&amp;iacute;mites permitidos perd&amp;iacute;an su calidad de moneda de curso legal; las
propias autoridades retiraban esas piezas de la circulaci&amp;oacute;n y las reacu&amp;ntilde;aban.
El receptor de una moneda desgastada no necesitaba recurrir a las balanzas y el
crisol para saber su peso y contenido. Por otro lado, se permit&amp;iacute;a a las
personas a llevar metal a la ceca y que se transformara en monedas normales ya
sea libre de cargas o bajo un pago por la acu&amp;ntilde;aci&amp;oacute;n que no sobrepasara los
costes reales del proceso. As&amp;iacute;, las distintas divisas nacionales se
convirtieron en verdaderas monedas en oro. As&amp;iacute; se consigui&amp;oacute; una&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;estabilidad en el tipo de cambio entre la
moneda nacional y la de todos los dem&amp;aacute;s pa&amp;iacute;ses que hab&amp;iacute;an adoptado los mismos
principios de moneda fuerte. El patr&amp;oacute;n oro internacional se cre&amp;oacute; sin tratados
ni instituciones intergubernamentales.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;En muchos pa&amp;iacute;ses, la aparici&amp;oacute;n del
patr&amp;oacute;n oro se produjo por la operaci&amp;oacute;n de la ley de Gresham. El papel que
desempe&amp;ntilde;aron las pol&amp;iacute;ticas p&amp;uacute;blicas en el proceso en Gran Breta&amp;ntilde;a consisti&amp;oacute;
meramente en ratificar los resultados producidos por la ley de Gresham:
transform&amp;oacute; en un estado legal un estado de hecho. En otros pa&amp;iacute;ses, los
gobiernos abandonaron deliberadamente el bimetalismo justo en el momento en el
que el cambio en la relaci&amp;oacute;n del mercado entre oro y plata habr&amp;iacute;a producido una
sustituci&amp;oacute;n de facto de la divisa en plata por la entonces prevalente divisa en
oro. Con todas estas naciones, la adopci&amp;oacute;n formal del patr&amp;oacute;n oro no requiri&amp;oacute;
otra intervenci&amp;oacute;n por parte de la administraci&amp;oacute;n y el parlamento que la
aprobaci&amp;oacute;n de leyes.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Fue diferente en aquellos pa&amp;iacute;ses
que quer&amp;iacute;an sustituir una divisa en plata o papel por un patr&amp;oacute;n oro (de facto o
de iure). Cuando el Reich alem&amp;aacute;n en la d&amp;eacute;cada de 1870 quiso adoptar el patr&amp;oacute;n
oro, la divisa de la naci&amp;oacute;n era la plata. No pod&amp;iacute;a llevar a cabo su plan
sencillamente imitando el procedimiento de aquellos pa&amp;iacute;ses en los que la
adopci&amp;oacute;n del patr&amp;oacute;n oro era simplemente una ratificaci&amp;oacute;n del estado real de
cosas. Ten&amp;iacute;an que intercambiar las monedas de palta en manos de gente por
monedas de oro. Era una operaci&amp;oacute;n financiera complicada que ocupaba mucho
tiempo e inclu&amp;iacute;a enormes compras p&amp;uacute;blicas de oro y ventas de plata. Las
condiciones eran similares en aquellos pa&amp;iacute;ses que pretend&amp;iacute;an la sustituci&amp;oacute;n de
dinero a cr&amp;eacute;dito o fiduciario por oro.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es importante considerar estos
hechos porque ejemplifican la diferencia entre las condiciones que prevalec&amp;iacute;an
en la era liberal y las que prevalecen hoy en la era del intervencionismo.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer
que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana,
ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 31 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=458360" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/dinero/default.aspx">dinero</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category></item><item><title>La interferencia directa del gobierno en el consumo</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/27/la-interferencia-directa-del-gobierno-en-el-consumo.aspx</link><pubDate>Tue, 27 Dec 2011 19:16:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:450334</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=450334</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/27/la-interferencia-directa-del-gobierno-en-el-consumo.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 27 de diciembre de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5822"&gt;http://mises.org/daily/5822&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al investigar los problemas
econ&amp;oacute;micos del intervencionismo no tenemos que ocuparnos de aquellas acciones
del gobierno cuyo objetivo es influir inmediatamente en la elecci&amp;oacute;n de bienes
del consumo por parte del consumidor. Todo acto de interferencia p&amp;uacute;blica en los
negocios debe afectar indirectamente al consumo. Como la interferencia del
gobierno altera los datos del mercado, debe asimismo alterar las valoraciones y
la conducta de los consumidores. Pero si el objetivo del gobierno es meramente
obligar a los consumidores directamente a consumir bienes de consumo distintos
de lo que habr&amp;iacute;an consumido en ausencia del decreto del gobierno, no aparecen
problemas especiales a examinar por la econom&amp;iacute;a. Est&amp;aacute; fuera de toda duda que un
aparato policial fuerte e implacable tiene el poder para poner en pr&amp;aacute;ctica
dichos decretos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Al ocuparnos de las alternativas de
los consumidores, no preguntamos qu&amp;eacute; motivos indujeron a un hombre a comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a&lt;/i&gt; y no comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;b&lt;/i&gt;. Simplemente investigamos qu&amp;eacute; efectos en la determinaci&amp;oacute;n de los
precios del mercado y por tanto en la producci&amp;oacute;n se han producido por la
conducta concreta de los consumidores. Estos efectos no dependen de las
consideraciones que llevaron a los individuos a comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;a&lt;/i&gt; y no comprar &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;b&lt;/i&gt;:
dependen solo de los actos reales de compra y abstenci&amp;oacute;n de compra. Es
indiferente para la determinaci&amp;oacute;n de los precios de las m&amp;aacute;scaras de gas si la
gente las compra por resoluci&amp;oacute;n propia o porque el gobierno obliga a todos a
tener una m&amp;aacute;scara de gas. Lo &amp;uacute;nico que cuenta es el volumen de la demanda.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los gobiernos, que ans&amp;iacute;an mantener
la apariencia externa de libertad incluso cuando la est&amp;aacute;n recortando, ocultan
su interferencia directa con el consumo bajo el disfraz de la interferencia con
las empresas. El objetivo de la prohibici&amp;oacute;n estadounidense de bebidas
alcoh&amp;oacute;licas era impedir que los residentes en el pa&amp;iacute;s no consumieran &amp;eacute;stas.
Pero la ley hip&amp;oacute;critamente no hac&amp;iacute;a que la bebida como tal fuera ilegal y no la
penalizaba. Simplemente prohib&amp;iacute;a la fabricaci&amp;oacute;n, venta y transporte de licores
intoxicantes, las transacciones empresariales que preceden al acto de beber. La
idea es que la gente entra en el vicio de la bebida solo a causa de que
prevalecen sobre &amp;eacute;l los empresarios sin escr&amp;uacute;pulos. Sin embargo era manifiesto
que el objetivo de la prohibici&amp;oacute;n era limitar las libertades de los individuos
de gastar sus d&amp;oacute;lares y disfrutar de sus vidas seg&amp;uacute;n les plazca. Las
restricciones impuestas a los negocios solo serv&amp;iacute;an para este fin &amp;uacute;ltimo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Los problemas que implica la
interferencia directa del gobierno con el consumo no son problemas
catal&amp;aacute;cticos. Van mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del &amp;aacute;mbito de la catal&amp;aacute;ctica y afectan a los
asuntos esenciales de la vida humana y la organizaci&amp;oacute;n social. Si fuera verdad
que el gobierno deriva su autoridad de Dios y la Providencia le atribuye actuar
como guardi&amp;aacute;n del populacho ignorante y est&amp;uacute;pido, entonces indudablemente es
tarea suya reglamentar todos los aspectos de la conducta del sujeto. El
gobernante enviado por Dios sabe mejor que sus pupilos lo que es bueno para
ellos. Su tarea consiste en guardarles contra el da&amp;ntilde;o que podr&amp;iacute;an infligirse a
s&amp;iacute; mismo si se les deja solos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Gente que se considera &amp;ldquo;realista&amp;rdquo;
no reconoce la inmensa importancia de los principios implicados. Contestan que
no quieren ocuparse de una materia que, dicen, es un punto de vista filos&amp;oacute;fico
y acad&amp;eacute;mico. Su postura, argumentan, est&amp;aacute; guiada exclusivamente por
consideraciones pr&amp;aacute;cticas. Es un hecho, dicen, que alguna gente se da&amp;ntilde;a a s&amp;iacute;
misma y a sus familias inocentes al consumir narc&amp;oacute;ticos. Solo los doctrinarios
podr&amp;iacute;an ser tan dogm&amp;aacute;ticos como para oponerse a la regulaci&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica del
tr&amp;aacute;fico de drogas. Sus efectos ben&amp;eacute;ficos son incontestables.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, el caso no es tan
sencillo. El opio y la morfina son sin duda peligrosos, drogas adictivas. Pero
una vez que se admite el principio de que es tarea del gobierno proteger al
individuo de su propia estupidez, no puede darse ninguna objeci&amp;oacute;n seria contra
posteriores limitaciones. Podr&amp;iacute;a darse un buen argumento a favor de la
prohibici&amp;oacute;n del alcohol y la nicotina. &amp;iquest;Y por qu&amp;eacute; limitar la benevolente
providencia del gobierno solamente a la protecci&amp;oacute;n del cuerpo del individuo?
&amp;iquest;No es a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s desastroso el da&amp;ntilde;o que un hombre puede infligirse en su mente y
esp&amp;iacute;ritu que cualquier mal en su cuerpo? &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; no impedirle leer malos
libros y ver malas pel&amp;iacute;culas, ver malas pinturas y estatuas y o&amp;iacute;r mala m&amp;uacute;sica?
El da&amp;ntilde;o producido por malas ideolog&amp;iacute;as es indudablemente mucho m&amp;aacute;s pernicioso,
tanto para el individuo como para toda la sociedad, que el producido por los
narc&amp;oacute;ticos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estos temores no son meramente
espectros imaginarios que atemorizan a doctrinarios solitarios. Es un hecho que
ning&amp;uacute;n gobierno paternal, antiguo o moderno, nunca disminuye en el
reglamentaci&amp;oacute;n de las mentes, creencias y opiniones de sus s&amp;uacute;bditos. Si uno
deroga la libertad humana de determinar su propio consumo, elimina todas las libertades.
Los ingenuos defensores de la interferencia del gobierno en el consumo se
enga&amp;ntilde;an cuando olvidan lo que llaman con desd&amp;eacute;n el aspecto filos&amp;oacute;fico del
problema. Apoyan inadvertidamente la defensa de la censura, la inquisici&amp;oacute;n, la
intolerancia religiosa y la persecuci&amp;oacute;n a los disidentes.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a
pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes
aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo
econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica
general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede
resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en
reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n
humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este
art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 27 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;color:black;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=450334" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/intervencionismo/default.aspx">intervencionismo</category></item><item><title>¿Cabe un compromiso con el socialismo?</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/05/191-cabe-un-compromiso-con-el-socialismo.aspx</link><pubDate>Mon, 05 Dec 2011 19:20:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:447870</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=447870</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/12/05/191-cabe-un-compromiso-con-el-socialismo.aspx#comments</comments><description>&lt;p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Por Ludwig
von Mises (Publicado el 5 de diciembre de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;Traducido
del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5660"&gt;http://mises.org/daily/5660&lt;/a&gt;.&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt; (1949)]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La propiedad privada de los medios
de producci&amp;oacute;n (econom&amp;iacute;a de mercado o capitalismo) y la propiedad p&amp;uacute;blica de los
medios de producci&amp;oacute;n (socialismo o comunismo o &amp;ldquo;planificaci&amp;oacute;n&amp;rdquo;) pueden
distinguirse n&amp;iacute;tidamente. Cada uno de estos dos sistemas de organizaci&amp;oacute;n
econ&amp;oacute;mica de la sociedad est&amp;aacute; abierto a una descripci&amp;oacute;n y definici&amp;oacute;n precisas y
no ambiguas. Nunca pueden confundirse entre s&amp;iacute;, no pueden mezclarse o
combinarse, ninguna transici&amp;oacute;n gradual lleva de no uno a otro, su oposici&amp;oacute;n es
contradictoria. Respecto de los mismos factores de producci&amp;oacute;n, solo puede
existir un control privado o un control p&amp;uacute;blico.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si en el marco de un sistema de
cooperaci&amp;oacute;n social solo algunos medios de producci&amp;oacute;n est&amp;aacute;n sujetos a propiedad
p&amp;uacute;blica mientras que el resto son controlados por individuos privados, esto no
constituye un sistema mixto que combine socialismo y propiedad privada. El
sistema sigue siendo una econom&amp;iacute;a de mercado, siempre que el sector socializado
no se haga completamente separado del sector no socializado y lleve a una
existencia aut&amp;aacute;rquica. (En este &amp;uacute;ltimo caso hay dos sistemas coexistiendo independientemente
uno junto al otro: uno capitalista y uno socialista).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Las empresas de propiedad p&amp;uacute;blica,
operando dentro de un sistema en el que haya empresas de propiedad privada y un
mercado, y los pa&amp;iacute;ses socializados que intercambian bienes y servicios con
pa&amp;iacute;ses no socialistas, est&amp;aacute;n integrados en un sistema de econom&amp;iacute;a de mercado.
Est&amp;aacute;n sujetos a la ley de los mercados y tienen la posibilidad de recurrir al
c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Si uno considera la idea de poner
junto a estos sistemas o entre ellos un tercer sistema de cooperaci&amp;oacute;n humana
bajo la divisi&amp;oacute;n del trabajo, uno siempre solo puede empezar desde la noci&amp;oacute;n de
la econom&amp;iacute;a de mercado, nunca desde el socialismo. La noci&amp;oacute;n del socialismo con
su r&amp;iacute;gido monismo y centralismo que otorga el poder de elegir y actuar
exclusivamente en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;una&lt;/i&gt; voluntad no
permite ning&amp;uacute;n compromiso o concesi&amp;oacute;n: esta estructura no es susceptible de
ning&amp;uacute;n ajuste o alteraci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero esto es diferente en el
esquema de la econom&amp;iacute;a del mercado. Aqu&amp;iacute; el dualismo del mercado y del poder de
coacci&amp;oacute;n del gobierno sugiere varias ideas. &amp;iquest;Es realmente perentorio o
razonable, se pregunta la gente, que el gobierno se mantenga fuera del mercado?
&amp;iquest;No deber&amp;iacute;a ser una tarea del gobierno interferir y corregir la operaci&amp;oacute;n del
mercado? &amp;iquest;Es necesario soportar la alternativa de capitalismo &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;o&lt;/i&gt; socialismo? &amp;iquest;No hay tal vez otros
sistemas viables de organizaci&amp;oacute;n social que no sean ni el comunismo ni una
econom&amp;iacute;a de mercado pura y no intervenida?&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;As&amp;iacute; que la gente ha ideado una
variedad de terceras soluciones, de sistemas que, se afirma, est&amp;aacute;n tan lejos
del socialismo como del capitalismo. Sus autores alegan que estos sistemas no
son socialistas porque buscan preservar la propiedad privada de los medios de
producci&amp;oacute;n y que no son capitalistas porque&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;eliminan las &amp;ldquo;deficiencias&amp;rdquo; de la econom&amp;iacute;a de mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Para un tratamiento cient&amp;iacute;fico de
los problemas implicados, que necesariamente es neutral en relaci&amp;oacute;n con todos
los juicios de valor&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y por tanto no
condena ninguna de las caracter&amp;iacute;sticas del capitalismo como defectuosa,
perjudicial o injusta, esta recomendaci&amp;oacute;n emocional del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;intervencionismo&lt;/i&gt; no tiene sentido. La tarea de la econom&amp;iacute;a es
analizar y buscar la verdad. No pretende alabar o desaprobar ning&amp;uacute;n patr&amp;oacute;n de
postulados u prejuicios preconcebidos. Con respecto al intervencionismo, solo
hay una pregunta a hacer y responder: &amp;iquest;C&amp;oacute;mo funciona?&lt;/p&gt;
&lt;h2&gt;La intervenci&amp;oacute;n&lt;/h2&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Hay dos patrones para la
consecuci&amp;oacute;n del socialismo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El primer patr&amp;oacute;n (podemos llamarlo
el patr&amp;oacute;n leninista o ruso) es puramente burocr&amp;aacute;tico. Todas las f&amp;aacute;bricas,
tiendas y granjas est&amp;aacute; formalmente nacionalizadas (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;verstaatlicht&lt;/i&gt;): son departamentos del gobierno operados por
funcionarios. Toda unidad del aparato de producci&amp;oacute;n tiene la misma relaci&amp;oacute;n con
la organizaci&amp;oacute;n central superior como la oficina de correos respecto de
Correos.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El segundo patr&amp;oacute;n (podemos llamarlo
el patr&amp;oacute;n de Hindenburg o alem&amp;aacute;n) nominal y aparentemente preserva la propiedad
privada de los medios de producci&amp;oacute;n y mantiene la apariencia de mercados,
precios, salarios y tipos de inter&amp;eacute;s normales. Sin embargo ya no hay
empresarios, sino solo gestores de tiendas (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Betriebsf&amp;uuml;hrer&lt;/i&gt;,
en la terminolog&amp;iacute;a de la legislaci&amp;oacute;n nazi).&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Estos gestores de tiendas son
aparentemente decisivos en la direcci&amp;oacute;n de las empresas a ellos confiadas:
compran y venden, contratan y despiden empleados y remuneran sus servicios,
contraen deudas y pagan los intereses y las amortizaciones. Pero en todas sus
actividades est&amp;aacute;n obligados a obedecer incondicionalmente las &amp;oacute;rdenes emitidas
por la oficina p&amp;uacute;blica suprema de direcci&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Esta oficina (el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Reichswirtschaftsministerium&lt;/i&gt; en la
Alemania nazi) dice a los gestores de tiendas qu&amp;eacute; y c&amp;oacute;mo producir, a qu&amp;eacute;
precios y a qui&amp;eacute;n comprar, a qu&amp;eacute; precios y a qui&amp;eacute;n vender. Asigna a todo
trabajador a su trabajo y fija su salario. Decreta a qui&amp;eacute;n y en qu&amp;eacute; t&amp;eacute;rminos
deben los capitalistas confiar sus fondos. El intercambio del mercado es
simplemente una farsa. Todos los salarios, precios y tipos de inter&amp;eacute;s est&amp;aacute;n
fijados por el gobierno: son salarios, precios y tipos de inter&amp;eacute;s solo en apariencia,
de hecho son meramente t&amp;eacute;rminos cuantitativos en las &amp;oacute;rdenes del gobierno que
determinan el trabajo, renta, consumo y nivel de vida de cada ciudadano.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El gobierno dirige todas las
actividades de producci&amp;oacute;n. Los gestores de tiendas est&amp;aacute;n sujetos al gobierno,
no a la demanda del consumidor y a la estructura de precios del mercado. Es
socialismo bajo el disfraz de la terminolog&amp;iacute;a del capitalismo. Se mantienen
algunas etiquetas de la econom&amp;iacute;a de mercado capitalista, pero significan algo
completamente distinto de lo que significan en la econom&amp;iacute;a de mercado.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es necesario apuntar este hecho
para evitar una confusi&amp;oacute;n de socialismo e intervencionismo. El sistema de
intervencionismo o de la econom&amp;iacute;a de mercado intervenida es distinto del patr&amp;oacute;n
alem&amp;aacute;n de socialismo por el mismo hecho de que sigue siendo una econom&amp;iacute;a de
mercado. La autoridad interfiere con la operaci&amp;oacute;n de la econom&amp;iacute;a de mercado,
pero no quiere eliminarla completamente. Quiere que la producci&amp;oacute;n y el consumo
sigan l&amp;iacute;neas distintas de las prescritas en un mercado no intervenido y quiere
alcanzar su objetivo inyectando en el funcionamiento del mercado &amp;oacute;rdenes y
prohibiciones para cuya aplicaci&amp;oacute;n est&amp;aacute; dispuesto el poder policial y su
aparato de compulsi&amp;oacute;n y coacci&amp;oacute;n violenta.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Pero &amp;eacute;stos son actos &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;aislados&lt;/i&gt; de intervenci&amp;oacute;n. No es el
objetivo del gobierno combinarlos en un sistema integrado que determine todos
los precios, salarios y tipos de inter&amp;eacute;s y as&amp;iacute; poner el control total de la
producci&amp;oacute;n y el consumo en manos de las autoridades.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;El sistema del mercado intervenido
o intervencionismo se dirige a preservar el dualismo de las distintas esferas
de las actividades p&amp;uacute;blicas por un lado y la libertad econ&amp;oacute;mica bajo el sistema
de mercado por otro. Lo que lo caracteriza como tal es el hecho de que el
gobierno no limita sus actividades a la preservaci&amp;oacute;n de la propiedad privada de
los medios de producci&amp;oacute;n y su protecci&amp;oacute;n contra invasiones violentas. El
gobierno interfiere con la operaci&amp;oacute;n de los negocios por medio de &amp;oacute;rdenes y
prohibiciones.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;La intervenci&amp;oacute;n es un decreto
emitido, directa o indirectamente, por la autoridad al cargo del aparato administrativo
de coerci&amp;oacute;n y coacci&amp;oacute;n que obliga a los empresarios y capitalistas a emplear
algunos de los factores de producci&amp;oacute;n de una forma distinta de aqu&amp;eacute;lla a la que
habr&amp;iacute;a recurrido si solo obedeciera a los dictados del mercado. Un decreto as&amp;iacute;
puede ser o bien una orden de hacer algo o una orden de no hacer algo.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;No hace falta que el decreto sea
emitido directamente por la propia autoridad establecida y generalmente
reconocida. Puede ocurrir que algunas otras agencias se arroguen el poder de
emitir tales &amp;oacute;rdenes o prohibiciones y las apliquen mediante el propio aparato de
coacci&amp;oacute;n y opresi&amp;oacute;n violenta. Si el gobierno reconocido tolera esos
procedimientos o incluso los apoya mediante el empleo de su propio aparato
policial, es como si hubiera actuado el propio gobierno. Si el gobierno se
opone a la acci&amp;oacute;n violenta de otras agencias, pero no tiene &amp;eacute;xito en
suprimirlas por medio de sus propias fuerzas armadas, aunque le gustar&amp;iacute;a hacerlo,
se genera anarqu&amp;iacute;a.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Es importante recordar que la
interferencia del gobierno siempre significa o bien acci&amp;oacute;n violenta o la
amenaza de dicha acci&amp;oacute;n. El gobierno en &amp;uacute;ltimo caso recurre al empleo de gente
armada, de polic&amp;iacute;as, gendarmes, soldados, guardas de prisiones y verdugos. La
caracter&amp;iacute;stica esencial del gobierno es la aplicaci&amp;oacute;n de sus decretos
golpeando, matando y encarcelando. Los que est&amp;aacute;n pidiendo m&amp;aacute;s interferencia del
gobierno est&amp;aacute;n en definitiva pidiendo m&amp;aacute;s coacci&amp;oacute;n y menos libertad.&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:para-border-div;border:none;border-bottom:solid windowtext 1.0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;border:none;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;padding:0cm;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como
el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de
teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises
abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica.
Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la
teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n
de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que
el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo
econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte
de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute;
&amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin-top:6.0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10.0pt;font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;"&gt;La
acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt; (1949).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=447870" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/intervencionismo/default.aspx">intervencionismo</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/socialismo/default.aspx">socialismo</category></item><item><title>Misesificando la Wiki</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/03/12/misesificando-la-wiki.aspx</link><pubDate>Sat, 12 Mar 2011 15:36:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:405635</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=405635</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2011/03/12/misesificando-la-wiki.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por Daniel James Sanchez. (Publicado el 22 de febrero de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;: &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/5032"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/5032&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Escrib&amp;iacute; los siguientes &amp;ldquo;esbozos&amp;rdquo; (art&amp;iacute;culos incompletos) de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Mises Wiki&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; tomando todos los p&amp;aacute;rrafos de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/introsec1.asp"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;primera secci&amp;oacute;n&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; de la introducci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=313&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, pregunt&amp;aacute;ndome: &amp;ldquo;&amp;iquest;A qu&amp;eacute; tema aplicar&amp;iacute;a mejor este p&amp;aacute;rrafo?&amp;rdquo; y luego buscando en mi memoria y haciendo un poco de investigaci&amp;oacute;n. Los tres art&amp;iacute;culos resultantes son &amp;ldquo;Idealismo alem&amp;aacute;n&amp;rdquo;, &amp;ldquo;Utop&amp;iacute;a&amp;rdquo; e &amp;ldquo;Historia del pensamiento econ&amp;oacute;mico&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Pienso que es una buena aproximaci&amp;oacute;n, porque para ser fiel a su nombre, la Mises Wiki realmente tendr&amp;iacute;a que usar el pensamiento de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Ludwig_von_Mises"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; como punto de partida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;iexcl;Una vez me acostumbr&amp;eacute; a las ventajas de &amp;ldquo;Wikimedia&amp;rdquo; y desarroll&amp;eacute; un patr&amp;oacute;n de trabajo, result&amp;oacute; muy divertido y adictivo! Cada vez que miraba uno de mis esbozos, encontraba algo nuevo que me hac&amp;aacute;i decir: &amp;ldquo;&amp;iexcl;Vale, ahora &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;eso&lt;/i&gt; realmente pide tambi&amp;eacute;n una cita a pie de p&amp;aacute;gina! &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;S&amp;eacute;&lt;/i&gt; que le&amp;iacute; algo en alguna parte que respaldar&amp;iacute;a eso&amp;hellip;&amp;rdquo; Invito a todo investigador misesiano (aficionado o no) a ayudarme a dar cuerpo a estos (y otros) art&amp;iacute;culos y a empezar otros nuevos. &amp;iexcl;Simplemente &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/mediawiki/index.php?title=Special:UserLogin&amp;amp;type=signup"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;creen una cuenta&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; y utilicen cualquiera de los grandes recursos de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Help:Getting_started"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;p&amp;aacute;gina de ayuda de Mises Wiki&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; para empezar!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;---------------------------&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Idealismo alem&amp;aacute;n&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Ludwig_von_Mises"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; estaba, en buena medida, explicando el &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/German_Idealism"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;idealismo alem&amp;aacute;n&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; cuando escribi&amp;oacute;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hace tiempo que los fil&amp;oacute;sofos ans&amp;iacute;an determinar los fines que Dios o la Naturaleza est&amp;aacute;n tratando de alcanzar en el discurrir de la historia humana. Buscaban la ley del destino y la evoluci&amp;oacute;n de la humanidad. Pero incluso aquellos pensadores cuya investigaci&amp;oacute;n estaba libre de cualquier tendencia teol&amp;oacute;gica fracasaron completamente en sus esfuerzos porque utilizaban un m&amp;eacute;todo defectuoso. Se ocupaban de la humanidad como un todo o de otros conceptos hol&amp;iacute;sticos como naci&amp;oacute;n, raza o iglesia. Establec&amp;iacute;an muy arbitrariamente los fines a los que el comportamiento de cada colectivo est&amp;aacute; obligado a seguir. Pero no pod&amp;iacute;an responder satisfactoriamente a la pregunta respecto de qu&amp;eacute; factores obligaban a los distintos individuos actuantes a comportarse de una forma tal que se alcanzara el objetivo al que apuntaba la evoluci&amp;oacute;n inexorable del colectivo. Hab&amp;iacute;a recurrido a cambios desesperados: interferencia milagrosa de la deidad, ya sea por revelaci&amp;oacute;n o por la delegaci&amp;oacute;n de profetas y l&amp;iacute;deres consagrados enviados por Dios, armon&amp;iacute;a preestablecida, predestinaci&amp;oacute;n o la operaci&amp;oacute;n de un &amp;ldquo;alma mundial&amp;rdquo; o un &amp;ldquo;alma nacional&amp;rdquo; m&amp;iacute;tica y fabulosa. Otros hablan de una &amp;ldquo;astucia de la naturaleza&amp;rdquo;, que implantada en el hombre le impulsa inadvertidamente por el camino preciso que la Naturaleza quiere que tome&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La &amp;ldquo;astucia de la naturaleza&amp;rdquo; es una interpretaci&amp;oacute;n hegeliana de la doctrina del &amp;ldquo;plan de la naturaleza&amp;rdquo; de Immanuel Kant.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; &amp;ldquo;Alma mundial&amp;rdquo; y &amp;ldquo;alma nacional&amp;rdquo; se refieren, respectivamente, a los conceptos de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;weltgeist&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;volksgeist&lt;/i&gt;, ambos asociados al sistema filos&amp;oacute;fico de G.W.F. Hegel.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; De acuerdo con Mises, Hegel pretend&amp;iacute;a ser una especie de profeta de la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Geist&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Mises era muy cr&amp;iacute;tico con estas doctrinas hol&amp;iacute;sticas, porque propon&amp;iacute;an que &amp;ldquo;la sociedad es una entidad que vive su propia vida, independiente y separada de las vidas de los distintos individuos, actuando por su propia cuenta y buscando sus propios fines, que son distintos de los buscados por los individuos&amp;rdquo;. Mises argumentaba que solo los individuos act&amp;uacute;an y por tanto empezar &amp;ldquo;el estudio de la acci&amp;oacute;n humana a partir de las unidades colectivas&amp;rdquo; no tiene sentido.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; En su lugar, Mises segu&amp;iacute;a el principio del individualismo metodol&amp;oacute;gico.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;---------------------------&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Una &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Utopia"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;utop&amp;iacute;a&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; es una posible sociedad ideal. Los planes sociopol&amp;iacute;ticos se consideran especialmente &amp;ldquo;ut&amp;oacute;picos&amp;rdquo; cuando se percibe que fracasar&amp;aacute;n debido a la naturaleza humana, las leyes econ&amp;oacute;micas o cualquier otra consideraci&amp;oacute;n primaria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises, al explicar la filosof&amp;iacute;a social antes de la llegada de la ciencia econ&amp;oacute;mica escrib&amp;iacute;a:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Otros fil&amp;oacute;sofos fueron m&amp;aacute;s realistas. No trataron de descubrir los designios de la Naturaleza o de Dios. Miraban a las cosas humanas desde el punto de vista del gobierno. Trataban de establecer reglas de acci&amp;oacute;n pol&amp;iacute;tica, una t&amp;eacute;cnica, por decirlo as&amp;iacute;, de gobierno y estado. Las mentes especulativas trazaban planes ambiciosos para una reforma completa y una reconstrucci&amp;oacute;n de la sociedad. Los m&amp;aacute;s modestos se sent&amp;iacute;an satisfechos con una recolecci&amp;oacute;n y sistematizaci&amp;oacute;n de los datos de la experiencia hist&amp;oacute;rica. Pero todos estaban completamente convencidos de que en el curso de los acontecimientos sociales no se hab&amp;iacute;a encontrado a&amp;uacute;n esa regularidad e invariabilidad de los fen&amp;oacute;menos en la operaci&amp;oacute;n del razonamiento humano y en la secuencia de los fen&amp;oacute;menos naturales. No buscaban las leyes de la cooperaci&amp;oacute;n social porque pensaban que el hombre pod&amp;iacute;a organizar la sociedad a su placer. Si las condiciones sociales no cumpl&amp;iacute;an los deseos de los reformadores, si sus utop&amp;iacute;as resultaban irrealizables, el defecto se buscaba en el fracaso moral del hombre. Los problemas sociales se consideraban problemas &amp;eacute;ticos. Lo que se necesitaba para construir la sociedad ideal, pensaban, eran buenos pr&amp;iacute;ncipes y virtuosos ciudadanos. Con los hombres correctos, podr&amp;iacute;an realizarse cualquier utop&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La tradici&amp;oacute;n que explica aqu&amp;iacute; Mises se remonta hasta el plan sociopol&amp;iacute;tico de Plat&amp;oacute;n en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La rep&amp;uacute;blica&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; El plantel de notables te&amp;oacute;ricos de la reforma ut&amp;oacute;pica que precedieron a la ciencia econ&amp;oacute;mica tambi&amp;eacute;n incluye a &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/mediawiki/index.php?title=Sir_Thomas_More&amp;amp;action=edit&amp;amp;redlink=1"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Sir Thomas More&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/mediawiki/index.php?title=Sir_Francis_Bacon&amp;amp;action=edit&amp;amp;redlink=1"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Sir Francis Bacon&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref9" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;---------------------------&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Historia del pensamiento econ&amp;oacute;mico&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La historia del pensamiento econ&amp;oacute;mico es la historia de las teor&amp;iacute;as relativas a la acci&amp;oacute;n humana y especialmente al proceso del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por citar a &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Ludwig_von_Mises"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La econom&amp;iacute;a es la m&amp;aacute;s joven de todas las ciencias. En los &amp;uacute;ltimos doscientos a&amp;ntilde;os, es cierto, han aparecido muchas nuevas ciencias a partir de las disciplinas que ya conoc&amp;iacute;an los antiguos griegos. Sin embargo lo que ocurri&amp;oacute; fue meramente que partes del conocimiento ya hallado que encontraron su lugar en el complejo del viejo sistema de ense&amp;ntilde;anza ahora se convierten en aut&amp;oacute;nomas. El campo de estudio se subdividi&amp;oacute; mejor y se trat&amp;oacute; con nuevos m&amp;eacute;todos: por ello se descubrieron nuevos campos y la gente empez&amp;oacute; a ver las cosas desde perspectivas distintas de las de sus predecesores. El propio campo no se ampli&amp;oacute;. Pero la econom&amp;iacute;a abri&amp;oacute; a la ciencia humana un dominio previamente inaccesible y en el que nunca se hab&amp;iacute;a pensado. El descubrimiento de una regularidad en la secuencia e interdependencia de los fen&amp;oacute;menos del mercado iba m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de los l&amp;iacute;mites del sistema de ense&amp;ntilde;anza tradicional. Conllevaba un conocimiento que no pod&amp;iacute;a considerarse ni como l&amp;oacute;gica, ni matem&amp;aacute;ticas, psic&amp;oacute;loga, f&amp;iacute;sica o biolog&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref10" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Tratados sistem&amp;aacute;ticos de l&amp;oacute;gica, psicolog&amp;iacute;a y biolog&amp;iacute;a se realizaron ya en el siglo IV a de C.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref11" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Las ciencias de las matem&amp;aacute;ticas y la f&amp;iacute;sica son a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s antiguas.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref12" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Desde los tiempos antiguos, los escritores han aportado ideas fragmentarias sobre consideraciones praxeol&amp;oacute;gicas y econ&amp;oacute;micas. Sin embargo, la econom&amp;iacute;a como ciencia no apareci&amp;oacute; hasta el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/5773/Essay-On-Economic-Theory"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Ensayo de teor&amp;iacute;a de econ&amp;oacute;mica&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Richard_Cantillon"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Richard Cantillon&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; (escrito en 1730 y publicado en 1755), que fue el primer tratado unitario y sistem&amp;aacute;tico del proceso de mercado.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref13" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h4 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;font-size:large;"&gt;Wertfreiheit y el adviento de la ciencia econ&amp;oacute;mica&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La aproximaci&amp;oacute;n tomadas por la filosof&amp;iacute;a social antes del adviento de la ciencia econ&amp;oacute;mica era en buena medida normativa y &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Utopian"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;ut&amp;oacute;pica&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, de acuerdo con Mises:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El descubrimiento de la inevitable interdependencia de los fen&amp;oacute;menos del mercado elimina esta opini&amp;oacute;n. Perpleja, la gente tuvo que afrontar una nueva visi&amp;oacute;n de la sociedad. Aprendieron con estupefacci&amp;oacute;n que hay otro aspecto desde el que podr&amp;iacute;a verse la acci&amp;oacute;n humana distinto del bueno o malo, del justo o injusto. En el curso de los acontecimientos sociales prevalece una regularidad en los fen&amp;oacute;menos a la que el hombre debe ajustar sus acciones si quiere tener &amp;eacute;xito. Es in&amp;uacute;til aproximarse a los hechos sociales con la actitud de un censor que aprueba o desaprueba desde el punto de vista de est&amp;aacute;ndares bastante arbitrarios y juicios subjetivos de valor. Debemos estudiar las leyes de la acci&amp;oacute;n humana y la cooperaci&amp;oacute;n social como los m&amp;eacute;dicos estudian las leyes de la naturaleza. La acci&amp;oacute;n humana y la cooperaci&amp;oacute;n social vistas como el objeto de una ciencia de relaciones dadas, ya no como una disciplina normativa de las cosas como tendr&amp;iacute;an que ser: esto fue una revoluci&amp;oacute;n de tremendas consecuencias para el conocimiento y la filosof&amp;iacute;a, as&amp;iacute; como para la acci&amp;oacute;n social.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref14" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La aproximaci&amp;oacute;n &amp;ldquo;libre de valores&amp;rdquo; a las ciencias sociales se conoce como &amp;ldquo;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;wertfreiheit&lt;/i&gt;&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h4 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;font-size:large;"&gt;Las limitaciones de la econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica cl&amp;aacute;sica&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La tradici&amp;oacute;n pol&amp;iacute;tico-econ&amp;oacute;mica de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Adam_Smith"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Adam Smith&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/wiki/Ricardo"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;David Ricardo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; no consigui&amp;oacute; formular una teor&amp;iacute;a s&amp;oacute;lida del valor y el precio. Fueron incapaces de encontrar la conexi&amp;oacute;n te&amp;oacute;rica entre precios de mercado y preferencias del consumidor. Por esta raz&amp;oacute;n, a los consumidores se les dej&amp;oacute; en buena parte fuera del cuadro. Esto limitaba el nuevo m&amp;eacute;todo introducido por la ciencia econ&amp;oacute;mica para el tratamiento de la gente en su papel como productores. As&amp;iacute; que la econom&amp;iacute;a se desde&amp;ntilde;aba como una ciencia in&amp;uacute;til que se ocupaba solo de un ficticio &amp;ldquo;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;homo economicus&lt;/i&gt;&amp;rdquo; (un hombre solo preocupado por el beneficio monetario). Como explica Mises:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo durante m&amp;aacute;s de cien a&amp;ntilde;os los efectos de este cambio radical en los m&amp;eacute;todos de razonamiento se vio muy restringido porque la gente cre&amp;iacute;a que se refer&amp;iacute;an solo a una campo estrecho del campo total de la acci&amp;oacute;n humana, a saber, a los fen&amp;oacute;menos de mercado. Los economistas cl&amp;aacute;sicos&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;encontraron en la realizaci&amp;oacute;n de sus investigaciones un obst&amp;aacute;culo que no pod&amp;iacute;an eliminar, la aparente antinomia del valor. Su teor&amp;iacute;a del valor era defectuosa y les obligaba a restringir el &amp;aacute;mbito de su ciencia. Hasta finales del siglo XIX, la econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica se mantuvo como una ciencia de los aspectos &amp;ldquo;econ&amp;oacute;micos&amp;rdquo; de la acci&amp;oacute;n humana, una teor&amp;iacute;a de la riqueza y el ego&amp;iacute;smo. Se ocupaba de la acci&amp;oacute;n humana solo en la medida en la que le mov&amp;iacute;a lo que se describ&amp;iacute;a (bastante insatisfactoriamente) como el motivo del beneficio y afirmaba que hay adem&amp;aacute;s otra acci&amp;oacute;n humana cuyo tratamiento es tarea de otras disciplinas. La transformaci&amp;oacute;n del pensamiento que los economistas cl&amp;aacute;sicos hab&amp;iacute;an iniciado se llev&amp;oacute; a su consumaci&amp;oacute;n solo por la econom&amp;iacute;a subjetivista moderna, que convert&amp;iacute;a la teor&amp;iacute;a de los precios de mercado en una teor&amp;iacute;a general de la elecci&amp;oacute;n humana.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref15" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por &amp;ldquo;econom&amp;iacute;a subjetivista moderna&amp;rdquo; Mises se estaba refiriendo a la econom&amp;iacute;a despu&amp;eacute;s de la formulaci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a marginal del valor, que, al explicar el enlace entre precios y preferencias de consumo, permiti&amp;oacute; finalmente la aplicaci&amp;oacute;n de los m&amp;eacute;todo introducidos por la ciencia econ&amp;oacute;mica para el &amp;ldquo;hombre total&amp;rdquo;, el hombre como consumidor al tiempo que como productor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h4 style="margin:12pt 0cm 3pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Calibri;font-size:large;"&gt;Praxeolog&amp;iacute;a&lt;/span&gt;&lt;/h4&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Mises contin&amp;uacute;a escribiendo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Durante mucho tiempo los hombre no se dieron cuenta de que la transici&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a cl&amp;aacute;sica del valor a la teor&amp;iacute;a subjetiva del valor era mucho m&amp;aacute;s que no sustituci&amp;oacute;n de una teor&amp;iacute;a menos satisfactoria del intercambio del mercado por una m&amp;aacute;s satisfactoria. La teor&amp;iacute;a general de la elecci&amp;oacute;n y la preferencia va mucho m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del horizonte&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que acompa&amp;ntilde;a el &amp;aacute;mbito de los problemas econ&amp;oacute;micos circunscritos por economistas como Cantillon, Hume y Adam Smith hasta John Stuart Mill. Es mucho m&amp;aacute;s que sencillamente una teor&amp;iacute;a del &amp;ldquo;lado econ&amp;oacute;mico&amp;rdquo; de los trabajos humanos y del hombre trabajando por productos y mejoras en su bienestar material. Es la ciencia de todo tipo de acci&amp;oacute;n humana. Elegir determina todas las decisiones humanas. Al realizar su elecci&amp;oacute;n, el hombre no solo elige entre distintas cosas y servicios materiales. Todos los valores humanos se ofrecen como opci&amp;oacute;n. Todos los fines y todos los medios, tanto materiales como ideales, lo sublime y lo b&amp;aacute;sico, no noble y lo innoble, se colocan en una &amp;uacute;nica fila y se someten a una decisi&amp;oacute;n que elige una cosa y deja de lado otra. Nada de lo que busquen los hombres o pretendan evitar permanece fuera de esta disposici&amp;oacute;n en una &amp;uacute;nica escala de gradaci&amp;oacute;n y preferencia. La teor&amp;iacute;a moderna del valor amplia el horizonte cient&amp;iacute;fico y engrandece el campo de los estudios econ&amp;oacute;micos. De la econom&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica de la escuela cl&amp;aacute;sica emerge la teor&amp;iacute;a general de la acci&amp;oacute;n humana, la praxeolog&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los problemas econ&amp;oacute;micos o catal&amp;aacute;cticos se integran en una ciencia m&amp;aacute;s general y ya no pueden separarse de esta conexi&amp;oacute;n. Ning&amp;uacute;n tratamiento adecuado de los problemas econ&amp;oacute;micos puede evitar empezar desde los actos de elecci&amp;oacute;n: la econom&amp;iacute;a se convierte en una perta, aunque hasta ahora la m&amp;aacute;s desarrollada, de una ciencia m&amp;aacute;s universal, la praxeolog&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref16" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El propio Mises fue el primer economista en delinear expl&amp;iacute;citamente la &amp;ldquo;teor&amp;iacute;a general de la elecci&amp;oacute;n humana&amp;rdquo; que hizo posible la teor&amp;iacute;a del valor subjetivo. Lo hizo por primera vez en su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/116/Epistemological-Problems-in-Economic-Science"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Epistemological Problems in Economic Science&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1933), en la que se refer&amp;iacute;a a la teor&amp;iacute;a general de la elecci&amp;oacute;n humana como &amp;ldquo;sociolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;. Posteriormente profundiz&amp;oacute; en la teor&amp;iacute;a en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=313&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, en la que se refer&amp;iacute;a a ella como &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Daniel James Sanchez (antes conocido por el pseud&amp;oacute;nimo J. Grayson Lilburne) es el administrador de la &lt;/span&gt;&lt;a href="http://academy.mises.org/"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Academia Mises&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; y moderador principal de los &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/Community/forums/"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Foros de la Comunidad Mises&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://blog.mises.org/archives/author/lilburne"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Escribe&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; en el blog de Econom&amp;iacute;a de Mises.org y mantiene su propio blog, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://anthropica.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Summa Anthropica&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/danieljamessanchez"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;H&amp;aacute;gase amigo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; suyo en Facebook.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ludwig von Mises &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/introsec1.asp"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Introduction, 1. Economics and Praxeology&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=313&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; &amp;ldquo;Esta expresi&amp;oacute;n fue acu&amp;ntilde;ada originalmente por Eric Weil para sugerir una similitud con la &amp;lsquo;astucia de la raz&amp;oacute;n&amp;rsquo; de Hegel&amp;rdquo;, Katerina Deligiorgi, &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://sussex.academia.edu/KaterinaDeligiorgi/Papers/219802/The_role_of_the_plan_of_naturein_Kants_account_of_history_from_a_philosophical_.."&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;The Role of the &amp;#39;Plan of Nature&amp;#39; in Kant&amp;#39;s Account of History from a Philosophical Perspective&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, nota al pie 3.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; &amp;ldquo;En esp&amp;iacute;ritu, en la medida en que es la verdad inmediata, es la vida &amp;eacute;tica de una naci&amp;oacute;n: - el individuo, que es un mundo&amp;rdquo;. G.W.F. Hegel, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fenomenolog%C3%ADa_del_esp%C3%ADritu"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Fenomenolog&amp;iacute;a del esp&amp;iacute;ritu&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, cap&amp;iacute;tulo 4.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Hegel (&amp;hellip;) estaba trabajando bajo la ilusi&amp;oacute;n de que la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Geist&lt;/i&gt;, lo absoluto, se revelar&amp;iacute;a a trav&amp;eacute;s de sus palabras. No hab&amp;iacute;a nada en el universo que estuviera oculto para Hegel&amp;rdquo;.&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ludwig von Mises, &amp;ldquo;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/chap3sec1.asp"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Chapter III. Economics and the Revolt Against Reason: The Revolt Against Reason&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span lang="FR" style="mso-ansi-language:FR;"&gt; Ludwig von Mises, &amp;ldquo;&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/chap2sec4.asp"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;&lt;span lang="FR" style="mso-ansi-language:FR;"&gt;Chapter II. &lt;/span&gt;The Epistemological Problems of the Sciences of Human Action, 4. &lt;span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;The Principle of Methodological Individualism&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;&amp;rdquo;,&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt; La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; &amp;ldquo;Primero debemos darnos cuenta de que todas las acciones las realizan individuos. Un colectivo opera siempre a trav&amp;eacute;s de la intermediaci&amp;oacute;n de uno o varios individuos cuyas acciones est&amp;aacute;n relacionadas con el colectivo como fuente secundaria. Es el significado que los individuos que act&amp;uacute;an y todos los afectados por su acci&amp;oacute;n atribuyen a una acci&amp;oacute;n que determina su car&amp;aacute;cter&amp;rdquo;. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Ludwig von Mises, &amp;ldquo;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/chap2sec4.asp"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Chapter II. The Epistemological Problems of the Sciences of Human Action, 4. &lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;The Principle of Methodological Individualism&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn7" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn7" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref7" style="mso-footnote-id:ftn7;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[7]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ludwig von Mises &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/introsec1.asp"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Introduction, 1. Economics and Praxeology&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=313&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn8" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn8" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref8" style="mso-footnote-id:ftn8;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[8]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Murray N. Rothbard, &amp;ldquo;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/2054#1.5"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:x-small;"&gt;Plato&amp;#39;s Right-wing Collectivist Utopia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;&amp;rdquo;, extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=70&amp;amp;category_id=24&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Historia del pensamiento econ&amp;oacute;mico, vol. 1, El pensamiento econ&amp;oacute;mico hasta Adam Smith&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1995).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn9" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn9" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref9" style="mso-footnote-id:ftn9;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[9]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Sir Thomas More, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Utop%C3%ADa_(Tom%C3%A1s_Moro)"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Utop&amp;iacute;a&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;; Sir Francis Bacon, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.dominiopublico.gov.br/download/texto/bk000146.pdf"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;La Nueva Atl&amp;aacute;ntida&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn10" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn10" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref10" style="mso-footnote-id:ftn10;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[10]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ludwig von Mises &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/introsec1.asp"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Introduction, 1. Economics and Praxeology&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn11" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn11" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref11" style="mso-footnote-id:ftn11;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[11]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; En el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Organon&lt;/i&gt;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;De Anima&lt;/i&gt; y trabajos biol&amp;oacute;gicos de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://wiki.mises.org/mediawiki/index.php?title=Aristotle&amp;amp;action=edit&amp;amp;redlink=1"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:x-small;"&gt;Arist&amp;oacute;teles&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn12" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn12" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref12" style="mso-footnote-id:ftn12;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[12]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ya exist&amp;iacute;an tratados sistem&amp;aacute;ticos de matem&amp;aacute;ticas entre los antiguos egipcios y babilonios. Los fil&amp;oacute;sofos socr&amp;aacute;ticos ya realizaron tratados sistem&amp;aacute;ticos de f&amp;iacute;sica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn13" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn13" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref13" style="mso-footnote-id:ftn13;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[13]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Murray N. Rothbard, &amp;ldquo;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4810"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:x-small;"&gt;Richard Cantillon: The Founding Father of Modern Economics&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;&amp;rdquo;, extra&amp;iacute;do de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=70&amp;amp;category_id=24&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Historia del pensamiento econ&amp;oacute;mico, vol. 1, El pensamiento econ&amp;oacute;mico hasta Adam Smith&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (1995).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn14" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn14" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref14" style="mso-footnote-id:ftn14;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[14]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Ludwig von Mises &amp;ldquo;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/humanaction/introsec1.asp"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language:ES;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Introduction, 1. Economics and Praxeology&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&amp;rdquo;, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/i&gt;, edici&amp;oacute;n en l&amp;iacute;nea.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn15" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn15" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref15" style="mso-footnote-id:ftn15;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[15]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ib&amp;iacute;d.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn16" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn16" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref16" style="mso-footnote-id:ftn16;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:EN-US;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[16]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Ib&amp;iacute;d.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=405635" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Instituto+Mises/default.aspx">Instituto Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Daniel+James+Sanchez/default.aspx">Daniel James Sanchez</category></item><item><title>El nacionalismo económico es una filosofía de guerra</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/30/el-nacionalismo-econ-243-mico-es-una-filosof-237-a-de-guerra.aspx</link><pubDate>Thu, 30 Dec 2010 19:40:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:387880</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=387880</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/30/el-nacionalismo-econ-243-mico-es-una-filosof-237-a-de-guerra.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 29 de diciembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4934"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4934&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La opini&amp;oacute;n p&amp;uacute;blica ve la fuente de los conflictos que generan las guerras civiles e internacionales de nuestro tiempo en la colisi&amp;oacute;n de intereses &amp;ldquo;econ&amp;oacute;micos&amp;rdquo; propia de la econom&amp;iacute;a de mercado. La guerra civil es la rebeli&amp;oacute;n de las masas &amp;ldquo;explotadas&amp;rdquo; contra las clases &amp;ldquo;explotadoras&amp;rdquo;. La guerra exterior es la revuelta de las naciones &amp;ldquo;sin nada&amp;rdquo; contra las naciones que se han apropiado de una porci&amp;oacute;n injusta de los recursos naturales de la tierra y, con una avaricia insaciable, quieren tomar a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s de esta riqueza destinada al uso de todos. Quien a la vista de estos hechos hable de la armon&amp;iacute;a de intereses o es un idiota o un infame apologista de un orden social manifiestamente injusto. Ning&amp;uacute;n hombre inteligente y honrado podr&amp;iacute;a dejar de apreciar que hoy prevalecen conflictos irreconciliables de intereses materiales solo pueden arreglarse con el recurso a las armas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Indudablemente es verdad que nuestra &amp;eacute;poca est&amp;aacute; llena de conflictos que generan guerras. Sin embrago, esos conflictos no brotan de la operaci&amp;oacute;n de una sociedad de mercado no intervenida. Puede admitirse llamarles conflictos econ&amp;oacute;micos porque afectan a la esfera de la vida humana que es, en lenguaje vulgar, conocida como la esfera de las actividades econ&amp;oacute;micas. Pero es un serio error inferir de esta apelaci&amp;oacute;n que la fuente de estos conflictos sean las condiciones que se desarrollan dentro del marco de una sociedad de mercado. No es el capitalismo el que los produce, sino precisamente las pol&amp;iacute;ticas anticapitalistas dise&amp;ntilde;adas para controlar el funcionamiento del capitalismo. Son una consecuencia de las distintas interferencias de los gobiernos con los negocios, de las barreras al comercio y a la emigraci&amp;oacute;n y la discriminaci&amp;oacute;n contra la mano de obra, los productos y el capital extranjeros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ninguno de estos conflictos podr&amp;iacute;a haber aparecido en una econom&amp;iacute;a de mercado no intervenida. Imaginemos un mundo en el que todos fueran libres de vivir y trabajar como emprendedores o empresarios donde y como quieran y pregunt&amp;eacute;monos cu&amp;aacute;les de esos conflictos seguir&amp;iacute;an existiendo. Imaginemos un mundo en el que el principio de propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n fuera completo, en el que no hubiera instituciones dificultando la movilidad de capitales, mano de obra y materias primas, en el que las leyes, los tribunales y los funcionarios de la administraci&amp;oacute;n no discriminaran a ning&amp;uacute;n individuo o grupo de individuos, nacionales o extranjeros. Imaginemos un estado de cosas en el que los gobiernos se dedicaran exclusivamente a la tarea de proteger la vida, salud y propiedad de las personas contra la agresi&amp;oacute;n violenta o fraudulenta. En un mundo as&amp;iacute;, las fronteras est&amp;aacute;n pintadas en los mapas, pero no obstaculizan a nadie en la b&amp;uacute;squeda de lo que piense que le har&amp;aacute; m&amp;aacute;s pr&amp;oacute;spero. Ninguna persona est&amp;aacute; interesada en la expansi&amp;oacute;n del tama&amp;ntilde;o del territorio de su naci&amp;oacute;n y no puede obtener ninguna ganancia de dicho agrandamiento. La conquista no merece la pena y la guerra queda obsoleta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En las &amp;eacute;pocas que precedieron al auge del liberalismo y la evoluci&amp;oacute;n del capitalismo moderno, la gente en su mayor parte consum&amp;iacute;a solo lo que pod&amp;iacute;a producir a partir de las materias primas disponibles en su cercan&amp;iacute;a. El desarrollo de la divisi&amp;oacute;n internacional del trabajo ha alterado radicalmente este estado de cosas. La comida y las materias primas importadas de pa&amp;iacute;ses lejanos son art&amp;iacute;culos de consumo de masas. Las naciones europeas m&amp;aacute;s avanzadas podr&amp;iacute;an arregl&amp;aacute;rselas sin estas importaciones solo al precio de una considerable rebaja de un nivel de vida. Deben pagar la muy necesaria compra de minerales, madera, aceite, cereales, manteca, caf&amp;eacute;, t&amp;eacute;, cacao, fruta, lana y algod&amp;oacute;n exportando manufacturas, la mayor&amp;iacute;a fabricadas a partir de materias primas importadas. Sus intereses vitales se ven da&amp;ntilde;ados por las pol&amp;iacute;ticas comerciales proteccionistas de los pa&amp;iacute;ses que produzcan estos productos primarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hace doscientos a&amp;ntilde;os preocupaba poco a suecos o suizos si un pa&amp;iacute;s no europeo era eficiente en utilizar sus recursos naturales. Pero hoy el subdesarrollo en un pa&amp;iacute;s extranjero que tenga ricos recursos naturales da&amp;ntilde;a los intereses de todos cuyo nivel de vida podr&amp;iacute;a aumentar si se adoptara un modo m&amp;aacute;s apropiado de utilizaci&amp;oacute;n de esta riqueza natural. El principio de la soberan&amp;iacute;a ilimitada de cada naci&amp;oacute;n es &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;en un mundo de interferencia gubernamental en los negocios &lt;/i&gt;un reto para todas las dem&amp;aacute;s naciones. El conflicto entre los que tienen y los que no tienen es un conflicto real. Pero solo est&amp;aacute; presente en un mundo en el que cualquier gobierno soberano sea libre de da&amp;ntilde;ar los intereses de todos los pueblos (incluido el suyo) privando a los consumidores de las ventajas que les dar&amp;iacute;a una mejor explotaci&amp;oacute;n de los recursos de este pa&amp;iacute;s. No es la soberan&amp;iacute;a como tal la que genera guerra, sino la soberan&amp;iacute;a de gobiernos no comprometidos completamente con los principios de la econom&amp;iacute;a de mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El liberalismo no pon&amp;iacute;a ni pone sus esperanzas en la abolici&amp;oacute;n de la soberan&amp;iacute;a de los distintos gobiernos nacionales, un acontecimiento que generar&amp;iacute;a guerras interminables. Busca un reconocimiento general de la idea de libertad econ&amp;oacute;mica. Si todos los pueblos se vuelven liberales y entienden que la libertad econ&amp;oacute;mica es la que mejor sirve a sus propios intereses, la soberan&amp;iacute;a nacional no engendrar&amp;aacute; nunca m&amp;aacute;s conflictos y guerras. Lo que se necesita para hacer duradera la paz no son tratados y alianzas internacionales ni tribunales y organizaciones internacionales como la difunta Liga de Naciones o su sucesora, las Naciones Unidas. Si el principio de econom&amp;iacute;a de mercado es universalmente aceptado, esos mecanismos son innecesarios; si no es aceptado, son in&amp;uacute;tiles. La paz duradera solo puede brotar de un cambio en las ideolog&amp;iacute;as. Mientras la gente acepte el dogma de Montaigne y piense que no puede prosperar econ&amp;oacute;micamente excepto a costa de otras naciones, la paz nunca ser&amp;aacute; otra cosa que un periodo de preparaci&amp;oacute;n para la siguiente guerra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El nacionalismo econ&amp;oacute;mico es incompatible con una paz duradera. A&amp;uacute;n as&amp;iacute; el nacionalismo econ&amp;oacute;mico en inevitable all&amp;iacute; donde hay interferencia del gobierno en los negocios. El proteccionismo es indispensable all&amp;iacute; donde no hay libre comercio. All&amp;iacute; donde hay interferencia del gobierno en los negocios, el libre comercio, incluso a corto plazo, frustrar&amp;iacute;a los objetivos buscados por las distintas medidas intervencionistas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es una ilusi&amp;oacute;n creer que una naci&amp;oacute;n acabar&amp;aacute; tolerando las pol&amp;iacute;ticas de otras naciones que da&amp;ntilde;en los intereses vitales de sus propios ciudadanos. Supongamos que las Naciones Unidas se hubieran creado en 1600 y que las tribus indias de Norteam&amp;eacute;rica hubieran sido admitidas como miembros de esta organizaci&amp;oacute;n. En ese caso la soberan&amp;iacute;a de estos indios se habr&amp;iacute;a reconocido como inviolable. Se les habr&amp;iacute;a dado el derecho a excluir a todos los extranjeros a entrar en su territorio y a explotar sus ricos recursos naturales que ellos mismos ignoraban c&amp;oacute;mo utilizar. &amp;iquest;Alguien cree realmente que cualquier alianza o cap&amp;iacute;tulo internacional habr&amp;iacute;a impedido que los europeos invadieran estos pa&amp;iacute;ses?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Muchos de los dep&amp;oacute;sitos m&amp;aacute;s ricos de distintos minerales est&amp;aacute;n ubicados en &amp;aacute;reas cuyos habitantes son demasiado ignorantes, demasiado ap&amp;aacute;ticos o demasiado vagos como para aprovechar las riquezas que la naturaleza les ha proporcionado. Si los gobiernos de estos pa&amp;iacute;ses impiden que los extranjeros exploten estos dep&amp;oacute;sitos o si su gesti&amp;oacute;n de los asuntos p&amp;uacute;blicos es tan arbitraria que ninguna inversi&amp;oacute;n extranjera es segura, se inflige un serio da&amp;ntilde;o a todos esos pueblos extranjeros cuyo bienestar material podr&amp;iacute;a mejorar con una utilizaci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s adecuada de los dep&amp;oacute;sitos referidos. No importa si la pol&amp;iacute;ticas de estos gobiernos son fruto de una retraso cultural generalizado o de la adopci&amp;oacute;n de las ideas hoy de moda del intervencionismo y el nacionalismo econ&amp;oacute;mico. El resultado es el mismo en ambos casos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No tiene sentido hacer desaparecer estos conflictos haci&amp;eacute;ndose ilusiones. Lo que se necesita para hacer duradera la paz es un cambio en&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;las ideolog&amp;iacute;as. Lo que genera la guerra es la filosof&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica adoptada hoy casi universalmente por gobiernos y partidos pol&amp;iacute;ticos. Tal y como lo ve esta filosof&amp;iacute;a, prevalecen dentro de la econom&amp;iacute;a de mercado sin intervenci&amp;oacute;n conflictos irreconciliables entre los intereses de diversas naciones. El libre comercio da&amp;ntilde;a a una naci&amp;oacute;n; produce pobreza. Es tarea del gobierno impedir los males del libre comercio con barreras comerciales. Podr&amp;iacute;amos suponer que descartamos el hecho de que el proteccionismo tambi&amp;eacute;n da&amp;ntilde;a a los intereses de las naciones que recurren a &amp;eacute;l. Pero no puede haber dudas de que el proteccionismo apunta a da&amp;ntilde;ar los intereses de los pueblos extranjeros y realmente lo hace. Es una ilusi&amp;oacute;n suponer que los da&amp;ntilde;ados tolerar&amp;aacute;n el proteccionismo de otras naciones si creen que son lo suficientemente fuertes como para eliminarlo por el uso de las armas. La filosof&amp;iacute;a del proteccionismo es una filosof&amp;iacute;a de guerra. Las guerras de nuestra &amp;eacute;poca no chocan los las doctrinas econ&amp;oacute;micas populares; por el contrario, son el resultado inevitable de una aplicaci&amp;oacute;n consistente de estas doctrinas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La Liga de Naciones no fracas&amp;oacute; porque su organizaci&amp;oacute;n fuera deficiente. Fracas&amp;oacute; porque le faltaba el esp&amp;iacute;ritu del liberalismo genuino. Fue una convenci&amp;oacute;n de gobiernos imbuidos por el esp&amp;iacute;ritu del nacionalismo econ&amp;oacute;mico y completamente comprometido con los principios de la guerra econ&amp;oacute;mica. Mientras los delegados se dedicaban a las discusiones acad&amp;eacute;micas acerca de la buena voluntad entre naciones, los gobiernos a los que representaban inflig&amp;iacute;an una buena dosis de maldad contra todas las dem&amp;aacute;s naciones. Las dos d&amp;eacute;cadas de funcionamiento de la Liga vinieron marcadas por la firme guerra econ&amp;oacute;mica de cada naci&amp;oacute;n contra las dem&amp;aacute;s. El proteccionismo arancelario de los a&amp;ntilde;os anteriores a 1914 fue suave comparado con el desarrollado en las d&amp;eacute;cadas de 1920 y 1930, por ejemplo, embargos, control cuantitativo del comercio, control de cambios de divisas, devaluaci&amp;oacute;n monetaria, etc.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Las perspectivas para las Naciones Unidas no son mejores, sino bastante peores. Todas las naciones consideran a las importaciones, especialmente las de bienes manufacturados, como un desastre. El objetivo declarado de casi todos los pa&amp;iacute;ses es evitar al m&amp;aacute;ximo que las manufacturas extranjeras accedan a sus mercados internos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Casi todas las naciones luchan contra el fantasma de un balance comercial desfavorable. No quieren cooperar: quieren protegerse contra los supuesto peligros de la cooperaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:black;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-bidi-font-style:italic;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:black;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=387880" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/nacionalismo/default.aspx">nacionalismo</category></item><item><title>Propiedad privada</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/08/propiedad-privada.aspx</link><pubDate>Wed, 08 Dec 2010 15:40:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:383486</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=383486</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/12/08/propiedad-privada.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 8 de diciembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4718"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4718&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n es la instituci&amp;oacute;n fundamental de la econom&amp;iacute;a de mercado. Es la instituci&amp;oacute;n cuya presencia caracteriza a la econom&amp;iacute;a de mercado como tal. Cuando est&amp;aacute; ausente, no hay posibilidad de una econom&amp;iacute;a de mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La propiedad significa el control completo de los servicios que pueden derivarse de un bien. Esta noci&amp;oacute;n catal&amp;aacute;ctica de la propiedad y los derechos de propiedad no ha de confundirse con la definici&amp;oacute;n legal de propiedad y derechos de propiedad como aparecen en las leyes de distintos pa&amp;iacute;ses. Fue idea de legisladores y tribunales definir el concepto legal de propiedad de una forma que diera al propietario plena protecci&amp;oacute;n mediante el aparato p&amp;uacute;blico de coerci&amp;oacute;n y coacci&amp;oacute;n e impidiera que cualquiera invadiera sus derechos. En la medida en que este fin fue conseguido adecuadamente, el concepto legal de derecho de propiedad corresponder&amp;iacute;a al concepto catal&amp;aacute;ctico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo hoy d&amp;iacute;a hay tendencia a abolir la instituci&amp;oacute;n de la propiedad privada por un cambio en las leyes determinando el &amp;aacute;mbito de las acciones que puede realizar el propietario en relaci&amp;oacute;n con las cosas que son su propiedad. Aunque mantienen el t&amp;eacute;rmino de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;propiedad privada&lt;/i&gt;, estas reformas buscan la sustituci&amp;oacute;n de &amp;eacute;sta por la propiedad p&amp;uacute;blica. Esta tendencia es una marca caracter&amp;iacute;stica de los planes de diversas escuelas de socialismo cristiano y nacional socialismo. Pero pocos de los defensores de estas escuelas han sido tan agudos como el fil&amp;oacute;sofo nazi Othmar Spann, que declar&amp;oacute; expl&amp;iacute;citamente que la realizaci&amp;oacute;n de sus planes generar&amp;iacute;a un estado de cosas en el que la instituci&amp;oacute;n de la propiedad privada se preservar&amp;iacute;a solo en un &amp;ldquo;sentido formal, aunque de facto solo habr&amp;iacute;a propiedad p&amp;uacute;blica&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No hace falta mencionar estas cosas para evitar mentiras populares y confusiones. Al ocuparse de la propiedad privada, la catal&amp;aacute;ctica se ocupa del control, no de los t&amp;eacute;rminos, conceptos y definiciones legales. Propiedad privada significa que los propietarios determinan el empleo de los factores de producci&amp;oacute;n, mientras que la propiedad p&amp;uacute;blica significa que es el gobierno quien controla su empleo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La propiedad humana es un dispositivo legal. No es sagrado. Aparece en las primeras etapas de la historia, cuando la gente con su propio poder y por su propia autoridad hace suyo lo que previamente no era propiedad de nadie. Una y otra vez se roba a los propietarios por expropiaci&amp;oacute;n. La historia de la propiedad privada puede remontarse a un punto en el que se origin&amp;oacute; por actos que indudablemente no eran legales. Pr&amp;aacute;cticamente cualquier propietario es el sucesor legal directo o indirecto de gente que adquiri&amp;oacute; la propiedad o bien por apropiaci&amp;oacute;n arbitraria de bienes sin due&amp;ntilde;o o bien por expolio violento de su predecesor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, el hecho de que el formalismo legal pueda remontar todos los t&amp;iacute;tulos o bien a una apropiaci&amp;oacute;n arbitraria o a una expropiaci&amp;oacute;n violenta no significa nada para la condiciones de una sociedad de mercado. La propiedad en una econom&amp;iacute;a de mercado ya no est&amp;aacute; ligada al origen remoto de la propiedad privada. Esos acontecimientos en un pasado lejano, escondidos en la oscuridad de la historia primitiva de la humanidad ya no nos preocupan en nuestros d&amp;iacute;as. Pues en una sociedad de mercado no intervenida, los consumidores deciden diariamente de nuevo qui&amp;eacute;n deber&amp;iacute;a tener y cu&amp;aacute;nto deber&amp;iacute;a tener. Los consumidores asignan el control de los medios de producci&amp;oacute;n a quienes saben c&amp;oacute;mo usarlos mejor para la satisfacci&amp;oacute;n de los deseos m&amp;aacute;s urgentes de dichos consumidores. Solamente en un sentido legal y formalista pueden considerarse a los propietarios los sucesores de apropiadores y expropiadores. De hecho son mandatarios de los consumidores, obligados por la operativa del mercado a servir a &amp;eacute;stos de la mejor manera posible. El capitalismo es la consumaci&amp;oacute;n de la autodeterminaci&amp;oacute;n de los consumidores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El significado de la propiedad privada en la sociedad de mercado es radicalmente diferente de lo que hay bajo un sistema de autarqu&amp;iacute;a de cada familia. Donde cada familia es autosuficiente, los medios de producci&amp;oacute;n de propiedad privada sirven exclusivamente al propietario. Solo &amp;eacute;l obtiene todos los beneficios derivados de su uso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En la sociedad de mercado, los propietarios de capital y tierra pueden disfrutar de su propiedad solo emple&amp;aacute;ndolos para la satisfacci&amp;oacute;n de los deseos de otra gente. Deben servir a los consumidores con el fin de obtener un beneficio de lo que es suyo. El mismo hecho de que posean los medios de producci&amp;oacute;n les obliga a someterse a los deseos de la gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La propiedad es un activo solo para quienes saben c&amp;oacute;mo emplearlo de la mejor forma posible en beneficio de los consumidores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=383486" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/propiedad+privada/default.aspx">propiedad privada</category></item><item><title>La armonía de los intereses “bien entendidos”</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/23/la-armon-237-a-de-los-intereses-bien-entendidos.aspx</link><pubDate>Thu, 23 Sep 2010 16:55:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:366708</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=366708</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/23/la-armon-237-a-de-los-intereses-bien-entendidos.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 22 de septiembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4678"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4678&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Desde tiempo inmemorial, los hombres han charlado acerca de las maravillosas condiciones de las que disfrutaban sus ancestros en el &amp;ldquo;estado natural&amp;rdquo; original. De viajo mitos, f&amp;aacute;bulas y poemas, la imagen de esta felicidad primitiva pas&amp;oacute; a muchas filosof&amp;iacute;as populares en los siglos XVII y XVIII. En su lenguaje, el t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;natural&lt;/i&gt; significaba que era bueno y beneficioso para los asuntos humanos, mientras que el t&amp;eacute;rmino &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;civilizaci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; ten&amp;iacute;a la connotaci&amp;oacute;n del oprobio. La ca&amp;iacute;da del hombre se ve&amp;iacute;a en el desv&amp;iacute;o de las condiciones primitivas de edades en las que no hab&amp;iacute;a sino peque&amp;ntilde;as diferencias entre el hombre y otros animales. En esos tiempos, afirmaban estos rom&amp;aacute;nticos elogiadores del pasado, no hab&amp;iacute;a conflictos entre los hombres. La paz no se turbaba en el Jard&amp;iacute;n del Ed&amp;eacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, la naturaleza no genera paz ni buena voluntad. La marca caracter&amp;iacute;stica del &amp;ldquo;estado de naturaleza&amp;rdquo; es en conflicto irreconciliable. Cada especie es rival de todas las dem&amp;aacute;s. Los medios de subsistencia son escasos y no garantizan la supervivencia de todos. Los conflictos no pueden desaparecer nunca. Si una banda de hombres, unida con el objeto de derrotar a las bandas rivales, tiene &amp;eacute;xito en aniquilar a sus enemigos, aparecen nuevos antagonismos entre lo vencedores acerca de la distribuci&amp;oacute;n del bot&amp;iacute;n. El origen de los conflictos es siempre el hecho de que la parte de cada hombre limita las partes de todos los dem&amp;aacute;s. Es un dilema que no permite ninguna soluci&amp;oacute;n pac&amp;iacute;fica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Lo que hace posibles las relaciones amistosas entre seres humanos es la mayor productividad de la divisi&amp;oacute;n del trabajo. &amp;Eacute;sta elimina el conflicto natural de intereses. Porque donde haya divisi&amp;oacute;n del trabajo, ya no se discute la distribuci&amp;oacute;n de una oferta que no puede aumentar. Gracias a la mayor productividad del trabajo realizado mediante la divisi&amp;oacute;n de tareas, la oferta de bienes se multiplica. Un inter&amp;eacute;s com&amp;uacute;n preeminente, la preservaci&amp;oacute;n y posterior intensificaci&amp;oacute;n de la cooperaci&amp;oacute;n social, se convierte en primordial y borra todas las colisiones esenciales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La competencia catal&amp;aacute;ctica sustituye a la competencia biol&amp;oacute;gica. Produce armon&amp;iacute;a en los intereses de todos los miembros de la sociedad. La misma condici&amp;oacute;n por la que aparecen los conflictos irreconciliables de la competencia biol&amp;oacute;gica (es decir, el hecho de que la gente en general busca las mismas cosas) se transforma en un factor para la armon&amp;iacute;a de los intereses. Como mucha gente, o incluso toda, quiere pan, ropa, zapatos y coches, la producci&amp;oacute;n a gran escala de estos bienes se hace posible y reduce los costes de producci&amp;oacute;n hasta el punto de que son accesibles a bajos precios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El hecho de que mi cong&amp;eacute;nere quiere conseguir zapatos igual que yo no me hace m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil conseguirlos, sino m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil. Lo que aumenta el precio de los zapatos es el hecho de que la naturaleza no ofrece un gran suministro de piel y otros materiales necesarios y que uno debe someterse a la desutilidad del trabajo para transformar ese material en bruto en zapatos. La competencia catal&amp;aacute;ctica de quienes, como yo, quieren tener zapatos hace que &amp;eacute;stos sean m&amp;aacute;s baratos, no m&amp;aacute;s caros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;Eacute;ste es el significado del teorema de la armon&amp;iacute;a de los intereses bien entendidos de todos los miembros de la sociedad del mercado.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Cuando los economistas cl&amp;aacute;sicos hicieron esta afirmaci&amp;oacute;n, trataban de destacar dos puntos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;que todos est&amp;aacute;n interesados en la preservaci&amp;oacute;n de la divisi&amp;oacute;n social del trabajo, el sistema que multiplica la productividad del trabajo humano&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;tab-stops:list 36.0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;que en la sociedad de mercado las demandas de los consumidores dirigen en definitiva todas las actividades de producci&amp;oacute;n&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El hecho de que no todos los deseos humanos puedan ser satisfechos no se debe a instituciones sociales inapropiadas o al sistema de la econom&amp;iacute;a de mercado. Es una condici&amp;oacute;n natural de la vida humana. La creencia de que la naturaleza otorga al hombre riquezas inagotables y de que la miseria en una consecuencia del fracaso del hombre en organizar una buena sociedad es completamente falsa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El &amp;ldquo;estado de naturaleza&amp;rdquo; que reformadores y ut&amp;oacute;picos pintan como paradis&amp;iacute;aco, era en realidad un estado de extrema pobreza y aflicci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;ldquo;La pobreza&amp;rdquo;, dice Bentham, &amp;ldquo;no es obra de las leyes, es la condici&amp;oacute;n primitiva de la raza humana&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Incluso quienes est&amp;aacute;n en la base de la pir&amp;aacute;mide social est&amp;aacute;n mucho mejor de lo que hubieran estado en ausencia de cooperaci&amp;oacute;n social. Tambi&amp;eacute;n se benefician de la operativa de la econom&amp;iacute;a de mercado y participan de las ventajas de la sociedad civilizada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los reformistas del siglo XIX no acabaron con la amada f&amp;aacute;bula del para&amp;iacute;so terrenal original. Frederick Engels los incorpor&amp;oacute; en la explicaci&amp;oacute;n marxista de la evoluci&amp;oacute;n social. Sin embargo, ya no establecieron la dicha de la &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;edad dorada&lt;/i&gt; como modelo para una reconstrucci&amp;oacute;n social y econ&amp;oacute;mica. Contrapon&amp;iacute;an la supuesta depravaci&amp;oacute;n del capitalismo con la felicidad ideal de la que disfrutar&amp;iacute;a el hombre en el El&amp;iacute;seo socialista del futuro. El modelo socialista de producci&amp;oacute;n abolir&amp;iacute;a las cadenas por medio de las cuales el capitalismo controla el desarrollo de las fuerzas productivas y aumentar&amp;iacute;a la productividad del trabajo y la riqueza m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de lo imaginable. La preservaci&amp;oacute;n de la libre empresa y la propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n beneficia exclusivamente a la peque&amp;ntilde;a minor&amp;iacute;a de par&amp;aacute;sitos explotadores y da&amp;ntilde;a a la inmensa mayor&amp;iacute;a de trabajadores. Por tanto dentro del marco de la sociedad de mercado prevalece un conflicto irreconciliable entre los intereses del &amp;ldquo;capital&amp;rdquo; y los del &amp;ldquo;trabajo&amp;rdquo;. Esta lucha de clases s&amp;oacute;lo puede desaparecer cuando el manifiestamente injusto modelo de producci&amp;oacute;n capitalista sea sustituido por un sistema justo de organizaci&amp;oacute;n social (ya sea el socialismo o el intervencionismo).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es la filosof&amp;iacute;a social casi universalmente aceptada de nuestra &amp;eacute;poca. No la cre&amp;oacute; Marx, aunque deba su popularidad principalmente a los escritos de Marx y los marxistas. Hay la apoyan, no s&amp;oacute;lo los marxistas, sino igualmente aquellos partidos que declaran enf&amp;aacute;ticamente su antimarxismo y defienden de boquilla la libre empresa. Es la filosof&amp;iacute;a social oficial del catolicismo romano, as&amp;iacute; como del anglicanismo, est&amp;aacute; apoyada por mucho eminentes defensores de distintas denominaciones protestantes y de la Iglesia Oriental Ortodoxa. Es parte esencial de las ense&amp;ntilde;anzas del fascismo italiano y el nazismo alem&amp;aacute;n y de todas las variedades de doctrinas intervencionistas. Fue la ideolog&amp;iacute;a de la Sozialpolitik de los Hohenzollern en Alemania y de los realistas franceses que buscaban la restauraci&amp;oacute;n de la casa de Borb&amp;oacute;n-Orle&amp;aacute;ns, del New Deal del Presidente Roosevelt y de los nacionalistas de Asia y Latinoam&amp;eacute;rica. Los antagonismos entre estos partidos y facciones se refieren a asuntos accidentales, como el dogma religioso, las instituciones constitucionales, la pol&amp;iacute;tica exterior y, en primer lugar, a las caracter&amp;iacute;sticas propias de sistema social de ir&amp;iacute;a a sustituir al capitalismo. Pero todos est&amp;aacute;n de acuerdo en la tesis fundamental de que la misma existencia del sistema capitalista da&amp;ntilde;a los intereses vitales de la inmensa mayor&amp;iacute;a de los trabajadores, artesanos y peque&amp;ntilde;os granjeros y todos piden, en nombre de la justicia social, la abolici&amp;oacute;n del capitalismo.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Todos los autores y pol&amp;iacute;ticos socialistas e intervencionistas basan su an&amp;aacute;lisis y cr&amp;iacute;tica de la econom&amp;iacute;a de mercado en dos errores fundamentales. Primero, no consiguen reconocer el car&amp;aacute;cter especulativo de todos los esfuerzos por conseguir una satisfacci&amp;oacute;n de los deseos futuros, es decir, de toda acci&amp;oacute;n humana. Suponen ingenuamente que no puede existir duda alguna acerca de las medidas a aplicar para aprovisionar de la mejor manera posible a los consumidores. En una sociedad socialista no habr&amp;iacute;a necesidad de que especulara el jefe de producci&amp;oacute;n (o de un consejo central de gesti&amp;oacute;n de la producci&amp;oacute;n). &amp;ldquo;Simplemente&amp;rdquo; tendr&amp;iacute;a que recurrir a esas medidas que sean beneficiosas para sus pupilos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los defensores de una econom&amp;iacute;a planificada nunca han concebido que la tarea sea proveer deseos futuros distintos de los actuales y emplear los distintos factores de producci&amp;oacute;n disponibles de la forma m&amp;aacute;s eficaz para la mejor satisfacci&amp;oacute;n posible de esos inciertos deseos futuros. No han concebido que el problema sea asignar factores de producci&amp;oacute;n escasos a las distintas ramas de la producci&amp;oacute;n de tal forma que ning&amp;uacute;n deseo considerado m&amp;aacute;s urgente quede insatisfecho a causa de que los factores de producci&amp;oacute;n requeridos para ello se emplearan, es decir, se derrocharan, en la satisfacci&amp;oacute;n de deseos considerados como menos urgentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Este problema econ&amp;oacute;mico no debe confundirse con el problema tecnol&amp;oacute;gico. El conocimiento tecnol&amp;oacute;gico puede simplemente decirnos qu&amp;eacute; puede conseguirse en el estado actual del conocimiento cient&amp;iacute;fico. No responde a la pregunta de qu&amp;eacute; deber&amp;iacute;a producirse y en qu&amp;eacute; cantidades y cu&amp;aacute;l de la multitud de procesos tecnol&amp;oacute;gicos disponibles deber&amp;iacute;a elegirse. Enga&amp;ntilde;ados por su fracaso en apreciar este asunto esencial, los defensores de una sociedad planificada creen que el jefe de producci&amp;oacute;n nunca errar&amp;aacute; en sus decisiones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En la econom&amp;iacute;a de mercado, los empresarios y capitalistas no pueden evitar cometer serios errores porque no conocen ni lo que quieren los consumidores ni lo que hace su competencia. El director general de un estado socialista ser&amp;iacute;a infalible porque s&amp;oacute;lo el tendr&amp;iacute;a el poder de determinar qu&amp;eacute; deber&amp;iacute;a producirse y c&amp;oacute;mo y porque ninguna acci&amp;oacute;n de otra gente se cruzar&amp;iacute;a en sus planes.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El segundo error fundamental impl&amp;iacute;cito en la cr&amp;iacute;tica socialista de la econom&amp;iacute;a de mercado deriva de su defectuosa teor&amp;iacute;a del salario. No se dan cuenta de que los salarios son el precio pagado por lo que logra el perceptor del salario, es decir, por la contribuci&amp;oacute;n de sus esfuerzos al proceso del bien afectado o, como dice la gente, por el valor que sus servicios a&amp;ntilde;aden al valor de los materiales. No importa si son salarios por tiempo trabajado o a destajo, el empresario siempre compra el rendimiento y servicio del trabajador, no su tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por tanto, no es cierto que en una econom&amp;iacute;a de mercado no intervenida el trabajador no tenga inter&amp;eacute;s personal en la ejecuci&amp;oacute;n de su tarea. Los socialistas se equivocan al afirmar que a quienes se les paga una cierta cantidad por hora, d&amp;iacute;a, semana, mes o a&amp;ntilde;o no se ven impulsados por sus propios intereses cuando trabajan eficientemente. No son los ideales elevados y el sentido del deber los que disuaden a un trabajador pagado de acuerdo con el tiempo trabajado de descuidarse y holgazanear en la tienda, sino argumentos muy sustanciosos. Quien trabaja m&amp;aacute;s y mejor recibe mayor paga y quien quiera ganar m&amp;aacute;s deber&amp;aacute; aumentar la cantidad y mejorar la calidad de su rendimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los empresarios duros no son tan ingenuos como para dejar que les enga&amp;ntilde;en los empelados haraganes: no son tan negligentes como esos gobiernos que pagan salarios a montones de vagos bur&amp;oacute;cratas. Tampoco los empleados son tan est&amp;uacute;pidos como para no saber que la pereza y la ineficiencia est&amp;aacute;n duramente penalizados en el mercado laboral.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;A partir de la d&amp;eacute;bil base de sus errores sobre la naturaleza catal&amp;aacute;ctica de los salarios, los autores socialistas han aportado f&amp;aacute;bulas fant&amp;aacute;sticas acerca del aumento de la productividad del trabajo que puede esperarse con la puesta en marcha de sus planes. Bajo el capitalismo, dicen, el celo del trabajador se ve seriamente dificultado porque conoce el hecho de que no recibe los frutos de su trabajo y que trabajando duro s&amp;oacute;lo enriquece a su empresario, esa explotador par&amp;aacute;sito y ocioso. Pero bajo el socialismo todo trabajador sabr&amp;aacute; que trabaja por el beneficio de la sociedad, de la que forma parte. Su conocimiento le proveer&amp;aacute; el m&amp;aacute;s poderoso incentivo para hacerlo lo mejor que pueda. As&amp;iacute; que se producir&amp;aacute; un enorme aumento en la productividad del trabajo y por tanto en la riqueza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, la identificaci&amp;oacute;n de los intereses de cada trabajador y los de la sociedad socialista es una mera ficci&amp;oacute;n legalista y formalista que no tiene nada que ver con el estado real de las cosas. Mientras que los sacrificios que un trabajador individual realiza al intensificar su esfuerzo s&amp;oacute;lo recaen en &amp;eacute;l, s&amp;oacute;lo una fracci&amp;oacute;n infinitesimal de lo que produce este esfuerzo adicional le beneficia y mejora su propia calidad de vida. Mientras que el trabajador individual disfruta completamente de los placeres que puede apropiarse cayendo en la tentaci&amp;oacute;n del descuido y la pereza, el trastorno resultante en el dividendo social recorta su propia parte s&amp;oacute;lo infinitesimalmente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Bajo un modelo producci&amp;oacute;n socialista as&amp;iacute;, se eliminan todos los incentivos personales que ofrece el ego&amp;iacute;smo bajo el capitalismo y se premia el vagancia y la negligencia. Mientras que en una sociedad capitalista el ego&amp;iacute;smo incita a todos a la mayor diligencia, en una sociedad socialista se produce inercia y laxitud. Lo socialitas pueden seguir parloteando acerca del cambio milagroso en la naturaleza humana que producir&amp;iacute;a el socialismo y acerca de la sustituci&amp;oacute;n del mediocre ego&amp;iacute;smo por el noble altruismo. Pero no deben darse el gusto de f&amp;aacute;bulas acerca de los maravillosos efectos que el ego&amp;iacute;smo de cada individuo producir&amp;aacute; bajo el socialismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ning&amp;uacute;n hombre juicio puede dejar de concluir ante la evidencia de estas consideraciones que en la econom&amp;iacute;a de mercado la productividad del trabajo es incomparablemente mayor de lo que ser&amp;iacute;a bajo el socialismo. Sin embargo, este reconocimiento no resuelve la cuesti&amp;oacute;n entre los defensores del capitalismo y los del socialismo desde un punto de vista praxeol&amp;oacute;gico, es decir, cient&amp;iacute;fico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un defensor de buena fe del socialismo, libre de intolerancia, prejuicios y malicia a&amp;uacute;n podr&amp;iacute;a responder: &amp;ldquo;Puede ser verdad que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt;, el ingreso neto total generado en una sociedad de mercado, sea mayor que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;p&lt;/i&gt;, el ingreso neto total generado en una sociedad socialista. Pero si el sistema socialista asigna a cada uno de sus miembros una porci&amp;oacute;n igual de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;p&lt;/i&gt; (es decir &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;p / z = d&lt;/i&gt;) todos aqu&amp;eacute;llos cuyos ingresos en la sociedad de mercado sean menores que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;d&lt;/i&gt; se ver&amp;iacute;an favorecidos por la sustituci&amp;oacute;n del capitalismo por el socialismo. Puede ocurrir que este grupo incluya a la mayor&amp;iacute;a de los hombres. En todo caso, resulta evidente que la doctrina de la armon&amp;iacute;a entre los intereses bien entendidos de todos los miembros de la sociedad de mercado es insostenible. Hay una clase de hombres cuyos intereses se ven da&amp;ntilde;ados por la misma existencia de la econom&amp;iacute;a de mercado y que estar&amp;iacute;an mejor bajo el socialismo&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los liberales discuten las conclusiones de este razonamiento. Creen que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;p&lt;/i&gt; quedar&amp;aacute; tan por debajo de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; que &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;d&lt;/i&gt; ser&amp;aacute; menor que el ingreso incluso de quienes ganen los salarios m&amp;aacute;s bajos en la sociedad de mercado. No puede haber dudas de que la objeci&amp;oacute;n planteada por los liberales est&amp;aacute; justificada. Sin embargo, esta refutaci&amp;oacute;n de las afirmaciones socialistas no se basa en consideraciones praxeol&amp;oacute;gicas y por tanto le falta el poder argumentativo apod&amp;iacute;ctico e incontestable propio de una explicaci&amp;oacute;n praxeol&amp;oacute;gica. Se basa en un juicio de relevancia, la determinaci&amp;oacute;n cuantitativa de la diferencia entre las dos magnitudes &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;p&lt;/i&gt;. En el campo de la acci&amp;oacute;n humana ese conocimiento cuantitativo se obtiene por la comprensi&amp;oacute;n, respecto de la cual no puede llevarse a un acuerdo completo entre hombres. La praxeolog&amp;iacute;a, la econom&amp;iacute;a y la catal&amp;aacute;ctica no valen para resolver esas disensiones referidas a asuntos cuantitativos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los defensores del socialismo podr&amp;iacute;an incluso ir m&amp;aacute;s all&amp;aacute; y decir: &amp;ldquo;Puede que cada individuo estuviera peor bajo el socialismo que el m&amp;aacute;s pobre bajo el capitalismo. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, rechazamos la econom&amp;iacute;a de mercado a pesar de que proporcione a todos m&amp;aacute;s bienes que el socialismo. Desaprobamos el capitalismo por razones &amp;eacute;ticas como sistema injusto e inmoral. Preferimos el socialismo por razones generalmente calificadas como no econ&amp;oacute;micas y soportamos el hecho de que afecte al bienestar material de todos&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No puede negarse que esta altiva indiferencia en relaci&amp;oacute;n con el bienestar material es un privilegio reservado a intelectuales en su torre de marfil, alejados de la realidad, y anacoretas asc&amp;eacute;ticos. Lo que hac&amp;iacute;a popular al socialismo entre la inmensa mayor&amp;iacute;a de sus defensores era, por el contrario, la ilusi&amp;oacute;n de que les proporcionar&amp;iacute;a m&amp;aacute;s bienes que el capitalismo. Pero sea como sea, es evidente que este tipo de argumentaci&amp;oacute;n prosocialista no puede ser atacada por el razonamiento liberal referido a la productividad del trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Si no pudieran ponerse objeciones a los planes socialistas distintas de que el socialismo rebajar&amp;iacute;a el nivel de vida de todos o al menos de la inmensa mayor&amp;iacute;a, ser&amp;iacute;a imposible que la praxeolog&amp;iacute;a se pronunciara de forma definitiva. Los hombres tendr&amp;iacute;an que decidirse entre capitalismo y socialismo bas&amp;aacute;ndose en juicios de valor y en juicios de relevancia. Tendr&amp;iacute;an que elegir entre los dos sistemas como eligen entre muchas otras cosas. No podr&amp;iacute;a descubrirse ning&amp;uacute;n est&amp;aacute;ndar objetivo que hiciera posible resolver la disputa de una forma que no admita ninguna contradicci&amp;oacute;n y deba ser aceptada por cualquier persona cuerda. La libertad de elecci&amp;oacute;n y discreci&amp;oacute;n de cada hombre no se ver&amp;iacute;a eliminada por la necesidad inexorable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, la realidad de las cosas es completamente distinta. El hombre no est&amp;aacute; en una posici&amp;oacute;n en la que tenga que elegir entre estos dos sistemas. La cooperaci&amp;oacute;n humana bajo el sistema de la divisi&amp;oacute;n social del trabajo es posible s&amp;oacute;lo en la econom&amp;iacute;a de mercado. El socialismo no es un sistema realizable de organizaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;de la sociedad&lt;/i&gt; porque no dispone de ning&amp;uacute;n m&amp;eacute;todo de c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. (&amp;hellip;)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El establecimiento de esta verdad no supone un desprecio de la conclusi&amp;oacute;n y el poder de convicci&amp;oacute;n del argumento antisocialista derivado de la disminuci&amp;oacute;n de la productividad esperable en el socialismo. El peso de esta objeci&amp;oacute;n a los planes socialistas es tan abrumador que ninguna persona juiciosa dudar&amp;iacute;a en elegir el capitalismo. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, seguir&amp;iacute;a siendo una elecci&amp;oacute;n entre sistemas alternativos de la organizaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de la sociedad, dando preferencia a un sistema frente a otro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, eso no es una alternativa. El socialismo no puede implantarse porque est&amp;aacute; m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del poder humano establecerlo como sistema social. La elecci&amp;oacute;n es entre capitalismo y caos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un hombre que escoja entre beber un vaso de leche y un vaso con una soluci&amp;oacute;n de cianuro no elige entre dos bebidas: elige entre la vida y la muerte. Una sociedad que elige entre capitalismo y socialismo no elige entre dos sistemas, elige entre la cooperaci&amp;oacute;n social y la desintegraci&amp;oacute;n de la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El socialismo no es una alternativa al capitalismo, es una alternativa a cualquier sistema bajo el que los hombres puedan vivir como seres &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;humanos&lt;/i&gt;. Enfatizar este punto es tarea de la econom&amp;iacute;a como es tarea de la biolog&amp;iacute;a y la qu&amp;iacute;mica ense&amp;ntilde;ar que el cianuro no es un alimento sino un veneno mortal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Por intereses &amp;ldquo;bien entendidos&amp;rdquo;, tambi&amp;eacute;n podr&amp;iacute;amos decir correctamente intereses &amp;ldquo;a largo plazo&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;span lang="EN-GB"&gt;Cf. Bentham, &amp;ldquo;Principles of the Civil Code&amp;rdquo;, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Works&lt;/i&gt;, I, 309.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; La doctrina oficial de la Iglesia Romana se resume en la enc&amp;iacute;clica &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Quadragesimo anno&lt;/i&gt;, del Papa P&amp;iacute;o XI (1931). La doctrina anglicana la presenta el Arzobispo de Canterbury, William Temple, en el libro &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Christianity and the Social Order&lt;/i&gt; (Penguin Special, 1942). Representativo de las ideas del protestantismo continental europeo es el libro de Emil Brunner, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Justice and the Social Order&lt;/i&gt;, traducido po M. Hottinger (Nueva York, 1945). Un documento altamente significativo es la secci&amp;oacute;n sobre &amp;ldquo;The Church and Disorder of Society&amp;rdquo;, del borrador de informe en el que el Concilio Mundial de Iglesias en septiembre de 1948 recomendaba una acci&amp;oacute;n apropiada a las aproximadamente ciento cincuenta denominaciones cuyos delegados eran miembros del Concilio. Sobre la ideas de Nicolas Berdyaev, el m&amp;aacute;s eminente apologista de la ortodoxia rusa, ver su libro &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Origin of Russian Communism&lt;/i&gt; (Londres, 1937), especialmente pp. 217-218 y 225. A menudo se afirma que una diferencia esencial entre los marxistas y otros partidos socialistas e intervencionistas se encuentra en el hecho de que los marxistas defienden la lucha de clases, mientras que estos partidos la consideran una consecuencia deplorable del conflicto irreconciliable de intereses de clase inherente al capitalismo y quieren evitarlo mediante la realizaci&amp;oacute;n de las reformas que recomiendan. Sin embargo, los marxistas no alaban y promueven la lucha de clases por s&amp;iacute; misma. A sus ojos, la lucha de clases es buena s&amp;oacute;lo porque es el dispositivo mediante el que las &amp;ldquo;fuerzas productivas&amp;rdquo;, esas fuerzas misteriosas que dirigen el curso de la evoluci&amp;oacute;n humana, est&amp;aacute;n condenadas a traer la sociedad &amp;ldquo;sin clases&amp;rdquo; en que no habr&amp;iacute;a no clases y conflictos de clase.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; La exposici&amp;oacute;n exhaustiva de este enga&amp;ntilde;o la ofrece la prueba de la imposibilidad del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico bajo el socialismo. Ver la parte quinta de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/3250"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:x-small;"&gt;este libro&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt;, m&amp;aacute;s abajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; La doctrina refutada en el texto encuentra su expositor m&amp;aacute;s brillante en John Stuart Mill (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.econlib.org/library/Mill/mlP.html"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Principles of Political Economy&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; [Edici&amp;oacute;n popular, Londres, 1867], pp. 126 y ss.).Sin embargo, Mill recurri&amp;oacute; a esta doctrina simplemente para refutar una objeci&amp;oacute;n lanzada contra el socialismo, que es que, al eliminar el incentivo promovido por el ego&amp;iacute;smo, afectar&amp;iacute;a a la productividad del trabajo. No era tan ciego como para afirmar que la productividad del trabajo se multiplicar&amp;iacute;a bajo el socialismo. Para un an&amp;aacute;lisis y refutaci&amp;oacute;n del razonamiento de Mill, cf. Mises, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://mises.org/resources/2736/Socialism-An-Economic-and-Sociological-Analysis"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;Socialism&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, pp. 173-181. [Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=198&amp;amp;category_id=9&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;El socialismo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; (Madrid: Uni&amp;oacute;n Editorial, 6&amp;ordf; ed., 2009).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; A este modo de razonar recurren muchos eminentes defensores del socialismo cristiano. Los marxistas sol&amp;iacute;an recomendar el socialismo bas&amp;aacute;ndose en que multiplicar&amp;iacute;a la productividad y traer&amp;iacute;a a todos una riqueza material sin precedentes. &amp;Uacute;ltimamente han cambiado su t&amp;aacute;ctica. Declaran que el trabajador ruso es m&amp;aacute;s feliz que el estadounidense a pesar del hecho de que su nivel de vida es mucho menor; el saber que vive en un sistema social justo le compensa con mucho todas sus dificultades materiales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=366708" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/socialismo/default.aspx">socialismo</category></item><item><title>La fuente última de las pérdidas y ganancias en el mercado</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/08/la-fuente-250-ltima-de-las-p-233-rdidas-y-ganancias-en-el-mercado.aspx</link><pubDate>Wed, 08 Sep 2010 18:05:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:363380</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=363380</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/09/08/la-fuente-250-ltima-de-las-p-233-rdidas-y-ganancias-en-el-mercado.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 8 de septiembre de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4672"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4672&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los cambios en los datos cuya repetici&amp;oacute;n reiterada impide que el sistema econ&amp;oacute;mico se convierta en una econom&amp;iacute;a en rotaci&amp;oacute;n continua y produzca una y otra vez beneficios y p&amp;eacute;rdidas empresariales son favorables para algunos miembros de la sociedad y desfavorables para otros. Por tanto, concluye la gente, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;la ganancia de un hombre es el da&amp;ntilde;o de otro, nadie se beneficia sino con la p&amp;eacute;rdida de otros&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El dogma ya lo avanzaron algunos autores antiguos. De entre los escritores modernos. &lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/Community/blogs/euribe/archive/2010/04/23/el-esc-233-ptico-como-absolutista-michel-de-montaigne.aspx"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;Montaigne&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; fue el primero en reformularlo, por lo que bien podemos llamarlo el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;dogma de Montaigne&lt;/i&gt;. Era la quintaesencia de las doctrinas del mercantilismo, el viejo y el nuevo. Est&amp;aacute; en el fondo de todas las doctrinas modernas que ense&amp;ntilde;an que prevalece, dentro del marco de la econom&amp;iacute;a de mercado, un conflicto irreconciliable entre los intereses de distintas clases sociales dentro de una naci&amp;oacute;n y adem&amp;aacute;s entre los intereses de cualquier naci&amp;oacute;n y los de las dem&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es verdad que el dogma de Montaigne es cierto en relaci&amp;oacute;n con los efectos de los cambios inducidos por el efectivo en el poder adquisitivo en los pagos diferidos. Pero es enteramente incorrecto en relaci&amp;oacute;n con cualquier tipo de beneficio o p&amp;eacute;rdida empresarial, ya aparezcan en una econom&amp;iacute;a estacionaria en la que el total de beneficios iguale el total de p&amp;eacute;rdidas o en una econom&amp;iacute;a en progreso o en retroceso en la que estas dos magnitudes son diferentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Lo que produce un beneficio de un hombre en el curso de sus negocios en una sociedad de mercado no intervenida no es el perjuicio y la aflicci&amp;oacute;n de sus conciudadanos, sino el hecho de que alivia o elimina completamente lo que causa el sentimiento de incomodidad de sus conciudadanos. Lo que da&amp;ntilde;a al enfermo es la enfermedad, no el m&amp;eacute;dico que trata el mal. La ganancia del doctor no es un resultado de la epidemia, sino la ayuda que da a los afectados. La fuente &amp;uacute;ltima de beneficios es siempre la previsi&amp;oacute;n de las condiciones futuras. Quienes tienen m&amp;aacute;s &amp;eacute;xito en prever acontecimientos futuros y en ajustar sus actividades al estado futuro del mercado obtienen beneficios porque est&amp;aacute;n en situaci&amp;oacute;n de satisfacer las necesidades m&amp;aacute;s urgentes de la gente. Los beneficios de quienes han producido bienes y servicios por los que se pelea la gente no son la fuente de p&amp;eacute;rdidas de quienes han tra&amp;iacute;do al mercado productos por los que la gente no est&amp;aacute; dispuesta a pagar la cantidad total de costes de producci&amp;oacute;n gastados. Estas p&amp;eacute;rdidas se producen por la falta de visi&amp;oacute;n mostrada en anticipar la demanda futura de los consumidores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los acontecimientos externos que afectas a la oferta y demanda pueden a veces aparecer tan repentina e inesperadamente que la gente dice que ning&amp;uacute;n hombre razonable podr&amp;iacute;a haberlos previsto. As&amp;iacute; el envidioso puede considerar como injustificados los beneficios de quienes obtienen ganancias del cambio. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, esos juicios arbitrarios de valor no alteran el estado real de los intereses. Indudablemente para un hombre enfermo es mejor ser curado por un doctor por un precio alto que no tener asistencia m&amp;eacute;dica. Si fuera de otra manera, no consultar&amp;iacute;a al m&amp;eacute;dico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No hay conflictos en la econom&amp;iacute;a de mercado entre los intereses de compradores y vendedores. Hay inconvenientes producidos por una previsi&amp;oacute;n inadecuada. Ser&amp;iacute;a una bendici&amp;oacute;n universal si todos los hombres y todos los miembros de la sociedad de mercado siempre previeran las condiciones futuras correctamente y en tiempo y acci&amp;oacute;n adecuadas. Si fuera el caso, la retrospecci&amp;oacute;n establecer&amp;iacute;a que ninguna part&amp;iacute;cula de capital y trabajo se desperdiciar&amp;iacute;a para la satisfacci&amp;oacute;n de deseos que ahora se consideran menos urgentes que otros ahora no satisfechos. Sin embargo, el hombre no es omnisciente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ser&amp;iacute;a err&amp;oacute;neo ver estos problemas desde el punto de vista del resentimiento o la envidia. No es menos err&amp;oacute;neo restringir nuestras observaciones a las posiciones moment&amp;aacute;neas de varios individuos. Son problemas sociales y deben juzgarse en relaci&amp;oacute;n con el funcionamiento de todo el sistema de mercado. Lo que garantiza la mejor satisfacci&amp;oacute;n posible de las demandas de cada miembro de la sociedad es precisamente el hecho de que quienes tienen m&amp;aacute;s &amp;eacute;xito que otros en anticipar las condiciones futuras ganan beneficios. Si los beneficios se recortan en beneficio de aqu&amp;eacute;llos a quienes un cambio en los datos ha da&amp;ntilde;ado, el ajuste de oferta y demanda no mejorar&amp;aacute; sino empeorar&amp;aacute;. Si se impide a los doctores ganar ocasionalmente una alta paga, no se aumentar&amp;aacute;, sino que se disminuir&amp;aacute; el n&amp;uacute;mero de quienes elijan la profesi&amp;oacute;n m&amp;eacute;dica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El acuerdo es siempre ventajoso tanto para el comprador como para el vendedor. Incluso un hombre que vende a p&amp;eacute;rdida sigue estando mejor que si no vendiera en absoluto o s&amp;oacute;lo a un precio todav&amp;iacute;a menor. Pierde por culpa de su falta de previsi&amp;oacute;n, la venta limita su p&amp;eacute;rdida incluso si el precio recibido es bajo. Si tanto el comprador como el vendedor no consideraran la transacci&amp;oacute;n como la acci&amp;oacute;n m&amp;aacute;s ventajosa que pueden escoger bajo las condiciones existentes, no realizar&amp;iacute;an el acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La afirmaci&amp;oacute;n de que la bendici&amp;oacute;n de un hombre es el da&amp;ntilde;o de otro s&amp;oacute;lo es v&amp;aacute;lida en relaci&amp;oacute;n con el robo, la guerra y el saqueo. El bot&amp;iacute;n del ladr&amp;oacute;n es el da&amp;ntilde;o de la v&amp;iacute;ctima despojada. Pero la guerra y el comercio son dos cosas diferentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Volaire erraba cuando (en 1764) escribi&amp;oacute; en el art&amp;iacute;culo &amp;ldquo;Patria&amp;rdquo; de su &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Diccionario filos&amp;oacute;fico&lt;/i&gt;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ser un buen patriota es querer que tu propia comunidad se enriquezca por el comercio y adquiera poder por las armas; es evidente que un pa&amp;iacute;s no puede beneficiarse sino a expensas de otro y que no puede conquistar sin infligir da&amp;ntilde;o a otro pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Voltaire, como muchos otros autores que le precedieron y siguieron, consideraba superfluo familiarizarse con el pensamiento econ&amp;oacute;mico. Si hubiera le&amp;iacute;do los ensayos de su contempor&amp;aacute;neo David Hume, hubiera aprendido lo falso que es identificar guerra y comercio exterior. Voltaire, el gran debelador de supersticiones antiguas y mentiras populares, cae sin darse cuenta presa de la mentira m&amp;aacute;s desastrosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Cuando el panadero provee de pan al dentista y el dentista le quita al panadero el dolor de muelas, ni el panadero ni el dentista se ven da&amp;ntilde;ados. Es err&amp;oacute;neo considerar ese intercambio de servicios y el pillaje de la panader&amp;iacute;a por bandas armadas como dos manifestaciones de la misma cosa. El comercio exterior difiere del local s&amp;oacute;lo en que los bienes y servicios se intercambian m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de las fronteras que separan los territorios de dos naciones soberanas. Es monstruoso que el Pr&amp;iacute;ncipe Luis Napole&amp;oacute;n Bonaparte, el emperador Napole&amp;oacute;n III, hubiera escrito muchas d&amp;eacute;cadas despu&amp;eacute;s de Hume, Adam Smith y Ricardo: &amp;ldquo;La cantidad de mercanc&amp;iacute;a que exporta un pa&amp;iacute;s est&amp;aacute; siempre en proporci&amp;oacute;n directa al n&amp;uacute;mero de cargas que puede descargar sobre sus enemigos siempre que su honor y dignidad lo pueda requerir&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Todas las ense&amp;ntilde;anzas de econom&amp;iacute;a referidas a los efectos de la divisi&amp;oacute;n internacional del trabajo y del comercio internacional hasta ahora han fracasado en destruir la popularidad de la falacia mercantilista &amp;ldquo;de que el objeto del comercio internacional es empobrecer a los extranjeros&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es tarea de la investigaci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica descubrir los or&amp;iacute;genes de la popularidad de estos y otros enga&amp;ntilde;os y errores. Para la econom&amp;iacute;a, el asunto est&amp;aacute; resulto desde hace tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 24 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;Cf. Montaigne, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Essais&lt;/i&gt;, ed. F. Strowski, Bk. I, cap. 22 (Burdeos, 190a), I, 135&amp;ndash;136; A. Oncken, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Geschichte der National&amp;ouml;konomie&lt;/i&gt; (Leipzig, 1902), pp. 152&amp;ndash;153; E.F. Heckscher, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Mercantilism&lt;/i&gt; (Londres, 1935), II, 26&amp;ndash;27.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;span lang="EN-US"&gt;Cf. Louis Napoleon Bonaparte, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Extinction du pauperisme&lt;/i&gt; (&amp;eacute;d. populaire, Paris, 1848), p. 6.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span lang="EN-US" style="mso-ansi-language:EN-US;"&gt; Con estas palabras caracteriza H.G. Wells (&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The World of William Clissold&lt;/i&gt;, Lib. &lt;/span&gt;IV, sec. 10) la opini&amp;oacute;n de un representante t&amp;iacute;pico de la nobleza brit&amp;aacute;nica.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=363380" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/libre+mercado/default.aspx">libre mercado</category></item><item><title>El problema de los costes externos y las economías externas</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/30/el-problema-de-los-costes-externos-y-las-econom-237-as-externas.aspx</link><pubDate>Mon, 30 Aug 2010 15:04:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:361266</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=361266</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/30/el-problema-de-los-costes-externos-y-las-econom-237-as-externas.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 27 de agosto de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4653"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4653&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 23 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los derechos propiedad, al estar circunscritos por leyes y protegidos por tribunales y polic&amp;iacute;a son el resultado de una larga evoluci&amp;oacute;n. Su historia es el registro de luchas en busca de la abolici&amp;oacute;n de la propiedad privada. Una y otra vez, d&amp;eacute;spotas y movimientos populares han tratado de restringir los derechos de la propiedad privada o abolirla completamente. Es verdad que estos esfuerzos fracasaron. Pero han dejado trazas en las ideas que determinan la forma y definici&amp;oacute;n legal de la propiedad. Los conceptos legales de propiedad no tienen completamente en cuenta la funci&amp;oacute;n social de la propiedad privada. Hay ciertas impropiedades e incongruencias que se reflejan en la determinaci&amp;oacute;n del fen&amp;oacute;meno del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Desarrollado de forma consistente, el derecho de propiedad permitir&amp;iacute;a al propietario reclamar todas las ventajas que el empleo de los bienes pueden generar por un lado y le cargar&amp;aacute;n con todas las desventajas resultantes de su empleo por otro. Luego s&amp;oacute;lo el propietario ser&amp;iacute;a completamente responsable del resultado. Al ocuparse de su propiedad tendr&amp;iacute;a en cuenta todos los resultados esperados de su acci&amp;oacute;n, lo que se consideren favorables y los que se consideren desfavorables. Pero si algunas de las consecuencias de su acci&amp;oacute;n est&amp;aacute;n fuera de la esfera de los beneficios que tiene derecho a obtener y de las p&amp;eacute;rdidas que se ponen en su debe, no se preocupar&amp;aacute; en su planificaci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;todos&lt;/i&gt; los efectos de su acci&amp;oacute;n. Le ser&amp;aacute;n indiferentes aquellos beneficios que no aumenten su propia satisfacci&amp;oacute;n y cuyos costes no recaigan en &amp;eacute;l. Su conducta se desviar&amp;aacute; de la l&amp;iacute;nea que habr&amp;iacute;a seguido si las leyes se hubieran ajustado mejor a los objetivos econ&amp;oacute;micos de la propiedad privada. Iniciar&amp;aacute; ciertos proyectos s&amp;oacute;lo porque las leyes le descargan de responsabilidad por algunos de los costes incurridos. Se abstendr&amp;aacute; de otros proyectos meramente porque las leyes le impiden cosechar todas las ventajas derivadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Las leyes relativas a la responsabilidad y la indemnizaci&amp;oacute;n por da&amp;ntilde;os acusados eran y a&amp;uacute;n son en algunos aspectos deficientes. Por lo general, se acepta el principio de que todos son responsables de los da&amp;ntilde;os que sus acciones hayan infligido en otra gente. Pero quedan agujeros que los legisladores tardan en rellenar. En algunos casos este retraso en intencionado, porque las imperfecciones est&amp;aacute;n de acuerdo con los planes de las autoridades. Cuando en el pasado, en muchos pa&amp;iacute;ses, los propietarios de f&amp;aacute;bricas y ferrocarriles&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;no se les hizo responsables por los da&amp;ntilde;os que la direcci&amp;oacute;n de sus empresas infligieron a la propiedad y la salud de vecinos, clientes, empleados y otra gente por el humo, el holl&amp;iacute;n, el ruido, la contaminaci&amp;oacute;n del agua y los accidentes causados por equipos defectuosos o inapropiados, la idea era que no deber&amp;iacute;a socavarse el progreso de la industrializaci&amp;oacute;n y el desarrollo de los medios de transporte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La misma doctrina que promov&amp;iacute;an y siguen promoviendo muchos gobiernos para animar a la inversi&amp;oacute;n en f&amp;aacute;bricas y ferrocarriles mediante subvenciones, desgravaciones fiscales, aranceles y cr&amp;eacute;ditos baratos funcionaba al aparecer un estado legal de cosas en que la responsabilidad de esas empresas se hab&amp;iacute;a abolido formal o pr&amp;aacute;cticamente. M&amp;aacute;s tarde empez&amp;oacute; a prevalecer la tendencia opuesta en muchos pa&amp;iacute;ses y la responsabilidad de fabricantes y ferrocarriles aumento frente a las de otros ciudadanos y empresas. En este caso de nuevo funcionan los objetivos pol&amp;iacute;ticos. Los legisladores quer&amp;iacute;an proteger a los pobres, los asalariados y los campesinos frente a los ricos empresarios y capitalistas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ya sea la omisi&amp;oacute;n de responsabilidad de responsabilidad de algunos de los inconvenientes que genera su gesti&amp;oacute;n de los asuntos el resultado de una pol&amp;iacute;tica deliberada por parte de gobiernos y legisladores o sea un efecto inintencionado de la redacci&amp;oacute;n tradicional de la leyes, en todo caso es un dato que los actores deben tener en cuenta. Est&amp;aacute;n frente al problema de los &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;costes externos&lt;/i&gt;. As&amp;iacute; que alguna gente elige cierto modos de satisfacer deseos simplemente teniendo en cuenta el hecho de que parte de los costes incurridos se debitan, no a ellos, sino a otra gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El ejemplo extremo es el caso de la propiedad de nadie explicado antes. Si el terreno no es propiedad de nadie, aunque el formalismo legal pueda calificarlo de propiedad p&amp;uacute;blica, se utiliza sin considerar las desventajas resultantes. Quienes est&amp;eacute;n en situaci&amp;oacute;n de apropiarse de los beneficios (le&amp;ntilde;a y caza en bosques, pescado en &amp;aacute;reas acu&amp;aacute;ticas y dep&amp;oacute;sitos minerales en el subsuelo) no se preocupan por los efectos posteriores de su modo de explotaci&amp;oacute;n. Para ellos, la erosi&amp;oacute;n del terreno, el agotamiento de los recursos no renovables y otros problemas de la utilizaci&amp;oacute;n futura son costes externos que no entran es su c&amp;aacute;lculo de entradas y salidas. Talan los &amp;aacute;rboles sin consideraci&amp;oacute;n por los brotes&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;o la reforestaci&amp;oacute;n. Al cazar y pescar, no retroceden ante m&amp;eacute;todos que impiden la repoblaci&amp;oacute;n de las zonas de caza y pesca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En los primeros d&amp;iacute;as de la civilizaci&amp;oacute;n humana, cuando el terreno de una calidad no inferior al utilizado era a&amp;uacute;n abundante, la gente no ve&amp;iacute;a ning&amp;uacute;n problema a estos m&amp;eacute;todos predatorios. Cuando aparec&amp;iacute;an sus efectos en forma de disminuci&amp;oacute;n de la productividad neta, el labrador abandonaba su granja y se trasladaba a otro lugar. S&amp;oacute;lo cuando un pa&amp;iacute;s est&amp;aacute; m&amp;aacute;s densamente colonizado y ocupado y el terreno de primera clase ya no estaba disponible para apropiaci&amp;oacute;n la gente empezaba a considerar como un desperdicio el uso de esos m&amp;eacute;todos predatorios. En ese momento se consolid&amp;oacute; la instituci&amp;oacute;n de la propiedad privada del terreno. Empezaron con el terreno arable y luego, paso a paso, incluyeron pastos, bosques y zonas de pesca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los nuevos pa&amp;iacute;ses coloniales establecidos en ultramar, especialmente los vastos espacios de Estados Unidos, cuyas maravillosas potencialidades agr&amp;iacute;colas quedaron casi intactas cuando llegaron de Europa los primeros colonos, pasaron por las mismas etapas. Hasta las &amp;uacute;ltimas d&amp;eacute;cadas del siglo XIX, siempre hubo una zona geogr&amp;aacute;fica abierta a reci&amp;eacute;n llegados (la frontera). Ni la existencia de la frontera ni su desaparici&amp;oacute;n fueron peculiaridades de Estados Unidos. Lo que caracteriza a las condiciones estadounidenses es el hecho de que en el momento en que desapareci&amp;oacute; la frontera, diversos factores ideol&amp;oacute;gicos e institucionales impidieron el ajuste de los m&amp;eacute;todos de utilizaci&amp;oacute;n de la tierra a los cambios en los datos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En las &amp;aacute;reas centrales y occidentales de Europa continental, donde la instituci&amp;oacute;n de la propiedad privada se hab&amp;iacute;a establecido r&amp;iacute;gidamente durante muchos siglos, las cosas fueron diferentes. No se dudaba de la erosi&amp;oacute;n del terreno de las tierras previamente cultivadas. No hab&amp;iacute;a problema de devastaci&amp;oacute;n forestal a pesar del hecho de que los bosques locales hab&amp;iacute;an sido durante siglos la &amp;uacute;nica fuente de madera para la construcci&amp;oacute;n y la miner&amp;iacute;a y de combustible para calefacci&amp;oacute;n y para fundiciones y caladeras de f&amp;aacute;bricas de alfarer&amp;iacute;a y cristal. Los propietarios de los bosques se ve&amp;iacute;an impulsados a la conservaci&amp;oacute;n por su propio inter&amp;eacute;s. En las &amp;aacute;reas m&amp;aacute;s densamente habitadas e industrializadas hasta hac&amp;iacute;a pocos a&amp;ntilde;os entre un quinto y un tercio de la superficie segu&amp;iacute;a estando cubierta por bosques de primera calidad gestionados de acuerdo con m&amp;eacute;todos forestales cient&amp;iacute;ficos.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No es tarea de la teor&amp;iacute;a catal&amp;aacute;ctica enumerar los factores complejos que produjeron los condiciones de propiedad de la tierra de los Estados Unidos modernos. Fueran cuales fueran esos factores, trajeron un estado de cosas bajo el que gran cantidad de granjeros y la mayor&amp;iacute;a de las empresas madereras ten&amp;iacute;an razones para considerar los inconvenientes resultantes del abandono del terreno y la conservaci&amp;oacute;n de los bosques como costes externos.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es verdad que donde una considerable parte de los costes incurridos son costes externos desde el punto de vista de los individuos o empresas que act&amp;uacute;an, el c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico establecido para ello es manifiestamente defectuoso y sus resultados enga&amp;ntilde;osos. Pero esto no es el resultado de supuestas deficiencias inherentes a un sistema de propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n. Es por el contrario una consecuencia de agujeros que restan en este sistema. Podr&amp;iacute;an eliminarse con una reforma de las leyes referidas a la responsabilidad de los da&amp;ntilde;os infligidos y eliminando las barreras institucionales que impiden el funcionamiento integral de la propiedad privada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El caso de las econom&amp;iacute;as externas no es simplemente la inversi&amp;oacute;n del caso de los costes externos. Tiene su propio &amp;aacute;mbito y caracter&amp;iacute;sticas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Si los resultados de la acci&amp;oacute;n de un actor le benefician no s&amp;oacute;lo a s&amp;iacute; mismo, sino tambi&amp;eacute;n a otra gente, hay dos alternativas posibles:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El actor que planifica considera que las ventajas que prev&amp;eacute; para s&amp;iacute; son tan importantes que est&amp;aacute; dispuesto a sufragar todos los costes necesarios. El hecho de que su proyecto tambi&amp;eacute;n beneficie a otra gente no le impedir&amp;aacute; lograr lo que promueve su bienestar. Cuando una compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a ferroviaria levanta terraplenes para proteger sus v&amp;iacute;as ante desplazamientos de nieve y avalanchas, tambi&amp;eacute;n protege a las casas de zonas adyacentes. Pero los beneficios que reciban sus vecinos no impedir&amp;aacute;n que la compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a emprenda un gasto que considera necesario.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los costos en que incurre un proyecto son tan grandes que ninguno de los que se beneficiar&amp;iacute;a de &amp;eacute;ste est&amp;aacute; dispuesto a aportarlos &amp;iacute;ntegramente. El proyecto s&amp;oacute;lo puede realizarse si un suficiente n&amp;uacute;mero de interesados comparte los costes.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Dif&amp;iacute;cilmente ser&amp;iacute;a necesario decir algo m&amp;aacute;s acerca de econom&amp;iacute;as externas si no fuera por el hecho de que este fen&amp;oacute;meno se malinterpreta totalmente en la actual literatura pseudoecon&amp;oacute;mica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Un proyecto &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; no es rentable cuando y porque los consumidores prefieren la satisfacci&amp;oacute;n esperada de la realizaci&amp;oacute;n de alg&amp;uacute;n otro proyecto a la realizaci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt;. La&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;realizaci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; quitar&amp;iacute;a capital y mano de obra de la realizaci&amp;oacute;n de alg&amp;uacute;n otro proyecto para el que es m&amp;aacute;s urgente la demanda de los consumidores. El hombre medio y el pseudoeconomista no reconocen este hecho. Rechazan obstinadamente advertir la escasez de los factores de producci&amp;oacute;n. Tal y como lo ven, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; podr&amp;iacute;a realizarse sin ning&amp;uacute;n coste en absoluto, es decir, sin renunciar a ninguna otra satisfacci&amp;oacute;n, Es simplemente la arbitrariedad del sistema de beneficios el que impide a la naci&amp;oacute;n disfrutar gratuitamente de los placeres esperados de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ahora, contin&amp;uacute;an diciendo estos cr&amp;iacute;ticos miopes, lo absurdo del sistema de beneficios se hace especialmente escandaloso si la no rentabilidad de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; se debe meramente al hecho de que los c&amp;aacute;lculos empresariales olvidan esas ventajas de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; que son para ellos econom&amp;iacute;as externas. Desde el punto de vista de toda la sociedad esas econom&amp;iacute;as no son externas. Benefician al menos a algunos miembros de la sociedad y aumentar&amp;iacute;an el &amp;ldquo;bienestar total&amp;rdquo;. La no realizaci&amp;oacute;n de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;P&lt;/i&gt; es por tanto una p&amp;eacute;rdida para la sociedad. Como los negocios en busca de lucro, dedicados por entero a su ego&amp;iacute;smo, se niegan a embarcarse en esos proyectos no rentables, es tarea del gobierno rellenar el hueco. El gobierno deber&amp;iacute;a, o bien gestionarlos como empresas privadas o subvencionarlos con el fin de hacerlos atractivos para el empresario e inversor privado. Las subvenciones pueden otorgarse o bien directamente con dinero de fondos p&amp;uacute;blicos o indirectamente mediante aranceles cuya incidencia recae en los compradores de los productos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, los medios que necesita un gobierno para hacer funcionar una planta con p&amp;eacute;rdidas o para subvencionar un proyecto no rentable deben obtenerse del poder de gasto o inversi&amp;oacute;n de los contribuyentes o del mercado del pr&amp;eacute;stamo. El gobierno no tiene m&amp;aacute;s capacidades que los individuos para crear algo de la nada. Lo que el gobierno gasta de m&amp;aacute;s, al gente lo gasta de menos. Las obras p&amp;uacute;blicas no se realizan por el poder milagroso de una varita m&amp;aacute;gica. Se pagan mediante fondos arrebatados a los ciudadanos. Si el gobierno no hubiera interferido, los ciudadanos los habr&amp;iacute;an empleado en la realizaci&amp;oacute;n de proyectos que prometan beneficios, cuya realizaci&amp;oacute;n deben omitir porque sus medios han sido recortados por el gobierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por cada proyecto no rentable que se realiza con ayuda del gobierno hay un proyecto correspondiente cuya realizaci&amp;oacute;n se olvida meramente por raz&amp;oacute;n de la intervenci&amp;oacute;n del gobierno. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, este proyecto no realizable habr&amp;iacute;a sido rentable, es decir, habr&amp;iacute;a empleado los medios de producci&amp;oacute;n escasos de acuerdo con las necesidades m&amp;aacute;s urgentes de los consumidores. Desde el punto de vista de los consumidores, el empleo de estos medios de producci&amp;oacute;n para la realizaci&amp;oacute;n de un proyecto no rentable es un desperdicio. Les priva de las satisfacciones que prefieren a favor de los proyectos que puede proporcionales el patrocinio del gobierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Las masas cr&amp;eacute;dulas, que no pueden ver m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del rango inmediato de sus ojos, se ven cautivadas por los maravillosos logros de sus gobernantes. No llegan a ver que ellos pagan la factura y deben consecuentemente renunciar a muchas satisfacciones de las que hubieran disfrutado si el gobierno hubiera gastado menos en proyectos no rentables. No tienen imaginaci&amp;oacute;n como para pensar en la posibilidad de que el gobierno no hubiera permitido que llegaran a existir.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Estos entusiastas se ven a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s apabullados si la interferencia del gobierno permite a los productores submarginales continuar produciendo y aguantar la competencia de plantas, tiendas o granjas m&amp;aacute;s eficientes. Dicen que es evidente que as&amp;iacute; aumenta la producci&amp;oacute;n total y se a&amp;ntilde;ade algo a la riqueza que no se habr&amp;iacute;a producido sin la ayuda de las autoridades. Lo que ocurre es precisamente lo contrario: la magnitud de la producci&amp;oacute;n y la riqueza total se ve recortada. Aparecen o se mantienen empresas que producen con costes superiores, mientras que otras con menores costes se ven obligadas a recortar o interrumpir su producci&amp;oacute;n. Los consumidores no obtienen m&amp;aacute;s, sino menos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Por ejemplo, existe la idea muy popular de que es bueno que el gobierno promueva el desarrollo agr&amp;iacute;cola en aquellas partes del pa&amp;iacute;s con poca adecuaci&amp;oacute;n natural. Los costes de producci&amp;oacute;n son mayores en esos distritos que en otras &amp;aacute;reas y es precisamente este hecho el que hace que buena parte de su terreno se califique de submarginal. Sin la ayuda de fondos p&amp;uacute;blicos, los granjeros que cultivan esos terrenos submarginales no podr&amp;iacute;an aguantar la competencia de las granjas m&amp;aacute;s f&amp;eacute;rtiles. La agricultura languidecer&amp;iacute;a o dejar&amp;iacute;a de desarrollarse y toda el &amp;aacute;rea se convertir&amp;iacute;a en una parte subdesarrollada del pa&amp;iacute;s. Al conocer bien este estado de cosas, las empresas con &amp;aacute;nimo de lucro evitaran invertir en la construcci&amp;oacute;n de v&amp;iacute;as f&amp;eacute;rreas que conecten esas &amp;aacute;reas inh&amp;oacute;spitas con los centros de consumo. La mala situaci&amp;oacute;n de los granjeros no la causa el hecho de que les falten instalaciones de transporte. La causa es justamente la contraria: como las empresas se dan cuenta de que las perspectivas de estos granjeros no son propicias, se abstienen de invertir en ferrocarriles que probablemente sean no rentables por falta de una suficiente cantidad de bienes a transportar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Si el gobierno, atendiendo a las demandas de los grupos de presi&amp;oacute;n interesados, construye el ferrocarril y lo gestionan con d&amp;eacute;ficit, sin duda beneficiar&amp;aacute; a los propietarios de los terrenos en los distritos pobres del pa&amp;iacute;s. Como parte de los costes que requiere el env&amp;iacute;o de sus productos lo asume el tesoro, encuentran m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil competir con quienes cultivan terrenos m&amp;aacute;s f&amp;eacute;rtiles a quienes se les niega esa ayuda. Pero el provecho de estos granjeros privilegiados lo pagan los contribuyentes que deben aportar los fondos para enjugar el d&amp;eacute;ficit. No afecta ni al precio del mercado ni a la oferta total disponible de productos agr&amp;iacute;colas. Simplemente hace rentable el funcionamiento de granjas que en otro caso ser&amp;iacute;an submarginales y hace que otras, cuyo funcionamiento era hasta ahora rentable, se conviertan en submarginales. Traslada la producci&amp;oacute;n de terrenos que requieren costes menores a terrenos que requieren costes mayores. No aumenta la oferta y la riqueza totales: las recorta, pues las cantidades adicionales de capital y mano de obra necesarios para el cultivo de los campos de mayor coste en lugar de los de menor se toman de empleos en los que habr&amp;iacute;a sido posible la producci&amp;oacute;n de otros bienes de consumo. El gobierno alcanza su fin de beneficiar a lagunas partes del pa&amp;iacute;s con lo que se habr&amp;iacute;an perdido, pero produce en alg&amp;uacute;n otro lugar costes que exceden esas ganancias de un grupo privilegiado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 23 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; A finales del siglo XVIII, los gobiernos europeos empezaron a dictar leyes dirigidas a la conservaci&amp;oacute;n del bosque. Sin embargo, ser&amp;iacute;a un grave error atribuir a estas leyes papel alguno en la conservaci&amp;oacute;n de los bosques. Antes de mediados del siglo XIX, no hab&amp;iacute;a aparato administrativo para su implantaci&amp;oacute;n. Adem&amp;aacute;s los gobiernos de Austria y Prusia, no digamos de los estados alemanes m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;os, pr&amp;aacute;cticamente carec&amp;iacute;an de poder para aplicar esas leyes ante los se&amp;ntilde;ores de la aristocracia. Ning&amp;uacute;n funcionario antes de 1914 hubiera sido suficientemente atrevido como para despertar la ira de una magnate bohemio o silesio o de un &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Standesherr&lt;/i&gt; alem&amp;aacute;n mediatizado. Estos pr&amp;iacute;ncipes y condes buscaban espont&amp;aacute;neamente la conservaci&amp;oacute;n del bosque porque se sent&amp;iacute;an perfectamente seguros en la posesi&amp;oacute;n de su propiedad y trataban de preservar &amp;iacute;ntegras las fuentes de sus beneficios y el precio de mercado de sus inmuiebles.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Tambi&amp;eacute;n podr&amp;iacute;amos decir que consideraban las ventajas derivadas de preocuparse por el terreno y de la conservaci&amp;oacute;n de los bosques como econom&amp;iacute;as externas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-language:ES;mso-ansi-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Cf. El brillante an&amp;aacute;lisis del gasto p&amp;uacute;blico en el libro de Henry Hazlitt, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Economics in One Lesson&lt;/i&gt; (Nueva York, 1946), pp. 19&amp;ndash;29. Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;La econom&amp;iacute;a en una lecci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; (Madrid: Uni&amp;oacute;n Editorial, 2008).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=361266" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/externalidades/default.aspx">externalidades</category></item><item><title>Datos del mercado: Poder, guerra y hombre</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/23/datos-del-mercado-poder-guerra-y-hombre.aspx</link><pubDate>Mon, 23 Aug 2010 16:42:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:359372</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=359372</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/23/datos-del-mercado-poder-guerra-y-hombre.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 20 de agosto de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4628"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4628&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 23 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="text-indent:-18pt;margin:12pt 0cm 3pt 18pt;mso-list:l1 level1 lfo1;tab-stops:list 18.0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;mso-fareast-font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;1.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;La teor&amp;iacute;a y los datos&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La catal&amp;aacute;ctica, la teor&amp;iacute;a de la econom&amp;iacute;a de mercado, no es un sistema de teoremas s&amp;oacute;lo v&amp;aacute;lido bajo condiciones ideales e irrealizables y aplicable a la realidad meramente con restricciones y modificaciones esenciales. Todos los teoremas de la catal&amp;aacute;ctica son, r&amp;iacute;gidamente y sin excepci&amp;oacute;n alguna, v&amp;aacute;lidos para todos los fen&amp;oacute;menos de la econom&amp;iacute;a de mercado, siempre que est&amp;eacute;n presentes las condiciones particulares que presuponen. Por ejemplo, es una simple cuesti&amp;oacute;n de hecho si hay un intercambio directo indirecto. Pero donde hay un intercambio indirecto, son aplicables todas las leyes generales de la teor&amp;iacute;a del intercambio indirecto en relaci&amp;oacute;n con los actos y los medios de intercambio. Como se ha se&amp;ntilde;alado, el conocimiento praxeol&amp;oacute;gico es un conocimiento preciso o exacto de la realidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Todas las referencias a los asuntos epistemol&amp;oacute;gicos de las ciencias naturales y todas las analog&amp;iacute;as derivadas de comparar estos dos &amp;aacute;mbitos radicalmente distintos de la realidad y la cognici&amp;oacute;n son equ&amp;iacute;vocas. No hay, aparte de la l&amp;oacute;gica formal, algo as&amp;iacute; como una serie de reglas &amp;ldquo;metodol&amp;oacute;gicas&amp;rdquo; aplicables tanto a la cognici&amp;oacute;n por medio de la categor&amp;iacute;a de la causalidad, como a &amp;eacute;sta por medio de la categor&amp;iacute;a de la finalidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La praxeolog&amp;iacute;a se ocupa de la acci&amp;oacute;n humana como tal de una forma general y universal. No se ocupa ni de las condiciones particulares del entorno en el que act&amp;uacute;a el hombre ni del contenido concreto de las valoraciones que dirigen sus acciones. Para la praxeolog&amp;iacute;a, los datos son las caracter&amp;iacute;sticas corp&amp;oacute;reas y psicol&amp;oacute;gicas de los hombres que act&amp;uacute;an, sus deseos y juicios de valor y las teor&amp;iacute;as, doctrinas e ideolog&amp;iacute;as que desarrollan para ajustarse intencionadamente a las condiciones de su entorno y as&amp;iacute; lograr los objetivos que busca, Estos datos, aunque permanentes en su estructura y estrictamente determinados por las leyes que controlan el orden del universo, est&amp;aacute;n en constante fluctuaci&amp;oacute;n y variaci&amp;oacute;n: cambian a cada momento.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La realidad completa s&amp;oacute;lo puede asumirse mentalmente recurriendo tanto a la concepci&amp;oacute;n de la praxeolog&amp;iacute;a como al conocimiento de la historia, y esta &amp;uacute;ltima requiere la asistencia de las ense&amp;ntilde;anzas de las ciencias naturales. La cognici&amp;oacute;n y la predicci&amp;oacute;n se ven alimentadas por la totalidad del conocimiento. Lo que ofrecen las distintas ramas individuales de la ciencia es siempre fragmentario: debe complementarse con los resultados de todas las dem&amp;aacute;s ramas. Desde el punto de vista del hombre que act&amp;uacute;a, el especializaci&amp;oacute;n del conocimiento y su divisi&amp;oacute;n en las distintas ciencias es simplemente un aspecto de la divisi&amp;oacute;n del trabajo. De la misma forma que el consumidor utiliza los productos de diferentes ramas de la producci&amp;oacute;n, el actor debe basar su decisi&amp;oacute;n en el conocimiento que aportan las distintas ramas de pensamiento e investigaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No es admisible despreciar ninguna de estas ramas al ocuparse de la realidad. La Escuela Hist&amp;oacute;rica y los institucionalistas quieren prohibir el estudio de la praxeolog&amp;iacute;a y la econom&amp;iacute;a y ocuparlas simplemente en el registro de datos o, como dicen hoy, con las instituciones. Pero no puede hacerse ninguna afirmaci&amp;oacute;n referida a estos datos sin referencia a una serie definida de teoremas econ&amp;oacute;micos. Cuando un institucionalista atribuye un acontecimiento concreto a una causa concreta, por ejemplo, el desempleo masivo a las supuestas deficiencias del modo capitalista de producci&amp;oacute;n, recurre a un teorema econ&amp;oacute;mico. Al oponerse al examen m&amp;aacute;s en profundidad del teorema t&amp;aacute;citamente impl&amp;iacute;cito en sus conclusiones, simplemente quiere evitar la exposici&amp;oacute;n de los errores en su argumentaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No existe un mero registro de hechos sin adulterar separado de cualquier referencia a las teor&amp;iacute;as. Tan pronto como dos eventos se registran juntos o se integran en una clase de eventos, est&amp;aacute; operando una teor&amp;iacute;a. La cuesti&amp;oacute;n de si hay alguna conexi&amp;oacute;n entre ellos s&amp;oacute;lo puede responderse mediante una teor&amp;iacute;a, en el caso de la acci&amp;oacute;n humana, por la praxeolog&amp;iacute;a. Es in&amp;uacute;til buscar coeficientes de correlaci&amp;oacute;n si no se empieza desde una idea te&amp;oacute;rica adquirida previamente. El coeficiente puede tener un valor num&amp;eacute;rico alto sin que indique ninguna conexi&amp;oacute;n significativa y relevante entre los dos grupos.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="text-indent:-18pt;margin:12pt 0cm 3pt 18pt;mso-list:l1 level1 lfo1;tab-stops:list 18.0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;mso-fareast-font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;El papel del poder&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La Escuela Hist&amp;oacute;rica y el Institucionalismo condenan a la econom&amp;iacute;a por no considerar el papel que desempe&amp;ntilde;a el poder en la vida real. La idea b&amp;aacute;sica de la econom&amp;iacute;a, que es el individuo que elige y act&amp;uacute;a, es, dicen, un concepto no realista. El hombre real no es libre de elegir y actuar. Est&amp;aacute; sujeto a la presi&amp;oacute;n social, a la influencia de un poder irresistible. No son los juicios individuales de los individuos sino las interacciones de las fuerzas del poder las que determinan los fen&amp;oacute;menos del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Estas objeciones no son menos falsas que todas las dem&amp;aacute;s afirmaciones de los cr&amp;iacute;ticos de la econom&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La praxeolog&amp;iacute;a en general, y la econom&amp;iacute;a y la catal&amp;aacute;ctica en particular no afirman o suponen que el hombre sea libre en cualquier sentido metaf&amp;iacute;sico asociado a la palabra &amp;ldquo;libertad&amp;rdquo;. El hombre est&amp;aacute; incondicionalmente sujeto a las condiciones naturales de su entorno. Al actuar debe ajustarse a l inexorable regularidad de los fen&amp;oacute;menos naturales. Es precisamente la escasez de su bienestar en las condiciones dadas por la naturaleza lo que conlleva en el hombre la necesidad de actuar.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Al actuar el hombre se ve dirigido por las ideolog&amp;iacute;as. Elige fines y medios bajo la influencia de las ideolog&amp;iacute;as. El poder de una ideolog&amp;iacute;a es directo o indirecto. Es directo cuando el actor est&amp;aacute; convencido de que el contenido de la ideolog&amp;iacute;a es correcto y de que sirve a sus propios intereses directamente al cumplir con ella. Es indirecto cuando el actor rechaza el contenido de la ideolog&amp;iacute;a como falso, pero est&amp;aacute; bajo la necesidad de ajustar sus acciones al hecho de que esta ideolog&amp;iacute;a es suscrita por otra gente. Las costumbres de su entorno social son un poder que la gente se ve obligada a considerar. Los que aprecian la falsedad de opiniones y h&amp;aacute;bitos generalmente aceptados deben e cada caso elegir entre las ventajas derivadas de recurrir a un modo m&amp;aacute;s eficiente de actuar y los inconvenientes de aceptar prejuicios, supersticiones y costumbres populares.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Lo mismo pasa respecto de la violencia. Al elegir, el hombre debe tener en cuenta el hecho de que hay un factor dispuesto a ejercitar una presi&amp;oacute;n violenta contra &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Todos los teoremas de la catal&amp;aacute;ctica son asimismo v&amp;aacute;lidos en relaci&amp;oacute;n con acciones influidas por esa presi&amp;oacute;n social o f&amp;iacute;sica. El poder directo o indirecto de una ideolog&amp;iacute;a y la amenaza de compulsi&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica son simplemente datos de la situaci&amp;oacute;n del mercado. Por ejemplo, no importa qu&amp;eacute; tipo de consideraciones hacen que un hombre no ofrezca m&amp;aacute;s por la compra de un producto que lo que realmente obtiene al no conseguir el bien afectado. Para la determinaci&amp;oacute;n del precio de mercado es indiferente si prefiere espont&amp;aacute;neamente gastar su dinero en otros fines o si tiene miedo de ser considerado por sus iguales como un advenedizo o un despilfarrador, miedo de violar un precio m&amp;aacute;ximo decretado por el gobierno o de desafiar a un competidor dispuesto a recurrir a una revancha violenta. En cualquier caso, esta abstenci&amp;oacute;n de ofrecer un precio m&amp;aacute;s alto contribuye en el mismo grado a la generaci&amp;oacute;n del precio de mercado.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hoy en d&amp;iacute;a es habitual significar la posici&amp;oacute;n que ocupan los propietarios en el mercado como poder econ&amp;oacute;mico. La conveniencia de esta terminolog&amp;iacute;a es cuestionable. El t&amp;eacute;rmino es en todo caso inapropiado en la medida en que pretende implicar que bajo el impacto del poder econ&amp;oacute;mico la determinaci&amp;oacute;n de los fen&amp;oacute;menos del mercado est&amp;aacute; controlada por leyes distintas de aquellas de las que se ocupa a catal&amp;aacute;ctica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="text-indent:-18pt;margin:12pt 0cm 3pt 18pt;mso-list:l1 level1 lfo1;tab-stops:list 18.0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;mso-fareast-font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;3.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;El papel hist&amp;oacute;rico de la guerra y la conquista&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Muchos autores glorifican la guerra y la revoluci&amp;oacute;n, el derramamiento de sangre y la conquista. Carlyle y Ruskin, Nietzsche, Georges Sorel y Spengler fueron precursores de las ideas que Lenin y Stalin, Hitler y Mussolini pusieron en pr&amp;aacute;ctica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El curso de la historia, dicen estas filosof&amp;iacute;as, no est&amp;aacute; determinado por las peque&amp;ntilde;as actividades de comerciantes y mercaderes materialistas, sino por los hechos heroicos de guerreros y conquistadores. Los economistas yerran al abstraer de la experiencia del ef&amp;iacute;mero episodio liberal una teor&amp;iacute;a a la que atribuyen una validez universal. Esta &amp;eacute;poca de liberalismo, individualismo y capitalismo, de democracia, tolerancia y libertad, del olvido de los valores &amp;ldquo;verdaderos&amp;rdquo; y &amp;ldquo;eternos&amp;rdquo; y de la supremac&amp;iacute;a de la chusma se est&amp;aacute; desvaneciendo y no volver&amp;aacute; nunca. La naciente edad de la virilidad requiere una nueva teor&amp;iacute;a de la acci&amp;oacute;n humana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin embargo, ning&amp;uacute;n economista se ha aventurado nunca a negar que la guerra y la conquista sean de suma importancia en el pasado y que los hunos y los t&amp;aacute;rtaros, v&amp;aacute;ndalos y vikingos, normandos y conquistadores hayan sido parte muy importante de la historia. Uno de los determinantes del actual estado de la humanidad es el hecho de que hubo miles de a&amp;ntilde;os de conflictos armados. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, lo que queda es la esencia de la civilizaci&amp;oacute;n humana, no es el legado heredado de los guerreros. La civilizaci&amp;oacute;n es un logro del esp&amp;iacute;ritu &amp;ldquo;burgu&amp;eacute;s&amp;rdquo;, no del esp&amp;iacute;ritu de conquista. Los pueblos b&amp;aacute;rbaros que no sustituyeron el saqueo por el trabajo desaparecieron de la escena hist&amp;oacute;rica. Si sigue quedando alg&amp;uacute;n resto de su existencia, est&amp;aacute; en los logros conseguidos bajo la influencia de la civilizaci&amp;oacute;n de los pueblos sometidos. La civilizaci&amp;oacute;n latina sobrevivi&amp;oacute; en Italia, Francia y al Pen&amp;iacute;nsula Ib&amp;eacute;rica, desafiando a todas las invasiones b&amp;aacute;rbaras. Si empresarios capitalistas no hubieran sucedido a Lord Clive y Warren Hastings, el gobierno ingl&amp;eacute;s en la India se habr&amp;iacute;a convertido en alg&amp;uacute;n momento en una reminiscencia hist&amp;oacute;rica tan insignificante como los ciento cincuenta a&amp;ntilde;os de gobierno turco sobre Hungr&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No es tarea de la econom&amp;iacute;a entrar en un examen de los esfuerzos de reavivar los ideales de los vikingos. Es simplemente refutar las afirmaciones de que el hecho de que haya conflictos armados reduzca a la nada sus ense&amp;ntilde;anzas. Con relaci&amp;oacute;n a este problema, es necesario destacar de nuevo lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;margin:6pt 0cm 0pt 54pt;mso-list:l0 level1 lfo2;tab-stops:list 54.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;1.&lt;/span&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;Las ense&amp;ntilde;anzas de la catal&amp;aacute;ctica no se refieren a una &amp;eacute;poca hist&amp;oacute;rica concreta, sino a todas las acciones caracterizadas por las dos condiciones de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n&lt;/i&gt; y &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;divisi&amp;oacute;n del trabajo&lt;/i&gt;. Siempre y en todas partes, en una sociedad donde haya propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n, gente no produzca para la satisfacci&amp;oacute;n directa de sus propios deseos, sino que tambi&amp;eacute;n consuma bienes producidos por otra gente, los teoremas de la catal&amp;aacute;ctica ser&amp;aacute;n estrictamente v&amp;aacute;lidos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;margin:6pt 0cm 0pt 54pt;mso-list:l0 level1 lfo2;tab-stops:list 54.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;2.&lt;/span&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;Si aparte del mercado y fuera de &amp;eacute;ste, hay robos y saqueos, estos hechos son un dato del mercado. Los actores deben tener en cuenta el hecho de que se ven amenazados por asesinos y ladrones. Si el asesinato y el robo son tan habituales que cualquier producci&amp;oacute;n parece in&amp;uacute;til, puede ocurrir finalmente que cese el trabajo productivo y la humanidad se suma en una estado de guerra de unos contra otros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;margin:6pt 0cm 0pt 54pt;mso-list:l0 level1 lfo2;tab-stops:list 54.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;3.&lt;/span&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;Con el fin de apropiarse de bot&amp;iacute;n, debe haber disponibles algo de lo que apoderarse. Los h&amp;eacute;roes s&amp;oacute;lo pueden vivir si hay suficientes &amp;ldquo;burgueses&amp;rdquo; a explotar. La existencia de productores es una condici&amp;oacute;n para la supervivencia de los conquistadores. Pero los productores pueden existir sin saqueadores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:-18pt;margin:6pt 0cm 0pt 54pt;mso-list:l0 level1 lfo2;tab-stops:list 54.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;4.&lt;/span&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;Por supuesto, hay otros sistemas imaginables de sociedad basados en la divisi&amp;oacute;n del trabajo aparte del sistema capitalista de propiedad privada de los medios de producci&amp;oacute;n. Los defensores del militarismo son coherentes al pedir el establecimiento del socialismo. Toda la naci&amp;oacute;n deber&amp;iacute;a organizarse como una comunidad de guerreros en la que los no combatientes no tendr&amp;iacute;an otra tarea que proporcionar a las fuerzas combatientes todo lo que puedan necesitar. (Nos ocupamos de los problemas del socialismo en la parte quinta de este libro).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;h2 style="text-indent:-18pt;margin:12pt 0cm 3pt 18pt;mso-list:l2 level1 lfo3;tab-stops:list 18.0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;mso-fareast-font-family:Arial;"&gt;&lt;span style="mso-list:Ignore;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;4.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font:7pt &amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;El hombre real como dato&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h2&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La econom&amp;iacute;a se ocupa de las acciones reales de los hombres. Si los teoremas no se refieren a los hombres ideales ni a los perfectos, tampoco al fantasma de un fantasioso hombre econ&amp;oacute;mico (homo &amp;oelig;conomicus), ni a la noci&amp;oacute;n estad&amp;iacute;stica del un hombre emdio (homme moyen). El hombre con todas sus debilidades y limitaciones, todo hombre que vive y act&amp;uacute;a, es sujeto de la catal&amp;aacute;ctica. Toda acci&amp;oacute;n humana es asunto de la praxeolog&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El sujeto de la praxeolog&amp;iacute;a no es s&amp;oacute;lo el estudio de la sociedad, de las relaciones sociales y de los fen&amp;oacute;menos de masas, sino el estudio de todas las acciones humanas. El t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;ciencias sociales&amp;rdquo; y todas sus connotaciones son en este sentido equ&amp;iacute;vocos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;No hay vara de medir que la investigaci&amp;oacute;n cient&amp;iacute;fica pueda aplicar a la acci&amp;oacute;n humana distinta de los objetivos &amp;uacute;ltimos que quiere alcanzar el individuo que act&amp;uacute;a al realizar una acci&amp;oacute;n concreta. Los propios objetivos &amp;uacute;ltimos est&amp;aacute;n m&amp;aacute;s y por encima de toda cr&amp;iacute;tica. A nadie se le pide que establezca lo que har&amp;iacute;a felices a otros. Lo que un observador imparcial puede cuestionarse es simplemente si los medios elegidos para alcanzar estos objetivos &amp;uacute;ltimos son apropiados para producir los resultados que busca el actor. S&amp;oacute;lo en la respuesta a esta pregunta es la econom&amp;iacute;a libre de expresar una opini&amp;oacute;n acerca de las acciones de los individuos y grupos de individuos, o de las pol&amp;iacute;ticas de partidos, grupos de presi&amp;oacute;n y gobiernos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es habitual disfrazar la arbitrariedad de los ataques lanzados contra los juicios de valor de otra gente convirti&amp;eacute;ndolos en una cr&amp;iacute;tica del sistema capitalista o de la conducta de los empresarios. La econom&amp;iacute;a es neutral respecto de dichas afirmaciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ante la afirmaci&amp;oacute;n arbitraria de que &amp;ldquo;el balance entre la producci&amp;oacute;n de diferentes bienes se reconoce como un defecto del capitalismo&amp;rdquo;,&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; el economista no opone la afirmaci&amp;oacute;n de que ese balance no tiene defectos. Lo que el economista afirma es que en la econom&amp;iacute;a de mercado no intervenida este balance est&amp;aacute; de acuerdo con la conducta de los consumidores como muestra el gasto de sus ingresos.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; No es tarea del economista censurar a sus conciudadanos y calificar como defectuoso el resultado de sus acciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La alternativa al sistema en que los juicios de valor de los ciudadanos son primordiales en el desarrollo de los procesos de producci&amp;oacute;n es una dictadura autocr&amp;aacute;tica. Entonces los s&amp;oacute;lo deciden los juicios de valor de los dictadores, aunque &amp;eacute;stos no sean menos arbitrarios que los de otra gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Sin duda el hombre no es un ser perfecto. Su debilidad humana impregna todas las instituciones humanas y por tanto tambi&amp;eacute;n la econom&amp;iacute;a de mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 23 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="ftn1" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="DE" style="mso-ansi-language:DE;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Cf. Strigl, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Die &amp;ouml;konomischen Kategorien und die Organisation der Wirtschaft&lt;/i&gt; (Jena, 1923), pp. 18 y ss.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn2" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; Cf. Cohen i Nagel, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;An Introduction to Logic and Scientific Method&lt;/i&gt; (Nueva York, 1939), pp. 316&amp;ndash;322.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn3" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref3" style="mso-footnote-id:ftn3;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[3]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; La mayor&amp;iacute;a de los reformistas sociales, destacando entre ellos Fourier y Marx, pasan de puntillas sobre el hecho de que son escasos los medios que ofrece la naturaleza de eliminar las inquietudes humanas. Tal y como ellos lo ven, el hecho de que no haya una abundancia de todas las cosas &amp;uacute;tiles se produce simplemente por la inadecuaci&amp;oacute;n del modo de producci&amp;oacute;n capitalista y por tanto desaparecer&amp;iacute;an en la &amp;ldquo;fase superior&amp;rdquo; del comunismo. Un eminente autor menchevique que no pod&amp;iacute;a evitar referirse a las barreras naturales al bienestar humano, calificaba a la Naturaleza, en un estilo genuinamente marxista como &amp;ldquo;el explotador m&amp;aacute;s implacable&amp;rdquo;. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Cf. Mania Gordon, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Workers Before and After Lenin&lt;/i&gt; (Nueva York, 1941), pp. 227, 458.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn4" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref4" style="mso-footnote-id:ftn4;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[4]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Las consecuencias econ&amp;oacute;micas de la interferencia de la compulsi&amp;oacute;n y la coerci&amp;oacute;n externas en los fen&amp;oacute;menos del mercado se examinan en la parte sexta de este libro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn5" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref5" style="mso-footnote-id:ftn5;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[5]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; Cf. Albert L. Meyers, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Modern Economics&lt;/i&gt; (Nueva York, 1946), p. 672. Publicado en Espa&amp;ntilde;a como &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Elementos de econom&amp;iacute;a moderna&lt;/i&gt; (Barcelona: Plaza &amp;amp; Jan&amp;eacute;s, 1977).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="ftn6" style="mso-element:footnote;"&gt;
&lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_ftn6" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref6" style="mso-footnote-id:ftn6;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[6]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; &amp;Eacute;sta es la caracter&amp;iacute;stica general de la democracia, ya asea pol&amp;iacute;tica o econ&amp;oacute;mica. Las elecciones democr&amp;aacute;ticas no garantizan que el hombre elegido est&amp;eacute; libre de defectos, sino simplemente que la mayor&amp;iacute;a de los votantes le han preferido a otros candidatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=359372" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/mercado/default.aspx">mercado</category></item><item><title>Los salarios como afectados por las vicisitudes del mercado</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/15/los-salarios-como-afectados-por-las-vicisitudes-del-mercado.aspx</link><pubDate>Sun, 15 Aug 2010 18:10:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:356573</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=356573</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/15/los-salarios-como-afectados-por-las-vicisitudes-del-mercado.aspx#comments</comments><description>&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 13 de agosto de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4617"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4617&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El trabajo es un factor de producci&amp;oacute;n. El precio que el vendedor de trabajo puede obtener en el mercado depende de los datos del mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La cantidad y calidad de trabajo que una persona puede producir vienen determinadas por sus caracter&amp;iacute;sticas innatas y adquiridas. Las capacidades innatas no pueden alterarse mediante ninguna conducta determinada. Son la herencia individual con la que sus antecesores le han dotado en el d&amp;iacute;a de su nacimiento. Puede cuidar estos dones y cultivar sus talentos, puede evitar que se desvanezcan prematuramente, pero nunca puede superar los l&amp;iacute;mites que la naturaleza ha marcado en sus fuerzas y habilidades. Puede mostrar m&amp;aacute;s o menos habilidad en sus esfuerzos por vender su capacidad de trabajo al mayor precio que pueda obtenerse en el mercado bajo las condiciones existentes, pero no cambiar su naturaleza con el fin de ajustarlos mejor al estado de los datos del mercado. Es para &amp;eacute;l una suerte si las condiciones del mercado son tales que un tipo de trabajo que es capaz de realizar est&amp;aacute; espl&amp;eacute;ndidamente remunerado: es suerte, no m&amp;eacute;rito personal, si sus talentos innatos son altamente apreciados por sus conciudadanos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Greta Garbo, si hubiera vivido cien a&amp;ntilde;os antes, probablemente habr&amp;iacute;a ganado mucho menos de lo que obtuvo en su &amp;eacute;poca del cine. Respecto de sus talentos innatos, estaba en una situaci&amp;oacute;n similar a de un granjero cuya granja pod&amp;iacute;a venderse a un alto precio porque la expansi&amp;oacute;n de una ciudad cercana la ha convertido en terreno urbano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Dentro de los r&amp;iacute;gidos l&amp;iacute;mites que marcan sus capacidades innatas, la capacidad de trabajo de un hombre puede perfeccionarse mediante formaci&amp;oacute;n para cumplir con tareas concretas. La persona (o sus padres) incluye en gastos de formaci&amp;oacute;n, cuyo fruto es la adquisici&amp;oacute;n de habilidades para realizar ciertos tipos de trabajos. Esa escolarizaci&amp;oacute;n y formaci&amp;oacute;n intensifica uno de los aspectos de un hombre: le hace un especialista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Cada formaci&amp;oacute;n especial mejora el car&amp;aacute;cter especial de la capacidad de un hombre para trabajar. El trabajo y los problemas, la desutilidad de los esfuerzos a los que debe someterse un individuo con el fin de adquirir esas habilidades especiales, la p&amp;eacute;rdida de ganancias potenciales durante el periodo de formaci&amp;oacute;n y el gasto monetario necesario se llevan a cabo con la expectativa de que un posterior aumento en las ganancias los compensen. Estos gastos son una inversi&amp;oacute;n y como tales son especulativos. Depende del futuro estado del mercado si rendir&amp;aacute;n o no. Al formarse, el trabajador se convierte en especulador y empresario. El estado futuro del mercado determinar&amp;aacute; si habr&amp;aacute; beneficios o p&amp;eacute;rdidas por esta inversi&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;As&amp;iacute; que el asalariado tiene intereses creados en dos sentidos: como hombre con cualidades innatas definidas y como hombre que ha adquirido unas habilidades especiales definidas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El asalariado vende su trabajo en el mercado al precio que permite &amp;eacute;ste es ese momento. En la construcci&amp;oacute;n imaginaria de una econom&amp;iacute;a en rotaci&amp;oacute;n constante, la suma de los precios que debe gastar el empresario por todos los factores complementarios de producci&amp;oacute;n juntos debe ser igual (debido a la consideraci&amp;oacute;n en que se tiene a la preferencia temporal) al precio del producto. En la econom&amp;iacute;a cambiante, los cambios en la estructura del mercado pueden generar diferencias entre estas dos magnitudes. Las consiguientes p&amp;eacute;rdidas y ganancias no afectan al asalariado. Su incidencia s&amp;oacute;lo recae sobre el empresario. La incertidumbre del futuro afecta al empleado s&amp;oacute;lo en lo que respecta a los siguientes asuntos:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol style="margin-top:0cm;"&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los gastos en que se ha incurrido en el tiempo, la desutilidad y el dinero en formaci&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los gastos en que se ha incurrido al trasladarse a un lugar concreto de trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En caso de un contrato laboral estipulado para un periodo concreto de tiempo, los cambios en el precio del tipo concreto de labor ocurridos entretanto y los cambios en la solvencia del empresario.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=356573" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/salarios/default.aspx">salarios</category></item><item><title>La interpretación popular de la “Revolución Industrial”</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/09/la-interpretaci-243-n-popular-de-la-revoluci-243-n-industrial.aspx</link><pubDate>Mon, 09 Aug 2010 14:40:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:355076</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>1</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=355076</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/08/09/la-interpretaci-243-n-popular-de-la-revoluci-243-n-industrial.aspx#comments</comments><description>&lt;div class="WordSection1"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 6 de agosto de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4604"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;color:#0000ff;font-size:small;"&gt;http://mises.org/daily/4604&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Se afirma generalmente que la historia del industrialismo moderno y especialmente la historia de la &amp;ldquo;Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo; brit&amp;aacute;nica ofrece una verificaci&amp;oacute;n emp&amp;iacute;rica de la doctrina &amp;ldquo;realista&amp;rdquo; o &amp;ldquo;institucional&amp;rdquo; y explota completamente el dogmatismo &amp;ldquo;abstracto&amp;rdquo; de los economistas.&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt; &lt;a name="_ednref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_edn1" style="mso-endnote-id:edn1;"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los economistas niegan de plano que la legislaci&amp;oacute;n laboral de sindicatos y gobierno hayan beneficiado de forma duradera a toda la clase asalariada y aumentado su nivel de vida. Pero los hechos, dicen los antieconomistas, han refutado estas falacias. Los estadistas y legisladores que aplicaron las leyes laborales mostraron u mejor conocimiento de la realidad que los economistas. Mientras que la filosof&amp;iacute;a del laissez faire, sino pena ni compasi&amp;oacute;n, ense&amp;ntilde;aba que los sufrimientos de las masas obreras era inevitable, el sentido com&amp;uacute;n de los ciudadanos medios consegu&amp;iacute;a sofocar los peores excesos de las empresas con &amp;aacute;nimo de lucro. La mejora en las condiciones de los trabajadores es totalmente un logro de gobernantes y sindicatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;Eacute;sas son las ideas que permean la mayor&amp;iacute;a de los estudios hist&amp;oacute;ricos que se ocupan de la evoluci&amp;oacute;n del industrialismo moderno. Los autores empiezan dibujando una imagen id&amp;iacute;lica de las condiciones que prevalec&amp;iacute;an en v&amp;iacute;speras de la &amp;ldquo;Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo;. En ese momento,&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;nos dicen, las cosas eran en general satisfactorias. Los campesinos eran felices. Tambi&amp;eacute;n lo eran los trabajadores industriales bajo el sistema dom&amp;eacute;stico. Trabajaban en sus propias casas y disfrutaban de cierta independencia econ&amp;oacute;mica, pues pose&amp;iacute;an un jard&amp;iacute;n y sus herramientas. Pero luego &amp;ldquo;la Revoluci&amp;oacute;n Industrial cay&amp;oacute; como una plaga o una guerra&amp;rdquo; sobre esta gente.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ednref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_edn2" style="mso-endnote-id:edn2;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[ii]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; El sistema de f&amp;aacute;bricas redujo al trabajador libre a una pr&amp;aacute;ctica esclavitud, rebaj&amp;oacute; su nivel de vida hasta el de la mera subsistencia, al introducir mujeres y ni&amp;ntilde;os en las f&amp;aacute;bricas destruy&amp;oacute; la vida familiar y min&amp;oacute; los propios cimientos de la sociedad, la moralidad y la salud p&amp;uacute;blica, Una peque&amp;ntilde;a minor&amp;iacute;a de explotadores sin escr&amp;uacute;pulos hab&amp;iacute;a conseguido con &amp;eacute;xito imponer su yugo sobre la inmensa mayor&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La verdad es que las condiciones econ&amp;oacute;micas eran altamente insatisfactorias en v&amp;iacute;speras de la Revoluci&amp;oacute;n Industrial. El sistema social tradicional no era lo suficientemente el&amp;aacute;stico como para proveer las necesidades de una poblaci&amp;oacute;n que aumentaba r&amp;aacute;pidamente. Ni las granjas ni los gremios necesitaban los brazos adicionales. Los negocios estaban imbuidos del heredado esp&amp;iacute;ritu del privilegio y el monopolio exclusivo: sus bases institucionales eran las licencias y el otorgamiento de una patente de monopolio, su filosof&amp;iacute;a la restricci&amp;oacute;n y la prohibici&amp;oacute;n de la competencia tanto interior como exterior. Crec&amp;iacute;a r&amp;aacute;pidamente el n&amp;uacute;mero de gente a la que no le quedaba espacio en el r&amp;iacute;gido sistema del paternalismo y la tutela del gobierno en los negocios. Eran pr&amp;aacute;cticamente parias. La ap&amp;aacute;tica mayor&amp;iacute;a de esta gente paup&amp;eacute;rrima viv&amp;iacute;a de las migajas que ca&amp;iacute;an de las mesas de las castas establecidas. En la temporada de cosecha ganaban una pobre cantidad. Miles de los m&amp;aacute;s vigorosos j&amp;oacute;venes de estos estratos se enrolaban al servicio del Ej&amp;eacute;rcito o la Armada Real, mucho de los cuales mor&amp;iacute;an o quedaban lisiados en acci&amp;oacute;n, muchos m&amp;aacute;s perecieron de forma poco gloriosa por la dureza de la b&amp;aacute;rbara disciplina, por enfermedades tropicales o por s&amp;iacute;filis.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ednref3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_edn3" style="mso-endnote-id:edn3;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[iii]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Otros miles, los m&amp;aacute;s audaces e ind&amp;oacute;mitos de su clase, infestaron el pa&amp;iacute;s como vagabundos, pedig&amp;uuml;e&amp;ntilde;os, estafadores, ladrones y prostitutas. Las autoridades no sab&amp;iacute;an c&amp;oacute;mo ocuparse de estos individuos, salvo las casas de pobres y las casas de trabajo. El apoyo que dio el gobierno al resentimiento popular contra la introducci&amp;oacute;n de nuevas invenciones y dispositivos que ahorraban trabajo hac&amp;iacute;a que las cosas resultaran bastante desesperadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El sistema de f&amp;aacute;bricas desarroll&amp;oacute; una continua lucha contra innumerables obst&amp;aacute;culos. Ten&amp;iacute;a que luchar contra el prejuicio popular, las antiguas costumbres establecidas, las normas y regulaci&amp;oacute;n legales a cumplir, la animosidad de las autoridades, los interese creados de los grupos privilegiados, la envidia de los gremios. El equipo de capital para las empresas era insuficiente, la provisi&amp;oacute;n de cr&amp;eacute;dito extremadamente dif&amp;iacute;cil y costosa. Faltaba experiencia tecnol&amp;oacute;gica y comercial. La mayor&amp;iacute;a de los propietarios de f&amp;aacute;bricas fracasaban; comparativamente, pocos tuvieron &amp;eacute;xito. Los beneficios fueron a veces considerables, pero tambi&amp;eacute;n lo fueron las p&amp;eacute;rdidas. Tom&amp;oacute; muchas d&amp;eacute;cadas hasta que la pr&amp;aacute;ctica com&amp;uacute;n de reinvertir la mayor parte de las ganancias obtenidas acumul&amp;oacute; el capital suficiente para gestionar los negocios a una escala mayor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El que estas f&amp;aacute;bricas pudieran prosperar a pesar de todas estas dificultades se debi&amp;oacute; a dos razones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;ol&gt;
&lt;li&gt;
&lt;div class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En primer lugar estaban las ense&amp;ntilde;anzas de la nueva filosof&amp;iacute;a social expuestas por los economistas. &amp;Eacute;stos demol&amp;iacute;an el prestigio del mercantilismo, el paternalismo y el restriccionismo. Acabaron con la creencia supersticiosa de que los dispositivos y procesos que ahorraban trabajo causaran desempleo y redujeran a toda la gente a la pobreza y la decadencia. Los economistas del laissez faire fueron los pioneros de los logros tecnol&amp;oacute;gicos sin precedentes de los &amp;uacute;ltimos 200 a&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/li&gt;
&lt;li class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;mso-list:l0 level1 lfo1;tab-stops:list 36.0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Hubo otro factor que debilit&amp;oacute; la oposici&amp;oacute;n a las innovaciones. Las f&amp;aacute;bricas libraron a las autoridades y a la aristocracia terrateniente de un embarazoso problema que se hab&amp;iacute;a hecho demasiado grande para ellas. Ofrecieron sustento para las masas de pobres. Vaciaron las casas de pobres, las casas de trabajo y las prisiones. Convirtieron a mendigos muertos de hambre en gente que se ganaba por s&amp;iacute; misma su pan.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ol&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los propietarios de f&amp;aacute;bricas no ten&amp;iacute;an el poder de obligar a nadie a aceptar un empleo fabril. S&amp;oacute;lo pod&amp;iacute;an contratar a gente que estuviera dispuesta a trabajar por los salarios que les ofrec&amp;iacute;an. Por muy bajos que fueran &amp;eacute;stos, eran sin embargo mucho m&amp;aacute;s de lo que estos pobres pod&amp;iacute;an ganar en cualquier otro campo que tuvieran abierto. Es una distorsi&amp;oacute;n de los hechos decir que las f&amp;aacute;bricas se llevaron a las esposas de las habitaciones de los ni&amp;ntilde;os y las cocinas y a los ni&amp;ntilde;os de sus juegos. Esas mujeres no ten&amp;iacute;an nada que cocinar ni con qu&amp;eacute; alimentar a sus hijos. Esos ni&amp;ntilde;os eran indigentes y estaban hambrientos. Su &amp;uacute;nica oportunidad era la f&amp;aacute;brica. Les salvaba de morir de hambre, en el sentido estricto del t&amp;eacute;rmino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es deplorable que existieran esas condiciones. Pero si alguien quiere echar la culpa a los responsables, no debe ech&amp;aacute;rsela a los propietarios de las f&amp;aacute;bricas, quienes (impulsados por el beneficio propio, no por &amp;ldquo;altruismo&amp;rdquo;, por supuesto) hicieron todo lo que pudieron para erradicar los males. Lo que hab&amp;iacute;a causado esos males era el orden econ&amp;oacute;mico de la era precapitalista, el orden de los &amp;ldquo;buenos viejos tiempos&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;En las primeras d&amp;eacute;cadas de la Revoluci&amp;oacute;n Industrial, el nivel de vida de los trabajadores de las f&amp;aacute;bricas era horriblemente malo en comparaci&amp;oacute;n con las condiciones contempor&amp;aacute;neas de las clases superiores y con las condiciones actuales de las masas industriales. Los horarios laborales eran largos, las condiciones sanitarias en los talleres, deplorables. La capacidad del individuo de trabajar se agotaba r&amp;aacute;pidamente. Pero permanece el hecho de que para el excedente de poblaci&amp;oacute;n el movimiento cerrado les hab&amp;iacute;a reducido a la extrema pobreza y para ellos no hab&amp;iacute;a literalmente espacio en el marco del sistema de producci&amp;oacute;n prevalente, por lo que el trabajo en las f&amp;aacute;bricas era su salvaci&amp;oacute;n. Esa gente entraba en tropel en las f&amp;aacute;bricas por la simple raz&amp;oacute;n de que ten&amp;iacute;an que mejorar sus condiciones de vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La ideolog&amp;iacute;a del laissez faire y su reto&amp;ntilde;o, la &amp;ldquo;Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo; derribaron las barreras ideol&amp;oacute;gicas e institucionales al progreso y el bienestar. Demolieron el orden social en el que un n&amp;uacute;mero cada vez mayor de personas estaban condenadas a una necesidad e indigencia abyectas. Los procesos de comercia de las &amp;eacute;pocas anteriores hab&amp;iacute;an atendido casi exclusivamente a las deseos de la gente acomodada. Su expansi&amp;oacute;n se ve&amp;iacute;a limitada por la cantidad de lujos que lo estratos m&amp;aacute;s ricos de la poblaci&amp;oacute;n pod&amp;iacute;an permitirse. Quienes no produjeran productos primarios s&amp;oacute;lo pod&amp;iacute;an ganarse la vida si las clases altas estaban dispuestas a emplear su habilidad y servicios. Pero ahora entraba en juego un principio distinto. El sistema de f&amp;aacute;bricas inauguraba un nuevo modo de mercadotecnia, as&amp;iacute; como de producci&amp;oacute;n. Su caracter&amp;iacute;stica esencial era que las manufacturas no estaban dise&amp;ntilde;adas s&amp;oacute;lo para el consumo de unos pocos ricos, sino para el de quienes hasta entonces no hab&amp;iacute;an desempe&amp;ntilde;ado ning&amp;uacute;n papel relevante como consumidores. Cosas baratas para la mayor&amp;iacute;a era el objetivo del sistema de f&amp;aacute;bricas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La f&amp;aacute;brica cl&amp;aacute;sica de los primeros tiempos de la Revoluci&amp;oacute;n Industrial era la f&amp;aacute;brica de algod&amp;oacute;n. Ahora bien, los productos de algod&amp;oacute;n no resultaban ser algo que reclamaran los ricos. Esa gente adinerada usaba seda, lino y batista. Siempre que la f&amp;aacute;brica con sus m&amp;eacute;todos de producci&amp;oacute;n en masa por medio de m&amp;aacute;quinas de vapor se introduc&amp;iacute;a en una nueva rama productiva, empezaba con la producci&amp;oacute;n de bienes baratos para las grandes masas. Las f&amp;aacute;bricas se dedicaban a la producci&amp;oacute;n de productos m&amp;aacute;s refinados y caros s&amp;oacute;lo en una etapa posterior, cuando la mejora sin precedentes en el nivel de vida de las masas hab&amp;iacute;a hecho rentable aplicar tambi&amp;eacute;n los m&amp;eacute;todos de producci&amp;oacute;n masiva a esos mejores art&amp;iacute;culos. As&amp;iacute;, por ejemplo, el zapato hecho en f&amp;aacute;bricas fue durante muchos a&amp;ntilde;os s&amp;oacute;lo comprado por los &amp;ldquo;proletarios&amp;rdquo;, mientras que los consumidores m&amp;aacute;s ricos continuaban acudiendo a los zapateros a medida. Los talleres oscuros de los que tantos e habla no produc&amp;iacute;an ropas para los ricos, sino para gente modesta. Las mujeres y los hombres elegantes prefer&amp;iacute;an y siguen prefiriendo vestidos y trajes hechos a medida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El hecho extraordinario de la Revoluci&amp;oacute;n Industrial es que abri&amp;oacute; una &amp;eacute;poca de producci&amp;oacute;n masiva para las necesidades de las masas. Los asalariados ya no eran gente que trabajaba duramente para el bienestar de otra gente. Ellos mismos eran los principales consumidores de los productos que sal&amp;iacute;an de las f&amp;aacute;bricas. Las grandes empresas dependen del consumo masivo. En los Estados Unidos de hoy, no hay ninguna rama de grandes negocios que no atienda las necesidades de las masas. El mismo principio del emprendimiento capitalista es proveer al hombre corriente. En su capacidad como consumidor, el hombre corriente es el soberano cuya compra o abstenci&amp;oacute;n de compra decide el destino de las actividades empresariales. No hay en la econom&amp;iacute;a de mercado ning&amp;uacute;n otro m&amp;eacute;todo de adquirir y preservar la riqueza que proveer a las masas de las forma mejor y m&amp;aacute;s barata los vienes que &amp;eacute;stas reclaman.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Cegados por sus prejuicios, muchos historiadores y escritores se han negado completamente a reconocer este hecho fundamental. Tal y como ellos lo ven, los asalariados trabajaban duramente para beneficio de otra gente. Nunca se preguntan qui&amp;eacute;n era esa &amp;ldquo;otra&amp;rdquo; gente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El Sr. y la Sra. Hammond nos dicen que los trabajadores eran m&amp;aacute;s felices en 1760 de lo que lo eran en 1830.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ednref4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_edn4" style="mso-endnote-id:edn4;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[iv]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Es un juicio arbitrario de valor. No hay manera de comparar y medir la felicidad de gente distinta o de la misma gente en momentos distintos. Podemos aceptar a efectos de discusi&amp;oacute;n que un individuo que naciera en 1740 fuera m&amp;aacute;s feliz en 1760 que en 1830. Pero no olvidemos que en 1770 (de acuerdo con la estimaci&amp;oacute;n de Arthur Young) Inglaterra ten&amp;iacute;a 8,5 millones de habitantes, mientras que en 1831 (de acuerdo con el censo) la cifra era de 16 millones.&lt;/span&gt;&lt;a name="_ednref5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_edn5" style="mso-endnote-id:edn5;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:12pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[v]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt; Este notable aumento vino principalmente condicionado por la Revoluci&amp;oacute;n Industrial. En relaci&amp;oacute;n con estos ingleses adicionales la afirmaci&amp;oacute;n de los eminentes historiadores s&amp;oacute;lo puede aprobarse por quienes apoyen los melanc&amp;oacute;licos versos de S&amp;oacute;focles:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt 35.4pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;iexcl;A todo bien supera el no haber nacido! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:0cm 0cm 0pt 35.45pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;iexcl;Pero, si ya ha nacido, el bien m&amp;aacute;s rico es &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:0cm 0cm 0pt 35.45pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;regresar deprisa por la misma senda por donde uno vino!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los primeros industriales eran en su mayor parte hombres que ten&amp;iacute;an sus or&amp;iacute;genes en los mismos estratos sociales de los que ven&amp;iacute;an los obreros. Viv&amp;iacute;an muy modestamente, gastaban en sus familias s&amp;oacute;lo una parte de lo que ganaban e invert&amp;iacute;an el resto en los negocios. Pero a medida que los empresarios se iban enriqueciendo, sus hijos empezaron a introducirse en los c&amp;iacute;rculos de la clase gobernante. Los caballeros de alta cuna envidiaban la riqueza de los advenedizos y dirigieron sus simpat&amp;iacute;as al movimiento reformista. Contraatacaron investigando las condiciones materiales y morales en las f&amp;aacute;bricas y aprobando legislaci&amp;oacute;n al respecto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La historia del capitalismo en Gran Breta&amp;ntilde;a, as&amp;iacute; como en todos los dem&amp;aacute;s pa&amp;iacute;ses capitalistas es un registro de una tendencia incesante hacia la mejora del nivel de vida de los asalariados. Esta evoluci&amp;oacute;n coincidi&amp;oacute; con el desarrollo de legislaci&amp;oacute;n laboral y la extensi&amp;oacute;n del sindicalismo laboral por un lado y el aumento de la productividad marginal del trabajo por otro. Los economistas afirman que la mejora en las condiciones materiales de los trabajadores se debe a aumento de cuota per c&amp;aacute;pita de capital invertido y a las mejoras tecnol&amp;oacute;gicas que produjo el empleo de este capital adicional. Mientras la legislaci&amp;oacute;n laboral y la presi&amp;oacute;n sindical no exced&amp;iacute;an los l&amp;iacute;mites de lo que los trabajadores hubieran obtenido sin ellos como consecuencia necesaria de la aceleraci&amp;oacute;n de la acumulaci&amp;oacute;n de capital en comparaci&amp;oacute;n con la poblaci&amp;oacute;n, eran superfluas. Si exced&amp;iacute;an estos l&amp;iacute;mites, eran lesivas para los intereses de las masas. Retrasaban la acumulaci&amp;oacute;n de capital, ralentizando as&amp;iacute; la tendencia hacia un aumento en la productividad marginal del trabajo y los salarios. Confer&amp;iacute;an privilegios a algunos grupos de asalariados a costa de otros. Creaban desempleo masivo y disminu&amp;iacute;an la cantidad de productos disponibles para los trabajadores en su situaci&amp;oacute;n como consumidores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Los apologistas de la interferencia del gobierno en los negocios y del sindicalismo obrero atribuyen todas las mejoras en las condiciones de los trabajadores a las acciones de gobiernos y sindicatos. Si no fuera por ellos, afirman, el nivel de vida de los trabajadores no ser&amp;iacute;a hoy mayor de lo que era en los primeros tiempos del sistema de f&amp;aacute;bricas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Es evidente que esta controversia no puede resolverse apelando a la experiencia hist&amp;oacute;rica. Con respecto a los hechos, no hay desacuerdo entre ambos grupos. Su antagonismo se refiere a la interpretaci&amp;oacute;n de los acontecimientos y esta interpretaci&amp;oacute;n debe guiarse por la teor&amp;iacute;a escogida. Las consideraciones epistemol&amp;oacute;gicas y l&amp;oacute;gicas que determinan la correcci&amp;oacute;n o incorrecci&amp;oacute;n de una teor&amp;iacute;a son anteriores l&amp;oacute;gica y temporalmente a la resoluci&amp;oacute;n del problema hist&amp;oacute;rico afectado. Los hechos hist&amp;oacute;ricos no prueban ni dejan de probar cualquier teor&amp;iacute;a. Necesitan ser interpretados a la luz de las nociones te&amp;oacute;ricas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;La mayor&amp;iacute;a de los autores que escribieron la historia de las condiciones de trabajo bajo el capitalismo ignoraban la econom&amp;iacute;a y alardeaban de ello. Sin embargo, este desprecio por un s&amp;oacute;lido razonamiento econ&amp;oacute;mico no significaba que se acercaran a la materia de sus estudios sin prejuicios ni partidismos a favor de alguna teor&amp;iacute;a. Segu&amp;iacute;an las mentiras populares relativas a la omnipotencia gubernamental y los supuestos beneficios del sindicalismo laboral.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Est&amp;aacute; fuera de dudas que los Webbs , as&amp;iacute; como Lujo Brentano y un otros autores menores estaban desde el mismo principio de sus estudios imbuidos por un desprecio fan&amp;aacute;tico por la econom&amp;iacute;a de mercado y un apoyo entusiasta a las doctrinas del socialismo y el intervencionismo. Eran sin dudad honrados y sinceros en sus convicciones y trataron de hacerlo lo mejor posible. Su candor y probidad les disculpan como personas, no les disculpan como historiadores. Por muy puras que puedan ser las intenciones de un historiador, no hay excusa para que recurran a doctrinas falsas. La primera tarea de un historiador es examinar con el m&amp;aacute;ximo cuidado todas las doctrinas a las que recure al ocuparse de la materia sujeto de su trabajo. Si no hace esto y acepta ingenuamente las ideas confusas de la opini&amp;oacute;n popular, no es un historiador, sino un apologista y propagandista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;El antagonismo entre los dos puntos de vista opuestos no es un problema meramente hist&amp;oacute;rico. Se refiere asimismo a los problemas actuales m&amp;aacute;s candentes. Es el asunto de controversia en lo que se llama hoy en Estados Unidos el problema de las relaciones industriales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ocup&amp;eacute;monos s&amp;oacute;lo de un aspecto del asunto. Hay grandes &amp;aacute;reas (Asia Oriental, Indias Orientales, Sur y Sudeste de Europa, Latinoam&amp;eacute;rica) s&amp;oacute;lo superficialmente afectadas por el capitalismo moderno. Las condiciones en estos pa&amp;iacute;ses no difieren en general de las de Inglaterra en v&amp;iacute;speras de la &amp;ldquo;Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo;. Hay millones y millones de personas a quienes no les queda ning&amp;uacute;n lugar seguro en el patr&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mico tradicional. El destino de estas masas empobrecidas s&amp;oacute;lo puede mejorarse mediante la industrializaci&amp;oacute;n. Lo que m&amp;aacute;s necesitan son empresarios y capitalistas. C&amp;oacute;mo sus propias pol&amp;iacute;ticas inadecuadas han privado a estas naciones del disfrute del capital extranjero privado que hasta ahora recib&amp;iacute;an, deben dedicarse a la acumulaci&amp;oacute;n de capital interno. Deben seguir todas las etapas que el industrialismo occidental ha tenido que pasar en su evoluci&amp;oacute;n. Deben empezar con salarios comparativamente m&amp;aacute;s bajos y largas horas de trabajo. Pero, enga&amp;ntilde;ados por las doctrinas que prevalecen en la actual Europa Occidental y Norte Am&amp;eacute;rica, sus estadistas creen que pueden actuar de forma diferente. Animan a la presi&amp;oacute;n sindical y a la legislaci&amp;oacute;n supuestamente a favor del trabajador. Un radicalismo intervencionista corta de ra&amp;iacute;z todo intento de crear industrias locales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-bottom:windowtext 1pt solid;border-left:medium none;padding-bottom:1pt;padding-left:0cm;padding-right:0cm;border-top:medium none;border-right:medium none;padding-top:0cm;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:17.15pt;margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:small;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p class="MsoNormal" style="margin:6pt 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;color:#3399ff;font-size:12pt;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Arial&amp;#39;,&amp;#39;sans-serif&amp;#39;;color:black;font-size:10pt;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:endnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div id="edn1" style="mso-element:endnote;"&gt;
&lt;p class="MsoEndnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_edn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ednref1" style="mso-endnote-id:edn1;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:x-small;"&gt; La atribuci&amp;oacute;n de la expresi&amp;oacute;n &amp;ldquo;la Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo; a los reinados de los dos &amp;uacute;ltimos Jorges de los Hanover fue el resultado de los intentos deliberados de melodramatizar la historia econ&amp;oacute;mica para ajustarla a los esquemas procustianos marxistas. La transici&amp;oacute;n de los m&amp;eacute;todos medievales de producci&amp;oacute;n a los del sistema de libre empresa fue un largo proceso que empez&amp;oacute; d&amp;eacute;cadas antes de 1760 e incluso en Inglaterra no hab&amp;iacute;a acabado en 1830. A&amp;uacute;n as&amp;iacute;, es cierto que el desarrollo industrial de Inglaterra se vio considerablemente acelerado en la segunda mitad del siglo XVIII. Por tanto, es tolerable utilizar el t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;Revoluci&amp;oacute;n Industrial&amp;rdquo; en el examen de las connotaciones emocionales con las que la han llenado el fabianismo, el marxismo, el escuela hist&amp;oacute;rica y el institucionalismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="edn2" style="mso-element:endnote;"&gt;
&lt;p class="MsoEndnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_edn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ednref2" style="mso-endnote-id:edn2;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[ii]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; J.L. Hammond y Barbara Hammond, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;The Skilled Labourer 1760&amp;ndash;1832&lt;/i&gt; (2&amp;ordf; ed. Londres, 1920), p. 4.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="edn3" style="mso-element:endnote;"&gt;
&lt;p class="MsoEndnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_edn3" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ednref3" style="mso-endnote-id:edn3;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[iii]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; En la Guerra de los Siete A&amp;ntilde;os, murieron en batalla 1.512 marineros brit&amp;aacute;nicos, mientras que 133.708 murieron por enfermedad o desaparecieron. &lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;Cf. W.L. Dorn, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Competition for Empire 1740&amp;ndash;1163&lt;/i&gt; (Nueva York, 1940), p. 114.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="edn4" style="mso-element:endnote;"&gt;
&lt;p class="MsoEndnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_edn4" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ednref4" style="mso-endnote-id:edn4;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[iv]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; J.L. Hammond y Barbara Hammond, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;loc. Cit&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div id="edn5" style="mso-element:endnote;"&gt;
&lt;p class="MsoEndnoteText" style="margin:0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;a name="_edn5" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ednref5" style="mso-endnote-id:edn5;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;,&amp;#39;serif&amp;#39;;font-size:10pt;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;&lt;span style="color:#0000ff;"&gt;[v]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language:EN-GB;"&gt;&lt;span style="font-size:x-small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; F.C. Dietz, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;An Economic History of England&lt;/i&gt; (Nueva York, 1942), pp. 279 y 392.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=355076" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Revoluci_26002300_243_3B00_n+Industrial/default.aspx">Revoluci&amp;#243;n Industrial</category></item><item><title>La historia del capitalismo</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/07/30/la-historia-del-capitalismo.aspx</link><pubDate>Fri, 30 Jul 2010 19:24:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:351723</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=351723</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/07/30/la-historia-del-capitalismo.aspx#comments</comments><description>&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 30 de julio de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4599"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;http://mises.org/daily/4599&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;color:black;font-family:Arial;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;color:#3399ff;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;La historia del capitalismo como ha operado en los &amp;uacute;ltimos doscientos a&amp;ntilde;os en el &amp;aacute;mbito de la civilizaci&amp;oacute;n occidental es el registro de un constante aumento en el nivel de vida de los asalariados. El marco propio del capitalismo es la producci&amp;oacute;n en masa dirigida al consumo en masa dirigida por los individuos m&amp;aacute;s activos y previsores, buscando infatigablemente la mejora. Su fuerza motriz es la b&amp;uacute;squeda del beneficio, cuya instrumentalizad obliga constantemente al empresario a ofrecer a los consumidores m&amp;aacute;s productos, mejores y m&amp;aacute;s baratos. Un exceso de ganancias sobre p&amp;eacute;rdidas puede aparecer s&amp;oacute;lo en una econom&amp;iacute;a en progreso y s&amp;oacute;lo en el grado en que se mejore el nivel de vida de las masas. As&amp;iacute; que el capitalismo es el sistema bajo el cual se incita a las mentes m&amp;aacute;s agudas y &amp;aacute;giles a promover a trav&amp;eacute;s del m&amp;aacute;ximo de sus habilidades el bienestar de los muchos rezagados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;En el campo de la experiencia hist&amp;oacute;rica es imposible no recurrir a las mediciones. Como el dinero no es una vara de medir valores o satisfacci&amp;oacute;n de deseos, no puede aplicarse para comparar el nivel de vida de la gente en distintos periodos de tiempo. Sin embargo, todos los historiadores cuyo juicio no se ha visto nublado por preconcepciones rom&amp;aacute;nticas est&amp;aacute;n de acuerdo en que la evoluci&amp;oacute;n del capitalismo ha multiplicado el equipamiento de capital a una escala que excede con mucho el aumento sincr&amp;oacute;nico de las cifras de poblaci&amp;oacute;n. El equipamiento de capital tanto per c&amp;aacute;pita de la poblaci&amp;oacute;n total como per c&amp;aacute;pita de los capaces de trabajar es inmensamente mayor hoy que hace cincuenta, cien o doscientos a&amp;ntilde;os. Al mismo tiempo ha habido un tremendo aumento en la cuota que los asalariados reciben de la cantidad total de productos fabricados, un cantidad que es en s&amp;iacute; misma mucho mayor que la del pasado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;El consiguiente aumento en el nivel de vida de las masas es milagroso comparado con el condiciones de las eras pret&amp;eacute;ritas. En esos alegres viejos d&amp;iacute;as, incluso la gente m&amp;aacute;s rica llevaba una existencia que debe calificarse de morigerada en comparaci&amp;oacute;n con el nivel medio de trabajador estadounidense o australiano de nuestro tiempo. El capitalismo, dice Marx, repitiendo sin pensar los cuentos de los panegiristas de la Edad Media, tiene una inevitable tendencia a empobrecer cada vez m&amp;aacute;s a los trabajadores. La verdad es que el capitalismo ha derramado en cuerno de la abundancia sobre las masas de asalariados, que frecuentemente hicieron todo lo que pudieron por sabotear la adopci&amp;oacute;n de esas innovaciones que hicieron su vida un poco m&amp;aacute;s agradable. &amp;iexcl;Qu&amp;eacute; inc&amp;oacute;modo se ver&amp;iacute;a un trabajador estadounidense si se le obligara a vivir en la mansi&amp;oacute;n de un se&amp;ntilde;or medieval y echar de menos las instalaciones sanitarias y otros aparatos que simplemente da por sentados!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;La mejora en su bienestar material ha cambiado la valoraci&amp;oacute;n del ocio por parte de los trabajadores. Mejor dotados con los placeres de la vida como est&amp;aacute;, pronto llega al punto en que considera cualquier mayor incremento en la desutilidad del trabajo como un mal que ya no compensa el esperado incremento en la gratificaci&amp;oacute;n mediata del trabajo. Esta dispuesto a acortar las horas de trabajo diario y a evitar a su mujer e hijos el esfuerzo y el problema del empleo remunerado. No es la legislaci&amp;oacute;n laboral ni la presi&amp;oacute;n de los sindicatos la que ha acortado las horas de trabajo y sacado de las f&amp;aacute;bricas a las mujeres casadas y ni&amp;ntilde;os: es el capitalismo, que ha hecho tan pr&amp;oacute;spero al asalariado que es capaz de adquirir m&amp;aacute;s tiempo libre para &amp;eacute;l y los suyos. La legislaci&amp;oacute;n laboral del siglo XIX en general no consigui&amp;oacute; nada m&amp;aacute;s que proveer una ratificaci&amp;oacute;n legal de cambios que la interacci&amp;oacute;n de los factores del mercado ya hab&amp;iacute;a generado previamente. En la medida en que a veces iba por delante de la evoluci&amp;oacute;n industrial el r&amp;aacute;pido avance en la riqueza pronto hizo de nuevo correctas las cosas. En la medida en que a veces las supuestas leyes a favor del trabajador decretaban medidas que no eran meramente la ratificaci&amp;oacute;n de cambios ya efectuados o la anticipaci&amp;oacute;n de cambios esperados en un futuro inmediato, da&amp;ntilde;aban los intereses materiales de los trabajadores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;El t&amp;eacute;rmino &amp;ldquo;ganancias sociales&amp;rdquo; induce completamente a error. Si la ley fuerza a los trabajadores que prefieran trabajar 48 horas a la semana a no rendir m&amp;aacute;s de 40 horas de trabajo, u obliga a los empresarios a incurrir en ciertos gastos en beneficio de los empleados, no favorece a los trabajadores a costa de los empresarios. Sean cuales sean las provisiones de una ley de seguridad social, su incidencia acaba recayendo en el empleado, no en el empresario. Afectan al importe de los salarios netos: si aumentan el precio que el empresario ha de pagar para una unidad de rendimiento por encima del tipo potencial del mercado, crean desempleo institucional. La seguridad social no impone a los empresarios gastar m&amp;aacute;s para comprar trabajo. Impone a los asalariados una restricci&amp;oacute;n referida al gasto de su ingreso total. Recorta la libertad del trabajador para disponer su hogar de acuerdo con sus propias decisiones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;El que ese sistema de seguridad social sea una pol&amp;iacute;tica buena o mala es esencialmente un problema pol&amp;iacute;tico. Podemos tratar de justificarlo declarando que los asalariados no tienen el conocimiento y la fortaleza moral para proveerse espont&amp;aacute;neamente su propio futuro. Pero entonces no es f&amp;aacute;cil silenciar las voces de quienes preguntan si no es parad&amp;oacute;jico confiar el bienestar de la naci&amp;oacute;n a decisiones de votantes a quienes la propia ley les considera incapaces de manejar sus propios asuntos, si no es absurdo hacer a ese pueblo supremo en la direcci&amp;oacute;n de un gobierno que necesita manifiestamente un guardi&amp;aacute;n que impida que gasten su propio dinero locamente. &amp;iquest;Es razonable asignar pupilos el derecho a elegir a sus guardianes? No es casual que Alemania, el pa&amp;iacute;s que inaugur&amp;oacute; el sistema de seguridad social, fuera la cuna de ambas variedades de desprecio por la democracia, la marxista y la no marxista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-right:medium none;padding-right:0cm;border-top:medium none;padding-left:0cm;padding-bottom:1pt;border-left:medium none;padding-top:0cm;border-bottom:windowtext 1pt solid;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;line-height:17.15pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;color:black;font-family:Arial;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;color:#3399ff;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=351723" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/capitalismo/default.aspx">capitalismo</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category></item><item><title>Salarios y subsistencia</title><link>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/07/29/salarios-y-subsistencia.aspx</link><pubDate>Thu, 29 Jul 2010 17:00:00 GMT</pubDate><guid isPermaLink="false">944abf2b-d1be-4bf2-990d-438cb0e377e9:351325</guid><dc:creator>euribe</dc:creator><slash:comments>0</slash:comments><wfw:commentRss xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/">http://mises.org/community/blogs/euribe/rsscomments.aspx?PostID=351325</wfw:commentRss><comments>http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/2010/07/29/salarios-y-subsistencia.aspx#comments</comments><description>&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Por Ludwig von Mises (Publicado el 23 de julio de 2010)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Traducido del ingl&amp;eacute;s. El art&amp;iacute;culo original se encuentra aqu&amp;iacute;:&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://mises.org/daily/4566"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;http://mises.org/daily/4566&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;[Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;color:black;font-family:Arial;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;color:#3399ff;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;La vida del hombre primitivo era una lucha incesante contra la escasez de los medios dados por la naturaleza para su sostenimiento. En este desesperado esfuerzo por asegurar la m&amp;iacute;nima supervivencia, han sucumbido muchos individuos y familias, tribus y razas enteras. El hombre primitivo siempre se ha visto perseguido por el fantasma de la muerte por hambre. La civilizaci&amp;oacute;n nos ha librado de ese peligro. La vida humana est&amp;aacute; amenazada d&amp;iacute;a y noche por innumerables peligros: puede ser destruida en cualquier momento por fuerzas naturales que est&amp;aacute;n fuera de su control o al menos no pueden controlarse en nuestro actual estado de conocimiento y nuestras capacidades. Pero el temor al hambre ya no aterroriza a la gente que vive en una sociedad capitalista: Quien es capaz de trabajar gana mucho m&amp;aacute;s de lo que se necesita para la mera subsistencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Por supuesto, tambi&amp;eacute;n hay gente incapaz de trabajar. Y adem&amp;aacute;s hay inv&amp;aacute;lidos que pueden realizar una peque&amp;ntilde;a cantidad de trabajo, pero su discapacidad les impide ganar tanto como los trabajadores normales; a veces los salarios que pueden ganar son tan bajos que no podr&amp;iacute;an mantenerse por s&amp;iacute; mismos. Esta gente puede mantener unidos cuerpo y alma s&amp;oacute;lo si otros les ayudan. Los parientes m&amp;aacute;s pr&amp;oacute;ximos, amigos, la caridad de benefactores y donantes y la ayuda comunitaria a los pobres se ocupan del indigente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Los que viven de las limosnas no cooperan en el proceso social de producci&amp;oacute;n; en lo que concierna a la provisi&amp;oacute;n de medios para la satisfacci&amp;oacute;n de deseos, no act&amp;uacute;an; viven porque otra gente se ocupa de ellos. Los problemas de la ayuda a los pobres son problemas de la disposici&amp;oacute;n del consumo, no de las actividades de producci&amp;oacute;n. Como tales, est&amp;aacute;n m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del marco de una teor&amp;iacute;a de la acci&amp;oacute;n humana que se refiera s&amp;oacute;lo a la provisi&amp;oacute;n de los medios requeridos para el consumo, no a la forma en que se consumen esos medios. La teor&amp;iacute;a catal&amp;aacute;ctica se ocupa de los m&amp;eacute;todos adoptados para el apoyo caritativo al indigente s&amp;oacute;lo en la medida en que pueda afectar a la oferta de trabajo. A veces ha ocurrido que las pol&amp;iacute;ticas aprobadas para ayudar a los pobres han animado la voluntad de no trabajar y la ociosidad de adultos capaces.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;En la sociedad capitalista prevalece una tendencia hacia un constante aumento en la cuota per capita de capital invertido. La acumulaci&amp;oacute;n de capital se eleva por encima del aumento de las cifras de poblaci&amp;oacute;n. Consecuentemente, la productividad marginal del trabajo, los salarios y el nivel de vida de los asalariados tienden a aumentar continuamente. Pero esta mejora en el bienestar no es la manifestaci&amp;oacute;n de la operaci&amp;oacute;n de una ley inevitable de la evoluci&amp;oacute;n humana: es una tendencia que resulta de la interacci&amp;oacute;n de fuerzas que s&amp;oacute;lo pueden producir libremente sus efectos bajo el capitalismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Es posible y, si tenemos en cuenta la direcci&amp;oacute;n de las pol&amp;iacute;ticas actuales, incluso no es improbable que el consumo de capital por un lado y un aumento o una ca&amp;iacute;da insuficiente de las cifras de poblaci&amp;oacute;n por otra d&amp;eacute; la vuelta a las cosas. As&amp;iacute; que podr&amp;iacute;a pasar que los hombres aprendan de nuevo que significa literalmente morir de hambre y que la relaci&amp;oacute;n de la cantidad de bienes de capital disponibles y las cifras de poblaci&amp;oacute;n se hagan tan desfavorables como para hacer que parte de los trabajadores ganen menos que el m&amp;iacute;nimo de subsistencia. La mera aproximaci&amp;oacute;n a esas condiciones indudablemente causar&amp;iacute;a disensiones irreconciliables en la sociedad, conflictos cuya violencia debe acabar con la completa desintegraci&amp;oacute;n de todos los l&amp;iacute;mites sociales. La divisi&amp;oacute;n social del trabajo no puede preservarse si parte de los miembros cooperantes de la sociedad est&amp;aacute;n condenados a ganar menos que una subsistencia m&amp;iacute;nima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;La idea de un m&amp;iacute;nimo f&amp;iacute;sico de subsistencia a la que se refiere la &amp;ldquo;ley de hierro de los salarios&amp;rdquo; y que los demagogos han invocado una y otra vez no puede emplearse para una teor&amp;iacute;a catal&amp;aacute;ctica de la determinaci&amp;oacute;n de los salarios. Una de las bases sobre las que descansa la cooperaci&amp;oacute;n social es el hecho de que el trabajo realizado de acuerdo con el principio de la divisi&amp;oacute;n del trabajo es as&amp;iacute; tan m&amp;aacute;s productivo que los esfuerzos de individuos aislados que la gente capaz no se ve afectada por el miedo al hambre que asustaba diariamente a sus antecesores. Dentro de una comunidad capitalista, el m&amp;iacute;nimo de subsistencia no desempe&amp;ntilde;a ning&amp;uacute;n papel catal&amp;aacute;ctico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Adem&amp;aacute;s, la noci&amp;oacute;n de un m&amp;iacute;nimo f&amp;iacute;sico de subsistencia carece de la precisi&amp;oacute;n y el rigor cient&amp;iacute;fico que la gente le ha atribuido. El hombre primitivo, m&amp;aacute;s ajustado a una vida casi animal que a una existencia humana, pod&amp;iacute;a mantenerse con vida ajo condiciones que son literalmente insoportables para sus delicados sucesores mimados por el capitalismo. No existe un m&amp;iacute;nimo de subsistencia determinado f&amp;iacute;sica y biol&amp;oacute;gicamente, v&amp;aacute;lido para cada esp&amp;eacute;cimen de todas las especies del homo sapiens. Noe s m&amp;aacute;s aceptable la idea de que se necesita una cantidad concreta de calor&amp;iacute;as para mantener a un hombre sano y reproductivo y una cantidad concreta a&amp;ntilde;adida para reemplazar a energ&amp;iacute;a gastada en el trabajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;La apelaci&amp;oacute;n a esas nociones de cr&amp;iacute;a de ganado y la vivisecci&amp;oacute;n de cobayas no ayuda al economista en sus esfuerzos por comprender los problemas de la acci&amp;oacute;n humana con sentido. La &amp;ldquo;ley de hierro de los salarios&amp;rdquo; y la esencialmente id&amp;eacute;ntica doctrina marxista de la determinaci&amp;oacute;n del &amp;ldquo;valor de la fuerza de trabajo&amp;rdquo; como &amp;ldquo;el tiempo de trabajo necesario para su producci&amp;oacute;n y consecuentemente tambi&amp;eacute;n para su reproducci&amp;oacute;n&amp;rdquo;,&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt; son las menos sostenibles de todas las que se han ense&amp;ntilde;ado nunca en el campo de la catal&amp;aacute;ctica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;A&amp;uacute;n as&amp;iacute; era posible atribuir alg&amp;uacute;n significado a las ideas impl&amp;iacute;citas en la ley de hierro de los salarios. Si alguien considera al asalariado simplemente una propiedad y cree que no desempe&amp;ntilde;a otro papel en la sociedad, si supone que no busca otra satisfacci&amp;oacute;n&lt;span style="mso-spacerun:yes;"&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;que alimentarse y procrear y no sabe c&amp;oacute;mo emplear sus ganancias salvo para procurarse esas satisfacciones animales. Puede considerar a la ley de hierro como una teor&amp;iacute;a de la determinaci&amp;oacute;n de los salarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;De hecho, los economistas cl&amp;aacute;sicos, frustrados por su abortada teor&amp;iacute;a del valor, no pudieron pensar en ninguna otra soluci&amp;oacute;n al problema. Para Torrens y Ricardo, la teor&amp;iacute;a de que el precio natural del trabajo es el que permite a los asalariados subsistir y perpetuar su raza sin ning&amp;uacute;n aumento o disminuci&amp;oacute;n era la inevitable conclusi&amp;oacute;n l&amp;oacute;gica de su insostenible teor&amp;iacute;a del valor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Pero cuando sus ep&amp;iacute;gonos vieron que no pod&amp;iacute;an sentirse satisfechos con esta ley manifiestamente absurda, recurrieron a una modificaci&amp;oacute;n de &amp;eacute;sta que equival&amp;iacute;a a un completo abandono de cualquier intento de ofrecer una explicaci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de la determinaci&amp;oacute;n de los salarios. Intentaron preservar su querida noci&amp;oacute;n del m&amp;iacute;nimo de subsistencia sustituyendo el concepto de m&amp;iacute;nimo f&amp;iacute;sico por el de m&amp;iacute;nimo &amp;ldquo;social&amp;rdquo;. Dejaron de hablar del m&amp;iacute;nimo necesario para la subsistencia del trabajador y la preservaci&amp;oacute;n de una oferta de mano de obra sin disminuir &amp;eacute;sta; en su lugar hablaron del m&amp;iacute;nimo necesario para la preservaci&amp;oacute;n de un nivel de vida santificado por la tradici&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica y las costumbres y h&amp;aacute;bitos heredados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Mientras que la experiencia cotidiana mostraba de modo impresionante que, bajo el capitalismo, los salarios reales y el nivel de vida de los asalariados crec&amp;iacute;an constantemente, mientras que cada d&amp;iacute;a se hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s evidente que las barreras tradicionales que separaban a los distintos estratos de la poblaci&amp;oacute;n ya no pod&amp;iacute;an preservarse, porque las mejoras sociales en las condiciones de los trabajadores industriales demolieron la ideas preconcebidas del rango y la dignidad social, estos doctrinarios anunciaban que las viejas costumbres y convenciones sociales determinaban el nivel de los salarios. S&amp;oacute;lo gente cegada por prejuicios preconcebidos y partidistas pod&amp;iacute;a recurrir a una explicaci&amp;oacute;n as&amp;iacute; en una era en que la industria ofrece una y otra vez el consumo de masas con nuevos productos hasta entonces desconocidos y hace accesible al trabajador medio satisfacciones que ning&amp;uacute;n rey pod&amp;iacute;a so&amp;ntilde;ar en el pasado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;No es especialmente remarcable que la Escuela Hist&amp;oacute;rica de Prusia del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;wirtschaftliche Staatswissenschaften&lt;/i&gt; no considerara a los salarios igual que los precios de los productos y los tipos de inter&amp;eacute;s como &amp;ldquo;categor&amp;iacute;as hist&amp;oacute;ricas&amp;rdquo; y que al ocuparse de los salarios recurriera al concepto de &amp;ldquo;ingreso adecuado a la situaci&amp;oacute;n jer&amp;aacute;rquica individual en la escala de categor&amp;iacute;as sociales&amp;rdquo;. Estaba en la esencia de las ense&amp;ntilde;anzas de esta escuela negar la existencia de la econom&amp;iacute;a y sustituirla por la historia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Pero es asombroso que Marx y los marxistas no reconocieran que su apoyo a esta falsa doctrina desintegraba totalmente el cuerpo del llamado sistema marxista de econom&amp;iacute;a. Cuando los art&amp;iacute;culos y disertaciones publicados en Inglaterra al principio de la d&amp;eacute;cada de 1860 convencieron a Marx de que ya no era posible aferrarse a la teor&amp;iacute;a de los salarios de los economistas cl&amp;aacute;sicos, modific&amp;oacute; su teor&amp;iacute;a del valor de la fuerza de trabajo. Declar&amp;oacute; que &amp;ldquo;el grado de los llamados deseos naturales y la forma en que se satisfacen, son en s&amp;iacute; mismos un producto de la evoluci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica&amp;rdquo; y &amp;ldquo;dependen en buena medida del grado de civilizaci&amp;oacute;n alcanzado por cada pa&amp;iacute;s en concreto y, entre otros factores, especialmente de las condiciones y costumbres y pretensiones relativas al nivel de vida bajo el que se ha formado la clase de los trabajadores libres&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;As&amp;iacute; que &amp;ldquo;entra un elemento hist&amp;oacute;rico y moral en el determinaci&amp;oacute;n del valor de la fuerza de trabajo&amp;rdquo;. Pero cuando Marx a&amp;ntilde;ade que sin embargo &amp;ldquo;para un pa&amp;iacute;s y momento concretos, la cantidad de necesidades &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;indispensables&lt;/i&gt; para la vida en un hecho concreto&amp;rdquo;,&lt;/span&gt;&lt;a name="_ftnref2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftn2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt; se contradice y equivoca al lector. Lo que ten&amp;iacute;a en mente ya no eran las &amp;ldquo;necesidades impensables&amp;rdquo;, sino lo que se consideraba indispensable desde un punto de vista tradicional, los medios necesarios para la preservaci&amp;oacute;n de un nivel de vida adecuado para el estado de los trabajadores en la jerarqu&amp;iacute;a social tradicional. El recurso a dicha explicaci&amp;oacute;n significa virtualmente la renuncia a cualquier respuesta econ&amp;oacute;mica o catal&amp;aacute;ctica a la determinaci&amp;oacute;n de los salarios. Los salarios se explican como datos hist&amp;oacute;ricos. Ya no se entienden como un fen&amp;oacute;meno del mercado, sino un factor originado fuera de la interacci&amp;oacute;n de las fuerzas que operan en el mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Sin embargo, incluso quienes crean que el nivel salarial que se paga y recibe son realmente incluidos desde el exterior del mercado como un dato ya no pueden evitar desarrollar una teor&amp;iacute;a que explique la determinaci&amp;oacute;n de los salarios como resultado de las valoraciones y decisiones de los consumidores. Sin esa teor&amp;iacute;a catal&amp;aacute;ctica de los salarios, ning&amp;uacute;n an&amp;aacute;lisis econ&amp;oacute;mico del mercado puede ser completo y l&amp;oacute;gicamente satisfactorio. Simplemente no tiene sentido restringir las disquisiciones catal&amp;aacute;cticas a los problemas de la determinaci&amp;oacute;n de los precios de los productos y los tipos de inter&amp;eacute;s y aceptar los salarios como un dato hist&amp;oacute;rico. Una teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica digna de tal nombre debe estar en situaci&amp;oacute;n de afirmar respecto de los salarios m&amp;aacute;s que el que est&amp;eacute;n determinados por un &amp;ldquo;elemento hist&amp;oacute;rico y moral&amp;rdquo;. La marca caracter&amp;iacute;stica de la econom&amp;iacute;a es que explica las relaciones de intercambio manifestadas en las transacciones del mercado como fen&amp;oacute;menos del mercado cuya determinaci&amp;oacute;n est&amp;aacute; sujeta a una regularidad en la concatenaci&amp;oacute;n y secuencia de los acontecimientos. Es esto precisamente lo que distingue la concepci&amp;oacute;n econ&amp;oacute;mica de la comprensi&amp;oacute;n hist&amp;oacute;rica, la teor&amp;iacute;a, de la historia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Podemos imaginar f&amp;aacute;cilmente una situaci&amp;oacute;n en la que la altura de los niveles salariales se fuerza por encima del mercado por la interferencia de la coacci&amp;oacute;n y la coerci&amp;oacute;n externas. Esa fijaci&amp;oacute;n institucional de salarios en una de las caracter&amp;iacute;sticas m&amp;aacute;s importantes de nuestra &amp;eacute;poca de pol&amp;iacute;ticas intervencionistas. Pero en relaci&amp;oacute;n con ese estado de cosas est&amp;aacute; la tarea de la econom&amp;iacute;a de investigar qu&amp;eacute; efectos produce la disparidad entre los dos niveles salariales, el nivel potencial que un mercado no intervenido habr&amp;iacute;a producido por la interacci&amp;oacute;n de la oferta y la demanda de mano de obra por un lado y por el otro el nivel que la coacci&amp;oacute;n y la coerci&amp;oacute;n externas imponen a las partes en las transacciones de mercado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Es verdad que los asalariados est&amp;aacute;n imbuidos por la idea de que los salarios deben ser al menos tan altos como para permitirles mantener un nivel de vida adecuado a su situaci&amp;oacute;n en la graduaci&amp;oacute;n jer&amp;aacute;rquica de la sociedad. Cada trabajador concreto tiene su opini&amp;oacute;n particular acerca de lo que tiene derecho a pedir de acuerdo con su &amp;ldquo;status&amp;rdquo;, &amp;ldquo;rango&amp;rdquo;, &amp;ldquo;tradici&amp;oacute;n&amp;rdquo; y &amp;ldquo;costumbre&amp;rdquo; de la misma forma que tiene su opini&amp;oacute;n particular acerca de su propia eficacia y sus propios logros. Pero esas pretensiones y suposiciones autocomplacientes no tienen ninguna relevancia para la determinaci&amp;oacute;n de los salarios. No limitan el movimiento al alza o a la baja de los salarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;A veces el asalariado debe conformarse con mucho menos de lo que, de acuerdo con su opini&amp;oacute;n, es adecuado para su rango y eficacia. Si se le ofrece m&amp;aacute;s de lo que esperaba, se queda con el exceso sin reparos. La era del laissez faire, para la que afirma su validez la ley de hierro y la doctrina de Marx de la formaci&amp;oacute;n hist&amp;oacute;ricamente determinada de los salarios, fue testigo de una progresiva, aunque a veces temporalmente interrumpida, tendencia al alza de los salarios reales. El nivel de vida de los asalariados ascendi&amp;oacute; a un nivel sin precedentes en la historia, impensable en periodos anteriores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Los sindicatos pretenden que los salarios nominales deben al menos aumentar siempre de acuerdo con los cambios en el poder adquisitivo de la unidad monetaria de forma que garanticen a los asalariados un disfrute sin disminuci&amp;oacute;n del nivel de vida previo. Tambi&amp;eacute;n hacen estas reclamaciones en relaci&amp;oacute;n con las condiciones de tiempote guerra y las medidas adoptadas para la financiaci&amp;oacute;n de los gastos b&amp;eacute;licos. En su opini&amp;oacute;n, incluso en tiempo de guerra, ni la inflaci&amp;oacute;n ni la retenci&amp;oacute;n de impuestos deben afectar a los salarios &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;reales&lt;/i&gt; netos de los trabajadores. Esta doctrina implica t&amp;aacute;citamente la tesis del &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Manifiesto Comunista&lt;/i&gt; de que &amp;ldquo;lo trabajadores no tienen patria&amp;rdquo; y no tienen &amp;ldquo;nada que perder, salvo sus cadenas&amp;rdquo;; en consecuencia, son neutrales en las guerras empezadas por los explotadores burgueses y no les importa si la naci&amp;oacute;n conquista o es conquistada. No es tarea de la econom&amp;iacute;a analizar estas afirmaciones. S&amp;oacute;lo tiene que establecer el hecho de que no importa qu&amp;eacute; tipo de justificaci&amp;oacute;n se aporte a favor de la imposici&amp;oacute;n de salarios m&amp;aacute;s altos de los que habr&amp;iacute;a determinado el mercado laboral no intervenido. Si como resultado de esas reclamaciones, los salarios reales aumentan realmente por encima del nivel consistente con la productividad marginal de los distintos tipos de trabajo afectados, las inevitables consecuencias deben aparecer sin ninguna consideraci&amp;oacute;n por la filosof&amp;iacute;a subyacente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Lo mismo pasa en relaci&amp;oacute;n con la confusa doctrina de que los asalariados tienen derecho a pedir para s&amp;iacute; todos los beneficios derivados de las mejoras en lo que los sindicalistas llaman la productividad del trabajo. El concepto de productividad del trabajo en general no es menos vac&amp;iacute;o que cualquier otro concepto universal de este tipo, como el concepto, por ejemplo, del valor del hierro o el oro en general. No tiene sentido hablar de la productividad del trabajo en un sentido distinto del de la productividad marginal. Lo que esos sindicalistas quieren buscar es una justificaci&amp;oacute;n &amp;eacute;tica para sus pol&amp;iacute;ticas. Sin embargo, las consecuencias econ&amp;oacute;micas de estas pol&amp;iacute;ticas no se ven afectadas por los pretextos aportados a su favor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;En &amp;uacute;ltimo t&amp;eacute;rmino, los salarios se determinan por el valor que los conciudadanos de los asalariados asocian a sus servicios y logros. El trabajo se valora como un producto, no porque el empresario y el capitalista sean duros y crueles, sino porque est&amp;aacute;n irremediablemente sujetos a la supremac&amp;iacute;a de los implacables consumidores. Los consumidores no est&amp;aacute;n dispuestos a satisfacer las pretensiones, presunciones y convicciones de cualquiera. Quieren ser servidos de la forma m&amp;aacute;s barata.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="border-right:medium none;padding-right:0cm;border-top:medium none;padding-left:0cm;padding-bottom:1pt;border-left:medium none;padding-top:0cm;border-bottom:windowtext 1pt solid;mso-element:para-border-div;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;"&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;line-height:17.15pt;mso-border-bottom-alt:solid windowtext .75pt;mso-padding-alt:0cm 0cm 1.0pt 0cm;padding:0cm;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;line-height:17.15pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"&gt;Ludwig von Mises es reconocido como el l&amp;iacute;der de la Escuela Austriaca de pensamiento econ&amp;oacute;mico, prodigioso autor de teor&amp;iacute;as econ&amp;oacute;micas y un escritor prol&amp;iacute;fico. Los escritos y lecciones de Mises abarcan teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica, historia, epistemolog&amp;iacute;a, gobierno y filosof&amp;iacute;a pol&amp;iacute;tica. Sus contribuciones a la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica incluyen importantes aclaraciones a la teor&amp;iacute;a cuantitativa del dinero, la teor&amp;iacute;a del ciclo econ&amp;oacute;mico, la integraci&amp;oacute;n de la teor&amp;iacute;a monetaria con la teor&amp;iacute;a econ&amp;oacute;mica general y la demostraci&amp;oacute;n de que el socialismo debe fracasar porque no puede resolver el problema del c&amp;aacute;lculo econ&amp;oacute;mico. Mises fue el primer estudioso en reconocer que la econom&amp;iacute;a es parte de una ciencia superior sobre la acci&amp;oacute;n humana, ciencia a la que llam&amp;oacute; &amp;ldquo;praxeolog&amp;iacute;a&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="margin:6pt 0cm 0pt;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:small;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;span style="color:black;mso-bidi-font-style:italic;"&gt;Este art&amp;iacute;culo est&amp;aacute; extra&amp;iacute;do del cap&amp;iacute;tulo 21 de&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-converted-space"&gt;&lt;span style="color:black;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="apple-style-span"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;color:black;font-family:Arial;"&gt;&lt;a href="http://www.unioneditorial.co.uk/index.php?page=shop.product_details&amp;amp;flypage=shop.flypage&amp;amp;product_id=74&amp;amp;option=com_virtuemart&amp;amp;Itemid=27&amp;amp;vmcchk=1&amp;amp;Itemid=27"&gt;&lt;span style="font-size:12pt;color:#3399ff;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;"&gt;La acci&amp;oacute;n humana&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;
&lt;hr align="left" /&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote;" id="ftn1"&gt;
&lt;p style="margin:0cm 0cm 0pt;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn1" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref1" style="mso-footnote-id:ftn1;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;font-family:Times New Roman;"&gt; Cf. Marx, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;El Capital&lt;/i&gt; (7&amp;ordf; ed. Hamburgo, 1914), I, 133. En el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Manifiesto Comunista&lt;/i&gt; (Secci&amp;oacute;n II) Marx y Engels formulan su doctrina de esta forma: &amp;ldquo;El precio medio del salario laboral es el salario m&amp;iacute;nimo, es decir, es grupo de medios de subsistencia que se requiere absolutamente para mantener al trabajador en el m&amp;iacute;nimo de subsistencia como trabajador&amp;rdquo;. Es &amp;ldquo;meramente suficiente para prolongar y reproducir una m&amp;iacute;nima subsistencia&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;div style="mso-element:footnote;" id="ftn2"&gt;
&lt;p style="margin:0cm 0cm 0pt;" class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a name="_ftn2" href="http://mises.org/Community/controlpanel/blogs/posteditor.aspx?SelectedNavItem=NewPost&amp;amp;sectionid=326#_ftnref2" style="mso-footnote-id:ftn2;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size:10pt;font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-fareast-font-family:&amp;#39;Times New Roman&amp;#39;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language:AR-SA;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:x-small;font-family:Times New Roman;"&gt; Cf. Marx, &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;El Capital&lt;/i&gt; (7&amp;ordf; ed. Hamburgo, 1914), p. 134. Las cursivas son m&amp;iacute;as. El t&amp;eacute;rmino utilizado por Marx en el texto traducido como &amp;ldquo;necesidades para la vida&amp;rdquo; es &amp;ldquo;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Lebensmittel&lt;/i&gt;&amp;rdquo;, que el &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal;"&gt;Muret-Sanders Dictionary&lt;/i&gt; (16&amp;ordf; ed.) traduce como &amp;ldquo;art&amp;iacute;culos de comida, provisiones, vituallas, viandas&amp;rdquo;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;&lt;div style="clear:both;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://mises.org/community/aggbug.aspx?PostID=351325" width="1" height="1"&gt;</description><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/Ludwig+von+Mises/default.aspx">Ludwig von Mises</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/La+acci_26002300_243_3B00_n+humana/default.aspx">La acci&amp;#243;n humana</category><category domain="http://mises.org/community/blogs/euribe/archive/tags/salarios/default.aspx">salarios</category></item></channel></rss>