Por Ralph Reiland. (Publicado el 14 de noviembre
de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5801.
La noticia buena es que la desconfianza
de los estadounidenses en el gobierno está en su máximo nivel histórico.
Es buena porque demuestra que el
público reconoce lo mal que está siendo gobernado. No produce mucho de bueno
confiar en gente en la que no se debería confiar; tampoco produce mucho de
bueno reelegirla.
Solo un 9% de los estadounidenses
aprueben la forma en que el Congreso realiza su trabajo, según la última
encuesta de New York Times/CBS News. Es un punto más alto que el porcentaje de
estadounidenses que dijo que creía que Elvis podría seguir vivo en la encuesta
de 2002 de Fox News/Opinion Dynamics.
Preguntados si aprobaban o
desaprobaban la forma en que Barack Obama está gestionando la creación de
empleo, el 58% la desaprobaban, el 35% la aprobaban y un 7% estaban indecisos.
Remontándose a 1890 respecto de los
índices de creación de empleo en Estados Unidos, Kevin A. Hassett informaba en la revista National Review de agosto de que Herbert
Hoover y Barack Obama eran los únicos presidentes en tener una creación
negativa de empleo durante sus primeros dos años y medio en el cargo.
“Los primeros dos años y medio [de
Hoover] abarcaban el inicio de la Gran Depresión”, explicaba Hassett. “Aparte
de Hoover y Obama, ningún líder estadounidense moderno ha presidido un
crecimiento negativo del empleo durante un periodo similar”, informaba, tomando
los datos de “A Century of U.S. Unemployment: 1890-1990”, de David Weir, y de
la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU.
En Pennsylvania, el Keystone
Research Center informaba recientemente en “The State of Working Pennsylvania”
de que un 14,3% de los trabajadores en el estado había estado parado en algún
momento del año pasado. Añadamos el número de trabajadores que solo pudieron
obtener trabajos a tiempo parcial pero buscaban empleos a tiempo completo y la
cifra llega al 43% de la mano de obra de Pennsylvania.
¿Y cuál es la reacción a todo esto
del líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid?
“Está muy claro que los empleos en
el sector privado han funcionado bien. Son los trabajos en el sector público
donde hemos perdido en grandes cantidades y de esto trata esta legislación”,
declaró el 19 de octubre en el hemiciclo del Senado, defendiendo la aprobación
de un rescate de 35.000 millones de dólares para sindicatos de funcionarios y
presupuestos estatales.
Lo que está “muy claro” es que
Harry Reid o tiene mucha cara o está completamente a oscuras respecto de lo que
está ocurriendo con el empleo y la economía de la nación, temas que son con
mucho las preocupaciones más importantes para los votantes.
“Los datos públicos (disponibles
para todos en la red, incluyendo a Reid) muestran 6,257 millones de trabajos
perdidos en el sector privado desde que empezó la recesión en diciembre de
2007”, respondía
el Investor's Business Daily.
Es una caída del 5,4%. En comparación
el empleo público a todos los niveles (estatal, local y federal) durante el
mismo periodo ha caído en torno a 392.000, solo un 1.75%. Si nos fijamos solo
en la empresa de Reid, el gobierno federal, el número de empleos en realidad
aumentó en 63.000 desde 2007, un aumento del 2,29%.
Con mucho, al contrario de lo que
dice el comentario de Reid, la recesión ha golpeado más duro al sector privado
que al hinchado sector federal… y esos nuevos empleos en el gobierno federal no
salen baratos a los cada vez más sobrecargados contribuyentes, que están
atrapados pagando la factura.
“La familia media en el área
metropolitana de Washington (donde el gobierno es el empresario nº 1) ganaba
84.523$ el pasado año, un 69% más que la media nacional de 50.046$”, informa el
Investor's Business Daily. “Los
funcionarios federales se llevaban a casa 126.000$, dos veces y media la
mediana de EEUU”.
Ralph Reiland es profesor asociado de economía en la
Universidad Robert Morris en Pittsburgh.