Por Alexander Peterson. (Publicado
el 20 de septiembre de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5625.
En medio de un curso de tercero de
derecho que explicaba las ventas y el UCC, otro
estudiante puso sobre la mesa milagrosamente el tema de la valoración
subjetiva. Tranquilízate y no hiperventiles: al aula no se llenó de luz blanca
mientras bajaba un ángel. Su aportación, aunque bienintencionada, estaba
ligeramente desviada.
La hipótesis era la siguiente: Una
empresa tiene todos los requisitos de licencia y opera dentro de la ley pero
está vendiendo mercancía en una camioneta en la calle. Esto lleva a sus
clientes a creer que están obteniendo gangas porque la mercancía que compran es
robada. En realidad, los bienes de la compañía no son robados y sus precios
están enormemente hinchados frente a la situación general del mercado real.
Mientras debatíamos la legalidad de
esta hipotética transacción, un estudiante apunta que el comprador valoró
subjetivamente sus bienes “robados” al precio hinchado cuando los compró, así
que aunque reconociera su error al entrar en Wal-Mart, es demasiado tarde y ha
de quedarse con sus bienes.
No, no, no. Estoy ahora mismo
enrollando mi periódico para darte en el hocico. Este argumente sencillamente
no entrará en la corriente principal y nunca
convencerá a un izquierdista, socialista o estatista de la realidad del
capitalismo y la economía austriaca.
En la práctica, el
austro-capitalismo no es un campo de
batalla interminable a riesgo del comprador, en el que los cuerpos de las masas
desinformadas se agrupan de diez en diez, sin carteras y decapitados.
Una sociedad libertaria está en
primer lugar y ante todo en contra de la agresión. Mentir, engañar y defraudar
a alguien para comprar tus bienes (o, más adecuadamente, la idea de los bienes
que te hayas hecho) es equivalente al uso directo de la fuerza para llevarse su
propiedad.
En la hipótesis anterior, el
comprador adquirió los bienes bajo los auspicios de ilegalidad y tal vez
disfrutó del espectáculo. Su valoración subjetiva de todo el escenario es lo
que pagó. Concedido. Aunque más importante es que el vendedor está mintiendo
acerca de sus productos y esto nunca se toleraría en una sociedad libertaria
(ni por sus ciudadanos ni por sus leyes).
Ya estemos discutiendo nuestras
opiniones austrolibertarias en al aula, la sala de reuniones o en el café, es
necesario que mantengamos una perspectiva realista y a gran escala de la
sociedad. El hipotético escenario anterior es:
- Increíblemente improbable que se produzca
realmente;
- No duraría más de uno o dos días con la divulgación
moderna de información si realmente se produjera;
- Incentiva mentir a los clientes.
Atascarse en este tipo de debate
frívolo en una trampa que debemos evitar.
Mises fue el maestro a la hora
mantener enfocado todo el sistema. Tuvo la rara habilidad de desarrollar ideas
comprensibles a gran escala y entremezclar ejemplos aislados que funcionaban
tan lógicamente, que acababan prácticamente con todos los argumentos
contrarios. Si vamos a bailar la danza de los liberales de izquierdas y
ocuparnos de una discusión aparentemente trivial sobre realidades improbables,
debemos ser muy claros en las ideas austriacas, de las cuales la valoración subjetiva es solo una entre
muchas. Ninguna idea austriaca o libertaria promueve o favorece mentir a los
clientes para crear una idea falsa de lo que es un bien o servicio.
Esto no debe entenderse como un
descrédito del valor de los vendedores en una sociedad austrolibertaria.
Informar a los clientes de lo que se pierden cuando no tienen un producto o
servicio es una actitud honorable. Los vendedores realizan una función
importante dentro del ámbito de la valoración subjetiva, pero no pueden
utilizar mentiras para alcanzar sus objetivos y no lo hacen. Bajo el derecho
común estadounidense y el UCC, por ejemplo, las palabras y acciones de los vendedores
crean a menudo garantías que les comprometen, aunque sea inintencionadamente.
Se protege a los consumidores mediante el desarrollo de sistemas de derecho
privado muy similares a los que habría en una sociedad de tipo austriaco.
Adicionalmente, consideremos
referenciar el UCC como un argumento de la practicidad de un sistema de derecho
privado o al menos una república antifederalista de Estados Unidos. El UCC es
una amalgama compuesta de manera privada de fuentes legales escrita para
promover el comercio. El código ha sido adoptado por los 50 estados y 4 grandes
territorios en todo o en parte. Cada estado puede retener y retienen sus
propios aspectos del derecho común que estén en conflicto con el UCC y su
adopción no es obligada por el
gobierno federal.
¿Por qué han adoptado todos los
estados semejante derecho privado? Funciona. Hace lo que está pensado que haga.
Promueve la eficiencia, hace más eficientes las transacciones y ofrece una
estabilidad que anima a la inversión de capital en lo que en otro caso se
consideraría una aventura demasiado arriesgada.
Si se adoptara un paso
antifederalista hacia la descentralización de nuestro gobierno y se aumentaran
los derechos de los estados (un paso en dirección hacia la libertad, sugiero),
estos tipos de sistemas comprensivos se empelarían mucho más frecuentemente.
Por ejemplo, una vez que los habitantes de Alabama descubrieran que la adopción
por Florida de tácticas anti-intervencionistas en asuntos económicos resulta
una bendición para los niveles de vida de los ciudadanos de Florida, otros
estados y comunidades le seguirían. Los ciudadanos lo reclamarían.
Es una forma sencilla con la que
podemos dar forma a una explicación para centrarnos en lo que realmente enseña
el austrolibertarismo. Aunque el concepto de valoración subjetiva, tomado de
forma abstracta, explica por qué una persona compró lo que compró, aunque le
engañen, en general, el austrolibertarismo no promueve el fraude ni recompensa
la mentira ni perdona el engaño. Es exactamente lo contrario. Se recompensa la
honradez y la eficiencia y la mejora constante en los niveles de vida son el
alma de productores y distribuidores.
Alex Peterson es estudiante de la Ave Maria School of Law, cofundador de
ideasareimmortal.com y graduado en
la Universidad Mise