Por Ron Paul. (Publicado el 29 de agosto
de 2011)
Traducido del inglés. El artículo
original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5528.
[Gold, Peace,
and Prosperity (1981)]
En el gran libro de viajes de Marco
Polo, habla acerca de una moneda llamada el besante que circulaba en el imperio
chino mongol de Kublai Khan. El emperador, como la inmensa mayoría de los
políticos, encontraba irresistible el atractivo del papel moneda. Sin embargo,
en su caso, era dinero impreso en piezas de corteza de morera. Se produjeron
los mismos efectos desastrosos que se han visto en todos los demás casos en la
historia. Los precios aumentaron y el besante de oro tuvo una importancia
creciente para la gente al envilecer el gobierno la moneda fiduciaria
irredimible. El abuso del papel moneda contribuyó, según apunta Antony Sutton,
a la expulsión de la dinastía mongol de China. La demanda del gobierno de que
el pueblo aceptara corteza de morera pintada como dinero metálico no tuvo
efecto.
Sin embargo, el besante era
acuñado, no por los chinos, sino por el imperio bizantino. Durante diez siglos
las monedas bizantinas fueron aceptadas en todo el mundo y Bizancio dominó el
comercio en miles de kilómetros a la redonda de Constantinopla. Incluso las
cuentas reales de la Inglaterra medieval, dice el Dr. Sutton, se llevaban en
besantes. El imperio bizantino solo declinó cuando envileció en besante,
añadiendo más metal barato y eliminando oro.
En tiempos más recientes, para
financiar nuestra guerra de independencia, el Congreso Continental emitió papel
moneda en grandes cantidades. Durante un periodo de alrededor de cuatro años y
medio, el continental cayó de un valor de un dólar en papel por dólar en oro a
alrededor de 1.000 a uno.
William Gouge, escribiendo
en 1833, cita a un miembro del Congreso Continental: “¿Cree usted,
caballero, que consentiré en gravar a mis electores con impuestos cuando
podemos acudir a nuestra imprenta y obtener una vagón entero de dinero (25
hojas) que pagaría la totalidad?”
La mayoría de la carga, apunta
Gouge, recae en los patriotas “ya que en sus manos estaba el papel depreciado.
Los tories, que desde el principio no tuvieron confianza en él, trataron de
alejarse de él lo antes posible”.
Quienes confiaron en el Congreso
fueron destruidos, los cínicos no. Como consecuencia de esta inflación de papel
moneda, escribía uno de nuestros primeros economistas, Pelatiah Webster,
Se produjeron fraudes, engaños y una
gran falta de honradez, con mil formas ociosas de intentar vivir dentro del trabajo
honrado, la economía y la diligencia que hasta entonces habían enriquecido y
bendecido al país.
Aunque nos regocija la riqueza y
fortaleza de nuestro país, tenemos razones para lamentar con lágrimas de máximo
remordimiento, los más perniciosos
cambios de propiedad que produjeron las irregularidades de nuestras finanzas y
los muchos miles de fortunas arruinadas por ellas; los espíritus generosos y
patrióticos sufrieron el daño: los ociosos y avariciosos obtuvieron beneficio
de dicha confusión.
Ron Paul es miembro republicano del
Congreso por Texas y fue candidato a la presidencia de EEUU en 2008.
Este artículo está extraído de Gold, Peace,
and Prosperity (1981).