Dos tipos de orden

Por Jim Fedako. (Publicado el 19 de julio de 2011)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí http://mises.org/daily/5453.

 

Vivo a muy poca distancia en coche del trabajo. Debido al crecimiento del área, el tráfico de la hora punta a veces reduce mi traslado de la tarde a un ritmo de paseo. Y a veces es incluso peor.

Se trata de un semáforo y la parte de la calzada que llega a éste desde el sur. El gráfico muestra la situación. La carretera tiene tres carriles: Un carril hacia el norte, un carril hacia el sur y un carril central que permite el giro a la izquierda para acceder a otras carreteras y lugares, así como giros a la izquierda en el semáforo (L), El carril a veces es para tráfico hacia el norte, a veces hacia el sur y otras veces para ambos. Al menos eso es lo que muestran las líneas pintadas.

El carril tiene una señal de solo-giro-a-la-izquierda para tráfico hacia el oeste. Sin embargo, la corta sección en dirección norte del carril central que lleva al semáforo (A) deja espacio solo a ocho vehículos. Así que una vez que la luz se pone roja para el tráfico hacia el oeste y verde hacia el norte y el este y ocho vehículos ocupan el carril central, los siguientes vehículos que se dirigen al oeste se ven obligados a detenerse en el carril hacia el norte, bloqueando en la práctica todo el tráfico hacia el norte y el este. Y la intersección se colapsa.

Así que hombres y mujeres que actúan ignoran las líneas pintadas y crean espontáneamente un nuevo orden, un orden en el que todos trabajan juntos de forma que puedan regresar a casa de una manera eficaz y segura. Los conductores hacia el norte ocupan todo el carril central como un largo carril de giro a la izquierda, desafiando la ley. Esto ocurre todos los días. Y en los cinco años en que he recorrido esta ruta (unas 160 horas de observación esperando en el tráfico), nunca (nunca) he visto un accidente. Ninguno. Ni siquiera un amago.

Déjenme repetirlo: si tengo que hacer un giro a la izquierda en el semáforo (lo que pasa a veces), conduzco hacia el norte en partes del carril central que han sido designadas por el estado como carriles hacia el sur. Así que a veces me topo con conductores que, basándose en la ley y las líneas pintadas, están conduciendo directamente hacia mí legalmente, mientras que yo estoy conduciendo directamente hacia ellos ilegalmente. Y todos resolvemos esto pacíficamente, ya que el orden social espontáneo reemplaza el orden del estado.

Este orden social espontáneo se disuelve en el caos muy a menudo. Se produce cuando un policía decide aplicar el orden del estado por encima del orden social. El policía aparca su vehículo en medio del carril y obliga a los conductores que quieren girar a la izquierda  en el semáforo a ponerse en el carril de más a la derecha, dirección norte. Cuando ocurre esto, la intersección se colapsa y mi viaje de cuatro millas acaba tardando 45 minutos o más.[1]

Mientras estoy sentado echando gases (todos echamos gases) veo al policía emplear 15 minutos en sacar a todos del carril central y luego moverse a un lado de la carretera y esperar a que el primer conductor incauto entre en el carril central para girar a la izquierda en el semáforo. El policía echa a ese conductor de la carretera y, mientras escribe la  multa y da lecciones, posteriores conductores entran en el carril central delante de sus narices.

Por tanto sé que el policía no ve el orden social espontáneo como un peligro inminente. Es casi como si no le pudiera importar menos, al menos no muestra ninguna preocupación por el desorden que generan sus acciones. Tiene su multa, ven.

Así que un conductor ha perdido cientos de dólares y el resto de los viajeros hacia el norte (yo incluido) pierden 30 minutos. ¿Para qué?

Hay dos cosas que sabemos:

  1. Incluso en áreas de intereses en competencia, aparece espontáneamente un orden social pacífico y eficiente.
  2. El orden social aparece a pesar del estado.

Así que, en este caso, ¿por qué el estado y sus reglas arbitrarias? Mucha gente ve al estado como la entidad que nos mantiene juntos. Pues, sin él, gobernaría la anarquía. Sin embargo, estas mismas personas han experimentado situaciones similares a las mías en las que un orden social pacífico y eficiente tropieza con la mano dura del estado. Y estos órdenes sociales aparecen en áreas en las que se supone que los intereses en competencia, no sujetos por el estado, llevarían a una completa interrupción.

Es verdad que de vez en cuando aparece el desorden. Pero estos casos son fracasos del estado que derivan de su incapacidad de definir y aplicar adecuadamente los derechos de propiedad. Para empeorar las cosas, el estado, en su esfuerzo por reducir la competencia, ha debilitado la capacidad de los propietarios de defenderse de los agresores. Así que no debería sorprender que el orden se disuelva en desorden.

No tiene sentido creer que la sociedad se fundamenta en el estado. Solo miren a su alrededor y verán ejemplos de hombres y mujeres actuando creando un orden espontáneo que sirve a los intereses pacíficos de los interesados, a veces en abierto desafío al estado.

 

 

Jim Fedako, analista de negocio y padre que educa en su casa a sus siete hijos, vive aislado en los suburbios de Columbus.



[1] Y las intersecciones cercanas se colapsan al optar los conductores por rutas alternativas a casa. El orden del estado crea un verdadero lío.

Published Tue, Jul 19 2011 7:53 PM by euribe