Por Doug French. (Publicado el 21 de febrero de 2011)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5047.
[Eat People: Unapologetic Rules for Entrepreneurial Success • Andy Kessler • Penguin, 2011 • 256 páginas]
El negocio de las grandes superficies de libros ha empezado a tambalearse con la solicitud de quiebra del monstruo de la venta de libros Borders. El Capítulo 11 de la solicitud indica que la empresa busca reestructurar sus deudas y seguir adelante. Pero como en el caso de la quiebra de Blockbuster, puede que no haya nada a reestructurar, con ambas compañías de viejas tecnologías destinadas a la liquidación y futuros poco mayores que una entrada en Wikipedia relatando las pasadas glorias de cada empresa.
Las viejas ideas se ven continuamente destruidas por emprendedores que nos cambian la vida tomando nuevas ideas y haciendo que toda la sociedad mejore con ellas. Joseph Schumpeter está sonriendo mientras que los accionistas de Borders lloran.
Hubo un tiempo en que Borders aumentaba mi nivel de vida, ahora es Amazon, al enviar los libros a la puerta de mi casa. No más gasto de gasolina y tiempo para que una mujer con el pelo púrpura y un anillo en la nariz pase mi tarjeta y meta mis libros en una bolsa. Para otros lo más cómodo es descargar sus eBooks electrónicamente.
En el panorama general, la quiebra de Borders es algo bello. Al contrario que General Motors y AIG, no habrá rescate público. La fértiles mentes y energías de la clase creativa siempre están ocupadas en haciendo mejores nuestras vidas al saber bien que no estarán protegidas como las vacas sagradas del gobierno.
Andy Kessler se ha reunido y conoce a los creadores que han moldeado nuestras vidas para mejor. Sus éxitos no estaban garantizados por contratos públicos o acuerdos cariñosos, explica Kessler. “Lo bueno de todos estos tipos es nadie les hizo ningún favor”, escribe Kessler en su nuevo libro Eat People: Unapologetic Rules for Game-Changing Entrepreneurs.
Kessler ha realizado unos pocos superventas del New York Times: Wall Street Meat, Running Money y The End of Medicine. Kessler se autopublicó Wall Street Meat cuando se le dijo que publicar un libro lleva un año a las editoras tradicionales. Publicó su novela Grumb el pasado año, primero en Kindle y luego en cartoné.
Kessler escribe con un estilo atractivo y sencillo, piensa de forma original y se inspira en lugares tan diversos como la izquierdista Rules for Radicals, una despistada conferencia 99% para pensadores creativos, pero principalmente de la sabiduría de genios emprendedores que conoce de su tiempo en Silicon Valley y Wall Street: como Mark Zuckerberg y Mark Cuban.
Lo que descubre Kessler es que, mientras que Zuckerberg se ha hecho extraordinariamente rico, al mismo tiempo el fundador de Factbook ha hecho que todos estemos mejor. Al autor le gustaría que cada uno de nosotros creara nuevos productos y servicios que aumentaran el nivel de vida de todos, no explotando algún privilegio gubernamental, sino creando algo de la nada.
Quienes adoptan el libro Rules for Radicals, como Michelle Obama, creen que la riqueza es un pastel fijo que puede repartirse por medios políticos. Kessler ve un pastel de riqueza de tamaño infinito, que hace nuestras vidas cada vez mejores y expone una docena de reglas de pastelería para emprendedores que seguir aumentando ese pastel. A los emprendedores que adoptan el mensaje Kessler les califica como Radicales Libres.
Advirtiendo que las cosas que se hacen cada año más baratas son grandes éxitos, Kessler advierte que “si no escala, se pudre”. Para explicarlo, el autor no lleva a 1968, cuando Intel presentó un chip de memoria de 64 bits por 40$, alrededor de un dólar por bit, como escribe. Ahora su iPhone tiene 6 gigabytes, o 128 gigabits por alrededor de 500$: “una disminución a una milmillonésima a lo largo de 40 años”. Olvídense de los negocios que se mueven con la economía: traten de hacer productos que bajen el precio, lo que lleva a millones o miles de millones de personas más a quererlo por la bajada del precio.
Una vez que entendemos qué es escalable, “descartamos lo que es abundante para dedicarnos a lo que es escaso”. Los precios nos indican esto. Al final, el compañero de bebida de Kessler George Gilder le dice: “El recurso escaso es el tiempo, que siempre se hace escaso mientras las demás cosas se hacen más abundantes y el genio humano que pueda trascender la escasez de tiempo”.
Kessler advierte que las estructuras verticales de negocio están condenadas y que los empresarios deberían “horizontalizarse”. Lo horizontal funciona mejor porque “aprovechan capas separadas de innovación”, escribe Kessler, “algo que el modelo vertical hace casi imposible”. Kessler también percibe lo que dicen los austriacos de que se necesitan los precios reales del mercado para ofrecer las señales de beneficio adecuadas. Los precios falsos internos solo ofrecen falsas indicaciones.
Respecto de la extensión de Murray Rothbard de la obra de Ludwig von Mises en relación con los precios de los bienes de capital, el experto en emprendimiento Peter Klein escribe en The Capitalist & The Entrepreneur:
El análisis de Rothbard también sugiere una línea de investigación en estrategia empresarial: si todo lo demás es igual, las empresas capaces de usar preciso de transferencia basados en el mercado deberían superar, a largo plazo, a las empresas que utilicen precios de transferencia administrados o negociados.
La inteligencia está al borde a la red, escribe Kessler, y los creadores deben aprovechar este poder como Tom Sawyer que habló con sus amigos para que pintaran la valla por él. Antes de estudiar un examen final de un curso de historia del arte, se sabe que Mark Zuckerberg creó un nuevo sitio web descargando todas las imágenes del sitio web del curso y enviando a todos sus compañeros de clase para que las comentaran. “Así que en una hora o dos, un grupo de gente en la clase entró y rellenó toda la información acerca de las fotos”, contó Zuckerberg a Kessler. De hecho toda la clase lo hizo mejor en el examen.
Después de defender precios más bajos en Eat People, Kessler desafortunadamente se ve atrapado en la trampa de creer que una economía en expansión necesita una expansión de la oferta de dinero. Está totalmente a favor de la Reserva Federal “siempre que [creen] suficiente [dinero] para ajustarse a la riqueza real basada tanto en el crecimiento de la población como de la productividad”. Todo el resto del libro defiende el libre mercado y la innovación, aunque Kessler cree que debería estar en manos del gobierno decidir cuánto dinero se crea y qué dinero debería ser y que la FDIC debería existir para detener cualquier corrida bancaria que pueda producirse.
Kessler ofrece una buena explicación breve de la banca de reserva fraccionaria y su génesis con los orfebres. Y ésta habría sido una oportunidad perfecta para explorar las posibilidades de que la tecnología reemplace a la banca fraccionaria y al caro aparato regulatorio que la mantiene. La tecnología ha roto barreras físicas y comenzado revoluciones, ¿por qué no puede usarse para dirigir los ahorros de los prestamistas en una parte del mundo a los prestatarios en algún otro lugar? ¿Por qué deben los depósitos en los bancos locales tener que prestarse cuando el depositante cree que los fondos están a salvo y seguros en el banco? En lugar del sistema bancario de depósito y préstamo combinados que tenemos ahora, la tecnología puede separar los dos como debería ser, pero no ocurrirá mientras el aparato actual sea mantenido por el gobierno.
Los Radicales Libres deberían adoptar la tecnología a los humanos en lugar de lo contrario y cuando se refiere a la película clásica de Charlton Heston, Cuando el destino nos alcance, en la que la se come a la gente, son los trabajos indignos los que necesitan ser devorados. Los creadores están en lo alto de la cadena alimenticia y el autor divide al mundo entre fabricantes y tomadores. Los creadores generan riqueza real. Los servidores son los siguientes en la línea de fabricantes. Las esponjas usan los privilegios del gobierno para disminuir su oferta y aumentar los precios. Los ladrones son los peores de los tomadores, buscando privilegios del gobierno a alto nivel: piensen en bancos y similares. La tecnología come empleos y eso es bueno; esa gente debería estar realizando otros trabajos, dice Kessler.
Sonando mucho como F.A. hayek, Kessler dice que los mercados toman mejores decisiones que los gestores. Y al mismo tiempo deberíamos aceptar a quienes tienen talentos y habilidades excepcionales. Si alguien se pregunta por qué los empresarios siguen usando las licenciaturas universitarias como dispositivo de revisión en la contratación, Kessler nos ofrece una historia aleccionadora acerca de Duke Power siendo demandada bajo el Título VII (y perdido) por utilizar un test de aptitud como parte de su proceso de selección de personal. “Las empresas no tienen forma legal de comprobar lo inteligente que eres, así que confían en la universidades para hacer la revisión en su lugar”. Las universidades pueden hacer tests de aptitud para determinar quien entra, no se permite a las empresas el mismo lujo.
Los emprendedores políticos o ya han nacido con ello “o son suficientemente sórdidos como para que merezca la pena sobornarlos” y Kessler entiende el mundo marginal y el coste marginal cero de la copia. “Nos guste o no, la web y su voluntad son y seguirán siendo el Salvaje Oeste”. Sin embargo Kessler se queda corto en la denuncia de las leyes de propiedad intelectual a pesar de que estas leyes son la culminación del privilegio público contra el que se dirige en otras partes del libro.
Al final, Kessler ve el mundo como una lucha entre hackers y slackers. Los hackers son creadores y desarrolladores en el mundo de la escritura de código en Internet, mientras que los slackers son quienes se creen con derechos: dispuestos a vivir del esfuerzo de otros.
Aunque el ritmo de la tecnología es asombroso, el gobierno sigue detrás, regulando, obstaculizando y, en algunos casos, erradicando el progreso humano. Es una lucha por la civilización. El libro de Andy Kesssler ofrece un valioso consejo a los buenos: los creadores que solo quieren hacer mejores nuestras vidas.
Douglas French es presidente del Mises Institute y autor de Early Speculative Bubbles & Increases in the Money Supply y Walk Away: The Rise and Fall of the Home-Ownership Myth. Es doctor en economía de la Universidad de Nevada-Las Vegas, dirigido por Murray Rothbard, con el Profesor Hans-Hermann Hoppe en su tribunal de tesis. French enseña en la Mises Academy.