Por Art Carden. (Publicado el 12 de octubre de 2009)
Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/3744.
En 2002, el Presidente George W. Bush contribuyó a hacernos más pobres aprobando aranceles más altos al acero. En 2009, el Presidente Barack Obama contribuyó a hacernos más pobres aprobando aranceles más altos a los neumáticos. ¿Se supone que este es el cambio en que podemos creer?
El análisis económico muestra que el comercio crea riqueza. La ley de la ventaja comparativa demuestra que cuando nos especializamos y comerciamos, producimos más riqueza utilizando los mismos recursos. Impedir el comercio significa que usamos más recursos para producir menos riqueza.
Un sencillo ejemplo muestra la lógica esencial de la ventaja comparativa. Supongamos que Amy puede producir o cien naranjas o diez neumáticos en un día, mientras que Chen puede producir o bien diez naranjas o dos neumáticos al día. A primera vista, no parece que ninguno tenga nada que ganar del otro: Amy es mucho más productiva que Chen.
Sin embargo cuando comparamos sus costes de oportunidad, aparece una historia diferente. El coste de oportunidad es a lo que tienes que renunciar para obtener otra cosa. Para producir cien naranjas, Amy pierde la oportunidad de fabricar diez neumáticos. Su coste de oportunidad de un naranja es de un décimo de un neumático y su coste de oportunidad de un neumático es de diez naranjas. El coste de oportunidad de Chen es de un quinto de un neumático y su coste de oportunidad de un neumático es de cinco naranjas.
En términos de neumáticos, es más barato para Amy producir naranjas, porque solo pierde un décimo de neumático para producir una naranja, mientras que Chen tiene que perder un quinto de un neumático. En términos de naranjas, es más barato para Chen fabricar neumáticos, porque solo pierde cinco naranjas para fabricar un neumático, mientras que Amy tiene que perder diez naranjas para fabricar un neumático.
Ambas pueden tener más naranjas y neumáticos si se especializan y comercian. Supongamos que Chen ofrece a Amy un neumático a cambio de siete naranjas. Chen estaría mejor porque obtendría siete naranjas a cambio de un neumático, mientras que solo obtendría cinco naranjas a cambio de un neumático si las produjera él mismo.
Así que si Chen está mejor, Amy tendría que estar peor ¿no? Incorrecto. Es un acuerdo atractivo también para Amy, porque puede obtener un neumático por solo siete naranjas, lo que es menos que las diez naranjas que perdería si produjera los neumáticos ella misma. A cualquier “precio en naranjas” de los neumáticos entre cinco y diez, Amy y Chen estarán ambos mejor.
Los economistas han demostrado que la misma lógica es aplicable también al comercio entre países. Simplemente reemplacen “Amy” por “los Estados Unidos de América” y “Chen” por “China” y pueden ver fácilmente que ambos países están mejor su pueden especializarse y comerciar.
Esta ley de la ventaja comparativa es una de las ideas más importantes y peor comprendidas de la economía. Es asimismo un yunque que ha agotado a muchos martillos. A pesar de las repetidas objeciones por parte de los no economistas e incluso unos pocos contraejemplos por parte de economistas, la ley de la ventaja comparativa sigue fuerte.
El proteccionismo en los neumáticos tiene también otras consecuencias no pretendidas pero predecibles. Como somos más pobres, tenemos menos recursos a invertir en educación, sanidad e innovación. Asimismo, precios más altos en los neumáticos significa que alguna gente conducirá más tiempo con neumáticos desgastados de lo que haría en otro caso, lo que aumenta el riesgo de accidentes y probablemente lleve a más muertes en carretera.
Hay otro efecto que va más allá de la simple economía de primer curso. Además de un curso introductorio, doy cursos de historia económica e historia de las ideas económicas. En estas clases, me centro en el papel de instituciones, ideas, comunidades y garantía de derechos de propiedad privada en el cambio económico histórico.
La capitulación del presidente ante los intereses especiales le dice a la gente que pueden esperar que el gobierno se ocupe de ellos cuando las cosas no van a su gusto. Anima a la gente invertir recursos en meter la mano en los bolsillos de los demás en lugar de producir riqueza. La historia está cubierta con los huesos mondos de civilizaciones que animaban a Pedro a hacerse rico robando a Pablo. El proteccionismo es un paso hacia el basurero de la historia.
Los efectos saludables del comercio son a veces difíciles de ver, pero son muy reales y muy importantes. Al abrazar e proteccionismo, el Presidente Obama ha adoptado una política que va contra su supuesta preocupación por el bienestar de los estadounidenses al reducir la innovación, destruir la riqueza, pervertir los incentivos y fomentar un nacionalismo destructivo. El proteccionismo da a los políticos una oportunidad de apaciguar a los intereses especiales pero nos deja a todos peor.
Art Carden es profesor ayudante de economía y empresa en el Rhodes College en Memphis, Tennessee, e investigador adjunto en el Independent Institute ubicado en Oakland, California. Ha sido investigador en el verano de 2003 en el Ludwig von Mises Institute e investigador visitante en el American Institute for Economic Research. Sus trabajos pueden encontrarse en su página de la Social Science Research Network y en su sitio web. También colabora asiduamente en Forbes.com, Division of Labour y The Beacon.