Déficits comerciales y colectivismo

Por Robert P. Murphy. (Publicado el 26 de marzo de 2007)

Traducido del inglés. El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/2531.

 

Últimamente he escrito varios artículos (1, 2 y 3) advirtiendo a los austroliberales acerca de una tendencia peligrosa. Me preocupa que muchos rothbardianos de buena fe estén ten disgustados con los sistemas de moneda fiduciaria y banca de reserva fraccionaria que atribuyan críticas a estas instituciones incluso basándose en mala economía. En particular, muchas de las protestas acerca de los actuales déficits por cuenta corriente en años recientes, si fueran válidas, serían igualmente aplicables a los déficits que aparecieran en un mercado completamente libre.

Incluso si lector cree que los déficits comerciales recientes de EEUU son un reflejo de políticas públicas insensatas, sin duda podemos estar de acuerdo en que los argumentos que demos contra ellos deberían tener en cuenta estas distorsiones, para no reforzar los falsos prejuicios que son demasiado comunes.

Por dar un ejemplo concreto de lo que estoy intentando evitar: Pat Buchanan se opuso inicialmente al NAFTA por las mismas razones por las que lo hicieron muchos economistas austriacos, que es que no era en absoluto un acuerdo de libre comercio y que era otro paso en la peligrosa tendencia de dar autoridad sobre los ciudadanos estadounidenses a cuerpos supernacionales. Pero el discurso de Buchanan acabó convirtiéndose en un proteccionismo populista pasado de moda. Declaró concretamente en Crossfire que se opondrían incluso a un verdadero pacto de libre comercio porque mezclaría “nuestra” economía con la de México.

Es con esto en mente con lo que ahora me ocupo de una crítica reciente a la situación comercial.

Schiff: Todas las ventas de capital son malas

El autor es Peter Schiff, uno de los críticos más duros de los déficits comerciales. Como siempre, la pieza de Schiff es atractiva e intuitiva. Titulada “Selling Our Cows to Buy Milk”, advierte acerca de la conexión entre déficits y las dos ofertas de empresas australianas por el gigante del aluminio de EEUU, Alcoa:

Generando enormes déficits comerciales, los estadounidenses están literalmente vendiendo vacas para comprar leche. Alcoa es solo la última vaquilla llevada al marcado de subastas. En otras palabras, como no vendemos suficientes bienes de consumo manufacturados internamente para aquello que importamos, estamos maquillando en su lugar la diferencia con nuestros activos. En la medida en que los extranjeros están hartos de comprar más bonos públicos y títulos de garantía hipotecaria, están poniendo sus ojos en los activos industriales. El déficit comercial del año pasado proporcionó los extranjeros suficientes dólares como para comprar veinte Alcoas.

Incluso en este punto, debe ser completamente pedante y apuntar que no es intrínsecamente estúpido “vender vacas para comprar leche”. Podemos imaginar fácilmente escenarios en que esto sería perfectamente sensato, especialmente si la necesidad de leche para una granja concreta variara drásticamente de semana en semana. Solo para dar un ejemplo de lo que quiero decir, supongamos que un granjero va a celebrar una enorme fiesta por la boda de su hija. Sin duda el ranchero (o el encargado de la comida que actúe en su nombre) tendría que comprar más leche para el acontecimiento de la que las vacas podrían producir en los días anteriores a la fiesta, o al menos, menos de la que sería práctico almacenar.

Si ahora tratamos de averiguar cómo ha pagado esta leche el ranchero, la respuesta bien podría ser  “De la venta de vacas de ese mes”. ¡Vaya! Este ranchero hipotético vendía entonces vacas para comprar leche. ¡Qué idiota! Es más, probablemente también vendió vacas para comprar hamburguesas y bistecs para la fiesta. Pensándolo bien, también vendió gallinas para comprar las docenas de huevos para las tortillas. Debería haber leído algo sobre zoología para la próxima vez.

Por supuesto, mi ejemplo de una fiesta de boda es discutible, pero se mantiene el principio general: uno podría razonablemente vender un activo en lugar de quedárselo por el flujo de beneficios que produce. Por supuesto, el hecho de que alguien se vea “forzado” a hacerlo por causa de circunstancias financieras desfavorables podría significar que la venta indique angustia. Aún así, no deberíamos condenar la venta por sí misma.

De hecho, si usamos otros ejemplos que se ajusten perfectamente a la explicación de Schiff, sus argumentos serían patentemente absurdos. Supongamos que en lugar de la vaca, Schiff hubiera elegido un complejo de apartamentos. Entonces en lugar de decir “los estadounidenses están literalmente vendiendo vacas para comprar leche”, hubiera dicho de forma equivalente “los estadounidenses están literalmente vendiendo apartamentos para conseguir dinero”. En otras palabras, el dueño de un apartamento tiene derecho a un flujo de pagos de alquileres y puede o bien quedarse con el apartamento y disfrutar indefinidamente del flujo o puede venderlo por un gran pago de una sola vez.

Lo mismo pasa con las vacas. El ranchero puede quedarse con la vaca y disfrutar de un flujo de leche o puede venderla por un dinero, que puede intercambiarse por una existencia (mucho mayor) de leche en el presente. Si es necesariamente estúpido que alguien venda una vaca para comprar leche, entonces también es estúpido vender activos generadores de rentas, como unidades de apartamentos e incluso bonos. Pero decir “¡Es como vender bonos para obtener dinero!” no suena ni de cerca tan terrenal (y por tanto del “mundo real”) como la analogía de Schiff con las vacas.

La moneda fiduciaria es mala… a veces

Aún así, la cosa se pone peor. Schiff emplea una incoherencia que ya mencioné en un artículo precio, a saber: los dólares en papel solo son malos cuando conviene al argumento; en caso contrario, son buenos. Véanlo ustedes mismos:

Muchos estadounidenses no ven el lado malo de esa transferencia. De hecho, podrían incluso verla como beneficiosa, ya que las acciones de Alcoa probablemente suban rápidamente. Sin embargo a cambio de perder una las principales compañías mineras del mundo a favor de Australia, a los estadounidenses solo se les compensaría con la devolución de sus dólares en papel. Los futuros beneficios que habrían obtenido los estadounidenses ahora los obtendrán los australianos en su lugar.

¿Ven la incoherencia? El dinero recibido por la venta de Alcoa no cuenta realmente como beneficio, porque después de todo es un puñado de moneda fiduciaria sin valor, Por el contrario, los beneficios futuros que se están rechazando son aparentemente algo como para escribir un artículo. ¿Cómo piensa Schiff que paga Alcoa a sus inversores? ¿Se distribuyen esos beneficios como onzas de aluminio?

Para evitar equívocos, déjenme destacarlo de nuevo: por supuesto estoy de acuerdo con Schiff (y otros austriacos) en que el mundo estaría mejor con un patrón oro. Aún así hace falta mucho esfuerzo para ir de esa obviedad a la conclusión de que vender compañías sea algo malo.

Colectivismo

Los austrolibertarios deberían asimismo tener cuidado con el colectivismo inherente en los artículo de Schiff (y otras personas contrarias al déficit comercial). Salvo que seas un accionista de Alcoa, ¿qué te importa quién sea su dueño? ¿Qué importa si esos “futuros beneficios” los ganan los australianos en lugar de los estadounidenses?

Y si (como Schiff parece conceder) los accionistas individuales están mejor con el movimiento, ¿por qué no es bueno para los “estadounidenses” en su conjunto? Si vamos a pensar en términos de colectivos, me parece que algo que hace más ricos a una parte de los estadounidenses (a saber, los accionistas de Alcoa) y no afecta a otros estadounidenses de una forma u otra, acaba haciendo más ricos a los “Estados Unidos”.

Antes de acabar, déjenme ocuparme de dos réplicas. Una es muy ingenua y dice “¡Sí, los accionistas son más ricos, pero no está finándose en los futuros beneficios perdidos que mencionaba Schiff!” Bueno, “Estados Unidos” no habría ganado esos futuros beneficios que habrían tenido los accionistas originales. Así que si éstos deciden individualmente que la oferta de compra es más atractiva que retener la propiedad (y los futuros dividendos), no creo que Peter Schiff o yo estemos cualificados para rectificarles.

Una segunda objeción es que estoy ignorando la “pérdida” de la propia compañía. El propio Schiff aparentemente cree esto cuando escribe:

Fundada en Pittsburgh en 1886, Alcoa es ahora la principal productora y gestora de aluminio del mundo, empleando a más de 120.000 personas en 44 países. Cada día Alcoa obtiene 86.300 toneladas de bauxita y 27.300 toneladas de carbón, refina 41.000 toneladas de alúmina, funde 9.575 toneladas de aluminio, recicla 2.300 toneladas de aluminio, manufactura 8.810 toneladas de productos de aluminio, produce 166 millones de envases de bebida y comida, ensambla cableado para 20.400 vehículos, genera 96.000 MW/h de electricidad y compra 27 millones de dólares en bienes y servicios. La venta de Alcoa sería una gran pérdida para el paisaje industrial de Estados Unidos.

¿Para qué estarían ofreciendo las dos empresas mineras australianas 40.000 millones de dólares por Alcoa? ¿Sería para despedir a todos los 120.000 empleados y dejar de operar? ¿Decidirían dejar de generar electricidad? Por supuesto que no.[1] Quieren comprarla porque creen que pueden gestionarla de una forma más rentable que los actuales propietarios y por eso se pueden permitir ofrecer a los actuales accionistas más que el precio por acción antes ofrecido. ¿Cómo daña a los estadounidenses que las operaciones se transfieran a manos de gente que cree que puede extraer mayor beneficio de ellas?

Y como comentario final, si la venta se produce espero que Schiff pueda al menos tenga en cuenta que muchos de esos 120.000 empleados están indudablemente extendidos por 44 países. La Alcoa en el exterior evidentemente no es en primer lugar muy patriótica (¡de otra forma, habría mantenido esos empleos en el interior!), así que su pérdida no será tan traumática.

 

 

Robert Murphy es investigador adjunto del Instituto Mises, donde enseñará Anatomía de la Fed en la Mises Academy este invierno. Gestiona el blog Free Advice y es autor de The Politically Incorrect Guide to Capitalism, Study Guide to Man, Economy, and State with Power and Market, Human Action Study Guide, The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal y su nuevo libro Lessons for the Young Economist.



[1] De hecho, incluso si un tiburón empresarial despidiera a todos los empleados y vendiera los activos, sigue siendo algo beneficioso si obtiene un beneficio en la ganancia. Gene Callahan y yo lo explicamos aquí (aproximadamente en la mitad del artículo).

Published Mon, Jan 3 2011 7:08 PM by euribe